Hola!! disculpen la tardanza, lo se, es un descaro y no hay excusas, bueno de hecho si las hay pero no las diré jajaja porque hasta pena da u.u. pero en fin, aqui les traigo el tan ¿esperado? ¿ansiado? ¿deseado? mejor dejemoslo en que aqui les traigo el cuarto capitulo n.n, mira que tonta yo pense que ya era el 5to jaja pasemos al fic, disclaimer y advertencias ya los puse en el primer capitulo, no digan que no los vieron ¬w¬:


Capítulo 4

De la gloria al infierno

- Toma - le entregó un cono de dulce helado de vainilla combinado con chocolate.

- Este no es el que pedí - Sin ninguna emoción en su rostro, con la mirada le cuestionó el porque del error. El bicolor miró a Rei, después la nieve, y de nuevo a Rei.

- Disculpa, es que ese suele ser el favorito de Yuriy.

- De nuevo ese ruso, ¿Qué no puedes dejar de mencionarlo ni un día? - El japonés no le prestó atención y volteó mirando hacia otro lado comiendo de su helado de vainilla. - no me trates como idiota porque no lo soy Kai - Lo tomó de la ropa jalándolo hacia él, suficiente para que el peligris volteara tranquilamente.

- Es sólo un maldito cono Rei, ahora cállate de una maldita vez y come de tu maldita nieve - habló subiendo de tono con cada palabra.

El chino lo miró duramente, le aventó el helado y se levantó mientras decía algo que el bicolor no escuchó por la impresión y la fría sensación del helado. Se levantó limpiando un poco la nieve en su rostro y ropa y salió tras Rei para exigirle una explicación.


Habían pasado cinco días desde aquel intento de cocinar por Yuriy, el bicolor aunque se salvó de eso por el momento no corrió con la misma suerte cuando regresaron. Podía jurar que seguía sintiendo ese amargo sabor en su boca y recordaba como el peliescarlata le había obligado a comer su postre, quedándose sin salida no tuvo más remedio que hacerlo reteniendo el horroroso trozo dentro de su boca y en cuanto el pelirrojo se distrajo lo arrojó lejos.

- No puedes dejarme ¡tú me amas! Es sólo que estás confundida, pero yo estoy dispuesto a esperarte y ser paciente, pero por favor no te vayas…-

- Entiéndelo Masaru, por favor deja de llorar y ponte de pie, no te humilles de esa forma, ya no te amo y así son las cosas, no puedes pedirme que me quede, eso sólo sería condenarnos a la infelicidad.-

- ¡No! Por favor no me digas eso, no me dejes, haré lo que tu me pidas, si hay algo malo conmigo lo cambiaré, me cambiaría hasta mi propio nombre, renunciaría a mi alma sin con eso pudiera yo estar junto a ti, no puedo vivir sin ti, déjame recuperarte, aunque no me ames quédate a mi lado… déjame estar contigo…-

- Vaya más tipo desesperado, mira que empezar a lloriquear y arrodillarse abrazándose de esa forma a esa mujer para que no lo deje, no quiere entender que no lo ama.- comentó tranquilo tomando un trago de su enorme vaso con refresco.

El pelirrojo al escuchar esto se ahogó con las palomitas que ingería tosiendo fuertemente y golpeando su pecho hasta que el bicolor le pasó su vaso para que se le pasara su asfixia.

- Gracias, es que lo salado de las palomitas me irritaron la garganta- Contestó ante la interrogativa mirada del otro devolviéndole el vaso.

Al terminar la cinta, el peligris pasó de canal en canal sin encontrar algo que ver, dejándolo en uno al azar. Yuriy volteó a verlo, observando detenidamente al otro ver la televisión.

Al sentirse observado, el bicolor giró su cabeza encontrándose con el ruso que se perdía en su mirada para después el también hacer lo mismo. Yuriy se levantó para irse, pero antes de que se fuera Kai gateó sobre la cama aplastando todo para poder alcanzar al pelirrojo y tomarlo del brazo.

- Rei terminó conmigo, no quise formar parte del triangulo que estaba haciendo - Le dijo una vez que lo giró para encararlo.

Ante lo dicho Yuriy le contestó la sonrisa que le había dado Kai y sin pensarlo lo besó. Sin corresponder, Kai se separó bruscamente y un poco molesto, lo empujó tumbándolo al piso. - Ya es tarde y quiero dormir - habló mirando con frigidez la desconcertada mirada del pelirrojo.


