Amor Cósmico

(Cosmic Love)

Escrito por: KatrinaGG

Traducción oficial hecha por: Sora147


*No poseo ningún personaje de esta historia, pero fantasearé que sí xD*


Bulma estaba muy feliz. Ella tenía un nuevo amigo, más o menos, y se le permitió ir al laboratorio ahora. Todo el mundo estaba tratando a su familia mucho mejor. Antes todos estarían como ignorándolos pero ahora que ella y su padre habían comenzado a trabajar en la cámara de gravedad, parecía que los saiyajins estaban siendo más agradables, bueno, agradables saiyajins.

A Bulma incluso le empezó a gustar el Sr. Bardock. Ella iba con él y su padre para tratar sobre los planes de una cámara de gravedad mejorada en el laboratorio. Tardó 3 semanas, pero fueron capaces de construir uno que llegaba hasta 100 veces la gravedad de Vegeta. El Rey declaró que su habitación sea personal, así comenzó la producción para los demás. Pero ahora estaban ampliando las posibilidades de ir aún más arriba. A medida que fueron surgiendo ideas Turles entró.

—¡Hey, hermano! Tu hijo regresó del planeta 561.

—¿Cuál?— Bardock dijo sin levantar la vista.

—Kakarotto. Hizo un gran trabajo en su primera misión.

Los ojos de Bulma se abrieron en la conversación. —¿Tienes niños? ¿Qué edad tienen? ¿Uno de ellos es una niña? ¿Puedo jugar con ellos?

Bardock suspiró con frustración. Deseó poder avanzar rápidamente la vida de Bulma para que pudiera hacer frente al genio y no a la niña. —Sí. No importa. No y no.

Bulma hizo un puchero. Bardock no quería volver a hablar con ella nada que no tenga que ver con la ciencia. —¿Cuál era la misión de Kakarotto? ¿Es él un científico también?

El Dr. Brief levantó la vista hacia él. Estaba muy curioso por saber aquello. Habían estado en el planeta Vegeta durante 3 meses y los saiyajins habían sido muy reservados. Nadie había estado dispuesto a dar más detalles sobre muchos temas. Uno en particular era por qué y a dónde estaban enviando a los bebés a través de la galaxia? Y ¿por qué sólo se les permitió entrar en ciertos laboratorios y no a todos ellos? ¿Y por qué nadie le decía si alguna vez podría volver a casa? Estaba empezando a pensar que si no hubiera sido bendecido con una hija tan brillante, entonces él nunca hubiera visto a su familia de nuevo.

Bardock simplemente ignoró la pregunta y volvió a los planes.

Bulma estaba molesta, por lo que decidió castigar a Bardock metiéndose debajo de su piel.

—¿Cómo está Colleen?— Ella dijo con su clásica voz cantarina.

Turles rompió a reír mientras Bardock se sonrojó. A veces deseaba haber abandonado a Bulma en aquel estúpido planeta.

Turles le dio unos golpecitos a su hermano en la espalda. —Y es por eso que nunca debes darle a un niño tu diario.

Bardock miró a su hermano. —¡No es un diario! Turles usted está a un soplo de distancia un soplo de ser expulsado de este planeta.

Turles sólo sonrió. —Bulma ¿Alguna vez te dije lo divertida que eres?

Bulma rió. —No

—¡Eso es suficiente! Tenemos trabajo que hacer. Así que si no hay ninguna otra cosa, ¡piérdanse!— Bardock gritó.

Turles sonrió. —En realidad, hay algo más— Dijo antes de que saliera.

Bardock gruñó luego lo siguió, dejando a los terrícolas curiosos en el laboratorio. —¿Qué es Turles?

—El rey acaba de utilizar uno de los interruptores mortales en el planeta 947.

Ahora Bardock estaba curioso. —¿Funcionó?

