Capítulo IV: Excursión
Un viento constante mecía de aquí a allá los cientos de hojas de cerezo que caían lentamente al piso, me encontraba un poco desconcertado ante ese prado con la hierba crecida meciéndose al compás del aire. El cielo estaba iluminado por una potente luz de la luna junto a un sol marchito parecido al del ocaso, todo ese paisaje irreal y falto de lógica hizo que se me acelerara el corazón. A cierta distancia de donde yo estaba parado se erguía una colina unos metros sobre el suelo, dónde un majestuoso árbol de Sakura desprendía sus pétalos, además, para mi sorpresa, había alguien parado ahí.
Me acerqué cauteloso a esa figura que me daba la espalda, su silueta bañada por la luz de la luna indicaba que se trataba de un hombre de gran estatura y tenía su brazo sujetando el árbol.
"¿Esto es un sueño?" pregunté una vez que estuve cerca.
"Sí" me contestó con voz tranquila.
"¿Quién eres tú?".
Ese hombre hizo un sonido parecido al que se hace cuando sonríes de forma irónica. Intenté acercarme mucho más, pero mis pies fueron detenidos por una poderosa fuerza invisible.
"Aunque me cueste creerlo"contestó de manera pausada ", somos aliados. Tú estás protegiendo a una persona muy especial para mi".
"¿Sakura?".
Asintió.
"Los demonios... son expertos en deseos, ¿no es así?".
"Es nuestra especialidad" admití.
"¿Qué tan peligroso puede ser un deseo?" inquirió.
Medité unos minutos antes de contestar. Todo dependía de la fuerza y el tipo de deseo que alguien tuviera, a final de cuentas tenían la facultad de impactar muchas vidas.
"Demasiado".
"Un deseo de un corazón herido" continuo diciendo ", ese es tu verdadero enemigo".
Abrí la boca para preguntarle más cosas, pero el sueño comenzó a ser envuelto por una absorbente oscuridad, pronto me encontré abriendo los ojos y respirando sonoramente acostado en el sofá. Me incorporé con dificultad mientras limpiaba el sudor que escurría en mi frente, estaba terriblemente agotado, como si alguien hubiera drenado toda mi energía de golpe. El pequeño rastro de luz solar incipiente en horizonte me indicó que aun era temprano, así que tomé una ducha muy fria para poner todas las ideas en orden. ¿Quién era ese tipo? La verdad no lo sabía, yo soñaba muy poco en realidad, pero este fue tan vívido y real que aun sentía el roce de las hojas de cerezo en mi piel.
"¡Buenos días, Li!" me saludó una muy animada Sakura cuando salió a desayunar.
Le sonreí un poco, la verdad es que aun estaba algo desconcertado y fatigado. Ella me observó detenidamente como si analizara mi expresión.
"Estás muy feliz hoy" señalé.
"Y tú muy serio" comentó.
"No es nada".
Vi como fruncía el ceño algo confundida, pero la ignoré. Fui a la cocina y me serví un gran tazón de cereal.
"¡Vaya!" exclamó ", primera vez que desayunas normal y no alcohol".
"¿Por qué estás tan animada hoy?" pregunté pasando por alto su comentario.
"Porque hoy iremos de excursión a la montaña" reveló contenta.
"Perfecto, me hubieses dicho para prepararme desde temprano".
"En realidad quisiera ir sola con mis amigos" dijo cruzándose de brazos.
"No" atajé ", conoces las reglas, además hay muchos espíritus en las montañas para tu información".
"¡Pero...!" intentó objetar.
"Ningún pero" interrumpí.
Me paré y le sacudí el mentón con mi mano, estaba muy enfurruñada pero eso a mi solo me divertía, intentaba a veces ser una chica malvada pero en el fondo era muy tierna aunque se esforzaba por esconder su verdadera naturaleza.
Salimos en el auto en dirección a esa montaña, todo el camino no me dirigió la palabra y no es que yo tuviera muchos deseos de hablar, la verdad preferí concentrarme en la música de la radio a hacerle caso a su berrinche. No tardamos mucho en llegar, en el estacionamiento ya nos esperaban tres de sus amigas, sorprendidas por verme ahí.
"Hola Li" saludó Tomoyo ", que bien que nos acompañes".
Me presentó a las otras dos chicas, una se llamaba Naoko y la otra Chiharu, ambas estaban en la universidad pero no les prestaba mucha atención ciertamente. Un auto que me pareció conocido se paró cerca de nosotros y de el descendió Rika, en el asiento del conductor estaba el profesor Terada y no pude evitar esbozar una sonrisa de satisfacción al ver que mi plan había funcionado.
"Nunca creí que se le declararía" comentó Sakura.
Ella se percató de mi expresión y arrugó los ojos.
"¿Qué tienes que ver en esto?" preguntó.
