+Los personajes no me pertenecen y bla bla bla…

+En un principio dije que sería constante con las actualizaciones, pero este año escolar ha sido peor de lo que imaginaba. Aun así juro que esta historia no está abandonada.

+También quiero darle las gracias a aquellas personitas que han comentado o que han agregado la historia a sus favoritos.

+Este capítulo está ambientado en esa época en la que Tim era Robin y Jason estaba loco.


Luminiscencia

[Propiedad de un cuerpo de emitir una luz débil, pero visible en la oscuridad]


Tim corre por las azoteas. Normal. Oráculo detectó un movimiento sospechoso en una de esas esquinas oscuras de Gotham. Tim espera que no sea nada serio, debe volver a casa porque hoy es el día de su cumpleaños y no quiere llegar tarde a su propia fiesta. Catorce no se cumplen todos los días, y tampoco, todos los días tus amigos y familiares cercanos organizan una fiesta sorpresa. Claro que Tim no debe saber la existencia de esta, pero ¡Dios!, él es Robin, el tercero, uno de los tres mejores detectives del mundo, y no quiere restregárselo a Bruce y Dick en la cara, pero no duda que en un par de años será el mejor.

Cuando llega al lugar indicado por O, se encuentra con una escena un tanto curiosa. Curiosa pero no anormal, no en una ciudad como Gotham. Había un chiquillo, quizás de la edad de Tim, pero no menor, colgado de cabeza de un poste de luz, frente a este, un hombre adulto en medio de un charco de sangre. Robin se queda quieto un minuto en medio de la calle, se reprende por no haber acelerado el paso. Quizás si hubiera llegado antes…

¡No!, la culpa le durara dos semanas más, ahora debe bajar al chico.

No hay manera fácil de hacerlo, menos cuando la masa del muchacho supera la fuerza de Tim. Así que sube al faro, corta la cuerda, y espera que el porrazo de aterrizaje no sea tan doloroso. Una vez ambos en el suelo, manda un comunicativo a la policía para avisar la ubicación del cuerpo, y luego Robin fuerza su voz para que esta parezca más grave, toma al chico por los hombros ejerciendo presión, y hace lo posible para parecer intimidante.

— ¿Qué sucedió?

Pregunta y el chico se deshace en lágrimas.

— ¡Juro que yo solo quería probarla! Sé que es malo, pero yo quería. Junté todo el dinero sobrante del almuerzo para…yo solo quería. Lo siento.

EL niño calla y nada de lo que dijo es realmente relevante, al menos no para Tim. Pero su mente maquinea, y rápidamente se imagina a un niño curioso juntando peso a peso, el costo de un paquete de droga. Eso da el objeto, pero faltan datos. Vuelve a preguntar. Haciendo notorio su fastidio. El chico sigue llorando.

—Me iré a casa, lo juro, nunca más volveré a hacerlo. No quiero que él me mate a mí también—dice.

Hay un tercer factor en la ecuación.

— ¿Él? ¿Quién?

—Usa una máscara como la tuya, y pistolas, y chaqueta, y…quiero irme a casa. Él dijo que si me volvía a ver por aquí, me dispararía, por favor déjame ir.

Tim lo suelta y el niño sale corriendo.

No podría volver temprano a casa hoy, menos con un asesino suelto.

"Un antifaz y una pistola", concuerda con una larga lista de sujetos. Y al ser un caso menor, Batman no se encargaría de esto, pero si se molestaría si no lo solucionaba. Lo que significaría que Tim volvería a perderse un hecho importante de su vida social, para que Robin pudiera trabajar a conciencia. Lo cual lo dejaba con una sensación agridulce en la boca; porque ser Robin es genial, pero no es algo que puedas ventilar para conseguir chicas. Y muchas veces puede ser bastante deprimente no tener vida social siendo adolecente, pero todo se trataba de poner las cosas en una balanza, y dejar que lo bueno brillara.

Y esa es su filosofía: "no te dejes abatir, que la vida es bella".

Así que saca la pistola con gancho, y comenzó a volar por la ciudad. Solo un par de calles más adelante encontró una bolsita plástica con un polvillo blanco tirada en el suelo, lo guardó en el cinturón seguro de que no es harina. Y siguió avanzando.