Turles sonrió. —Hermano, fue precioso. Él no destruyó el planeta, porque sólo había algunas partes que estaban en rebelión. Pero fue una obra de arte. Con la vigilancia fuimos capaces de ver todo. Las bombas iban desde el interior de su propio planeta, y los tontos no tenían ni idea de lo que estaba pasando. Algunos de ellos incluso estaban preparados para un ataque aéreo mientras que una bomba explotó detrás de ellos. Las expresiones en sus caras fueron... magníficas.

Bardock asintió. —Bueno. Así que, ¿supongo que se dieron cuenta que colocaron bombas allí?

Turles parecía un poco excitado. —Bueno, esa es la parte genial. Todavía creen que nuestro equipo de vigilancia es solo para comunicaciones. Por lo tanto, ellos no saben que podemos ver y oír todo. Además, debido a que sólo la mitad del planeta estaba en rebelión, los rebeldes simplemente asumieron que era su propia gente los que atacaban por temor a nosotros.

—Eso es fascinante— Entonces Bardock frunció el ceño. —Pero debemos asumir que no todos los planetas serán tan tontos como ese. Otros sospecharán.

—Pero si lo hacen, todavía tenemos los interruptores mortales y no hay nada que puedan hacer al respecto.

Bardock sonrió. —Lo sé, después de todo, yo soy el que los ha hecho.

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Cámara personal del rey

El rey se levantó y con un rápido giro de la cabeza se quebró el cuello. Luego miró por encima del hombro a las dos mujeres en su cama. —Pueden irse ahora.

Las mujeres magulladas, golpeadas y ensangrentadas se inclinaron y salieron cojeando. El Rey Vegeta las observó por el rabillo del ojo mientras se colocaba una bata. A continuación, cogió una copa de vino en una mesa cercana y se sirvió algo de beber. Después de tomar un trago, se sentó y llamó a su guardia.

Un guardia se acercó inmediatamente y se inclinó. —¿Si, señor?

—Mátalas— Dijo sin siquiera mirar al guardia. El guardia salió lo más silenciosamente que pudo. Las dos mujeres eran el nuevo envío que llegó desde la Tierra. No había suficientes para todos los saiyajin, sólo unas pocas eran traídas en cada envío solo para el rey. Él no era tonto. Se dio cuenta de la belleza que Bulma y su madre poseían y se supone que la Tierra debe haber estado llena de las mujeres iguales. Una vez que se confirmaron sus sospechas, comenzaron a enviar algo más que chocolates y fresas.

El Rey tomó una fresa de la misma bandeja que su vino y la cubrió de chocolate. Encontró todo bastante agradable. Las mujeres eran así. Resultó que la Tierra tenía un mayor número de mujeres en ella, seguido por los hombres y todos ellos llegaban en diferentes variedades. A pesar de que eran muy agradables ellas tenían que ser eliminadas por 2 razones. El primero fue porque son débiles, una contusión se les formaba con demasiada facilidad. La segunda razón era su compatibilidad genética con saiyajins, pudiendo producir hijos.

La última cosa que el rey quería era unos mestizos corriendo por allí, mirando su trono y compartiendo su sangre. Sólo la idea le daba ganas de vomitar.

No, matarlos era la única opción. Además, tenían un montón de sobra, bueno, al menos para él de todos modos.

Miró por encima de su cama y frunció el ceño. A pesar de que ha encontrado el placer con muchas mujeres, ninguna se podía comparar con ella.

Kella

Su hermosa reina saiyajin. La había deseado tan pronto como la vio. Ni siquiera le importaba que ella fuera acoplada a otro; uno de sus principales élites como se vio después. Lo habría matado simplemente, pero la gente se encontraba demasiado a favor de él. Así que lo hizo honorable, dejándolo morir en batalla... lo había enviado a una misión suicida, pero seguía siendo mejor que sólo tener la cabeza arrancada sin saber el porqué.

