Hola lectores y lectoras. ¿Cómo están? Acá les traigo el cuarto cap atrasado, jeje. Espero que sea de su agrado. Yo me divertí mucho escribiéndolo. Dejo saber que una de mis amigas también está haciendo un fic, solo que es de bleach. Se llama "Te quiero a ti". Está muy bueno, así que se los recomiendo. Bueno ahora sin más que decir, el cap.
Cap 4: TRANSFORMACIÓN: ¿te gusta lo que ves?
SASUKE POV
Luego de dejar a Sakura en su casa, me dirigí a la mía, que no quedaba lejos de la de ella. En parte mejor, así podría visitarla cuando quisiera, siempre que sus padres no me corrieran, pero lo dudo mucho, ya que ¿quién no quiere a Sasuke Uchiha? ¡Por favor! Si yo soy… ¡Pero esperen un momento! ¿Qué estoy diciendo? ¿Yo venir a visitar a Sakura? Si ella no es nada mío aunque nos besáramos. Y que beso. Fue el mejor de mi vida, bueno, no de mi vida ya que tengo 17 años, pero eso no importa, fue el mejor. Su sabor a cerezo, su aliento mezclándose con el mío haciendo que pequeñas descargas eléctricas recorrieran mi cuerpo. Me sentí en las nubes, quería que se repitiera, y por supuesto que se iba a repetir, o si no dejo de llamarme Sasuke Uchiha.
Tan metido estaba en mis pensamientos que no me di cuenta de que el auto que estaba delante mío había frenado, debido a la luz roja del semáforo, por lo que, para no chocarlo, pise el freno de mi auto hasta el fondo, frenando de golpe, lo que hizo que me fuera contra el volante, sin llegar a tocarlo (por poco) gracias a que llevaba el cinto de seguridad puesto. Suspire y me recosté en el asiento esperando que el semáforo cambiara la luz a verde para avanzar. Luego de unos 30 segundos, pise el acelerador y doble en la esquina siguiendo el camino hasta mi casa.
Al llegar a mi casa, me encontré con mi fastidioso hermano Itachi. El, era mayor que yo por 3 años, y el favorito de la familia, por lo menos por parte de mi padre. Jaj, mi padre. Un caso único. Un hombre de porte serio, mirada fría y arrogante (menos con mi madre), un hombre que daba órdenes y se acataban al pie de la letra, te gustara o no. Si, ese era mi padre: Fugaku Uchiha, de 50 años. Dueño de la compañía Uchiha's Spa, de 1,80 m de alto, complexión robusta, pelo y ojos de color negro, y tez pálida. Nunca reía, nunca bromeaba, y no existía una sola persona en este mundo que le desobedeciera. Bueno, si existía una sola persona que le desobedeciera, y esa era mi madre: Mikoto Uchiha. El polo opuesto de mi padre. Ella, de 43 años, mirada cálida y dulce, carácter jovial y extrovertido, hacía que con una sola mirada, el mundo de mi padre diera un giro de 180 grados. Mi madre era de complexión mediana, de pelo negro y ojos marrones, cuerpo en forma de avispa, de buenas proporciones. Según lo que me conto mi madre, ella y mi padre se conocieron en el instituto con 18 años. Estaban cursando el último año. Mi madre era la estudiosa y mi padre el mujeriego. Si, ya sé que les debe de sonar muy similar a mi situación con Sakura. Ellos empezaron a salir debido a un trabajo que tuvieron que realizar juntos. Mi padre no estaba muy contento cuando el profesor los había asignado como pareja, pero una vez que se reunió con ella para realizar el trabajo y verla totalmente diferente como era, se enamoró perdidamente, y por supuesto, no dio muchas vueltas para pedirle que salieran juntos. A los 3 años, se casaron y luego, dos años después, nació Itachi. Cuando este tenía 3 años, nací yo.
Bueno, como iba diciendo, entre a mi casa y me encontré con Itachi. Era tan molesto tenerlo como hermano, ya que ambos éramos muy diferentes. Él era gracioso y demasiado bromista, para mi gusto. Yo era serio y nunca bromeaba, a no ser para joderle la vida al dobe de Naruto. Si ya se, soy malo, pero es que el dobe se lo busca solo. Es más, parece que tiene un cartel pegado en la frente que dice: ¡Háganme bromas que me gusta!
