Teniendo una mujer

Por: Silvita

Nota: CCS no me pertenece, si lo fuera tendría a Tóyota en la serie y me secuestraría a Syaoran. Mas la historia SÍ es mía, sacada de mi cabezota


(Sakura) (Syaoran)

La(o) necesitaba…

Sólo sé que…sentí que sus labios tocar los míos de manera tierna…

Ya no recuerdo nada más, y no deseo recordar nada más.

Es algo muy cercano al amor

(Sakura)

Siento voces alrededor mío. Aun así no soy capaz de abrir los ojos…

Por uno momento pensé que mi papá trataba de despertarme como siempre lo hacia y que todo eso de el asesino, Tóyota, Tomoyo, Eriol y…el beso…habían sido nada más que una pesadilla.

Una como predicción que me decía que no abandonara a mi papá, que no lo dejara ir al hospital. Que lo cuidara sobre todas las cosas…

— "Sakura"

Que feo…que no me despierte…quiero seguir durmiendo…

— "Sakura"

Que noooooo, no me quiero despertar aun papá, espera un momento

— "Sakura"

Que miércoles, NO

—gr…—gruñí levemente, que entendiera que no quería levantarme aun…

Estiré mi brazo para agarrar uno de mis peluches y abrasarlo mientras me tapaba con él.

Me dolió el brazo, miércoles que me dolió…lo detuve al sentir un pelaje suave y también al sentir el dolor.

Abrí los ojos ante la curiosidad de lo de mi brazo y para ver que clase de peluche estaba a punto de tomar y abrazar.

Pero lo que vi…me petrificó.

Ante mí un rostro sonriente con una mirada plomiza tan profunda como el agua.

Sobre su cabellera rubia mi mano tomándola con fuerza.

Giré mi vista sin entender y vi a Eriol y Tomoyo viendo el espectáculo y, por ello, sonriendo divertidos

—Sakurita, no es por nada….pero me estas lastimando— dijo Tóyota mientras sonreía calidamente.

Me avergoncé levemente y lo solté. Mi garganta no era capaz de articular palabras de disculpas.

Mi brazo volvió a arderme gravemente y gemí con dolor. Lo miré y estaba vendado, ambos brazos.

—No lo muevas demasiado…tuviste suerte de tener aun piel — dijo preocupado ante mi dolor.

—Que… ¿qué pasó?

Mi cabeza comenzó a pesarme al verme en la cama echada y al lado mío Tóyota.

Nada había sido una pesadilla…todo había sido real

—Desmayaste —me informó Tomoyo—…bueno…mejor dicho, cuando Syaoran te…— Vi como Eriol le cubrió su boca instantáneamente.

— ¿Cuándo él me…?— Traté de sacar más información.

Tomoyo trató de zafarse y Tóyota sonrió divertido mientras Eriol reía nervioso.

Tóyota me tomó el rostro con ambas manos y me sonrió con la misma ternura que mi papá.

Ahora entendía…Tóyota se parecía a mi papá, por eso me caía tan bien.

—Cuando Syaoran te besó Sakurita…— dijo de una manera tranquila

Casi me desmayo…

La tranquilidad con la que lo había dicho era sorprendente y Eriol se golpeó la cara con la palma de su mano en muestra de metida de pata.

Tomoyo rió y comenzó a aplaudir ante la hazaña de su marido…

—Te dije que se asustaría, no tendrías porque habérselo dicho… — Giré mi vista roja hacia atrás, donde mi "esposo" entraba recién al dormitorio con una bandeja de medicinas y pociones.

—Perdón Syaoran, pero quería ver su reacción.

Temblé levemente, miré como todos sonreían como lo más natural del mundo. No podía dejar que creyeran que el asesino y yo… POR DIOS NO.

— ¿Po-por qué? ¿Por qué me besaste? — Reclamé una respuesta, intente fingir mucho enojo, pero más sonaba confundida.

Él me miró de manera penetrante mientras todos parecían prepararse para presenciar una lucha.

(Syaoran)

Tantas cosas habían pasado… ¡¿y la feta me preguntaba el por qué del beso que le di?!

La muy inconciente estaba a punto de morir… ¿y piensa enfadarse por un beso en vez de darme las gracias por salvarla? Cabe decir que NO me pagan para protegerla.

Mantuve quietud, no podía comenzar a discutir con ella de la nada.

Apenas la había curado, a ella y a Tóyota. A Eriol también tuve que atenderlo y a Tomoyo.

Sakura durmió por cuatro horas ¿entienden? ¡cuatro horas!

Pero bueno…tengo que mantener tranquilidad…

E ingeniarme algo de cómo contestarle…

—Hizo que perdieras el conocimiento— Dije despistando— fue como un hechizo de "bella durmiente" sólo que, esta vez, no era bella y no era para que despertases— Dije para que ella comenzara a renegar y olvidara todo, aun así, no resultó. Ella aun mantuvo seriedad mientras mis amigos observaban atentamente lo que sucedía, siempre curiosos.

—Podrías haberme hecho dormir sin necesidad de besarme…

Oops

Comencé a sudar frío…la verdad es que ni yo mismo sabía por qué la había besado.

Mis amigos me observaron. Los tres con maquiavélicas sonrisas.

Traté de mantener mi seriedad antes de tragármela de la vergüenza.

—¿Y tú que crees mujer? — Dije de manera firme para que se sintiera humillada — ¿Qué te beso por gusto? Es bueno que el rey de vez en cuando sienta que nos besamos, caso contrario seria sospechoso— un buen mentiroso tiene que ser realista, y eso sería — …Además, sentí su rastreador muy cerca de aquí, tuve que hacerlo mientras tú permanecías consiente. Al final fueron dos pájaros de un tiro.

La verdad es que ella parecía creérselo. Y seguiría con ese pensamiento siempre y cuando no mirara a mis amigos, que apenas controlaban las ganas de matarse a carcajadas ante semejante mentirota.

Los miré fatal antes de que Sakura diera la vuelta y los mirara, ellos, automáticamente, pusieron el rostro más normal que se les dio y comenzaron a soltar silbidos por toda la habitación.

Tarados…

(Sakura)

No sé por qué me sentí triste, ¡él me había besado sólo por el rey! ¡Y lo más seguro era de que él me había besado con anterioridad por la misma razón!

¡DIOS y yo le dije que el estaba excitado!!

Me coloré a más no poder y oculté mi rostro entre las sabanas.

—¿Estas bien? —Me preguntó Tóyota al notar mi color, no entendiendo el por qué de mi estado.

Syaoran se acercó a mí y, de manera brusca, me tomó del hombro

—Levántate…— Me dijo de manera dura.

—No— Contesté enojada.

—¡Mierda que eres obstinada! — Me dijo mientras me levantaba y me sentaba fuertemente en la cama dejando a la vista mi sonrojo — Lo que te di debió de causarte fiebre… — Dijo mientras cuchicheaba entre sus pociones.

Que alivio, lo que menos deseaba era que sospechara la razón por la cual me sentía mal e incomodo.

—Luego volverás a dormir — Lo miré frunciendo el ceño, un ceño que él SÍ notó — no te ilusiones "amor", no te besaré.

Con eso escuché a Eriol reír, me enfurecí más.

Vi como él tomó uno de mis brazos y comenzó a desenvolverlo de la venda.

Me espanté al ver mi piel completamente roja y con moretes.

—Si los hubieras estirado un poco más hace unas horas, ten por seguro que no tendrías piel de la cual preocuparte — me dijo "mi cielito" conteniendo su maligna risa al ver mi rostro espantado.

Volví a gruñir.

Sentí un gran ardor de repente, y ganas increíbles de que me arrancaran la piel de una vez.

Él asesino lo notó y posó su mano sobre mi brazo mientras comenzaba a acariciarlo de manera tierna.

Mi mundo se nubló…

Mi brazo ya no dolía, sentía la calidez de su suave tacto. No sé por qué…pero deseaba que no terminara.

Me sonrojé y giré mi vista a Tóyota, completamente morada.

Este me hizo señas de mi sonrojo y sonrió con ternura, dando entendido que no me delataría.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

Sentí que un líquido corría por el brazo acariciado y sospeché que él me estaba poniendo alguna de sus pociones.

Pasaron unos minutos y él me frotó el otro brazo.

Era como el cielo… en el infierno.

Y él comenzó a vendarme, nuevamente, de manera delicada y bastante experta.

—Tomoyo ¿podrías pasarme el frasco que esta sobre la mesa? El dorado — Dijo él viendo a mi mejor amiga.

Vi como Tomoyo obedecía y se lo pasaba justo cuando dio terminada su tarea de vendarme.

—Ahora toma esta medicina— me dijo de modo autoritario y seco.

Apenas él abrió el frasco sentí el olor más espantoso que pude oler en toda mi vida.

¡Esa cosa me mataría!

Si con sólo olerla ya te envenenaba…

—¡Ni loca! — chillé queriendo taparme la nariz.

Él se levantó de manera firme y me miró de un modo duro... Era difícil creer que ese sujeto podría besar, y acariciar, bien.

Me sonrojé nuevamente y traté de olvidar lo último.

— ¿Quieres que te lo dé cómo a pajarito de nuevo? — dijo curvando sus labios mostrándome esa sádica sonrisa que tenía.

Temblé levemente, no podrían humillarme más. Abrí la boca en seña de que aceptaba aquella medicina.

Sentí la cuchara en mi paladar y ese liquido viscoso pasando por mi garganta, adormeciéndola y quemando a mi lengua.

Tuve ganas de vomitar y lo único que pude hacer fue….digamos que gritarle.

(Syaoran)
Joder, no me dieron una mujer ¡me dieron una niña!

Yo NO tenía por qué tolerar todo lo que me gritaba en estos momentos. Y Nunca imaginé que alguien tan inocente estuviera al tanto de tantas malas palabras

—¡********miserable hijo de ******púdrete en tu ******de mansión!

Tóyota la veía con ojos sorprendidos…Tomoyo conteniendo las ganas de reír, Eriol temblaba…

Mientras más gritaba más cerraba los ojos y yo miraba aburrido todo lo que decía. Lo mejor era no escucharla y dejarla "desahogarse" antes de que inundara mi casa de bilis.

Al final cayó dormida sobre mi pecho con una expresión realmente adorable.

— ¡wow! ¡Amen! — Tóyota había roto el silencio.

—Yo no supe todas esas malas palabras hasta mis veinte…— había dicho Eriol después de un escalofrío.

—Sakura sabe mucho…— No faltaba Tomoyo con una divertida sonrisa.

Suspiré resignado encogiéndome de hombros mientras la instalaba nuevamente en la cama.

—¡Creo que el rey esta cerca! ¡SANTO CIELO, BÉSALA ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE! — exclamó el maldito rubio de modo exagerado.

Todos comenzaron a reír y yo opté por darle un golpe en la cabeza. Su espalda y sus piernas estaban malas, pero su cabeza estaba libre de heridas.

Miré a los otros dos y estos callaron instantáneamente al ver que podría pasarles lo mismo.

Pasaron unos minutos en los que atendí nuevamente a Tóyota y Eriol.

Tuve que citar al menos unos cinco conjuros y diez pociones para que Eriol tuviera la fuerza suficiente de levantarse y ayudar a Tóyota. A fin de cuentas, él era el más herido y necesitábamos quien lo cargue. Yo lo hubiera hecho, pero mi trabajo era cuidar de alguien más.

Así fue como se fueron en su coche conducido por Eriol, mientras Tomoyo mimaba a Tóyota el: "mal herido"

Exagerado, hace unos minutos estaba mal, pero adormecí su cuerpo con una poción y ahora no sentía nada, sólo quería la atención de su esposa.

Subí a mi habitación intranquilo.

