NOTAS!: Bien, sólo tengo algo que me gustaría decir. Hasta ahora el fic no tiene una trama palpable, parece una simple convivencia entre Harry y Draco. Sin embargo, esto no es más que una simple introducción, pues en capítulos avanzados se va revelando cómo todo estaba conectado y la trama, al fin, queda en evidencia. Lamentablemente esto no sucede hasta que el asunto de la enfermedad terminal salga a la luz. Honestamente creo que todo el fluff que le puso la autora a este fic se debe sencillamente a que así la parte de la enfermedad terminal es más conmovedora. Por esto les pido que, si el fic los viene aburriendo, se JODAN Y SE AGUANTEN, porque opino que lo vale.
El Camino de Entrada
Por Kimberjingle
Capítulo 4: La Venganza de Brian, Confesiones Sinceras, Explorando la Cámara.
Parte I.
- Regresaré en un rato –dijo Harry antes de dejar el apartamento en la lluvia para regresar los DVDs porno a la tienda de videos esa noche. Draco estaba pasando los canales otra vez y aterrizó en una carrera de autos. Después de algunos minutos de preguntarse porqué los muggles estaban tan impresionados de ver cómo los automóviles rápidos pueden ir en círculos, Draco cambió el canal a una serie televisiva cómica. Después de varias risas por la comedia, Draco dejó el canal y fue a tomar el par de botellas de cerveza vacías y estaba yendo a tirarlas cuando el teléfono sonó.
- ¿Hola? –respondió Draco.
- ¿Harry? –dijo la voz de Brian-. ¿Dónde está Harry? –dijo Brian no muy amablemente. Draco sonrió arrogantemente.
- Está desnudo y debajo de mí ahora, Brian. Tal vez podrías llamar luego –bromeó Draco en una voz seductora con deleite malicioso.
- Que te jodan. Déjame hablar con Harry –soltó Brian.
- Oh, el me jodió. Fue tan bueno que casi perdí la mente –dijo Draco-. Estoy seguro de que recuerdas cómo es.
- Escucha, hijo de puta, pon a Harry en el teléfono –gruñó Brian.
- Buena idea. Aún no me lo he follado en el teléfono –dijo Draco-. Pero eso suena realmente perverso. No puedo esperar a probarlo. –Draco sonrió anchamente por su maldad-. Harry está metido en esas cosas conmigo.
- Jodido mentiroso. Saca tus malditas manos de él, Malfoy. Por si no lo has notado, Harry me ama. No a ti –dijo Brian.
- ¿De veras? No lo escuché decir tu nombre cuando le di esos aturdidores orgasmos –dijo Draco seductoramente-. Me estaba suplicando por más y yo se lo di todo. Yo le doy lo que quiere y lo que necesita, no como tú. Perdiste tu oportunidad, cabrón. Así que ríndete y sigue adelante.
- Pon a Harry en el teléfono. ¡Ahora! –demandó Brian. Draco sonrió.
- Él no quiere hablar contigo –dijo Draco-. ¿No entendiste la idea cuando te llamó para cancelar ese patético intento de recuperarlo?
- Harry. Es. Mío. Será mejor que agarres tu mierda y salgas de nuestro apartamento o lo lamentarás, lamentable cabrón –amenazó Brian. Draco río fríamente.
- Harry no es tuyo, Brian. Harry toma sus propias decisiones sobre con quién elige pasar su tiempo. No es algún tipo de propiedad de la que seas dueño o uses. Y además ya no es tu apartamento, idiota. Es el de Harry… oh, y también mío ya que me pidió que me mudara con él –señaló Draco.
- No lo hizo –dijo Brian-. Harry no querría basura como tú cerca. Conozco a Harry… y… y lo amo. Así que sal de la imagen, cabrón, o te lastimaré. Y no estoy bromeando.
- Brian, dulzura, entérate¿vale? Tú. La. Jodiste. Harry siempre supo que lo estabas usando. Es muy inteligente. Su único error fue preocuparse por ti, y tú fuiste tan estúpido que ni siquiera pudiste ver lo que tenías. Bueno, yo no soy ningún tonto, y sé quién es Harry y lo que da, y no planeo dejarlo ir –dijo Draco sinceramente-. Así que jódete y vete al infierno.
- Esto no se ha acabado, Malfoy, maldito intento de puta –casi gritó Brian en el teléfono-. ¡Estaré cerca y tomaré lo que es mío! Eso puedes apostarlo –soltó Brian.
- Haz tu mejor intento, amigo, porque yo no me voy a ningún lado –soltó Draco antes de escuchar a Brian colgar el teléfono. Draco apretó el botón para apagarlo. Estaba tan emocionado que chilló y se sacudió su excitación-. ¡Demonios, eso fue divertido! –Draco caminó alrededor sosteniendo el teléfono con emoción-. Tengo que contarle a alguien de esto. –Draco buscó en la agenda y encontró el número de Ron, pero luego decidió que tal vez Harry no quería que le dijera a Ron sobre ellos todavía. La cerradura sonó y Harry entró, un poco húmedo por la lluvia.
- ¿Qué estás haciendo¿Llamando a Ron? –preguntó Harry mientras se sacudía las gotas de lluvia del pelo.
- No, estaba hablando con Brian –dijo Draco con los ojos muy abiertos por la emoción. Harry rió.
- No puedo imaginar que ustedes dos tengan mucho de qué hablar –dijo Harry.
- Oh, pero lo hicimos –dijo Draco con una sonrisa maliciosa. Harry lo notó y sacudió la cabeza por la locura de su rubio amante.
- ¿Y cómo fue esa conversación? Estoy interesado en ver qué tenían que decirse –dijo Harry-. Estoy seguro de que fue sobre el clima.
- En realidad, no. Fue sobre ti –dijo Draco como si fuera obvio.
- ¿Yo? –Harry actuó como si estuviera sorprendido-. No puedo imaginar porqué.
- Esa fue la mejor conversación telefónica que he tenido. –Draco estaba emocionado. Harry podía verlo-. Le dije al cabrón que se jodiera. –Harry rió.
- ¿Qué dijo? –preguntó Harry tomando un asiento en la mesa al lado de Draco. Draco le contó toda la conversación, para deleite de Harry-. Oh Dios. Sé que está echando chispas. –Harry rió-. Gracias por eso. –Harry tomó la mano de Draco.
- Espero que vuelva a llamar. ¿Podemos llamarlo? –preguntó Draco.
- ¿Quieres llamar a Brian? –preguntó Harry-. Y yo que esperaba que tú quisieras que te agradeciera apropiadamente por defenderme otra vez.
- Pero me gusta esta porquería de conversación telefónica. Llamémoslo. –Draco estaba emocionado. Harry abrió la agenda y señaló el número de Brian. Draco llamó al número.
- Hola –respondió Brian.
- Hola, Brian, cabrón. Pensé que tal vez querías conversar de nuevo –dijo Draco.