Sabe que quien le haya disparado al sujeto, no es uno de los pesos pesados, y probablemente ninguno de sus hombres. Deben estar ocupados en asuntos más importantes que en una simple y pequeña compra y venta. Pero tampoco puede ser un pandillero equis, porque estos no suelen usar antifaz, y los pesos pesados tampoco, y los hombres de estos, tampoco. Así que eso deja bastante gente afuera, porque los que usan antifaz tampoco se dedican a frustrar ventas. Y Tim piensa que quizás es un prototipo de héroe que inspirado en los grandes, se hizo de un arma y salió a la calle a frustrar crímenes, eso se da muy a menudo, y muy a menudo también, estos proyectos de héroes confunden el límite de la justicia, y todo se sale de control.

Robin debe apurarse porque las ventas de drogas son constantes, y hay un prototipo de héroe suelto.

Pero apenas avanza, nota que las calles están mayormente desérticas, y la luz de los faroles crepita horriblemente. Todo da mala espina, y si Tim fuera un chico cualquiera estaría asustado en medio de tanta soledad y oscuridad; pero no es así, y solo siente curiosidad. Pero rápidamente esa curiosidad desaparece y el hastío lo invade porque siente que ha avanzado en círculos toda la noche, y que aún le queda bastante terreno que cubrir, y su fiesta de cumpleaños lo espera.

Y cuando está deseando una nueva pista, Oráculo despeja una equis en la ecuación. Un hombre corriendo por las azoteas. Si eso no es el sujeto que busca, o al menos alguien a quien mandar a la cárcel, Tim mandaría todo al carajo y se iría a casa. Así que nuevamente corre, esta vez hacia una meta visible. Pero el hombre está en movimiento, y Robin debe apurarse para lograr alcanzarlo.

Y sigue un rastro de polvo difuso, que se borra por acción del viento, y nota como pasan estratégicamente fuera del alcance visual de las cámaras instaladas por Batman años atrás. Obviamente el hombre sabe por dónde moverse, y Oráculo solo puede dar aproximaciones de su ubicación, y movimientos raros en el ambiente que podrían o no ser él. Robin no puede siquiera imaginar perder el rastro.

Finalmente llegan a una de esas bodegas abandonadas en el muelle, y Tim se pregunta porque cada noche debe terminar en un lugar tan tenebroso.

— ¿Por qué me sigues?—se escucha una voz grave salir de la oscuridad, y Tim jura haberla escuchado antes.

— ¿Por qué huyes?—contrarresta Robin. Y se siente estúpido al responder una pregunta con otra.

—Porque tú vienes a arrestarme.

— ¿A si?

—Bien, se supone, Baby Bird, que si yo mato a un hombre, debes arrestarme.

La voz era socarrona, y a Tim el apodo lo ponía de los nervios, más que nada por la entonación.

—Sip, eso es justo lo que hare. Así que ahora deja de esconderte, que de todas formas te hallaré.

Y finalizada la frase, la figura de un hombre apareció ante Robin. Apenas visible por la oscuridad, pero el rojo del antifaz era evidente gracias a un pequeño rayito de luna que se filtraba desde alguna grieta en el edificio. Tim vio directo a las lentillas del antifaz de Red Hood, con el deseo secreto de querer ver sus ojos, y recordando esa vez que apareció en la torre Titán solo para partirle la cara.

Tim espera que esa situación no se vuelva a repetir. Porque esa vez los huesos le dolieron por meses. Terminó en mal estado porque no pudo reaccionar adecuadamente a la pelea, pese a que Todd es quizás el triple de fuerte que él, y que no tiene miedo de matar, lo que realmente fue un impedimento para Tim en esa pelea, era que su cuerpo simplemente no reaccionaba, al menos no de la forma que él quería.

Es que Jasón en esa ocasión apareció vestido de Robin. El antiguo traje de Robin. Y también era de noche, y la luz se filtraba haciendo sombras en lugares horriblemente estratégicos. Como en su mandíbula, y su clavícula, bíceps, tríceps, y en los músculos marcados de sus muslos y sus pantorrillas. Tim tuvo el descabellado pensamiento de que Jasón se veía más sexy que Wonder Woman y Starfire grabando un video porno juntas. Y aunque estaba mal pensar eso—porque lo distraía, en medio de una pelea en la que podía morir—, no pudo evitarlo. Y permaneció inmóvil, para que Hood hiciera y desasiera.

Parece que volvería a suceder porque Todd avanza estrellando su puño izquierdo contra su palma abierta. Está muy muy cerca, y Tim ni siquiera está en posición.

Tim recibe el primer golpe directo en la nariz, el cual llega acompañado de una estela de tabaco. 'Dios, Jasón huele horrible', piensa, y segundos después le duele. Estando a punto de caer de espalda, aprovecha el impulso para hacer una voltereta y volver a estar de pie. Un movimiento rápido hacia el antifaz para activar la visión nocturna, y otro a su oído para acallar la voz de Oráculo, que insiste en saber dónde y cómo se encuentra.