Pero el problema era que ella nunca se entregó por completo a él. Ella todavía estaba atrapada en los recuerdos de su amante muerto. El rey podía saber cuando ella estaba pensando en él y cuando estaba pensando en su compañero. Él intentaba cruzar, ¡pero la tonta no quería ceder! ¡Después de todo lo que había hecho por ella! La hizo una emperatriz y le dio un heredero al trono, ¿y él cómo fue pagado? Encontrándola constantemente soñando despierta, así es como.

Se quedó mirando las sábanas arrugadas y recordó la última vez que estuvieron en esa sala...

Estaban a punto de acoplarse cuando se dio cuenta de su mirada perdida en la distancia mirando absolutamente nada. Había tenido suficiente. Él la golpeó en su cara con fuerza suficiente haciéndola chocar contra la pared; y gritó, —¡Está muerto! ¡Estás conmigo ahora! ¡Te ordeno que nunca vuelvas a pensar en él!

Kella limpió la sangre que se derramaba de su boca. —¡No puedo, Vegeta! ¡Sé que fuiste tú quien lo envió a esa misión!

Lo único que hacía era enojarlo. Si lo sabía, entonces ella realmente debe de saber la cantidad de trabajo que puso para conseguirla. ¡Debería sentirse halagada! —Entonces, ¿qué? ¡Se acabó! ¡Eres mía!

Ella se irguió con determinación y odio puro, entonces escupió sangre al suelo y lo miró a los ojos. —Nunca seré tuya.

Eso fue todo. El rey no pudo más. —Así que deseas estar con tu amante… Bien, entonces te enviaré con él— El rey corrió hacia ella y comenzó a apretar su cuello.

La reina trató de detenerlo, pero no pudo. Incluso trató de alcanzar su cola pero él la hizo girar dejándolo fuera de su alcance. Intentó mover las piernas para darle una patada o tirarlo pero la tenía apretada contra la pared con tanta fuerza que no podía hacer nada. Era demasiado fuerte.

Los ojos del rey estaban locos de ira. Con cada pequeño movimiento que intentaba solo agregaba combustible para la rabia que le quemaba. –¿Dime, Kella? ¿Te arrepientes? ¿Te arrepientes de no aceptar mi regalo? ¿Te arrepientes de actuar como una idiota?— Él podría haber terminado con ella ya, pero estaba dejando el oxígeno suficiente para que ella pudiera responder, porque tal vez, sólo tal vez se daría cuenta de su error. Una parte de él sólo quería rasgarla por la mitad, pero había otra parte más pequeña en él que le daría una segunda oportunidad si ella decía la respuesta correcta.

Después de unos jadeos estrangulares, su respuesta fue alta y clara. —Nunca.

El rey sacudió la cabeza para librarse de esos recuerdos. Ella era una idiota. Y por suerte Vegeta sólo era un bebé cuando ocurrió por lo que no tuvo ningún apego a su madre ya que nunca lo crió. Lo cual creía que era para mejor, después de todo, un saiyajin puede llegar a ser un buen guerrero sin esas pequeñas emociones.

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Más tarde, en la sala de estar de Bulma

Nappa había salido de la habitación para ir a asegurarse que la cámara de gravedad se haya actualizado para el gusto del Príncipe, dejando a Bulma y Vegeta solos. Estaban sentados en la mesa repasando algunas teorías cuando Bulma decidió tratar de tener una conversación.

—¿Qué le gusta a tu mamá?

Vegeta dejó lo que estaba haciendo. Una vez más, Bulma estaba tratando de hablar con él como si fuera un humano sin valor. No entendía por qué ella se mantenía fastidiándolo. —Ella está muerta.

—¡Oh! Lo siento.

Vegeta se encogió de hombros.

—¿Cómo era ella?

Vegeta suspiró con frustración. No sabía lo que le estaba frustrando más, Bulma o ella con sus preguntas. No sabía mucho sobre su madre. Todo lo que sabe es que ella era hermosa y no fue lo suficientemente fuerte para luchar contra un atacante en una misión. Su padre le dijo que ella tomó decisiones tontas y era vergonzoso aun hablar de ellos. Por lo que ni siquiera quería saber más acerca de su madre ya que no quiere oír hablar de la forma en que fue dado a luz por una idiota.