- No tengo nada que decirte –dijo Brian antes de colgar.
- Ese cabrón apagó su teléfono –dijo Draco. Marcó de nuevo el número mientras Harry reía. Draco esperó por la respuesta.
- Dije que no tengo nada que decirte –contestó Brian.
- Bueno, yo tengo muchas cosas que decirte –dijo Draco-. No puedo evitar querer decirle al mundo qué buen ligue es Harry. ¿No estás de acuerdo?
- Deja de llamarme, enfermo –soltó Brian.
- Me encanta llamarte y decirte lo estúpido que eres por soltar a Harry. Creo que hay que recordártelo en una base horaria. Podría llamarte a cada hora… oh… a menos que esté teniendo un sexo totalmente increíble con el cuerpo perfecto de Harry –dijo Draco. Harry rió silenciosamente.
- Tendrás lo que te mereces, pervertido –dijo Brian maliciosamente-. Será mejor que mires tu espalda.
- Harry mira mi espalda por mí. La mira de cerca cuando me está follando sin sentido –dijo Draco. Brian colgó y Draco hizo lo mismo. Apenas podría respirar por reírse tanto.
- No puedo creer que hiciste eso –dijo Harry-. Aunque fue genial.
- Joder que lo fue –dijo Draco-. Planeo hacer su vida un infierno si va a acercarse aquí y llamará todo el tiempo. No puedo esperar. No tiene idea de lo que podría hacerle.
- No puedes. Es un muggle –dijo Harry.
- ¿Y? He matado a muchos muggles –dijo Draco.
- Draco, no puedes matarlo. Tendría que arrestarte –dijo Harry-. Soy un detective. Además, no vale la pena matarlo. Se irá. No te preocupes por eso.
- Aunque lo mataría –dijo Draco livianamente-. Sólo por cabrón.
- Nada de matar –dijo Harry con semi seriedad.
- Oh, está bien –bromeó Draco-. Sólo por ti.
- Gracias –dijo Harry tomando una mano de Draco entre las suyas-. ¿Te gustaría aprender a hacer galletas?
- ¿Galletas? –preguntó Draco-. Supongo.
- No tenemos que hacerlo –dijo Harry-. Pero había un niño en la tienda de video con galletas con chispas de chocolate y se veían muy bien. Pensé que podría hacer algunas. Puedes ayudar si quieres. No tienes que hacerlo.
- Me encantaría –dijo Draco-. Me encanta el chocolate.
- ¿De veras? Tengo salsa de chocolate. Tal vez podrías ponérmela y lamerla –dijo Harry.
- Joder que sí. Hagámoslo ahora –dijo Draco. Harry sonrió.
- Hagamos las galletas primero –dijo Harry mientras se paraba y caminaba a la cocina. Draco jaló la mano de Harry para detener su progreso antes de tomar el rostro de Harry entre sus dos manos y besarlo con cada medida de la emoción más pura y sensual que poseía. Draco se separó lentamente dejando a Harry sin aliento.
- ¿Y qué sentiste con eso? –preguntó Draco suavemente. Harry vio la verdad en los brillantes ojos plateados de Draco.
- Mucho –dijo Harry tranquilamente. Draco sonrió.
- Y estás usando mucha ropa –dijo Draco mientras soltaba el rostro de Harry y levantaba su camisa sobre su cabeza-. Mejor. –Harry sonrió.
- ¿Planeas tenerme desnudo todo el tiempo? –preguntó Harry.
- Bastante –dijo Draco-. A menos que no quieras estarlo... entonces tendré que considerarlo. –Harry tomó su camisa de Draco y fue al dormitorio. Draco esperó a que Harry regresara sólo con unos pantalones de pijama-. Mejor. Pero… todavía un poco cubierto.
- No puedo estar desnudo cuando cocino. Me quemaré la polla y luego no podré hacer nada. –Harry rió camino a la cocina y Draco lo siguió. El teléfono sonó y Draco casi se mató tratando de alcanzarlo. Harry rió fuerte por la ansiedad de Draco.
- ¿Hola? –respondió Draco rápidamente emocionado.
- Hola, Draco. ¿Cómo estás? –preguntó Draco. Draco estaba un poco desilusionado de que no fuera Brian.
- Oh, estoy genial, Hermione. Harry y yo estamos por hacer galletas con chispas de chocolate –dijo Draco-. Y luego podré cubrir a Harry en chocolate… um… -Draco miró a Harry por el desliz. Harry se encogió de hombros indicándole que no le importaba que lo supieran.
- ¿Tú qué? –preguntó Hermione pensando que había escuchado mal.
- Dije que después de hacer las galletas podré cubrir a Harry en salsa de chocolate –dijo Draco. Hermione rió.
- Oh dios –dijo Hermione-. Bueno, bien por ti. Estoy segura que lo disfrutarás.
- Oh joder, sí que lo haré –dijo Draco-. No puedo esperar. ¿Por qué estás llamando?
- Quería hablar contigo. La Poción Fendulun que completé… no estoy muy segura de que las propiedades estén consistentes con lo que había proyectado. La viscosidad está un poco débil y quería tu opinión.
Draco y Hermione estaban hablando sobre la poción y Harry midió la harina, agregó el azúcar, la manteca y hacía la masa de las galletas en su forma exacta mientras ellos hablaban.
- Harry¿está bien si Ron y Hermione vienen algunos minutos? A Hermione le gustaría traer una muestra de su poción para que yo pueda evaluar su viscosidad –pidió Draco.
- Este es tu apartamento también, Draco. No me importa –dijo Harry-. Pero si Ron viene, haré otro lote de galletas. Come como un caballo. –Draco rió y le dijo a Hermione que fuera antes de que colgaran. Draco fue a ponerse unos pantalones de pijama. Harry le mostró a Draco cómo girar las bolas de masa y ponerlas en la bandeja de galletas. Mientras esas se estaban cocinando, Harry preparó otra masa y pusieron las bolas de masa en otra bandeja. Después de un rato todas las galletas se habían cosido y se estaban enfriando. Harry, con una vuelta de su mano, limpió todo el living a la perfección.
- ¿Ves¿Eso no es mucho más simple? –preguntó Draco.
- Sólo lo hice porque quiero subirte a la encimera antes de que lleguen –dijo Harry mientras elevaba a Draco a la encimera y lo apoyaba en ella.
- Tienes una debilidad por esta encimera –dijo Draco.
- No es la encimera –dijo Harry antes de que Draco lo abrazara por el beso que seguía. El beso y los toques eran suaves, lentos y llenos de emociones que eran evidentes.
- Harry, haces que te desee sólo al respirar –dijo Draco con deseo mientras besaba y moría el hombro de Harry mientras éste lamía su lóbulo.
- ¿Quieres que deje de respirar? –bromeó Harry mientras lamía la piel en el cuello de Draco con la punta de su lengua.
