NOTA IMPORTANTE:

Como acompañamiento musical al momento de realizar la lectura sugiero la canción "Sadness and sorrow de Taylos Davis"


Disclaimer´s incluidos.

Los personajes aquí mencionados NO me pertenecen, todos son propiedad de Masashi Kishimoto.

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Capítulo IV

Despedida

–No llores –dijo en un murmuro al ver las lagrimas caer copiosamente por las mejillas color pastel.

Ella asintió y aspiró profundo.

–Veneno –su voz era quebradiza.

Apartó la vista de ella, clavándola en el oscuro techo. Se sentía agotado y le costaba mantenerse despierto. La pérdida de sangre empezaba a afectarle y el veneno de ricina que se había filtrado en su interior solo empeoraba la situación.

La mano de Sakura se entrelazó con la suya.

–Creí que Orochimaru…

Él asintió, comprendiendo bien a lo que se refería.

–Eso mismo creí yo –dijo apaciblemente–, parece ser que mi cuerpo no era inmune a todo veneno como creía… Supongo que mis descuidados actos me arrastraron a esto.

Ella lo miró con angustia mientras se mordía impacientemente el labio inferior.

–Tranquila –dijo él, tratando de apaciguarla pero obteniendo el efecto contrario.

Sakura empuñó las manos y se puso rígida.

– ¿Tranquila? –preguntó sarcásticamente–. ¿Cómo se supone que esté tranquila con ésta situación? Soy una ninja médico y sé muy bien que éste veneno no tiene antídoto. Ricina… una pequeña dosis podría acabar con la vida de un adulto en cuestión de minutos. ¡¿Cómo pretendes que esté "tranquila"?! ¡¿Eh?! No tengo a mano yerbas medicinales o algún analgésico para aliviar el dolor, ni siquiera tengo la suficiente agua con la cual mantenerte hidratado. A duras penas logré detener la hemorragia, has perdido demasiada sangre, ¡Por primera vez en tantos años me siento realmente inútil! No quiero perderte, me rehúso a hacerlo, pero no, no puedo estar tranquila. En cualquier momento podrían atacarnos, agotarse la poca reserva de agua, el veneno podría filtrarse hasta uno de tus órganos vitales, la pérdida de sangre podría causarte una complicación cardiaca. ¡Maldición! –Gritó mientras nuevamente las lágrimas se atestaban en sus ojos color jade– ¡No entiendo cómo puedes estar tan tranquilo!

–Estoy tranquilo porque estás aquí… conmigo.

Las lágrimas salieron una a una de sus ojos y luego se derrumbó sobre él.

–Y estaré siempre cariño –dijo con voz entrecortada.

El apoyó una mano sobre la melena peli rosa y la acarició levemente.

–Gracias.

Sakura asintió enfáticamente, aferrándose con fuerza.

Ambos permanecieron en silencio durante un prolongado momento. La lluvia golpeaba rítmicamente contra el viejo techo de madera y la respiración de ambos se encontraba sincronizada. Sasuke miró al matojo de cabello rosado que descansaba en su pecho, era un leve contacto, pero esa minúscula muestra de afecto le resultaba extrañamente cálida.

Cerró los ojos brevemente, luchando contra el agotamiento. Por primera vez en mucho tiempo se sentía fatal, los músculos le dolían infernalmente y sentía una opresión en el pecho que le dificultaba respirar.

–Sakura… –llamó él con su habitual tono de voz, tratando de ocultar su propio malestar.

Ella levantó la mirada para encontrarse con sus ojos.

– ¿Hai?

–En caso de que llegará a morir… –hizo una leve pausa antes de continuar y que se vio interrumpida por ella.

–No te dejaré morir –dijo con decisión mientras se incorporaba.

El la miró con profundidad y luego emitió un pequeño suspiro.

