Ninguno de los personajes conocidos que se mencionan son míos, sino de la autora J. K. Rowling.


Al cabo del rato, Hermione sintió un pequeño dolorcillo en la cabeza y supo inmediatamente que pasaba. Alguien intentaba entrar en su mente. Miró a través de su pelo y no necesitó buscar mucho para ver quién era el culpable de esa intrusión.

Snape. Como no. El mago la estaba mirando de reojo mientras usaba el hechizo. No se resistió al "ataque", total, tampoco es que le importara mucho lo sucedido.

Notó la presencia del profesor haciéndose paso en su mente y sonrió. ¿Quería ver sus recuerdos? Bueno, recuerdos le iba a dar. Escogió varios y los ordenó, de principio a fin. Los mismos recuerdos que ella veía desde que despertó tras el ataque en Australia. Quizá tenía suerte y el hombre se cansaba y se largaba.

Recordó aquellas escenas en su mundo, antes de saber nada sobre el mundo mágico.

Corría. Corría para evitar que la pillasen. Los niños de su clase la odiaban y aprovechaban cualquier momento para molestarla.

Su ataque del momento fue tirarle piedras que, a pesar de estar bien dirigidas, nunca le daban. Algo las repelía cuando estaban a centímetros de su piel.

"Pillad al monstruito", "Veréis que risa cuando la cojamos", "Ven aquí cerebrito", "Vas a pagar el haber pegado a Alex"… Se escuchaba decir a los niños que la perseguían.

Llegó a duras penas a su casa, agotada y sintiendo el corazón saltarle por la boca.

No necesitó llamar ni nada, cuando estaba a un paso de la puerta ésta se abrió y se cerró automáticamente cuando entró casi tirándose al suelo en la casa.

- ¡Hermione! – Gimió su madre acudiendo rápidamente - ¿¡Qué te ha pasado!?

- Los niños… Alex... me tiró un libro… - empezó a explicarse ella empezando a llorar – yo no quería… volvió a pasar… yo sólo pensé que quería que me dejara en paz y de repente salió volando de la biblioteca…

Rio internamente. Los estallidos de magia de ese entonces eran ridículamente fuertes para una niña de su edad. Siempre se preguntó porque los del Ministerio nunca acudieron…

Revivió aquel verano en que Dumbledore acudió a su cada a comunicarle su condición de bruja.

Estaban en el salón de su casa. Sus padres sentados en uno de los sofás mientras ella observaba embobada a Dumbledore mientras hablaba.

- ¿Una bruja? – Preguntó ella - ¿Cómo las de las películas?

- Sí, pequeña, de las que usan varita – respondió el hombre sonriente.

- ¡Mamá! ¿¡Has visto!? ¡No soy rara! ¡Soy una bruja! ¡Soy una bruja! – Empezó a chillar correteando por el salón y ocasionando que las luces empezaran a titilar y los objetos más pequeños como las tazas a flotar.

- Estábamos tan asustados – dijo su madre mirando con algo de miedo las cosas que se movían – las cosas se mueven a su alrededor, a veces parece que hable con los animales, las luces se encienden y apagan según su estado de ánimo y más de una vez ha explotado algo cuando se enfadaba… Incluso ha llegado a atacar a los niños que la molestan…

- Saber la causa… Es un verdadero alivio – continuó su padre - la ayudarán a controlar su magia, ¿verdad?

- Descuiden, señores Granger. En Hogwarts le enseñaremos todo lo que debe de saber para controlarse – sonrió Albus – y estoy seguro de que será una de las mejores brujas de esta generación

Pasó rápidamente sus primeros años en Hogwarts hasta detenerse en las vacaciones tras su tercer año.

- Ni te lo imaginas mamá – comentaba ella entusiasmada mientras ayudaba a su madre a cocinar – el profesor Lupin se convirtió en un licántropo. ¡Un licántropo! Y Snape… Snape nos salvó – recordó con una sonrisita – nunca me habría imaginado que haría eso después de cómo le atacó Harry pero… ¡Lo hizo!