— ¿Por qué no mataste al niño?— pregunta Tim a tiempo que esquiva una patada, agachándose y haciéndose a un lado.

Una vez marcada distancia, despliega el bastón de esgrima. Y gracias al antifaz, puede notar como la mueca de Jasón se asemeja asquerosamente a una sonrisa.

—Pese a lo que todos quieren creer, no soy un monstruo—responde Todd—. El niño necesitaba un escarmiento, porque aún no había cometido el error. El vendedor ya no importaba, solo es basura.

— ¿Así que tú crees que los niños son el futuro?—pregunta Robin. Y no puede evitar que el sarcasmo y la socarronería afloren.

—Sí, eso creo—responde Hood, pegando un saltito para esquivar un barrido de su oponente; aprovecha su posición en el aire para pegar una patada que saca el aire, directo en su estómago.

Tim cae de espalda, unos metros más allá. Gracias al polvo levantado descubre que está peleando en un lugar mugroso.

—Eres bastante complicado Red Hood. Tu código moral tiene espacios en blanco, y haces y deshaces a tu antojo. No tienes límites. Pero en el fondo no puedes ser tan malo.

— ¿Eso crees?—pregunta irónico dándole tiempo a Tim para levantarse y ponerse en posición defensiva—, quizás ser malo es mi naturaleza, y Bruce siempre trató de aplacarla. Todos quisieron aplacarme, pero no se puede ir en contra de la naturaleza. Y mi naturaleza y destino siempre ha sido llevar un arma.

—Tienes una filosofía bastante derrotista—comenta Tim. Tratando de adaptarse a esa pausa en la pelea para charlar.

—Bueno, mi filosofía se fue construyendo con el pasar de los años. Cuando tenía tu edad veía todo de color rosa, como seguro debes tu verlo.

—Mi vida no es color rosa.

—Claro que lo es. De seguro tuviste un núcleo familiar estable, y amigos, y gente que te quería. Probablemente, perdiste a alguien que te importaba, y esa es tu motivación para luchar contra el crimen—Tim escucha atento cada palabra de Jasón, y no puede evitar pensar en su mamá—. De seguro crees que tienes una vida complicada, porque no alcanzas a terminar la tarea de química para el día siguiente, o porque la chica que te gusta no te presta atención, o porque no puedes revelarle tu más grande secreto a quien te importa.

Un pequeño escalofrió recorrió el cuerpo de Tim. Jasón lo estaba describiendo asertivamente.

—Pero pese a todo—sigue Todd—, cada vez terminas una misión, y el murciélago hace un gesto con la cabeza te sientes radiante y en el mismo cielo. Y cuando llegas a casa y hay alguien que te reciba con los brazos abiertos. Y quizás a la chica que te gusta, le gustas en secreto. Y en esos momentos piensas que la vida que elegiste es gloriosa. Porque hasta ahora todo ha sido tu elección.

En ese momento Red Hood volvió a la pelea, y Robin tardó en responder. La voz de Todd es penetrante, y Tim cree que lo describió perfectamente, en todo.

Tim recibe un puñetazo y siente como un hilillo de sangre corre por sus labios. Y luego otra patada al estómago, que lo marea, y una en el rostro que lo manda a volar. Una vez en el suelo trata de cubrirse de los golpes que sigue recibiendo, y nota que su bastón de esgrima desapareció en medio de la oscuridad de la bodega.

—Dime, Baby Bird, ¿Cuál es tu filosofía de vida?—pregunta Todd, y Tim quiere golpearlo, porque lo irónico es muy evidente—. De seguro debe ser una frase cursi, de esas de los libros de auto ayuda. De seguro debe ser una frase sobre el amor a la vida.

Y Tim quiere responde; "No te dejes abatir, que la vida es bella", pero no lo hace porque un puñetazo lo acalla.

—La vida te parece bella ahora, Baby Bird, porque todo ha sido elección tuya. Posponer cosas por otras. Personas por otras. Pero solo espera a que las cosas cambien. Perderás personas por factores que no podrás controlar…

Y Jasón anticipo la muerte de Steph.

—…perderás personas, por no llegar a Tiempo. Por no ser lo suficientemente bueno…

Y Jasón anticipo la muerte de su padre.

