Disclaimer -- Los Personajes de esta obra no pertenecen a la autora del fanfic sino que son propiedad de Masashi Kishimoto, excepto personajes inventados.

Las cosas en cursiva son flashbacks, y las cosas entre comillas son pensamientos y en casos textos leídos.

Akatsuki no Shin Taiyô

Capítulo 4 - Fuga

Caminaba adormilado hacia su casa, sin pensar demasiado en lo que le rodeaba. Ensimismado en lo que había ocurrido, en lo que había escuchado. A pesar que seguía teniéndole manía por lo que había hecho, no podía evitar sentir incertidumbre al pensar en lo que había hablado con él hacía escaso tiempo.

La lluvia, que había empezado hacía un rato, le estaba empapando, pero le daba igual. Aquella lluvia le recordaba momentos del pasado, momentos que había vivido y aquello le hacía sentir algo mejor. Ya que, aquellos momentos, le indicaban que los que vivía actualmente eran muy diferentes. Se alegraba de ello.

Un gran estruendo alarmó al rubio y le hizo despertar del sopor en el que se había sumido sin remediarlo. Se giró y observó en silencio el lugar del cual había provenido el ruido... Después de unos segundos, empezó a correr en aquella dirección. Había venido de la prisión donde tenían encerrado a Itachi, así que probablemente ya tenían visita. No lo permitiría. Itachi no huiría tan fácilmente.

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La espada se convulsionaba de manera extraña bajo las vendas. Mientras lo hacía, Kisame la miraba orgullosamente y, a su lado, Pein observaba sin inmutarse lo que ocurría.

- Bien, ya he logrado quitar el chakra que había en ese trozo de pared. Me pregunto para qué servía... -dijo Kisame.

- Es una manera de evitar daños. -contestó Pein- Contando con un gran número de ninja, se hace una gigantesca barrera invisible para prácticamente todo el mundo. Así, sí alguien intenta destrozar el edificio, primero destrozarán la barrera, alertando así a los residentes en el interior.

- Huuh, entiendo -dijo Kisame- Lo que pasa es que no sirve demasiado si alguien absorbe ese chakra.

- Piensa que, si no fuese por mí, no sabrías que había una barrera, no hubieses hecho lo que estás haciendo y hubiese funcionado.

- La verdad es que tiene razón -dijo Kisame- ¿Cómo va por el frente?

- De momento bien. No quiero realizar demasiado estropicio -dijo Pein.

Para distraer la atención de los miembros de la prisión, Pein había hecho un clon de sí mismo y lo había hecho ir directamente hacia la entrada principal. Había gastado más chakra invocando un gran camaleón, pero así al menos buscaba el combate a larga distancia. La idea era distraerles hasta que, primeramente, lograsen abrir un hueco en aquella molesta barrera. Sobretodo porque sabía que si empezaba un combate cuerpo a cuerpo, no podría detenerse hasta terminar con ellos.

La suerte parecía haber estado de su parte, al parecer el grupo que había guardando la parte frontal del edificio era bastante reducido, así que los que tendrían que morir no iban a ser demasiados.

- Bien, vamos allá -dijo Pein rebuscando algo en una pequeña bolsita que tenía atada al cinto.

De allí sacó un gran sello de extraña apariencia, realizó unos cuantos sellos, concentró chakra en él y seguidamente lo pegó en la pared. Con un extraño sonido sordo, la pared se rompió en pedazos, que cayeron en el suelo como plomo, sin moverse un centímetro del lugar en el que anteriormente habían formado una pared. Por otra parte, el estruendo pareció formarse en el interior de la celda, donde una gran humareda se había levantado.

Agradeció que su instinto, en aquel tipo de ocasiones, fuese tan bueno. Aunque el líder no le había contado como harían su entrada, imaginó que podría ser algo brusco así que se había apartado a un rincón. Cuando el polvo que había dentro de la habitación se volvió a aposentar, pudo ver como las rejas que le separaban del pasillo exterior habían sido dobladas brutalmente y volvió a agradecer a su instinto. Supuso que a aquello se refería Pein cuando le dijo que debía prepararse.

