¡Hello!
….
Capitulo: Mansión Parkinson
POV Harry
Habíamos salido hace una hora y cuarto del departamento mágico, Malfoy no había hablado en lo mas mínimo, ni siquiera se estaba esforzando por ser de utilidad, mientras yo me hallaba revisando cada uno de los cajones de la casa Parkinson, el se recostó en uno de los sillones a leer el profeta. Estuve a punto de preguntarle porque ahora no me estaba ayudando, pero decidí que no quería comenzar una contienda con el rubio ex mortifago así que simplemente seguí con mi trabajo en silencio. Con o sin su ayuda resolvería este caso y demostraría cuan inocentes o culpables eran los Parkinson, sin importan cuan complicado fuese llegar al fondo de todo eso. Tras algunos minutos más, comencé a perder la paciencia, varias veces me gire hacia el rubio a mostrarle objetos que me parecían curiosos y recibí la misma mirada de aburrimiento.
-¿Qué me dices de esto, Malfoy?- cuestione levantando unos pergaminos, estaban viejos e incluso tenían una apariencia misteriosa, como esos que aparecen en las películas Muggles que parecieran revelar un misterio.
Malfoy rodo los ojos aun sin mirarme, tras dos segundos más, saco la mirada del profeta para depositarla en los pergaminos que yo sostenía en mi mano derecha. Estuvo algunos segundos contemplándolos, segundos que a mí me llegaron a parecer, incluso una eternidad, pasados los cuales volvió la vista hacia mí con aburrimiento antes de volverla a bajar hacia el profeta. No pude evitar soltar un bufido, hacer los papeles una pelota y arrojárselos con la plena intención de que dejase de estar leyendo el periódico. Para mi sorpresa, intercepto la bola de papel antes que llegase a mitad de camino con un hechizo que logro reducir los pergaminos a nada. Luego volvió al profeta como si no hubiese ocurrido nada.
-¡Malfoy necesito que te levantes a ayudarme!- le recrimine con enojo.
-Shhh…escucha…- me dijo en voz muy baja.
-¿Qué escuche qué? ¡Solo levántate de esa silla!- volví a exclamar mientras abría uno de los tantos armarios.
-¡Potter cuidado!- su grito me sorprendió, logro paralizarme, luego sentí como él, en menos tiempo del pensado había llegado hasta donde me encontraba. El empujón que me propino el rubio consiguió que me cállese y retrocediese algunos metros de distancia, justo en el tiempo que aquel armario explotaba.
Estaba un poco aturdido a causa del estridente ruido y del desagradable olor que se había adherido al aire. Tras algunos segundos, y disipado el humo, producto de la explosión, me levante buscando al rubio. Lo vi en el suelo a pocos metros del armario que había hecho hasta cierto punto pedazos. Corrí a socorrerle lo más rápido que mis pies me permitieron, después de todo, yo debía estar en su lugar…y había sido un descuido mío. Estaba a punto de colocar una mano sobre él para comprobar sus signos de vitalidad cuando se removió, estaba boca abajo por lo cual simplemente conserve la distancia para que pudiese respirar.
-¡Hazme caso cuando te diga cuidado!- me dijo entre enojado y adolorido mientras comenzaba a levantarse.
-Gracias, Malfoy.- le dije ayudándolo a levantar.
-Me debes más que un gracias, a la distancia que estabas pudo haberte costado la vida.- me dijo empujándome ligeramente para evitar que le tocara.
Lo vi caminar hasta el sillón, al sentarse pude ver que se le había formado un pequeño golpe en la frente, quizás producto de la caída o de alguna de las partes del armario que fue despedazado. Tras algunos minutos de profundo silencio, en el cual no me atrevía a abrir ningún armario me acerque y me deje caer junto al rubio. Pocos segundos pasaron antes que lograse que el mismo, algo mal humorado, me mirase cuestionándome que quería.
-Si no vas a ayudarme, entonces no puedo hacer esto, tú conoces este lugar mejor que yo.- le dije rendido, debía admitir que necesitaba que el rubio cooperara, y èl no presentaba ningún signo de querer hacerlo.
