Parte IV
Con ese abrazo lleno de amor por parte de Jane, mi cabeza comenzó a formar esos recuerdos faltantes…
J – cariño… - me despegue un poco de Jane para verla a los ojos sin soltarme de ese abrazo.
M – lo recuerdo Jane, todo, absolutamente todo – Jane me dedico una sonrisa.
J – ves Mau, solo es un ratito de confusión, siempre me recuerdas, recuerdas todo lo que hemos hecho juntas.
M – hay algo que nunca olvido Jane.
J - ¿Qué es cielo? – Jane era muy dulce conmigo.
M – que te amo – le sonreí – tal vez es porque te amo desde hace más tiempo que seis meses – tenía que decírselo por si no lo sabía y aunque lo supiera le diría de nuevo que llevo mucho tiempo enamorada de ella.
J – lo sé Mau – me dedico una sonrisa llena de felicidad y me beso.
A - ¡qué bonito chicas! – Había olvidado que Ángela estaba con nosotros - ustedes siempre tan cursis, nunca me imaginé verlas así – Jane me soltó y arremetió contra Ángela.
J – ¡Ma! que Maura se exaltara fue tu culpa.
A – lo siento hija – se dirigió a mí.
M – no te preocupes Ángela, me sirvió para recordar todo – me acerque a la barra de la cocina para sentarme en una de las sillas, Jane regreso a terminar de preparar los cafés, me miro y me dedico una dulce sonrisa, yo conteste con otra, ver a la mujer que amaba sobreprotegiéndome y siendo tan tierna conmigo me derretía por completo, estaba como en un sueño, me sentía protegida, amada, el tiempo no pasaba para mi estando con Jane, ahora sabía que había alguien esperándome en casa después del trabajo, alguien que se aseguraba de que llegara por las noches sana y salva a mi cama.
Después del desayuno y de una larga plática Ángela se marchó del departamento, Jane y yo estábamos recostadas en el sofá, ella acariciaba mi cabello y yo sólo me relajaba escuchando el latido de su corazón…
J – Cariño, tengo una sorpresa para ti – me levante un poco para mirarla a los ojos – sé que te prometí que no habría sorpresas para nuestros cinco meses, pero no pude resistirme – me dedico una sonrisa.
M - ¿y cuál será mi sorpresa? – le pregunte curiosa y sonriendo.
J – es sorpresa Mau, si te digo ya no tendrá chiste, podemos ir por la tarde o podemos irnos ahora, ¿Qué prefieres? – me dedico una enorme sonrisa, ella sabía mi respuesta.
M – ahora – me dispuse a levantarme, ella me detuvo y compartimos una de esas miradas de enamoradas, como cuando ves a tu alma gemela a los ojos y puedes ver más de lo que las palabras pueden decir, me acerque y la bese, se suponía que la había besado en otras ocasiones pero el beso anterior en la habitación y este se sintieron como algo nuevo, como si fueran nuestros primeros besos, había cierta comodidad y protección estando así con ella… me es difícil describir lo que un beso de Jane provocaba en mí porque cada beso entre nosotras era diferente, todos estaban llenos de amor, pero algunos eran tiernos, otros dulces, algunos llenos de pasión, a veces los besos tenían todo a la vez y estar cerca de su cuerpo sintiendo su frecuencia cardiaca aumentar hizo que me dieran escalofríos, un calorcito comenzó a invadirme puedo jurar que estaba sonrojada en ese momento, Jane puso sus manos en mis caderas tratando de acércame más a su cuerpo, eso aumento más los escalofríos que me invadían, nuestro beso era amor, dulzura y pasión, todo a la vez, mordí su labio inferior suavemente, sin lastimarla y nos separamos un poco para vernos a los ojos.
J - ¿quieres ir a la habitación? – me dijo tan tierno, casi en un susurro, yo negué con un movimiento de cabeza, ese era el momento y el lugar para hacerle el amor a Jane, para que mi cabeza creyera que los recuerdos no eran producto de mi imaginación, para sentir su cuerpo vibrar bajo el mío, puedo imaginar en que momento esa línea invisible de amistad se borró y paso a ser algo más, ella era la persona con la que yo quería pasar el resto de mi vida, mientras yo pensaba todas esas cosas, mi mirada seguía muy clavada en unos ojos color chocolate muy curiosos - ¿estas incomoda Mau?, podemos dejarlo para después y ponernos en marcha para… - puse un dedo sobre sus labios, esos labios finitos y suaves que detenían los procesos mentales de mi cabeza, me acerque a sus labios y la bese suavemente, me separe de ella, vi en sus preciosos ojos sus pupilas dilatadas, sus respiración acelerada, estaba excitada y yo también, Jane podía sacar ese lado que yo siempre trato de mantener en las sombras.