Mi esposa dormía y ya era de noche. No podría ponerme sobre ella en ese estado, y dormida más de paso.

La vi sobre la cama metida en su mundo, con su tierna pijama de buzo blanco y camisa blanca con un osito pintado. Uno que encontré en su habitación y que, supongo por fortuna, Tomoyo se lo puso mientras Eriol y yo preparábamos la medicina.

Hubiéramos ahorrado tiempo, yo poniéndole la pijama con magia, pero temí que esta afectara el hechizo que puse en sus brazos.

Me coloqué mi ropa de dormir y me puse a leer un buen rato.

Necesitaba despejar mi mente, hacer algo.

Ella no podría importarme tanto. Estaba seguro de que me atraía… ¡y mierda que me atraía! Por eso quería besarla.

Pero atracción no es lo mismo que gustar. Y es lo que hago ahora, confundo gustar con atracción. Gustar es gustar del físico y de su mente, y yo aborrezco esa mente tan estrecha de poca consideración que tiene.

Mi plan del principio era que ella fuese feliz, queriéndome o amándome. Como sea, con tal de que fuera feliz. Ahora no estaba seguro de que algo así fuera posible. Ella era tan infeliz con migo…

ACHUUUUUUUU

Joder….gato del demonio…

Y déjenme ver ¿tengo que alimentarlo yo? Claro, porque si no lo hago no sólo seré visto como el mata suegros, también el mata gatos.

Cierro el libro y me levanto, abro la puerta y veo al gato sentado tras ella esperando algo digerible.

Al verme, este se pone a la defensiva.

Estúpido animal, estúpida chica que quiere a los animales estúpidos.

Bajo hasta la cocina y le pongo un plato de leche en el suelo de esta.

—Lo siento ¿querías carne? — le dije con voz fingidamente apenada — ¡Ya quisieras! Si yo no puedo comerla ¡mucho menos tú!

No sé que carajo hago peleándome con un gato que no se queja de su alimento.

Subo furioso de no poder enfadar al insecto con pelo. Vuelvo a entrar y, de repente, oigo el sonido de un objeto golpeando un vidrio.

Miré a la terraza, no era nada, además, ya había reparado el vidrio de esta.

TOC TOC

Vuelvo a escuchar.

¿De donde proviene?

Examino la habitación y siento que el sonido viene del espejo que tengo sobre el escritorio.

Joder…el rey…

Corrí hasta la cama y tapé a Sakura completamente, acto seguido me quité la parte superior de mi ropa de dormir.

Me dirigí al espejo y recité un conjuro. Rápidamente se reflejó la figura del rey en este.

—Buenas noches majestad

—Oh Syaoran, perdón por interrumpirte de seguro estas ocupado…—Noté como el rostro del rey trataba de ver en dirección a la cama.

Me quité de su vista para darle paso a que viera.

—Perdón…pero Sakura…— Trate de fingir incomodidad mientras le decía esto, aunque no fue tan necesario fingir.

—Realmente es adorable…se hace a la dormida para que no sospeche ¿eh? — decía en tono meloso.

Rey imbécil…

—Usted lo dijo— Dije mientras sonreía de manera hipócrita, tenía que hacerlo, caso contrario todo lo que hice con mis amigos se iría al tacho.

—Se que estas de luna de miel muchacho — decía en tono reflexivo — Pero quisiera invitarte a mi castillo mañana a almorzar ¿será posible? — Su tono de voz era como el de un niño, sólo faltaba que el muy idiota me hiciera "ojitos" —necesito hablar con tigo…

De que me sorprendí, me sorprendí, pero fingí estar halagado ante su oferta

—Será un placer mi señor

—Perfecto, perfecto, entonces muy buenas noches muchacho

—Igualmente su alteza — Dije eso y rompí el hechizo rápidamente

Estuvo cerca…muy cerca.

Y, al ver la hora, supuse que lo mejor sería dormir bien y mañana hacer lo que sea para curar las marcas de los brazos de mi esposa, caso contrario el rey preguntaría, sospecharía y… a la horca se dijo.

De manera incomoda me hice campo al lado de Sakura y, controlando mi respiración, la levanté en lo aires y la coloqué sobre mí.

Bueno, mucha gente cambia de posición al hacerlo ¿no? Y es más que obvio que no puedo estar YO sobre ella.

Esa era la única manera de no despertar sospechas.

Estúpido rey ¿acaso no respeta la privacidad de las personas?

La respuesta era clara, si existía algo debería respetarse, pero aquí NO existía la privacidad.

Para mi desgracia, en esta posición llegaba a sentir por completo todo su cuerpo:

Su respiración golpeando con mi rostro.

Una vista perfecta de sus labios.

Su esbelta figura sobre mí…

Aquel que se crea el ser supremo, por favor… ¡apiádate de mí! ¿Quieres que diga que soy débil? Lo diré si lo deseas, pero quítame estas miserables hormonas…

Parece que mis plegarias no fueron escuchadas porque, por el contrario, comenzó a llover de manera torrencial.

Causando, con esto, que el pequeño cuerpo de mi esposa se enfriara y diera muestra de piel de gallina mientras comenzaba a temblar.

No te agrado ¿no? Y recién me lo haces notar ¿verdad?

No puedo creerlo estoy hablando con Dios…y es algo tan infantil, sólo mi esposa es capaz de hacer esa bobería.

Abracé su cintura con una mano, y con la otra comencé a friccionarle los brazos para que dejara de sentir frío.

Yo siempre fui de temperatura fuerte, era muy difícil que me enfriara. Por eso mismo no usaba muchas frazadas o edredones muy gruesos.

Mierda, déjenme hacer una lista: vegetales, gato y ahora… ¿más frazadas?

Nunca nadie me había fregado tanto la vida en un día.

Hice un conjuro y así un edredón más cubrió la cama… carajo…me asaría esta noche…

Y, para darle fin al peor día de mi vida, no me contuve y comencé a acariciar los labios de ella con mis dedos. Sin duda, uno de los contactos más agradables y tortuosos que tuve en mi vida. Siempre sospeché que tenía algo de masoquista-

Así estuve hasta que el sueño me ganó.

Estúpida mujer…

(Sakura)

Sentía tanto sueño…pero quería despertar.

¡Dios que tenía ganas de despertarme!

En mi "noche de bodas" me había dado mucho frío, y no podía hacer nada puesto que mi cuerpo estaba adormecido.

Para mal de males la cama era muy dura, y yo soy de las que gusta de esas camas que parecen hamacas y se hunden junto con tu cuerpo hasta amenazar con rozar el suelo.

Pero es increíble lo rápido que me acostumbro, o bien, lo mágica que es esta cama que se volvió tan tibia y blandita.

Aun así, quiero despertar, porque mis brazos me queman y quisiera echarles agua helada.

Mis ojos no abren y, por un breve momento, recuerdo a esos demonios que me atacaron.

El miedo me dominó nuevamente, comencé a sentirme muy asustada.

Con un poco de fuerza, y dolor, estiré uno de mis brazos para tratar de sentir al asesino y asegurarme, a mí misma, que estaba protegida. Vaya mi sorpresa al no sentirlo a mi lado.

Ahora sentí un escalofrió lleno de pánico pasar por mi cuerpo. Estuve a punto de morir ayer y sólo logré pensar en él.

Eso era malo, muy, muy malo.

Tenía que aceptar de una buena vez que mi padre ya no estaba con migo y, al no estarlo, mi vida no sería la misma.

Sería peligrosa…

Y me negaba rotundamente a morir sin cobrar venganza, pero…¿Cómo pelear contra alguien cómo él?

Porque los recuerdos son muy fuertes

Antes de casarme ya me imaginaba planeando malévolos planes para matarlo y, ahora, nada de eso he hecho.

Prefiero pensar que es por falta de tiempo a que pensar que es porque no puedo hacerlo.

No puedes hacerlo, hay que cumplir una promesa

Antes de perder el conocimiento ayer, pensé que lo necesitaba. ESO ES UN GRAN ERROR.

Hay que darle una explicación simple a eso….

¡De seguro es que me siento desprotegida cuando no estoy con un hombre!

SÍ; ¡ESO ES! Lo necesito, pero no la manera en la que Tomoyo necesita a Tóyota, yo sólo necesito al asesino por conveniencia y por salvar mi pellejo ¿verdad? Sí eso era.

Pero no soporto el pensar que soy débil… no quiero ser débil y de ninguna manera pienso volver a llorar frente al asesino, no, no y no.

No soy débil, no lo voy a necesitar porque él es un asesino mal nacido. Eso es él, y si el rey no hizo nada por hacer justicia, yo sin duda lo haré.

Siempre he tenido una imaginación descomunal, así que seré sincera… Tenía miedo. Porque incluso psíquicamente sentía la brisa que entraba por la ventana ayer mientras ese cocodrilo y esa bestia lastimaban a mis amigos.

Ya me los imaginaba entrando, nuevamente, a mi cuarto dispuestos a matarme al ver que el asesino no estaba cerca.

Dios mío, de seguro estaban acompañados de cinco demonios más y ahora se encontraban atrás mío planeando cómo matarme o devorarme, por Dios, hasta de secuestrarme para llevarme al apestoso pantano donde de seguro viven para convertirme en su esclava por una semana… ¡y luego liquidarme!

Me tengo que levantar pero ya, gritar como desquiciada para que alguien venga a ayudarme.

Bien Sakura, por tu vida, y si quieres mantenerla, ¡abre los ojos de una vez!

(Syaoran)

NO, NO y NO, no la necesito para pasar una noche llena de paz.

NOOOO, simplemente estaba agotado, por eso es que dormí tan, pero tan, bien.

Simplemente eso.

Ayer quise protegerla con mi vida, porque simple, su expresión me recordó a mi madre.

Eran bastante parecidas. Mi madre era de pelo castaño lacio hasta la espalda, y siempre tuvo una mirada llena de inocencia que daban ganas de proteger. La razón por la cual yo me puse así ayer fue por eso. La imagen de Sakura me recordó a mi mamá y me puso sensible. ¿Verdad? Sí, eso es…bueno…eso creo que es…¡Por favor déjenme creer que es eso!

¿Ve? Me estoy volviendo loco, sencillamente eso ¿y saben? No es justo que alguien como yo sufra por algo así.

Pero…es tan agradable tenerla sobre mí…

A pesar de haber muerto de calor por lo que me sobraba el edredón, no me sobraba la esencia de ella.

La cercanía de ella nunca te sobró

Ahora me encuentro despierto, el reloj marca las nueve treinta. Mi esposa sobre mí respirando tranquilamente.

De la nada veo que frunce el seño y, momentos después, estira uno de sus brazos a un costado buscando algo

Genial, la boba busca su peluche…

Mejor no le tomo el brazo, no vaya a ser que me lo abrace de manera melosa.

Pasan unos momentos y su ceño sigue fruncido, hasta que ciento que ella comienza a temblar.

¿Puede ser posible que le siga haciendo frío?

Por favor, una de mis manos sigue tomando su cintura y no esta para nada fría.

Que chica más extraña…

Miro sus labios, tan hermosos y carnosos. Nunca antes en mi vida había visto unos labios tan suaves y hermosos. Simplemente perfectos.

Sin duda los besaré, esta dormida ¿no? Y mi dignidad esta a salvo siempre y cuando ella no se entere que la deseo físicamente.

OJO ¡físicamente dije!

Me acerco lentamente a ellos y, segundos antes de rozarlos, ciento que los ojos de mi mujer se abren de repente y se me quedan mirando.

OOPS

Pensé que gritaría escandalizada y me golpearía. Pero no, se mantuvo así. Observándome de manera penetrante.

Luego de unos segundos sus labios formaron una pequeñita sonrisa difícil de notar, pero sin duda hermosa

—Estas aquí… no te fuiste…

¿Qué?