-Potter, tranquilo, estamos esperando invitadas.- me dijo reclinándose del sillón.
-¿Invitadas?- cuestione confundido, esperaba que el rubio no hubiese dicho a nadie nuestra ubicación.
-Sí, invitadas, Potter. Cuando lleguen, te explicaré exactamente por donde comenzaremos a investigar.- me dijo el rubio, y con un movimiento de su mano hizo aparecer el profeta y hundió el rostro en el mismo.
Estaba confundido, no conseguía comprender a que se refería, o peor aún, a quien esperaba…todo apuntaba a que esperaba a alguna chica o a algunas, pero… ¿Para qué? Tras la primera etapa de duda decidí que no podía quedarme allí sentado hasta que Malfoy decidiese que haríamos así que camine hasta una puerta dispuesto a revisar ese cuarto. "Potter…" comenzó a murmurar Malfoy, e iba a decirle que le había oído pero una voz me interrumpió.
-¡Eres...un idiota, Malfoy! ¿A qué juegas?- la voz de Hermy consiguió que me girase algo asustado, estaba allí de pie, con el cabello mas alborotado que nunca y con algunas manchas negras en el rostro, y se veía enojada, muy enojada. Junto a ella Greengrass nos miraba con los ojos muy abiertos, a diferencia de mi amiga, se veía intacta, como si no hubiesen estado juntas, aunque era muy probable que lo estuviesen.
-¡Al fin llegan!- exclamó Malfoy, bajo la vista hasta su reloj de muñeca y dejo salir una sonrisa.
-¡Pienso arrancarte esa sonrisa de los labios!- exclamó Hermione, me interpuse entre ella y el rubio para evitar que se arrojase contra él; para estar así de enojada debió haberle ocurrido algo muy desagradable.
-¿Pero qué ocurre, Granger? ¿Tan complicado fue abrir un simple armario?- pregunto Malfoy con una sonrisa burlona de oreja a oreja mientras se ponía de pie, mi amiga lo fulmino por la mirada momentos antes de sacudir su ropa, tomar un respiro y señalarse a sí misma.
-¡Mira lo que me hizo tu armario!- le grito, sí, todavía seguia enojada, por lo cual permanecí entre ella y Malfoy. El rubio no se inmuto ante aquella declaración llena de enojo, y unas cuatro rayas por encima del volumen normal, sino que volvió a su antigua posición en el asiento.
-Ya sabía que ocurriría, te dije que no debías ir a rebuscar en la mansión Malfoy.- se limito a decir el rubio, Hermione estaba que arrojaba chispas, la simple presencia del rubio delante de ella parecía irritarla, hubiese sido entretenido permitirle arrojarse sobre él, así podría por medio de ella vengarme de la poca ayuda que estaba recibiendo de parte de Malfoy, por no decir la nula e inexistente ayuda que me estaba dando.
- ¡Jamás hablaste de bichos extraños y de explosiones!- le recriminó, seguía enojada, y parecía ser que no había forma de tranquilizarla.
-Granger…- comenzó a decir Malfoy, y se puso de pie, dando un paso hacia donde estábamos Hermione y yo, o mejor dicho, yo sujetando ligeramente a la enojada castaña.
-No creo que debas…- comencé a decir cuando Malfoy se siguió acercando.
-Vamos a hablar.- le comenzó a decir el rubio y señalo una puerta a lo lejos.
-¡Esperen!- intervine deteniéndoles.
-¿Qué ocurre, Potter?- cuestionó el rubio de mala manera.
-Solo quiero estar seguro de que saldrán vivos así que denme sus varitas.- les dije extendiendo mis manos, ambos parecían no ceder ante mi petición pero tras unos segundos, Malfoy dejo caer su varita en mi mano seguido de Hermione.
-Ahora, tú, ven conmigo.- sentencio Malfoy, y sin esperar respuesta de Hermione le sujeto de la mano y la arrastro hasta la puerta al fondo de la sala de estar.