- Oh dios... ¿por qué demonios les dije que vinieran? –preguntó Draco con un gimoteo. Harry gruñó ligeramente y movió su cadera para frotar sus erecciones-. Oh puta mierda, Harry. No puedo soportar eso antes de que estén aquí.
- Estaba esperando que dijeras eso –dijo Harry mientras bajaba para tomar la polla de Draco en su deseosa boca. Draco jadeó y gimoteó por el rápido ataque a su parte necesitada. La garganta de Harry realmente era un trabajo del cielo mientras continuaba envolviendo el pene duro de Draco ordeñando su premio. Draco casi estaba gritando cuando su cuerpo rindió su néctar a la expectante lengua de Harry. Incluso después de haber liberado el semen, Harry continuó provocando a Draco con demasiada sobrecarga sensitiva en la boca.
- Harry... Harry, por favor... oh dios... me estás matando… -suplicó Draco-. Por favor… por favor, detente…. Harry, por favor… -Harry nunca detuvo el ataque, sino que continuó chupando y moviendo la lengua. Pronto Draco estaba jadeando y chillando con necesidad de dulce piedad para su cuerpo otra vez. Draco se retorció encima de la encimera, pero Harry nunca detuvo su tarea, trabajando con su ansiosa erección. Harry llevaba el pene de Draco más profundo en su garganta a cada embestida y aceleraba el paso, hasta que Draco estuvo gimiendo con una abrasante necesidad de liberarse. Cuando Harry deslizó dos dedos al culo de Draco, Draco soltó un grito de deleite y empezó a gimotear, casi en lágrimas, suplicando por más y empezando a detenerse. Harry profundizó sus dedos y su garganta hasta que el aliento de Draco se hizo más rápido y estaba temblando. Con un ronco grito del nombre de Harry y muchos insultos bien elegidos, Draco disparó de su cuerpo lo que quedaba de semilla a la garganta de Harry. Harry tomó su regalo y finalmente liberó a Draco de su tortuoso paraíso. Harry se bajó de la encimera y besó a Draco dulcemente.
- Eso fue un agradecimiento por molestar a Brian –dijo Harry con una sonrisa hacia la masa de carne que era Draco.
- Yo... yo... oh dios... –Draco respiró con gimoteos y Harry rió por lo bajo-. Tú… Tú eres…
- Sólo por ti, Draco –le dijo Harry-. Enseguida regreso. –Harry dejó a Draco recostado en la encimera y fue al baño. Draco se quedó allí, en los fríos azulejos de la encimera y rezó por ser capaz de moverse otra vez. Harry regresó para ver que Draco no se había movido-. ¿Estás bien?
- Estoy mejor que bien –dijo Draco en su estado súper satisfecho-. Demonios, estoy encima de la jodida luna. Mierda, eres un dios.
- Me encanta hacerte eso –dijo Harry-. Vamos a recostarnos al sofá. –El par se movió al sofá, donde Harry se sentó y Draco otra vez se puso entre sus piernas. Harry estaba pasando los canales otra vez cuando el timbre de la puerta sonó. Harry torció su muñeca y la puerta se abrió para mostrar a Ron y Hermione.
- Bueno, eso fue interesante –dijo Hermione mientras entraban-. Parece que ambos están cómodos.
- Lo estamos –dijo Draco-. No puedo moverme. –Harry rió.
- ¿Estás seguro? –preguntó Harry.
- Joder que estoy seguro. –Draco sonrió. Ron tomó una silla y Hermione le llevó el vial a Draco, quien lo tomó y lo elevó a la luz y lo miró de cerca.
- ¿Qué tamaño y tipo de caldero usaste con esto? –preguntó Draco de forma sabihonda. El rostro de Hermione se iluminó.
- Maldita sea. –Hermione cruzó los brazos-. Soy tan estúpida. Sabía que tenía que usar el número tres de hierro y usé el número cuatro de peltre. No puedo creer que haya hecho eso. Estoy tan avergonzada.
- No te preocupes por eso. Puedes tomar lo que queda de la poción y agregarle esencia de peltre, y luego destilar los iones de peltre de la poción. Eso llevará de doce a quince horas, pero después de eso si le agregas polvo de seda hendi debería estar bien –explicó Draco.
- No entendí ni una maldita palabra de lo que dijiste –dijo Ron-. Esa porquería de pociones es estúpida. Nunca entendí su uso.
- Ron, pociones es una parte muy integral de la cultura mágica –explicó Hermione-. El uso y naturaleza de cada poción es muy complejo y merece ser estudiado y entendido.
- Sí, lo que sea –dijo Harry con una sonrisa-. Pero mientras tú y Draco lo disfruten, adelante. Yo he tenido suficiente de pociones en mis días. –Harry deslizó las manos hacia el pecho de Draco y lo sujetó.
- Se ven tan lindos juntos –dijo Hermione.
- Draco no es lindo. Es perfecto –dijo Harry llanamente como si todos ya lo supieran. Draco asintió.
- Lo soy –dijo Draco. Ron soltó una risotada.
- Oh dios, eres vanidoso, Malfoy. –Ron rió.
- Eso no es vanidad, esa es la verdad –dijo Draco mientras le alcanzaba la poción a Hermione.
- Ron, hay galletas con chispas de chocolate calientes en la cocina –dijo Harry con una sonrisa hacia Hermione, que le dio a Harry una mirada malévola.
- ¡Genial! –dijo Ron mientras se iba a la cocina.
- Sólo mantente alejado de la encimera –dijo Draco, y él y Harry empezaron a reír.
- No puedo superar verlos a ustedes dos juntos –dijo Hermione.
- Yo tampoco –dijo Ron con la boca llena de galletas mientras se volvía a sentar en la silla.
- Miren esto. Esto los joderá –dijo Harry mientras empujaba a Draco para besarlo profundamente mientras sostenía el costado de su cara. Draco hizo lo mismo en el beso apasionado que duró más y más. Ese beso se convirtió en una conversación entre ambos sobre su deseo hacia el otro.
- Um... ya. Entendimos el punto –dijo Ron mientras el beso se rompía lentamente y cada uno miraba al otro con una mirada de total deseo.
- Draco es el mejor besador que he besado, dios mío –dijo Harry-. Hace una cosa con la lengua… oh mierda, eso es genial.
- A Harry le gusta –dijo Draco-. Harry¿quieres una cerveza?
- Claro –dijo Harry, y Draco se levantó para conseguir la cerveza. Cuando su amante entró a la cocina, Harry miró a Ron y Hermione-. Es tan malditamente genial que estoy perdiendo la cabeza.
- Estoy contenta por ti, Harry –dijo Hermione-. Y por Draco también. Ambos parecen muy cómodos con su… convivencia.
- Lo estamos –dijo Harry. Draco empezó a reír en su camino de regreso al living-. ¿De qué te estás riendo?
- Brian. –Draco rió y Harry se le unió-. Oh mi dios. No creerán lo que hice. –Draco les contó a Ron y Hermione sobre la conversación telefónica y ellos rieron.