Y ahora, allí estaba otra idiota tratando de entrometerse en su vida y sin entender su punto de vista. —¿Por qué quieres saber de ella?

Bulma se limitó a encogerse de hombros. —Tengo curiosidad.

—Ella murió en la batalla— Vegeta dijo, creyendo que pondría fin a la conversación.

Bulma acaba de tener una mirada confusa en su rostro. —¿Por qué la reina estaba luchando en batalla?

Vegeta explotó. —¡Debido a que los saiyajin luchan! Ella fue desafiada y murió. Murió porque era débil. ¡Ese es el final!— Dijo muy molesto con su pregunta sobre el pasado de su madre.

Bulma se encogió y no sólo sentía mal por él, sino también estaba un poco preocupada. Su madre era increíble y la quería mucho. Sin duda, toda madre amaba a sus hijos así que no podía entender por qué Vegeta era tan frío cuando habló de la suya. —Pero lo haces sonar como si hubiese merecido la muerte.

—Cuando uno es débil y no puede protegerse, no puede culpar a nadie más que a sí mismo— Vegeta hervía al citar palabra por palabra lo que su padre le dijo a él sobre ese mismo tema.

Bulma estaba en shock. Ella nunca había oído tal cosa. —Eso es estúpido.

Vegeta rara vez se ofendía. Sin embargo, lo encontró muy ofensivo. Esa fue la primera lección que su padre le enseñó el cual se lo tomó a pecho. Lo que su padre le dijo era necesario para aprender a cómo convertirse en un gran guerrero. ¿Qué sabía ella de todos modos?

—No eres más que una débil, ¿qué puedes saber?

La ira de Vegeta ahora estaba enojando a Bulma. —¡Sé que todo el mundo necesita la ayuda de alguien en algún momento, así que lo que estás diciendo no es lógico Vegeta!

—¡Yo no necesito la ayuda de nadie!

—Pero te estoy ayudando en este momento— Ella hervía.

Vegeta dejó escapar un gruñido. No podía creer lo increíblemente estúpida que era esa niña. —Estoy ayudándome a mí mismo. No eres nada para mí. No eres más que un esclavo, prácticamente una herramienta que utilizo para ayudarme a ser rey— Vegeta lo dijo tan duro como pudo. Estaba claro que había sido demasiado suave con ella. Y tenía que ser puesta en su lugar.

Bulma no lo tomó tan bien. Estaba enfadada, pero ahora también estaba herida. No entendía por qué estaba siendo tan malo con ella. Ella pensaba que eran amigos. Seguro eso fue siempre lo que quiso decir… Pero eran los únicos niños alrededor!, él tenía que ser su amigo, solo debía serlo! Podía sentir las lágrimas acumularse en sus ojos y su labio comenzar a temblar, ella trató desesperadamente de enjugar sus ojos antes de que cayeran hacia abajo.

—Vegeta, no me refiero a eso.

—Claro. Eres una chica estúpida si usted piensa que alguna vez necesito o deseo su ayuda— 'Bueno ella está llorando. Ella está comenzando a conseguir el punto.' —Eres una niña débil que tiene que usar un estúpido brazalete para sobrevivir en mi planeta... patético.

Bulma estaba enfadando de nuevo. —¡Cállate!— Ella dijo, pero todavía tenía un gemido de su voz, pensó que sonaría más fuerte, pero Vegeta estaba realmente haciéndole daño a sus sentimientos.

—¡Apuesto a que si te lo quito morirías simplemente por ser muy débil!

Bulma no podía pasarlo. Tenía que enfrentarse a él. —¡Claro que no! ¡Soy fuerte! ¡Soy más fuerte que usted o cualquier otro estúpido saiyajin!— Ella terminó tratando de empujarlo.