Estaba plácidamente dormido, disfrutando de la ya tan extrañada y anhelada fría sensación que producía la refrigeración del cuarto hasta que el ruido de su celular lo sacó de sus sueños. Apretó los ojos acurrucándose en sus cobijas tratando de dormir un poco más. Al cabo de unos minutos abrió lentamente sus ojos y se volteó tomando con su mano el aparato. Se incorporó apoyándose en su codo observando el número. Si más no recordaba era el mismo que le había llamado hace unos días en el hotel. Abrió el mensaje leyendo en voz alta su contenido.

- te lo dije Yuriy - susurró; invadido de ira se puso de pie y gruñendo lo arrojó con fuerza a la pared haciendo que se desarmara.

No movió ni un solo músculo tratando de pensar quien, además de conocer su número sabía todo lo que le estaba pasando, se le vino a la mente un posible espionaje pero descartó esa idea al instante, no era tan tonto como para no darse cuenta de que lo seguían y observaban; además, aquella voz que escuchó le era totalmente desconocida, sin embargo; eso no significaba nada, cualquiera puede hablar por esa persona.

Enfadado de no obtener respuesta, dejó eso a un lado, para meterse a bañar. Ya en la regadera, seguía teniendo los mismos pensamientos, ni aún juntando a todos sus conocidos y descartándolos halló al responsable, ya fuese por que era muy estúpido, cobarde o era de los que no se atreverían a traicionarlo.

Salió del baño sólo en bóxer y caminó al closet para sacar su ropa. Se puso su pantalón y fajó su playera en él, tomó su chamarra y se la puso sin abrochar. Se le estaba haciendo tarde para ir al departamento de Bryan y Spencer, anteayer lo había conocido y dado su aprobación. Constaba de una sala, cocina, dos recámaras y un baño. No era ostentoso, pero era decente, aunque no estarían por mucho tiempo ahí, sólo hasta que volviera con Kai, se desharía de ellos.

Mientras se ponía sus zapatos, siguió pensando en quien lo había estado acosando, al principio pensó en Bryan, suponiendo que estaba aún enamorado de él, no se llevaba para nada con Kai, y estaba al tanto de su vida, quizá era lógico que el fuese, pero después se dio cuenta de que su peliplata amigo no es así, y si había alguien que le era leal ese era Bryan Kuznetzov, además, detestaba pensarlo, pero confiaba en él, más que en nadie, eran amigos desde niños, suficiente tiempo para conocerlo totalmente y algo que no hacía el ojiverde era esconderse tras un teléfono, simplemente le diría todo en su cara, como lo ha hecho siempre.

Se abrochó la chaqueta, acomodó su cinturón y salió de ahí sin preguntar por Kai, suponiendo que como siempre, estaba fuera, pero aún no lo quería enfrentar después de lo sucedido en la noche. Si ya no estaba con el chino, ¿entonces que tanto tenía que hacer el bicolor en la calle?

En otra parte, Rei caminaba tranquilamente por la acera poco transitada, ahora que ya había terminado con Kai, no tenía ningún motivo para seguir en Japón. Durante su recorrido se sentía observado, tanto que hasta un par de veces volteó hacia atrás sin notar alguna anomalía. Justo cuando pensaba que se estaba volviendo paranoico fue bruscamente jalado a un callejón sin salida. Cuando se soltó su rostro pasó de expresión furiosa a una sorprendida al ver de quien se trataba.

- ¿Kai?


Bryan se encontraba recostado en un sillón negro de piel, viendo la televisión. Utilizaba una mano como almohada y con la otra se mordía sus uñas. Estaba sumamente entretenido, cuando escuchó unos fuertes golpes en la puerta.

- ¡SPEENCEER! - gritó largamente escuchando a lo lejos la voz del rubio diciendo que se encontraba ocupado. Refunfuñando se levantó de su sitio para abrir la puerta que parecía que en cualquier momento iba a ser derribada. Del otro lado, Yuriy se abrió paso no esperando a ser invitado a entrar.

- … Pasa - dijo con sarcasmo al ver la manera tan "educada" de entrar de su amigo. - ¿A que viniste?-

- ¿Perdón? Si mas no recuerdo yo estoy pagando este lugar, puedo venir cuando a mi se me de la gana - contestó con su habitual acento altivo y altanero.

- Ay que genio… pasa, siéntate, estás en tu casa - de nuevo lo dijo con evidente sarcasmo.