-¡Otouto-baka! ¿Ya llegaste? –grito mi hermano desde la sala de estar. ¡Aish! Como odio que me llame así. ¿Qué no sabe que tengo nombre? Me dirijo a la sala y lo veo acostado en uno de los sillones con el control en la mano haciendo zapping.
-Sí, ya llegue Itachi –le contesto en un tono frio -¿Qué quieres?
-Nada –me responde sin mirarme -¿Dónde estabas? Tenías que haber llegado a casa hace una hora.
-Hmp, ¿Qué? ¿Ahora estas de hermano controlador? –le dije –No conocía esa nueva faceta tuya Itachi.
-No lo digo por controlarte Sasuke. Por mi puedes venir a la hora que se te pegue en gana. Lo digo porque si mamá hubiera llegado antes y tú no estuvieras, se iba a preocupar y me iba a echar una tremenda bronca por no cuidarte.
-Bueno ya llegue, así que mamá no tiene por qué enterarse.
-Nadie dijo que yo le iba a decir algo –ahora si me miro, pero con un brillo raro en sus ojos, que solo podía significar una cosa: joderme la vida -¿Y bien? ¿Dónde estabas?
-Hmp, eso no es asunto tuyo – le respondo sin mirarlo, pero de un momento a otro se me vienen los recuerdos de Sakura y míos besándonos en el auto y no puedo disimular un pequeño sonrojo, que para mi desgracia mi querido hermano lo ve, y comienza a reírse.
-Oh Sasuke, ¿estabas con una chica? –me pregunta subiendo y bajando las cejas en modo pervertido.
-Eso no te importa –pero mi sonrojo aumenta más.
-Ah vamos Sasuke, cuéntale a tu hermanito del alma –me dice levantándose del sillón en donde estaba y poniéndose delante de mí, mirándome con ojos analíticos, y ahí me di cuenta de que no había marcha atrás, por lo que confesé.
-Sí, si estuve con una chica –esta afirmación hizo que mi sonrojo aumentara más, aunque no sabía si eso ya era posible, ya que sentía mi cara arder.
-¿Y es linda? –me pregunto sonrojándose un poco también. Váyase a saber que pensamientos insanos se le estaban cruzando por la mente.
-Si –dije en un murmullo. Y si, Itachi se empezó a reír a carcajadas a costa mía.
-¡No lo puedo creer! –grito -¡Mi tonto hermano pequeño se acaba de convertir en un hombre! ¡Que rápido pasa el tiempo! –dijo abrazándome y refregando su mejilla contra la mía -¡Y pensar que ayer estaba cambiándote los pañales!
Ok, ahora me doy cuenta de que mi hermano es un estúpido y un exagerado. Además, él no me cambiaba los pañales, lo hacia mi madre. Em, no sé porque dije eso, olvídenlo, no es importante. Lo importante ahora es aclararle al estúpido de mi hermano que lo que hice con Sakura fue solo un beso, nada más. Bueno, dos besos, pero nada más, es decir, no es como si quisiera besarla de nuevo, no señor, es más, ella es la que tendría que estar de rodillas pidiéndome que la volviese a besar. Y hasta ahí llegaron mis pensamientos, debido a la pregunta que me hizo mi hermano, sacándome más colores que los que tiene el arco iris.
-Sasuke –me miro serio, parando de reír -¿usaste protección verdad? -Y ahí mi paciencia se fue al caño. Me solté de él y le pegue un zape en el medio de la cabeza.
-Estúpido, lo que estás pensando no pasó. Solo me bese con ella idiota –le grite y me fui a mi habitación.
Itachi todavía seguía pensando en lo rápido que había crecido su hermanito y no se había dado cuenta de que Sasuke se había ido de la sala y se había encerrado en su cuarto.
En cuanto a Sasuke, se había calmado un poco por lo que le dijo su hermano y se había recostado en su cama, con la mirada perdida hacia el techo, pensando en Sakura y lo que supuso su hermano.