Cuando Naruto llegó, el camaleón que había invocado Pein se desvaneció, dejándolo algo confundido. Pero la confusión dejó paso al sobrecogimiento y a la ira, en el suelo unos cuantos ninjas yacían, se acercó a ellos pero, tal y como había temido desde un principio, ya estaban muertos. Aún agachado apretó el puño con fuerza y corrió hacia dentro del edificio.

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Mientras miraba por la ventana nerviosamente, pegaba con el pie en el suelo con impaciencia. Hacía exactamente un minuto y cuarenta segundos que los había llamado y aún nadie había acudido. Seguía mirando el lugar en el que el estruendo se había escuchado. No hacía falta ser adivino para saber que se trataba de Akatsuki, y sentía que había cometido un grave error. Había sido demasiado inocente pensar que tardarían más en llegar, que planearían la ofensiva con tiempo... Era una idea que, poniéndose en el lugar del enemigo, no era demasiado aceptable. Entendía que actuar con rapidez era la mejor opción.

- Shizune, ¿aún no han llegado? -dijo sin dejar de mirar por la ventana.

- No, aún nada... Los volveré a llamar -dijo Shizune y seguidamente salió por la puerta.

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Con un movimiento de brazo, logró detener los shuriken que el guardia, guarecido en un sitio donde Sasori no podía alcanzarle, le tiraba. Bueno, aún tendría su oportunidad, ya pronto se le terminarían los kunai y shuriken y tendría que asomarse para intentar hacer algo de provecho.

- "Esto está durando mucho..." -pensaba a disgusto Sasori.

- ¿Sasori no danna, un? -dijo una voz desde la ventana.

Sorprendido, Sasori se volteó para ver si realmente sus oídos no le fallaban y vio la cara asomada de Deidara por la ventana, aunque también notó como algo se clavaba en su pierna. Se volvió a girar, miró hacia abajo y comprobó a disgusto como allí tenía clavado un kunai. Había escogido un mal momento para sorprenderse... Se lo quitó y seguidamente se giró y lo lanzó hacia la ventana. Deidara abrió los ojos con sorpresa y apartó unos centímetros su cabeza, esquivando el kunai.

- ¡Eso es peligroso, un! ¿Qué demonios pretendías? -gritó Deidara, aplastando su cara contra la reja, enfadado. Sasori no contestó nada, recogió algunos shuriken del suelo y los lanzó hacia donde estaba el guardia- Siempre tan hablador danna... Apártate de la pared, ahora mismo abro una puerta.

- Tsk, este imbécil... -dijo Sasori viendo como la cabeza de Deidara desaparecía del marco de la ventana.

Miró a su alrededor, después de pocos segundos dubitativo, decidió que aquella mesa de metal sería suficiente. No es que no confiase en su compañero... Era simplemente que ya sabía lo que iba a ocurrir. Arrastró la mesa hacia una esquina, y la puso volcada, a modo de escudo. Alarmado por el repentino silencio, el guardia se asomó lentamente, intrigado por dónde se había metido el prisionero.

- ¡KATSU! -se escuchó gritar.

Una gran explosión se desencadenó, los ladrillos que formaban la pared salieron despedidos y, de las dos cadenas que colgaban del techo, una se agitó violentamente y la otra terminó desprendiéndose, saliendo despedida a gran velocidad. Cuando el polvo se hubo disipado, Deidara se montó por los escombros y se asomó a la habitación con expresión inocente... Aparte de trozos de piedra y ladrillo por todas partes, estropicio y una mesa volcada, no veía a Sasori por ninguna parte.

- ¿Danna? -preguntó Deidara arqueando una ceja

Sin decir nada, Sasori se incorporó de su escondite y se expulsó el polvo del cabello. Deidara le miró sorprendido.

- ¿Qué haces danna?.¿Te escondes, un? -preguntó Deidara.