- Ni todos tus sarcasmos ni ironías ni tu mordacidad me quitarán la felicidad que tengo - Se sentó en el sillón donde se encontraba antes el ojiverde y tomó el control remoto del televisor cambiando varias veces de canal para después apagarlo. - ¿y sabes porqué?-

- Porque Rei terminó con Kai - le interrumpió fastidiado dirigiendo su mirada al techo.

- ¿Cómo lo sabes? - más que preguntarlo, lo pensó en voz alta mirándolo confundido.

- Tengo mis fuentes - habló mientras se dirigía al ventanal con las manos tras su espalda - y ya que hablamos de esto, en realidad, no tengo nada que taparte, yo estoy de más aquí, esto es tan ridículo, por más que quieres cambiar de actitud, no puedes, admítelo y ya dile a Kai que ni estás enojado con nosotros, y que no eres tan dizque "bueno" como según tu crees. No pienso seguir solapándote.

- Te daré lo que quieras, lo que sea, lo prometo - le aseguró con determinación.

- ¿y cómo se que cumplirás tu promesa? - Bajó su vista observando a la gente caminando hacia sus respectivos destinos.

- ¿Acaso no confías en mí? - hizo su cuerpo un poco hacia atrás en reflejo de la sorpresa que sentía, pensaba que Kuznetzov confiaba en él, eran amigos ¿o no?

- Tú no eres alguien en quien confiar ciegamente Tala - se unió a la conversación Spencer que venía saliendo del pasillo.

- ¡¿Qué?! - enojado se puso de pie y volteó a ver al mayor de todos.

- ¿Acaso no recuerdas la vez que me tiraste de una plataforma y caí al agua junto con Rei Kon?

- ¡¿Y acaso no recuerdas que perdiste?! ¡Debías ganar! - gruñó el pelirrojo.

- ¡Y eso que! La confianza existe entre los amigos, ¿Qué clase de amigo lanza al agua a su compañero sólo por qué perdió una mísera batalla? - El pelirrojo molesto y atrapado, se sentó de mala gana cruzando sus piernas.

- Agh, ¿Qué nunca dejarás de echarme en cara esa escena?, era mi deber de capitán.

Cansado de discutir con el terco de Ivanov, bufó saliendo del departamento tranquilamente siendo seguido por la penetrante mirada del pelirrojo.

- Je, ¿lo ves?, no soy el único.

- ¿Por qué me dijo Tala? - preguntó confundido apenas acabando de analizar las palabras.

- Siempre se resiente contigo cuando hablan de eso, no lo supera - rió - pero no es el único - Su rostro se torno muy serio - también me hiciste muchas… Tala - remarcó esto último.

- ¡No me digas así! - gruñó encaprichado nuevamente.

- Ja, wolborg te viene como anillo al dedo, pareces un lobo gruñendo… o un tierno cachorro de perro - se burló para luego soltar una sonora carcajada.

El pelirrojo apretó fuertemente los dientes y su boca, no le daría el gusto de escucharlo gruñir otra vez. De repente su cabeza rememoró lo dicho sobre el chino y Kai hace unos minutos por el ojiverde y la inquietud que sentía sobre saber quien le dijo todo eso.

- ¿Cómo sabes que Kai terminó con Rei? ¡¿Quién te lo dijo?!

- En primer lugar fue Rei quien terminó con Hiwatarado - aclaró - en segundo lugar, ya te dije que tengo mis fuentes, y en tercer lugar, no pienso decírtelas por si pensabas preguntar… o exigir, es lo mismo para ti.

- ¡¿Me estás espiando?! - se alteró indignado - porque si es así juro que voy hacerte pag… - empezaba a amenazarlo cuando el ojiverde lo interrumpió.

- ¡Ay por favor, no seas tan egocéntrico!, ¿yo espiarte a ti? Tengo MEJORES cosas que hacer.

- ¡No soy egocéntrico! - Ante esto, el peliplata se dio media vuelta encarándolo.

- ¿No? ¿Estás seguro? Porque juraría que eres más egocéntrico y vanidoso que un modelo de pasarela, crees que el mundo gira a tu alrededor y que tú lo haces girar, tomas todo sin preguntar, alimentas tu ego cada vez que te llevas a la cama alguien para destrozarle el corazón sólo por afición.

El pelirrojo ante esto iba a protestar, abrió la boca pero sólo salió silencio, dándole oportunidad al ojiverde de seguir.