–Es una posibilidad –le aclaró–. Cuando hecho un vistazo al pasado puedo darme cuenta de que yo… aún cuando te pedí que te casaras conmigo… yo nunca te dije que te…

–No lo digas –se apresuró a decir ella–. Siento que te estás despidiendo. No quiero que lo hagas, prefiero que me lo digas cuando salgamos de ésta.

–No estás siendo racional –señaló exasperado.

–Tal vez… pero cuando se ama la racionalidad simplemente no existe –dijo ella con la sensibilidad que la caracterizaba–. Yo… yo no soy tan fuerte, mi corazón no soportaría perderte de nuevo… mucho menos para siempre. No imagino la vida sin ti… así que prefiero no pensar en ello, por eso prefiero que no lo digas, además…

Sasuke pasó la mano suavemente por las mejillas húmedas y la observó atento.

– ¿Además? –preguntó ante su silencio.

–Además, conozco muy bien tus sentimientos por mí, aunque no los digas al aire –El enarcó una ceja y ella prosiguió–. Puedo verlo en tus ojos, cuando me miras atento, cuando escuchas mis tonterías como si fueran asuntos realmente importantes, cuando me apartas para protegerme, cuando…

El la miró sorprendido y luego giró la cabeza en dirección contraria.

–Es suficiente –dijo avergonzado.

Era irritante en más de un sentido. ¿Desde cuándo ella había comenzado a romper con su calmado y compuesto ser? ¿Desde cuándo ella podía ver a través de él? La miró con el rabillo del ojo. Estaba cansada y muy débil. ¿Había siquiera comido algo? Lo dudaba, y tampoco la había visto beber nada. Desde que había llegado se había dedicado única y exclusivamente a cerrar la herida y ello le había arrebatado la mayor parte de su chakra. Apartó la vista de ella, clavándola en un punto fijo de la pared. Siempre era igual… ella corría detrás de él, sin importar los sacrificios que tuviera que hacer en el camino. Una expresión ceñuda se dibujó en su rostro. Al final, ella siempre terminaba socorriéndolo. Sin importar cuantas veces él la apartara, ella insistía.

Recordó fugazmente sus años de juventud, aquellos tiempos en donde la venganza había cegado por completo su juicio. Podía recordarla. Las escenas no distaban mucho la una de la otra.

Era de noche, y al igual que en ese momento ella le suplicó con todas sus fuerzas que no la abandonara, las lágrimas estaban presentes y esos dos ojos esmeralda lo miraban suplicantes. Ahora había una diferencia, en aquel entonces no deseaba ser salvado, el odio se había apoderado de él, solo deseaba ser consumido por la oscuridad. Ahora, por primera vez en su vida estaba experimentando el terror de la muerte. No deseaba partir, no de esa manera. Deseaba continuar a su lado, deseaba de todo corazón ser salvado, pero parecía que la vida le estaba pasando factura. No todo puede ser felicidad ¿verdad? Miró nuevamente a su esposa, la cual cabizbajeaba por el sueño.

–Descansa un poco –dijo él, suprimiendo esos sentimientos.

Ella asintió y se acomodó en su pecho. Con un brazo él rodeó levemente su cintura y agradeció a la oscuridad por ocultar la mueca de dolor que se formó en su rostro al hacer aquél movimiento.

Las probabilidades de sobrevivir hasta la mañana siguiente las veía demasiado distantes. Se sentía cansado y la pesadez se hacía más grande a cada parpadeo… Finalmente, cedió ante esa fuerza seductora que insistía en llevarlo.

Sí debía partir ahora lo haría sin reproches… Ella estaba allí, a su lado, y sabía que él la amaba. Eso era lo único que importante, ¿Lo único importante? Se preguntó a sí mismo con las últimas gotas de conciencia que le quedaban. Sí, solo eso importaba. Una línea se formo en sus labios, dibujando una casi imperceptible sonrisa.

