Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen…

Almas muertas

(Dead souls)

Un fic de Juuhachi-gou y Mirai Bulma

Traducción por Apolonia

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Imperialísticas casas de oradores

Conquistadores quienes tomaron lo que compartían

Siguen llamándome

Siguen llamándome

--"Dead Souls", Joy Division

Luz y calidez en su rostro, suelo y césped bajo su espalda.

Goku se recostaba donde había estado por un par de minutos, dejando esas dos cosas mezclarse dentro de él. No tenía idea cuanto tiempo había estado perdido en las sombras, pero justo ahora la sensación del mundo ayudándolo y el sol en su piel era la última definición final de placer. Aún así, había algo sobre eso, algo que no estaba bien, y al mismo tiempo algo que encajaba en él a la perfección. Confundido, se sentó y abrió sus ojos, mirando a su alrededor.

Un polvoriento plano, con rocas destrozadas a los lados de su mano derecha, un claro cielo arriba, con dos soles--

¿Dos?

"¿Qué...?" susurró, rascando su cabeza. Esto era mucho para él. Se puso de pie y miró, tomando un pequeño paso torpe antes de recuperar su equilibrio. Su cuerpo cayó incontablemente pesado. Como al estar en el planeta de Kaiou-sama. ¡Pero este era mucho más grande! ¿Dónde estoy? ¿Y dónde están los demás?

"Están justo donde tienen que estar."

Goku se volteó, mirando atrás de su hombro con el ceño fruncido mientras Bardock se movía hacia él. El otro hombre dudó, una mano comenzó a alzarse, pero cayó mientras sus ojos se encontraban con los de Goku. Con un suspiró Bardock dejó caer la mano, luego se cruzó de brazos. "Esto," dijo simplemente, "es casa."

Goku parpadeó, luego miró alrededor otra vez, con los ojos amplios. "Vegetasei," dijo.

"Sí. Vegetasei."

"¡Pero fue volado! ¡Hace mucho tiempo!"

"Vive aquí." Bardock señaló su frente. "No estamos realmente en ningún lugar, Kakarotto. Esto es... un sueño, supongo que puedes llamarle. Un sueño hecho de mis recuerdos. Te traje aquí porque yo... yo quería..." el Saiyajin quedó en silencio y Goku pudo ver la lucha interna tratando de salir del rostro de Bardock que intentaba encontrar las palabras para expresarse. "Quería conocerte antes--"

"Antes que me comas por completo." Goku se volteó y alzó un dedo a su padre, sin siquiera tratando de ser amable. "¿Es eso lo que intentas, no? Me tragarás como un caramelo, y no quedará nada de mí. Todo de ti."

"¡No es así!" Bardock apretó sus puños. "¡Si solo pudieras entender, podría ser capaz de dejarte cuidar las cosas por mi! Kakarotto, tienes que admitir, tengo un punto. ¿Está bien que toda nuestra raza sea exterminada? ¿Merecíamos ser destruidos, aplastados como insectos?"

"Esa no es mi decisión."

"Sí lo es. Si continúas enfrentándome, matarás a los Saiyajin otra vez. Cientos de miles de vidas o más, Kakarotto, gloriosas victorias nos esperan a través de las estrellas. ¿Puedes destruirlas? ¡Ellos son tu gente y la mía! Su sangre está en tus venas, su espíritu está en tu corazón. Les debes tu alianza, ¡no a una débil raza que no puede soportar un bebé Saiyajin!" Bardock siguió hablando con esfuerzo. "Kakarotto. Si tanto te preocupa, supongo que podemos dejar vivir a los humanos. No hay muchos de ellos, y parecen ser bastante inteligentes. Pueden ser útil, si controlas y manejas su espacio."

"¡Detente!" Goku hizo un gesto de alto con una mano. "No sé nada de esas cosas que me estás diciendo. Estás tratando de hacerte escuchar ante alguien, ¡eres tan inteligente!" Se movió un poco, mirando alrededor del lugar que se sentía extraño y familiar a la vez, y continuó más suavemente. "Ehm... tienes razón en una cosa que te mantienes diciendo, no es justo que toda la gente se muera. Pero tomar la oportunidad de amar y vivir y ser libre de alguien más sólo para tenerlo no está bien tampoco. Tal vez esa es la manera Saiyajin, tomar y no importarle quien sufra, pero no es la mía. La Tierra no es Vegetasei, y no tienes razón en tratar de convertirla en Vegetasei, porque todo lo que harás es arruinar las cosas."

La mirada de Bardock se afiló. "Debí haberlo esperado," dijo amargamente. "No recuerdas nada del orgullo de los Saiyajin. Ese maldito suave pequeño mundo azul borró todos los vestigios del fuego guerrero en ti. Los consideras tus iguales, ¿o no? ¡Idiota!" Bardock se enderezó, con la ira destellando en sus ojos. "Sólo hay una raza que encaja para pertenecer en el universo, y esa es nuestra raza. La Saiyajin. La nuestra es la fuerza y la nuestra es la que debe gobernar. ¡No me digas que no lo has sentido al menos en el corazón de tus batallas!"

