CAPÍTULO 4
Tenían ventaja considerando el gran poder que el dragón era capaz de invocar; no obstante, usar tal descomunal energía en medio de un vecindario concurrido con personas inocentes de por medio no era una opción bastante humana y por ello apelaron por el combate cuerpo a cuerpo viendo por quinta vez como el poderoso Imperialdramon mandaba a estrellarse contra otro edificio al sediento de sangre Skullgreymon. -¿Acaso sus huesos no se rompen?- Ken miraba furibundo la grotesca escena en cómo aquel monstruo esquelético volvía a reincorporarse, siempre destacó por ser un muchacho tranquilo con un umbral bastante alto para molestarse pero el estar retrasados comenzaba a hacerle perder la paciencia. –Las personas parecen ya haber evacuado. Hazlo trizas amigo- Davis alentó a terminar con esto de una buena vez por todas, en efecto las calles lucían vacías tan solo dejando a la vista cientos de vehículos estacionados sobre el pavimento haciendo sonar sus alarmas debido al combate instaurado recientemente; con su andar decisivo, fue directamente a embestir a su presa lanzándole varios metros hasta que estrellase contra otro pobre edificio y para antes que pudiera reincorporarse fue sometido a una lluvia de golpes a puño limpio como cortesía del digimon dragón. Cada ataque producía mayor destrucción sobre los cimientos resquebrajados donde se hallaba completamente sometido aquella figura cadavérica mientras le propinaban tremendo castigo, casi un minuto entero con ferocidad extrema y ausencia de movimientos por parte del esqueleto le indicaron a los dos jóvenes que la lucha había terminado, no existía razones por las cuales terminar desintegrando a ese devorador en el mundo humano asi que optaron por aniquilarlo si es que volviesen a verlo en el mundo digital. –Démonos prisa- Miraron sus relojes para quedar sorprendidos ante su mora, ya llevaban cerca de quince minutos tarde y eso iba a causar graves problemas en todos; la bestia dragón se dispuso a elevarse por los cielos extendiendo sus grandes alas rojas. Lamentablemente sus planes fueron frustrados, Skullgreymon esperó pacientemente su masacre para darse ese segundo apropiado y capturar a su enemigo, ahora su huesuda cola sostenía una de las piernas de Imperialdramon mientras sus extremidades superiores inmovilizaban el resto, sus fauces se clavaron sobre la base del cuello de esa fusión quien tan solo pudo pegar un grito de dolor, quiso zafarse pero aquella criatura lo mantenía bien sujeto y era cuestión de tiempo para que la parte superior de la armadura que protegía lánguidamente el cuello diera por terminada su resistencia y aquellos colmillos fueran introducidos directamente sobre la piel. –Suéltalo maldito- Davis logró ponerse muy cerca entre esos dos bajando a través del casco del dragón pues ambos jóvenes permanecías a ese nivel, tan vulnerable, tan indefenso; la bestia imaginó que podría devorarle gustosamente sin problema alguno debido a la fuerte adherencia que sostenía sobre su contrincante. Soltó las fauces del cuello para darse un festín con carne humana pero Imperialdramon respondió ágilmente, se incorporó cuán rápido pudo incluso teniendo al huesudo monstruo sujetándole el cuerpo entero para luego impactar al despiadado sobre lo que restaba de edificio usando su propio cuerpo como catapulta, luego pudo evitar la caída del joven Motomiya quien resbaló tras ese brusco movimiento. -¿Estás bien Davis?-
-De maravilla Ken, por poco y me rompía el hermoso rostro- hizo una ironía luego que se salvara de haber impactado ventralmente contra el suelo, permaneció en las manos de la evolución para ser testigo luego de la enorme brutalidad de este quien preso de ira por la casi muerte del humano usó sus feroces garras para cercenarle el brazo derecho al despiadado monstruo, este no parecía sentir dolor alguno ante la pérdida de una extremidad y en un intento por querer contratacar, fue rápidamente interceptado y posteriormente (gracias a un puñetazo contundente) enviado a estrellarse con otro edifico el cual se derrumbó por completo luego de que hiciera impacto con la criatura. –Puedo controlar bien el poder del cañón, descuiden no habrás personas lastimadas lo prometo- aún tenía esa ira dentro; ni Ken ni Davis pudieron evitar que el poderoso Imperialdramon soltase su arsenal para extinguir