Tal vez ella no era una niña gritona he histérica, tal vez no era una controladora amenazadora, tal vez era normal como las demás mujeres o majes, tal vez…

—¡Aléjate de mí antes de que te de una patada en donde ya sabes! — su ceño se frunció de nuevo mientras yo ya me encontraba esperando mis tiernos "apodos" — ¡asesino, violador, degenerado, cínico, enfermo, aprovechado!

Terminó ya cambiando su expresión al darse cuenta que había sonado "tierna" con su señor esposo.

NO, esa loca no era normal, ¡era todo menos normal!

Y lo que faltaba, dos palabras más a mi gran "nombre" que, sobre todas las cosas, suena como algo "digno de respeto".

(Sakura)

Dios, que vergüenza. Abrí los ojos y lo encontré tan cerca de mí…

Lo único que pude decir es: "estas aquí…no te fuiste…" como victima melodramática de novela romántica.

Pero, en realidad, lo dije con un alivio, con una felicidad de no estar sola. De estar acompañada y no estar en peligro.

Apenas noté como soné, como lo miré, no hice otra cosa que no fuera espantarme.

Le grité rápidamente y él sólo suspiró fastidiado, me tomó de los hombros y me botó a un lado de la dura cama.

— ¿Satisfecha? —Me contestó de manera brusca mientras yo me sobaba el brazo en el que me apoyé cuando él, prácticamente, me hizo a un lado como a una sabana.

Yo fruncí el seño de manera furiosa y estuve a punto de protestar como siempre lo hago, pero algo me calló.

Él giró y se acomodó, prácticamente, sobre mí mirandome fijamente.

Le temo…le temo a esa mirada y le temo a lo que causa dentro de mí…

Me besó de la manera más torpe pero hermosa que pudiera existir…

(Syaoran)

Me puse furioso. Me frustraron el beso y, de paso, ¡me grita! ¡Me mira mal!

La hago un lado y… me mira, de nuevo, mal. ¿Qué espera? ¿Qué cómo me trata yo la trate cómo a flor?

En primer lugar NADIE ME GRITA, segundo lugar NADIE ME MIRA MAL y por ultimo… ¡NADIE ME FRUSTRA UN BESO!

Y si cree que no lo haré se equivoca, tenía ganas de besarla, se despertó y lo evitó y ahora no lo hará.

Y si cree que la besaré con cariño… que se quede con las ganas, la besaré como lo que ella es… ¡una loca manipuladora!!

Y…la besé repentinamente.

Y me gusta…Cielos como me gusta. Y a pesar de que soy un insensible y lo hago de manera brusca siento que aun así la trato con cariño ¿o eso es lo que quiero?

¡Syaoran NO pienses eso!

Que delicioso es chocar mis labios contra los suyos y jugar con su pequeña lengua. Sentir que nuestro respirar se mezcla y el calor de nuestros cuerpos se contagia.

¡Que rápido aprende la muchacha! Y pensar que puedo enseñarle más cosas…

Mierda, estúpidas hormonas

Estúpido yo que hago que se despierten frente a ella.

Tengo que detenerme, porque: UNO: mis hormonas andan subiendo y DOS: comienzo a besarla de manera tierna -algo que no debo hacer-

(Sakura)

No es justo, que débil soy…

Soy tan débil que incluso me dan ganas de echarme a un rincón y llorar como desquiciada.

NO, tengo que ser fuerte…ahora, déjenme recordar del por qué odio a este buen sujeto…

Haber…

Haber…

¡DIOS! ¡Mató a mi padre!

De la nada, y con dolor, mis brazos lo empujan y lo alejan de mí, él sólo me mira sorprendido.

JA, de seguro él tenía planeado terminar el beso, pero… ¡ya cree!

Lista para lo que él me grite…

(Syaoran)

—¿¡Qué carajo te pasa!? — Grité furioso.

Se supone que segundo antes YO terminaría el beso, ¡NO ella!

— ¡¿Qué demonios haces besándome!? — me contestó con la misma ferocidad.

—El…¡el rey estaba inspeccionando la zona! — Le grité lo más real posible, conteniendo las ganas de reírme de mi propia mentira.

Mentira que, por cierto, la muy tonta me cree.

—Déjame decirte que odio cuando me tocas, ¡odio cuando me besas!

¡Me dio tanta rabia que mintiera!

Porque aquello era mentira…Lo era…¿verdad que lo era?

Que alguien me conteste que sí…

Al final me apoyé nuevamente contra ella y hablé en su oído tratando de que ella respondiera a mi pregunta

—¿Segura? — Lo dije de la manera más suave posible y, obviamente, de forma sensual.

Verla temblar era un gusto aparte.

El escalofrío que la rodeó y su sonrojo me respondieron todo. Excepto sus labios, los cuales tartamudearon un: "sí, segura".

Ilusa… pero estando con el rey me divertiría…como nunca antes…ya veremos si ella podrá siquiera tratar de sonar segura…

—Como digas…te creo…— Dije quitándome de su encima como si no me importara —. Tengo muchas testigos que aseguran que beso de manera excelente, no necesito que una inexperta virgen, como tú, lo afirme.

Me reí mentalmente y esperé ver su reacción. Fue maravillosa cabe decir. Se sonrojó mucho mientras fruncía el ceño he inflaba levemente las mejillas.

Sí, me vieron con cara de niñero.

Me levanté de la cama y saqué ropa del armario.

—Si no quieres ver al "monstruo" desnudo, más vale que te des vuelta — Dije como si no me importara mientras me quitaba la camisa. Ella se sonrojó y se quedo mirando como hipnotizada.

La pobre estaba pasando por un estado de impresión… ¿Qué? Yo era hermoso, no podía culparla…

Aun así, no podía negarme el gusto de divertirme a costa suya.

— ¿Qué? ¿Quieres que haga un strep tease?

Ella reaccionó, sonrojándose cual manzanita mientras giraba la vista.

Si la pobre supiera que encantado yo le haría strep tease

¡Ya Syaoran, para!

Me terminé de cambiar rezando por que ella diera la vuelta y me viera, lastimosamente mis deseos no se cumplieron hasta que ella notó que me había terminado de vestir.

—Iré a preparar el desayuno vidita.

Ella nuevamente se sonrojó furiosa.

Apenas abrí la puerta para salir, el gato endemoniado me saltó encima y, luego de darme un buen susto y causarme un estornudo, se lanzo sobre MI cama y MI esposa.

Gato piojoso…

—cinco minutos y lo botas — dije de forma determinante y furiosa — cuidado que la cosa esa deje pelos en MI cama.

Ella me sacó la lengua de manera burlona y enojada.

Niña loca…

Bajé hasta la cocina y babee por mi tocino…como lo extrañaba.

¡Cielos quería carne!

Si ella no se alimentaba de esta, que bueno, pero no tendría porque perjudicarme…

Menudo desayuno que me preparé: Filete con chorizo y tocino frito.

Mi esposa, un cereal con esas figuritas de "cochecitos" y "frutitas" los cuales bastaron para convencerme de que sería de su agrado.

Un poco de leche y plátano con miel.

Subí y, efectivamente, las figuritas del cereal la animaron bastante.

¿Cómo era posible de que con cosas tan insignificantes podría mostrarse feliz o entretenida?

El desagrado que yo sentía al estornudar cada dos minutos, ella lo sentía al percibir el olor a carne de mi desayuno.

Ni siquiera me invitó a desayunar con ella. Simplemente me puse sobre la cama y desayuné ahí mismo mientras veía TV.

Analicé todo lo sucedido ayer y recordé que me había burlado de ella al corresponderme…

Sí, no sólo la había lastimado sino también me estaba arriesgado, con aquél insulto, a que no me volviera a corresponder.

La sola idea de que no vuelva a suceder me causo un amargo sabor de boca.

— Perdónporlodeayer— Dije tan rápido que ella apenas entendió lo que dije.

—¿Ah? — su tono de voz, su mirada confundida y sus cejas chuecas me indicaron que ella no había entendido.

Suspiré enfadado, no tenía por qué explicarle…

(Sakura)

Asqueroso olor a carne, aunque debo aceptar que el escucharlo estornudar a cada rato me hace sentir mucho mejor…

Claro, no en vano estuve refregando a Kero en la cama como si fuera una maniaca.

— perdónporlodeayer…— esa frase, o palabra MUY larga, se escuchó de golpe y me vino de sorpresa.

No entendí muy bien y, una vez habiendo separado las palabras mentalmente, entendí mucho menos.

—¿Ah?

Lo vi suspirar con pesadez mientras escondía su rostro con sus mechones de pelo.

—Que lamento haberte molestado ayer— Dijo como un susurro, algo muy difícil analizando que su voz era gruesa y potente — …por lo del beso — Lo vi suspirar nuevamente — …no quise sonar así…

Bajé el rostro entendiendo todo. O, al menos, creí que entendía.

Quería perdonarlo, pero no debía, NO era correcto.

Todo lo que él decía sólo me ablandaba y hacía que mi venganza no se llevara a cabo

—Me duelen los brazos…mucho— Le susurré como respuesta.

(Syaoran)

Sí, ella cambio de tema…

Mierda ¿por qué carajo no me dice de una vez que no le da la gana perdonarme?

Solté un bufido furioso y quité mi desayuno, ya terminado, de mí encima.

Alejé también el desayuno de ella y comencé a acariciarle el brazo mientras un frasco de medicina se acercaba hasta nosotros flotando en el aire gracias a mi magia.

Tenía que hacer que sus brazos sanaran de alguna forma para la tarde.

Me la pasé friccionando la zona ahora con un aceite mágico mientras que, con magia, preparaba una poción atrás mío.

Seguíamos en silencio.

Ella, algunos momentos, ponía un rostro de dolor, y no era para menos, el estado de sus brazos era realmente alarmante.

Más bien no se había lastimado los huesos.

Terminé de friccionarle el segundo brazo después de darle la medicina que hacia mientras atendía el otro.

— ¿El agua te gusta……?— pregunté con fines informativos.

Ella pareció no entender

Suspiré intentando retener la paciencia

—Me entraré a bañar, luego lo harás tú, ¿cómo te gusta el agua? — me molestaba tener que explicar con detalle ¿o hablar así era lo normal?

Normalmente sólo hablaba con mis amigos, y estos entendían todo sin necesidad de escucharme de principio a fin. Tener que cambiar mi forma de ser para poder interactuar con ella era complicado y molesto.

Quizás así son todas las mujeres

O quizás sólo ella es así

—Tibia….casi fría— Dijo con deje desganado habiendo notado como controlaba mis ganas de ahorcarla ante su falta de comprensión hacia mi persona.

Me sorprendí levemente

—Siendo tan friolenta es difícil creer eso— Le dije desconfiado.

Ella se sonrojó levemente ante lo atento que era…rayos ¿lo había pensado como una muestra de interés?

—Mi piel se lastima con facilidad, el agua muy caliente me quema…

Lo que me faltaba, otra cosa que NO teníamos en común, a pesar de no tolerar el calor de la cama, disfrutaba bastante del agua caliente.

— De acuerdo— Dije sencillamente, en tono desinteresado aunque, internamente, tomaba notas de todo —…Piensa en algo lindo que ponerte…estamos invitados a comer en el castillo — Dicho esto entré al baño y cerré la puerta dejándola sorprendida y, causándome un gran agrado, con la palabra en la boca.

Con un chasquido de mis dedos hice aparecer agua caliente en mi tina, mientras que me desvestía y me entraba en ella.

Adoraba el agua, adoraba las tinas…

Perdí grandes minutos recordando lo bien que me la pasaba en las tinas…

Oh sí, que viejos tiempos de soltería despreocupada…

Majes dándote de comer y acariciándote en el……..