Él no se movió, pero su accionar lo hacía aún más enojado, así que él la empujó con suficiente fuerza para dejarla plana sobre su espalda. —Bueno, ¡vamos a ver que tan fuerte que eres!— Vegeta gritó. Y preso de la ira le arrancó la pulsera a Bulma.

Ella se congeló al instante en el suelo, no podía moverse o incluso hablar. No fue hasta que sus ojos se pusieron blancos pasando a la parte posterior de su cabeza y su sangre empezó a gotear por la nariz que Vegeta se dio cuenta que cometió un error.

—Oh no…— Se movió rápidamente sobre ella y encendió su energía alrededor para empujar hacia arriba la gravedad. Nunca había puesto su energía en torno a una persona antes y le tomó un momento para concentrarse. Una vez que lo hizo, no perdió el tiempo para llevarla a un tanque de regeneración. Ella todavía no había pronunciado una palabra y él sólo esperaba que no fuera demasiado tarde...

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Más tarde, en la enfermería

El Dr. Brief nunca se había sentido tan mal en toda su vida. Creyó haberse asegurado que su familia estaría a salvo. Él pensó que había tomado las mejores decisiones que pudo. Pero ahora se daba cuenta que debió haberlas dejado en la tierra.

Él mira las lecturas de Bulma. Ella estaba mejorando, pero todavía había un poco que curar. Sus pulmones habían comenzado a colapsar, su cerebro no recibió suficiente oxígeno, sus huesos estaban rotos, y eso era sólo una parte del daño que fue causado.

Bunny seguía llorando en una silla en la esquina de la habitación. Él trató de convencerla para ir a acostarse y descansar, pero ella no quería dejar a su hija. No podía culparla; no quería dejarla tampoco.

Se habían apresurado a los tanques tan pronto como se les informó. No podía creer que algo así le pasó a su niña. Estaba enojado con Vegeta, con Nappa por no estar con los niños, enfadado con el Rey por no hacerle saber sobre el temperamento de su hijo, pero sobre todo estaba enfadado consigo mismo. —Lo siento tanto, Bulma— Luego, al oír a alguien entrar por la puerta, se giró para ver a Bardock entrar.

—He informado al Rey de todo lo que ha sucedido, y el Príncipe no se quedará impune. También quería que informarle que usted y su familia deben hacerse más fuerte para que esto nunca vuelva a suceder.

El doctor negó con la cabeza. —Bardock, mi hija tiene que salir de este planeta. Es demasiado peligroso.

Bardock solo suspiro. —Entiendo por qué dices tal cosa, pero te aseguro que el Rey no lo permitirá. Él sabe de lo que tu hija es capaz de hacer, y no va dejar que se vaya. No eres el único miembro valioso de tu familia para el Imperio. ¿Necesito recordarte que también trató de efectuar dicho asunto conmigo cuando nos conocimos?

El doctor sólo bajó la cabeza. Él tenía toda la razón. No había manera de irse ahora.

Estaban en las zonas profundas. Su mente recordó a las mafias en la Tierra. Recogió sus pensamientos y volvió a mirar a Bardock. —Lo que pasó hoy es inaceptable y no puede volver a suceder. Mi familia debe ser protegida.

—El Rey en realidad ya pensó en eso, a usted y su familia se le asignarán guardias. Pero mientras tanto, debe volverse lo suficiente fuerte para que esta situación no vuelva a suceder— El doctor se limitó a asentir. Entonces Bardock se acercó al tanque que mantenía a Bulma. Observó mientras ella inocentemente flotaba en el líquido. —Ella estará bien— Bardock se lo estaba diciendo al doctor y a él mismo. Odiaba admitirlo, pero no le gustaba ver a Bulma dañada, y secretamente esperaba que el Príncipe obtuviera su merecido...

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Salón del Trono

Vegeta vaciló un poco una vez que entró en el edificio. Él sabía que estaba en muchos problemas y no tenía idea de lo que su padre iba a hacer.

—Vamos Vegeta, más cerca— dijo el Rey.

