Mi novia y mi prometido - Capítulo 4
.
.
.
Yuuri, con el casco de armadura puesto, volteó hacia los otros adolescentes. Pero antes de que llegara a llamarlos para hacer alguna morisqueta, el control de Anissina que había sido abandonado en su bolsillo trasero comenzó a gritar. Si, gritar, porque no era ninguna otra clase de sonido.
Asombrado, el Maou llevó las manos hacia atrás, pero era complicado voltear la cabeza con eso puesto, así que intento quitárselo.
No salía.
—¡¿...Eh?!
—Yuuri, ¿qué haces con eso puesto? —le reprendió Wolfram.
—E-eso... creo que no es lo más importante ahora mismo —se quejó el rey con la voz haciendo eco dentro dentro de una lata.
—¿Qué le pasa a ese aparato, no lo puedes parar? —dijo la chica con las manos ya sobe los oídos para tratar de amortiguar el ruido ensordecedor.
El joven japonés, comenzando a desesperarse, tanteó el control sin ver, confiando en sus habilidades a oscuras. El ruido, y no poder quitarse la pieza superior de la armadura, hacían que sus movimientos fueran erráticos.
—Quítate ese casco —ordenó Wolfram.
—N-no puedo.
—¿Cómo?
—¿Se ha quedado atascado? —preguntó Asami, ahora mucho mas cerca pese al sonido.
Harto de la situación, el temperamento de Yuuri se hizo presente y el control terminó haciendo un ruido sordo a la distancia cuando lo arrojó enojado. Un problema menos. Ahora podía enfocarse en su cabeza.
—Ayúdenme a sacarme esto.
—A-ah, bien, simplemente voy a tirar.
Estaba de acuerdo con esa idea de Wolfram. Parados cerca de la puerta por donde entraron, el ex príncipe, dando la espalda a la pared, comenzó a tirar luego de cerciorarse que no hubiera ningún objeto detrás con el cual tropezar si trastabillaba.
—¡...No... sale!
—Déjame ayudarte —dijo Asami y metió la mano por debajo del cuello del casco para asegurarlo.
Luego de esperar un minuto, Wolfram y ella tiraron hacia un lado mientras Yuuri hizo fuerza hacia el otro. El rey sintió como si la cabeza se le desprendiera de los hombros y de repente el casco cedió. Estaba fuera con un "¡plop!".
La inercia hizo que los dos chicos que tiraban como si no les importara llevarse con ellos las orejas de Shibuya Yuuri salieran disparados. Apenas hubo tiempo para que evitaran caer de espaldas, y tambaleando torpemente, ambos continuaron con rapidez el camino hacia la pared. La espalda de Wolfram golpeó primero, y en un acto reflejo se preparó para el segundo impacto de la chica contra él.
Sin aire, rebotaron contra la piedra fría, el noble recibiendo los mayores daños fuera o no su intención protegerla. Antes de que pudieran tener un respiro, el piso crujió y Wolfram esta vez actuó a total conciencia al estirar un brazo y rodear los hombros de la joven, tomándola por debajo de la axila.
—¡Kyaa!
—¡...Gwaah!
—¡Wolfram, Hashimoto!
De repente, donde antes había piso ahora solo caían astillas. Una gran porción de los tablones contra la pared habían desaparecido, y el único soporte para que el mazoku se sostuviera era una viga.
Sin pensar en la suerte que tuvo al estar ese soporte justo frente a ellos, Wolfram tiró de Asami para que pudiera agarrarse también, fueron solo unos segundos los cuales sostuvo su peso, pero eran primordiales. De haber sido más, probablemente hubiera tenido que dejarla caer o tomar la decisión instantánea de irse con ella.
Para suerte de ambos, no podía ver lo que el rey si cuando este se acerco. El vacío tras los dos rostros que miraban hacia arriba era un infinito espiral de oscuridad y obstáculos formados por las pequeñas habitaciones de piedra que sobresalían hacia el interior del tubo que formaba la torre. La caída sería dolorosa, y Yuuri no tenia tiempo para pensar si alguna de esas estructuras soportaría el impacto de dos cuerpos para detenerlos a medio camino y rescatarlos luego. Era eso, o una muerte segura debido a la altura.
—¡...Wolfram!
—Y-Yuuri, ¡ella primero!