-(¿No puedo creer que mi hermano haya pensado eso? Bueno, en realidad, tiene argumentos para pensar así, ya que siempre me ve con una chica diferente cada semana, y sí, soy mujeriego, ¿y qué? ¿Cuál es el problema? Las chicas con las que siempre ando no dan muchas vueltas, aunque me parece que Sakura no es de esas. Es decir, nunca la vi con un chico. Bueno, en realidad, nunca la había tomado en cuenta hasta ahora. Sabía que estaba en mi clase y que era del grupo de las nerditas, pero nunca me acerque a ella, debido a eso. Supongo que la juzgue mal. Sin embargo, cuando estoy con ella me siento diferente y actuó diferente. Cada vez que me ve siento mariposas en mi estómago y cuando estoy con ella me pongo nervioso y digo estupideces. ¿Sera que me gusta más que solo para pasar el tiempo? Es verdad que con ella soy diferente. ¿Me estaré enamorando? Pero ¿Qué cosas estoy pensando? Ya se me pego lo estúpido de Itachi. Ella no me gusta, es solo para pasar el rato. Cuando encuentre a alguien más bonita, lo más seguro que la bote. Aunque ¿existe alguien más hermosa que ella? Esos ojos, esos labios carnosos que me piden que los bese, toda ella me encanta. Me va a volver loco. Ok, tengo que dejar de pensar en ella solo por un momento. Bien, haber Sasuke, concéntrate. ¿tarea del instituto sin hacer? No, ya está hecha. Emm, ¿ordenar tu cuarto? No, creo que no debe ni haber un microbio. Kamii, ¡¿algo para hacer?). Siento que me sacan de mis pensamientos.
-¡Sasu-chan! –me grita mi madre, que parece ser que ya llego del trabajo -¿Podrías bajar, por favor?
-¡Ya voy! –le respondo. Cierro la puerta de mi habitación y bajo las escaleras. Veo que Itachi ni se movió del lado de la televisión. Busco a mi madre con la mirada pero no la encuentro en la sala. Así que me dirijo a la cocina. Se encuentra de espaldas, sacando de las bolsas, las compras del super.
-Hola Sasu-chan –me saluda mi madre con un abrazo y un beso. A veces pienso que no se da cuenta de que tengo 17 años, porque me sigue tratando como un niño de 5. ¡¿Y qué es eso de Sasu-chan? Mi nombre es Sasuke. Ni Sasu, ni Susu, ni nada. ¿Qué pensaría Sakura si oyera a mi madre decirme Sasu-chan? Ya me la imagino. Riéndose mío a toda costa. ¿Y porque estoy pensando de nuevo en ella? Por Kami, no se me sale de la cabeza.
-¿Sasu-chan? ¿Me estas escuchando? –me pregunto mi madre viendo que yo estaba en las nubes - ¿Sasuke? Te estoy hablando.
-¿Qué me decías madre? Perdón, estaba pensando.
-Bien y ¿Quién es la chica que te tiene en las nubes? –me miro con cara picarona. ¿Por qué todo el mundo ponía esa cara hoy?
-¡¿Qué? Yo no estoy pensando en ninguna chica –le dije sonrojado, y para mi desgracia, ella se dio cuenta.
-¡Aw! ¡Sasu-chan! ¡Mírate todo sonrojado! –me dijo apretándome las mejillas -¡Vamos, dime! ¿Quién es ella? ¿Cómo es? ¿Es linda? –y me siguió bombardeando con preguntas. Si yo no le contestaba no me iba a dejar en paz. Así que, la hice sentarse y le comencé a describir a Sakura.
-Se llama Sakura y tiene 17 años. Está en las clases avanzadas de matemáticas y biología. Es de estatura mediana, su pelo es de color rosa y sus ojos son verdes como el jade. Siempre está sonriendo, no importa cuál sea la situación, siempre tiene una sonrisa para regalarte (N/A: emm, como que Sasuke está muy enamorado, pobre) –ahí fue cuando me di cuenta de que no solo mi madre estaba en la cocina escuchándome, sino que mi padre y mi querido hermano también. Entonces, decidí callarme. Creo que ya había quedado lo suficientemente "pegado" delante de mi familia. Ni siquiera podía creer todo lo que le había contado a mi madre, es decir, yo sé que es mi madre pero yo no soy una persona abierta a los sentimientos, y por encima, tener a mi familia escuchándome hablar sobre la chica que me vuelve loco, no me lo esperaba.
-¿Así que mi hijo está enamorado? –dijo mi padre. No esperaba que hiciera un comentario sobre esto. Por lo general, cuando llegaba de trabajar, nos saludaba y luego se encerraba en su estudio. Solo mi madre tenía permitido entrar allí.