- Pero será mejor que seas cuidadoso –advirtió Hermione-. Un amante menospreciado puede ser algo peligroso.
- Puede irse al infierno –dijo Draco-. Es un idiota por pensar que podría encontrar algo mejor que Harry. Ese hombre le está privando a un pueblo en algún lugar de un idiota.
- No hagas que te agradezca de nuevo –bromeó Harry. Draco jadeó. Hermione fue a la cocina y puso algunas galletas en una bandeja y las trajo al living para ellos-. Sírvete alguna bebida si quieres. –Ron y Hermione se quedaron un rato y Harry les preguntó si alguno de ellos sabían algo de Nueva Zelanda, ya que él y Draco planeaban ir pronto. Hermione, por supuesto, era una experta en el tema y les dio muchos detalles interesantes, la población, cultura y condiciones climáticas.
- Draco¿quieres ir a Nueva Zelanda? –preguntó Harry.
- Claro, si tú quieres –dijo Draco.
- Hermione, necesitaré un pasaporte para Wellington, Nueva Zelanda para el dieciocho de este mes y regreso el veinticuatro. ¿Puedes arreglar eso por mí, por favor? –preguntó Harry.
- No hay problema –dijo Hermione-. Me alegra ver que estarás disfrutando tus vacaciones.
- Las he disfrutado –dijo Harry-. Cada segundo de mi tiempo hasta ahora ha sido magnífico. Demonios, tal vez nunca vuelva a trabajar. –Harry rió.
- Todo lo que hemos hecho ha sido tomar cerveza, mirar porno y tener sexo –dijo Draco-. Bueno, excepto cuando ustedes vienen.
- Eso fue más información de la que necesitaba –dijo Ron.
- Oh, Ron. ¿Recuerdas esa cosa de los sangre pura de lo que hablamos? Es verdad. –Harry rió-. Draco tiene un paquetazo.
- Por favor, Harry –dijo Hermione avergonzada-. No compartas eso.
- No planeo compartirlo –dijo Harry.
- Es tan protector –dijo Draco acurrucándose en el abrazo de Harry-. Como lo necesito.
- Lo necesitas –dijo Ron-. Eres un hombre buscado.
- Estás seguro conmigo –le dijo Harry a Draco-. Nadie se atrevería a joderte. Tengo licencia de machacar a cualquier mago o muggle de todo el planeta.
- Un poco protector¿no es así? –bromeó Hermione-. Tú también eres buscado, Harry.
- Tráelo –dijo Harry-. He estado haciendo magia todo el día. Estoy cargado. Extrañaba un poco hacer magia. Creo que hasta olvidé que podía hacerla.
- Harry va a mostrarme sus conjuros múltiples y los cortocircuitos mañana en Hogwarts –dijo Draco.
- Oh, no puedo esperar por ver eso –dijo Ron. Harry le dio una mirada a Ron. Ron entró en pánico-. Um… yo…
- Sé que estarás ahí. –Harry sonrió-. Y sé porqué.
- ¡Draco! –gritó Ron.
- Por favor no insultes mi inteligencia –dijo Harry-. ¿Qué parte de "chico-malo-anda-suelto-llamen-a-Harry-Potter" no entiendes, Ron? Sabía que Albus quería llamarme para derrotar a Xavier. ¿A cuántas personas que hagan múltiples conjuros conoces?
- ¿Te unirás a la tropa? –preguntó Ron.
- ¿Qué opción tengo, cabrón? –preguntó Harry-. El mamón está creciendo en números a cada día. No puedo soportar esa mierda. Hace que yo parezca malo. –Harry sonrió. Draco rió.
- Eres tan bueno –dijo Draco.
- Además, estará buscándome, estoy seguro de eso –dijo Harry-. Lo hacen a la larga.
- Mi preocupación es que se espere un ataque –dijo Ron.
- ¿Tienes alguna información confiable que te lleve a creer eso? –preguntó Hermione.
- Yo sí –dijo Draco-. Xavier sabe que el Ministerio está enterado de él y sus números. Tiene el Imperius irresistible y sabe que el Ministerio quiere recurrir a él.
- He estado pensando en eso. No hay un Imperius irresistible –dijo Harry.
- Oh sí, lo hay –dijo Draco-. Yo puedo hacerlo.
- Házmelo –dijo Harry-. Soy inmune al Imperius. ¿Hay un "finite" para terminarlo?
- Sí –dijo Draco-. Trae mi varita. –Harry levantó la mano e inmediatamente la varita de Draco vino del dormitorio a su mano. Ambos se pararon y se enfrentaron.
- Oh demonios, la última vez que te vi apuntándome una varita hiciste el Avada –dijo Harry-. Eso jode con mi cabeza, Draco.
- ¿Qué¿Cuándo fue eso? –preguntó Hermione con pánico.
- Hace mucho tiempo. No te preocupes por eso –dijo Harry.
- Fue la noche que asesinaron a Voldemort –dijo Draco-. Le lancé a Harry el Avada. Él lo esquivó innecesariamente para mi entretenimiento. –Harry rió entre dientes-. Y luego me dejó escapar aunque se suponía que me mataría bajo estricta orden. Cabrón –le dijo Draco a Harry.
- Sí, bueno –dijo Harry-. Tuve suficiente de matar esa noche. Mándame esa porquería que tienes del Imperius irresistible. –Draco se preparó y le mandó la maldición a Harry, a quien nunca le afectó.
- Maldición –dijo Draco-. Hagámoslo de nuevo. –Draco lanzó la maldición de nuevo, sin efecto.
- Soy inmune al Imperius –dijo Harry-. Te lo dije. La única maldición Imperdonable que funciona conmigo es el Cruciatas. Y esa mierda duele.
- ¿Quieres que te lance un Avada entonces? –preguntó Draco con una sonrisa.
- Adelante –dijo Harry mientras levantaba los brazos. Draco bajó la varita.
- No puedo hacerlo –dijo Draco-. No puedo lanzarte un Avada.
- Lo sé –dijo Harry tomando la varita de Draco y estudiándola un momento. Harry levantó la varita en ambos puños y cerró los ojos por un momento.
- ¿Qué estás haciendo? –preguntó Ron. Harry abrió los ojos y le entregó la varita a Draco.
- Has hecho cuarenta y tres Avada con esa varita –dijo Harry-. ¿Cuántos acertaste?
- Cuarenta y dos. –Draco sonrió. Harry asintió.
- Ya veo –dijo Harry-. Yo fui el único fallado. Qué suerte tengo.
- Eso no fue suerte. Eso fue el destino¿recuerdas? –preguntó Draco.
- Oh sí –dijo Harry-. No puedo morir. Rezaba por morir cuando Voldemort andaba jodiendo con mi cabeza todo el tiempo. Consideré seriamente saltar de la torre de Astronomía en más de una ocasión.
- No habrías hecho eso –dijo Draco.