Encogí mis hombros pero no le contesté, cuando Rika me vio se sonrojó muchísimo y yo solo le dediqué una sonrisa.
"¡Vámonos entonces!" dijo Tomoyo con entusiasmo.
Tomamos la vereda cercana, el primer tramo no se me dificultó para nada porque la inclinación del suelo no era tan significativa, pero después comenzó a aumentar y por ende ellas disminuyeron la velocidad. Hablaban de todo un poco, tomándose fotos en casi cada lugar que parecía tan similar para mi, pero serví de su fotógrafo personal cada que me lo pidieron, eso me ayudaba a distraer mi mente sobre lo que ese hombre mencionó en mi sueño. Me causaba bastante gracia como los humanos ignoraban todo lo que sucedía alrededor de ellos, ya que en ese lugar había una gran cantidad de espíritus merodeando por el bosque, sin embargo ellas no se daban cuenta de lo que pasaba en realidad. Sakura si los veía, incluso podía notar cierto temor cuando descubría uno que otro acercándose a ellas, no obstante era capaz de ocultar muy bien sus reacciones, aunque para su buena suerte yo servía como repelente natural de ellos.
Cuando nos paramos cerca de un gran árbol no pude evitar que me recordara a ese de flor de cerezo y juro que por unos instantes vi al mismo tipo parado a la distancia, mis ojos se abrieron de par en par y me quedé paralizado ante esa presencia. Sacudí mi cabeza y esa visión desapareció.
"Hoy estás extraño" me murmuró Sakura ", no eres el mismo".
Ella tenía razón, incluso mi humor no era al que la tenía acostumbrada ya que no la había molestado ni una sola vez. Pensé durante unos momentos el decirle que pasaba, pero me detuve porque ni yo tenía la certeza del significado de aquella ilusión, tal vez más tarde le llamaría a mi madre para pedirle ayuda.
"¡Sakura, Li, ya casi llegamos!" nos llamó Tomoyo sacándome de mis pensamientos.
Avancé primero pero fui detenido por la mano de Sakura que me tomó del hombro.
"Aunque a veces seas odioso" dijo mirándome a los ojos ", sabes que puedes confiar en mi".
Me tomó por sorpresa su comentario, pero le esbocé una sonrisa sincera de esas que casi no estaba acostumbrado a dar.
"Gracias" dije mientras le sacudía el cabello.
Gruñó en protesta a mi gesto. El lugar donde decidieron hacer su picnic era una zona plana llena de pequeña vegetación típica de esa zona del país, extendieron una gran manta en el suelo y se sentaron alrededor; sacaron gran cantidad de comida muy variada, el olor delicioso llenó el ambiente pero la verdad era que no tenía mucha hambre, me puse mis gafas para el sol y me acosté junto a Sakura, poniendo mi nuca sobre mis dos manos mientras cerraba los ojos.
Se pusieron a hablar de chicos lo cual repudié, así que aproveché para en ese instante ponerme los audífonos y perderme escuchando música. "El deseo de un corazón herido" esas palabras resonaron de nuevo en mi mente, acompañadas de uno de esos recuerdos que tanto me esforzaba en reprimir, mi parte humana sabía perfectamente que era un corazón herido incluso el sonido de la lluvia de esa maldita tarde aun me atormentaba algunas veces.
Me incorporé rápidamente, intentando disipar aquellas terribles memorias y consiguiendo con ello asustar a Sakura.
"¡¿Estás bien?!" me preguntó preocupada.
La miré confundido pero al final asentí, aquello más bien era producto de un impulso, como una medida desesperada para parar de pensar.
"No me digas que te asustan las historias de fantasmas Li" dijo Naoko muy interesada ", en China debe de haber cientos de relatos".
"Para nada" comenté cuando recobré la calma ", nunca les he temido".
"Por estos lugares se cuentas muchísimas historias" agregó Chiharu.
"Bueno es porque en verdad están infestados de espítus, pero no es nada interesante".
Dije algo que hizo brillar los ojos de Naoko.
"Debes saber montones de historias de fantasmas" dijo entusiasmada.
"Si supongo, pero no lo considero algo relevante, solo parte natural e incomprendida de este mundo" mi tono era desinteresado ", por ejemplo el cielo y el infierno, esos dos conceptos solo alientan el conductismo descaradamente; portate bien y te premiaré, portate mal y te castigaré, como si le dieras croquetas a un perro por hacer trucos".
"¿Entonces no existen ambos para ti?" preguntó Tomoyo.
"Si existen pero son sitios de reflexión, zonas de luz y de oscuridad dónde te encuentras a ti mismo, después regresarás a la tierra como un ciclo que se repite una y otra vez".
Me miraban con interés y desconcierto al mismo tiempo.
"¿Y qué tal los espíritus vengativos o los demonios?" insistió Naoko.