- Tienes un corazón de acero, usas a las personas para alcanzar tus objetivos y desecharlos en el momento que ya no son útiles, es por eso que estás obsesionado con Kai - Al mencionarlo, sintió un nudo en su garganta. Como odiaba a Hiwatari…

- Sólo "quieres! A Kai según tú porque lo usaste al igual que a todos, pero Hiwatari fue más inteligente y te terminó usando a ti, tu mismo lo dijiste, ahora no estarás en paz hasta que lo tengas comiendo de tu mano. Pero después, después sufrirás, te sentirás vacío, solo - finalmente estaba sacando todo ese rencor oculto que sentía hacia Ivanov y ahora no iba a detenerse hasta no terminar y desahogarse.

- Siempre te has sentido solo y bien lo sabes, dejarás a Kai y querrás llenar esa soledad de tu cama y el vacío de tu corazón con otro u otra, lo primero que venga a ti, siempre es lo mismo contigo - reprochó con frialdad.

Al escuchar lo que le estaba diciendo Bryan, se quedó aun más estático de lo que estaba, quería hablar pero parecía como si sus cuerdas vocales no funcionaran, a cambio, negaba débilmente con la cabeza tratando de creer que era mentira todo lo que le decía, pero muy en el fondo sabía que tenía tanta razón.

- ¿Acaso ya olvidaste que también me usaste a mí sólo por engrandecer tu ego? Sólo querías dominar al más rebelde de la abadía, fui un imbécil… Pero eso no es lo que me molesta, lo que me da rabia es que lo lograste, me doblaste a tu gusto y jamás, jamás he vuelto a ser el mismo ¡Te odio Yuriy! ¿A dónde te llevaste mi sadismo? ¿Dónde tienes escondido mi odio hacia todo? ¿Dónde esta toda mi crueldad? ¿A dónde te los llevaste? ¡Devuélvemelos! - gritó con histeria.

- También es tú culpa - Pasó una mano por su rostro tratando de calmarse y habló un poco más tranquilo - también tienes la culpa, de que todo lo que dejé de sentir, se sustituyó por otros sentimientos, dolor por ejemplo, por tu culpa, cada vez que hablas de Hiwatari, además de sentir celos, también me duele y sufro, sufro como NO tienes idea. Eres un monstruo Yuriy… - En sus labios formó una sonrisa burlona hacia el pelirrojo.

- ¿Pero sabes que es lo irónico? Que Kai ahora está libre y ni así ha vuelto contigo, no te quiere, no le interesas ¡No seas estúpido Yuriy!

Se sentó al lado del desarmado Ivanov, quien ahora lloraba, no a mares, pero lloraba dolorosamente, aunque él también se encontraba desarmado, al no tener ninguno su orgullo, dureza, fuerza ni esa arrogancia que los caracterizaba, sin duda sus mayores armas.

Apretó sus puños con fuerza, quería golpearlo pero no podía, lo odiaba, pero lo amaba… tan confuso pero existente, lo único que pudo hacer fue abrazarlo y guiar su pelirroja cabeza a su pecho haciendo levemente sonoros los sollozos de Yuriy.

- Yo… yo sólo, yo no quería - habló el pelirrojo entre sollozos - Perdóname, es que me siento tan solo - confesó rompiendo su retenido llanto.

- Y, no es cierto eso que dices… - volteó a ver al mayor mostrando sinceridad en su mirada - yo si te quería, es sólo, sólo que, yo… estaba mal - Bryan le tomó su rostro dulcemente conmovido por la fragilidad nunca antes vista de su capitán.

- Yuriy… Sigues estando mal, lo único que consigues es amargar tu vida, no me gusta verte sufrir, y ya no estás solo… ahora estás conmigo - le sonrió. Desesperado, besó los labios del ojiverde quien no se resistió a los encantos del pelirrojo.

Sin despegarse se sentó encima del peliplata poniendo una pierna a un lado de los costados del otro. Pasó los brazos por sus hombros profundizando la conexión de sus bocas. Bryan no lo pensó dos veces y tomó los apetecibles glúteos masajeándolos y apretujándolos, sintiendo como el pelirrojo bajaba las manos hasta su pecho quitándole la chamarra para desfajarle la playera y meterla bajo ella.

Bryan tomó las manos del otro y las sacó de su playera para volverlas a colocar donde estaban anteriormente en el cuello, para después tomar su trasero y ponerse de pie con el pelirrojo en brazos, quien rodeó el cuerpo del ojiverde con sus largas piernas.