El silencio lleno la sala, me quede de pie, observando la puerta que de golpe se había cerrado, segundos luego me giré, encontrándome con la rubia ex-mortifaga sentada allí donde antes había estado Malfoy. Había cruzado la piernas y tranquilamente leía el profeta, como si estuviese completamente ajena a lo que ocurría a su alrededor. Había una cosa que tenia completamente clara, no tendría otra oportunidad mejor que esta. Armándome de valor Griffindor, y gritándome internamente que era ahora o nunca di un paso hacia la rubia, pero cuando levanto aquella mirada azul grisácea me inmovilizo.
Aquellos ojos que antes, fijos, leían el profeta ahora me miraban fijamente, leyendo cuales eran mis intenciones. Me detuve, mirándola, era aquella la más complicada de las guerras, porque en definitiva su mirada estaba retándome a acercarme, o mejor dicho amenazándome para que no hiciese si quiera el intento. A través de aquella mirada enojada y fría podía ver que todo era una fachada, quizás ella seguía enojada conmigo, pero sé que por más que lo intentase no podía odiarme. ¿Acaso podía el mayor de los amores volverse en odio de la noche a la mañana? No lo creo. Probablemente está dolida, lastimada, y enojada, y no la culpo…la culpa es mía, únicamente mía.
Arriesgándome a ser golpeado, o a que la rubia sacase su varita y profiriese un hechizo sobre mí, di un paso cerca. Corto, lo suficiente como para no alarmarla; ella se percato, por supuesto que lo hizo, incluso elevo una de sus delicadas cejas, y vi en la comisura de sus labios el inicio de una sonrisa que rápidamente oculto bajo una mueca de desagrado. Di otro paso, y la vi mover su mano derecha, debía estar sujetando su varita, dispuesta a amenazarme si intentaba sobrepasarme con ella. Pero estaba muy lejos de mis intenciones, mi único propósito era conversar, quería que me escuchara, solo deseaba decirle cuanto sentía lo que había ocurrido y cuando me arrepentía de ello.
-Greengrass… ¿Puedo acercarme?- cuestioné, no atreviéndome a dar otro paso cerca.
-No.- sentencio, sin más, ni una palabra más ni una menos, y volvió su vista al profeta.
-Solo quiero hablar contigo…- comencé a decir.
-He dicho…no…Potter.- sentencio sin mirarme
Deje salir un suspiro ante su negativa, di una vuelta sobre mis pies y me senté en una de las sillas que estaba en la esquina opuesta. Estaba completamente dispuesto a observarla en el silencio de aquella sala, en espera de que Draco y Hermione salieran de aquel cuarto. ¡Solo deseaba que aquellos dos no fuesen a matarse! Entre el mal genio que portaba Malfoy como algo natural de su ser, y lo enojada que estaba Hermione no sabría decir que saldría de aquellas paredes. Decidí que si no salían en unos veinte minutos yo mismo interrumpiría la conversación. Estaba pensando en eso cuando un movimiento en el segundo piso de la casa llamo mi atención, me había parecido ver a alguien correr.
-¿Has visto eso?- cuestione señalando hacia la escalera.
-¿Ver qué?- cuestiono Greengrass dándose la vuelta para mirar hacia atrás.
-Parece que alguien ahí.- susurre poniéndome en pie para dirigirme hacia allí.
-No puedes ir sin un compañero.- me dijo Greengrass interponiéndose entre la escalera y yo.
-¡Genial! Gracias por ofrecerte.- le dije y evitándola comencé a subir, susurro algo pero luego la escuche comenzar a seguirme por lo cual no pude evitar dejar salir una sonrisa…ella no me dejaría solo…por más cabeza hueca que me considerara.