"Están presentes en la vida para conservar el equilibrio"contesté ", pero los humanos siempre han querido culpar a fuerzas sobrenaturales sobre sus propias decisiones, matan en nombre de dioses y acusan de infortunios a demonios que viven solo en su mente. Ellos solo tientan, te ponen enfrente aquello que deseas sea bueno o malo y tú decides si lo tomas o lo dejas, así de simple".
Los ojos esmeralda de Sakura no me habían quitado la atención en ningún momento. Esta etapa seria mía parecía ser una revelación sorprendente para ella.
"Tienes una opinión bastante peculiar del mundo" dijo Tomoyo ", de hecho me agrada".
"Siempre supe que eras una mujer inteligente" le sonreí.
"Si..."comenzó Sakura un poco temerosa " Si alguien ha muerto entonces ¿puede que su alma aun ande por ahí? , ¿se le puede contactar?".
Sentí un golpe dentro de mi pecho, esa mirada y ese tono solo podía ser por algo: sus padres. Tomoyo la observó con preocupación al igual que sus demás amigas.
"No lo sé" admití mirándola profundamente", pero si fueron buenas personas deben estar en algún buen lugar, eso te lo aseguro".
Vi que en su bento que aun quedaba un gran trozo de Okonomiyaki, así que se lo quité.
"¡Oye eso era mio!" me reclamó.
"Me estás descuidando" dije ofendido ", ni siquiera me has traído algo para mí".
Se sonrojó terriblemente y sus amigas rieron. Supe que la mirada de Tomoyo era de agradecimiento por distraerla. Una presencia repentina me puso alerta, la sentía justo detrás mio en lo profundo de la montaña. era muy fuerte lo cual no significaba algo bueno.
"Señoritas debo hacer algo" me disculpé y caminé rápido en esa dirección.
A medida que avanzaba entre los árboles iba adentrándome en un sitio con vegetación más espesa y que dificultaba caminar, pero estaba tan concentrado en encontrar el origen de aquella energía que no me di cuenta de cuanto había avanzado hasta que súbitamente esa presencia desapareció. Me quedé parado en medio de la nada extremadamente confundido por esa situación, buscando alguna razón lógica a lo que acababa de pasar; bufé un tanto exasperado y decidí regresar por donde dejé las marcas a mi paso. Cuando llegué al lugar donde dejé a las chicas todas miraban en la misma dirección, Tomoyo estaba justo al otro lado de donde yo me encontraba en la entrada del bosque gritando desesperada el nombre de Sakura.
"¡¿Qué pasó?!" les grité cuando al fin llegué.
"¡Sakura se fue al bosque!"exclamó Rika "¡No dijo nada solo se fue en esa dirección!".
Apuntó un dedo tembloroso en la misma dirección en la que Tomoyo estaba gritando. Un calor creciente en mi dedo índice izquierdo indicó lo peor, el anillo especial que había compartido con Sakura estaba emitiendo una luz rojiza lo que significaba que ella estaba en peligro. No dije más, solo comencé a correr con todas mis fuerzas para adentrarme entre los árboles a toda velocidad, avanzando con grandes zancadas por el sinuoso terreno de la montaña; no entendía bien como pasó tan rápido, no tardé mucho en seguir el rastro de la presencia así que ella no debía estar tan lejos.
La preocupación crecía en proporción al tiempo que pasaba y no era capaz de ver algún rastro de ella, aquel silencio solo fue roto por la urgencia de mi carrera en un sitio que cada vez me parecía el mismo, como si estuviera corriendo en círculos ¿cómo pudo haber llegado tan lejos? Me paré en seco cuando vi algo distinto en el paisaje, una zona rocosa a poca distancia de mí con una prominente entrada a una cueva. Algo me atrajo instintivamente a ese sitio, como un imán a un pedazo de metal, yo tenía el gran presentimiento de que se encontraba justo ahí.
Dentro la formación rocosa estaba perfectamente erosionada, incluso parecía que la habían tallado a mano porque permitía caminar sin muchas dificultades a pesar de la casi nula iluminación. Agudicé todos mis sentidos para ver si percibía algún rastro de Sakura en las penumbras, pronto mi olfato captó su característico aroma lo que hizo que aumentara el paso decidido a encontrarla; después capté su voz quebrada llamándome, materialicé entonces una llama azul que hice flotar enfrente mio para ayudarme a ver lo que había adelante y unos metros después al fin la encontré, en cuclillas a punto de llorar y terriblemente asustada.
"¡Li!" exclamó aliviada de verme.
La tome de los hombros.
"¡¿Por qué estás aquí?!" pregunté molesto.
"Perdí el control de mi cuerpo, como si estuviera en trance" dijo con voz quebrada ", lo siento Li".