- ¿Dónde… quieres… hacerlo? - preguntó Kuznetzov entre beso y beso sin recibir contestación del pelirrojo. Lo llevó hacia la recámara del fondo a la izquierda que era la que él ocupaba y empujó la puerta semiabierta con el pie.

Yuriy descruzó sus piernas y quitó las manos del ojiverde de sus glúteos para bajarse de un pequeño salto terminando con el beso. Empujó al halcón tomándolo desprevenido y ocasionando que cayera en la cama, prosiguió con un salto, a sentarse sobre su cadera y besarlo casi con devoción.

- Mmh… yo arriba - gruñó Bryan en protesta por la posesión de la posición que tomó el "triste y frágil" pelirrojo, que cuando lo escuchó se separó arrugando las cejas.

- Escucha, no he tenido sexo en seis martirizantes días así que no estoy humor para tus berrinches.

- ¡Es mi casa!

- ¡Yo la estoy pagando! - de ese modo, comenzaron una discusión, sin llegar a un acuerdo mutuo hasta que el ojiverde se sacudió debajo del pelirrojo buscando entre sus ropas, para después sacar lo que buscaba: una moneda.

- Trato, el ganador es seme, como consolación el perdedor queda arriba

- Va, pido cara.

Bryan se sentó sin quitarse a Yuriy de encima y lanzó la moneda al aire, al caer al piso los dos se asomaron para ver que había caído, resultando victorioso el dueño de falborg.

- Parece que gané, ja y eso que tu escogiste primero, pero te tocó buena parte, mira que estarás encima de mí y eso nadi… - Parece que al pelirrojo se le había olvidado la tristeza muy rápido pues calló al ojiverde con un ardiente beso haciendo que se recostara.

Se desabrochó el cinturón y se quitó la chaqueta, con los mismos pies se quitó sus zapatos quedando en pantalones y su fajada playera gris que luego fue sacada por el ojiverde. Sin ganas de quedarse atrás le quitó la playera y los pantalones dejándolo en boxers. Bryan cambió de posiciones y se concentró en degustar la exquisita piel de esos pectorales, llenó de besos alrededor del pezón para terminar succionándolo y mordiéndolo delicadamente provocando un pequeño suspiro en Yuriy que jugaba con sus plomos cabellos.

Subió el rostro hasta su cuello dándole ruidosos besos provocando risas en el dueño causando que riera él también; se recostó en la cama jalando al pelirrojo. Miró con adoración ese terso rostro culpable de sus tentaciones. - eres pura tentación - le dijo observando la sonrisa que se formaba en el blanco rostro - te quiero Yuriy, en verdad que lo hago, dime que dejaras esa tontería con Hiwatarado para estar conmigo.

Jamás había sentido tanta felicidad, y menos causada por un simple y mudo asentimiento; Yuriy le estaba afirmando que dejaría al bicolor por estar con él ¿Acaso era otro de su tontos sueños? Lo jaló más para besarlo delicadamente dejándose bajar el bóxer. El lobo se separó y descendió besando y lamiéndole torso de Bryan sintiendo sus caricias que despeinaban su cabello. Se sentó y le dedicó una nueva sonrisa que al parecer de Bryan, se veía naturalmente exquisito, sin playera una sonrisa celestial adornando ese tranquilo rostro y sus rojos cabellos desarreglados.

- Me gusta que me quieras - confesó Yuriy para luego quitarle los zapatos y remover lo último que quedaba de su vestimenta. Se puso de pie y se quitó el resto de su ropa, después de hacer esto, el peliplata se acercó a él sin bajarse de la cama y lo atrajo hacia a sí para unirlos con otro beso, paseando sus manos con delicia e impudicia por la espalda del pelirrojo.

Se puso de pie en la cama sin estirarse por completo para no separarse; posó sus manos firmemente en la cintura de Yuriy y lo levantó con fuerza pegándolo a su cuerpo ocasionando que la cama se hundiese por el peso de ambos. El pelirrojo para no caerse, en acto de reflejo se sostuvo con sus piernas aprisionando la cintura de Bryan. Sintió cómo se dejaba caer hacia atrás cayendo él también, riendo por la acción del ojiverde.

- ¿Ya? - agitado, bryan no podía contenerse ante la sola presencia y vista del ruso desnudo, quería poseerlo ya.