El Maou no lo pensó dos veces y sin perder ni un segundo para asentir o responder hizo lo que había que hacer. Tomando a la asustada Hashimoto por la muñeca comenzó a tirar, tenia que terminar con eso rápido si quería llegar al segundo por salvar. Una vez la chica estaba arriba, no sin luchar un poco hasta tirando de su ropa y quedar agotado, la dejó sobre la madera segura y se abalanzó al borde.
—¡Dame la mano!
Los ojos verdes de Wolfram se encontraron con los suyos, el sudor formándose en el rostro de ambos, las cejas del noble mazoku tensionadas mientras lo mira con dudas.
—¡¿Qué estás esperando?! ¡Dame la mano Wolfram!
Los dedos del mazoku se apretaron con más fuerzas, tal vez las últimas, sobre la viga. Su hombro dolía, probablemente distendido a causa de sostener a la chica antes.
Apenas moviendo la cabeza para decir que no silenciosamente, dijo: —Puede que te arrastre conmigo.
La voz le temblaba tanto como las extremidades calientes de su cuerpo por la fuerza. El cuerpo de Yuuri también ardió de repente, pero a causa de la adrenalina. Actuando sin pensarlo dos veces, tomó el antebrazo de Wolfram afirmando la plata de los pies sobre el piso en cuclillas. Si el suelo bajo él fuera a ceder, o si fuera a caer hacia adelante de cabeza siguiendo el cuerpo del otro chico, nada de eso le importaba.
—Que rayos estás diciendo, justo tu... Si fueras a caer, entonces... caeré contigo. ¡No hay manera de que te suelte, ¿me oíste?! ¡Así que ahora deja de hablar y pon manos a la obra! —gritó el Maou a su súbdito tirando con desesperación hasta que la voz casi se le quebrara.
Sin poder negarse a una orden implícita, la sangre de Wolfram reaccionó y de un momento a otro estaba escalando con todas sus energías.
Yuuri sintió como era abrazado por la cintura desde atrás por un cuerpo más pequeño en el momento en que cedía para caer hacia adelante. El peso extra de Asami Hashimoto niveló su falta de fuerza perfectamente. Las manos de Yuuri continuaron escalando por el cuerpo de su prometido, tomándolo por la ropa y arañando hasta alcanzar el cinturón. Con un ultimo tirón, logró su cometido, todo el peso que antes colgaba ahora estaba en tierra firme.
Jadeando, el rey colocó una mano a modo de confirmación y consuelo en el hombro del chico tirado en el piso que levantaba el torso exhausto sobre sus codos. Aunque el mazoku hizo una mueca de dolor, lo soportó mirándolo aliviado.
El casual intercambio entre ambos se vio de manera peculiar a ojos de un tercero. Asami pudo captar la profunda historia que les conectaba a ambos en el brillo de esos ojos de colores tan diferente, y las sonrisas tímidas llenas de compromiso y felicidad.
No hacia falta que nada fuera explicado, ella sabía perfectamente leer el aire. Después de todo, era japonesa.
—Wolf, ¿te duele mucho? —preguntó Yuuri notando su hombro en mal estado.
—No tanto.
—Lo lamento, pero ¿puedes esperar hasta más tarde para que te cure? Hay algo que tengo que hacer primero.
—Hump. —Fue lo único que dijo, como dando a entender "haz lo que tengas que hacer y no te preocupes por cosas innecesarias".
Yuuri simplemente rió sin remedio y, también adolorido y exhausto, luego de descansar en silencio se dirigió a recuperar el aparato para devolvérselo a Anissina.
Había sido una ventura demasiado rara y excitante como para repetirla.
.
.
.
—Entonces… ¿me estás dejando?
—No exactamente. Tu me estás dejando a mi —dijo ella.
—Ah.
Yuuri la observó en silencio, no queriendo indagar más en el tema. Si se supone que era él quien daba fin a la relación, entonces que así fuera. Todo pasaba de manera muy rápida e indolora como para andar cavilando acerca de quién dejó a quién, porque esto ni siquiera se asemejaba una pareja rompiendo. En ningún momento habían cruzado palabras en privado de ninguna clase.
Después de lo de la torre, Yuuri sintió una abrumante necesidad de poner las cosas en su lugar. En lo que a este mundo respecta, eso significaba enviar a Asami de vuelta al otro lado.
Su ex novia no tan novia estaba dando su ultimo adiós, el baño estaba listo y Wolfram y él esperaban a un lado de la pileta para verla partir. Wolfram en realidad estaba un poco apartado, más aislado que de costumbre, en su ya típica pose de brazos cruzados.