- Me protejo contra tu estupidez -dijo Sasori haciendo que Deidara frunciese el ceño.

- ¿Cómo que contra mi estupidez? Encima que te saco de aquí... -dijo Deidara cruzándose de brazos.

Sasori le pegó una patada a la mesa, haciendo que se girase lo suficiente como para que Deidara pudiese observarla de lado. Se podía apreciar como, en algunos trozos de la mesa, el metal se había deformado a causa del impacto de trozos de pared. Deidara sonrió tensamente cuando observó como Sasori tiraba de la cadena con cierta fuerza y esta no se movía del lugar en el que se había clavado en el metal.

- Si de vez en cuando te moderases, quizás no pasasen estas cosas -dijo irritado Sasori.

Consideró prudente no decir nada más, sobretodo teniendo en cuenta la mesa que tenía delante de sus ojos. La verdad es que no lo había hecho a propósito. Era simplemente que sus obras de arte le apasionaban, le encendían una pequeña llama en su corazón que le hacía sentir euforia. Le gustaba verlas explotar, contemplar el arte y sentir que el vacío de su corazón se llenaba por escasos segundos. Puede que aquello le hiciese perder el control en algunas ocasiones, pero no había premeditación en ello.

De vez en cuando tenía que llamarle la atención, sabía que no lo hacía con mala intención, pero en ocasiones como aquellas era él el que podía salir perjudicado, y aquello no le gustaba. Se imaginaba la que podría haberse armado si no hubiese logrado soltarse de las cadenas... Ya podía visualizarse a si mismo atravesado por un trozo de pared.

Miró al otro lado de la celda y comprobó como, debajo de un montón de piedras y ladrillo sobresalía un brazo manchado en sangre... Bueno, al menos aquel guardia no les molestaría más. Deidara se llevó una mano al intercomunicador, intentando hacer que el trasto funcionase para poder comunicarse con los demás.

- ¿Quién ha venido contigo? -preguntó Sasori, que observaba como su compañero seguía enfrascado en una discusión con el aparato.

- Kakuzu y Hidan, un -dijo Deidara con el ceño fruncido haciendo girar una pequeña ruedecilla del aparato.

- Vaya por dios... -dijo poniendo una expresión de exasperación Sasori.

- Al menos así no te hicimos esperar mucho, danna -dijo con una sonrisa pícara haciendo que Sasori no pudiese quejarse de mucho más- ¡¿ME OYE ALGUIEN, UN?!

- ¡Joder!.¿Es que quieres dejarnos sordos niñato? -se escuchó gritar por el altavoz a Hidan.

- No hace falta que grites para poder hablar por el aparato -se escuchó ahora decir a Kakuzu.

- ¡Es tu culpa, joder Kakuzu! Si enseñases al rubiales como funcionan los trastos estos que nos das... -se escuchó pelear a Hidan.

- Cierra la bocaza Hidan -dijo con cierta irritación Kakuzu.

- ¿Me lo estás diciendo a mí, eh Kakuzu? -replicó iracundo Hidan.

- ¿Podéis dejar la pelea de casados para luego, un? -dijo Deidara cansado.

- Estúpido rubio, deja de decir gilipolleces -dijo Hidan a través del comunicador- ¿Has encontrado ya al maldito Sasori de los...?

- Si que me ha encontrado, sí... Gracias por tu preocupación, Hidan... -dijo Sasori con un deje irónico cortando a Hidan.

- Estaría bien si nos pudiésemos reunir en la puerta y nos marchásemos ya -dijo Kakuzu- No es que me resulten difíciles pero... No dejan de venir mosquitas. Si al menos hubiese alguna recompensa por alguna...

- Siempre el puto dinero... -dijo Hidan con exasperación.

- Entendido, en pocos minutos nos plantamos delante... -dijo Deidara

- ¡Prepárate Deidara! Parece que tenemos compañía -dijo Sasori alertando al rubio.

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Caminaba por dentro del edificio en silencio, procurando no ser visto. Lo que menos ganas tenía en aquel momento era que alguien de Konoha se quedase con su cara. Se detuvo totalmente y giró la cabeza hacia su derecha... Escuchaba pasos. Rápidamente se apartó hacia un pasadizo estrecho desde el cual difícilmente se le podría ver. Vio como pasaba corriendo un muchacho de pelos rubios de punta y por descripciones que los miembros le había dado lo supo identificar como el jinchuuriki del Kyuubi.

- Mejor será que nos demos prisa -dijo Pein, al lado de Kisame- Dentro de poco tendremos compañía. El jinchuuriki del Kyuubi se acerca.

- Separe las manos, Itachi-san -dijo Kisame empuñando la Samehada

Itachi obedeció lo que le había dicho Kisame, separó las manos hasta que la cadena que unía los grilletes se quedó totalmente tensa. Con un golpe seco la espada cortó la cadena y por fin Itachi podía separar las manos lo que quisiese.

- ¡Alto ahí! -gritó una voz, a pesar que esperaban otra persona allí vieron un guardia. Temblaba ligeramente.

- ¿No se suponía que tenía que venir el jinchuuriki del Kyuubi? -dijo Kisame interrogante.

- Parece que carece de orientación... -dijo serenamente Pein.

Con pasos tranquilos empezó a acercarse lentamente hacia el guardia, éste a pesar de temblar no se movió. Igualmente no podía retroceder más, estaba contra la pared ya que el pasillo era bastante pequeño. Itachi hacía un rato que miraba a Pein, sabía lo que iba a hacer... Lanzó un cuchillo al techo sumiendo la celda en una oscuridad prácticamente total. Lo único que el guardia podía ver eran siluetas, ya que la luz de la luna le daba de lleno y provocaba en ellos sombras que impedían adivinar de nuevo sus rostros. Los pasos de Pein seguían sonando, el Uchiha decidió tomar cartas en el asunto. Se acercó con pasos rápidos hasta donde estaban las rejas, se agarró a estas y con una pierna le propinó una patada en el estómago, golpeándolo con la pared. Con la otra pierna le golpeó en el cuello, despidiéndolo hacia un lado. El guardia cayó al suelo inconsciente, Itachi, ya con los pies en el suelo, miraba hacia la pared. Lo notaba y por eso sabía que era mejor concentrar la mirada donde la tenía ahora mismo. Pein observaba acusadoramente al Uchiha, no le gustaba que hubiese interferido cuando él ya tenía planes para ese hombre.

- ¿Por qué has hecho eso? -preguntó Pein

- Ese hombre no había visto su cara. No veo necesario matar a todo el mundo que se cruce por delante... -dijo Itachi sin dirigir la mirada a Pein.

- TÚ no decides qué es necesario o qué no lo es... ¿Recuerdas? -dijo Pein en un tono un tanto seco- Por esta vez pase, pero no permitiré otra cosa como esta, Itachi.

Un áspero silencio se interpuso entre los dos, el áspero silencio que había dejado aquella amarga amenaza. Después de una breve tos para llamar la atención de los otros dos, Kisame retomó la conversación.

- Deberíamos irnos, ¿no es así Líder? -dijo Kisame, intentando que las cosas se suavizasen un poco. No quería acabar recibiendo él también.

- Sí, antes de que lleguen refuerzos -dijo Pein con su habitual tono tranquilo.

- ¡Alto ahí! -gritó una voz y en pocos segundos vieron a Naruto, su rostro estaba iluminado por la luz de la luna.

- Bueno, yo voy saliendo... -dijo Kisame, encaminándose hacia la apertura en la pared.

El silencio se volvió a instalar, Itachi no se movía del sitio y Pein lo miraba de reojo. Naruto sin moverse observaba la escena, temiendo que en cualquier momento se desatase la lucha.

- Itachi, sal tú también -dijo Pein firmemente.

Después de unos segundos en silencio sin moverse, Itachi empezó a caminar hacia el agujero en la pared. Naruto apretó el puño con rabia y una mueca de ira cruzó su rostro.

- ¡Eso es lo que eres! Antes intentando hacerte el amigable, pero... ¡No eres más que un criminal!.¡Por eso nunca te creí!.¡Te juro que te haré pagar por lo que le hiciste pasar a Sasuke! -gritó Naruto y empezó a caminar hacia las rejas, dispuesto a intentar detener a Itachi.

No le importaba que otra sombra estuviese allí, ni siquiera se le pasó por la cabeza la idea de que Itachi había obedecido a aquella persona, que aquello debía significar algo. En su mente sentía ira, y esta le cegaba. Pero su intento de detenerle fue cortado bruscamente por otra sombra que emergió del pasillo, esta le cogió por el cuello y lo empotró contra la pared.

- No tan deprisa... -dijo con una voz que ya había escuchado.

- ¿Un bunshin...? -dijo Naruto como pudo.

- Te veo con demasiado ímpetu, chico -dijo el clon de Pein.

Con sus manos intentaba deshacerse del agarre, pero no lo lograba, la fuerza de aquel hombre era grande. Sentía que el aire empezaba a faltarle por momentos, abrió el porta-kunai de la pierna y sacó uno, seguidamente lo clavó en la mano que lo ahogaba. Pero a pesar de lo que había esperado, el clon no desapareció, a contraluz, le pareció adivinar una sonrisa en el rostro de su atacante.

- ¿Creías que iba a ser como los demás?.¿Que apuñalándome una mano el clon desaparecería? -dijo Pein con sorna- No me juzgues según tus parámetros.

- Ugh -gruñó Naruto que continuaba con su afán de liberarse. Esta vez intentó golpearle en la cabeza pero Pein la ladeó lo suficiente como para esquivar el ataque.

- No tengas tanta prisa por venir con Akatsuki... Jinchuuriki del Kyuubi -dijo Pein- Tú serás el último, cuando sea el momento ya mandaré a alguien a buscarte...

Abrió los ojos con sorpresa, entendiendo por fin a lo que se estaba enfrentando. Delante de él se encontraba el líder de Akatsuki... O como mínimo un alto rango, ya que quedaba claro que tenía poder sobre los Akatsuki como Itachi. Empezó a verlo todo borroso, le faltaba el aire... Cuando perdió la conciencia, Pein lo soltó y lo dejó en el suelo. Aún no era su momento final... No hasta que el Kyuubi fuese suyo.

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Cruzado de brazos, repiqueteaba el suelo con su pie impacientemente. Su compañero escuchaba el sonido repetirse una y otra vez, de manera cíclica.

- ¿Quieres dejar el maldito pie quieto? -dijo Kakuzu a disgusto- Al final me pondrás nervioso hasta a mí.

- Es que no puedo estarme quieto, ¿no decían que venían hacia aquí?.¿Entonces por qué coño tardan tanto? -dijo Hidan dejando el pie quieto.

- ¡Y yo qué sé! -dijo exasperado Kakuzu- Anda, ¿por qué no te pones a rezar un ratito y te quedas calladito eh?

- Eres idiota Kakuzu, irás al infierno... -dijo Hidan después de unos segundos de silencio- Pero lo haré

Se quitó el rosario del cuello y lo cogió mientras cerraba los ojos. Kakuzu agradeció que la fe del de pelo blanco le hiciese callar de vez en cuando, ya que normalmente siempre daba problemas. Unos pasos sonaron por detrás y aparecieron Sasori y Deidara, ambos llevaban alguna mancha de sangre por la ropa y empuñaban kunais.

- ¿Ha habido imprevistos? -dijo Kakuzu

- Unos cuantos... -dijo pesadamente Sasori- Nada demasiado problemático.

- ¿Y este que hace, un? -dijo Deidara apuntando a Hidan, que no se había movido un ápice.

- Déjalo, ahora que está callado... -dijo Kakuzu quitándole importancia al asunto.

- Oi Hidaan... ¿Me oyeeees, un? -dijo Deidara divertido pasándole la mano por delante de la cara- Oooi...

- ¿Quieres parar de una maldita vez? -gritó Hidan abriendo los ojos.

- Parecía que te habías dormido -dijo Deidara apartándose, con una sonrisa burlona.

- Jodido rubio, los dogmas de mi religión son muy estrictos. No puedo quedarme a la mitad sino Jashin-sama se enfadará conmigo -dijo Hidan.

- Usted perdone... -dijo Deidara fingiendo arrepentimiento.

- Lo dicho... arderéis todos en el infierno... -dijo Hidan poniendo los ojos en blanco y suspirando levemente.

- Marchémonos ya -dijo Sasori- A vosotros no, pero a mi me buscan... No sé si lo recordáis.

- Tienes razón, ya hemos perdido suficiente tiempo -dijo Kakuzu.

- Mueve tu pesado culo ateo -dijo Hidan, que ya había empezado a andar. Kakuzu se lo quedó mirando de manera helada. Hidan frunció el ceño- ¿Qué te pasa?.¿Por qué me miras así?

- ... Un día de estos te mato -dijo Kakuzu que empezaba a seguir a Hidan.

- ¿Me lo estás diciendo a mí, Kakuzu? -dijo Hidan

- Siempre me pasa igual con estos dos... -dijo Sasori, siguiendo al otro par, mirándolos con los ojos entrecerrados.

- ¿El qué danna? -dijo Deidara, sorprendido que Sasori quisiera expresar algún sentimiento hacia sus compañeros.

- Nunca sé si es que se llevan bien o es que se llevan mal... -dijo Sasori con una gota, viendo como el otro par seguía discutiendo por banalidades.

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Al salir de nuevo a la calle, las gotas de lluvia empezaron a mojarle levemente. A unos pocos metros se encontraban Itachi y Kisame, el de pelo azul estaba de cuclillas y el Uchiha estaba apoyado contra un árbol, intentando mojarse lo menos posible. Levantó la vista al cielo, dejando que la lluvia le resbalase por el rostro y seguidamente acabó de llegar donde estaban los otros dos. Vio como Itachi le miró con cierto interés, seguramente preguntándose qué había ocurrido allí dentro. Decidió no darle explicaciones.

- Marchémonos antes de que el equipo ANBU venga al encuentro -dijo Pein.

Los otros dos afirmaron con la cabeza, y encabezados por el de pelo rojo, empezaron una huída frenética del lugar. Sabían que si les daba tiempo a llegar a algún escuadrón ANBU, entonces empezarían los problemas. No es que temiesen no salir del lugar a salvo, sino que más bien temían la furia destructiva de Pein.

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Perdón. Llevaba bastante sin actualizar este fic. Y no por falta de texto escrito, sino porque estoy tan concentrada en el fic de Kingdom Hearts, que me he despistado un poco. Lo siento. ù.ú Bueno, qué decir... Hidan y Kakuzu como siempre en su onda que me encanta escribir (es divertidísimo xD) después los problemas de Sasori con la impulsividad de Deidara y para finalizar... El pique Pein - Itachi xD Eso sería lo que destacaría yo de este capítulo. Paso a comentar los reviewsss.

Katzu-dei-chan, bueno da igual que tardases más, si cuando lo lees te gusta es lo que cuenta n.n Tenías miedo de qué encontrar?? En qué sentido?? Jaja Espero que este capítulo también te guste n.n

La señora izulina, Ains la dislexia lectora que mala es xD Le estaba empanando... jajajaja que lmao. XDDD Sii tengo imaginación pero no es ilimitada, una lástima la verdad XD Contratarme de guionista jajaja XD SIPI, da pena ù.ú

Bueno eso es todo por este capítulo (suspira) Quizás no actualicé por esto. Me entristece que solo dos personas opinen u.u Pero bueno, no seremos tiquismiquis. Más vale 1 que nadie u.ú

Saludos!!

Nos vemos en el próximo capítulo

Dudas, quejas, regalos, jamones, donaciones... por review :3