- La mierda que no lo habría hecho –dijo Ron-. Yo personalmente saqué su estúpido culo de la ventana dos veces. –Draco le dio a Harry una mirada dura.
- No lo hiciste –dijo Draco.
- Sí, ciertamente lo hice –dijo Harry-. No tienes idea de lo que me hizo pasar, Draco. Ni idea. Era un dolor constante. Estaba... estaba loco por eso.
- Lo recuerdo –dijo Hermione-. Eso fue... horrible, Harry. No puedo soportar pensar en eso.
- ¿Qué hizo? –preguntó Draco de Voldemort.
- Darme dolor –dijo Harry-. Terrible dolor. Me quedaba en la enfermería gritando con todos mis pulmones hasta que me desmayaba. Y luego cuando me despertaba…
- ... vomitaba sangre de su garganta y pulmones –dijo Ron-. Y luego estaba bien hasta la próxima vez. No puedo contar la cantidad de veces que arrastré su lastimero culo a la enfermería gritando en la mitad de la noche.
- Y yo tenía que calmar a los estudiantes por escuchar a Harry gritando en la noche –dijo Hermione-. Fue malo. Albus había ordenado que nadie en la torre de Gryffindor hablara de cualquier incidente involucrado con Harry con las otras casas.
- Mierda –susurró Draco-. Nunca supe eso.
- Nadie lo sabía –dijo Harry mientras se dejaba caer otra vez en el sofá-. Nadie sabía nada sobre nada en el colegio que me involucrara a mí. No sólo por mi protección, sino por la de todos los demás también. –Draco fue a su posición en el sofá con Harry.
- ¿Por qué nunca me cuentas nada? –preguntó Draco.
- Te cuento cosas. Es que hay tantas porquerías conmigo que yo… olvido la mitad –dijo Harry-. Deberías pedirle a Hermione sus cuadernos de apuntes.
- ¿Qué cuadernos? –preguntó Draco. Ron, Harry y Hermione rieron.
- Hice notas de Harry desde que nos conocimos –dijo Hermione-. Harry es un individuo famoso y… guardaba todo lo que le pasaba. Había planeado publicar una novela o biografía de él, pero no me deja.
- Harry, tienes que dejar que Hermione haga eso –dijo Draco.
- No. Olvídalo –dijo Harry-. Después de que esté muerto… lo que sea. Pero no mientras estoy vivo. Joder que no.
- ¿Y si Herm muere antes que tú? –preguntó Ron-. Entonces… nadie lo sabrá.
- Qué tragedia –dijo Harry con sarcasmo.
- Eres tan terco –dijo Hermione-. No veo porqué no me dejas publicar un trabajo de ti. He pasado años en mi investigación sobre ti, Harry. No es justo. –Hermione hizo un puchero.
- Harry Potter, deberías avergonzarte de ti mismo–dijo Draco.
- Oh, lo estoy –dijo Harry. Total y obvia mentira-. Pero no lo permitiré.
- Técnicamente no necesita tu permiso –dijo Draco-. Una biografía puede ser impresa sin el consentimiento del individuo que detalla.
- Sí, eso lo sé –dijo Hermione-. Pero… Harry es un amigo. O… lo era.
- Hermione, no –dijo Harry-. No. Sólo... no. Escribe sobre alguien más. Yo… estoy harto de esa porquería de la publicidad y no quiero soportarlo ahora.
- Eso es muy egoísta de ti, Harry –persuadió Draco-. Hermione se ha dedicado a la investigación por años para este proyecto. Y yo ya te he dicho cuán importante es tu nombre para el mundo mágico. ¿Y qué demonios te importa de todos modos? Vives en la sociedad muggle. No es como si la gente fuera a hablarte en la calle y pedirte un autógrafo. Y raramente visitas el mundo mágico. ¿Así que cuál es la gran cosa?
- La gran cosa es... –empezó Harry-. La gran cosa es… -Harry se detuvo para pensarlo un momento pero no se le ocurrió nada y estaba molesto-. No.
- Eso fue patético –dijo Draco-. La gran cosa es que eres un mocoso, Potty.
- Cállate, Malfoy –soltó Harry.
- Vete al infierno –dijo Draco.
- Que te jodan –dijo Harry-. Oh espera. Yo ya lo hice. –El par se rió mientras se enroscaban en el sofá.
- Oh dios –soltó Ron-. Harry¿tienes algo de leche para estas galletas? Irían bien con helado. ¿Tienes?
- Probablemente. Ve a la cocina y cómete lo que sea que tenga –dijo Harry mientras besaba el cuello de Draco.
- Hermione¿no lo alimentas nunca en casa? –Draco rió.
- Come todo el día –dijo Hermione mientras Ron iba a la cocina-. Y Harry, la próxima vez que lleves un cheesecake te patearé el trasero. Ron se lo comió casi todo.
- ¿Y? Está bien, Herm –dijo Harry-. Ron es un hombre grande. Eso es todo. Y tú lo amas así que cállate.
- Pero tiene que cuidar su dieta. Come demasiados dulces –dijo Hermione-. Eso no es saludable y… no mencionemos que los dulces causan caries.
- Los padres de Hermione son dentistas –explicó Harry a Draco, que asintió. Ron salió de la cocina cuando el timbre sonó. Todos se miraron.
- ¿Quién demonios podría ser? –preguntó Ron.
- Brian –dijo Harry.
- ¿Cómo lo sabes? –preguntó Draco.
- Lo sé –dijo Harry mientras se levantaba. Harry se detuvo por un momento y luego se volteó hacia ellos y se quedó quieto para pensar un momento.
- ¿Qué pasa? –preguntó Draco frunciendo el ceño.
- Quiero que los tres vayan al comedor –dijo Harry con tono serio-. Brian tiene un arma. Tiene ese revólver de nueve milímetros del que está tan orgulloso.
- No, no te dejaré aquí con él –dijo Draco con pánico.
- Draco, por favor. Serás capaz de escucharme –dijo Harry con los ojos brillantes-. Sé lo que estoy haciendo, y lo arrestaré si hace siquiera un movimiento en la dirección equivocada. Este es mi trabajo¿está bien?
- Pero... –dijo Draco con miedo mientras se paraba-. Harry, sé cuidadoso. Es un maníaco.
- Lo sé –dijo Harry-. Sé mejor que nadie que puede ser... bueno... sólo váyanse. Y tengan las varitas listas sólo por si acaso. –Los tres caminaron hacia el otro lado de la sala. Harry fue a la puerta y la abrió.
- Harry, hola –dijo Brian. Los ojos de Harry estaban llenos de conocimiento.
- ¿Qué quieres? –preguntó Harry llanamente.
- Quería hablar contigo –dijo Brian-. ¿Puedo entrar?
- No. Estoy ocupado –dijo Harry-. Y… creo que sabes dónde estamos, Brian.
- Yo creo que no –dijo Brian tranquilamente-. Tal vez podríamos hablarlo un poco.
- No lo creo –dijo Harry, conciente de la postura de Brian-. Creo que tienes que irte.