-¡Vamos hermanito! –me dijo Itachi. Ya podía estar imaginando lo que se avecinaba. Mi hermano no iba a dejarme en paz de ahora en adelante. Solo esperaba que no dijera nada delante de mis amigos, sino le iba a ir muy mal -¿estás enamorado? Contéstale a nuestro padre.
-Eh... –no sabía que responder. Si bien era cierto que me gustaba mucho Sakura, no sabía si estaba enamorado de ella. O sea, solo nos besamos dos veces, ni siquiera se me cruzo por la mente pedirle que salga conmigo. No sabía ni como pedírselo. Generalmente, eran las chicas las que me pedían salir con ellas, y bueno, no lo niego, ¿quién no querría salir conmigo? –Eh... no lo sé.
-¿Cómo que no lo sabes? –me pregunta mi madre -¿no le has pedido salir contigo?
-No, todavía no –le respondo en un murmullo. Ahora estaba más rojo que una manzana.
-¡Ah, pero Sasu-chan! Si ella te gusta, se lo tienes que decir. Y qué mejor que en una cita –me aconseja mi madre.
-¿Una cita? –le pregunto confundido. Se bien lo que es una cita, pero, ¿no es un poco apresurado?
-¡Claro otouto! –interviene mi hermano –la mejor forma de decirle que te gusta es en una cita. La podrías llevar al cine o al parque, y luego a comer. Ahí, hablando de cualquier cosa, le dices que te gusta.
-¡Me parece una gran idea Itachi! –le dice mi madre. Pues a mí no me parece una buena idea. Es decir, toda la parte de ir al cine y eso, no hay problema, pero decirle que me gusta ¿cómo lo hago? Apenas le cuento mis cosas a mi madre, ¿cómo se lo voy a decir a ella? -¿Qué te parece Sasuke? –me pregunta mi madre.
-Eh... yo... no sé si estaría bien –le respondo entrecortadamente.
-¿Cómo no va a estar bien? –me dice mi madre mirándome con cariño –si ella te gusta, está más que bien.
-Si... bueno... lo voy a pensar –y me fui corriendo a mi habitación, dando por terminada la conversación. Nunca, en mis 17 años de vida, me he sentido tan avergonzado como lo estoy ahora. Sinceramente, no esperaba hablar con mis padres sobre la chica que me gusta. Con mi madre, puede ser, porque ella me entiende. Pero con mi padre, nunca y con mi hermano, menos.
Al caer la noche, mi madre me llamo para cenar. La cena fue en completo silencio. Yo no quería hacer ni un solo comentario, por si a mi hermano o a mi madre se les ocurría volver a tocar el tema de Sakura. A penas termine de comer, pedí permiso para retirarme y me fui a mi habitación a darme un baño. Al terminar de bañarme, me acosté, esperando la llegada del día siguiente, para así poder ver a Sakura.
El despertador sonó y también así, el comienzo de un nuevo día. Me desperté con la sensación de haber dormido por unos escasos minutos. Toda la noche me desvele pensando en Sakura, y en lo que dijo mi madre. De tanto pensar había llegado a la conclusión de lo que sentía por Sakura era algo más que solo atracción física, por lo que decidí invitarla a salir a donde ella quisiera.
Me levante de la cama y me dirigí al baño. Me desvestí y me metí a la ducha. Sentí el agua caliente caer en mi espalda relajándome de inmediato. Luego de 15 minutos, salí con una toalla rodeándome la cintura y otra sobre los hombros para secarme el pelo. Busque unos boxers, unos jeans y una camisa de color negro. Me vestí y baje a desayunar, al paso que dejaba la mochila cerca de la puerta. Cuando entre en la cocina solo estaba mi madre desayunando unos waffles junto con un vaso de leche. Me senté al lado de ella y comí todo mientras cruzábamos unas palabras. A esta hora de la mañana yo no era muy conversador que digamos, aunque creo que en el día también soy así, pero bueno, el tema es que en la mañana no hablo y generalmente me levanto de mal humor, por eso mi madre no me presiona mucho. El tema de Sakura por supuesto que no se tocó. Suficiente tuve con ayer. Después de despedirme de mi madre, tome mi mochila y me dirigí al garage de mi casa a buscar mi moto. Oh sí, tengo una moto. Creo que no se los comente. Es una Harley negra, último modelo, regalo de cumpleaños de mis padres. Me puse el casco y monte en ella, para luego salir del garage. Llegue al instituto y todos se quedaron mirándome. Esa era la reacción que siempre causaba cuando llegaba al instituto. Las chicas siempre suspiraban y los chicos me miraban con el ceño fruncido, mándame rayitos fulminantes con la mirada, pero a mí me importaba poco. Los ignoraba y seguía el camino para llegar al salón que me tocaba, y eso es lo que hice ahora. Cuando estaba a punto de darme media vuelta para caminar a mi salón, vi que una multitud de estudiantes se amontonaban en la entrada del instituto, por lo que, a causa de mi curiosidad, me dirigí hasta allí y divise la rubia cabellera del dobe. Me acerque a él y vi que también estaban junto a el Shikamaru, Sai y Neji. Los salude con mi típico monosílabo "Hmp" pero ellos no me devolvieron el saludo. Seguían con la vista fija en la entrada y tenían la boca semi-abierta. Al verlos así, seguí la mirada de ellos hasta que, de un momento a otro, se me seco la boca.