"No." La boca de Goku se torció. "No quiero ninguna parte de ti si esa es la manera en la que piensas las cosas, nada que no sea pelear y matar y robar. Toda cosa viviente, pequeña o grande, todos merecen seguir viviendo sin ti y personas como tú que vengan a destruirlos. Esas diminutas vidas, son tan importantes para mí, e importan tanto. No lo entiendes, no me entiendes."

"Esperé haberte llegado." Bardock lentamente alzó su mano y se quitó su scouter, tocando la roja bandana que usaba. "¿Sabes lo que la hace roja? Es la sangre de mi equipo, los que murieron primero en manos de Freezer, porque eran mis compañeros de batalla. Lucharon para vivir y los hombres de Freezer los destrozaron. Juré que los vengaría así me tomara mi sangre hacerlo." En un rápido movimiento Bardock se lanzó contra Goku, noqueándolo y cerrando sus manos alrededor de la garganta de Goku. "Mi sangre --o la tuya."

Ahogándose, Goku golpeó con su mano bajo el mentón de Bardock lo suficientemente duro como para romper el diente del otro guerrero, tomando uno de los pulgares de Bardock con su otra mano y torciéndolo duro, torció el agarre para suavizarlo lo suficiente para tomar un respiro. Alzando sus rodillas al pecho del otro hombre, lo pateó repentinamente, liberándose. Bardock se tambaleó, se estabilizó, luego volvió, con los puños volando. "Ríndete," gruñó. "Estás exhausto y este es mi mundo, mi mente, mis recuerdos. ¡No tienes oportunidad!"

La única respuesta de Goku fue una feroz pequeña sonrisa mientras se abalanzaba hacia la pelea. Se movían de atrás hacia adelante, casi como un baile, sólo se escuchaban gruñidos ahora y otra vez mientras un golpe se liberaba para soltar energía. Pero mientras más luchaban más notaba Goku la verdad en las palabras de Bardock; mientras se cansaba, el otro Saiyajin parecía absorber fuerza de sus alrededores. Más y más a menudo Goku se encontraba forzado a defenderse que a atacar, y Bardock no mostraba señales de disminuir.

Y una vez que él, Goku, fuera derrotado, ¿qué entonces? Su corazón dolía con el pensamiento de sus manos, su cuerpo, pero el alma de Bardock, dominando la Tierra con nadie que lo detenga de hacer lo que quisiera hacer. Vegeta nunca se inclinaría ante Bardock, y por eso tendría que ser asesinado. Trunks sería derrotado sin pensarlo un momento. Gohan podría sobrevivir un poco más, pero incluso si era fuerte, Goku sabía... siempre supo... que en lo profundo del corazón de su hijo pertenecía a otras cosas más que las peleas. Gohan caería ante Bardock también. ¿Piccolo y Juuhachi-gou? Inservibles para Bardock, tan inservibles como arena en la playa. Sus futuros estaban en sus manos, y les estaba fallando--

Los puños de Bardock se apretaron en él y Goku voló hacia atrás, golpeando duramente una de las rocas detrás. Antes de poder moverse a un lado Bardock estaba sobre él, con las manos sobre su cabello otra vez. Ese rostro, tan parecido al suyo si se lo mira una vez y tan diferente una vez que miras el espíritu detrás, inclinado, con la voz baja y furiosa. "Última oportunidad, hijo mío. Puedes vivir, lo juro, sólo júrame que a cambio me dejarás guiarte. Hay un lugar para ti a mi lado. Arroja esa débil 'humanidad' que has aprendido. Sé quien verdaderamente eres. Acepta que eres mi hijo, nacido para pelear y matar y derrotar a todos lo que se atrevan a meterse en nuestro camino. Somos quienes traen la muerte y el miedo. ¡Acepta tu herencia, Kakarotto!"

¿Para pelear?

¿Para matar?

¡¿Quienes traen la muerte y el miedo?!

La furia creció en Goku, encendiendo su cabello a dorado e iluminando sus ojos de un color acuamarino. Tomó las manos de Bardock en las suyas y con un simple movimiento rompió el agarre. "No," dijo en un bajo gruñido que hizo que los ojos de Bardock se ampliaran. "No soy Kakarotto." El gruñido creció a un grito que sacudió el mundo. "¡SOY SON GOKU!"

Bajo sus pies el suelo temblaba, y Bardock gritó mientras caían, al vacío. Goku no. Sólo arrojó al otro hombre lejos de él y acunó toda su ira, y su amor, todo lo que significaba algo para él, entre sus manos, dejándolo crecer hasta que su luz fuera todo lo que él podía ver. "¡KAAAME HAAAME--"

"¡¡Kakarotto!! NO--"

"HAAAAAAAAAA!"