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El crujir de las hojas y el retumbar de unos pasos la despertó abruptamente. La oscuridad de la habitación le indicó que la noche aun no había llegado a su fin. Parpadeó unas cuantas veces y agudizó el oído, comprendiendo que alguien se acercaba. Empuñó un kunai y se puso en posición defensiva. Aguardó en silencio durante un breve momento y luego se dirigió a Sasuke.

–Iré a echar un vistazo –dijo en un tono de voz apenas audible mientras se colocaba de pie.

Combatir en ese momento no era una idea muy brillante. Había gastado demasiado chakra y le costaba mantener el equilibro. Había pasado ya más de un día desde su partida de la aldea. Nuevamente, los pasos retumbaron haciendo eco y su respiración se aceleró.

Acercó el kunai a su pecho, suplicando al cielo que la persona que atentaba contra el silencio de la noche se marchara.

Se inclinó levemente hacia Sasuke, no quedaba más opción que enfrentar al enemigo. Aun cuando las probabilidades de sobrevivir eran pocas, era preferible a que los dos perecieran en ese momento.

Tomó sus habituales guantes de combate color negro y dio unas cuantas palmaditas a sus mejillas, dándose valor. Una vez lista, besó la frente él en un gesto de despedida… El frio cuerpo generó en ella un escalofrío.

– ¿Sa-Sasuke? –preguntó sin obtener respuesta.

Las manos empezaron a temblarle y su cuerpo a tambalearse, perdiendo el equilibrio por completo.

No era posible… ella se había asegurado de cerrar la herida, detener la hemorragia, mantenerlo hidratado, revisar periódicamente sus signos vitales. Había seguido al pie de la letra todos los malditos pasos para preservar su vida.

– ¡Sasuke! –gritó sin importarle llamar la atención del enemigo–. No… no… cariño –las lágrimas se asentaron en sus ojos nublándole la vista. Apoyó las manos en el inerte cuerpo y concentró todo su chakra–, ¡no puedes irte así, no puedes abandonarme! –El llanto se hizo incontrolable y el temblor en sus manos se desplazó al resto de su cuerpo–. ¡Maldición! Aún… aún debes decirme que me amas, aún hay tantas cosas por hacer, tantos paisajes por descubrir. No te puedes ir simplemente así, no puedes cariño… ¡Te lo prohíbo! ¡No puedes dejarme! Entiende que una vida sin ti… una vida sin ti no tiene sentido –cerró los ojos ante los pasos que se avecinaban, concentrándose en la situación, depositando el poco chakra que le quedaba vanamente–. ¡Lo prometiste! ¡¿Recuerdas?! Prometiste que regresarías. ¡¿Cómo se supone que continúe mi vida si tú no estás en ella?! Yo... yo te amo tanto, ¡te amo tanto que preferiría morir antes que perderte!

Finalmente, cayó agotada. Sus esfuerzos habían sido inútiles… sí tan solo hubiese llegado al lugar antes… sí tan solo hubiese estado mejor preparada.

Su cuerpo, su mente y su chakra habían llegado al límite.

El dolor en el pecho la atravesó como flecha que da al blanco. Estaba perdiendo la conciencia a causa de la falta de chakra, del cansancio, de la pérdida… y en ese pequeño lapso de cordura, en esa diminuta brecha antes de que sus parpados se cerraran, sus ojos fueron testigos de cómo dos piernas se acercaban hacia ellos…

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Nota:

¡Hola! Espero que te haya gustado este capítulo. Lo hice con mucho esmero y no me animé a publicarlo hasta quedar completamente conforme.

Sí te saqué alguna lágrima, una sonrisa o te movió el corazón aunque fuera un poquito me encantaría que me lo dijeras en un review. No se imaginan cuan feliz me hace leer sus mensajitos *-*

Sin más que decir, -pues no quiero revelar nada acerca de la trama-, quiero agradecer a Carlita-chan uchiha, Erikaeri y a FraiiZee por comentar y su constancia en esta historia. Sus reviews me llegan al kokoro. 3

Anaiid

"A favor de la campaña "con voz y voto". Porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo"

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No me manoseen :3