M – no es eso cariño, no pasa nada malo, simplemente pienso en lo afortunada que soy por tenerte – Jane me miro con una sonrisa, la sonrisa más grande que jamás había visto en ella, me jalo suavemente para besarme y yo me atreví a ir más allá, Jane vestía su clásica pijama, una playera de la policía de Boston y sus shorts, metí mis manos bajo su playera y acaricie sus curvas, su abdomen, lentamente fui subiendo mis manos para quitarle la playera y después las baje para quitarle sus shorts, me sentía como una quinceañera, estaba muy nerviosa, como si fuera la primera vez, irónicamente pensé que ese golpe en la cabeza si me había afectado, deje a Jane solo con su lencería negra, tenía un cuerpo escultural y era solo para mí, me humedecí los labios como cuando te saboreas porque ves algo sumamente rico para comer, Jane me miro, yo alce una ceja y ella empezó a despojarme de la pijama igual de lento que yo lo había hecho antes, dándose el tiempo para tocarme, para reconocerme, yo también comencé a acariciarla, no la deje tomar el mando, la regrese a la misma posición que teníamos antes, yo encima de ella, con la habilidad que la caracterizaba desabrocho mi sostén y lo lanzo a algún lugar en el piso, después bajo sus manos y retiro lo más que pudo mis panties, mis piernas hicieron el resto y al final también terminaron en el piso, mientras yo besaba sus labios, esos labios tan tóxicos para mí, baje a su cuello, lo bese, bese su oreja, le susurre un te amo, un gemido escapo de su boca, su respiración se empezaba a acelerar más, mis manos hacían su trabajo: acariciar suavemente sus curvas y sus bien definidos muslos en lo que yo besaba su cuello, el contorno de su clavícula y sus hombros, coloque una de mis piernas entre las de Jane, comencé a moverme suavemente, mi boca no paraba de darle besos en todo su cuerpo, detuve el movimiento de mis caderas me gustaba verla así, tan dulce e indefensa ante mí, aprovechando que tenía los ojos cerrados y sin que se diera cuenta magistralmente me deshice de su sostén y baje mis labios a sus pechos, lamí, succione y los bese, a cada uno le dedique el tiempo suficiente para derretir a Jane, continúe dejando un camino de besos en su abdomen, hasta llegar a su hueso iliaco y me seguí por todo el contorno de ese hueso hasta llegar al pubis, me deshice de sus panties, la vista que quedo para mí fue maravillosa, una Jane muy sexy delante de mí, desnuda en cuerpo y alma, bese su parte intima tan delicadamente, probando, lamiendo, todo tan suavemente, Jane iba a ir al cielo por unos minutos y yo quería ser la causante de darle ese placer, subí de nuevo por donde había llegado, volviendo a besar todo el camino hasta llegar a sus labios, la bese con pasión, con amor, con deseo, mi cuerpo se acoplo al de ella y comencé a moverme suavemente, estimulando una zona muy sensible para Jane, poco a poco fui aumentando el movimiento tan sutilmente que Jane no tenía tiempo de hablar, ni de protestar por nada, mientras me seguía moviendo y la excitación crecía en ella bese su cuello tan sexymente que de Jane se escapó otro gemido, regrese a su boca, aumente un poco más mis movimientos y acto seguido Jane exploto, comenzó a vibrar debajo de mi cuerpo, era hermosa, me recosté sobre ella, esperando que su cuerpo se relajara, oculte mi cara entre su cuello y su hombro, ella paso sus manos sobre mi espalda para abrazarme, cuando su respiración se recuperó un poco pudo articular palabras.
J – Mau eso fue fantástico, sensacional, yo… no encuentro ninguna palabra para describirlo… – me sonrió y suspiro.
M – lo sé cariño – le sonreí ampliamente - te amo tanto, solo intentaba demostrártelo con mis caricias, que mi toque fuera capaz de trasmitirte todo lo que siento por ti Jane - ahí estaba yo, podía decirlo frente a frente que nada malo pasaría, una lagrima se deslizo por mi mejilla, ella la limpio con su pulgar y me beso con pasión, tenía hambre de mí, lo podía sentir y saber con certeza porque me besaba con la misma intensidad y devoción que yo le había dedicado antes, detuve el beso lentamente – cariño, por ahora soy yo quien te va a consentir – ella me dedico una sonrisa.