POV Hermione Granger
Estaba encolerizada, enfurecida, indignada y tener al rubio culpable de todos esos sentimientos frente a mi había causado una avalancha de sentimientos contradictorios. Por un lado, quería agarrarlo por la camisa y golpearlo, y por el otro recordaba que ese tonto era el dueño de mi corazón. Aun así, el primer impulso que me golpeo el cuerpo al verle, fue el de lanzarme sobre él y golpearlo. Había pasado una de las experiencias más desagradables y arriesgadas de mi vida por culpa de ese rubio desteñido que me envió a buscarle que se yo que cosa en un endemoniado cuarto.
Cuando me sujeto del brazo para arrastrarme hasta aquel cuarto, que resulto ser un despacho, estaba tan impresionada por su repentina declaración que no reaccione. Pero entrados en el cuarto, me zafe de su agarre y tome la primera cosa que tuve cerca para arrojársela, esta resulto ser un florero, el cual luego me arrepentí de lanzar al ver que realmente era hermoso, y parecía ser de hace algunos años. El rubio logro evadir el golpe, alejándose algunos metros de mí, parecía entre enojado y burlón y eso me enojaba aun mas, no podía comprender sus enigmas y sus palabras con poco sentido. ¡Eso me enojaba aun más! ¡No entendía que estaba ocurriendo!
-Granger, podrías tranquilizarte, quiero explicarte lo que ocurre.- me dijo el rubio
-Me envías a rebuscar en un armario que estaba hechizado para explotar al ser abierto, y el cual pudo haberme matado si no me hubiese percatado a tiempo y pides que me calme.- dije enojada, tome en mi mano otro florero dispuesta a arrojarlo.
-¡Tengo una explicación, deja de actuar sin pensar!- me dijo dando un paso hacia delante.
-¿Me estás diciendo impulsiva? ¡Por qué no lo soy! ¡Soy totalmente racional!- le dije aun mas encolerizada que en un inicio.
-¡Muy racional! ¡Tan racional que me estas arrojando con cosas que ni siquiera te pertenecen!- me grito, su grito consiguió hacer crecer a largos pasos mi enojo.
Arroje el otro florero, Draco lo evadió a duras penas inclinándose hacia su derecha. Me miro enojado, parecía ser que ahora el que no estaba muy de buen humor era el rubio desteñido. ¡Y eso me enojaba más que en un inicio! ¡Él no tiene motivos para enojarse! ¡Yo tengo motivos para enojarme!
-¿Terminaste el teatro? Quiero hablar de cosas serias.- sentencio cruzándose de brazos.
-Habla.- sentencie intentando controlar mi ira.
-Siéntate.- me dijo sentándose en uno de los sillones marones de cuero.
-Estoy bien así.- sentencie de pie, guardando cierta distancia.
-Vamos Granger, solo siéntate.- me dijo golpeando el asiento a su lado.
-He dicho que estoy bien.- sentencie sin moverme, cruzándome de brazos.
-¡Como quieras, entonces!- sentencio, y pateo la pequeña mesa que estaba delante suyo, consiguiendo que hiciese un ruido completamente desagradable.
Tras el repentino ataque de ira, se cubrió el rostro con las manos, lo vi respirar profundo. No pude evitar, olvidar por un instante el desagradable suceso en la mansión Malfoy y recordar que no estaba tratando con el Mortifago de hace un tiempo sino con el redimido Draco Malfoy. Por un momento había olvidado que en nuestro pacto habíamos asegurado que no volveríamos a tratarlos como lo hacíamos en el pasado porque todo había quedado a otras. ¡Pero era tan difícil, él era tan difícil!
-Escucha…- comenzó a decirme con los ojos cerrados, probablemente evaluando sus palabras. Permanecí en silencio, a la espera de la siguiente parte de aquella oración inconclusa, le escuche respirar profundo, tomar aire y abrir los ojos.
-Necesitaba que vinieras aquí, porque es uno de los únicos lugares donde el departamento no podrá meter sus narices, además de mi casa.- comenzó a decirme mirándome fijamente, no podía comprender porque no quería que el departamento escuchase.