YA, Para de una vez que necesitaras agua fría luego. Estoy conciente de mis limitaciones y me advierto siempre de ello.

¿Algún día volveré a…ejem….hacerlo?

Tal parece que no. Mi esposa me odia, me odia bastante.

Además, no era mucho tiempo el que permanecería con vida.

Existían tres causas por las cuales podría morir y, sin lugar a dudas, alguna se daría:

1.- Moriría desquiciado y loco por culpa de las hormonas

2.- Por el rey al pescarme junto con mis amigos en alguna reunión prohibida

3.- O mi esposa echándole lavandina, o veneno, a mi comida.

La tres es la más probable, bastaba un día para saber que me haría. Es que es tan transparente que prácticamente ya sé lo que pasa por su cabeza…

Porque la conoces muy bien, por eso sabes como piensa

Aunque, pensándolo bien, a juzgar por su carácter y el nivel de su odio esta loca sería capaz de cortármela y, con ello, quejarse al consejo de que ya no sirvo

En caso de ya no "servirle" ella tendría derecho a elegir a otro hombre con el que pudiera hacer una familia… o sea…otro marido.

¡Miren las cosas que pienso! Ella apenas puede verme sin camisa…

Sería imposible que de la nada agarre un cuchillo, me baje los pantalones y…

¿Por qué presiento que eso ya se le ocurrió hacer a otra mujer?

Aun así…no debo confiarme…nadie esta conciente de lo que es capaz de hacer una loca…

Meto mi cabeza dentro del agua un rato para gritar de indignación. Eso siempre hago para los nervios. Salgo respirando de manera agitada.

¡La miserable nunca me dejara tocarla! Joder, viviré sin hacerlo nunca más!! No sé de donde Tóyota saca fuerzas para controlarse…

Según él… los primeros días es difícil, porque te acostumbraste a hacerlo siempre, luego te acostumbras a no hacerlo y listo.

Pero yo nunca pasé por tal desesperación. Llevo nueve días, nueve largos días, apenas obtuve los papeles de matrimonio me vi obligado a no tocar a ninguna maje más.

Ya, me tengo que controlar. La feta esa no me va a arruinar la vida... no todo es sexo ¿verdad? También existe el trabajo y la amistad…

Bueno, al parecer estar en la tina ya no me "relaja bastante"…

Me levanto, hago desaparecer el agua, me envuelvo en una toalla, lleno de agua la tina a la temperatura que ella me pide y salgo.

—Ya esta el agua lista— Le dije de manera natural

— ¿Cómo es eso de que saldremos? — Dijo de manera enojada ignorando, por completo, lo que yo había dicho con anterioridad. Al parecer se había quedado quieta en la cama esperando a que yo saliera del baño y comenzar, así, otra pelea verbal.

—Así de simple, el rey nos invitó — no tenía tiempo para andar peleando — Tengo que curarte esos brazos lo más pronto posible…— con esto ella frunció el ceño de manera dudosa, lo que me indicaba, claramente, que había sido un "error" informarle esto ultimo.

Ella haría lo que sea para perjudicarme…no era tan estúpida…

O a lo mejor sí…

(Sakura)

¿Curarme? No entendía muy bien aquello último ¿Qué tenía de malo que el rey me viera lastimada?

Uy me arrepiento no haber leído aquellos libros que mi papá me daba con respecto a "los derechos de la mujer".

Analicé algunos segundos y, por fin, llegué a una conclusión.

El asesino debería de haberme cuidado, el no haberlo hecho ameritaba un castigo muy grande departe del rey…

Esto me beneficiaria con respecto a mi venganza…podría hacerlo…

Pero ¿Cómo eran los castigos?

Un escalofrío me rodeó. No quería que lo lastimaran…pero sí quería…no quería…pero sí…

¿Qué hago?

—Si se te ocurre hablar— lo escuché decirme como advertencia —… te diré que también perjudicaras a Eriol y a Tóyota — su mirada se posaba seriamente sobre mí, como si supiera las dudas que tenia —a Tóyota porque Tomoyo también resultó herida…a Eriol porque estuviste bajo su cargo — una pequeña sonrisa se mostraba en sus labios, como si ya leyera que en mi cabeza desaparecía el intento de venganza — Por ultimo a los tres por no matar a aquellos demonios.

Sí, él parecía leer mi mente, aunque no toda, al parecer no se percató de que dudaba sobre que decisión tomar. Pero ahora no cabe duda, no hablaré. No diré nada, mi problema no es con Tóyota o Eriol…

Maldito asesino…lo odio por ser así. Así…tan malignamente listo

Pero si eso es algo que te agradó siempre

— ¿Se te frustró el plan? — Me dijo de manera burlona mientras volvía a vestirse y yo miraba enojada hacia otro lado de la habitación. Que sin vergüenza es, se desviste frente a una… ¡mujer decente como yo!

Me sacó de mi trance cuando él se me acercó, apenas termino de vestirse, y me cargó en dirección al baño como si fuera un costal de papas, o sea, sin delicadeza.

— ¿¡Qué haces?! — Grité escandalizadamente furiosa. Lo miraba con advertencia pero él me ignoraba como si fuera una niña en pleno berrinche.

— ¿Bañarte? — me contestó después de entrar al baño.

Yo no entendí nada hasta que me sentí caer en la tina llena de agua…

Supongo que el rostro que tenía era de la más pura indignación existente en este planeta. Tomaba bocazas del aire ante el susto y mis cabellos chorreaban frente a mi rostro.

Levanté la mirada encolerizada para verlo aguantarse la risa.

— ¡Animal! — Lo sentencié tolerando las ganas de hacerle tragar shampoo — ¡estas loco, estoy con ropa!

Ahora mi patético mirar se dirigía hacia mi vestido completamente mojado y algo traslúcido.

—Ah — contestó sencillamente a mi queja — entonces quítatela — Indicó de manera cínica mientras se apoyaba sobre el muro esperando a que yo diera el "espectáculo".

UYYY

— ¿Qué esperas? — Mi mandíbula temblaba de rabia con cada palabra que salía de mis labios — ¡Sal ahora mismo!

—Esta bien— contestó con simpleza, como si el hecho de verme desnuda fuera algo de poca importancia —… Pero volveré a entrar — Concluyó con una sonrisa antes de salir y cerrar la puerta tras de sí.

¿Qué? ¿Ahora cree que me asustará con eso de que entrará luego?

Me levanté de la bañera como perro mojado y pasé la desagradable experiencia de quitarme una vestimenta mojada.

Después de esto le puse seguro a la puerta y entré a la tina para, por fin, disfrutarla.

El agua se sentía deliciosa, aunque mis brazos se sentían calientes y me dolía cualquier tacto…

Bueno…cualquier tacto que no fuera el de él…se sentían maravillosas las caricias que me brindaban esas fuertes manos.

Ay no, Sakura deja de pensar en eso…

Es que es tan difícil…

¿Cómo se sentirá…No sé… ser acariciada en todo el cuerpo por aquellas manos?

Un escalofrío me rodeó. Tenía que dejar de pensar en estas cosas.

Deben ser las hormonas, deben ser las hormonas…

De repente sentí que la puerta se abrió y, con miedo, me oculté entre la espuma.

—¡¿Qué demonios haces aquí!? — supongo que mi grito sonó bastante tembloroso gracias a los pensamientos que pasaban por mi mente con respecto a sus manos — puse seguro— mi mente dudó bastante ante semejante violación a la intimidad — …¿cómo pudiste ent…?

— ¿Olvidaste que uso magia? — él me contestó, sencillamente, con otra pregunta dejándome con la palabra en la boca.

"Uso magia" la explicación perfecta para cualquier hecho "paranormal" desde mi punto de vista.

—Eres un…

— Te dije que volvería a entrar – me interrumpió con total naturalidad

—… ¡Un degenerado! — Nadie me interrumpía dos veces consecutivas, fingí que no había oído su interrupción — ¡sal de aquí inmediatamente!

De igual manera, él parecía hacer oídos sordos con migo, mientras sus ojos se perdían en la profundidad de la espuma que me cubría en la tina.

— ¡préstame atención! — Mi voz flaqueaba por la incomodidad y el nerviosismo ante la idea de que la espuma no me cubriera lo suficiente.

—Eso mismo hago... — volvió a interrumpirme con la mirada perdida.

— ¡NO de esa FORMA! — sentencié indignada —¡eso no tiene nada que ver, tengo derecho a la privacidad!

— Ya no, porque estoy aquí —contestó volviendo a la realidad mientras se acercaba hasta la tina.

— A-LÉ-JA-TE — Dije cortante y peligrosa.

Levanté el brazo en signo de que le salpicaría agua si volvía a dar un paso.

Y él me subestimó, ya que siguió acercándoseme.

¿Y yo? Yo cumplí mi amenaza.

— ¡Mierda! — exclamó furioso mientras se sacudía un poco la blusa recientemente salpicada de agua con jabón — ¡¿por primera vez podrías colaborar!? — Me observó con ojos casi mortales — tengo que curarte los brazos y la única manera de hacerlo es echándote esto. Tu cuerpo necesita estar sumergido en agua porque esta poción hará que peses demasiado y fuera del agua no podrías aguantarte ni a ti misma….aparte de que posee otros efectos secundarios por los cuales es necesaria el agua… — Toda aquella explicación la dio conteniendo las ganas de ahorcarme.

Luego me mostraba la poción como punto final a todo el sermón.

— ¿¡Y por qué demonios no me lo dijiste?! — si creía que con su explicación estaría toda apenada y cabizbaja estaba muy equivocado — ¡Podría haberme quedado con ropa!

Pensé que mi defensa lo dejaría sin nada que contestar más que la verdad. Una verdad parecida a:

— "cierto, soy un perro libidinoso que babea por todo tu cuerpo" —

Algo así, algo que pudiese inflarme el ego.

—Es que me gritaste de una manera tan convincente…— Contestó de manera burlona. Como si se hubiese tratado de un verdadero dilema dicha acción.

—¡Entonces sal! — Yo no iba a dar brazo a torcer tan fácil — déjame vestirme y entrar al agua con ropa…— Sonreí en muestra de victoria.

—Lo siento— me contestó con la misma sonrisa burlona y victoriosa que yo le había dedicado segundos antes —… no hay tiempo.

(Syaoran)

Era tan gracioso engañarla…

Bueno, si necesitaba de agua, pero había tiempo de sobra y eso de que pesaría más fue para meterle más profesionalismo a la mentira.

Ahora me encontraba jugando con mi imaginación observando la espuma que la rodeaba.

Sí, en ese lugar de seguro estaban sus piernas…

Ahí de seguro su cintura…

Sí, me agrada… y mucho.

Tomé su brazo y comencé a friccionarlo con aquella poción, gracias a Dios sabía bastante de medicina.

—Si crees que te dejaré tocar más que mi brazo, estas completamente equivoc…

—No me interesa tocar el cuerpo de una feta— la callé—…cambiar el pañal de mi sobrino sería más agradable…

Si mi objetivo era enfurecerla, obviamente lo había conseguido.

— ¿Seguro que esto me curará? — preguntó en tono enojado pero confuso. Evitando una nueva discusión verbal en la que yo, obviamente, podría ganarle.

—Esto curaría hasta la cabeza de un caballo, obviamente podrá con unos brazos flacuchentos…— estaba claro que empezaba a agradarme eso de hacerla enfurecer.

El verla colorada de furia era como saborear un dulce de manzana.

Terminé de friccionarle mientras observaba que ella me miraba algo confundida

—No siento mi cuerpo pesado…— había dicho levantando un ceja con un poco de desconfianza. Aun así su aura de ingenuidad seguía en flote.

— ¿En serio? — evité que mi voz sonara en burla — ¡que raro!

El quitarme el gusto de burlarme a costa de ella, y que ella se enterara de esto, era un lujo que no me permitiría perder.