J - ¿Cómo? – levanté una ceja y le di una sonrisa.
M - solo copera conmigo y yo hare el resto Jane – les pondría decir todo lo que hicimos despuéspero prefiero que ustedes se imaginen una parte,esa mañana y medio día me dedique por completo a Jane, a amarla de todas las maneras que a mi hábil mente se le ocurría, volví a contar cada lunar, cada cicatriz, volví a memorizar su cuerpo, aprendí más de sus puntos débiles en la cama con los cuales ella se perdía mientras yo la devoraba, Jane era todo lo que yo quería y la estaba volviendo a grabar en mi mente porque esta vez no lo olvidaría, ya no.
Mientras Jane vibraba bajo mi cuerpo nuevamente, algo en mi interior me recordó que yo también había preparado una sorpresa para Jane por nuestros cinco meses juntas, era un pequeño regalito y estaba en mi bolso, el cual había dejado en la mesita de la entrada, lo había comprado tres semanas antes del accidente, recuerdo que mientras estábamos en mi casa y ella me robo para salir a cenar porque quería que me despejara un poco y aprovechar también para celebrar, yo lo guarde por si se presentaba la ocasión perfecta, pero en la cena nos perdimos platicando de mil cosas y no considere que fuera buen momento, cuando regresamos de la cena al departamento de Jane nos mantuvimos ocupadas en otras cosas y luego por la mañana paso lo del incidente de mi falta de memoria, tal vez esta sea la ocasión perfecta para dárselo, porque desde hace mucho tiempo sé que ella se lo merece y es la indicada para tenerlo, incluso si mi memoria no se recuperara un día al cien por ciento, ella seguiría teniendo mi amor por sobre todas las cosas…
Espere que el cuerpo de Jane se relajara un poco para que el sueño comenzara a vencerla y así poder separarme de ella, tal vez no era la ocasión mejor preparada o las más creativa, pero el momento más perfecto es aquel que no se busca, que no se planea, en el que todo es mágico simplemente porque estas con lo mejor de ti, y eso era para mí Jane, lo mejor de mí.
Desnuda y de puntillas para no hacer mucho ruido me dispuse a ir hacia mi bolso, en el encontré esa cajita que contenía algo muy importante, algo que tal vez cambiaria mi vida y la de Jane, ella se dio cuenta que me había levantado del sofá y un poco adormitada se sentó llamándome.
J – Mau… ¿Por qué te levantaste?, ¿qué haces? – me pregunto viéndome desde el sofá.
M – Jane, tengo algo que decirte -escondí la cajita para que no pudiera verla, me acerque a ella y me senté a su lado, vi que su rostro empezó a mostrarse preocupado – no es nada malo, es todo lo contrario
J - ¿Qué es Mau? – me miro curiosa
M – bueno… yo no sé cómo hacer esto de la manera correcta, sé que tal vez voy a equivocarme y tal vez no sea la manera más genial que pude haber planeado y si lo ves necesario puedo volver a hacerlo mejor…
J – Mau… - ella sabía que yo estaba nerviosa por algo, después de todo me conoce mejor que mi propia madre.
M – compre esto hace tres semanas, esperando que en nuestra celebración de cinco meses el momento perfecto apareciera y pudiera dártelo, mientras te hacia el amor descubrí que este era mi momento, el momento que no buscaba, que no fue preplaneado y que sin quererlo es el adecuado para pedirte lo siguiente – le mostré la cajita y la abrí para ella – Jane, quisiera que fueras mi compañera de vida, quiero estar todos los días a tu lado, cada noche, cada mañana, en cada tristeza, en cada alegría, en todo lo que tú quieras compartir conmigo… ¿Jane Rizzoli aceptaría usted casarse conmigo, con Maura Isles? – la cara de Jane era un poema, estaba en ese momento postsexo en el que estas relajada y tu cuerpo adormecido por lo que mi declaración la había tomado desprevenida, abrió la boca para decir algo y luego volvió a cerrarla, yo la mire a los ojos – Jane… ¿no lo hice bien? – pregunte dudosa, ella vio mi miedo.
J – Mau, ¡pero por supuesto que quiero casarme contigo cariño! – y arremetió contra mi besándome por todos lados y haciéndome cosquillas, después se separó un poco de mí y me dijo - esto… fue muy bello y sorprendente me he quedado sin palabras Mau, no me lo esperaba pero ha sido fantástico – sobre mi rostro una enorme sonrisa se extendió y encontré esa misma sonrisa reflejada en su rostro.