- Yo no creo que tenga que irme todavía –dijo Brian-. Estaba esperando poder hablar con tu pequeño amigo rubio. –Brian sobrepasó a Harry para buscar a Draco en el apartamento.
- No creo que tengas que hablar con nadie. Estás borracho y tienes que irte –dijo Harry-. No hagas que te arreste. Ahora, por favor vete, Brian, antes de que haya un incidente. –Harry vio cómo Brian sacaba el revólver de la cintura de sus pantalones y ponía el final del arma contra su pecho.
- Yo creo que tú tienes que dejarme entrar –soltó Brian fríamente.
- Yo creo que tienes que irte –dijo Harry atrapando los ojos de Brian con los suyos-. Y aleja ese revólver. Ahora.
- No me harás esto, Harry –dijo Brian-. No dejarás que una jodida puta barata se mude a nuestro apartamento y a mi espacio.
- Este ya no es tu espacio –dijo Harry. Brian dio un paso hacia delante y se inclinó para besarlo, pero Harry retrocedió-. No hagas eso.
- Vamos. Bésame. –Brian intentó de nuevo el beso, pero Harry lo empujó.
- Detente. Brian, te he dado oportunidad de irte. Te lo pediré una vez más antes de arrestarte por abuso, intento de homicidio, y ataque a un oficial –dijo Harry firmemente. Harry sabía que Brian tenía más que alcohol encima por sus ojos y la forma en la que hablaba-. Y… cargos relacionados a las drogas también.
- Maldito bastardo –soltó Brian-. ¿Cómo mierda puedes ir a follarte a ese pequeño imbécil como un pedazo de basura?
- Con quién elija follar ya no es asunto tuyo –dijo Harry-. Te daré un minuto para desalojar el edificio o te arrestaré. Ahora vete.
- No me arrestarías –dijo Brian seductoramente en su estado de ebriedad-. Te gusta, bebé.
- Nunca me gustó que me pusieras un arma, cabrón –dijo Harry-. Y he superado lo del abuso. Superado. Vete. Tienes treinta segundos.
- Harry, no me iré –dijo Brian desafiantemente-. No dejaré este apartamento y ya no tengo nada que perder. Dime. ¿Amas a ese pequeño rubio maricón¿Lo vale¿Vale la pena morir por clavarle la polla en el culo?
- ¡Brian, vete! –gritó Harry fuerte y firme. Brian levantó rápidamente el arma a la sien de Harry. Harry nunca se encogió, pero sus ojos ardían con intensidad.
- Creo que te hice una jodida pregunta –gruñó Brian con los dientes apretados por la furia-. Y me dirás la verdad o te volaré la maldita cabeza. Te pregunté si amabas a esa indigna basura de puta y quiero una respuesta. –Harry se quedó quieto un momento, mirando directamente a los ojos de Brian, y no dijo nada mientras su mente corría rápidamente llena de preguntas. Esa era la pregunta que Harry se había hecho y la obvia respuesta que había sabido desde el principio era tan clara como el cristal. Brian estaba impaciente-. Respóndeme ahora mismo o apretaré el gatillo y no serás nada más que un recuerdo triste y patético. ¡Te hice una pregunta¿Lo amas? –soltó Brian con fuerza. Harry tragó saliva y le dio una mirada penetrante.
- Sí, estoy enamorado de él –admitió Harry con orgullo. El rostro de Brian se torció a una mueca de ira-. Y sí, él lo vale y significa mucho más para mí que tú alguna vez.
- ¡Jodido mentiroso¡No me hagas esto, maldito bastardo...! –empezó Brian. Harry sintió la verdadera intención de asesinar y tomó la muñeca que sostenía el arma tan rápido como un rayo, llevándola a su cabeza y golpeándolo contra la pared. El revólver se disparó ruidosamente y Harry tuvo que luchar momentáneamente con el hombre hasta que finalmente tuvo a Brian sujeto en el piso encima de su estómago y con las manos detrás de él, y el revólver hecho a un lado. Draco y Ron salieron en un instante para ver cómo Harry terminaba de luchar con Brian.
- Mierda. –Draco respiraba pesadamente-. Harry¿estás bien?
- ¡Déjame ir, mierda¡Mataré a ese pedazo de basura¡Quítate¡Maldición, dije que te quites antes de que te mate, Harry¡Maldita sea, suéltame! –Brian siguió gritando y forcejeando pero Harry lo sujetó firmemente.
- Estoy bien. Está borracho y estúpido. Herm, trae mi celular –dijo Harry con vergüenza y furia. Ron fue ayudarlo a sujetar a Brian y Harry le dictó sus derechos mientras marcaba el número. Harry llamó a la estación y en pocos minutos había tres autos de policía presentes. Draco, Hermione y Ron se quedaron en el vestíbulo del apartamento de Harry unos metros detrás de él y escucharon como Harry contaba el incidente y otras cosas a los oficiales que Harry conocía. A Brian se le pusieron esposas y fue escoltado a los vehículos policiales.
- ... y analícenlo por uso de drogas –dijo Harry mientras firmaba los formularios-. De todos modos sé que le saldrán positivos. También tendrán que revisar su coche, habrán parafernalias de droga. Aquí está el número de matrícula. Después de eso, consigan una justificación y busquen en su dirección. –Harry les dio la dirección en un papel de un oficial-. Tomen las etiquetas y mándenselas a Ted y Nancy.
- Harry¿estás bien? –preguntó Danny.
- Sí. Estoy bien –mintió Harry mientras le entregaba la carpeta a Ed y él se iba-. Iré a llenar el reporte del incidente.
- Estás de vacaciones. Yo lo haré –dijo Danny-. Y… ya sabes, siento lo de Brian.
- No te preocupes por eso. Ese fue su propósito. Sólo estaba siendo usado –dijo Harry-. Hasta luego. –Los policías se fueron y Harry se volteó para ver a los otros tres mirándolo desde el vestíbulo de su apartamento-. Bueno. Eso fue divertido¿verdad? –dijo Harry derrotado.
- Joder que no –dijo Hermione-. Tenía un jodido revólver en tu cabeza.
- Esa no fue la primera vez, Hermione –dijo Harry-. Lo ha hecho muchas veces. Brian es un bastardo enfermo. Trafica drogas en gran escala. Por eso está tanto en el club. Siempre lo supe. Yo sólo estaba... esperando que hiciera una movida. Draco ayudó en eso molestándolo. Gracias de nuevo por eso.
- ¿Sabías que haría algo así? –preguntó Draco.
- Es difícil decirlo –dijo Harry mientras cerraba la puerta y todos regresaban al apartamento-. La relación con Brian era de dos partes. Cuando lo conocí me importaba de verdad. Pero después de que nos juntamos y él se mudó… sabía que estaba haciendo algo, así que… presté atención. Él me estaba usando por dinero, seguridad, y sexo abusivo, y entonces yo también empecé a usarlo. Le di un auto para su cumpleaños. Lo tenía rastreado. Arresté a todos los que negociaban con él. Y... fue tan estúpido que ni siquiera se dio cuenta de que era yo. –Harry sonrió tristemente a los otros tres, que estaban atónitos.