En la entrada se encontraban cinco diosas, hermosamente vestidas y maquilladas, con la cabeza en alto, mostrando seguridad y confianza, mientras caminaban conversando entre ellas, dirigiéndose a su respectivo salón, que también era el mío. Pero esa no fue mi mayor sorpresa. No, no, no. Las cinco diosas eran, nada más ni nada menos que, las nerditas, solo que a mi vista, de nerditas no tenían nada.
Siguieron su camino sin mirar a nadie, pero supongo que deberían estar conscientes de que todo el mundo las observaba. Las mire detenidamente a cada una. Habían cambiado considerablemente. Ino Yamanaka llevaba el pelo suelto con algunos rulos dándole una apariencia inocente con el flequillo hacia atrás enganchado con horquillas, aunque por su mirada se podía ver claramente quien era la más atrevida del grupo. Iba vestida con un short blanco y una remera de tirantes roja, con alpargatas blancas brillosas. Tenía dos pulseras, una en cada brazo respectivamente, y unas caravanas en forma de rombo. Temari Sabaku, la otra rubia del grupo, tenía el pelo recogido en dos coletas bajas. Llevaba un pantalón jean negro y una remera de mangas tres cuartos con escote en V de color anaranjado claro con unos all stars negros. Tenía un collar largo cayendo por el escote y una esclava plateada. TenTen Ama tenía el pelo corto suelto por los hombros con reflejos. Llevaba una calza negra ajustada a la cadera y una musculosa de tirantes gruesos ajustada al busto para luego caer por su cuerpo, de color azul, junto con unas sandalias de color azul oscuro. Hinata Hyuga, la más tímida del grupo, llevaba su pelo azulado oscuro largo, suelto con reflejos con flequillo recto. Vestía con unos jeans azul ajustados con una remera strapless celeste y unas alpargatas negras. Tenía unas caravanas cortas en forma de estrellas plateadas y un collar con el dije de la misma forma que las caravanas. Y por último, la más importante de todas, MI Sakura. Ella sí que estaba hermosa y sexy. Muy sexy. Tenía el pelo por debajo de los hombros, desmechado con flequillo. Vestía una minifalda negra demasiado corta para mi gusto, ya que muchos ojos se posaban en esas piernas largas interminables, junto con una camisa blanca ajustada y unos All stars negros estilo botines. Tenía un collar con su nombre y unas caravanas en forma de corazón. Estaba tan buena que me volvía loco. Nunca me había pasado con otras chicas, pero al solo mirarla hacia que pequeñas descargas descendieran a mi vientre y un deseo irrefrenable emergiera. Me quede un rato más mirándola hasta que paso por al lado mío y me vio de reojo. Jure que vi una pequeña sonrisa asomarse en su boca y sonreí arrogantemente.
Me dirigí a mi salón rápidamente, antes de que ella llegara con sus amigas. Le tenía una pequeña sorpresita. Como nuestro salón quedaba justo en una esquina, me escondí del otro lado esperándola. Pasaron como cinco minutos hasta que la vi. Más suerte tuve ya que ella había quedado última para entrar así que nadie notaria su ausencia, excepto sus amigas. Me acerque sigilosamente y la tome por el brazo. Vi que iba a protestar por lo que le tape la boca con mi mano libre y la arrime a mí. Como ya había tocado el timbre de comienzo de clases, no había nadie por los pasillos, así que corrí con ella sujetándola del brazo hasta llegar a la terraza del instituto. Una vez allí, la acorrale en una pared sujetando sus manos por encima de su cabeza y me acerque todo lo que podía hasta rozar nuestros cuerpos. Podía sentir el olor a cerezo emanar de su piel. Me acerque a su oído y le susurre:
-¿Viniste arreglada así para mí? –le roce la oreja con mis labios y pude sentir como suspiraba -¿Me estas tentando?
