Kazahana Grand

IV


¿Qué puedes responder o hacer? Ni siquiera Shizuru que es una descarada podía darse el lujo de decir comentarios que la pudieran justificar.

De Mai Hime nada me pertenece, sólo tomé prestado.


No siempre se tiene la libertad para elegir lo que uno en verdad desea hacer por el resto de su vida; no ha sido fácil pero puede ser peor, eso me repito cada que las cosas van mal. Hace ya casi 1 año, acepté la oferta de una amiga, para trabajar en un prestigioso hotel, seguir en el negocio de la familia no me hacía sentir con retos, pese a que nuestra empresa y apellido me ha abierto muchas puertas; fue entonces, después de romper el yugo Fujino que comencé a laborar como gerente de ventas en el Kazahana Grand.

La negativa de mi padre fue insólita, una de las pocas veces que lo he visto comportarse de esa manera; él dijo que esa familia no era honesta, que su legado no era honorable y que había muchos temas dudosos; la muerte de los Kazahana el más extraño de ellos. Pero yo quería conocerlos, los secretos de esa familia, el secreto de su tan repentino éxito, la facilidad con la que sus negocios funcionaban, hace muchos años ellos eran una simple familia mitad oriental mitad europea, a quienes mi padre llegó a detestar. Nosotros nos dedicamos a comprar empresas y venderlas nuevamente, era obvio el recelo de mi padre hacia ellos. Nunca quisieron tener nada que ver con nosotros, con él.

Así que cuando comencé a buscar trabajo lo hice con cuidado, en secreto, como nadie debería hacerlo. Sé que le debo casi todo a mis padres pero sus negocios no son el mejor camino para emprender una vida tranquila, mi padre tiene muchos enemigos, y no se trata de cosas ilícitas, sino porque sus métodos no son siempre los más razonables, de los que no dejan tranquilos y llenos de satisfacción a ambas partes. Nunca se lo he comentado, y sé que él sabe perfectamente esa es la razón principal por la que no quiero formar parte de su empresa. Pero el turismo, las ventas, los grupos, esa es mi pasión; no lo dudé cuando Haruka me ofreció el puesto.

Haruka, una mujer rara, atormentada estoy segura por alguna persona, no por alguna situación. Una que jamás ha querido compartir. Somos amigas ya hace varios años y aun así, siento que no la conozco, en parte porque no habla mucho, se me da muy bien leer a las personas pero a ella no. Casi no habla pero en escuchar es excelente; es ella quizá la única persona que sabe mis problemas, mis verdaderos. Hablando de ella, desde la llegada de la niña guardián de Kazahana no hemos podido vernos, no es para más, nunca viene nadie a quién rendirles cuentas. Kuga Natsuki, la joven misteriosa. Según Nagi, ella no es de fiar, así lo dijo él con quien varias veces mi padre se ha reunido pues ahora sí logró un trato para comprar las propiedades que su padre tantas veces nos negó. Nada sabíamos de ella, hasta hace un par de años, cuando el apellido Kazahana sobresalió y todo gracias a ella, y a las pocas buenas decisiones de Mashiro Kazahana. Un par de reuniones mi padre ha sostenido con el joven heredero y existen problemas para obtener legalmente las propiedades, ya que pertenecen a Mashiro y no a Nagi. Eso es lo que hemos descubierto mi padre y yo, aunque Nagi siempre dice que no es ese el problema, sino la necedad de su hermana a vender.

Que yo sepa, su hermana no es poseedora de buena salud, por lo que se ve obligada a mantenerse en reposo la mayor parte de su vida; si me lo preguntan, sería bueno deshacerse de varias cosas que la obligan a gastar fuerzas y disfrutar de sus millones. No la conozco, ni en foto o pintura; Mashiro se alejó totalmente del mundo y desde donde sea que se encuentre ha mantenido sus negocios, de mala manera en un principio, debido a su estado, dicen quienes estuvieron cerca de ellos. Las cosas cambiaron como ya dije hace ya 5 años, cuando poco a poco se fueron construyendo más hoteles y cuando la gente maravillada comenzó a visitarlos, frecuentemente. Sin explicación alguna, sin fórmula matemática recuperaron el lugar que habían perdido, la cúspide es nuevamente de ellos. Pero ella aún no se deja ver, ahora envía a esa de la que no sé nada, de la que estoy a punto de descubrir algunas cosas, no por Nagi de quien me hubiera gustado escucharlas, pues él la conoce un poco; sino por Haruka, con quien al parecer se lleva de maravilla.