Tomé el frasco, aun con mi actuación de "incomprensión", y fingí leer la etiqueta en el.

— ¡oh! Que gracioso— mi clásica sonrisa apareció —confundí sus efectos con los de otra poción…

Decir que ella planeaba asesinarme era poco y lo hubiera hecho sí no fuera porque no podía moverse de donde estaba gracias a su estado.

— ¡Cómo te odio! — gritó furiosa mientras inflaba las mejillas y golpeaba el agua con sus piernas esperando que algo me salpicara.

—Yo también de amo vidita — le dije alejándome mientras le mandaba un beso al aire — ah, y ni se te ocurra mojarte los brazos— le indiqué para disfrutar más de su tortura —… se supone que la medicina tiene que hacer efecto en ellos, con el agua toda esta saldría…

— ¡pero tengo que enjuagarme el cabello por lo menos! — ahora ella se veía más desesperada que enojada.

—Tendrás que pedírselo a alguien con manos—Dije con una sonrisa cínica…Dios que brillante soy!! —... haber… ¿tu gato? — comencé a darle opciones ridículas, pero verdaderas — oops…perdón, es un gato, sólo tiene patas.

Ella me miró con ojos furiosos.

—Y ¡mira que casualidad! Yo soy el único con manos— dicho esto comencé a moverlas frente a ella.

—Pásame el teléfono…llamaré a Tomoyo…— Dijo roja de la furia

— Lo lamento — dije cortante y serio — pero Tomoyo tiene un hombre al cual cuidar…

—¡Entonces a Eriol!

— Eriol apenas se mueve, lo llamé hace unos minutos — internamente yo sonreía ante la victoria — pero si quieres que se vuelva a fracturar la espalda por falta de reposo…lo llamaré

Dije dándome la vuelta con intenciones de "llamarlo" cosa que, obviamente, ella no me dejaría. Sólo era cruel y egoísta con migo.

— ¡BIEN! — chilló para detener mi marcha — ¡No me enjuagaré! ¡No lo llames, saldré así!

Joder… ¿Qué mujer o maje no se preocupa por su cabello?

—Estoy seguro que a la reina le fascinará ver la gran personalidad que obtienes ante la caspa…

—¡Te odio! — Gritó nuevamente encolerizada.

—Es una suerte que sea trilingüe— le expliqué tranquilamente — …¿"te odio" significa "te necesito" en locariano?

Ella bufó molesta, luego estiró su brazo y tomó una toalla.

Una toalla que, instantáneamente, la puso sobre el agua, cubriendo así la espuma que cubría su cuerpo.

— Tienes razón — indicó de forma autosuficiente — necesito que con un hechizo quites la espuma…— la miré con una ceja alzada, sin comprender muy bien sus intenciones — ¿o eres tan inútil que no puedes?

La observé enojado y con un hechizo quité toda la espuma.

¿Los resultados perjudiciales? Ya no había espuma cubriéndola, sólo cristalina agua. Agua tan cristalina que vería su cuerpo desnudo a la perfección si no fuera por la toalla que flotaba y la cubría.

Perra…es una inteligente de mierda…

Luego, hundió su cabeza en el agua manteniendo los brazos fuera de la tina. Pasados unos segundos salió con el shampoo de su cabellera flotando en la bañera.

—Listo, enjuagada — Dijo mientras se cubría con la toalla mojada y salía de la bañera — Quisiera, por favor, que salieras —era imposible evadir esa sonrisa de victoria —ya no necesito tu ayuda, gracias.

¿Qué hubiese querido? ¡Que le cayera un yunque en la cabeza, eso hubiera querido!

Suspiré resignado, no todo en la vida es fácil.

Le alcancé otra toalla seca y la dejé sola en el baño, minutos después esta salio vestida aun con su pijama.

Yo me encontraba sobre el escritorio preparando algunas pociones más para su brazo, y me costó volver a la realidad apenas la vi sobre la cama, con su suelto camisón y su pelo húmedo sobre los hombros cayendo con libertad por su espalda mientras que el cepillo pasaba entre estos de manera sencilla.

Era hermoso, lo más hermoso que podía haber visto en toda la vida

—Saldré…

Dije mientras me levantaba y evitaba mirarla

—Ah…— dijo sin interés.

Todo me indicaba que ella no comprendía que en verdad iba a salir

—Saldré…tardaré treinta minutos, espero regresar y encontrarte lista

Ella levantó el rostro sorprendida. Sí, ahora sí había entendido.

(Sakura)

Estaba furiosa ante todo lo ocurrido…

Por suerte había logrado salir del ataque de seducción del asesino.

¿Acaso estaba enfermo? ¿Qué se creía? Demonios…quería recuperarme de una buena vez para que él dejara de friccionarme el brazo. Es que era tan agradable….y era casi imposible evitar poner la cara de babosa por las caricias que obtenía cada vez que lo hacia.

—Saldré…

Lo oí decir.

¿y a mi eso qué? Sí, que se salga de la habitación de una buena vez y me deje vestirme en paz.

—ah

—Saldré…tardare treinta minutos, espero regresar y encontrarte lista.

……………………………

……………………………

……………………………

¿hoe? ¡Eso YA era distinto!

Me angustié de manera terrible, mis intentos por tratar de ocultar mi reacción parecían ser nulos.

—Pe-pero… ¿mis brazos? Aun no están curados, es más, no los siento para nada mejorados.

Él me miró de manera sorprendida, pero no obvia, mientras cruzaba los brazos y subía una ceja más arriba que la otra

—Vendré a recogerte y te pondré un buen hechizo que te mantendrá sana por tres horas.

Aquello no me calmó en lo absoluto. ¿Él planeaba salir un día después de que unos demonios atacaran en su casa? ¿Qué clase de tipo era?

Bueno, de seguro Tóyota vendría. Tengo entendido que siempre debe dejar a un hombre a cargo cuando me dejan sola…

—Iré donde Tóyota…— Me dijo mientras tomaba un portafolio, de cuero asemejado a un bolso, y en el guardaba muchos frasquitos de diversos colores.

Rayos..., iba a ir donde Tóyota a visitarlo, ¿entonces quién me cuidaría? Eriol no podía, estaba muy mal herido… según el asesino.

¿Planeaba, en VERDAD, dejarme sola?

No tenía pensado morir aun, primero estaba mi matrimonio….digo, digo…mi venganza.

— Tomoyo estaría en peligro, tengo que ir a su casa a dejar algo…Tóyota no podría protegerla en ese estado.

WOW, VIVA ¡QUE BUENO QUE SE PREOCUPE POR TOMOYO!

Estaba enfadadísima, ¿primero estaba Tomoyo a que yo? ¡Yo era su esposa por Dios! Al menos debería fingir que se preocupa por mí ¿no?

No pude evitar mostrarme furiosa.

Este dio vuelta y me miró, con ello trajo al rostro esa sonrisa sarcástica que tanto odiaba.

—No te pongas celosa…

¡Uy!

¡casi ardo en llamas! ¿Celosa yo? Yo no estaba celosa. Es mas, no me importaba en lo más mínimo que él prefiriera cuidar a Tomoyo y no a mí, sobretodo sabiendo que ella sólo tiene dolores de cabeza y yo tengo los brazos completamente débiles y dolidos. No, no me importa en lo absoluto…

Hoe….sí me importa…. Y muchooooooo. A él le importaba más mi amiga, mi más reciente amiga.

No puedo culparlo, pero sí enojarme. Tomoyo es su amiga y tiene que cuidarla…

¿O eran más? ¿acaso él, en realidad, estaba enamorado de Tomoyo? ¿Por eso se enojó tanto anoche? ¿En realidad sólo le importó Tomoyo? ¿Acaso yo era sólo un juego para él? De seguro se encontraban en secreto a espaldas de Tóyota y pasaban miles de noches románticas y…

No, estoy exagerando las cosas de nuevo, siempre lo hago, mi papá siempre me regañaba por eso. Es normal que la prefiera a ella que a mí, es su amiga y yo sólo soy una mujer que lo odia, yo en su lugar preferiría mil veces ir a cuidar a mi amigo a que cuidarlo a él…bueno eso creo…

NO, no puedo engañarme, lo cuidaría a él y trataría de matarlo al mismo tiempo…

Estaba hecha un bollo, ni siquiera estaba conciente del rostro que tenía.

Él me miró nuevamente y sonrió divertido

—Iré donde Tomoyo y Tóyota para recoger algo que necesito para tus brazos.

¿Eran explicaciones? ¿Me estaba dando explicaciones acaso? No sé porque lo hacía, no me importaba en lo absoluto…

Y nuevamente mi cabeza me da una patada en los sesos y susurra "mentirosa"

— Aprovecharé estar ahí para dejar un potente escudo protector. El cual, apenas siente la energía de un demonio, manda una alarma al departamento de policías — prosiguió pacientemente — Tóyota no esta en condiciones de hacer algún conjuro para proteger a su esposa de algún ataque — me mostró una hermosa sonrisa que casi me causa un derramé cerebral — Lo mismo haré aquí, pondré un escudo para que nada le pase a mi loca mujer...

HOE, de nuevo mi imaginación me había puesto nerviosa, hasta él notó la cara de espanto que de seguro puse.

Todo había sido un mal entendido de los que siempre tengo. Él estaba protegiendo a sus amigos y también me estaba cuidando.

Estaba analizando eso de "loca mujer", me hubiera enfadado sí no fuera que él…

—Adiós…

No noté cuando él se acercó a mí. No noté cuando se inclinó…mucho menos noté cuando se despidió besándome suavemente en los labios y luego salía rápidamente de la habitación.

¿Qué…qué fue eso? Ay Dios…

Él había dicho "loca mujer" de una manera increíblemente tierna…y, para colmo, su beso también lo fue.

Me boté en la cama y cerré los ojos…ya no quería pensar en nada…ya no quería.

(Syaoran)

Ciertos sentimientos son difíciles de controlar, más aun cuando alguien parecería sentir lo mismo por ti.

Ella me quita la paciencia, me la quita y el hecho de que me odie hace que yo no la quiera.

¿Es obvio no?

Pero cuando la veo confundida…

…también me confundo.

Se puso celosa, y me agradó, me agradó demasiado.

Se asustó, y me gustó…me gustó mucho.

Y cuando no se negó a mi pequeño beso, me enloqueció.

Quise salir rápido. Quizás por el miedo a un rechazo, tal vez porque no quería que me pararan, me detuvieran.

Ya puse un escudo en la mansión y me encuentro camino a la casa de Tóyota.

Llegué a su mansión y Tomoyo me recibió con una gran sonrisa.

Me invitó a beber algo, pero me negué, tenía que llegar a mi casa a atender a mi esposa.

Entré a la habitación de Tóyota donde este estaba echando sobre una cama tomando una taza de mate y, debajo de su espalda, se encontraba una gran bolsa con hielo, la cual curaba su malestar en la zona.

Me convenció de tomar algo antes de irme y, con él presente, sí acepté.

Tenía que hablar con alguien, necesitaba hacerlo. Caso contrario enloquecería…

Tomoyo nos dejó a solas después de servirme un poco de vino semi dulce, el que tanto me agrada.

— ¿y…? — había dicho mi mejor amigo con su sonrisa traviesa. Como prediciendo una sarta de cursilerías que podrían llegarle.

— ¿y qué? — Contesté bruscamente, no soy de los que dice sus sentimientos a todo pulmón y acepta, de forma pasiva, ser tan predecible.

— tu esposa te tiene loquito de amor ¿no? — Me atoré con el vino y comencé a toser. Si hubiera sabido que Tóyota diría eso hubiera preferido ser el que comenzara con la charla.

¿Loco de amor? ¿¡De dónde carajo sacó esa idea tan estúpida!?