-No –me contesto –No vine así para ti, ¿aunque te gustaría no?
-No tienes ni idea de cuánto me gustaría –baje un poco la cabeza para rozar con mi nariz su cuello. Me encantaba su olor. Me hacía sentir en las nubes – ¿a qué se debe este cambio, si se puede saber?
-Siéndote sincera, me estaba cansando de ocultar mi forma de ser y actuar, y ver como los demás me pisoteaban –me susurro en mi oído para luego lamerlo suavemente haciendo que un escalofrío placentero bajara por mi espalda. Ya no pude aguantar más y estampe mis labios sobre los de ella en un beso feroz. Succione su labio inferior y lo mordí levemente, haciendo que ella entreabriera los labios. Sin pensarlo dos veces, metí mi lengua para enredarla con la de ella. El beso, ya de por si atroz, paso a ser más apasionado aun, cuando ella enredo sus manos por mi cabello, dando suaves tirones, logrando excitarme en demasía. Mis manos bajaron hasta posicionarse en su cintura y comenzar a subir por debajo de su camisa acariciando su suave y tersa piel. Subí hasta tocar por completo el sujetador y encerrar mi mano en su pecho, hasta que con esta acción, Sakura se dio cuenta y me alejo, cortando el beso. Ambos teníamos las respiraciones agitadas y nuestros labios estaban hinchados y colorados. Una vez que nuestras respiraciones se normalizaron, Sakura hablo.
-Mira Uchiha –dijo acercándose a mí. ¿Qué no era consciente de lo que su cercanía ocasionaba en mí? –Yo no te pienso dejar que me beses y me manosees cuando se te de la regalada gana. ¿Entendiste? No soy una cualquiera. Para eso vete a buscar a Karin. Además, solo te interesas en mí ahora, ya que te diste cuenta que no era lo que parecía ser. Si yo me siguiera vistiendo con ropa holgada, ni me darías la hora. Así que, vete a buscar a otra y a mi déjame en paz.
-Sakura –le conteste. Era la hora de la verdad, si no le decía lo que sentía o, mejor dicho, lo que estaba comenzando a sentir por ella, la iba a perder y no quería eso –Tú me gustas. Mucho. No te voy a mentir. Este cambio me gusta mucho que como eras antes, pero eso no significa que no sintiera nada por ti. Me embrujaste la primera vez que te vi. En el club Sharingan. Bailando con tus amigas. Desde ese momento no te pude sacar de mis pensamientos y mis sueños. Cuando te vi peleando con Karin y te caíste al suelo, casi me muero. Por eso no dude ni un segundo, en agarrarte y llevarte a la enfermería. Bueno, lo que quiero decir es que, creo que estoy enamorado de ti.
Bien, ya lo dije, y para mi desgracia, Sakura no reaccionaba. Estaba ahí, parada delante de mí con una cara de asombro y sus mejillas coloradas. Luego de unos segundos de silencio, que a mi parecer eran horas, Sakura salió de su asombro y se acercó a mí con pasos felinos, para ponerse de puntas de pie y susurrar en mi oído.
-A mí también me gustas Sasuke. Mucho. Pero no creas que te lo voy a poner fácil. Si me quieres, demuéstramelo –y así, se dio media vuelta y se fue, dejándome ahí parado como un nabo. Lo mejor de todo que, para que ella me quisiera, yo me tendría que tragar mi orgullo. Y siendo sincero, nunca pensé que yo, Sasuke Uchiha, lo fuera hacer, solo para conseguir a la chica de mi vida.
Hola! ¿Cómo están? Jaja espero que bien! Bueno acá termina el cuarto cap. Se me atrase un montón y pido disculpas. Solo les quería decir ¡Feliz Navidad! Y ya que estamos por la dudas ¡Feliz año nuevo! Que la pasen lindo y que se emborrachen bastante, jaja! Buen no eso es todo! Nos vemos en el siguiente cap! Si quieren que pase algo en el siguiente cap háganmelo saber en un reviews! Un beso.