-Planee todo desde un inicio Granger.- comento pasando una mano por su cabello, no sabía si considerar aquello un acto sicótico. Quizás había enloquecido en el transcurso de la guerra, y ahora yo estaba aquí, indefensa con un ex mortifago desquiciado. Uno que me gustaba, pero que seguía siendo un desquiciado. Extendí mi mano hacia el pomo de la puerta, la cual quedaba a mis espaldas, dispuesta a abrirla si algo se salía de control.
-Sabia que Potter vendría a donde yo le dijese que no lo hiciese, y sabia que irías primero a la mansión de mis padres a revisar. Por eso te pedí que buscaras en el armario, porque sabía que vendrías enojada a reclamarme. Pero, todo esto lo hice para sacarte del departamento…- siguió hablando, tenía la vista fija en mi, y me asustaba porque no sabía cuál era el final de aquellas oraciones, y me ponía nerviosa su mirada, y deseaba creer que no era una trampa para hacerme daño…porque me dolería mucho que precisamente el volviese a ser mi enemigo.
-Fui al departamento cuando anunciaron que evaluarían los casos de los mortifagos enviados a prisión, quería solicitar que me permitieran estudiar el caso de mi familia…contigo.- sentencio Draco, ante estas palabras, aleje mi mano del pomo de la puerta, el jamás se percato de mis intenciones. Pero aquella última declaración me apretó el corazón, él quería investigar el caso de sus padres conmigo, era lo más dulce que le había escuchado decir.
-Había mucha gente allí, Granger. Su gran mayoría me miraba por encima del hombro, e incluso a algunos escuche comentar sobre el peligro que representaba para ellos. No me importo, después de todo es que hay muchos que desconfían plenamente de nosotros.- siguió diciéndome, sentí una punzada en mi corazón al advertir que también yo había desconfiado del, di un paso hacia donde se encontraba sentado, dispuesta a obligarme a mi misma a no dudar de la decisión que tome al darle mi voto en aquel juicio sobre si debía o no ser perdonado.
-Me reuní con los grandes del departamento, explique mi situación, les dije que con tu ayuda podría demostrar la inocencia de mis padres, y no solo de ellos sino de muchos otros mortifagos que fueron, hasta cierto punto obligados a formar parte del ejercito de Voldemort. Se negaron completamente, dijeron que asignarían a los que creyesen pertinentes. Salí enojado, incluso estaba dispuesto a pasar por encima de sus palabras, mas tarde decidí irme al callejón diagon a por una cerveza de mantequilla y vi a uno de los que había estado en aquella reunión cruzando misteriosamente hacia un callejón sin salida. – siguió contándome, estaba serio, ido, parecía estar recordando lo vivido. Incluso yo me estaba transportando allí, a tal grado que me senté junto al rubio dispuesta a prestar aún más atención que en un inicio.
-Logre seguirle sin ser visto, lo vi reunirse con alguien, a quien no logre ver…no logre escuchar la conversación completa porque se formo cierta algarabía en el callejón, a pocos metros de nosotros y ellos se despidieron. Pero en lo que pude escuchar, este hombre está dando falsa información al Departamento, además, tiene planeado fabricar casos a ciertos mortifagos y pasar información falsa para que algunos mortifagos sean condenados a Azkaban.- me dijo el rubio, y pareció volver en sí, porque giro el rostro para mirarme, ya no con aquella mirada perdida que en algún momento me llevo a dudar de su sanidad mental sino con una que me provocaba un deseo de abrazarlo, besarlo, como aquella vez que nos encontramos en aquel pasillo.
-Estoy…confundida.- susurre, todavía no había asimilado todas las palabras que él me había dicho.
-No sabía cómo decirte todo esto, y no confió en ninguno del departamento así que idee todo esto.- me dijo sin desviar su mirada.
-¿desconfías del departamento? Solo has visto a uno de ellos…
-He visto a uno de los mas importante, cosa que me hace pensar que es posible que el departamento no quiera redimir a los mortifagos.- me dijo encogiéndose de hombros.
-¿Por qué no querían hacerlo? Si han redimido a muchos.- cuestioné confundida, aquellas palabras no tenían sentido según mi raciocinio, me incliné hacia él pensativa.