— sí, sí, sé lo que dirás — dijo él pacientemente como si mis pensamientos aparecerían en un cartel gigante y él comenzara a leerlos — que es imposible que alguien se enamore, mucho menos alguien como tú — el hecho de ser TAN predecible como jamás imaginé hizo que quisiera morderme el labio, de ser posible. Pero el vino con el que me encontraba atorado evitó un acto como este —sobretodo considerando el hecho de que sería de una chica tan anormal como la que ahora tienes por esposa—estuve por contestarle, decirle alguna tontería para dejar de enfurecerme con migo mismo —… aparte de que no la toleras—me interrumpió —…ahora sólo tienes una increíble atracción por ella, y de seguro también mucho cariño — esto ultimo lo dijo optando por una pose reflexiva mientras su barbilla se posaba sobre sus dos dedos — Supongo que ayudará mucho el pasado que tuviste con ella para terminar completamente encamotado — concluyó mostrando una gran sonrisa a punto de lanzarme flores en felicitación.

Y yo…seguía tosiendo porque el maldito vino se negaba a pasar por mi garganta.

Porque quizás él tenía razón.

De acuerdo, él tenía MUCHA razón.

Teníamos un pasado, un pasado que no quiero recordar por… ¿vergüenza?

— "Entonces él vivirá aquí, con nosotros. Será papá como tú y yo seré mamá como mi mamá ¿verdad?"

—Tienes suerte de que tu mejor amigo sea un ser humano súper desarrollado —Tóyota me sacó de mis pensamientos — que sabe reconocer el amor al primer segundo…y lo tome como algo hermoso, no como una desgracia…

Dios, mi garganta no dejaba de joderme y tenía ganas de ahorcar a mi amigo "súper desarrollado" ante la burla que me hacía.

—por Dios Syaoran, todo el mundo ya notó como andas con ella, no es sólo atracción. Has tenido a majes con ropa más provocativa y nunca tuviste esa mirada de bobo sin remedio como la que tienes ahora — No sabía si enfadarme ante la "sinceridad" de sus palabras o avergonzarme de ellas — la quieres, que se te empiece a acostumbrar el cerebro a ello.

Cuando, por fin, mi garganta dejó pasar el vino ya no tenía nada que decir a mi favor.

Mi amigo siempre parecía saber mis pensamientos y sentimientos mucho mejor que yo.

Tal vez era cierto…era algo como querer…

— ahora que puedes hablar…dime como empezó todo…

Entendí a la perfección su pregunta, más no quise contestar. Ya mencioné que no soy de los que dice lo que siente

Toyota me observó, como no solía pasar, de manera dura. Me indicaba que sí yo no hablaba él me sacaría las palabras como sea.

— creo que yo— a pesar de no tener nada trancándome la garganta las palabras parecían negarse a salir —… la comencé a querer cuando la conocí…— esto era bastante embarazoso

— muy bien…¿eso fue…? —la voz de Tóyota me incitaba a seguir, como si se tratara de una profesora ayudando a su alumno en su intento por contestar una pregunta en clase.

— cuando ella era una niña, y yo un adolescente— muchas imágenes pasaban por mi mente sin que yo pudiera diferenciarlas por completo —… yo iba a su casa a visitar a su padre para que me diera clases privadas — la imagen del sonriente señor Kinomoto estaba tan clara con el agua. Toda su paciencia y dulzura a mi completa disposición — ella…era sumamente tierna, una niña sin dudar encantadora… — una cabecita castaña y despeinada también se veía muy clara.

— "¡DIOS! ¡Que lindo es! ¿Papi esto es un niño?"

— la terminé queriendo…supongo — solté con alivio. Fue como alivianar una pesada carga. Aceptar que los recuerdos volvieran a mí — segundos antes de irme al extranjero a estudiar quise ir a verla y despedirme de ella y el señor Kinomoto — Parte de esto se veía distorsionado, por ello no me sorprendería enterarme que mi voz no sonaba muy segura —… mi padre no me lo permitió…ya sabes la razón…

O eso creía recordar, mi padre no quería que fuese, pero mi memoria se negaba a aceptar aquel hecho

Es hora de aceptar

Aunque el recuerdo te sepa mal

— Apenas llegamos, Eriol, Tomoyo, tú y yo aquí. Aun no podía ver al señor Kinomoto… No era seguro en ese instante…tenía que ir a prisión primero — recordar la agonía y el dolor de aquel momento no me agradaba. Apreciaba tanto al señor Kinomoto que incluso, en ese instante, quise venir a verlo a pesar de estar en las situaciones criticas con las que siempre cargo desde que tengo memoria — pero recibí su llamada y…la propuesta que me hizo…

Era tan difícil recordar todo…

—Te refieres a cuando él te obligo a…

No quería escuchar esa palabra tan horrible…

— Sí… cuando él me lo ordenó — él no me ordenó nada…quizás…

Quizá internamente también deseabas lo mismo

—Apenas terminé de hacerlo él me pidió que por favor cuidara a Sakura yo…- Era difícil sacarlo todo, pero, al final, era agradable sentirme liviano — sentí una inmensa felicidad. Hace unos días pensaba que era porque tendría como mujer a la hija del hombre que más aprecié en este mundo, pero…— Miré a la nada, tratando de encontrar palabras que mi corazón me brindaba pero que mi orgullo machista no aceptaba.

—no fue por eso ¿verdad?

Negué con la cabeza mientras me ponía rojo

— la quería…no sé en que forma, pero la quería…

La quieres

Por eso se mantuvo la promesa

— pero ahora no estas feliz…— Me dijo Tóyota con su mirada curiosa.

—No, no lo estoy— contesté con rencor ante el recuerdo de mi insatisfacción matrimonial — lucho contra mis hormonas cada hora. Me escupen en la cara que soy un asesino y me mira con ganas de matarme…

Estaba furioso, era cierto. Yo era el dueño de una vida carente de melodramas existenciales. "Líos amorosos" no estaba en mi diccionario.

— Debe ser horrible que algo que tú quieres — esperaba alguna palabra profunda o de consolación —… sólo tenga deseos de asesinarte — Soltó como si se tratase de una comedia negra. Él siempre era así, trataba de que no sonara tan desgraciado. Y lo lograba.

Sonreí débilmente.

— Tomoyo…puedes salir del armario, se que estas ahí — susurré.

Entonces Tomoyo cayó del armario al suelo de manera brusca, Tóyota la miró un poco sorprendido

— tu "señor esposo" esta débil y no puede notar tu presencia, yo sí…

Tomoyo se sonrojó levemente mientras se ponía de pie y mostraba una nerviosa sonrisa.

—…hola… — Dijo riendo con nerviosismo.

—Bueno, ustedes dos y Eriol son mis amigos…no hay problema con que sepan esta vergonzosa verdad — dije resignado.

Tomoyo se sentó al lado Tóyota

— ¿y que dices Tomoyito? ¿Qué tantas son las ganas de matar de la señorita "Kinomoto"? — le preguntó Tóyota a su esposa con una gran sonrisa

Tomoyo rió ante lo dicho y contestó de manera divertida — muchas…

— bien— Contesté con gracia —… y Tóyota ¿cuantas posibilidades hay de que logre hacerlo? — seguí el juego de "yo creo"

— muy pocas…nadie puede matar a alguien como vos, mucho menos alguien de una mentalidad tan inocente.

— Tomoyo ¿qué crees que le este pasando ahora a la señorita "Kinomoto"? — suponía que Tomoyo, al ser mujer, entendería los sentimientos de Sakura.

— esta muy frustrada, eso es seguro…— aclaró con voz encantadora. Como si disfrutara el ver a mi esposa con sentimientos reprimidos — y se ve tan dulce así de furiosa…— y no me equivoqué… a Tomoyo le agradaba ver a Sakura así. Su rostro sonriente, sus ojos como dos estrellas y ambas manos entrelazadas no mentían.

— Pero…le gustas — dijo Tóyota a lo que yo sólo supe sonreír.

— lo sé — no sabía sí quedar encantado, ante la satisfacción de saber que a mi esposa le gustaba físicamente, o quedar furioso por mi conformismo — aunque es alguien fuerte…no se dejará llevar por una atracción física tan simple como la que siente por mí.

— Sí fuera tan simple no se sonrojaría cada vez que piensa en ti — dijo Tomoyo con el dedo índice mirando al techo, como si fuera una razón y explicación terriblemente fuerte.

Porque lo era, era una razón muy importante y de peso. Que Sakura se sonrojara sólo con pensar en mí…parecía bastante hermoso y…también era un detalle del que no estaba informado…

— Explícate…

— si sintiera sólo odio por ti, no se sonrojaría al acordarse de cómo la "besas" — Dijo de manera empalagosa y divertida a lo que Tóyota sólo sonreía encantado mientras, con esfuerzo, lograba besarla en la frente.

— bien hecho Tomoyito — había dicho él como si fuera un entrenador que felicita a su jugador — ahora sácale más información a nuestra Sakurita para poder hacer feliz a Syaoran…

Casi hice barra ante idea tan maravillosa.

— ¡no, nada de eso señores, es lo único que les diré! — Aclaró con voz solemne —Sakura es mi amiga y no pienso decirles nada más.

Me puse enfadado ante una actitud tan egoísta…

Cruel…

—Ni siquiera les diré —la mirada de Tomoyo era ya maligna, con la pura intención de incitarme a matarla —… que es lo que dijo Sakura sobre como besa Syaoran…

Ambos, Tóyota y yo, quedamos en shock y tuve ganas de tirarme de un precipicio y llevar a Tomoyo con migo sí no me decía de una vez que había dicho Sakura sobre algo tan intimo.

— Habla.

Tomoyo parecía disfrutar de la situación bastante…lo sabía…todas las mujeres tenían algo de maligno por dentro…

—No diré nada.

Miré a Tóyota como suplica a que la convenciera. Pero este sólo parecía alabarla en silencio ante su astucia para manipular todo a su total antojo.

— Tóyota, has que hable— le ordené firmemente para que me prestara atención.

Tóyota me miró sonriendo.

— Perdón…pero ¿Qué te hace creer que yo tengo alguna clase de control aquí?

Y no era para menos, Tomoyo tenía a Tóyota a sus pies y ningunos de los dos lo negaba...

—Inténtalo…— Dije seriamente, ignorando la existencia de Tomoyo ahí.

QUERIA saberlo, quería saber si le parecía que YO besaba bien.

Tantos años de constante "practica" deberían rendir excelentes frutos y…¿desde cuándo soy tan inseguro en algo dónde debería considerarme experto?

Tomoyo miró a Tóyota como desafiándolo brevemente.

—¿Sí? — Le preguntó Tóyota con ojos de conejito apunto de cortarle la pata

—¡oh Tóyota, no me mires así!

—Por favor…si no lo haces me quedaré sin amigos y sólo tendré que dedicarme a babear por ti día y noche sin preocuparme por nada más — dijo Tóyota jurando que aquel era un gran argumento.

Observé a Tomoyo y noté que, en sí, la idea no le disgustaba tanto.

Tonto Tóyota, parecía no entender que realmente era del agrado de su esposa.

—Esta bien, pero será lo ultimo que les diré ¿oyeron?

Estaba listo para la más cruel realidad de mi vida, estaba preparado psicológicamente para todo.

Incluso preparado para mejorar…

—Ella no dijo nada…pero pienso que piensa que sí besas bien— aclaró de forma seria mientras mi rostro se tornaba pálido.

Tóyota murió de risa instantáneamente y yo quedé con aire de fantasma.

¿Cómo? ¿Tanto lío sólo para eso? ¿Tanto sufrimiento mental para esa pequeñez? ¿Tanto relajo sólo para saber lo que piensa la esposa de mi mejor amigo?

La miré incrédulo, de seguro me mentía.