- ¡Ay no! Es muy pronto - replicó juguetonamente quitándose de encima del halcón para recostarse en la cama boca abajo y apoyarse con una mano en su barbilla, en invitación silenciosa para que besara y jugara con la parte posterior de su cuerpo.

Sonriente, Kuznetzov se puso encima de su amado pelirrojo besándole con adoración sus hombros y espalda pronunciando un 'te quiero' entre cada beso, provocando una inevitable sonrisita en Yuriy por más que quisiera ocultarla con su mano. El peliplomo bajó hasta su zona sacra para pasar a sus glúteos y darles una mordida, recibiendo una suave patada de Yuriy expresando que le había dolido.

- Ya pues, delicado - le habló suavemente, como nunca pensó hablar. Se sentó y lo tomó de la cadera e hizo que se volteara- ¿ahora si ya?

- ¡NO! ¡No seas desesperado Bryan! - le respondió un poco desesperado él también. Se sentó también y palmeó el lugar a un lado suyo - ven, acuéstate. - le sonrió pícaro.

El ojiverde lo obedeció y se recostó boca arriba impaciente por ver o sentir lo que quería hacerle su hermoso lobito. Yuriy se sentó en las rodillas del otro y comenzó a acariciar sus muslos y cadera. Empezó por la zona pélvica, acariciándola con sus dedos. Pasó por los lados de la cadera y bajó a los muslos dando un masaje firme en la parte externa, y suave en los muslos internos. Se acercó a los huesos coxales y los besó delicadamente. El peliplata, con cada acción del pelirrojo soltaba un pequeño gemido sintiendo un cosquilleo, sobre todo al sentir los besos de Yuriy y el delicado roce de sus mechones en su piel.

El pelirrojo subió hasta su cuello besando y aspirando el suave aroma natural de su piel, extrañamente pero deliciosamente Bryan olía a bebé perfumado. Tenía una blanca piel tan perfecta capaz de causar envidia en cualquier mujer, ese olor y suavidad era lo que lo volvía loco. - ya - dijo enderezándose, sacando de su ensoñación al de orbes verdes, éste se acercó a un buró queriendo buscar un preservativo pero fue detenido por el pelirrojo que negaba con la cabeza.

- No, no es que me vaya a embarazar o algo - rió - y confío en ti - le sonrió.

- Yo igual - le respondió el peliplomo acariciando y besando sus manos.

Yuriy se levantó un poco al tiempo que Bryan tomaba su miembro soltándolo cuando entró la punta. Sin poder resistirlo empujó su cadera metiendo el pene sin que el pelirrojo se acostumbrara, éste al sentir el dolor en movimiento de reflejo se hizo hacia arriba ocasionando que el miembro de Bryan saliera de él y que lanzaran un gemido de dolor. Yuriy le dio un golpe en el estomago molesto porque le había dolido mucho.

- Me dolió imbécil - gruñó.

- Lo… siento, lo siento - habló como pudo, tratando de recuperar el aire que el pelirrojo le había sacado.

- ¡No te muevas! - le advirtió - lo haré yo…

Volvió a la misma posición, y poco a poco hizo que Bryan se adentrara en él, sintiendo calor en su rostro. Al hacerlo por completo, miró detenidamente el rostro de su amor ruso que, con los ojos cerrados demostraba un infinito y delicioso placer al estar dentro de él. Empezó a moverse rítmicamente tomando las manos del peliplomo para ponerlas en sus caderas. Bryan abrió los ojos y tomó las riendas de los movimientos a su manera.

Por su parte, Yuriy acariciaba el pecho y abdomen del otro quien se sentó dándole un beso en el cuello y morderlo para volver a acostarse. Yuriy, con cada penetración, podía jurar que miraba el cielo, masturbándose para sentir mayor placer. Con su mano libre tomaba de vez en cuando la mano de Bryan para besarla y entrelazarla con la suya. Al cabo de unos momentos Bryan aceleró un poco las embestidas causando un enorme placer en Yuriy.

Quince minutos después, se encontraban casi en éxtasis ambos sudados y excitados, sin disimular ni retener sus gemidos y suspiros, Yuriy se vino y unos últimos empujes y varios gimoteos mezclados con suspiros, Bryan eyaculó dentro del pelirrojo, quedándose quieto un par de minutos más. Acarició el abdomen del pelirrojo y para sorpresa de éste, volteó las posiciones quedándose ahora él arriba. Lo besó dulcemente y escuchó las palabras que tanto había soñado escuchar.