- No puedo creer que hiciste eso –dijo Draco tranquilamente con asombro.
- Por favor, Draco –dijo Harry-. Dame algo de crédito. Voldemort fue mi acto de calentamiento. Tengo otras cosas que hago.
- Demonios –dijo Ron con admiración-. Buena esa, señor detective.
- Pero Harry, no tuviste que haberle permitido que tomara medidas tan drásticas contigo esta noche –dijo Hermione.
- Estaba esperando que se fuera sin incidente. Todavía hay dos importantes traficantes de droga que tengo que atrapar que son extremadamente importantes para mí –dijo Harry-. Y…estaba muy cerca de atrapar a uno de ellos pronto. Estaba esperando hasta que el trato se finalizara antes de ir tras ellos, pero… oh bueno. Los atraparé. Nadie se me escapa una vez que estoy en marcha. Nadie. Ni uno. –Harry se sentó dejándose caer desanimadamente en el sofá y agarró su cerveza, dándole un gran sorbo mientras los otros tres sólo miraban.
- ¿Así que ese es el asunto de Harry Potter? –preguntó Draco.
- Supongo –dijo Harry-. Yo controlo todo el jodido planeta. Necesito un aumento. Y Albus me llamará pronto. Lo garantizo.
- ¿Eso cómo lo sabes? –preguntó Hermione.
- Me tiene barreras –dijo Harry-. Lo sabrá. Confía en mí. El hombre cree que tengo once años. –Harry sacudió la cabeza por Albus-. La última vez que estuvo aquí, Albus puso una barrera para saber si había cualquier ataque en mi apartamento. No cree que yo lo sepa. Conozco a ese hombre mejor que él mismo.
- Pudo haberte disparado, idiota –dijo Draco con pavor.
- Sí. Pudo haberlo hecho –dijo Harry-. Un disparo pudo haberme matado. Pero no lo hizo.
- Pero pudo –dijo Hermione.
- Supongo –dijo Harry mientras apoyaba los pies en la mesa, convocaba el control remoto y pasaba los canales de la televisión.
- ¿Cómo puedes estar tan tranquilo? –preguntó Ron.
- No lo sé –dijo Harry-. Piénsalo, Ron. Estoy acostumbrado. Si no estoy al borde de la muerte a diario, algo va mal.
- Me asustaste a muerte –dijo Draco. Harry empujó a Draco para poner su brazo alrededor de él y besar su mejilla.
- Lo siento –dijo Harry-. No quise asustarte. Pero... no podía decirte nada. Y… sí te agradecí por molestarlo hoy. –Draco puso su cabeza en el hombro de Harry.
- Sí, lo hiciste –dijo Draco-. Me involucraste en un plan para inculpar a un tipo.
- No directamente –dijo Harry-. Y puede que no sea la primera vez. Pero... lo hiciste bien.
- Ron, es tarde. Tenemos que irnos –dijo Hermione.
- Esperen –dijo Harry mientras soltaba a Draco y se paraba. Harry movió su brazo en dos vueltas rápidas y fue a poner su mano en la pared para concentrarse un momento-. Está bien. Pueden irse. Tenía que poner mi propia barrera. Cualquier ataque la destruye. –En ese momento el maguífono sonó-. ¿Ven¿Qué les dije? Atiéndelo, Draco. –Draco se inclinó para apretar el botón del maguífono.
- ¿Harry¿Estás bien? –preguntó Albus rápidamente. Harry negó con la cabeza con una triste sonrisa.
- Sí, estoy bien. ¿Por qué lo preguntas? –preguntó Harry bromeando.
- Ya lo sabes. No hagas eso. Dime qué pasó. Estaba en la cama. Me asustaste de muerte –dijo Albus. Harry contó toda la historia de la tensa noche. Los tres en el apartamento junto a Harry estaban un poco sorprendidos de que Harry no le hubiera dicho nada a Albus sobre su rol doble con Brian.
- Y no pongas más barreras sin decírmelo, por favor –dijo Harry-. Sé que lo hiciste el día que estuviste aquí. ¿Honestamente esperabas que no lo supiera?
- No, no me importó si lo sabías o no –dijo Albus-. Me preocupo por ti. Sé cómo eres con hacer tu trabajo al completo. Siempre te involucras demasiado personalmente. Y sé que siempre los problemas se dirigen directamente a ti.
- Tú me enseñaste a hacer eso –acusó Harry-. Es tu culpa.
- Yo nunca te enseñé eso –argumentó Albus.
- Es tarde. Vete a la cama. Estaré en Hogwarts a las dos el jueves –dijo Harry,
- Harry¿hablarás con los estudiantes en la cena cuando nos visites? –preguntó Albus. Harry sacudió la cabeza con irritación mientras los otros tres sonreían un poco.
- ¿Por qué haces esto? Te amo a muerte, pero me veré obligado a matarte si no dejas de molestarme. Está bien. Sí. Hablaré con los estudiantes. Tú ya sabes que me tienen miedo –dijo Harry tristemente.
- Quiero que sepan que puedes usar magia de una forma que la mayoría no conoce. La naturaleza de tu vigilancia requiere que uses lo que sabes en defensa de otros –dijo Albus-. Tus habilidades son muy premiadas por eso. –Harry les dio a los otros tres una mirada por saber que Albus lo estaba preparando para la petición de unirse a las tropas.
- Estoy de acuerdo contigo –dijo Harry.
- Me alegra mucho escuchar eso –dijo Albus-. Oh, y Harry… sé que dirás que sí cuando te pida que te unas a las tropas de todos modos. Así que buenas noches –dijo Albus, apagando el maguífono. Los tres en el apartamento soltaron una risotada por cómo conocía Albus a Harry.
- Lo voy a matar –dijo Harry lamentándose un poco-. Me vuelve loco.
- No, no es así –dijo Ron divertido-. Sabes que ya estás loco.
- Tengo que estarlo –dijo Harry mientras se sacaba los lentes y frotaba sus ojos un momento. Harry soltó un largo suspiro e inclinó su cabeza contra el sofá. El estrés y la lucha interna eran evidentes-. A veces… a veces me pregunto si de verdad estoy loco –dijo Harry sinceramente un poco fatigado. Harry sacudió la cabeza lentamente y desvió la mirada.
- ¿Estás bien? –dijo Draco sintiendo el humor sombrío de Harry. Harry se volteó hacia Draco y negó con la cabeza.
- No –dijo Harry-. No estoy bien. Por mucho que odie admitirlo, realmente no me gusta que me apunten con un arma. Y me tomo mi propia muerte muy a la ligera. No tengo que hacer eso.
- Te lo he dicho por años, Harry –dijo Hermione con preocupada amabilidad-. La vida vale la pena.