Hashimoto saludó con la mano. Habían pensado que era mejor si solo eran ellos tres, ya que después de las idas y venidas la chica no había llegado a relacionarse con muchas personas. Y los protagonistas que necesitaban poner un punto final a todo esto, ya estaban aquí presentes.
Yuuri ya se había despedido y no tenía más que decir. En realidad, su breve y extraño intercambio de palabras de recién había sido suficiente para ambos. Hashimoto volteó y los miró a los dos una última vez, bajando la vista al agua. Luego de voltear una vez más, rápidamente se acerco a Wolfram pasando a su lado. Y antes de que Yuuri reaccionara, se alzo en puntas de pie y lo besó.
.
.
.
Wolfram se sentía un poco incomodo con esto de las despedidas. Ciertamente él era una persona sentimental, pero no en ese sentido de la palabra; en verdad, era un tanto malo demostrando este tipo de sentimientos abiertamente.
Mejor dicho, en momentos así, rara vez se sentía demasiado tocado a menos que tuviese un vínculo especial con las personas involucradas. A Wolfram solo le conmovía su familia y las historias románticas profundas. Y cuando sentía las sensaciones salir a flote, al no poder expresarse bien se ponía bastante incomodo. Eso es lo que conlleva ser un tsundere.
Prefería ignorar y dejar pasar las cosas, aunque su madre le reprochara que fuese más cariñoso y no tan frío, y que se empezaba a parecer cada día más a sus hermanos y por eso le hubiera gustado tener una niña. Pero al menos no llegaba al punto de Gwendal, o Conrart, con sus problemitas de sociabilización.
De un momento a otro se vio tomado por sorpresa cuando Asami se abalanzó hacia él, no tenia tacto para estas cosas ni tampoco nada que quisiera decir en particular. Cuando lo abrazo levemente para colocar su rostro junto a su mejilla no supo bien que hacer, así que una de sus manos dudó sobre su omóplato antes de apoyarse levemente y mantuvo los ojos fijos en la nada. Mientras ella le hablaba al oído, no cayó en cuenta de como esta misma escena desde otro ángulo podría verse de forma muy diferente.
—Entonces este es el adiós, fue divertido conocer un mundo como este y la gente que vive aquí. Tal vez algún día nos veamos de nuevo, y si no, seguro voy a recordar a mi rival en el amor.
Wolfram sonrió al escuchar las palabras, entonces respondió seriamente—. ¿No piensas pelear? Dicen que la corona y el amor son dos cosas que no deben abandonarse fácilmente.
—No —respondió ella rápida y segura—, demasiado tarde, ya lo he dejado. Creo que debería buscar mi propia persona especial en otro lugar, este claramente ya está ocupado.
Eso podría aplicar a Yuuri, tanto como al habitante de otro mundo que había conocido por casualidades del destino. Sea como fuere, no habían príncipes azules o verdes en este lugar para esta chica.
La joven le dio un fugaz y osado beso sobre la mejilla y se alejó. El portal en el agua se abrió con los tres en silencio, y lo último que vieron fue un saludo cordial con la mano al que Yuuri y él respondieron asintiendo con la cabeza. Y luego se había ido.
El silencio continuo hasta después de que dejaran el cuarto de baño.
.
.
.
Yuuri estaba callado porque la indignación no le alcanzaba para ponerse a gritar; con el ceño fruncido y la mirada severa no pretendía hablar con Wolfram, ni siquiera tener contacto visual. Pero a él no parecía importarle o demostrar que lo estaba notando.
¿Por qué cuando él se enojaba nadie le hacía caso, pero cuando cualquier otro —especialmente Wolfram— andaba indignado todos comenzaban a preguntar? Justamente eso quería Yuuri, que el otro chico le preguntara que le pasaba así podría echarle en cara lo que tenía en mente.
Es más, ni siquiera debería tener que explicarse, debería saber bien que hizo y disculparse, o al menos decir algo para aclarar las cosas.
Un Wolfram condescendiente y cruel que le respondía que no le importaba lo que hizo, tan osadamente delante de él, apareció en su imaginación. Eso sería lo peor que le pudiera pasar. Ya era suficiente con que se anduvo besando con alguien más, encima de todo con Hashimoto, en frente de su propia cara, como para agravarlo mofándose del hecho.