- Te quiero Bryan - confesó tiernamente Yuriy, no mentía, sí lo quería y sabía que con él podría olvidarse de Kai sin duda alguna, y amarlo a él, a su amigo de la infancia, el único que estuvo cuando una vez hace mucho tiempo necesitó a alguien, compañero de travesuras y después de pesadillas, y ahora, talvez, el compañero de su vida…

El peliplomo feliz, lo llenó de besos en todo el rostro. Se quitó de encima y se sentó tomando entre sus manos el blanquecino semen, llevó los dedos a su boca probándolo y sonrió - dulce… me gusta.

- Qué bueno que te guste porque después de que me mude aquí, lo probarás todas las noches Bryancito, es que ¿sabes algo? Me gusta como me besas y yo, tomo y me quedo con lo que me gusta.

- ¡Júralo!

- ¡Que sí! Juro que me gusta la manera en que besas - levantó la mano divertido por la cara de emoción de su amor.

- ¡No eso tonto! Eso ya lo sé - dijo presuntuoso - ¿En verdad vivirás aquí?

- ¿Tu crees que Spencer escuche todos nuestros ruidos cuando hagamos el amor, todas las noches? - dijo en modo de respuesta a su pregunta.

Sonriente, el ojiverde llenó de besos una vez más el rostro y cuello del pelirrojo. Jamás había estado tan feliz, o si alguna vez lo estuvo ya lo había olvidado, tenía mucho tiempo que no sonreía tan abiertamente y ahora esa felicidad tenía un nombre: Yuriy Ivanov. Se recostó a un lado del pelirrojo recibiéndolo entre sus brazos diciéndole lo mucho que lo amaba.

- ¿Y… que pasará con Hiwatarado?

- Nada… creo.

- Yuriy - hizo que lo volteara a ver - ¿En verdad lo quieres entonces? - el aludido lo miró fijamente y después de unos segundos le sonrió diciéndole que no se preocupara por eso, para después besarlo haciendo que Bryan olvidara su pregunta y sacara temas que hacían reír al pelirrojo, y causando que él también riera con la contagiosa risa de él.

- ¿Sabes? - le dijo el peliplata tomando una mano del pelirrojo entre las suyas y jugando con sus dedos - después de que acabáramos con la cucaracha de Boris, planeaba irme de vacaciones - dio un rápido vistazo al pelirrojo que lo miraba sonriente- pero ahora quiero que me acompañes.

- Me encantaría - dijo Yuriy regalándole otra sonrisa, ocasionando que Bryan sonriera también al verla de reojo.

- Me gustaría ir, no sé, algo diferente, como una playa o algo - siguió entreteniéndose con la nívea mano de su adorado lobito - Mmm… ¿Qué te parece copacabana? - sin embargo no recibió contestación - ¿Yuriy? - volteó a verlo y observó el petrificado rostro del pelirrojo. Se había puesto pálido como si hubiese visto algo aterrador.

Volteó hacia donde miraba encontrándose con una enorme sorpresa. ¡¿Cómo pudo haberlo olvidado?!

- Rei… - parado en el marco de la habitación estaba el eterno impasivo rostro del chino. Su rostro cambió de sorpresa a una de total preocupación y miedo, se giró hacia Yuriy quien seguía en shock tratando de asimilar la no muy grata presencia de ese ser. ¿Por qué Rei estaba ahí? ¿Y como es que pudo entrar si se encontraban solos?

- Ah… lo siento Bry, veo que estás ocupado, si ibas a acostarte con otro, me hubieses hablado para que ya no viniera, de cualquier forma, te espero en la cocina.

El pelirrojo al escuchar lo dicho, aclaró sus incógnitas y lo entendió todo, ahora entendía la clase de "fuentes" que tenía Bryan, ¡pero como no iba saberlo! Si era el mismo Rei el que lo puso al tanto. Se sentó lentamente, sentía tanta rabia, ¿acaso…? - ¿Te haz estado acostando con Rei? - preguntó confundido y sorprendido.

- Yuriy… te lo puedo explicar - trató de tocarlo pero el pelirrojo se puso de pie rápidamente.

- ¡Cállate! - gritó histéricamente mientras se ponía sus boxers y pantalones.

Bryan hizo lo mismo a sabiendas de que Yuriy tenía la intención de irse, no podría hacer nada desnudo así que se acomodó los pantalones y su playera.

- Yuriy, en serio, yo no sabía que Rei vendría y no me he acostado con él - mintió siendo ignorado.