Vegeta caminaba con nerviosismo hasta que estuvo a sólo unos pasos de él.

—Arrodíllate.

Antes de que pudiera ponerse de rodillas totalmente, su padre le dio una patada en la cara tan fuerte que voló hacia la pared lateral. Se sentó y se limpió la sangre de la boca. Había sido herido peor otras veces, pero siempre ocasionaba más daño cuando viene de su propio padre. Miró hacia arriba y vio que su padre estaba absolutamente furioso.

El rey estaba más allá que enojado. Allí estaba, no solo encuentra a una de las personas más inteligentes en el universo, sino también una protegida de la que él podría tener el gusto de prometer. La capacidad de Bulma iba más allá de lo que podía imaginar. Tenía grandes planes para ella. Él iba a asegurarse de que ella se criara para ser completamente leal al Imperio y utilizar sus talentos ampliamente. Y ahora su hijo casi arruina sus planes antes de que pudieran entrar en acción!

—Usted pequeño tonto. Te lo dije antes de que estuviera cansado de tu estupidez! Esa niña es de mi propiedad. Ella me pertenece. Y si ella no vive por un largo tiempo te vas a arrepentir todos los días de tu vida. Cuando seas rey puedes herir o matar a quien quieras, pero hasta entonces harás lo que yo diga. Y no dañarás un solo pelo de su pequeña cabeza, ¿entendido?

Vegeta se sentó. —No quería hac...

Antes de que pudiera terminar la frase el rey le dio una patada al costado y él se deslizó por el suelo un par de pies. —¡No voy a tolerar tus mentiras! Sólo haz lo que te digo.

Vegeta esperó un momento antes de levantarse. Y cuando lo hizo, se quedó sin aliento por el dolor. Él sabía que algo estaba roto. —Si, padre.

—Ahora lárgate.

Vegeta se inclinó levemente y luego anduvo medio cojeando. Se dirigió directamente a su habitación dejándose caer en su cama. No sabía qué pensar. Estaba consiente de todo lo que hacía. Tuvo la intención de hacer lo que hizo, pero en realidad no tenía la intención de causarle tanto daño... o tal vez sí. No le importaba que estuviera herida, pero él no quería que muriera. Y eso era todo lo que sabía.

Se tocó la cara e hizo una mueca. No había visto a su padre tan enojado antes. 'Tal vez fui demasiado lejos.'

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2 días después en el apartamento de los Brief

A pesar de que el tanque sanó físicamente a Bulma, ella todavía estaba herida emocionalmente. Cada vez que recordaba ese día, lo único que podía pensar era en como Vegeta le hizo daño diciéndole que no eran amigos. Lo que todos los niños más querían era un amigo.

Ella estaba en su cama y su madre estaba frotando su espalda mientras su padre miraba desde el lado. Realmente odiaba estar llorando de nuevo. Especialmente con sus padres observándola, se sentía como un bebé.

Bunny ella misma fue enojarse por lo que pensaba de una gran idea que animarla. —Bulma no estés triste, cariño. No te preocupes. Escucha, cada vez que uno está triste, siempre obtiene un regalo. Una vez que lo hace, entonces todo volverá a la normalidad y ustedes pueden ser amigos de nuevo.

El Dr. Briefs frunció el ceño. —Mi vida, Bulma no debe tener esperanza en aquello. Es muy poco probable que Vegeta le traiga algún tipo de regalo. Esos saiyajins son muy codiciosos. Nosotros fuimos los que les hablaron de los chocolates y ni siquiera comparten un poco de ello.

—Bueno, no puedo culparlos querido, es tan delicioso.

El Dr. Brief se limitó a sacudir la cabeza. Habían pasado 3 meses y no habían conseguido una onza de la expedición de la Tierra. Si alguna vez preguntaba al respecto, siempre hay alguien que diría, "Los saiyajins son primeros" ¿Cómo pueden ser tan groseros? Incluso Bulma había preguntado a Vegeta al respecto y había dicho lo mismo. Así que no, que no creía ni por un segundo que Vegeta le daría a su hija un regalo.

