El ambiente se llenó de tensión y todo era silencio. Inuyasha se mantenía quieto, parecía que ni siquiera respiraba, la mirada de Kikyo seguía puesta en él, aun esperaba su respuesta.
-¿Aun me amas Inuyasha?- repitió la sacerdotisa con firmeza
-Kikyo…- la incomodidad de Inuyasha creció al toparse con sus fríos ojos.
¿Qué si la amaba? Todo este tiempo había creído que sí, una prueba de ello era que siempre salía a buscarla; incluso si eso lastimaba a Kagome.
Kagome. Esa mujer sí que lo confundía: tan frágil y tan cambiante que la volvía loco. Un momento parecía feliz y al otro estaba hecha una furia, sin embargo eso era parte de su encanto.
-Inuyasha- la voz de la anciana Kaede la regreso a la realidad, y lo hizo percatarse de la mirada expectante de ambas, entonces borro la sonrisa que se había formado de forma inconsciente en su rostro y se limitó a contestar:
-Aun lo hago Kikyo- de pronto el hanyou parecía inquieto. Decir que aun la quería no se había sentido como esperaba; es decir, sentía algo por ella pero también sentía algo por Kagome. El problema aquí era ¿a quién quería más? Pensó y pensó hasta que sus pensamientos perdieron sentido. Se dio por vencido y prefirió divagar en su mente
Entonces lo noto por fin. El olor de Kagome no estaba, y no la había visto desde que partió aquella noche. Se comenzó a preocupar, pensó que lo más probable era que había regresado a su época, sin embargo algo se notaba extraño, tal vez había algo mal.
-Ya vengo- fue lo único que dijo antes de salir de la cabaña en busca de Kagome.
-Vamos Kagome, no te desanimes- dijo Ayumi intentando animarla un poco
-Estoy bien, solo necesitaba pensar chicas, no es nada grave- contesto intentando tranquilizar a sus amigas.
-Pero por lo que nos cuentas el aún no sabe que te has ido ¿o si Kagome?- comento Eri pensativa
-Tienes razón, tal vez ahora el té está buscado- continuo su amiga mientras la daba vanas esperanzas a la peli negra. "No lo creo" pensó ella con tristeza, "Probablemente ni siquiera ha notado que me he ido".
-¿Entonces asistirás estos días a la escuela Kagome?- Ayumi intento cambiar el tema al darse cuenta de que Kagome se veía decaída de nuevo. La muchacha lo noto y le agradeció con una sonrisa ligera.
-Si- contesto más animada- Parece que estoy mejor de salud…-añadió irónicamente recordando la largo lista de "enfermedades" que no le permitían ir a la escuela.
-Deberíamos hacer algo estos días- sugirió Eri- Ahora que Kagome está mejor podríamos salir- enseguida todas estuvieron de acuerdo y comenzaron a planear todo.
Kagome las veía mientras bebía su soda; este era su mundo, sus amigas, su familia. Reía con ellas y se sentía tranquila. Sin embargo no podía evitar pensar en Sango, Miroku y Shippo. También tenía muy buenos recuerdos con ellos.
El olor lo había guiado al rio. Sango y Miroku charlaban con expresiones serias mientras Shippo se mantenía flotando en el agua, parecía triste. Algo había pasado, estaba seguro. Tal vez Kagome había estado en peligro y él ni siquiera lo sabía.
-Miroku- se acercó lentamente a ellos mientras observaba el entorno, buscándola en los alrededores- ¿Pasa algo?- en cuanto su mirada se posó nuevamente en Miroku un escalofrió le recorrió la espalda: Miroku lo miraba seriamente. Cruzo miradas con Shippo y Sango y obtuvo el mismo resultado.
Hasta cierto punto Inuyasha se lo esperaba, pues cada que se iba en busca de Kikyo ocurría eso. Al llegar siempre todos lo miraban mal, y lo hacían sentir culpable. Pero ahora había algo diferente: más que enojo, todos parecían tristes.
Nadie decía nada, simplemente miraban el hanyou.
-Kagome se ha ido…-dijo Miroku con voz fría
-Eso lo sé- contesto un poco molesto el peli plata.- Su aroma no está aquí-
-Lo que quiero decir Inuyasha es-
-¡Ya no volverá idiota!- lo interrumpió Shippo desde el agua, todos lo miraron con sorpresa, en especial Inuyasha. Sus ojos estaban cristalinos y apretaba sus puños con fuerza – ¡Ella ya no volverá y todo es tu culpa!-
-Shippo- la exterminadora lo miro con tristeza y lo acerco a sus brazos. El zorrito la abrazo enseguida, descargado en su pecho todo lo que no había podido mientras Kagome se iba.
-En la mañana regreso por última vez- explico Sango aun con Shippo en brazos- Dijo que necesitaba tiempo, que quería pensar las cosas…-
-Ella estará en su época unas semanas- Miroku miraba detenidamente la expresión de Inuyasha- Se disculpó y pidió que no la buscaras, Inuyasha.-
La respiración del medio demonio se agito enseguida. ¿Tiempo? ¿Tiempo para pensar qué? Miles de cosas le vinieron a la cabeza: recordó todas la veces que la hizo sufrir, todo el tiempo que ella lloro en silencio, cuanto la lastimo. ¿La perdió para siempre?