Yuriy se puso sus zapatos y se fajó la playera gris para disponerse a irse, dejando olvidada la chamarra.

- ¡Yuriy espérate! Te quiero - lo detuvo con sus palabras haciendo que el pelirrojo se volteara furioso y lo señalara.

- ¡No, no! ¡Cállate! - se giró nuevamente y caminó un poco cuando fue detenido del brazo, logrando soltarse bruscamente.

- ¡No vuelvas a tocarme! - gritó con odio puro.

Desde la cocina, el chino escuchaba claramente los gritos sin alterarlo ni un poco, sólo dedicándose a servirse en la mesa una taza de té helado. "¡Muérete Kuznetzov!" fue lo último que escuchó antes de ver a un colérico ruso azotar la puerta de la salida y ser perseguido por otro ruso. No sin antes observar como Yuriy tomaba un florero vacío de cristal y se lo estrellaba a Bryan en la cabeza. En el pasillo, el ojiverde dio alcance a Ivanov haciendo que por milagro se detuviera no le importaba el dolor que sentía en la cabeza, quería arreglar todo ahora que las cosas iban tan bien.

- Si yo soy un monstruo… tú eres mucho peor - habló el pelirrojo ácidamente en cuanto se detuvo. Se dio media vuelta para irse pero fue jalado con fuerza hacia el ojiverde, quien se había molestado mucho por lo dicho.

- Pues todo lo que has hecho, al fin se te está regresando ¿no crees? - respondió mordaz, maldiciéndose y bajándosele el enojo en cuanto vio la mirada de Yuriy. Eran tantas cosas las que podía ver, miedo, ira, tristeza, decepción…- ¡Púdrete! - dijo Yuriy después de escupir su rostro. Se deshizo del agarre de Kuznetzov y bajó a zancadas las escaleras siendo perseguido por el peliplomo nuevamente que trataba de disculparse.

Salió del edificio y volteó hacia atrás asegurándose de que ya no lo seguía así que se dispuso a caminar un poco más tranquilo. Se sentía tan traicionado. De nuevo, Rei le quitaba algo en lo que podía sostenerse para no derrumbarse y fracasar. No sabía si era a propósito o no, pero odiaba a Rei, el le había quitado a Kai, y ahora le quitaba la esperanza de ser feliz, ¿Qué acaso su objetivo era acabar con su vida?

Se limpió fuertemente las involuntarias lágrimas que salían de sus ojos - ¡Ya deja de llorar Yuriy! Bryan tiene razón, ¡soy un estúpido! Pero por creer en él, y no voy a llorar por ese miserable de Kuznetzov. Soy demasiado para él, que se revuelque con mediocres como Rei que son de la misma bajeza. Pero ni creas que huiré de ti, mataré dos pájaros de un tiro, regresaré con Kai, y te va a doler… yo haré que te duela.


"De repente me ilusionas dulcemente me acaricias sin pensarlo y de repente me destrozas y me pisas, de la gloria al infierno! me cargas..." Hola de nuevo n.n. jaja lo siento me emocione, es un pedazo de cancion :p acostumbrense a que escriba canciones al terminar el fic porque no lo puedo evitar jaja. Que decían, que pobrecito Bryan tan lindo que quiere a Yuriy como sufre pobeshito u.u... y mangos que o.ó! resulto ser un abusivo igual que todos, se que yo fui la que lo hice abusivo jaja pero no es justificacion, bueno si es, lamento la tardanza, espero les haya gustado, ya vamos en el 4to, uuu todavia le falta algo, cinco capitulos más para ser exacta.

Quizá notaron que puse un par de cosas del manga, de hecho nada mas la tranquilidad de Rei xD (es que asi me cae mejor) y lo que dijo spencer cuando Yuriy lo arrojó al agua, sin expresar mucho, pasa que Yuriy cita, o secuestra no me acuerdo a los personajes en una isla y Spencer lucha contra rei en una como plataforma o algo así y pierde contra Rei, entonces Yura que lo ve y le dispara con el lanzador y los hace caer al agua, que malo no o.o? desde hace tiempecito que no leo el manga croe que asi paso.

Muchísimas gracias a Alexa Hiwatari, GabZ, Mai-Ojitos-Hiwatari, Vanreissa por tomarse la molestia de dejar sus reviews y tambien a los que leyeron gracias por hacerlo n.n. nos vemos en el siguiente capítulo!!

C.I.