- No lo valía –dijo Harry-. Nunca lo ha valido para mí. Mi vida no ha sido más que un puro infierno. No podía esperar a que me asesinaran y todo terminara. Pero ahora… hay cosas que… hay cosas que quiero. Y rendirme ya no es una de ellas. Pero ahora todo mi concepto y perspectiva también ha cambiado. Así que… estoy un poco… sólo estoy un poco preocupado por mí ahora. Pero estaré bien. No se preocupen.
- Sí. Claro –dijo Ron-. Estaremos seguros y no nos preocuparemos. –El sarcasmo de Ron era evidente-. ¿Estás lista, Herm?
- Harry, descansa un poco, y Draco, llámanos si alguno de ustedes necesita algo –dijo Hermione dándole a Draco y Harry una palmada en los hombros-. Los veo a ambos en Hogwarts el jueves. –Ron y Hermione se fueron.
- Me preocupas –dijo Draco mientras él y Harry se deslizaban en el sofá. Harry se recostó sobre un lado enfrentando a Draco, que se recostó sobre su espalda. Harry se inclinó para besar esos dulces y suaves labios que necesitaba en ese momento. Los brazos de Draco se deslizaron alrededor de Harry para acercarlo y abrazarlo fuerte. Después de que el beso terminó, Harry descansó su rostro en el cuello de Draco y se permitió ser abrazado. Draco sabía que de algún modo Harry necesitaba esos momentos de confort y seguridad así que ninguno habló mientras se abrazaban por lo que parecieron horas.
- ¿Harry? –susurró Draco, frotando su mejilla contra Harry para que lo sintiera-. Es tarde. ¿Quieres irte a la cama? –El rostro de Harry seguía acurrucado en el cuello de Draco. Tocándolo gentilmente, inhalando cariño, movimientos suaves como plumas de esa suave y cálida piel…
- Me podría quedar aquí para siempre –susurró Harry. Draco sonrió con aprecio.
- Tu cama es más grande que este sofá –susurró Draco.
- Nuestra –susurró Harry contra la piel del cuello de Draco, antes de frotar sus labios contra la pálida carne-. Nuestra cama. –Algo más magnífico nunca había sido dicho en el conocimiento de Draco, y su corazón y pecho se llenaron con esa abundancia de felicidad que apenas era contenible.
- ¿Te gustaría ir a nuestra cama? –preguntó Draco suavemente con una sonrisa.
- Sí –dijo Harry-. Sí, me gustaría. –Harry se arrastró fuera de ese pequeño paraíso para un casto beso antes de que se levantaran. Harry revisó las barreras y trabó la puerta mientras Draco apagaba las luces. Harry siguió a Draco por el pasillo. Cada uno visitó el baño y se lavaron los dientes. Harry optó por tener una rápida ducha, así que Draco se le unió bajo el agua caliente-. Creo que tu cuello es mi obsesión. Parece que no puedo alejarme de él.
- Toma residencia permanente allí y ve si me importa –dijo Draco tranquilamente. Harry soltó una pequeña risotada antes de ser obligado a salir de la ducha-. Estoy un poco cansado.
- Yo estoy exhausto –dijo Harry mientras se ponían los pijamas. Cada uno se arrastró a la cama y apagaron las lámparas antes de encontrarse en el centro de la cama y enroscarse alrededor del otro y quedarse quietos.
- Qué incidente –dijo Draco tranquilamente-. Harry¿por qué no me dijiste que Brian era abusivo? –Harry rió tristemente.
- Al principio no lo era –dijo Harry suavemente-. Pero… se involucró con las drogas y… no podía arrestarlo porque estaba personalmente involucrado y él sabía que yo no lo haría. Cuanto peor se ponía, más… más abusivo se volvía. Por eso nunca permitía que nadie viniera al apartamento cuando él estaba aquí. No podía. Era vergonzoso para mí, pero lo continué. Y... me dije a mí mismo que lo hacía para atrapar a esos grandes traficantes de droga. Y arresté a muchos de ellos. Pero... otra razón fue que... no quería que se fuera. Incluso después de todo lo que hizo, no quería estar solo otra vez. Así que… él me usó… y yo lo usé a él. Y no podía decirle a nadie, Draco. Era demasiado vergonzoso para mí admitir que había permitido que eso sucediera.
- Entiendo porqué lo hiciste, Harry –dijo Draco-. Lo entiendo perfectamente. Sé lo que es la soledad. Créeme, lo sé. Estuve casado con alguien que nunca amé y después de eso, estuve con otros, pero aún así totalmente sólo. Ese infierno y miseria de la desconfianza y la duda me empujó a nuevos límites del desprecio hacia mí mismo. Me quedaba en compañía de asesinos que prometían lealtad y nunca hablaban en serio. Perros callejeros que, como especies rabiosas, traicionaban al otro en un segundo por la oportunidad de ganancia personal en una tropa bajo el mando de un asesino malicioso. Así que sé porqué hiciste lo que hiciste. Probablemente soy el único que podría entender que quisieras tomar el abuso por lo que necesitabas a cambio. Incluso si era un dejo de cariño en un pequeño momento, era mejor que nada. Yo habría hecho lo mismo por sentir.
Se quedaron juntos mientras los minutos pasaban. El incidente de la noche se reproducía en sus mentes. Preocupación por lo que pudo haber pasado si la situación empeoraba. El "Y qué si" corría por sus mentes. Y nada más. Lo que fue dicho.
- Lo dije en serio –susurró Harry mientras miraba a Draco a los ojos. Draco le dio una diminuta mirada inquisidora-. Lo que le dije a Brian. Fue en serio. –Harry levantó su mano para deslizar su dedo índice por la mejilla de Draco un momento-. Lo que dije fue la verdad. Estoy enamorado de ti, Draco. –Draco pensó que su corazón explotaría y apenas podía respirar, pero sonrió.
- Bueno, yo te odio, Potter –soltó Draco con esa sonrisa Malfoy, trayendo una pequeña sonrisa a los labios de Harry-. ¿Me crees?
- No –dijo Harry con confianza.
- ¿Ni siquiera un poco? –bromeó Draco.
- No –dijo Harry suavemente. Draco se suavizó.
- ¿Siempre tienes razón? –preguntó Draco.
- No. –Harry dejó salir una suave risa.
- Yo también te amo, Harry.
¡Listo! Aquí tienen la hermosa primera parte del cuarto capítulo de este precioso fic. Y bueno, ya dije todo lo que tenía que decir en las notas de arriba xD Háganme caso, sí? O pregúntenle a giosseppe, que él sabe muchas cosas de la historia y se ha quedado súper picado.
Muchas gracias por los reviews, por cierto :D Ya saben, si quieren que el fic tenga una continuación, presionen el botoncito "Go", porque tengo bastantes traducciones como para estar traduciendo algo que nadie quiere u.uU Y ya hasta me duelen las manos por tipear. Gracias.
¡Review, review, review!