- Hija… ¿No podrías controlarte un poco? – Preguntó su madre en tono preocupado – cada año te metes en algún lío. No quiero que te hagan daño.

- No me van a hacer daño, mamá – aseguró ella – Harry y Ron están conmigo. Sabemos protegernos.

- No sé si ese Sirius me acaba de convencer, aunque eso de que pueda convertirse en un perro tiene que ser divertido – bromeó su padre desde la mesa.

- Bueno… Después de lo que le ha pasado un poco de locura está permitida – sonrió ella tristemente – no puedo creer que al final ese Peter fuera el malo… ¡Hacerse el muerto, maldito cabrón!

- ¡Hermione! – Chilló su madre – no deberías ser tan malhablada.

- Lo sé, mamá pero…

- Vamos Jane, en este ocasión algunos tacos están permitidos – rio su padre.

- Oh, claro. Siempre igual, yo la mala y tu permitiéndoselo todo – refunfuñó su madre – pues ale, señoritos, os encargáis de la comida – bufó tirándole el paño a su padre y saliendo de la cocina pisando fuerte.

- La has enfadado – dijo su padre.

- ¿Yo? ¡Encima! La has enfadado tú – aseguró ella.

- Ya. Ya. Y ahora encima me toca cocinar – refunfuñó él levantándose y lavándose las manos para ayudarla.

- Oye, que yo también cocino – recordó ella.

- ¿Tú? Sólo estas pelando unas patatas, eso no es cocinar – se burló su padre.

- ¡Papá! – Chilló ella riendo – mira que eres malo.

Y siguieron cocinando.

Hermione siempre había tenido mejor relación con su padre que con su madre. Él era tan abierto y ella era bastante celosa con su espacio, incluso con ellos. Con ambos podía hablar sin miedos, pero con su padre siempre podía contar para alegrarse. Era el aspecto positivo de su matrimonio mientras que su madre era la realista, a veces demasiado pesimista para su gusto, aunque tenía sus razones.

El siguiente recuerdo fue una de las charlas con Harry después de que el viera sus pensamientos.

Estaban en la torre de astronomía los dos, disfrutando del calor que les daba el sol.

- Sigo sin entenderlo Hermione – suspiró él – no llego a entender como mi padre pudo hacer eso… Simplemente no me lo creo…

- Harry, las personas solemos idealizar a los que no hemos llegado a conocer – explicó ella.

- Sí pero… ¡Mi padre! ¡Mi padre era un maldito abusón! – Exclamó él revolviéndose el pelo – y encima nunca iba solo.

- Bueno… Ya sabes cómo somos los adolescentes – recordó ella – sobre todo los chicos.

- Él la llamó sangresucia… A ella… A MI madre, la única que le ayudaba… - dijo él esta vez en tono enfadado.

- Supongo que eso fue fruto de la rabia… No creo que sintiera eso realmente. Además, ¿no dijiste que tu madre casi se ríe? Quizá lo vio y eso le cabreó más – supuso ella – yo misma he dicho cosas que no pensaba cuando me he enfadado. ¿Recuerdas cuando llamé a Ron cabeza hueca sin cerebro?

Harry rio.

- Te juro que en ese momento vi a Snape hablando a través de ti – aseguró.

Ahora ella era la que reía.

- Sí, ¿verdad? Creo que después de tantos años se me ha pegado algo de él… - bromeó.

- Pues no lo entiendo, tratándote como te trata…

- Harry, eso no cuenta sabiendo lo que sabemos – recordó ella – además, no creo que haya mejor profesor que él.

- ¿Mejor profesor? ¿Acaso deliras?

- No, Harry, no deliro – suspiró ella – pero tienes que ver más allá de lo que muestra. Si fuera más blando, ninguno sabría tantas pociones como sabe.

- ¿Y los que fallan por su carácter? ¿Has visto como se pone el pobre Neville cada vez que lo ve?