-No lo sé, eso es lo que quiero que averigüemos.- me dijo inclinándose hacia mí, de momento habíamos quedado muy cerca, y él no se había dado por enterado porque seguía mirándome fijamente.
-¡Espera! ¿Averigüemos? ¿Nosotros?- cuestioné confundida.
-Sí, tú tienes permiso de entrar a cualquier lugar, dentro y fuera del departamento, y a donde no puedas acceder…yo me las ingeniare para que consigas hacerlo.- me dijo con una sonrisa.
-¡Espera! ¡Espera! No somos un equipo, Malfoy, y ni siquiera sé si te creo.- dije un tanto consternada.
-Me crees, lo veo en tus ojos…castaña.- me dijo con una sonrisa, de esas que le devolvía la vida a cualquiera.
-Estoy investigando a tu familia, Malfoy, te aseguro que pienso asegurarme que las pruebas que halle sean confidenciales y verdaderas.- le alenté, por si su miedo era que inventaran un caso contra sus padres.
-No es solo por mi familia, Hermione, es por todos los mortifagos que se merecen una segunda oportunidad y que el Departamento quiere cerrársela.- me dijo poniéndose en pie y dándome la espalda.
-Pero… ¿Tú estas seguro de eso? ¿Todo el departamento?- cuestione imitándolo.
-No sé si todos pero… ¡Granger, lo escuche, no me lo contaron!- exclamó girándose de golpe y sujetándome por ambos brazos, me tomó por sorpresa que me sujetase tan efusivamente pero luego simplemente me moví para que me soltara, el dejo caer los brazos con frustración.
-¡Solo quería asegurarme!- exclamé para que se tranquilizase.
-Es que dudas de todo lo que digo, ni siquiera sé porque pensé que me ayudarías.- exclamó volviendo a patear la mesa que yacía en el suelo.
-¡No pretendes que crea lo que dices del departamento así por que si!- exclamé algo indignada, yo confiaba en el departamento, necesitaba más que su palabra para dudar de ellos.
-¡Pensaba que eras racional!- exclamó girándose a mirarme.
-¡Porque soy racional no creo todo lo que me dices así porque si!- sentencie algo encolerizada, volvía a sentirme enojada con el rubio.
-¿Qué debo hacer? ¿Llevarte frente al departamento y preguntarle a aquel tipejo si es verdad o no todo lo que he dicho?- cuestiono sarcásticamente
-¡No he dicho eso!
-¿Entonces qué hago para convencerte?- exclamo elevando aun más el tono.
-¡Solo déjame pensar!- grite enojada justo cuando la puerta se abrió.
-Nosotros…lamentamos interrumpir, es solo que, encontramos a…él…en las habitaciones.- dijo Harry, y entro seguido de Greengrass y de un pequeño y delgado elfo que lucía algo atemorizado.
-¡Queridísimo Jovencito lindo! Gago se alegra de verlo.- exclamo el elfo ante la vista de Draco y corrió a arrodillarse delante del.
-Ya Gago, no hagas eso.- exclamo el rubio, y lo vi sonrojarse, aquel sonrojo disipo el enojo que había comenzado a arremolinarse en mi cuerpo y me llevo a estar de acuerdo con Gago, era un jovencito muy lindo.
-Hola, Gago. Soy Hermione Granger, nosotros…- comencé a decir.
-Sangre sucia, sangre sucia, Gago no habla sino es con mi señores.- sentencio el elfo alejándose de mí como si le hiciese daño, rodé los ojos ante el desprecio con el cual profería esas palabras.
-No le hables así, Gago, pide disculpas.- le dijo Draco, el elfo lo miro confundido.
-Gago, se disculpa, señorita sangre sucia.- declaro, no sabía si ofenderme o enojarme. Había sarcasmo en las palabras de aquel elfo, en definitiva parecía el elfo de Pansy Parkinson.
-No le llames sangre sucia, Gago, es señorita Granger.- le dijo Draco con severidad.
