Hola hola! Ya estoy aquí con un nuevo capítulo, y con la primera práctica de los chicos. Espero que lo disfrutéis y mil gracias con los revises.
El lunes por la mañana, mientras desayunaban, Hermione recibió una carta de Harry.
Ginny observó la misiva, reconoció la letra de Harry, pero no dijo nada. En el fondo, muy en el fondo, sintió una punzada de celos, pues había guardado la esperanza que durante el fin de semana él hubiera recapacitado y le escribiera a ella para pedirle perdón.
Al parecer, no fue así.
Miró distraída a sus compañeros, reparando un momento más en Dean, que en ese momento, como si su mirada le hubiera llamado, la miró, le sonrió al tiempo que le guiñaba un ojo, para a continuación continuar con su conversación.
Sus amigas tenían razón. Existían muchos más chicos en el mundo, y ella siempre había estado ofuscada con Harry. Era hora de vaciar su corazón para hacer hueco a otros que quisieran estar allí.
–Ginny – llamó su atención Hermione. – Harry quiere que sepas que…
–no importa, no quiero saberlo – le dijo a su amiga sonriendo.
Hermione le sonrió de vuelta y dobló la carta, guardándola en su túnica.
En la misma carta, Harry también le hablaba de Ron, y le instaba a que intentara entenderlo, que ninguno de los dos comprendían que hubiera olvidado tan pronto todo lo que les había hecho pasar Draco Malfoy.
Ella no lo había olvidado. Es más, las primeras veces estaba reacia a compartir cualquier espacio con él, pero era un hecho que ese slytherin había cambiado. ¿Quién no lo había hecho después de la guerra? Unos más que otros, pero esos tres chicos estuvieron trabajando con Voldemort, y también debió ser duro para ellos.
Hacia tiempo que sabia que ninguno de sus compañeros de grupo había estado en ese bando por gusto. Sus familias habían decidido por ellos. Si no fuera así, jamás habría testificado para salvar a la familia Malfoy.
Decidió no dejarse condicionar por las palabras de sus amigos. Si, amigos. Ahora ambos habían caído en ese saco, y si Ron quería algo con ella, primero tendría que aprobar como amigo, si no, jamás podría llegar a nada más con ella.
–es hora de ir a clase – anunció Luna.
Los lunes eran costosos para todos, por suerte, llegó el martes, y con él, la hora de reunirse en el aula 17 de la torre este. Tenían estudios muggles tres veces a la semana: los martes después de comer, los miércoles a primera hora, y los viernes a última hora.
Ese martes, cuando ya todos estaban reunidos en la mesa, se sorprendieron al ver aparecer a Oliver por la puerta.
–hola chicos – saludó igual de alegre que siempre.
Hermione le sonrió, al tiempo que le saludaba, y en lugar de pensar en que verlo allí solo quería decir que tenían una práctica en el mundo muggle, ella lo único que pensó es que verle de lejos en el gran comedor no le hacía justicia. Era mucho más guapo de cerca, ahí, delante suyo.
–profesor Wood, ¿está aquí porque tenemos una práctica? – preguntó Luna.
–así es – dijo Oliver acercando una silla a la mesa y sentándose con los chicos como si fuera uno más.
Hermione apoyó los codos en la mesa y su mentón en sus manos para prestar toda su atención a su profesor. Le encantaba que se sentará de esa forma con ellos, no existía esa barrera entre alumno–profesor. Al menos, no todavía. La ultima vez que coincidieron en la escuela ella iba a tercero, y estuvo algo ocupada buscando presos y peleándose con sauces boxeadores. Después, le perdió el rastro. Supo que se había unido a los puddlemere unidos como reserva, y ese chico fue saliendo de su cabeza, en la que acabó entrando su amigo Ron. Ahora, lo tenia enfrente de nuevo, seguía igual a como lo recordaba, solo que era su profesor.
–hoy tendréis la primera práctica en el mundo muggle, la cual durara la clase de hoy y la del viernes. Antes de marchar os tengo que dar algunas indicaciones. – explicaba Oliver.
–¿A dónde iremos? ¿a Londres? – preguntó Theo. No se le veía precisamente interesado, pero su antiguo yo, al que le encantaba el estudio y la investigación, a veces hablaba por él.
–no, a ver… es algo más complicado que simplemente ir al mundo muggle. En realidad iréis al pasado. – soltó, y se quedó en silencio para ver las reacciones de sus alumnos, los cuales seguramente no lo esperaban.
–¿Cómo al pasado? – preguntó Hermione – ¿es eso posible?
–solo es una recreación de un pasado real. Vosotros estaréis allí, participareis en las vidas de las personas pasadas, pero eso no cambiará la historia. Vosotros solo seréis uno más, en este caso, las personas os conocerán como vecinos, y tenéis que observar que es lo que pasa entre los muggles y las brujas o magos.
–pero ¿y si por nuestra causa cambia algo? no sabremos que pasó en realidad, entonces no tendremos una visión objetiva de la relación entre muggles y magos – señaló Hermione.
–cuando volváis, yo os contaré como acabó esa relación, en realidad. Así que no tengáis miedo de integraros con las gentes del lugar. ¿vamos? – dijo poniéndose en pie mientras el grupo le imitaba y se colocaban alrededor.
–¿Cómo iremos hasta allí? – preguntó Draco, el cual no sabía muy bien que esperar de la experiencia.
–con este traslador – dijo el profesor sacando del bolsillo de su túnica un prendedor para el pelo – Hermione, te confió a ti la custodia de este objeto, te conozco y sé que lo guardaras bien. Tendréis que regresar con esto cuando la alarma de este reloj muggle suene – le tendió a Hermione los dos objetos, sonriéndole con cariño. – bien, tened en cuenta que el tiempo allí no pasará igual que aquí. Aunque allí pasen días, cuando volváis será al final de la clase. Y… una cosa más: durante las prácticas está prohibido el uso de varitas.
–¿Cómo? – dijeron todos al unísono.
–vosotros seréis muggles, y la finalidad es sentirse como ellos, por lo tanto está prohibido hacer magia.
–pero… ¿y si alguien nos ataca? – preguntó Ginny.
–si algún mago o bruja os ataca os sentiréis tan indefensos como un muggle. Pero no os preocupéis, todo lo que os pase allí lo sentiréis en ese momento: un hechizo, un golpe, un rasguño, pero todo desaparecerá al llegar aquí.
–no sé si tengo esto muy claro… – murmuró Ginny con la cabeza hecha un lio.
–vamos chicos, se hace tarde. Yo os guardaré las varitas hasta que volváis. – les instó el profesor, al cual se las fueron entregando con recelo. – ahora tocad todos el prendedor y comenzaré la cuenta atrás: tres, dos, uno…
Los seis se sintieron absorbidos por el pequeño objeto, que tiró de ellos hasta depositarlos de nuevo en un suelo de tierra.
Lo primero que hicieron fue mirarse unos a otros para después mirarse a si mismos. Sus ropas habían cambiado. Las chicas llevaban vestidos sencillos de algo parecido a la lana, con delantales y mantones en tonos marrones y blancos. El pelo lo llevaban recogido en castos moños. Y los chicos llevaban ropas de lino y calzas sujetas con cuerdas a las rodillas y los tobillos y una especie de chalecos de cuero, en tonos marrones, negros y verdes.
–¿pero que mierda es esto? – se quejó Draco acercando su brazo a la nariz para olfatearse – ¿Por qué huelo a mierda?
–quizá es porque tu trabajo es cuidar a esas vacas de ahí – dijo Hermione riendo y señalando un corral con vacas y gallinas.
Draco la miró mal, e iba a contestarle alguna insolencia, pero se lo pensó mejor. Sus padres ya le habían advertido sobre meterse en problemas, y con la que menos problemas quería era con ella. Si retiraba todo lo que había dicho en el juicio, él y sus padres irían a la cárcel. Y si tenia que fingir llevarse bien con ella, lo haría. Cuando acabara esa mierda de curso, se largaría de Londres, al igual que sus padres.
–¿se supone que esa es nuestra casa? – dijo Luna señalando una humilde casita de madera.
–vamos a verla por dentro – dijo Ginny cogiendo a Blaise por el brazo para arrastrarlo con ella. Se había propuesto sacar a ese chico del letargo al que estaba sometido. Había decidido que ese sería su proyecto durante el curso, y así dejaría de pensar en otras cosas. Ya el karma se lo devolvería de otra forma.
Hermione observó a su amiga arrastrar al chico hacia la casita, que no era muy grande, y pensó en cómo iban a acomodarse todos dentro. Antes de entrar observó alrededor. Parecían estar en una pequeña aldea rodeada de bosques, campos, huertos y animales en cercas. Apenas estaban empezando a salir los primeros rayos de sol y por lo tanto los campesinos, que se guiaban por la luz, no tardarían en despertar y salir a trabajar sus tierras.
Abrió la mano y miró el prendedor que le había confiado Oliver. Sonrió.
Se lo habría colocado en el pelo, pero no sería normal que una simple campesina tuviera una joya tan bonita, así que lo metió en el bolsillo de su delantal y siguió a sus compañeros al interior de la casa.
Era una simple estancia cuadrada. En un lado había una mesa de madera con algunas sillas. Todo muy simple. Madera apilada contra la pared del fondo y un montón de heno fresco en el lado contrario de la mesa.
–¿y donde se supone que vamos a dormir? – preguntó Draco mirando todo con una expresión de asco en la cara.
–yo diría que sobre el heno… – se aventuró Ginny.
–parece una época muy antigua, ¿no? – preguntó Luna.
–podríamos estar en el siglo XIII o XIV – auguró Hermione – además esta gente es muy pobre y tienen lo básico.
–seguramente cuando caiga la noche encenderán algo de fuego con esa leña para alumbrarse y cocinar algo. Poco más. – dijo Theo inspeccionando la leña.
–insisto… en ese heno debe haber pulgas, bichos y de todo – seguía Draco.
–que importa, las picaduras te duraran hasta volver al colegio, una vez allí habrán desaparecido. – le contestó Ginny.
–aquí hay algunas herramientas – dijo Blaise cogiendo un azada.
–quizá deberíamos salir a trabajar, como se supone que hace esta gente, e intentar averiguar algo sobre porque estamos aquí. – propuso Ginny.
Cuando salieron, descubrieron que las gentes ya salían de sus casas. Los hombres se dirigían a alimentar a los animales y trabajar los campos mientras las mujeres se reunían con cubos de agua.
–dos de nosotras deberíamos reunirnos con esas mujeres. Seguramente irán al rio. – propuso Hermione.
Luna se ofreció a ir con ella. Cogieron un par de cubos cada una y fueron a reunirse con el resto de mujeres de la aldea.
–buenos días – dijo un hombre con aspecto de bonachón que pasaba por allí con un burro – espero que os estéis adaptando bien a la aldea.
Al parecer, eran nuevos en la aldea. Por lo menos en esa realidad. En la historia verdadera, ese hombre nunca les habría saludado.
–estamos en ello, gracias – le contestó Ginny con simpatía.
–quien diría que cinco hermanos se instalarían aquí de repente. – dijo el hombre con ganas de cháchara. – y su marido, claro – dijo el hombre mirando a Blaise.
Este y Ginny se miraron sorprendidos. Claro, habría sido imposible que Blaise fuera hermano de los demás por el color de su piel.
–ya sabe, desde que nuestros padres murieron en el incendio de nuestra antigua casa, no podíamos seguir viviendo allí. Demasiados recuerdos – improvisó Draco.
–es normal, normal… – dijo el hombre continuando ya su camino.
Theo se acercó a Ginny, pasándole un brazo por los hombros.
–¿Por qué mi hermanita no me ha invitado a su boda con mi mejor amigo? – dijo con tono de burla – no eres tonto, eh, Blaise.
–cállate – dijo Blaise – ¿tienes que burlarte siempre de todo y de todos? ¿no puedes tener algo de respeto?
Draco y Theo le miraron sorprendidos. Estaba bastante molesto y Ginny decidió quitarle hierro al asunto.
–será mejor que hagamos algo con esas vacas, ¿no? – y se encaminó al corral – ¿alguien sabe sacar la leche de este bicho?
Mientras, Luna y Hermione se habían acercado a las mujeres, que las saludaron con alegría. Las había de todas las edades. Algunas se notaban que eran las hijas de las más mayores y otras incluso llevaban a sus bebes atados con telas al pecho.
–buenos días – las saludaron tres chicas jóvenes, más o menos de su edad, acercándose a ellas mientras todas comenzaban a caminar en pequeños grupos, mientras hablaban de camino al rio.
–buenos días – contestaron las dos. Al parecer, esas chicas ya tenían alguna confianza con ellas, por lo que lo más seguro es que ya habían hablado antes.
–entonces… ¿le dijisteis algo a vuestro hermano? – pregunto una chica morena de ojos verdes.
–¿Cómo? – preguntó Hermione confundida.
–Nora, eres demasiado atrevida – dijo otra más bajita, de ojos marrones y pelo rubio.
–no voy a dejar que me quites a Draco, Teressa. – dijo riendo – vosotras tendréis que pelearos por su otro hermano.
Hermione y Luna se miraron. Al parecer tenían nuevos hermanos y esas chicas estaban bastante interesadas en ellos.
–entonces… ¿le preguntaste si iría conmigo a la fiesta del rio? – dijo mirando exclusivamente a Luna – tu eres su melliza, le conocerás mejor ¿crees que podría gustarle?
Vaya, esa tal Nora iba directamente al grano, si se quedaban demasiado tiempo ya veía a Draco casado con esa chica. No le gustaban las chicas tan lanzadas, pero seguramente a Draco le encantaría, pues era de lejos la chica más guapa de la aldea. Y ella lo sabia y le gustaba hacerse notar.
–si – se adelantó Hermione – se lo dijimos, pero dijo que prefería ir por libre a la fiesta – inventó. Estaba harta que ese tipo de chicas siempre se salieran con la suya y se llevaran a los chicos más guapos – ya conoces a los chicos, supongo que quiere conocer todas las opciones – dijo sonriendo.
Teressa y la otra chica sonrieron, pensando que tendrían una oportunidad, mientras Nora torcía el gesto.
–bueno, no importa – y sonrió de nuevo, segura de sí misma.
Ya habían llegado el rio y las mujeres llenaron los cubos de agua antes de ponerse a lavar algunas prendas.
Luna estaba hablando con Teressa y Lisa, que así se llamaba la otra chica, cuando vio la figura de una mujer desconocida tres ellas, en lo alto de la colina. Al mirarla, las chicas se giraron y pegaron un respingo, asustadas.
–es la bruja… – susurró Lisa.
Luna dio un codazo a Hermione para que prestara atención. Una de las mujeres más mayores se puso en pie y se adelantó.
–¿Qué haces aquí? Vete ya – le dijo la mujer de malas maneras.
Las dos chicas se miraron, dispuestas a no perder un detalle. Era una mujer, algo más mayor que ellas, pero era joven y guapa. Se la veía limpia y cuidada y no había ningún tipo de maldad en su rostro, más bien se la veía asustada de esas mujeres.
–no podéis celebrar la fiesta del rio – dijo con voz segura.
–no vamos a hacer lo que tú nos digas, no te tenemos miedo – dijo otra mujer, poniéndose junto a la primera.
–vete de aquí, te hemos dicho – volvió a insistir la primera.
–no podéis celebrar esa fiesta – dijo con voz más contundente, dando un paso adelante, pero se detuvo, ya que alguien le había lanzado una piedra.
De repente la mujer tuvo que retroceder, pues prácticamente todas las mujeres estaban cogiendo piedras y se las estaban lanzando.
Luna iba a ponerse de pie, pero Hermione la sujetó. Sabía que iba a defenderla, y a ella le habría gustado hacer lo mismo, pero no podían intervenir. Si se ponían al pueblo en contra no podrían averiguar nada más.
Al final la bruja tuvo que irse por donde había venido.
–¿Qué ha sido eso? – preguntó Hermione a las chicas. – ¿Por qué la han tratado así?
–esa mujer es una bruja – les dijo Nora de forma despectiva mientras colocaba un cubo de agua en su cabeza sujetándolo con una mano y el otro cubo en la otra. Las dos estudiantes la imitaron y se pusieron a caminar de vuelta a la aldea.
–¿ha hecho algo malo? – se interesó Luna.
–por supuesto. Todo empezó con la hermana mayor de Lisa. – dijo de nuevo Nora, pero dejó que fuera la propia Lisa la que contara la historia.
–mi hermana y Sandra, la bruja, eran las mejores amigas. Nadie había notado nada sobre su brujería hasta que mi hermana se casó y se quedo embarazada. Un día, Sandra quiso convencer a mi hermana de que se deshiciera del bebe. Quiso sacarlo de su interior cuando apenas tenia unos meses de embarazo. Mi hermana se negó, por supuesto, y rompieron la relación, pero Sandra la maldijo. – Lisa paró un momento, tragando el nudo de dolor que se había formado en su garganta – cuando llegó el momento del parto, tanto mi hermana como su hijo murieron.
Hermione y Luna abrieron los ojos sorprendidas. La impresión que les había dado la mujer no había sido mala, pero matar a una madre y su hijo no-nato…
–a partir de ese momento, la bruja empezó a atormentar a las gentes del pueblo. Les prohibía hacer cosas o ir a sitios, y si le desobedecían, aparecían muertos. Al final, la echaron del pueblo y se fue a vivir al bosque – contó Teressa.
–pero parece que todavía la gusta venir a dar órdenes, hemos decidido no tenerle miedo – terminó Nora.
–pero… ¿no teméis que haya represalias si hacéis la fiesta del rio? – preguntó Hermione.
–mi hermano y sus amigos ya han ido a avisarla que si vuelve a pasar algo malo en el pueblo, las represalias serán contra ella – les dijo Nora, ya entrando en la aldea.
–¿Qué tipo de represalias? – preguntó Luna preocupada.
–simplemente las gentes del pueblo tendrán que tomarse la justicia por su mano – dijo Lisa.
–bueno. Es hora de trabajar – dijo Nora despidiéndose – nos vemos mañana al medio día en el rio. Traed lo que queráis, lo compartiremos todo y celebraremos la llegada de la primavera – dijo alegre – y no faltéis ninguno – dijo contenta y con intención, guiñándoles un ojo para después dirigirse a su casa.
Las demás hicieron lo mismo.
Draco y Theo fueron los primeros en advertirlas. Estaban trabajando en el huerto y habían llenado un cesto de verduras, pero dejaron de trabajar al verlas.
–tenemos que hablar. Hemos averiguado algunas cosas – dijo Hermione.
–bien, pues busquemos a Blaise y Weasley, están con las vacas. – dijo Draco cogiendo el cesto de las verduras – trae – dijo sin más cogiendo el cubo de agua que Hermione llevaba en la cabeza, quitándole un gran peso de encima.
Hermione lo vio alejarse, sorprendida. A su lado pasó Theo con otros dos cubos de agua, los de Luna, que ya estaba a su lado.
–son buenos, y ni siquiera se dan cuenta – dijo la rubia de esa forma misteriosa en la que hablaba de vez en cuando.
Hermione siguió a los chicos, observando la espalda de Draco. Estaba segura de que ni siquiera se había dado cuenta, lo había hecho de forma inconsciente. Un tiempo atrás habría reprimido ese impulso de ayudarla solo porque él era Draco Malfoy y ella una sangre sucia. Pero en esta ocasión, ni siquiera lo había pensado.
Cuando llegaron a la cerca, encontraron a Ginny en el suelo, llena de barro y posiblemente heces de vaca, y a Blaise ayudándola, acariciando su estómago mientras ella ponía cara de dolor.
–¿Qué ha pasado? – preguntó Luna acercándose a ellos para agacharse junto a Ginny y comprobar su estado.
–La vaca le ha dado una coz en el estómago – explicó Blaise, preocupado – ¿puedes respirar mejor? – le preguntó levantando su barbilla para que pudiera acceder mejor el aire.
–si, estoy algo mejor – apenas murmuró Ginny, se notaba que le dolía.
–¿esto es lo que habéis conseguido sacarle? – preguntó Theo mirando la leche que apenas cubría el fondo del cubo – normal que os haya dado una coz…
Blaise le mandó una mirada de advertencia. Theo ya estaba empezando a tenerle harto.
Ayudó, junto a Luna, a que Ginny se pusiera en pie y la ayudaron a llegar a la cabaña.
Luna y Hermione contaron a sus compañeros todo lo que habían averiguado.
–así que una bruja con instintos asesinos nos ha advertido que no hagamos una fiesta, a la cual vamos a acudir mañana – resumió Draco – y que una tal Nora está muy interesada en mi. Esto se pone interesante.
–la cuestión que no me pareció que esa bruja tuviera malas intenciones – comentó Luna, confundida.
–las apariencias engañan – dijo Theo.
–lo sé, Nott – le contestó la rubia. Y todos captaron la intención en sus palabras.
Se quedaron en silencio, cuando de pronto un pitido lo rompió. Era la alarma que indicaba que debían volver.
–rápido – dijo Hermione sacando el traslador – esto se va a poner en marcha.
Todos tocaron el traslador y cuando se quisieron dar cuenta, estaban de vuelta en clase.
–¡ya no me duele! – dijo Ginny, frotando su estómago, que hasta hace unos segundos estaba dolorido. También sus ropas habían vuelto a ser el uniforme del colegio.
–¿Cómo ha ido? – preguntó Oliver apareciendo tras ellos.
–hemos averiguado algunas cosas, Oliver – dijo Hermione, pero se rectificó – perdón, profesor Wood – Oliver le sonrió, quitándole importancia con la mano – pero estamos algo confundidos.
–bien, pues recoged vuestras varitas e id a darle vueltas al asunto. Nos vemos mañana aquí mismo. – Oliver miró su reloj muggle – tengo que irme, el siguiente grupo está a punto de volver. Hasta mañana chicos.
–Bien, vamos, tenemos herbología – dijo Hermione, mirando a Ginny.
–yo tengo historia de la magia… – murmuró Luna, imaginando ya lo que se iba a aburrir.
–nosotros también – dijo Draco con tedio saliendo de la clase.
–oh, bien, me sentaré contigo, Draco – dijo Luna, ilusionada.
–eh… no es necesario.
–verás que divertido – seguía la rubia. – además, ¿sabías que somos mellizos?
–es que… le dije a Blaise que me sentaría con él. – improvisó el rubio. – pero puedes sentarte con Theo. – dijo mientras todos bajaban las escaleras de la torre.
El aludido dio un respingo, miró a Luna y vio como su sonrisa desaparecía y se expresión cambiaba.
–bueno, no importa, puedo sentarme delante – dijo.
–Luna – intervino Blaise – puedes sentarte conmigo, si quieres, y Draco se sentará con Theo. – Theo, que lo estaba observando todo, vio que la sonrisa de la rubia volvía a aparecer radiante – es normal que Theo produzca esa sensación en las chicas decentes.
Una sacudida de ira se apoderó del cuerpo de Theo, que se adelantó para llegar hasta Blaise, lo cogió del cuello y lo empujó, haciendo que trastabillara por las escaleras.
De pronto, Blaise, que ya se veía rodando escaleras abajo, se vio flotando. Ginny había sido rápida y había impedido que el chico cayera con un hechizo. Lo dejó en el suelo.
En cuanto estuvo en pie se lanzó contra Theo, el cual hizo lo mismo. De pronto los dos Slytherin trataban de alcanzarse mientras Draco, en medio trataba de impedirlo con grandes esfuerzos.
–¡basta! – se adelantó Ginny. Fue hasta donde estaba Blaise y le puso un mano en el pecho – tranquilo…
Blaise respiró con fuerza, pero dejó de hacer fuerza.
–¡pero que coño os pasa? – les gritó Draco.
Theo apretó los puños y apartándolos a todos se perdió escaleras abajo hecho una furia.
El silencio reino en las estrechas escaleras durante largos segundos.
–vamos a clase – dijo Blaise sin más, emprendiendo el camino.
Los demás, le siguieron.
Bueno, he tenido que dividir la práctica en dos capítulos porque ya se estaba haciendo demasiado largo. Espero que os haya gustado el viajecito.
Cómo veis, la buena conducta de Draco con Hermione es a causa de que sus padres le han advertido sobre su comportamiento en el colegio y no quiere hacerla enfadar ¿Qué os parece?
Nos leemos dentro de poco. Bye!