—¿Acaso dudas? Querido Syaoran, la respuesta la tienes en como ella te corresponde —Su tono de superioridad no podía hacer falta — bueno, sí es que lo hizo — y tampoco podía faltar su malvada sonrisa después de decir eso.

DIOS, me sentí tan estúpido ante lo ultimo, más aun cuando la carcajada de Tóyota se oyó por todo el manzano.

Sí, era cierto, bastaba con recordar como ella me correspondió y la manera en la que se dejó abrazar y se aferró a mí. Además, el saber que beso bien no era una pequeñez, era un gran logro tratándose de una mujer que, prácticamente, desea verme tres metros bajo tierra.

¿En que momento me volví tan inseguro? No lo sé. Nuca dudé de mis encantos y miles de años después recién lo hago con una principiante virgen con aura de ostia.

—No dejes que ella te quite la cabeza Syaoran, que estas comportándote como si no fueras tú…

Me puse tan furioso con lo dicho por Tóyota que tomé la botella que Tomoyo me había ofrecido, ya con anticipación sabiendo ya que necesitaría alcohol para tranquilizarme, y me tomé todo el líquido de un trago, luego suspiré con pesadez…

—¿Qué carajo quieren que haga con esa mujer loca? Si intento acercarme…me grita.

Dije de una vez por todas, me desesperaba, necesitaba ayuda y consejos.

Tomoyo me sonrió y habló.

—Tienes suerte, Sakura es muy inocente y distraída para darse cuenta de todo lo que pasa por tu pervertida cabeza…

Tóyota volvió a reír divertido

—Puedes aprovechar de eso…— me dijo mi mejor amigo con astucia

—Bueno, es obvio que ya lo hace ¿o no? — el tono de voz de Tomoyo y su sonrisa me indicaban que venia una burla — "el rey de seguro esta notando si ahora la besas o no"

Joder….boté la botella de vino furioso al suelo.

—No es necesario que se burlen, no se me ocurrió nada más que decir…

Tomoyo calló sus palabras de burla y optó por una actitud más seria, sin embargo Tóyota continuo riendo

— ¿Es necesario que te vuelva a mostrar la grabación de tu boda Tóyota? — le pregunte furioso a mi amigo para que cerrara esa boca. Obviamente funcionó.

Tomoyo se sonrojó sin límites y Tóyota brevemente. Luego aclaró su garganta y, de igual manera, se volvió serio.

— de acuerdo, entendí, no necesitas ser tan duro— decía como niño siendo amenazado — …de la atracción nace lo inevitable Syaoran — me decía analíticamente —de nada servirá que ella pueda llegar a amarte si tú no la amas a ella— su mirada profunda me hizo analizar con menos superficialidad — por eso…no te niegues nada, al final quien terminaría lastimada sería Sakura y… tu corazón…

Vi la situación cuidadosamente mientras él seguía bebiendo su mate. Levanté la vista y observé a Tomoyo igual de reflexiva…

Tóyota había hablado para los dos, y ahora Tomoyo también se encontraba meditando con cuidado.

De nada servia querer si el otro amaba, lo que importaba era que el sentimiento sea mutuo, a mi parecer. Estaba claro que yo no podría vivir con un amor "platónico" ya sea de mi parte o para mí.

¿Acaso trataba de decirme que sí yo me enamoraba de ella…ella también se enamoraría de mí?

—Sakurita ya debe estar esperándote…— dijo él tranquilamente

Desperté de mi transe.

—Claro…pondré el escudo, no salgan de la mansión — les aclaré distraído, más ansioso de volver a ver a mi esposa — Tóyota, llámame apenas necesites algo…

— claro — volvió con su conocida sonrisa —…tenme al tanto de todo lo que ocurre con ella ¿sí? — Luego se giró para observar a Tomoyo con enojo superficial e infantil — si la dama aquí, no piensa cooperar, yo sí te ayudaré y estoy seguro que Eriol también…

Le sonreí, Tóyota siempre se caracterizó por enamorar majes, pero con una mujer no le daba resultado…aunque…a veces no estoy muy seguro de ello.

Aun así confiaba en él, sabía todo.

Por ahora sólo deseaba que mi mujer no me tratara así, porque eso me obligaba a tratarla así. Y ser así con ella no me gustaba en lo absoluto.

Sí, me estaba volviendo incoherentemente estúpido.

Salí de la mansión y la protegí con un escudo. Observé en el camino, nuevamente, la pócima que me salvaría la presentación de los brazos de Sakura.

Sonreí para mí mismo. Que suerte que Tóyota tenía muchas pociones. Eriol se caracterizaba por libros. Yo, por el contrario, tenía un poco de ambas y la más grande colección de armas que pudiera existir en todo el mundo. Tenía armas de guerra de todo tipo y eran tantas que podrían pasar tranquilamente el número de la del ejército del rey.

Llegué a mi mansión y le quité el protector. Subí directamente hasta mi habitación y entré sin siquiera avisar.

Frente a mí, Sakura.

Una Sakura que parecía una mujer…quizás más que eso…

Se veía esplendida.

Ella había estado de espaldas mirando el cielo desde el vidrio de la terraza. Apenas notó mi presencia, giró la vista para verme con ese hermoso rostro que tiene.

Tenía puesto un vestido de tela suelta y blanca que llegaba hasta debajo de las rodillas. Unas zapatillas blancas le hacían juego y la parte superior del vestido poseía botones adelante, con un cuello de camisa y sin mangas.

Hacía que sus lindos hombros quedaran al descubierto y sus brazos aun maltratados se vieran.

Verla así me enojó de cierto modo. ¡Todos la mirarían!

Mas, sin embargo, la mirarían con migo, tomada de MI brazo…

— Ah, ya llegaste— Susurró volviendo a darme la espalda. Yo me mantuve en silencio —… lo del beso… ¿el rey nuevamente? — fue al grano.

Tragué saliva y contesté con claridad

— ¿dudaste lo contrario? — no podía evitar sonar agrio, el hecho de que se diera la vuelta para ignorarme volvía a enfurecerme — de todo modos…ya sabes que no puedes comentárselo al rey, él sospecharía — bueno, Sakura siempre fue una mete pata de pequeña, tenía que asegurarme de que ella no comentara nada apenas estuviéramos en el castillo — y con ello me obligará a que lo hagamos…

Ella pareció estremecerse.

Supe, con eso último, que había acabado la charla y no despertarían en ella estúpidas pero ciertas dudas…

Dudas que indicaban que ella me encantaba…

(Sakura)

Aproveché que él no estaba para ver la casa en su mayoría. Era enorme y me topé con más de cinco habitaciones echadas con llave.

Admiré el decorado del comedor, del living y de la cocina.

Cabe aclarar que, con tantas peleas, no había podido admirar nada.

Salí hasta el patio y permanecí admirando las flores que habían en el…

Tenía de todo tipo, pero lo que más me gustaban eran las margaritas y los girasoles.

También había, y para mi sorpresa, el columpio que estaba en mi casa.

El columpio en el mismo árbol en que siempre colgaba.

Me costó creer que él había tenido consideración de mis deseos y me hubiese traído el árbol y mi columpio preferido.

Jugué en el un momento recordando los días felices en los que mi papá me contaba historias mientras me empujaba en este gran árbol.

Volví al dormitorio y me vestí con uno de los vestidos de mi madre. Mi papá siempre me dijo que se me veía hermoso y, al verme en el espejo, me sonrojé y sonreí al ver que me parecía mucho a mamá.

Hace unas semanas, al verme en el espejo, me veía como una niña.

Ahora me veo en el espejo, con este anillo de matrimonio y me observo más adulta. ¿Será psicológico?

Estornudé incontrolables veces…como quien dice "no dejan de hablar de mi".

Miré la TV que se ahogaba en grabaciones de MI boda.

También me dediqué a acariciar a Kero mientras lo restregaba contra la parte de la cama del asesino para que no pasara una noche agradable…

Por ultimo, observé atentamente el cielo mientras trataba de pensar en todo, menos en lo que sentía cuando estaba con él.

Al final escuché que la habitación se habría y di vuelta para confirmarlo.

Ahí le hablé brevemente y él me confirmó lo que sospechaba: Me había besado, nuevamente, por el rey.

Di la vuelta de nuevo y sentí como él paseaba por la habitación.

— Ven, échate en la cama— dijo él con su clásica voz gruesa y sedosa a la vez.

¿Por qué la palabra "cama" me dejaba temblando como hoja seca?

— Ya— traté de no dirigirme a la cama como si fuese una robot o algo así.

Pero era imposible…

Asesino, cama, asesino, cama, asesino, cama….

Apenas mi cuerpo estuvo en completo reposo él había sacado un frasco de contenido azul.

Entonces echó el contenido de aquel frasco en mi brazo y comenzó a friccionarlo nuevamente. Una vez ese líquido fue absorbido, pasó a hacer lo mismo con mi otro brazo.

Di vuelta a mi rostro, avergonzada por gozar nuevamente de su contacto. Él no lo notó y, dado terminada su tarea, se alejó y sacó ropa para cambiarse.

No me atreví a girar mi rostro. Lo vería desnudo y el quedarme boquiabierta, de seguro babosa, no era uno de mis planes presentes.

Pasaron minutos y él se me acercó mientras me tomaba de los hombros.

—Ya estoy — dijo mostrándome su masculina figura envuelta en aquellas ropas tan elegantes de telas suaves y oscuras. Creo que él sólo sabía utilizar capas y ropas de tonalidades negras o verdes — y, si te fijas bien, tú también…

Lo miré confundida y luego observé mis brazos, los cuales habían vuelto a ser como eran antes.

Los moví y me dolió como si siguieran igual

— Que se vean mejor no significa que estén mejor.

Me soltó y salio de la habitación, a lo que tuve que seguirlo como un perrito.

Él me esperaba en la puerta, y se veía casi tan apuesto como en el día de nuestra boda.

Llevaba unos pantalones largos, unos zapatos lustrados a la perfección, una camisa tan negra como sus pantalones y una capa muy fina de color verde oscuro que casi se camuflaba con el negro de su camisa y pantalones.

Tuve que imaginar que me echaban agua fría encima para volver a la realidad.

Me acerqué a él y salimos de la casa mientras él hacia un conjuro de llave.

Luego se dirigió hasta mí y salimos por completo de la casa.

—Es hora de fingir, amor mío, somos una feliz pareja…— Me dijo mientras tomaba mi brazo y hacia que, con este, tomara el suyo.

Temblé levemente. No me gustaba en lo absoluto

— ¿Prefieres esto o prefieres tomarnos de las manos cómo dos enamorados? — su voz era de cursi mofa.

Sí, eso sonaba peor. Era mejor como estábamos ahora.

Él entendió rápidamente y sonrió de manera divertida…para él.

Caminábamos por la calle en dirección al castillo mientras todos nos miraban atentamente.

Que rabia me daba cuando algunas majes, desde sus puestos de venta de frutas, o desde sus empleos dentro de restaurantes, lo miraban embelezadas.

Malditas sean…

Él sonreía con total naturalidad y saludaba a muchos magos que caminaban alrededor. Los cuales me saludaban con un beso en la mano y con unos ojos bastante extraños mientras inspeccionaban mi cuerpo.

El asesino mostraba claro disgusto ante esto y eso lo supe cuando me habló a mitad del trayecto.

—No me agrada…— Dijo de repente

—¿Qué? —No comprendía nada

—Todos— Él parecía no saber como expresarse —… no importa, eres mi mujer. Cada vez que sientas que te miran sólo a ti, quiero que tomes mi brazo con más fuerza…

Me enojé ante eso ¿Por qué iría yo a obedecerlo?

Él me miró nuevamente y una sonrisa forzada cruzó por sus labios

—Caso contrario pensaran que eres una zorra que acepta miradas insolentes con la presencia de su marido sobre ella.