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"Debemos matarlo ahora." Vegeta le frunció el ceño a los otros guerreros, luego se agachó ante el inmóvil cuerpo de Son Goku. "Antes que Bardock termine de tomarlo y venga por todos nosotros."

Gohan sólo alzó un poco sus puños. "Vegeta," dijo suavemente, lentamente. "No. Yo lo respeto, sabe eso, y escucho lo que está diciendo, y sé que es inteligente. Pero no para mi papá."

Piccolo se movió para ponerse ante los hombros de Gohan, sin decir nada. No necesitaba hacerlo. Su intento era lo suficientemente claro: Tú pelea Gohan, pelea conmigo. Trunks tragó duro, mirando al trío, preguntándose que lado tomaría cuando llegara el momento. Su padre tenía razón; si Bardock tomaba control absoluto sobre la forma de Goku, no habría manera de detenerlo. Gohan tenía razón; matar a Bardock ahora mataría a Goku también.

A sus pies, Goku tembló. Instantáneamente cada mano se niveló ante él. Lentamente se sentó, con los ojos abiertos y mirando alrededor. Luego rió, una mano rascaba detrás de su cabeza y la otra destellaba una señal de una "V". "¡Ossu!"

"Kakarotto." Vegeta hizo un gesto y dejó caer su mano. "Maldición."

"Estoy feliz de verte también, Vegeta." Levantándose, Goku se limpió el polvo.

"¡Papá!" Gohan tomó los hombros de su padre, sonriendo de oreja a oreja. "¡Estás bien!"

", Gohan."

"¿Dónde está Bardock?" Piccolo preguntó.

Goku dudó por un momento, luego se encogió de hombros. "No lo sé. Todo lo que recuerdo es..." se detuvo. "Luchamos, y caímos, le arrojé un kamehameha, fue muy brillante..." se detuvo otra vez, una mano alzándose a su frente y frotándola lentamente. "Él no está aquí," terminó tranquilamente. "Donde está, si está en algún lugar, no lo sé. Pero no está en mí."

Piccolo estudió a Goku un momento, luego asintió. "Sí, tienes razón. No hay nadie en esa cabeza vacía tuya excepto tú."

"¡Gohan!" Videl vino corriendo por el suelo, Bulma y Juuhachi-gou la siguieron a un paso más tranquilo, y todo lo que hizo fue arrojarse ante el joven guerrero, quien la agarró puramente por instinto. "¡Estás bien!"

S-sí, Videl-san!"

La niña le sonrió. "Gohan... Videl-chan. ¿Sí?"

"Ahhh..." El rostro de Gohan se iluminó un poco. "¡Sou da!"

"Bueno, esto es lindo," Bulma dijo, mirando alrededor disgustada por el campo de batalla, el que incluyó una buena porción de la Corporación Cápsula. "¿Ahora qué? ¡Me tomará semanas reparar todo esto!" Le dio una dura mirada a Vegeta. "Y no te atrevas a desaparecer en uno de tus pequeños 'viajes de entrenamiento' como sueles hacer cuando hay cosas para reparar."

Vegeta sólo alzó una ceja y gruñó sin comentarios.

Trunks se movió hacia Juuhachi-gou, quien miraba a Goku intensamente. "Él está bien," dijo él tranquilamente.

"Sé eso." Juuhachi-gou se corrió el cabello. "Pero ahora entiendo algo, finalmente." Levantó un poco del suelo con un pie. "Gero siempre nos dijo que Goku era el hombre vivo más peligroso. Habiéndolo conocido, no pude ver eso. Vegeta es más rudo y habilidoso; Gohan es más poderoso, en términos de puras medidas de ki. Pero fue Goku quien ganó el día." Se enderezó, aún mirando a Goku. "No es la fuerza o la fiereza o el nivel de entrenamiento," terminó. "Es que no importa cuantas veces seas derrotado, no te des por vencido. Sigues volviendo, y eventualmente ganas. Porque puedes ser lastimado... pero no serás, no podrás ser, derrotado. Nunca."

Goku sonrió, sólo un poco. "Gracias, Juuhachi-gou," dijo. "Demo... ¿crees que hay alguna posibilidad que la cocina haya sobrevivido?" Movió un pulgar hacia las ruinas de la Corporación Cápsula. "¡Estoy muriendo de hambre!"

"El apetito habla siempre," Piccolo murmuró. "Maldición, Goku, es todo lo que te importa, ¿cuando es tu próxima comida o lucha?"

La sonrisa se desvaneció del rostro de Goku, reemplazada por algo profundo y pensativo. "No, Piccolo," dijo muy, muy tranquilamente. "Cuanto me importa, nunca lo sabrás." Luego comenzó a reír otra vez. "Aunque, justo ahora, ¡lo que más me importa es mi estómago!"

FIN