Tengo que fingir que todo va bien entre nosotras, entre mi amiga, a quien tengo la desfachatez de llamar así; sé que dentro de poco lo nuestro se desmoronará, por no contarle lo que mi padre está a punto de hacer, por obtener la propiedad de manos de aquel, del incorrecto. Y yo en medio de todo, con el apellido pero con la lealtad, poca que me queda a Haruka, pero no puedo decirle, aún no. Es tonto no pensar que quizá ella ya sepa y más estúpido es no decir nada, cada vez que lo intento, es como si ella esperara de mis labios lo que sólo piensa confirmar, quizá a eso vino Kuga, quizá pierda pronto mi trabajo, su incondicional amistad. Aquí voy, con taza de té en mano, con remordimiento a cada paso que doy.

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Las horas no dejan de pasar, y cómo quisiera marcharme ya.

"Buenos días Haruka san, ¿podemos hablar?" - Con su entonada voz y odioso acento, Fujino entró a mi oficina en un muy mal momento-.

"No quiero ser grosera Fujino pero Yukino te debió haber mencionado que éste no es buen momento o ¿es acaso una emergencia?"

"No es ninguna emergencia, sólo quería cambiar unas palabras, hace mucho que no lo hacemos, mucho menos tomar té juntas, mira, he tenido que traer mi taza servida frente a ti, con la esperanza de tentarte" - Meneaba su taza cautelosa, la culpable de mi enojo, es quizá este un buen momento para restregarle en la cara su comportamiento que me está dando dolores de cabeza –.

"Tienes razón, le informo a Yukino que me tomaré un pequeño descanso y en un momento estoy contigo".

Con toda la calma, y frialdad de su ser, Natsuki me pidió la renuncia de Fujino, hace días; sé que está mal que trate de defender el comportamiento animal de Shizuru y también sé que se lo merece, que muchas otras personas hubieran interrumpido su acto para sacarlas de la propiedad bruscamente pero creo que si intento persuadir a Natsuki a con algunos datos y resultados de lo que Fujino ha hecho, quizá decida que puede quedarse con nosotros, es esto lo que he estado haciendo, encerrada todo el día, aunque presiento de nada servirá. Vaso con agua en mano, me siento en el confortable asiento frente a la gerente de ventas.

"Y, ¿cómo va tu departamento?" - Comenté mientras me daba valor -

"Qué mal gusto, deberías preguntarme por mi vida privada no mi trabajo"

"Créeme Shizuru, estoy más enterada de tu vida privada de lo que quisiera".

Shizuru; a pesar de que muchas personas la ven como un misterio, que varios y varias quisieran resolver, no tiene nada de interesante, es una mujer adulta, que actúa de manera inmadura en cuanto a su vida sentimental, responsable en el trabajo (poniendo de lado el caso Marguerite) influenciada totalmente por el criterio sucio de su padre, tiende a cambiar de opinión cuando se interesa en algún tema o persona, misma opinión errónea como he dicho, por los comentarios de sus familiares. Digo que no tiene nada interesante y suena grosero el comentario pero es así, una joven que ha tenido todo y todo en su poder para hacer y deshacer su "destino", si es que esa cosa existe, y con todo en sus manos, aún tiene miedo. No la culpo y no es que la esté criticando, ella es probablemente más valiente que yo, al hacer lo que gusta, no de la mejor manera, no de la más honesta pero lo hace.

Cuando Natsuki me pidió la renuncia de Fujino, no tuve el valor de pedirle una segunda oportunidad, no me lo esperaba, vaya ella nunca ha tomado ese tipo de decisiones y mucho menos de las que competen a asuntos personales, y más tan íntimos. Quizá lo hace por intentar mantener el orden de lo que no había visto (el fraude); me dio la orden, me besó en la mejilla y esperó amablemente hasta que me fuera caminando hacia mi carro, así, lenta, frustrada por no poder hacer algo. Ahora me siento cohibida ante ella, cómo se lo puedo siquiera decir, cómo le digo que perdió su trabajo por algo tan estúpido. Lo peor es que sigo balbuceando y alejándome del tema.

"No sé si Kuga tenga la paciencia para hablar contigo, pues hasta ahora no lo ha hecho."

"Será porque no tienen nada que hacer en ventas, creo que he demostrado es el mejor departamento de tu hotel" – Ella tan altanera, hasta levantaba la cara mientras parloteaba -

"No te halagues Fujino"

"Estoy en mi derecho, mi trabajo me ha costado"

"Sí, trabajo que se ve arruinado por tu estúpida falta de prudencia" – Ahora, es el momento -

"¿mmm?... ¿Perdón?" – Pronunció Fujino mientras veía el fondo de su taza -

- Inhalé y exhalé sin recato –

"No sé cómo decirte esto, creo que es porque me causa vergüenza y segura estoy de que a ti no".