-Gago, lo siente, señorita Granger.- sentencio nuevamente Gago, pero seguía siendo sarcástico, intente ignorar aquel hecho.
-¿Desde cuándo esta aquí, Gago?- cuestione arrodillándome frente a él.
-Gago solo habla con mis señores.- sentencio arrodillándose a limpiar el desastre que entre Draco y yo habíamos realizado.
-Gago, contéstale.- le dijo Draco
-Gago solo habla con mi señorita Princesa.- declaro haciendo caso omiso de las palabras de Draco.
-¡Elfo inu…- comenzó a decir Draco, e incluso levanto la mano dispuesto a golpearlo pero le sujete a tiempo, me miro y luego enojado bajo la mano.
-¿Quién es princesa, Gago?- cuestione, creía saber la respuesta pero quería asegurarme, el elfo me ignoro por completo.
-Elfo insolente.- le escuche decir a Greengrass, posiblemente entre ella y el rubio ya le hubiesen obligado a hablar.
-Busca a Parkinson, Harry.- le dije a mi amigo girándome a mirarlo.
-Claro, vengo en un momento.- me dijo mi amigo.
-Espera voy contigo.- sentencio Greengrass, probablemente solo lo hacía para no quedarse entre Draco y yo.
-Gago tiene tanto que limpiar.- le escuche lamentarse.
-Gago terminara muerto si me hace enojar.- le escuche decir a Draco, lo mire incrédula, parecía un niño pequeño muy mal educado, pero el elfo no se había dado por enterado. Estaba algo lejos de nosotros limpiando como si no estuviésemos aquí.
-Sabes que soy la fundadora del PEDDO ¿Cierto?- me atreví a preguntar
-No, porque ni siquiera sé ni me interesa que es el PDD.- me dijo dejándose caer en el sillón nuevamente.
-PEDDO, como decía, es una organización en la cual defiendo los derechos del obrero y la cual reprendería tu trato hacia Gago.- le dije sentándome junto a él.
-Lo dejare que te llame sangre sucia si tanto quieres defenderlo.- me dijo rodando los ojos.
-El hace lo que le enseñan.- intente persuadirlo.
-Ese elfo, es una rata Hermione.- sentencio.
-Pensaba que una rata era una rata y un elfo un elfo.- declare haciéndome la desentendida.
-¡Eres desesperante!- exclamo llevándose las manos al rostro.
-Y tu irritante.- sentencie.
-Te callaría, pero no tengo mi varita, y la otra forma de callarte no te va a agradar.- me dijo el rubio, y quito las manos de su rostro para mirarme. Me miro fijamente, e incluso me imagine cual podría ser esa otra forma así que me sonroje e intente cambiar el tema.
-Quieres que te ayude con lo del departamento pero no quieres escucharme hablar.- comencé a decir sarcásticamente.
-No hables de eso aquí, hablaremos en otro lugar, yo te avisare.- me dijo mirando de soslayo al elfo.
-No he dicho que vaya a ayudarte.- sentencie cruzándome de brazos.
-Lo harás, porque te mueres por saber si lo que te he dicho es cierto o no.- me dijo con una sonrisa victoriosa.
-Más vale que yo no pierda el tiempo…- le advertí y justo en ese instante Harry abrió la puerta, junto a él venían Ronald y Parkinson.
-¡Señorita Princesa!- exclamo con alegría Gago, supe que ahora sí, comenzaría a hablar.
"Mirando el pasado entre líneas, estamos leyendo el futuro."
MARIARIA
…
¿Comentarios? ¿Alguien quiere saber que paso con Daphne y Harry en el pasado? ¿Draco y Hermione trabajando juntos a escondidas de todos? ¿Qué le preguntaran a Gago?
Prix: Hey! También me encanta Ronsy *.*
Próximo Capitulo: ¿POV Ron, Harry o Hermione?
PD: Si te gusto el capitulo, y pasaste un buen rato, no olvides seguir la historia y dejar un comentario Besos…