Bulma escuchó a sus padres. Ella sabía que su padre tenía razón, pero realmente esperaba que en este caso su madre la tuviera. —Mami, ¿De verdad crees que Vegeta lo haga?

—Por supuesto, ¿por qué no?¿Ustedes son amigos verdad?— Bulma se encogió de hombros. Ella realmente no creía que lo eran. Vegeta la hizo sentir tan triste. Bunny podía ver las lágrimas empiezan a salir de nuevo. —Oh Bulma, confía en mí, cuando él te dé su regalo será su manera especial de decir que lo siente y que son amigos, no importa qué.

—¿No importa qué?

—No importa qué.

—¡Gracias mamá!— Bulma dijo mientras la abrazaba.

—De nada querida.

El Dr. Brief suspiró y dijo: —Ven ahora querida, dejémosla descansar un poco.

Bunny besó a Bulma en su cabeza y luego salió con su marido. Una vez que estaban en la sala de estar, el Dr. Brief se aclaró la garganta. —Bunny, me encanta su actitud optimista, siempre, pero no creo que eso vaya a suceder. Escucha tus esperanzas.

—¡Tonterías! Vegeta es un buen chico. Él necesita un amigo al igual que Bulma.

Iba a responder pero llamaron a la puerta. Cuando fue a abrirla, decir que estaba un poco sorprendido de ver al príncipe en su puerta era insuficiente. Entonces recordó que Vegeta era la razón de que se lesionara su niña e inmediatamente fue traído a la realidad. —Vegeta, Bulma está todavía en cama, ella no es capaz de darte una lección— Dijo de manera insolente.

Vegeta entrecerró los ojos. Por lo general, no permitió tal falta de respeto, pero dada la situación, lo dejaría pasar. —Lo sé, sólo quiero verla.

—Oh, qué joven agradable— Bunny intervino. Vegeta simplemente rodó los ojos. 'Las mujeres terrícolas son simplemente delirantes.'

El doctor se alejó de la puerta para que Vegeta pudiera entrar. No quería hacerlo, pero realmente no había mucho que pudiera hacer. No estaban en la Tierra, estaban en Vegeta y ese chico era el Príncipe. —¿Vegeta?

El Príncipe se detuvo antes de ir a la habitación de Bulma.

El doctor no sabía qué decir por lo que hizo lo que pudo. —Ella es mi hija.

Vegeta se limitó a mirar adelante. Todo lo que hizo el doctor fue declarar un hecho, pero sabía lo que estaba tratando de decir. Ella era su hija y no quería verla herida. Vegeta sólo asintió e ingresó.

Cuando entró los ojos de Bulma se abrieron, entonces ella rápidamente se puso a un lado alejándose de él.

Vegeta no sabía por qué, pero no le gustó que se apartarse de él de esa manera. Lo cual era extraño, porque había estado en muchas misiones en las que debía matar a razas enteras de personas de todas las edades, pero algo en Bulma ignorándolo... sólo lo hizo molesto. Después de todo, si alguien iba a hacer caso omiso de cualquiera, iba a ser él.

Él no sabía muy bien cómo manejar la situación. Por lo que hizo algo con lo que se sentía a gusto. Se cruzó de brazos y dijo: —No me digas que tienes miedo de mí.

—…

—Hn. He sido herido mucho peor y nunca he retrocedido como lo haces tú.

—…

Vegeta dio unos golpecitos con los dedos sobre sus bíceps hasta que finalmente no pudo soportarlo más. —¡Maldición!, ¿vas a decir algo?

Bulma se volvió hacia él con determinación en su rostro, que luego se convirtió rápidamente en llanto. Bulma se frotó los ojos y luego se quejó.

—Siempre me haces daño, Vegeta.

Vegeta se quedó sin habla. Él realmente no sabía cómo responder. —Yo... no quise dañarte de esa manera.