"Cualquier problema con tu falta de deseo sexual puedo ayudarte pero ya te he dicho que no es normal que una mujer sana y hermosa como tú no quiera uno que otro encuentro de vez en cuando" – Estúpida, intento hablar de temas serios e interrumpe con esto –

Seguro, sigue parloteando, sonaba en mi cabeza. La única razón por la que la dejé hablar y hablar era porque mientras más lo hiciera, más disfrutaría ver cómo la sonrisa le desaparece de sus sucios labios, lo de la petición o más bien orden de despido de Natsuki me lo guardaría; pese a todo, me interesa mucho la buena relación de esas dos, aunque ahora sea nula o casi imposible, ¿por qué me interesa? Por la empresa, porque a nadie le gusta fracasar, es tonto pensar que Fujino pueda convencer a Natsuki pero al menos debo intentarlo, por algo es famosa, por lograr lo que se propone.

"Hace ya varios días" – Shizuru alejó la taza de sus labios y una de sus cejas se postró más que interrogativa, casi, casi le llegaba a media mitad de la frente mientras yo le hablaba-. "hace varios días, alguien, caminaba entre los salones de convenciones" – ella escuchaba atentamente- "y esa persona me informó algo que vio, una situación bastante comprometedora por cierto". -Fujino abrió los ojos enorme-. "deseas que continué o lo que te he dicho te trae recuerdos de alegría con Marguerite san".

¿Qué puedes responder o hacer? Ni siquiera Shizuru que es una descarada podía darse el lujo de decir comentarios que la pudieran justificar.

"No lo entiendo Shizuru, tú, que tanta admiración le tienes a los Kazahana, a sabiendas que su mano derecha se encuentra aquí; te das el placer de seguir con estas cosas, incluso cuando te he pedido que lo hagas muy privado; ¿No se te ocurrió que te podían descubrir?" - La miraba fijamente y ella me regresó la mirada y una sonrisa burlona -.

"No se me ocurrió, porque nunca nadie me había descubierto. Además ella qué, ella no es de mi importancia, esa mujer…."

"Esa mujer puede despedirte sin preguntarle a nadie, ella es prácticamente quien decide todo en este lugar; ya no eres una jovencita a la que se le pueda seguir regañando Shizuru, por qué no dejas tus juegos a fuera del trabajo"

"¿Juegos? Perdóname pero lo que hago no son juegos"

"Entonces enamoras a Marguerite para casarte con ella, sabes perfectamente que para ti es imposible"

"Para mi nada es imposible"

"Al parecer comportarte como una adulta sí lo es" – Le grité –

"Mira Haruka agradezco tu preocupación sobre mi…"

"No me preocupo sobre ti, me preocupa tu puesto, lo que digan las miles de personas del hotel en nada me interesa, lo único que tiene valor es ella, lo que le diga a Mashiro; entiende que mi trabajo está en riesgo por tus actitudes"

"Pues renuncio y listo"

"No es lo que quiero Shizuru, mira, Natsuki no tardará en visitar tu departamento, hazme el favor de comportarte, deja de lado el orgullo familiar y responde lo que sea que te pregunta, ella es muy perceptiva y te advierto ella sabe más cosas de todos de lo que te puedas imaginar"

Shizuru se retiró de mi oficina enojada; y no era para más. Sin embargo prefiero esto a decirle que es Natsuki quien la quiere fuera del hotel. No sé cómo le diré que no seguí sus instrucciones, no sé cómo seguiré a su lado y estoy segura ella aún puede ver en mis ojos lo que hace mucho veía, lo que todavía siento eso que no me he perdonado. Éramos muy jóvenes cuando jugábamos al amor, así fue en un principio, enojos y falsas histerias, todas ocultas de inquietudes, de tantas, de deseos.

La conocí primero a ella, a su dueña, quien gustosa me dio la posición que ahora con firmeza ocupo, ella primero me dio las bases y yo muerta de miedo, con falta de experiencia aprendía poco a poco. Hasta que un día llegó, con el verano, con sus cabellos negros, con sus ojos verdes, sus manos frías su corazón de fuego. Para Natsuki fue difícil, pero más lo fue para mí; aceptar lo que tantos días ocultábamos, lo que tantas noches queríamos. Yo pretendía odiarla y al principio me aseguré a mí misma que eso era, que la detestaba por tomarlo todo a la ligera. Después la fui conociendo, amando.