Igualmente sabia que esto era solo su mente dándose rienda suelta salvajemente. Por mas pedante que fuera su prometido, no haría eso. Y si lo hacía, no tenía nada con que poder recriminarle en realidad, y eso lo ponía más nervioso. Si Wolfram había encontrado otra persona, entonces... No, no importaba. Él era su prometido.
Eso le dejaba imaginar que tenía ventaja, tenía derecho a quejarse o sentirse ofendido. Es más, tenía derecho legal, habían papeles en el despacho que lo avalaban si no alcanzaba con la indignación moral que entraba en juego.
Más allá de todo, se sentía un idiota por esperar tanto, un cobarde mejor dicho. Cuando los vio en el baño se había avergonzado tanto que no tuvo el coraje para decir nada, la sorpresa no le había dejado reaccionar. Y ahora seguía en la misma situación, porque no se animaba a hacer otra cosa más que ignorar a alguien que ni siquiera se daba por aludido de que lo estaban ignorando.
También porque en el fondo todavía no quería hablarle a Wolfram para nada. Habían demasiadas cosas pendientes por discutir a solas que le causaban ansiedad y miedo.
.
.
.
En la habitación, el silencio reinaba por sobre todas las cosas. La tensión en el aire era inexistente, pero así y todo las sensaciones se arremolinaban en su pecho. No era tiempo de pretender, hacerse el tonto o dar vueltas con palabras que no quería decir o esperar que el otro leyera el ambiente.
Yuuri enfrentó a Wolfram decidido, acercándose a él junto al sillón en el fuego, quien hasta ahora lo había ignorado. O esperado pacientemente, todo dependía del punto de vista.
El noble fingió clama donde no la había cuando el chico se sentó a su lado. Yuuri, ahora más tranquilo y con la mente fría, pudo notar que esta distancia fingida era necesaria para su prometido en este momento.
Así y todo, no pudo soportarlo y terminó por llevar su mano sobre la suya apoyada en el asiento, apretando sus dedos con fuerza y dejándola allí antes incluso al comenzar a hablar mirando al frente, directo hacia la mesa baja que se interponía entre ellos y el hoguera ahora apagada.
Pero no pudo, fue Wolfram el que se adelantó para tomar el honor de hacerlo.
—¿Qué significa esto Yuuri? Trayendo a alguien así a este lugar, y no me refiero a todo lo que conlleva hacer pasar gente desconocida a este mundo —dijo el noble con seriedad, dejando claro que la conversación no se daría por ese lado—. ¿Qué estabas pensando? No, eso no es lo que quiero preguntar. ¿Que significo yo para ti? Estoy cansado de dar rodeos, no sé exactamente como es que todo ha funcionado hasta ahora, pero creí que habíamos llegado a alguna clase de acuerdo. Pensé que teníamos algo. Algo serio. Por favor dime que no estoy imaginando cosas. No se que pensar, has traído de la nada esa chica... Podría haber sido cualquiera, eso no importa, lo que importa es que ni siquiera me dijiste que había alguien más en-
—No hay nadie más.
Una vez interrumpido, no podía deshacerse. Yuuri no había aguantado no decir nada, pero el silencio se extendió hasta que se decidió a realmente tomar la palabra.
No podía recordar una sola vez en la que hubiera tenido esta clase de charla con Wolfram de esta manera. No era difícil respirar, pero igualmente su pecho se sentía obstruido.
—No hay nadie mas —repitió un poco mas suave—... Lo siento, Wolf. Por todo esto. Debería haberme disculpado antes, probablemente cuando hablamos a solas la primera vez, pero no se que estaba pensando, me había bloqueado.
—Este es el momento para hablar entonces —aclaró el mazoku—, no lo hiciste antes, entonces hazlo ahora. Es ahora o nunca, Yuuri, ¿qué es ella para ti? Ya he escuchado su lado de la historia, pero necesito escuchar el tuyo.
—Tu eres mi familia —dijo Yuuri y comprendió que con eso no alcanzaba—. Me refiero a mi familia como hombre y mu-... y hombre, em, marido y marido, ¿o seria marido y esposo? Ag, tu entiendes.
Wolfram, sorprendido por las palabras que salían de la boca de Yuuri sin duda alguna, lo miró a los ojos un momento. El chico de cabello negro no corrió la mirada y aunque se veía decaído por la situación, estaba decidido a que esa era su palabra final.