—…veras caer personas que tu creías invencibles, ante tus ojos y tu sin poder hacer nada, porque solo eres un humano, en un mundo de meta-humanos.

Y Jasón anticipo la muerte de Kon. Y Tim quería llorar, aun cuando para él todo eso eran frases sin sentido.

— ¿y sabes qué? Baby Bird, ¿sabes qué?, cuando lo único que tu creías eterno muera. Cuando tu única ancla a la cordura desaparezca, allí, tu filosofía de vida cambiara.

Tim no lo sabía, pero Jasón acababa de mencionar la futura muerte de Bruce. Los futuros errores que cometerá. Todo lo que en un futuro lo herirá.

Y Tim quiso herir a Jasón también.

—Quizás cometeré errores, pero nunca seré tan estúpido como para morir—dijo, y Jasón estrelló su puño en la cara del pequeño.

Tim extendió las piernas apoyando los pies en el abdomen de Hood, e hizo fuerza para apartarlo de sí mismo. Y desesperado trato de hallar la barra de esgrima. Pero esta ya se había perdido.

—Y quizás muera, pero no como un mocoso estúpido e imprudente que nunca llegó a ser ni la mitad de héroe que fue su predecesor o cualquiera de sus sucesores.

Jasón quería matarlo.

Tim logró escabullirse, a rastras palpando el suelo. Apenas logró llegar de un extremo a otro de la bodega, arrastrándose en medio del polvo. Y se detuvo cuando escucho un 'click', y antes de girar supo que Todd había desvainado la pistola y sacado el seguro. Y tuvo miedo.

Imaginó que no llegaría a tiempo a su fiesta de cumpleaños, y papá y sus amigos se decepcionarían; y se preocuparían mucho si lo vieran con un agujero de bala en medio de los ojos. Ningún maquillaje, ni de la mejor marca o la mejor cobertura cubriría una cicatriz de tal magnitud. Y el miedo se volvió ganas de herir a Jasón una vez más.

—Nunca debiste volver a la vida, Jasón—esa fue la primera vez que lo llamó por su nombre—. Solo das pena, y vergüenza. Haz recibido el mismo entrenamiento y las mismas armas que todos los demás Robins, y eres el único que murió. Que murió como un imbécil.

Y cuando Jasón lo iba a matar, Tim halló su salvación en una tosca palanca de metal que permaneció mucho tiempo oculta por el polvo; que estrelló en la mandíbula de Jasón, que lo hizo tambalearse y luego dejarse caer, mientras Robin se alzaba.

El golpe no fue realmente fuerte o al menos no lo suficiente para tumbarlo, y Tim quiere creer que la batalla está finalizada, y que ganó realmente usando las palabras. Así que desactivó la visión nocturna de su antifaz, porque ya no era necesaria.

Y allí…con Jasón cubriéndose la mitad del rostro, en el suelo mugroso y polvoroso. Tim notó un pequeño rayito de luna filtrándose por una grieta del edificio, que alumbraba el punto entre el pulgar y el dedo índice de Todd, donde estaba su ojo cerrado y sus pestañas tupidas. Y había algo que brillaba aun en medio de la oscuridad, era una luz suavecita, que deslumbró a Tim, porque él tardo varios segundos en descubrir que era una gotita de agua reflectando la luz lunar.

A Jasón se le escapo una lagrima.

Una gotita luminiscente.

Tim se sintió mal.

Una persona que llora, no puede ser tan mala.

Jasón no puede ser tan malo, solo es un chico un poco mayor que Tim cometiendo errores.

Así que Robin da media vuelta y se va.

Cuando llegó a casa, después de limpiar las heridas y los raspones, y cubrir cada moretón con maquillaje, fue recibido por un profuso beso de Steph apenas abrir la puerta. Y Dana y papá lo abrazaron, Ives le palmeó el hombro. Tim sopló las velas, pero su mente estaba con Jasón, donde quiera que este se encuentre.

Y pensó que quizás Jasón tenía razón. Quizás él cometería errores, pero no los puede anticipar, y los sufriría, y luego los superaría. Porque de eso se trata la vida, de superar obstáculos, y sobre todo la vida que él eligió.

El día de su catorceavo cumpleaños, Tim decidió que no odiaba a Jasón.

Y mientras abrazaba y se aferraba con su alma a Steph, decidió que su filosofía de vida no cambiaría.

Con el pasar de los años, Tim supo que su decisión no significaba nada cuando las heridas estaban a carne viva. Y que su mente siempre seguiría con Jasón, donde quiera que este esté.


+Besitos a todos y muchas gracias por leer.