M – ¿me permites ponerte el anillo? – Jane asintió y me presto su mano para colocarle el anillo, lo saqué de la cajita, escogí para ella un anillo de oro, con cinco pequeños diamantitos en diagonal seguidos de un patrón de ondas de electrocardiograma – Jane, esas ondas que ves ahí son un recordatorio de que mi corazón late día a día por ti – ella me sonrió, sus ojos tenían un brillo precioso por mí, me amaba y eso era todo lo que yo necesitaba saber.
Después de mi proposición Jane y yo continuamos desnudas y recostadas en el sofá cubiertas solo por una sabana - que no vi de donde la había sacado Jane - hasta que llego la tarde, bueno la realidad es que en ese momento el tiempo me parecía irrelevante, no era consciente de la hora en la que estábamos, de lo que si era consciente es que solo me separe de Jane y me levante de ese cómodo lugar porque ella había preparado una sorpresa para mí, por ningún otro motivo me hubiera levantando de ese sofá, solo por ella lo haría.
Nos vestimos, Jane insistió en que usara algo sencillo pero elegante, así que elegí un vestido azul marino que se ajustaba perfectamente a mi cuerpo y Jane me dejo elegir un vestido para ella, escogí un vestido negro que la hacía verse espectacular, cuando salimos de su departamento insistió en cubrir mis ojos antes de subir a su auto y lo tuve que hacer bajo protesta, después hizo una llamada pero no escuche que decía ni a quien llamaba, manejo un rato, yo aguardaba pacientemente pero después de media hora me desespere.
M – Jane, no es que sea impaciente, pero… - puedo jurar que sonreía ante mí impaciencia solo por lo traviesa que ella era.
J – Mau, solo diez minutos más, no seas impaciente – yo solo hice un puchero y esta vez Jane no pudo evitar soltar una carcajada – me pareces muy adorable Mau – después de conducir un poco más sentí que detuvo el auto – llegamos, espera aquí ya te abro la puerta – espere paciente, ella me ayudo a bajar del auto, me dijo que había que subir unos cuantos escalones, me ayudo a subir los primeros, seguimos caminando, el camino me resultaba familiar, el número de escalones que subí, el olor de ese lugar, si mi memoria no me fallaba, regresábamos a su departamento, escuche que abría la puerta… - bueno ahora dejare que veas – me descubrió los ojos - ¡sorpresa! – desde la entrada de la puerta hasta una mesa que había en el departamento había un camino de pétalos de rosas rojas, la luz era la adecuada, tenue, justo para una cena romántica, en la mesa había comida italiana, elaborada nada más y nada menos que por la mismísima Ángela Rizzoli – Mau espero que te guste, tuve que pedir un poquito de ayuda a mi madre - me dijo apenada y sonrojada.
M – ¡es fantástico!, debe estar todo delicioso – la bese, era genial como novia, esos pequeños detalles me encantaban, es maravilloso ver como dos personas tan distintas nos podíamos complementar muy bien.
J – ven, quiero que veas lo más importante de esto… - me tomo de la mano y me llevo hacia la mesa por el camino de pétalos, me di cuenta que había un segundo camino de pétalos por el pasillo no había que ser adivina para saber que iba hacia su habitación, una sonrisa se marcó en mi rostro, Jane me hizo la seña de que me sentara y educadamente dispuso la silla para mí, me sonroje, no podía evitarlo, verla como algo más que una amiga era tan embriagante para mí, se suponía que había vivido esto desde hace cinco meses pero tenía esta sensación de que apenas eran un día el que llevábamos juntas que no podía evitar sonrojarme por todo y los nervios, ¡dios!, tampoco podía evitarlos, pero todo era tan bueno con ella, Jane destapo una charola y apareció una pirámide de fresas, sobre la punta de esa pirámide bien acomodado reposaba un bello anillo, estaba sorprendida, sin palabras, parece que las dos teníamos ideas parecidas… - Mau, hace unos días decidí que quería pedirte algo – tomo con cuidado el anillo – así que pensé mucho en cómo hacerlo – ella seguía de pie hablándome – primero pensé que para ti debía bajar el cielo porque te mereces lo mejor, después pensé que no podría hacer nada genial para ti, ¿Qué podría hacer que no hubieras hecho antes?, después y aunque no lo creas y sobre todo yo no lo crea – me dijo irónicamente y con una mueca - mi madre me recordó que tú nunca me has pedido nada que yo no pueda darte, que eres feliz simplemente por el hecho de estar a mi lado, que cualquier cosa que hiciera seria fantástica para ti porque yo sería la que estuviera a tu lado, así que planeamos esto – me señalo la mesa - una cena muy rica y tranquila para la mujer que amo, lo que más me sorprendió es que parece que tenemos las mismas ideas, solo que tu encontraste las palabras perfectas para hacerlo mágico, yo probablemente meta la pata, como acostumbro, pero lo estoy intentando de todos modos – yo sonreí, ella nunca iba a dejar de ser Jane Rizzoli y eso me encantaba – Maura Isles arruinaste mi plan porque te me adelantaste por completo – yo le sonreí sonrojada, ella no estaba molesta – no lo esperaba pero me encanto y ahora es mi turno preguntarte, Maura… ¿aceptarías casarte conmigo? – puso el anillo frente a mi, era de oro con las iniciales R & I grabadas, ella aún seguía de pie, yo me puse a su altura.