—Incluso así —dijo el ex príncipe— podrías cambiar de parecer. No es impensable, si vas a admitirlo en este momento entonces lo aceptaré. Si tienes algo que decir, hazlo, no importa lo difícil que sea. Tienes el derecho a cambiar de opinión.
—No-... —intentó interrumpir Yuuri, pero Wolfram lo detuvo con un gesto de la mano.
—Si apareciste de repente con alguien del otro mundo, entonces tienes alguna clase de duda. Me gustaría que me contaras todo, pero incluso si no quieres hacerlo... Solo esta vez, no voy a preguntar. Lo aceptaré igual si es lo que has decidido. Es la mejor oferta que puedo darte en este momento. No puedo olvidar todo lo que ha pasado y lo que construimos juntos, pero igualmente creo que en mi posición debo ofrecerte una salida.
Los ojos verdes cristalinos estaban serios, Wolfram estaba seguro de lo que había decidido. Yuuri recordó una pelea antigua, hace bastante tiempo, cuando hubiera estado contento de que él dijera algo similar a esto para acabar con el compromiso. Pero ahora dolía, justo como una estaca en el pecho. Aceptó ese dolor pensando que esta noche podría ser incluso el más leve que iba a sentir.
—Hablas muy diferente a antes.
—Estoy tratando de ser serio —dijo Wolfram acomodando las piernas, con el brazo sobre el respaldo del sillón para poder mantener la vista en él sin torcer el cuello. Yuuri se quedó sentado algo encorvado como estaba, con las manos apoyadas sin fuerzas sobre sus rodillas.
—¿Estás seguro de eso? No suena como tu. ¿Y qué vas a hacer si dijera que es exactamente eso lo que quiero? O si me has dado ideas que no tenía al decir eso.
—Entonces tendré que vivir con mis malas decisiones.
Yuuri rió sin ganas una vez, luego volvió la vista a la cara de chico de cabellos dorados que tan bien conocía.
—No es eso —dijo con calma, no pudo notar ningún cambio en la expresión de Wolfram, si estaba aliviado, no podía leerlo. Puede que su habilidad estuviera fallando porque no se sentía bien en este momento—. No hubo nada que me hiciera cambiar en la Tierra, no conocí a nadie ahí que se volviera mi persona más importante, no empecé allá una relación de verdad con nadie, ni tampoco he conseguido a nadie que de verdad me guste. Eso no pasó ahí.
Pero pasó aquí, en este lado. En el otro mundo de magia y espadas, y aventuras, y fantasía.
—Lo que sabes sobre Hashimoto es lo que escuchaste, no más. No creo poder agregar mucho al respecto. Me preguntaste que estaba pensando —meditó Yuuri en silencio, su rostro serio mientras observaba de nuevo algún punto en la mesa baja de té frente a ellos—. No lo estaba. No estaba pensando en anda en particular. Hice lo que siempre hago en la Tierra, no pensé sobre este lugar, no pensé sobre ti, no quería pensar en nada que me hiciera mezclar ambas cosas. Me negué a pensar demasiado, pero al mismo tiempo es distinto de otras veces. No quiero pretender más, Wolf, pero es difícil no hacerlo en ese lugar...
Yuuri miró a Wolfram con ojos cansados, por segunda vez mostrándose completamente desnudo de sentimientos frente a este chico.
—Venir aquí me ha cambiado mucho, si antes sentía que no encajaba allá, ahora lo siento con mas fuerza.
—El lugar al que pertenece tu alma es este país.
—Lo se, pero no es algo como eso. La forma en que lo veo ahora... es diferente. Antes no encajaba pero quería hacerlo, ahora siento que no pertenezco ahí, pero no me importa. Me siento ajeno a las cosas que antes me preocupaban, incluso me parecen tontas. ¿Cómo puedes comparar los problemas de antes a cosas como ser rey, problemas políticos, intentos de asesinato, que una caja te intente chupar la sangre...? —Yuuri se rió del propio humor negro de sus recuerdos—. Es imposible que pueda relacionar cosas como esas. Ser rey y ser un estudiante de secundaria no es para nada parecido. Y la gente de allá... si tengo amigos, pero aquí es diferente. Tengo familia en este lugar, tengo amigos, tengo sirvientes, tengo a Greta y te tengo a ti, tengo a mi pueblo. A excepción de mi familia y ciertas amistades, últimamente no me importan otras cosas de la Tierra.