¡NADIE me llamaba zorra! Entendí rápidamente y, a pesar de que mi orgullo me lo negaba, no me quedaba otra que obedecerlo.

Lastimosamente casi nunca notaba la mirada de otros hombres hacia mí, sólo podía sentir las miradas de las majes hacia él…

Si él podía jugar así…yo también…

—Entonces tú también toma mi brazo fuertemente…no vaya a ser que piensen que un hombre tan "agradable" como vos, tenga la imagen de perro acepta cualquieras

Él me miró casi sin creérselo

—A un hombre se le esta permitido engañar a su mujer con otras…— aclaró sencillamente para hacerme rabiar

Mierda que se pudra este mundo machista…

Fingí tranquilidad y le contesté

—Entonces supongo que los hombres, al verte "galán" con otras, sentirán que no estoy bajo la vigilancia de mi marido. Por ello se sentirán más libres de verme de manera "insolente".

Esto último lo dije a son de burla y él me miró seriamente para luego tomarme fuertemente del brazo y, con esto, lastimarme.

Dolía el brazo, aun así, el callar esa estúpida forma de pensar me hacia sentir en la gloria.

Él me llevó hasta una heladería cercana y, con una sonrisa falsamente tierna, me miró.

— Amor ¿deseas un helado? — me dijo como si mi persona se tratara de la mujer más complaciente y mandoneada del planeta.

Su tonalidad cursi terminó por empalagarme en pocos segundos.

No podía creer que me hiciera actuar de manera melosa en público.

Me mordí la lengua antes de hablar y lo miré con los ojos llenos de ira.

—Perdón "corazón", pero no tengo hambre, prefiero guardar el apetito para el almuerzo en el castillo.

Él me miró y me sonrió nuevamente. Observó al heladero que sonreía con sólo vernos.

— señor Li ¿el de siempre? — le había preguntado aquel señor extremadamente delgado y algo anciano. A simple vista se notaba que el heladero no se alimentaba suficiente, ni con sus propios helados.

— sí por favor… —todo indicaba que el asesino lo conocía. Y era bastante obvio que compraba helados con frecuencia.

Nos alejamos de la heladería mientras yo babeaba por el gran cono de helado de chocolate que él sostenía en su otra mano.

¿Por qué demonios no acepté?

Él lamía su helado y era increíble como el hecho de hacerlo no lo había dejado con una apariencia de niño pequeño. Por el contrario, seguía viéndose como un hombre serio y, gracias al helado, ahora se veía aun más atractivo de lo que era.

Me miró de reojo y me sonrió. Habló tan fuerte que trajo la atención de muchas personas

—Querida, ¿no quieres probar?

Dijo mientras me ofrecía el helado de manera tentadora mientras todo el mundo miraba

— No — Dije con la poca fuerza que me quedaba…

Ya no soportaba eso de actuar como marido y mujer…

Seguimos caminando hasta que llegamos a un gran castillo. Lo observé atentamente admirando el tamaño y su belleza a la luz del sol.

Me pregunto como no lo había hecho el día de mi boda.

Ahí recordé que nos habíamos mudado mediante magia y…

¡MALDITO HIJO DE P****!

¡Pudiendo haber venido en auto, con magia o en carruaje, el muy desgraciado prefirió hacerlo a pie para que medio mundo nos viera y hacer su maldito teatrito!

Estuve a punto de gritarle sí no fuera porque unos sirvientes nos abrieron la puerta y nos subieron a un pequeño carruaje que nos llevó por los amplios jardines del lugar en dirección al palacio.

Los guardias, y el conductor, nos miraban de reojo y curiosos, algo que el asesino no desaprovechó.

—¿No te parece romántico "querida"? ¿qué te parece hacer una segunda luna de miel de aquí a cuatro meses y nos vamos de vacaciones a un lugar con jardines tan amplios cómo este? — por más de que sonaba dulce, era obvio que aquí había gato encerrado — Nadie nos vería "jugando" en un jardín tan amplio y apuesto lo consideraras agradable…— Terminó de decir descaradamente causando mi sonrojo y la sonrisa de los guardias. Dicho esto comenzó a acariciarme el cuello con su dedo de manera sencilla pero intima

¡Maldito sea! Se notaba que disfrutaba de todo eso…

Llegamos hasta el castillo y bajamos. El rey nos esperaba feliz en la puerta al lado de una hermosa mujer de pelo rubio y liso hasta los hombros, un poco más baja que mi esposo, ojos celestes.

El rey, un poco más alto que el asesino, de unos cincuenta años, se le veía grande gracias a la gran panza que ocupaba gran espacio del castillo. Pero, a juzgar por sus rasgos, parecía haber sido buen mozo de joven. Claro, ignorado su panza.

—Es una gran alegría para mí darles la bienvenida — Dijo mientras se acercaba a mi esposo y estrechaba su mano mientras lo abrazaba. Luego se dirigió a mí y me besó la mano — esposa mía, saluda.

Le dijo a su mujer, la cual se nos acercó con una gran sonrisa y recibió un beso de parte del asesino en la mano

—Es un gran gusto tenerlos aquí…pasen por favor. — había dicho después del saludo que mi "cielito" le había brindado.

El asesino me tomó de la cintura y situó un beso descarado y desprevenido sobre mis labios

—Oh, muy bien, me alegro que hayan prosperado tanto — decía con esa sonrisa de "soy un rey bobo". El asesino sonreía de manera seductora y me tomaba de la cintura.

Ahí supe que el juego de marido y mujer…recién comenzaba…

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Un par de hombres se encontraban en aquella habitación, el señor Li y el rey se encontraban en compañía de estos.

— ¡lo que hace ese niño es inhumano! decía uno de los hombres en un tono extranjero.

Opino lo mismo…deberíamos mandarlo a ejecutar, dudo que el resto del consejo rechace la idea... mencionó otro con la misma voz frívola.

es un niño…no tiene la culpa había dicho LI firme ante las crudas palabras con las que se referían a su hijo.

Señores, sean un poco más flexibles. Los demonios son los principales culpables de esto… decía el rey tratando de evitar una disputa.

Tener al hechicero Li y dos de los magos más orgullosos del consejo en la misma habitación no era una realidad muy agradable.

— ¡Nuestros prisioneros tienen derechos! exigió uno de aquellos magos.

— ¡Y mi hijo también! había dicho Li firme y crudo.

señores— se escuchó una voz nueva — tengo aquí el documento que aprueba que el hijo del señor Li haga dichas acciones dijo solemnemente un hombre que había entrado a la habitación, cargado unos documentos dorados caballeros….hay mayoría de firmas que defienden la existencia de Syaoran Li.

Señor Kinomoto… había susurrado el rey a ver a uno de sus magos más poderosos de su reino.

Me alegra que llegara Fujitaka…esta escoria pensaba mandar a decapitar a mi hijo dijo de forma cruda mientras observaba con desprecio a aquellos dos magos.

¡Esas firmas han de ser falsas!

Si gusta señor, verifique una por una dijo con una sobrenatural tranquilidad el señor Kinomoto —… y sí aun así desconfía, puedo darle el número telefónico de cada uno de ellos…ya sabe…para evitar confrontaciones y acusaciones vagas…

¡Esto no se quedará así Kinomoto!...¡Li!

Los mencionados tan sólo lo miraron brevemente

Puede que muchos defiendan a ese pequeño engendro, pero nosotros no nos quedaremos callados decía uno de aquellos magos mientras Li lo miraba furiosamente prepárense, porque en cualquier momento su enano puede que aparezca muerto bajo un puente.

— ¡Usted no le pondrá un dedo encima a mi hijo! gritó furioso mientras Fujitaka lo sujetaba de los brazos al ver que él se disponía a pelear.

Es mejor irnos…Fruth… dijo uno de aquellos magos refiriéndose a su compañero no quiero quedarme más en este lugar, además esa asquerosa criatura se encuentra en alguna habitación de aquí…

El rey los miró con el ceño fruncido.

No sé como fue posible que salvaran a un ser así…y tenga autorización para hacer lo que hace… decía el famoso "Fruth" mientras ambos salían furiosos de la habitación.

No hay que tomarlos en cuenta Li… decía Kinomoto mirando el lugar por donde se habían retirado.

¡Exacto! Tu hijo ya tiene autorización del consejo…algunos ajustes más y… decía el rey, pero fue interrumpido.

Mi hijo esta sufriendo — declaró con frustración —quizás…no debería haberlo salvado…

No debería haberlo salvado

No debería haberlo salvado

No debería haberlo salvado

Un pequeño niño de cabellera castaña escuchaba todo aquello oculto detrás de uno de los muebles.

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(Syaoran)

Oh sí, me estaba divirtiendo como nunca.

Poderla besar cada momento, cuando me diera gana, era lo que más me agradaba.

Entramos por las puertas del castillo mientras yo, descaradamente, comenzaba a morder su oreja cada vez que la reina no miraba… pero el rey sí.

Este sólo sonreía bastante complacido y mi mujer no hacia otra cosa que no fuera ponerse roja de furia.

La reina quizás, gracias al maldito instinto femenino, podría darse cuenta de la falsedad del asunto, por ello procuraba que no me viera.

— ¿Cariño te sientes mal? — le pregunté juguetonamente a Sakura, apenas todos habíamos tomado asiento en los enormes y lujosos sofás de esa sala.

Con esta pregunta el rey y la reina dejaron de hablar de sus problemas en el país.

— ¿Jovencita? ¿Sientes mareos? — el rey había hecho la pregunta con un tono esperanzado en su voz.

—Creo que sí…— Fue lo único que se atrevió a decir mientras sus mejillas adquirían más tonalidades violetas.

Al rey le brillaron los ojos

— ¿Antojos? ¿Ganas de tejer? ¿Por casualidad se te vinieron a la mente nombres de niñas? — Sakura palideció más ante las suposiciones de "su alteza" — ¡vamos al hospital! — Gritó por ultimo esperanzado.

Con esto no había contado, así que traté de "segregar" calma de mi organismo como fuera para pode evitar una posible desgracia

En un hospital de seguro se darían cuanta de que ella era aun virgen…

Joder…

— Con calma su alteza…

La reina sonrió divertida

—El joven Li tiene razón querido, los síntomas no vienen al segundo día, vienen a las siguientes semanas…— aclaró ella con paciencia, mientras el rey se mostraba decepcionado. Y no precisamente por su ignorancia…

—Tienen razón… ¡es que los veo tan felices juntos que parecería que estuvieran juntos meses! ¡Incluso años!

Esto lo aproveché para abrasar a mi esposa y juntar mi rostro con el suyo mientras hacíamos un cuadro perfecto para foto como "pareja del año".

Y así pareció ser. El rey gritó alegre y, con esto, una cámara fotográfica apareció y nos saco foto…

A mí sonriendo y a Sakura…pálida…

El rey no tardo en hacer aparecer la foto tomada segundos antes con algo de magia.

No necesité de muchos conocimientos para saber la tonalidad de mi esposa después de ver la foto.

Ella, al verla, había pasado de pálida a rojo frutilla.

Quien sabe que torturas más le haría pasar este día. Pero no importaba. Le haría aceptar que le encantaba que la tocara, a como de lugar.

Y a juzgar por la foto…, a juzgar por mi rostro sonriente, lo que pasaba aquí, lo que me pasaba a mí…era muy cercano al amor…

Continuara…


Este capi aumentó sólo tres hojas a comparación del primero. Espero que les gustara el cambio y la nueva escena.

Ya saben, cualquier duda que tengan de seguro tendrá una explicación en mi perfil. ¿Las respuestas a sus reviews? En mi perfil también n.n Esta historia esta protegida y, sobretodo, se respetan los derechos de autor.