Chico Bestia y Pereza…

Hola amigos:

Aquí está el capítulo. Espero que lo disfruten.

Ps No soy dueño de los Teen Titans.

Corazón Caleidoscópico

Por CristianLoganBj11

Capítulo cuatro: Chico Bestia y Pereza/Grosera...


Al día siguiente, Chico Bestia tuvo que vivir la misma experiencia de hace dos días, es decir, tuvo un dolor en su entrepierna, haciendo que use los cubos de hielo para regular el dolor, y así camine como tortuga. Llegó a la cocina a sacar un poco de queso de soja; Los otros titanes se quedaron extrañados porque eso no era normal. Starfire dulcemente se acercó al joven y le preguntó:

— ¿Se te cayó la caja de comics otra vez, amigo Chico Bestia?

— Ejem… no. Hice el… — El muchacho se tapó la boca, ya que confesaría su "aventura" en un momento incómodo. Así que cambió de idea. — Estaba haciendo el aseo, cuando de repente un pedazo de vara cayó hacia mi zona, doliendo mucho.

— Oh, glorioso, espero de que te mejores de ese incómodo dolor que tienes en tu zona.

—Gracias Star.

La chica de cabello pelirrojo se acerca al líder del grupo; Ahora era el turno de Cyborg, no para preguntar, sino para molestar…

— ¡Bestita! — El hombre mecanizado le da un palmazo en la mano del chico verde. — ¿Qué hay de tu chica?

— ¿Cuál chica?

— Una que inicia con R y termina con N. Ya sabes a quién me refiero.

— Y siguen en bastos… ¡Te digo que NO me gusta Raven!

— Como quieras, Bestita — Cyborg se aleja de Chico Bestia y corre hacia su garaje a reparar a su "bebé".

Así mismo, Starfire y Robin se fueron del living, dejando solo al cambiaformas; Sin embargo, Raven flotaba hacia la cocina para preparar su té favorito. Como sabía que recordaría esos dos incidentes, tenía que alejarse de ella; aprovechando que preparaba su comida, Gar corrió hacia el pasillo, pero Raven se había percatado de la huida y lo agarró con las manos en la masa, se acercó e hizo su interrogatorio…

— ¿A dónde crees que vas? ¿Te sientes bien? — Indagó Rae con voz de monotonía.

— Ejem… Voy a la tienda de comics y luego a jugar y sí, me siento bien. — La respuesta del chico fue muy rápido y sin cortes. — ¿Ya me puedes soltar? — No hasta que me respondas ¿Por qué te has estado comportándote extraño?

— ¿Raro? No, es que uso racionalmente el tiempo. Por favor, suéltame. — El muchacho imploraba a que Raven lo soltara.

Raven hizo caso, lo dejó libre y el cambiaformas se escapa muy afanadamente; Al principio tuvo un poco de preocupación, ya que posiblemente estuviera viendo a una chica, pero ignoró eso y realizó normalmente su rutina.


Pasó mucho tiempo y eran como las tres de la tarde; Bestita había regresado de la tienda de comics con libros de tipo manga. Como sabía que el resto de sus amigos andaban ocupados en sus asuntos, decidió jugar como era de costumbre.


En Nevermore, como era de costumbre, Raven tenía que cumplir su trato de meditar en su basta mente. Sus otros yos ya habían decidido que Pereza/Grosera iba a ser la siguiente en salir. La chica de capa naranja se encontraba dormida en una rama de su árbol emocional, roncando muy fuertemente.

— ¡Pereza! — Las otras emoticlones gritaron al unísono, haciendo caer a la chica al suelo árido.

— ¡Oigan!... Aaaaaahhhh — Bosteza como si no sintiera el golpe. — ¡¿Por qué me despiertan?! ¡No puedo tener al menos 24 horas de descanso!

— ¡Siempre te duermes! — Valiente gritó de golpe. —Además, es hora de que salgas.

— ¿Yo? Que pereza. ¡Mejor despiértenme cuando haya algo interesante niñas estúpidas!

— Tienes que salir, además Raven tiene que meditar tal como acordamos. — Intervino Conocimiento.

— ¡Déjenme dormir perdedoras!

— Bueno, tú pierdes la oportunidad de pasar el rato con Chico Bestia, jugando un videojuego, leyendo comics y comiendo a lo loco… — Valiente dijo eso y Conocimiento soltó una risita.

— Mejor me voy. ¡Suerte perdedoras! — La emoticlón naranja sale hacia el portal, mientras las otras emociones otra vez se frustran por lo que había dicho.


Chico Bestia se la pasaba jugando el juego Assains Creed, era un gran experto con respecto a los niveles. Él no se había dado cuenta de la presencia de Pereza/Grosera que se sentó al lado suyo, viendo atentamente el juego. Así que gritó…

— ¡Vamos idiota, Mata a esos guerreros enemigos!—

— Ya voy Cyborg, solo paso ese nivel — El metamorfo estaba muy concentrado.

— Así es, juega — La emoticlón hablaba mientras comía papas fritas que había sacado de la remesa de la cocina. — Seguro ganarás ese juego estúpido.

— ¡Sí! ¡Gané!Pasé de profesional a ser leyenda en Assains! — El chico gritó a los cuatro vientos su gran victoria, y abraza a "Cyborg" Pero… — Espera un segundo… !No eres Cyborg!

— ¡Estúpido! ¡¿No sabes diferenciar?! — La emoticlón sintió su sonrojo y enojo a la vez cuando fue abrazada por el hierbas manchas.

— ¿Quién eres tú? — El joven pregunta, ya que la chica tenía capa naranja.

— Soy Pereza/Grosera. Si quieres, puedes llamarme Groreza o Persera… En fín, eres bueno jugando a ese juego. — La chica habló muy suave.

— ¿Eso fue sarcasmo?

— No, fue el fin del mundo. — La emoticlón responde sarcásticamente. — ¡Claro que no idiota! Te hablé enserio.

— Bueno, ¿No quieres intentar?

— ¿Intentar qué?

— Jugar un videojuego, ya sabes manejar ese control.

— ¿Que insinúas?

— Nada, solo me preguntaba si querías jugar conmigo.

— Solo porque me das lástima, jugaré contigo.

— Genial.

El chico además había pedido más pizza, aunque mitad de carne y mitad vegetariana y papas fritas, alistó todo para pasar un gran día junto a la emoticlón de capa rosada. Luego comenzaron a jugar distintos juegos.


En Nevermore...

— No puedo creer que Pereza tenga una debilidad con los juegos. — Valiente estaba asombrada.

— Ya sabes, todas están ansiosas de pasar un rato con nuestro chico verde. — conocimiento esbozó una sonrisa sincera.

— Yo quiero ver como Pereza gana el juego. — Feliz saltaba de alegría.

— O que Chico Bestia le robe un beso a ella. — Amor se sonrojó por lo que dijo.

— Sigamos observando. — Esperanza dio su voz.

Las emociones siguieron viendo el acontecimiento Bestita-Pereza/Grosera.


— Vamos vamos carrito verde, pásale al carro naranja — Bestita jugaba juego de carreras junto al la emoticlón naranja. Habían pasado más de tres horas y media jugando muchos juegos y comiendo pizza.

— No me ganarás Bestita, sabes que soy la mejor.

— Vamos carrito, estás por lograrlo. — Sin embargo, el carrito anaranjado pasó al verde y ganó el campeonato de carreras. — ¡Nooooooo!

La emoticlón naranja santó de alegría y felicidad, aunque dijo…

— ¡En tu cara Bestita!

— No es justo, hiciste trampa. — El muchacho alegó el momento.

— Te gané bestita, aunque debo admitir que me gustó pasar tiempo contigo. Por primera vez me siento activa y más feliz que nunca, cabeza de hierba.

— Yo lo mismo pienso. Gracias por pasar el rato.

— Aaaaahhh — Pereza/Grosera bostezó y tenía que regresar a Nevermore. — Nos… vemos… pronto.

— Descansa Groreza.

— Cállate hierbas manchas. — Y Aprovecha Pereza para dar un beso en la mejilla de Bestita. — Gracias — Y se desaparece de allí.

El joven se quedó aturdido por ese momento, aunque por lo menos disfrutó del día.

La emoticlón regresó a Nevermore, con ganas de soñar, solo que sus sueños se centrarían en Chico Bestia, ya que estaba enamorada de él desde que jugaron. Así que durmió con una sonrisa en su rostro y diciendo...

"Te amo hierbas manchas"

Raven salió de Nevermore, aunque tuvo un dolor en su estómago, gritó con fuerza…

— ¡Pereza!


Mientras Gar tuvo que limpiar la sala que estaba en un completo desastre durante el resto del día, por orden de Cyborg y Robin.


Bueno, la próxima emoción será Esperanza.