Volteando un poco hacia el lado izquierdo donde estaba Wolfram, intentó colocar la mano de nuevo sobre la de él, pero lo único que había era la áspera sensación de la gabardina bordada. El noble aun tenia el codo apoyado en el respaldo y una pierna flexionada sobre el sillón, que Yuuri no llegó a rozar con los dedos.
—Tomé mi decisión hace tiempo, todo lo que paso aquí me ayudo a darme cuenta de qué era lo importante. He pasado por tantas situaciones extremas que es fácil aprender a ser feliz como soy, en vez de intentar pretender lo que no puedo. Pero a pesar de eso, estando en la Tierra aun me costaba trabajo asimilar eso. No podía dejar de pensar en todas esas cosas... pero no hacia nada al respecto. No dije lo que tenía que decir a tiempo, incluso si tenia claro lo que era correcto hacer, fui cobarde para ser directo con Hashimoto. También le debo una disculpa a ella, le hice lo que siempre me digo que tengo que dejar de hacer, incluso cuando ella era diferente.
—¿Qué quieres decir?
Con un gran sentido de culpa, Yuuri decidió que si iba a dejar salir parte, mas bien dejar salir todo. —Ella no es la primera con la que salgo. No oficialmente.
La cara de sorpresa de Wolfram hizo que Yuuri le interrumpiera antes de que pudiera indignarse, cuestionarlo o algo peor.
—Espera, se lo que estás pensando, pero estoy hablando de algo que paso hace mucho tiempo, antes de venir aquí.
—¿Con cuantas...? —intentó preguntar el noble sin saber como terminar la frase.
—Dos o tres, no importa, nunca fue... Ag, estoy haciendo sonar esto mucho peor de lo que quería. —Volteando en el sillón con suficiente energía para sobresaltar a su prometido, Yuuri comenzó a hablar con decisión—. Escucha, no es nada de lo que estás imaginando. Era un niño, o apenas un adolescente, y no es para nada como esas novelas que te gusta leer, así que ni siquiera lo intentes. Lo que quiero decir es que... no se como explicarlo, ni siquiera fueron relaciones. Yo no me confesé, bueno, una vez lo hice pero fui rechazado y eso ahora no importa. No me confesé, ellas tampoco, no estábamos saliendo oficialmente, ni siquiera hablamos de eso, no era ni una posibilidad. Pero no puedo mentir, estaba intentando, estaba interesado en saber si alguna de ellas podría ser mi novia, pero no funcionó. Tampoco hice nada para que funcionara siendo sincero, probablemente... incluso lo que haya hecho estaba mal.
—¿...Qué es lo que hiciste exactamente? —pregunto Wolfram ahora con mas calma. Era difícil para él no dejar volar su imaginación, pero se estaba conteniendo.
Yuuri se tomó un momento para pensar sus palabras primero. —Es más bien lo que no hice, supongo. Tal vez seria mejor si empezara por el principio.
—Si, por favor —alentó el otro chico sin poder evitar sonar algo sarcástico.
Yuuri no lo tomó como ofensa, y ya cansado de la posición de su cuerpo, giro del todo subiendo los pies al sillón con las botas puestas para sentarse sobre él de piernas cruzadas. Siendo el rey, podía hacer algo como eso. Siendo Wolfram, este clavó la vista directo en esos zapatos sucios cuestionando todas sus decisiones, pero era más importante ahora escuchar las otras decisiones que iba a cuestionar de seguro luego.
Con los dedos de las manos entrelazados y los codos apoyados en sus muslos, Yuuri comenzó su relato más sincero.
.
.
.
Continuará...
En el que viene termina, lo prometo jaja. Los iba a postear juntos pero preferí no atrasarlo, aunque tengo más de la mitad escrito del último capítulo igual entre corrección y todo va a llevar su tiempo. Gracias por la paciencia y todos sus comentarios, quiero aclarar que por supuesto no me molesta si incluso quieren mandar mensajes privados o como sea que deseen comunicarse conmigo. Soy de las que disfrutan mas de conversar que de ver las estadísticas crecer en las distintas plataformas.
Por último, no lo juzguen a Yuuri que aun no llegamos al punto, toda esta parte tiene mucho que ver con headcanons que tengo sobre él y no hay nada malo al respecto. Al terminar este fic voy a agregar una nota un poquito mas extensa respecto a las referencias sobre el canon que aun no se han cubierto en español.
