El azabache se separó rápidamente de la durmiente chica de cabello rojizo-la cual era imponente, aún estando dormida- y se dirigió a la puerta, para encontrarse con quien lo había llamado.
-—¿Que quieres dobe? - contenstó el Uchiha, un poco malhumorado.
-— Oh, vamos... no te enojes, no sabía que te gustara mi posiblemente parienta - replicó alegremente el rubio chico.
-— no seas vaka, será mejor irnos, los chicos nos esperan.
-— eh, venga ¿no quieres sacarle una foto con mi movil? no te cobraré por ello - musitó el Uzumaki con una sonrisa pícara.
-— muérete.
Poniendo fin a la discución con esa simple expreción, se dirigieron al patio, en concreto, a un lugar muy escondido del cual solamente tenia conocimiento aquel grupo de amigos. cuando llegaron a aquel lugar que quedaba tan bien camuflajeado gracias a los arbustos y árboles que lo rodeaban, el chico de ojos azules hizo su entrada.
-— ¡Ya llegó por quien lloraban! - exclamó muy seguro de sí.
-— Oh, vamos, no otra vez - contestó un chico regordete con remolinos rojos en sus mejillas.
-— He, venga, si sé de tu amor por mi Chouji.
-— Deja de decir tonterías dobe. ¿Dónde está Sui? - dijo tranquilamente el Uchiha.
-— No lo sé, solo dijo que no tardaría en llegar - contestó un chico muy parecido al azabache.
Los chicos se olvidaron por un momento del albino de ojos lila, y comenzaron a hablar de tonterías, de verdades, de chistes, de cosas serias, y así disfrutaron su momento juntos, olvidandose de amores, de compromisos, de tareas, y de muchas otras cosas que los tenían tan ocupados.
Mientras tanto...
Aquel chico el cual estaba en un lugar, sacó su teléfono movil no tan viejo (con una decente camara de no tantos Megapixeles) y enfocaba a solamente una chica. Le sorprendió el hecho de que estubiese dormida tanto tiempo, y sobre todo que no la despertara el hambre —él era un chico de buen apetito, de ahí su sorpresa— Se olvidó por un momento de la comida y se concentró en la joven. Un Snap se escuchó varias veces y, después de quedar satisfecho, volvió a guardar su celular y se fue al encuentro con sus demás amigos.
La joven chica de cabello de fuego despertó, se desperezó y sacó su bento preparado orgullosamente por ella. Siguió comiendo sin saber que había sido victima de un joven que capturó celosamente su belleza, para así contemplarla de igual manera por la noche.
continuará