Empezó a sollozar y yo no pude continuar con mi molestia. Contra todos los pronósticos la abracé con fuerza, intentado hacerla sentir protegida.
"Tranquila, ya estoy aquí" le dije con voz calmada.
Unas voces distantes me pusieron alerta, eran como lamentos que provenían de lo más profundo de la cueva y que la hicieron estremecer.
"Sakura mírame" le pedí ", ya sé que es este lugar pero tenemos que irnos ahora o se pondrá peor".
La ayudé a incorporarse lentamente, su estado mental me preocupaba porque vi terror en sus ojos esmeralda, la tomé de la mano para que avanzáramos hacia la salida cuando algo viscoso y desagradable me tomó por la espalda. Aquella masa amorfa de color negro me estampó contra la pared de roca y poco a poco fue rodeando mis pies y mis manos, era una sensación extremadamente desagradable y me llevó a la desesperación, grité molesto generando calor infernal azul para que me soltara pero no lo hizo, aflojó simplemente su agarre pero no me dejó ir. Sakura gritaba horrorizada ante la visión de algo que me tragaba en la oscuridad.
"S-sakura" dije con mucha dificultad ", concéntrate, eres la única que me puede ayudar".
Se paró e intentó jalarme sin éxito hacia ella, mientras luchaba como loco por zafarme.
"¡No puedo!" gritó frustrada.
"E-eres una chica valiente" le continué diciendo ", tienes que confiar en ti, solo tú me podrás salvar".
Comencé a perder la consciencia, molesto e impotente de ver que mi magia no funcionaba como debería de ser por razones que desconocía; perdí la sensibilidad en mis extremidades y aunque me negaba a dejarme vencer sabía que pronto acabaría esto, abandonando toda la esperanza de sobrevivir. Una luz cegadora iluminó todo el lugar, mi cuerpo se sentía tan ligero de repente y el agarre asfixiante que sentí antes desapareció, haciendo que me precipitara de rodillas al piso, ¿había terminado mi agonía? Tal vez esta vez si crucé del otro lado, pero conforme fui abriendo cada vez más mis ojos me percaté de la sorprendente realidad. Sakura levitaba a unos centímetros del suelo, elevando su báculo por los aires mientras despedía una energía mágica de un poder magnífico que acabó con toda la energía oscura de la cueva. Me miró y vi en sus ojos verdes alivio al verme a salvo, después toda aquella magnificencia desapareció y ella descendió lentamente, cuando sus pies tocaron el suelo cayó sentada y tremendamente agotada. La observé con asombro.
"Me salvaste" le dije entre jadeos ", de verdad lo hiciste".
Ella me sonrió y tomó mi mejilla.
"Me debes una, cielo" dijo guiñándome el ojo para imitarme.
Me reí sonoramente pero paré cuando la vi muy debilitada a punto de desmayarse, me apresuré a tomarla entre mis brazos y levantarla en vilo para sacarla de ahí.
"Tranquila" le murmuré suavemente ", ya casi salimos de esta".
Cuando vimos la luz natural iluminar la cueva ambos respiramos aliviados, esa mini pesadilla había terminado, por lo menos para ella porque en mi mente había nuevas dudas y preocupaciones que resolver.
"¿Qué era ese lugar?" preguntó mientras caminábamos por el bosque.
"Una cueva que reclama almas" contesté ", son trampas espirituales para incautos solitarios, pero esa no era normal".
"¿A qué te refieres?".
"A que alguien puso esa especialmente para nosotros" revelé ", pero dejemos eso, lo importante es que estás bien".
Le dediqué una sonrisa cálida mientras avanzábamos hacia el lugar donde sus amigas nos esperaban, cuando nos vieron corrieron aliviadas a ver a Sakura.
"¡Gracias a Dios estás bien!" exclamó aliviada Tomoyo mientras la ayudaba incorporarse "¿Qué pasó?".
"Me pareció ver algo pero me perdí" se excusó.
No parecieron muy convencidas ante su explicación pero la dejaron en paz, llevándola de vuelta a que se sentara en la manta donde habían desayunado. Miré a la distancia, algo nos estaba vigilando de cerca como un siniestro titiritero que movía los hilos desde las sombras, sin importarle realmente el poner a Sakura en peligro; aunque tenía que admitir que ella se había defendido de manera sorprendente en esa cueva, incluso me reveló que dentro de su ser había un grandioso poder escondido en algún recóndito sitio, pero ¿eso era bueno o malo? ¿qué querían de Sakura en realidad?
¡Hola!
De nuevo una gran disculpa por la tardanza pero me encuentro enferma :(, así que tuve que escribir este en pausas. Espero de corazón que sus exámenes finales hayan estado muy bien y también que hayan disfrutado este nuevo capítulo. ¡Nos leemos pronto!
Silverwomen.