M – lamento si arruiné tu sorpresa cielo – le dedique una gran y enorme sonrisa – y por supuesto que acepto casarme contigo, esto ha sido genial – la bese tiernamente, Jane me puso el anillo, ahora ambas teníamos un anillo de compromiso, ambos eran muy diferentes, con el estilo de cada una impreso – y Jane tu madre tiene razón – me hizo una mueca – cualquier cosa que hagas para mí será estupenda porque tú la hiciste con todo tu amor – me beso de nuevo y la pasión comenzó a invadirnos nuevamente, era como si nunca nos cansáramos la una de la otra, yo podría pasar todo mi vida simplemente abrazada a ella, comenzó a besar mi cuello, si seguíamos calentando motores no comeríamos nada – Jane, no… - me siguió besando – no.. Quieres… - un gemido escapo de mi boca cuando ella bajo lentamente sus manos desde mi espalda a mis glúteos y presiono un poco - …comer… - se detuvo solo un segundo para contestarme.
J – Si, pero a ti… - me beso detrás de mi oreja – no comida, después se puede recalentar – ¿eso era doble sentido o solo a mí me lo parecía?, de algún lado la música comenzó como si estuviera programada para iniciar en el momento justo…
…Dejaré mi corazón en la puerta, no diréunapalabra, ellas han sido todas dichas, entonces, ¿por qué no solo fingimos que no nos asusta lo que está por venir?, ¿O que tememos habernos quedado sin nada?
Ahora, no me malinterpretes, sé que no existe un mañana, todo lo que pido es que si esta es mi última noche contigo, abrázame como si fuera más que una amiga, dame un recuerdo que pueda usar, toma mi mano mientras hacemos lo que los amantes hacen, es importante como se termine esto, porque qué sucederá si no vuelvo a amar jamás...
Extraña canción pensé, pero era muy linda, tenía cosas muy ciertas, si este era mi último día con la mujer de mis sueños había sido el mejor día de mi vida o quizá uno más de los mejores días de mi vida, porque estando con Jane no podía haber día malo.
…No necesito tu honestidad, ya está en tus ojos y estoy segura de que mis ojos hablan por mí, nadie me conoce como tú y puesto que eres la única que importa, dime ¿en quién puedo refugiarme?
Ahora, no me malinterpretes, sé que no existe un mañana, todo lo que pido es que si esta es mi última noche contigo, abrázame como si fuera más que una amiga, dame un recuerdo que pueda usar, toma mi mano mientras hacemos lo que los amantes hacen, es importante cómo se termine esto, porque qué sucederá si no vuelvo a amar jamás...
Lentamente y sin descansar de los besos terminamos en la habitación de Jane amándonos, ya nos conocíamos tan bien, teníamos una sincronía perfecta, todo con ella era perfecto, y sí sé lo que piensan la Dra. Maura Isles está enamorada hasta el infinito, es decir, mi amor por Jane no tiene ni límites ni fin.
Deja que esta sea nuestra lección de amor, deja que este sea el modo en que nos recordemos, no quiero ser cruel o injusta y no estoy pidiendo perdón, todo lo que pido es que si esta es mi última noche contigo, abrázame como si fuera más que una amiga, dame un recuerdo que pueda usar, toma mi mano mientras hacemos lo que los amantes hacen, es importante cómo se termine esto, porque qué sucederá si no vuelvo a amar jamás
Nota: canción de Adele all i ask. Espero que les vaya gustando la historia, gracias a todos por leer. Dejen sus comentarios, tengo más capítulos listos, solo espero sus comentarios.
Zoe Rguez.