definitivamente al rival de turno, afortunadamente pensó muy bien su ataque ya que primero voló hasta una altura prudente y posteriormente soltó su descarga encontrándose casi verticalmente sobre el debilitado Skullgreymon, este nada pudo hacer para evitar terminado hecho datos en los aires. –Eso fue arriesgado, debes controlarte un poco amigo. Pero bien hecho- tuvo que contenerse parte de la emoción tras ver la ira del dragón para con el enemigo, era un alivio el tenerlo fuera de combate pero se hubieron excedido no solo en tiempo sino también en poder y las construcciones humanas pagaban el precio ante tanta ferocidad. Estaban a punto de deshacer la fusión cuando ambos muchachos vieron una figura humana corriendo a toda prisa justo con dirección hacia ellos, a simple vista no era más que un simple muchacho pero a medida que la distancia era cada vez más corta pudieron percatarse sobre la gran velocidad a la cual se les acercaba (imposible incluso para un atleta) sujetando con su mano derecha una especie de espada reluciente. -¿Quién es ese?-
-¿Será un digimon?-
En tan solo segundos, aquel joven logró ubicárseles justo a pocos metros mirando con ojos furibundos por el destrozo causado. -Malditos monstruos…..vengaré a mi padre- preso de ira aquel muchacho quien fuese nombrado como "Ahorian" logró dar un gran salto para agitar su espada, Imperialdramon no parecía notarse preocupado ante una presencia tan diminuta pero su instinto le hizo alejarse unos pasos justos los necesarios como para evitar que una gran onda expansiva lo atacase, en su lugar, otro edificio sufrió los estragos quedando partido por la mitad ante la mirada atónita de Davis y Ken quienes al parecer no habían sido vistos por ese chico por estar bien sujetos de los poderosos hombros del digimon dragón. –Maldita sea….muere- hizo una especie de reverencia hacia su arma, una luz naranja le dio un gran brillo mientras los vientos le acompañaban. Tardó unos cuantos segundos en terminar su segundo ataque, con destreza inimaginable blandió la espada con libertad abrumadora; los cortes fueron precisos, su ira iba a cobrar su primera víctima pero no pudo celebrarlo pues el hambre, sed y cansancio terminaron por agotar sus fuerzas permitiéndole caer desmayado sobre los suelos murmurando palabras incomprensibles antes de perder el concimiento definitivamente.
-Si es un enemigo debo desaparecerlo ahora mismo- incluso siendo el poderosísimo Imperialdramon, no pudo evitar no hacer nada ante ese último ataque, aquel dragón pudo percibir la terrible aura proveniente de ese niño así como su debilitamiento progresivo antes que le golpeara, fue un alivio para esa fusión que estuviese bastante fatigado pues de no haberlo estado otro hubiera sido el desenlace; tan solo tenía unos cuantos cortes superficiales sobre el miembro superior derecho. SU voz sonó cual trueno, alistó sus garras imaginando ser una criatura oscura bajo apariencia inofensiva pero fue interumpido por el joven Ken. –Espera por favor amigo-
-¿Entraste en demencia?, puede ser el enemigo que anda tras los pasos de Tai o el infeliz que asesinó a Izzy- Davis se negaba asimismo entrar en la misma razón que la de su mejor amigo, todos estos sucesos repentinos no podían ser una mera coincidencia y tener a un sujeto con habilidades para nada humanas sería precisamente un rival dada todas las circunstancias a las que se enfrentaron. –No creo que venga a por Tai-
-Deberías escucharte ¿acaso no entendiste el mensaje que nos dieron?, están buscando a su emblema, asesinaron a cinco sujetos con el mismo nombre. No van a parar hasta encontrarlo y….-
-Mira bien Davis, mira bien- apenas y podía creer la información que sus grandes ojos negros captaban insistiéndole a ese amigo suyo en entrar en calma y darse un tiempo para pensar mejor las cosas mirando el nuevo hallazgo. Extendió su dedo índice para indicarle al díscolo compañero prestar atención en esa dirección; el joven miró de mala gana pero tras verificar no estar imaginando cosas sacudiendo su cabeza de un lado a otro entró en un asombro peculiar. -Cierra esa boca o se te caerá la saliva- un instinto en él le decía que aquel muchachito no era precisamente un enemigo, su emblema ("Bondad") no detectó presencia maligna alguna proveniente desde ese joven y este nuevo hallazgo era más que inesperado.
Sobre el suelo donde el cuerpo del inconsciente muchacho descansaba, se dibujó un símbolo, uno al cual tal vez ya estaban hasta cierto punto hartos de que sea siempre ese el implicado en enigmas y peligros únicos, ahora deseaban más que nunca tener la compañía del chico genio para darle explicación a esto ¿o es que acaso existían dos portadores del mimo emblema?, miles de preguntas y cero respuestas ante la silueta del emblema del valor dibujada sobre el pavimento brillando intensamente unos segundos más para luego desaparecer bajo la forma de un resplandor intenso que terminó por revelar un segundo secreto ya que al finalizar dicha luminosidad, se dejaría a la vista un digivice. – ¿Es un niño elegido?-
-¿Por qué nos atacaría uno de los nuestros?-
-Será mejor irnos y llevárnoslo con nosotros- Imperialdramon entendió la necesidad de interrogar a este muchacho pero su tiempo era escaso y tales preguntas deberían esperar; cogió con sus garras sin producirle daño alguno para salir volando a toda prisa hacia el punto acordado. Los otros dos no intercambiaron palabra alguna hasta llegar al sitio indicado.
Se deshizo la evolución para dejar a las dos criaturas en sus formas basales, era turno de los dos chicos en cargar al aun inconsciente recientemente "integrado", se adentraron en un pequeño callejón donde una laptop se ubicaba justo dentro de un barril de basura. –Nadie se imaginaría nunca encontrar algo como esto en un sitio así ¿no lo crees?- a pesar de lo poco ortodoxo, Davis pensó bien en escoger tal como escondite no solo de una costosa computadora portátil, sino también el digivice de Matt ya que imaginaron de haber sido derrotados ese artefacto permanecería a salvo o al menos un buen tiempo. –Espera, tengo un presentimiento; confía en mí- abrieron el ordenador y apuntaron con el digivice del muchachito, la puerta se abrió inmediatamente revelando el emblema del valor sobre las coordenadas superiores. Fueron tragados todos, los tres jóvenes y ambos digimon inmediatamente.
…..
Bajo un rugido aterrador la tierra daría por comenzado su separación, árboles de raíces profundas se resquebrajaron antes la intensidad sísmica aconteciendo mientras las rocas no resistían terminando hechos pedazos mientras cientos de relámpagos adornaban los cielos; tan solo un longevo ser parecía no verse afectado ante tanta calamidad. Tras casi diez minutos con dicha intensidad, las cosas frenaron su agresividad, posteriormente una silueta comenzó hacer accenso desde las profundidades que los sismos dejaron. El recientemente llegado pegó otro rugido cual león hambriento, esta vez la vegetación que rodeaba el paraje se desvaneció por completo ante ese solo sonido; sus pasos comenzaron a retumbar sobre los suelos mientras crujían los huesos como quien respondiendo luego de un gran tiempo inactivo.
-¿Señor Allen?...Mi señor… ¿cómo?- la voz cansina y apagada propia de alguien con edad muy avanzada se hiso presente, denostaba tristeza al verle. Cubierto por harapos color verde oscuro y sombrero circular como el que usaban los antiguos maestros chinos y apoyado sobre un bastón ostentoso con insignias en idiomas no conocidos daba pasos cortos hacia el llegado.
-¿Anciano?... ¿qué estoy haciendo en este lugar?-
-Mi señor, le suplico intente…-
-¿Dónde está mi hermano? ¿Está vivo?- cortante, imponente, áspero; cubierto por truenos que imposibilitaban su vista completa aunque parecía tener apariencia humanoide salvo por aquellos destellos rojizos intensos que podría tratarse de sus ojos.
-El libro que usted creo…..ha sido abierto mi señor, yo…..- no pudo terminar su comentario pues la sangre manó desde su boca como si tuviera un globo inflado y hubiese hecho explosión por dentro, no tardó en comprobar que un agujero de casi veinte centímetros de diámetro se dibujó sobre su abdomen. Tras unos cuantos segundos ese misterioso anciano sanaba sus heridas. –Permítame recuperarlo para usted-
-¡Mi hermano está libre! ¡Un insecto como tú no puede detenerlo!- su sola voz rabiosa retumbaba los cielos produciendo ondas de viento expansivas pero tal poder descomunal no parecía amedrentar a ese anciano sujeto aun cubierto por las mantas verdes y sin soltarse el sombrero circular. –No está completo, está vulnerable; pero si lucha contra usted y….-
-¿Si me derrota?...hizo una pausa antes de continuar, sus ojos miraron fijamente al anciano en esta oportunidad; los rayos continuaban cubriéndole por completo pero al parecer y dado sus pasos, este ser llevaba una armadura que hacía rechinar las siluetas metálicas acercándosele amenazadoramente a su remitente….Claro, mi hermanito siempre fue más poderoso, dame mi arma-
-¿Señor?-
-Mi arma anciano, debo acabar con eso ahora-
-Mi señor…su arma ya no existe- tras decirlo aguató la respiración pues ya tenía bastante cerca al individuo este y podía ser capaz de sentir su gran poder.
-¿Cómo dices?-
-Fue utilizada para crear un símbolo de poder que permita a los defensores de…..- esta vez las cosas no saldrían bien para este octogenario ya que su brazo izquierdo fue cercenado con un movimiento imposible de captar con la vista por parte del ser cubierto en relámpagos.
-Tuviste algo que ver en esto ¿verdad?-
-Por favor (le costaba trabajo hablar, no podía sanar sus heridas como hace un momento por más que intentó) mi señor, era necesario…aaaaahhhhhhh- otro brazo más cayó al suelo haciéndole sufrir intensamente a este viejo quien cayó de rodillas suplicando por su vida con ese gesto mas no con palabras.
-Así que tú me mantuviste encerrado todo este tiempo…..Gennai- respiró hondo o al menos eso parecía pues la sonoridad del aire entrando en quizás pulmones y siendo exhalado luego se asemejaba al de los humanos. Prosiguió su camino lentamente envuelto en su siempre cubierta de rayos, tras dar unos cinco pasos, aquel anciano caía al suelo, su mirada sin ojos y manando sangre por la boca, aquel rostro era inconfundible y ese nombre no era una coincidencia; Gennai había muerto a manos de este extraño pero poderoso ser trayendo más misterios.
-Veamos qué tan fuerte eres hermanito- se paró en seco, desde su mano derecha se creó una lanza celeste aparentemente creada por materiales sagrados; tomó cierto impulso y terminó lanzándola con fuerza descomunal pues luego que dicha arma fuera lanzada, un enorme cráter se dibujó sobre los suelos que pisaba mientras ese objeto viajaba a velocidad inimaginable hacia dirección sur, perdiéndose a los pocos segundos en el oscuro cielo. Pasaron cerca de sesenta minutos en los cuales este ser no hizo movimiento alguno permaneciendo parado en su sitio como quien esperando algo, tras dicho espacio temporal rio a carcajadas mientras veía como algo se dibujaba entre las nubes, extendió su brazo izquierdo con mucha satisfacción.
Una lanza, la misma la cual hubo arrojado a los cielos retornaba a toda velocidad; este ser logró atraparla con su brazo extendido pero fue tal la velocidad y fuerza de retorno que al sujetarla, tanto él como esa arma fueron arrastrados casi doscientos metros hacia atrás rompiendo rocas y árboles de tallos gruesos como si fueran hechos de simples materiales creando gran alboroto sobre la superficie, este ser tan solo pudo reír a carcajadas luego que detuviera el avance de esa arma. -Muy interesante-
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