- Bueno… Supongo que con personas así tendría que hacer una excepción… Pero la mayoría si no tiene ese… estrés encima no rinde al máximo.

- Hermione, tú y tu obsesión con darlo todo – gimió Harry tirándose al suelo.

Varios recuerdos más volaron por su mente y dudo un poco antes de llegar al de la Mansión Malfoy, pero simplemente lo dejó salir sin importarle que pudiera pensar el profesor.

- Mira quien tenemos aquí… Sí es la sangre sucia… - decía Bella.

Tenía miedo y frío, pero resistía, no pensaba demostrarlo. Se mantenía con la cabeza alta y la mirada inexpresiva, viendo a esa loca rodearla con un animal al acecho.

- ¿No hablas, sangre sucia? – Preguntó ella.

Miró involuntariamente a los Malfoy y los vio mirando al frente. No la iban a ayudar, eso estaba claro… Y seguramente disfrutarían de lo que fuera a hacer Bellatrix.

- Bueno… Te haré hablar… - rio estrepitosamente Bella - ¡Crucio!

Dolor. Sólo existía el dolor, pero seguía resistiéndose a chillar. No iba a darle a aquella maldita loca la satisfacción de verla sufriendo. Apretaba los dientes tanto que parecía que iban a romperse y poco a poco notó la sangre surgir de sus encías.

Era como si todos sus huesos estuviesen siendo molidos centímetro a centímetro. Sus músculos estaban tan tensos que daban la sensación de ir a romperse en cualquier momento. Notaba la piel tensa, rasgándose en algunos sitios. El sabor de la sangre inundaba su boca,… Y de golpe, un enorme bramido salió de su garganta cuando su pecho se abrió en canal.

- Y ahora, voy a ocuparme de que nunca olvides lo que eres – sonrió Bella subiéndose encima de ella.

Ardía. La varita de Bella ardía sobre su piel mientras la mujer grababa a base de cortes en su brazo.

Tardó en recomponerse unos segundos, en los que algo la llamaba a mirar al profesor, pero se retuvo.

Las siguientes imágenes pasaron rápido: su año fuera.

Ella en casa, viendo como su propia imagen era borrada de las fotos mientras retenía las lágrimas.

Ron, Harry y ella viviendo en bosques, ocultándose y luchando por sobrevivir mientras buscaban los horrocruxes restantes.

El hambre, la sed, el cansancio, las ganas de que todo acabase ya, la incertidumbre ante todos los rumores que escuchaban.

- ¡Mató a Dumbledore! ¡Yo lo vi! – Exclamaba Harry – no sé cómo puedes defenderlo.

- Harry… ¿No ves que hay algo que no cuadra? – Preguntó ella - ¡algo no está bien!

- ¡Eres tú la que no está bien! – Gritó Ron – siempre de su parte, incluso cuando nos castigaba.

- Ron, ¿acaso vas a negarme que la mayoría de las veces nos merecíamos los castigos? – Inquirió ella.

- ¡Deja de defenderle! – Chilló el pelirrojo cogiéndola y zarandeándola.

- ¡Ron, basta! – Exclamó Harry interponiéndose entre ellos, apartando a Ron, al ver los ojos de Hermione.

Y todo siguió con varios gritos por parte de Ron, acusándolos de estar juntos, de engañarle a sus espaldas…

- Ron, no digas tonterías. Todo es culpa del Horrocrux, dámelo – pidió Hermione viendo cómo se marchaba - ¡Ron!

Luego vino el ataque de Nagini… Las noches en vela cuidando a Harry mientras devorada el libro de Dumbledore, el esfuerzo por elaborar más antídoto, ya que algo le decía que lo necesitaría más adelante, más huida, más vigilancia…

La poca comida que había recogido se la daba a Harry, porque era quien más la necesitaba… ¿Cuántas veces se preguntó cuánto adelgazaría? Recordó con un escalofrío cuando todo acabó y se le ocurrió mirarse a un espejo. Cada hueso se le notaba, sobre todo las costillas.

Lo siguiente fueron los recuerdos de la batalla. