Hola. Bueno dudo que este sea muy largo por cuestión de tiempo así que les advierto que o una de dos. Los próximos dos serán muy largos o el próximo va a saber dios como será y el último será lo que le sigue a gigante. Bueno es un poco decepcionante solo recibir un review cuando el último capítulo tiene 10 visitas pero ya que. ¡Recuerden si llegamos a los 12 reviews antes del último capítulo tendrán un premio! ¿Cuál? No sé, dejen sus ideas. Algo así como no se… ¿Un one-shot sobre el tema que gusten? ¿Un poema echo por mí que se los mande por PM? Bueno ya dejemos de desvariar y vamos con el capítulo.

Capítulo 4: De dulces a mares

-¿Qué sucede?- le pregunto Raven a Hunter que la miraba con los ojos muy abiertos y la quijada caída- Tan fea no estoy.

-Tu… tu piel.- balbució este sin dejar de mirarla.

-¿Qué sucede con mi piel?- pregunto la futura reina malvada completamente extrañada.

-Es verde.

La joven bruja miro sus manos y se quedó con la boca abierta. Hunter no mentía su piel había tomado un tono verde botella.

Un grito broto de su garganta mientras se frotaba enérgicamente los brazos intentando limpiar lo que sea que la había convertido en verde, eso no le podía estar pasando.

-Tranquila Raven, no pasa nada. De seguro que no es nada grabe, probablemente a todo el mundo le pasa en algún momento de su vida.- intento fallidamente de calmar a su amiga que se había sentado en el suelo recargada en lo que parecía un bastón de dulce- Aparte el verde es un gran color, a mí me gusta ese color, de echo es mi favorito.

-No Hunter, esto no le pasa a las personas normales.- sollozo Raven mientras algunas lágrimas brotaban de sus ojos- Tengo la piel verde y si la gente no me quería antes ahora menos lo hará por que soy anormal… soy un monstruo.

Raven echó a llorar y Hunter no savia que hacer. ¿Cómo se suponía que la consolara? Así que se limitó a buscar cualquier cambio que él pudo haber sufrido. Y al parecer lo único era que el estampado de su playera en lugar de ser un bosque era de una calavera colgada en un árbol, un poco tétrico pero no desagradable.

-¿Qué tiene de malo ser verde?- pregunto una vos llamando la atención de los dos estudiantes de Ever After High.

Era una muchachita como de su edad con un abombado vestido azul, zapatos del mismo color con agujetas rojas, rulos negros con blancos en la cabeza, una tiara y o si… la piel verde.

-A mí me gusta ser verde.- concluyo la recién llegada con una sonrisa amable en los labios.

-Y no es como que ser un monstruo sea algo tan malo.- dijo un chico de piel azul, escamas y una pecera en la cabeza que llegaba atrás de ella.

La chica verde de nacimiento se acuclillo en frente de Raven y le sonrió haciendo que saltaran chispas de unos tornillos que tenía en el cuello.

-Sabes creo que el color verde te queda. Te pareces mucho a Casta, una de las cantantes más monstruosas de donde yo vengo.

-Pero si eso es terrible.- contesto Raven exaltada- ¿Tan terrible es esa Casta?

-¿Qué? ¡No! Ser monstruosa es bueno.- se intentó explicar.

-¿Pero cómo va a ser bueno ser monstruoso?- la cuestiono Hunter.

-Es algo así como ser electrizante.- dijo la chica recibiendo miradas de confusión de los hijos de personajes fantásticos- ¿Espeluznante? ¿Aterrador?

-¿Colmillastico?- pregunto el chico de la pecera finalmente.

-¡Ah!- exclamo el cazador con una sonrisa- Sombretastico, algo así como sombretastico.

-¡Si!- afirmo la de los tornillos poniéndose de pie- Es algo bueno. ¿Así que por que no te paras? Estamos en un lugar tan lindo.

Raven se puso de pie mientras miraba a su alrededor donde todo parecía echo de dulce. Los arboles parecían paletas, la tierra azúcar y el pasto chicle. Era realmente un lugar muy extraño.

-Bueno yo creo que antes que nada debemos presentarnos, yo soy Gil Weber.- dijo el chico de la pecera.

-Hunter Huntsman.- contesto el próximo cazador- Y ella es Raven Queen.

-Mucho gusto.- dijo la chica de los tornillos que ni un segundo había dejado de sonreír- Yo soy Frankie Stein.

-Bueno ahora que sabemos quiénes somos deberíamos encontrar una forma de llegar a la fiesta este lugar es demasiado empalagoso para mi gusto.- comento Gil mientras miraba una fuente de leche de fresa.

-¿Empalagoso?- pregunto una vos que no era de ninguno de los cuatro- Si a mí me parece demasiado agrio.

Todos miraron hacia el cielo donde un hada de alas de muchos colores, sombrero de pastel, vestido de merengue y rizos de chicle de uva revoloteaba.

-De hecho si se llevan esa… esa… cosa yo misma las guiare hasta donde ustedes quieran ir.- continuo la hadita.

-¿Qué es esa cosa que quieres que nos llevemos?- pregunto Frankie mientras con una mano se tapaba del sol.

-¿Qué va a ser? ¡Pues el limón!- explico la dulce hada abriendo mucho los brazos y poniéndose a la altura de sus invitados, era una cabeza más baja que Raven- Es que no es de esos limones que puedes quitarle la cascara caramelizarla y llenarla de coco. Ni tampoco se pueden hacer pay. Es tan agrio que rebota la azúcar.- un estremecimiento recorrió a la peli-morada cuando acabo la historia. ¿Tanto miedo le tenía a un limón?

-Bueno ¿Y dónde está ese limón… como dijiste que te llamabas?- la cuestiono Raven.

-Soy Dulcinea y esa cosa está en el cofre de caramelo que esta atrás del rio de vainilla dentro de la cueva de chocolate.- contesto mientras intentaba hacer una voz aterradora que solo logro hacer reír a los chicos.

-¡Pues vamos a por él!- exclamo Hunter mientras se rasgaba la playera y se ponía en pose heroica, se escucharon fanfarrias invisibles.

-¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!- chillo Dulcinea mientras volaba a toda velocidad hasta la famosa cueva de chocolate frente a la que se paró con actitud asustada y quedándose en shock.

Los cuatro extranjeros llegaron atrás con respiración agitada, no era lo mismo correr que volar.

-Denle algo dulce para que se calme.- dijo Frankie mientras se internaba a la cueva- Mientras nosotras iremos por el limón.

Raven asintió mientras entraba atrás de su nueva amiga. El sitio era inmenso, había ríos de todos los colores del mundo y atrás de cada uno había un cofre diferente.

-Este lugar es tan extraño. ¿Cómo sabremos que río es el correcto? ¡Hay demasiados amarillos!- exclamo la monstruita.

-Sencillo.- contesto Raven- Cuando uno vive en un mundo de fantasía aprende algunas cosas.

Bueno esto es todo por hoy. La próxima semana espero hacer uno más largo. Espero sus comentarios. ¿Qué tal les pareció Dulcinea? ¿El cambio de color de Raven? ¿A quién ya quieren ver? ¿Qué mundo quieren conocer?

Los quiere: Yo.