—Pero lo hiciste.

—Pero ahora estás bien. Has sobrevivido.

—Pero tú siempre me lastimas. Y yo nunca te he hecho daño.

Vegeta parpadeó ante eso y luego se puso a la defensiva. —Solo fueron dos veces.

—Pero dijiste que no éramos amigos.

—No lo somos— Dijo completamente confundido. Todo lo que Bulma hizo fue llorar más. '¿En serio? ¿Las palabras le duelen a los seres humanos? Eso es simplemente patético.'

—Oh, vamos. Mira, prometo no hacerte daño.

Bulma olfateó. —¿Lo prometes?

Vegeta asintió. —Sí— No iba a decirle que su padre le ordenó no hacerle daño, ella no necesita saber eso. Entonces se acordó de algo. Metió la mano en su placa del pecho y sacó una cápsula.

—Aquí.

Bulma dejó de llorar y se cogió la cápsula de su mano. —¿Qué es?

—Los chocolates y las fresas. Fue de...— Él fue sorprendido por el repentino abrazo que estaba recibiendo.

—¡Oh, gracias Vegeta! Yo sabía que éramos amigos— Ella terminó dándole un beso en la mejilla derecha.

Vegeta saltó 5 pies hacia atrás e instintivamente puso en su pose de lucha. —¿Qué crees que estás haciendo?

—Te di un abrazo y un beso, tonto— Ella dijo sonriendo.

—Bueno, ¡no vuelvas a hacer eso de nuevo!— Dijo de pie y limpiándose la mejilla con la mano enguantada. —Y no somos amigos.

—Entonces, ¿qué somos?— Bulma le preguntó como si fuera lo más tonto en el universo.

—Soy un Príncipe y tú eres mi súbdito— Él declaró rotundamente.

Bulma no estaba convencido. —Di lo que quieras Vegeta, pero somos amigos, le guste o no.— ¡No lo podía creer! Su madre tenía razón. A Vegeta le importaba, se disculpó, y lo más importante es que eran amigos. Él no sabía cómo manejarlo. Así que de ahora en adelante tenía que asegurarse de ser más paciente con él.

Vegeta terminó la conversación y nada más salió. Él ni siquiera miró a sus padres cuando caminó junto a ellos. 'No puedo creer que esa idiota puso sus repugnantes labios en mí.' Pensó, aunque inconscientemente tocaba su mejilla.

—Señor, ¿está bien?

Vegeta bajó la mano y miró hacia Nappa, no había notado lo seguía hasta que habló. —Por supuesto que sí. ¿Por qué no lo estaría?

Nappa se limitó a levantar una ceja y se encogió de hombros. —Te estas sonrojando.

Vegeta puso a la defensiva. —¡Claro que no! ¡Simplemente estoy molesto por estar rodeado de tantos idiotas! Ahora vamos, tenemos que entrenar— Él terminó asaltando fuera.

Nappa sólo sonrió. 'Si es así ahora, la pubertad va a ser difícil.'

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N/A:

Si no has adivinado ya, en el próximo capítulo inicia la adolescencia temprana. En los próximos capítulos, Vegeta se ocupa de la pubertad, el afecto de Bulma y los celos. Tomaré mi tiempo porque esta historia en realidad va a terminar con ellos en sus 20 años, así que no se preocupe todavía tengo muchas cosas que hacer. Van a haber algunos personajes nuevos, así como Raditz y Kakarotto que entran en la historia. ¡Por favor, reviews! Cuantas más recibo, más motivado estoy por subir otro.

N/T:

Los siguientes capítulos; a partir de este, empiezan a ser más largos. Lo que significa que quizá me tome un poco más en traducirlo para ustedes.

Como habrán visto, usé el guión largo para este capi ya que me lo sugirieron y pues queda mejor :D

Gracias por leer, hasta el siguiente capítulo. No olvides dejar tu huella n.n

Nos leemos c: