CAPITULO 4. VAMOS A FINGIR

¿Era justa la venganza? No había sido justo lo que le habían hecho a ella.

¿De esa forma estaría su alma en paz? Con una gran sonrisa así lo esperaba.

¿En verdad lo lograría? Aún no lo sabía, estaba en proceso.

¿Al final, terminaría sufriendo una vez más? No, ahora era su turno de ganar.

Al día siguiente Sakura evitó llegar a la primer clase, no quería encontrarse con el Uchiha después de lo que había pasado. La anterior noche estuvo pensando decenas de veces lo que haría ese día. Y después de prácticamente haber estado toda la noche en vela, se decidió. Aunque cuando llegó a clase, sintió un miedo por la tontería en la que iba a convertir su vida, y con nervios, dejó el salón antes de que el pelinegro llegara y la viera.

Era así como la primer hora de su mañana en la universidad habia transcurrido. Estaba sentada en una jardinera cerca de la cafetería, con una cajita de jugo entre las manos, sorbiendo y esperando a que Sasuke pasara y poder actuar de una buena vez.

El tiempo pasaba tan lentamente, que llegó a pensar que nunca lo vería. Estaba con la mirada fija al edificio donde se supone él bajaría. Pero nada.

Nueve de la mañana con veinte minutos y él no aparecía.

Sintió una gran decepción, había estado tan nerviosa para nada.

¿Esperas a alguien?-habló alguien a su derecha.

¡Ah!-gritó ella mientras daba un pequeño salto del susto, no se había percatado que tenía alguien a su lado.

¿No me digas que estabas esperando por mi?-preguntó en forma maliciosa.

Volteó a verlo, estaba sentado sobre la jardinera, a escaso medio metro de ella, sorbiendo también una cajita de jugo.

Su primera reacción fue de sorpresa, estaba tan embelesada viendo hacia el edificio a su izquierda que no lo había visto. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí sin decir palabra?

¿Pero qué…

Tomaré eso por un sí.

Yo…- estaba a punto de negar todo…pero eso no contribuiría con su plan- eto…si…-se sonrojo un poco.

Sasuke frunció el ceño, no esperaba esa respuesta, quería hacerla rabiar.

Eh…Vaya que estas de buen humor.-se acercó a ella intimidantemente.

…¿es que te gustó lo de ayer?

Eh…- estaba que se moría de la pena…haber aceptado algo así….aunque no era cierto…lo único que hizo fue desviar la mirada.

Jajaja, ¿tu? ¿apenada? Mira que pareces linda…aunque…en realidad no lo seas.- con sus palabras sólo quería hacerla enojar…¿por qué razón estaba tan cambiada? ¿Dónde estaba aquella Sakura de la cual se divertía al verla enojada?

"Aunque en realidad no lo seas" Esa frase retumbó en su mente mientras trataba de contener su puño y no golpearlo en la cara.

Efectivamente, así eran los principes, unos totales estúpidos egocéntricos.

Un recuerdo fugaz vino a su mente… frases de otro chico junto con su rostro venían sin querer …

"-Eres demaciado linda, me siento demasiado feliz por tener una novia como tu…¿te he dicho que eres muy bonita?"

….

"- Te amo Sakura, eres la chava más linda que he conocido"

"- Hazlo, ¿qué no ves lo que provocas en mi?"

"- ¿Te dolió? Se que no te quejaras porque eres una chica muy linda y me amas"

"- Hazlo, las chicas lindas lo hacen….."

"- Me encanta lo linda que te pones cuando estas entre mis piernas …"

….

Linda, linda, linda, linda, tantas veces se lo habían dicho, pero ninguna había sido una palabra sincera.

Ahora él estaba ahí a su lado queriendo parecer divertido…y diciéndole que no era linda, bueno, él por lo menos se lo dijo directamente y no le mintió.

¿No soy linda verdad? Lo sé, nadie es lo suficientemente buena para el gran Sasuke, debí imaginarlo.-su expresión había cambiado, estaba incomoda cerca de él.

Sakura se levantó de su lugar y metió todas sus cosas a la mochila, dispuesta a marchase. A esa hora no tenía clase, así que lo mejor sería meterse en la biblioteca y hacer su tarea en vez de pensar en ese tipo. ¿O era sólo que quería estar sola para llorar?

Espera, era una broma.

No, dejalo, me gusta que seas sincero.-su voz se notaba extraña.

Sakura. Mirame a los ojos.-la jalo de la mano, haciendo que ella tirara su mochila al suelo.

Sueltame…

Te he dicho que sólo era una broma.

Ella jaló el brazo.

Hasta luego.

Recogió su bolsa del suelo y se marchó.

No le importaba si estaba echando todo a la basura. Si algo quería en ese momento definitivamente no era estar cerca de él.

La noche era ventosa. Por los cristales de las ventanas sólo se veían las ramas de los arboles ir y venir. En la cafetería había poca gente, dos o tres personas, así que era perfecto pues ese día sólo habían dos maid, ella e Ino.

La chica rubia fue a atender las únicas dos mesas ocupadas. Ella por su parte se tiró en un sillón cerca de una ventana. Mientras observaba las hojas caer e irse en dirección de donde soplaba el viento, recordaba como esa mañana, durante sus dos últimas clases había estado ignorando a Sasuke. En su pequeña conversación matutina había surgido un nuevo sentimiento hacía él lo cual no podía distinguir. Además del repudio y la sed de venganza, ahora ni siquiera tenía el valor suficiente como para fingir, no trataría de ser amable con él ese día. Todo tenía que ver quizás con el hecho de que él era un príncipe, es decir, un tipo que se había enrolado en ese juego tonto, en el cual años atrás ella había caído.

Mientras seguía ahí sentada, dejando pasar el tiempo y asegurándose de que cada minuto que pasaba odiaba más al pelinegro, una voz a su lado la hizo salir de su ensimismamiento.

Creo que te buscan.

Eh….

Era Ino quien le hablaba, haciéndole señas con los dedos mientras cargaba una gran bandeja.

Tenemos un cliente, creo que tu debes atenderlo.

La pelirosa se levantó y se sacudió la falda. Se acomodó el vestuario y fue a la entrada.

Aun seguía algo ida, así que actuó como robóticamente, ni siquiera miró a los ojos al cliente que acababa de llegar.

Buenas noches, bienvenido a CoffeProux, yo seré tu maid, pase por aquí Amo.

Esa frase era típica en la cafereria, si el cliente se detenía en la entrada era señal de que estaba esperando la atención personalizada de una maid. Ellas los recibían acogedoramente y los llevaban a una mesa.

Mientras Sakura caminaba por entre las mesas su mente aún divagaba por lugares muy lejanos.

El cliente se sentó. Ella sacó el blog de los pedidos y preguntó.

¿Gusta ordenar?- por primera vez lo miró a la cara, tenía que mostrar algo de cortesía, por más mal que ella estuviera, no tenía que descuidar de esa forma su trabajo.

Una mirada fría y penetrante la hizo sentir escalofríos.

Tenía frente a ella nada más y nada menos que al hombre menos indicado, Sasuke.+

¿Qu-e ha-ces aquí?-tembló un poco, el chico la miraba con cierto enojo.

Sólo un café.-el no respondió a su pregunta.

"Ok, ok, respira Sakura, si el tipo no está en disposición de hablarte, tu no le rogarás"-pensó la chica en sus adentros.

Trató de ser normal y le llevó su taza de café.

Durante las siguiente hora Sasuke permaneció en la mesa al fondo donde Sakura lo había dejado, sorbiendo el café en lapsos de diez minutos, el cual no lograba terminar.

Lo único que hacía era mirarla. Seguía cada paso que ella daba.

¿Qué le pasa? No te ha quitado el ojo desde que llegó, además…¡como se atreve a venir aquí tanto tiempo por sólo una taza de café…! Es obvio que trae algo en contra tuya Sakura-opinó Ino mientras preparaba un capuchino detrás de la barra.

La pelirosa estaba limpiando unos platos del otro lado, mas al fondo, en la cocina, dado que había una conexión entre ambas piezas podían estar platicando.

Esta muy extraño, quizás enojado, hace rato que le hablé no me contestó.

¿Qué le hiciste?

¡Que hizo él!

Ino frunció el ceño.

Bien, ¿qué te hizo?

Mmmm…me dijo en la cara lo fea que era.

¿Exactamente eso dijo?

Digamos qué, me dijo que estaba bromeando…pero bueno, ¡si el tipo quería jugar con una modelo, se la hubiera conseguido…! ¡Le encanta la idea de burlarse de mi!

En ese momento un sonido agudo se escuchó en el fregadero, uno o más platos se habían roto.

¿Estás bien?-preguntó la rubia.

¡Ya me desesperó! Dejaré las cosas claras de una buena vez.

Yo creo que deberías….

La pelirosa no escuchó a su prima, apenas y se secó las manos fue directo a aquella mesa.

¿Vas a ordenar algo más? Dentro de poco vamos a cerrar.

Haruno, esas no son formas de atender a tu amo.

¿Amo? Una bomba acababa de explotar.

Mira Sasuke, no sé que diablos te propones, pero me estas hartando.

Sus planes de venganza se estaban yendo por el caño en esos momentos, sólo tenía dos caminos, quedarse sin hacer nada y ver cómo había desperdiciado su oportunidad, ó, por lo menos, quedarse con la satisfacción de haberle roto la cara de un buen golpe.

¿Dónde quedó la maid amable que se supone me debe atender?- el chico seguía mirándola tan frio como desde el principio.

No te entiendo, no puedo comprender nada de ti, lo único que sé es que en realidad eres alguien insoportable.

Tras decir esto dejó-más bien, aventó- la nota de la cuenta frente a él.

No podía creer que le fuese tan difícil luchar contra alguien como él. Sólo era un estúpido niño rico del cual ella debía sacar provecho, pero por más que trataba de oponérsele y mandar sobre él no podía, sin duda el tipo ya era experto en el engaño y la manipulación, no tenía duda en la idea de que ella no era la su primer princesa.

Caminó a la cocina y salió por la puerta de atrás la cual daba a un cajellón, se maldijo en lo bajo mientras soltaba su puño contra la pared.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que tenía una herida en el dorso de la mano. Debido a su coraje no se había percatado que se había lastimado al romper los platos.

La sangre formaba una delgada pero llamativa línea de sangre al caer de su mano al piso húmedo del callejón.

Con el golpe al muro la herida se había abierto más.

Con su mano sana, buscó en su mandil algo para parar el sangrado.

De pronto un par de manos calidas atraparon su mano ensangrentada.

La persona frente a ella sacó un pañuelo de la bolsa y ágilmente envolvió la herida y detuvo el sangrado. Ella sólo se dejaba manejar como una muñeca.

Es algo bizarro ver a una maid con la mano llena de sangre mientras te atiende.-hablo el chico mientras hacía el amarre del pañuelo.

¿Tu...que haces?

A ver…si yo no llego ¿hubieras hecho hasta lo imposible para morirte desangrada? ¿a qué se debe tu actitud infantil? Vi como te golpeabas con la pared. Estas loca.

Cuando el casi terminaba ella jaló el brazo, sin embargo él no la soltó.

Eres un estúpido.

Vaya que no eres nada buena para dar un gracias. ¿así pagas que me preocupe por ti?-su voz mostraba enojo.

¿Paga? ¿Ahora te cobrarás esto como hiciste ayer?-le reclamó Sakura, estaba a nada de comenzar a llorar.

Mmm…puede que sí.-se acercó a su rostro, pero ella lo rechazó al instante.

Entonces su rostro cambió. Ese enojo se desvaneció por completo.

Esta bien, ya te pedí disculpas, y ahora sólo trataba de ayudarte, es que…en serio…Me preocupa, estabas sangrando y ni siquiera te habías dado cuenta.

Ella permanecía en shock, esa última frase, realmente la odió pues sonaba sincera.

"Maldito Sasuke....¿ahora tratas de fingir que te importo?"

Y se vinieron las lágrimas sobre su rostro. Se sentía demasiado tonta llorando frente a él, y aún más por sentir que había algo de verdad en sus palabras.

Entonces su yo interior, ese que la guió la otra noche a conseguir venganza, ese yo que la empujó y le dio fuerzas para buscar a Sai en el antro, fue el que salió a relucir en medio de las lágrimas al haber encontrado su primer gran oportunidad.

Si tres pasos los separaban era mucho.

Ella se avalanzó sobre él, sus manos se enredaron alrededor de su cuello sujetándolo con mucha fuerza mientras se ponía de puntitas y le plantaba un beso al pelinegro.

Era más que obvio que él no se lo esperaba.

Para ella, hacía mucho tiempo que no besaba a un chico, pero en medio de ese momento tan vil, trató de recordar cómo era esa sensación.

Sentía como sus labios presionaban los del chico, él ni siquiera se movió.

No podía creer al punto que había llegado, en un momento estaba llorando y luego tratando de sacar provecho…fingiendo.

Tenía a ese hombre perfecto frente a ella, era un poco inútil pensar que alguien como él se fijaría en una chica así, pero, por alguna razón él la había escogido para ser su princesa.

Tras varios segundos se cansó de estar tratando de alcanzarlo, era muy alto para como para estar mucho tiempo así.

Se sintió algo tonta. Aquel tipo rico que parecía modelo de revista prácticamente le había puesto una gran etiqueta en la frente que decía que no valía nada.

Al momento en que se separó, él reaccionó de la manera menos pensada.

La tomó por la cintura y haciendo gala de su gran fuerza y cuerpo atlético, la levantó y la llevó contra la pared.

Se acomodó entre sus piernas y bajó sus manos por detrás de ella para sujetarla mejor.

Y de la nada, se apoderó de sus labios.

Al principio fue rápido, era tan voraz que parecía que se quería comer sus labios.

Mordisqueaba su labio inferior insistentemente. Su lengua entraba y salía de su boca estrepitosamente.

Ella sentía el frio de la pared calando en su espalda, y esas grandes manos sujetándola por debajo de la falda. El cuerpo que tenía en frente era realmente….cálido.

Sin aviso, los besos se tornaron más lentos y delicados.

Sakura sólo podía ver como mientras la besaba, por momentos abria los ojos y la miraba fijamente. En una de esas creyó ver esa mirada fría de hacía unos minutos, pero luego pensó que era su imaginación.

¿Qué era todo eso? ¿Qué debía hacer ella? Tenia a su espécimen de hombre besándola, tocándola, mientras ella….fingia…que quizás quería ese beso.

"Un momento Sakura….¡Claro que yo no quería besarlo!....¡Yo nunca querría besar a un patán como él!"-se escandalizó en su mente.

Los labios de él bajaron por su cuello donde parecía que se deleitaban con cada centímetro de su piel.

Un ruido de una cortina bajando-el cual pertenecía a la cafetería pues ya estaban cerrando- los hizo reaccionar.

Sasuke la bajó y se le quedó mirando, ahora sus ojos habían cambiado. Cualquier rastro de su enojo y de las lágrimas de ella se habían ido.

Te llevo a tu casa. Esperaré en el auto por ti.-dijo metiéndose las manos a los bolsillos.

No. ¿qué te crees tu para hacer esto?-le espetó enojada.

Mmm…Eres una molestia, ¿lo sabías?

Si tan molesta soy entonces por que diablos me sigues…..¡Y por qué rayos haces cosas como esta!.

La chica sentía como sus uñas se clavaban en los ladrillos de la pared.

Sasuke acercó el rostro al de ella. Desde ese angulo le parecía que ella era muy sensual. ¿Una maid, una ingenua chica, que aunque no era tan bonita era lo suficientemente tonta para aprovecharse de ella sería lo que ella le deparaba? Sonrió maliciosamente para sus adentros.

¿Sabes por qué razón hago esto? ¿Qué no te parece tan obvio? Haruno….-dudó por unos segundos-….Me gustas.

La pelirosa se quedó sorprendida....fingir era algo que se le daba muy bien al Uchiha.

"Vaya, vaya…en realidad eres un idiota Sasuke…¿piensas que con todo ese encanto me vas a volver loca no? ¡Desgraciadamente para ti ya se como son los chicos como tu!"

El la abrazó sin que ella se quejara. La tenía en sus manos….

En una lujosa oficina, un chico de tez blanca, ojos negros y pelo azabache contesta el teléfono.

¿Si?

¿Ya has comenzado Itachi?-pregunta la voz del otro lado de la línea.

Hace ya varias semanas. Todo va de acuerdo al plan.

Recuerda que esta es tu última oportunidad.

Lo sé muy bien, no hace falta que me lo recuerdes. Esta vez dejaré el juego y me pondré serio. Las cosas están saliendo mejor de lo que pensaba.

Eso es bueno, el éxito y poder del imperio Uchiha no sólo depende de los negocios. Eres un digno sucesor, ¿tienes en cuenta eso verdad?

El pelinegro cuelgó después de eso.

Llegará el momento en que yo sea el líder de los Uchiha, en ese momento me burlaré de ti y por fin podré destruirte.

Tomó de su escritorio cuatro sobres, cada uno con una respectiva fotografía.

C14…vaya….¿por qué diablos Sasuke escogió a esta chica? ¿Acaso cree que ella podría….? No, claro que no. El desgraciado me quiere hacer rabiar. El muy ingenuo cree que puede contra mi. Ya veremos que dirás al final hermanito.

El frio Itachi, poderoso y manipulador de Itachi….Ya habían pasado diez años que había pasado a formar parte de la orden la cual había sido lidereada por los Uchiha desde muchos años atrás. El juego del cuento, como ellos le llamaban, tenía un propósito más oscuro del que Sakura podía llegar a imaginar. Habían más personas detrás de la orden, gente poderosa que movía los hilos. La pelirosa no sabía en que se estaba metiendo. ¿Ahora saldría tan bien librada como en la vez anterior?

Estar en la escuela era demasiado sofocante, más aún cuando tenía que fingir ante él que le gustaba.

Miradas indiscretas con las cuales pretendía verse algo ingenua. Fingir estar nerviosa, o fingir que estaba desesperada por verlo….apenas había transcurrido medio día y ya estaba harta de actuar. El solamente seguía siendo tan frío como siempre. ¿Qué pretendía, era que quizás no estaba tan interesado en seguir el juego?

"¡Qué príncipe me ha tocado! …se supone que me tiene que enamorar y sin embargo se comporta peor que si fuera una piedra…..brrr….."-pensó la chica mientras lo miraba de reojo estando en clase.

Cuando el profesor hubo terminado, el fue el primero en salir del salón.

Ni una palabra había pronunciado desde que la llevó a su casa la noche anterior.

Esa nueva actitud del chico la desquiciaba.

¡Ahg…..como lo odio!

Sakura-chan….calmate…todo mundo te esta viendo.

Hinata, no sabes….¡es un…un….idiota! En verdad no entiendo que se trae entre manos.- le contestó realmente enojada a la ojiperla. En ese momento estaban de camino a la casa las tres chicas.

Pero dices que te besó….¡Ah…qué daría yo para que un hombre como él me besara así….aunque fuese todo fingido…no sé de que te quejas!- Ino al igual que su amiga ya estaban al tanto de los sucesos de la noche anterior.

Sakura la miró incrédula.

Ino, en realidad estas loca, ¡ese beso fue lo más sucio que he hecho….! ¡Y para nada lo disfrute…!

Ah…ya…por lo menos de eso podrías tomar ventaja, tienes a un macho así que puedes presumir a todo mundo.-dijo la rubia.

¿Sakura-chan…de casualidad su auto es uno negro deportivo?-preguntó Hinata dándole un ligero codazo.

Mmm…si…se sirve de todos los lujos…maldito niño rico.

Jajaja, pues creo que ha venido por ti.-se burló su prima mientras le señalaba discretamente que mirara afuera de la casa, puesto que estaban a punto de llegar.

Un auto negro deportivo estaba estacionado afuera, él estaba dentro. Cuando iban llegando le hizo una seña.

Bajó el vidrio de la ventana.

Sube, vamos a dar un paseo.

¿Por fín te animas a hablarme?

Sube.

La chica hizo lo que le ordenó, apenas y le dejó sus libros a Hinata.

Condujo en silencio hasta llegar a un centro comercial.

Te invito a comer, ¿hoy no trabajas verdad?

N-no.

Salieron del coche. En el lugar había mucha gente, pero en especial estaba atiborrado de adolescentes, que cuando veían pasar al pelinegro soltaban largos y profundos suspiros.

"¿Por qué tengo que soportar todo esto? ¡No hay chicas más tontas…!"-pensaba Sakura algo molesta mientras iba detrás de el pelinegro.

Entonces se le ocurrió hacer algo muy, muy innecesario.

Se aferró a su brazo, no, más bien se colgó de su costado.

El ni siquiera se inmutó. Y así continuaron hasta llegar a un restaurante, ante la mirada de envidia de todas las chicas.

Sakura veía sus caras llenas de descontento, mientras ella se reía para sí de lo que ocurría.

La comida transcurrió lentamente…cuando terminaron, Sakura se animó a hablar al verlo tan callado.

Sasuke, sobre lo de ayer…yo..-sentía nauseas por fingir estar enamorada de él.

Quiero que se repita.-le dijo levantando la mirada. Esos ojos negros la ponían en verdad nerviosa.- digo, quiero que salgamos. Te invito mañana al cine. ¿te parece bien?

Sakura tenía unas increíbles ganas de hacer caras de enojo, pero mantenía esa expresión de tonta enamorada.

Me encantaría.

Salieron del restaurante y caminaron por los pasillos, viendo los escaparates.

La chica se divertía viendo las caras de envidia de muchas mujeres al pasar.

Sasuke-kun, en realidad estaba preocupada, pensé…pensé que ya no querías verme. Quería pedirte disculpas por lo torpe que fui anoche

No hagas eso.

¿Qué?

No me gusta que seas tan empalagosa-dijo señalando sus manos entrelazadas.

Sakura tragó saliva. ¿Desde cuando era tan observador?

Prefiero que seas tosca a tan….dulce….en realidad me molesta.

¿En realidad le estaba diciendo eso?

¿Eh?

Se tu misma, no soporto a una chica tan…excesivamente cariñosa.

"Maldito amargado…¡si todas esas chicas supieran lo que en realidad es…!"

Esa noche no pudo dormir bien, esa "cita" , el beso en el callejón y sus reclamos por ser tierna estaban dando vueltas en su cabeza. No podría aguantar tanto con un chico como ese.

Aunque todavía él no le había pedido ser su novia. Eso indicaba que las cosas no iban tan bien.

Al siguiente día el pelinegro no llegó a la primer clase. Esto, para mediodía en que lo volvía a ver en otra clase se volvió un infierno. Necesitaba dejar claro que no saldría con él otra vez hasta que le pidiera ser su novia.

La clase de las doce pasó como si nada, mientras el coraje se acumulaba en ella. ¿Dónde diablos se había metido el chico?

Mientras bajaba las escaleras hablando pestes de él- en voz baja, no sería prudente que la escucharan hablar mal de su futuro novio.-, se encontró con Kurenai-sensei.

Buenas tardes Sakura.

Hola sensei.

Espera, necesito que hagas algo por mi para la clase de mañana.

La pelirosa se había convertido en una de las mejores alumnas en la clase de Kurenai, se sentía complacida de servirle de algo.

Ve por este libro a la biblioteca y traelo mañana a la clase.

Con mucho gusto.

Cuando terminó la última hora-en la que el pelinegro tampoco llegó-, fue directo a buscar el libro.

El edificio que ocupaba la biblioteca era muy grande, dentro sus pasillos formados por estantes parecían formar un verdadero laberinto.

Llevaba la clave para buscar el libro, lo cual la condujo muy al fondo del lugar.

Mientras recorría estante por estante en busca del ejemplar, un ruido cerca la detuvo.

Del otro lado se encontraba alguien…

Hizo un hueco entre dos libros para poder ver de quien o quienes se trataba.

Al ver lo que sucedía quedó congelada.

Del otro lado estaba una pareja en una situación de lo más acalorada.

Mientras se besaban el chico movía una de sus manos por debajo de la falda de la chica, mientras tenía una mano dentro de su pantalón.

Conocía a la chica, era una de las más populares de la escuela, gente con la que ella nunca socializaba.

Y él, ¡Por Dios! ¡Podría reconocer esa cabellera de color negro azabache desde varios kilómetros!

No quería ver más.

Salió inmediatamente. Estaba furiosa, no podía creer que el tipo fuera…No, ya lo sabía. Lo que más le enojaba era lo mediocre que el tipo era. Trataba de jugar con ella mientras se revolcaba con la chica más guapa de la facultad.

"Maldito estúpido, ya sabía yo que no se puede fiar en los príncipes. Pero esta me la va a pagar."

Cuando la chica iba rumbo a la salida se detuvo por el estacionamiento.

Entró. El lugar estaba algo solo, y oscuro. Al fondo pudo divisar el lujosísimo auto negro. Sonrió con malicia mientras sacaba de su bolso un cutter.