Nada era más importante que Mashiro, nada, ni siquiera su propia vida; sin embargo en sus ojos veía amor, lo sentía en sus manos, cuando su lengua recorría todo mi cuerpo, no era sólo pasión, en verdad nos compenetrábamos. Sabía que podía hacerla toda mía, pero nunca tuve la paciencia que ella pedía sin decirlo, con su silencio, con sus malditos secretos, todavía me duelen sus mentiras. Me desconozco, nunca hubiera imaginado hacer todos esos actos cuando estuvimos juntas. No sabía que podía ser celosa o que pudiera amar tanto, mucho menos llorar como lo hice, hacerla llorar nunca estuvo entre mis planes. Siempre siento nauseas, al recordar cómo la alejé para siempre, cuando le grité que era una cualquiera. Ya después la niña tierna que conocí se había marchado y descubrí a una mujer triste, con semblante pesado, con dolores de cabeza constantes que se hacían notar cuando la espiaba, mientras frotaba sus sienes, descubrí también que pronto se marcharía. Ella no se disculpó; y una tarde, antes de dejarnos de ver me dijo cosas, que me cambiaron para siempre cosas que no creía; hasta que Mashiro hizo acto de presencia, llevándose lo único que me ha interesado.

Por trabajo volvimos a hablarnos, sólo llamadas de un par de minutos, por sus escritos que enviaba sabía que no estaba feliz conmigo, que ni alejadas ella entendería mis acciones. Mucho tiempo ha pasado y me desconcierta su actual forma de ser, quizá sí ha madurado, o quizá ya no le importo en nada. Cuando estamos juntas se concentra en el trabajo, sólo en eso, ni siquiera la he descubierto mirando hacia mí, ninguna de todas las veces que yo lo hago. Natsuki no ha cambiado mucho físicamente, es un poco más alta, igual de hermosa. Me sigo sonrojando con su voz, cuando accidentalmente me toca, los dos besos en la mejilla que me ha dado; no sé por qué lo hace, antes jamás lo hubiera hecho, primero porque soy su ex novia, segundo porque ella jamás saluda a las personas de esa manera; me duele la cabeza, quizá no se trate de nada pero no puedo evitar pensar algo malo, no puedo evitar enamorarme; Natsuki…

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"Buen día Kuga san, ¿algo en lo que le pueda servir?"

"No se preocupe, sólo me interesaba ver cómo es que su grupo de personas se desenvuelven en la operación, y por lo que veo es más que bien, casi excelente".

"En eso trabajo, en lograr la excelencia, muchas gracias, significa mucho para mí". -Apuesto a que sí chiquilla de las hormonas locas -

"Para mí también; lo es señorita" – Tanto que estoy a punto de correrte –

La niña esta me miraba discretamente según ella por todos lados; en otro momento me hubiera agradado su curiosa reacción pero tan sólo de verla así, me recordó aquel episodio con Fujino y obviamente me dan ganas de arrancarle las greñas chuecas y verdes que tiene. Debo aceptar que su trabajo es muy bueno, la manera en la que organiza a su personal, no les permite llegar tarde en nada, no acepta excusas cuando hay algún error, mínimos son por lo que he observado. Es casi perfecta, claro excepto por aquello que desafortunadamente presencié.

"Disculpe señorita, ¿ya ha desayunado?"

"Sólo un poco de té, puedo preguntar por qué"

"Lo ha preguntado ya y quisiera saber si le gustaría desayunar conmigo".

"Ah, se lo agradezco mucho pero no puedo dejar mi área, mucho menos podría dejar el hotel"

"Sí puede dejar su área se lo aseguro y nunca mencioné dejar el hotel". – Comenté con una gran sonrisa, además me permití acercarme un poco más a ella. Estábamos hombro a hombro mirando a los trabajadores, saludando a algunos cuantos que nos daban el saludo primero-.

"¿Aceptaría entonces desayunar conmigo?", - Ahora sí frente a ella-

"Si no hay problema, me encantaría….." – Pausa muy prolongada – "hacerlo" – finalizó-.

"Adelante entonces". – Con mi brazo le señalé el camino por donde debíamos caminar.

"Es muy amable Kuga san"

"Señorita Tomoe, verá, la verdad es que tenemos que hablar de inmediato"

N/A: Hola a todos, les prometí un capítulo más extenso y aquí lo tienen. Ustedes pidan y yo les cumplo (menos lo de publicar más rápido XD). Alguien mencionó interés por el pasado de Haruka y Natsuki y sí será revelado. Muchas gracias por leer y espero sus comentarios. Saludos!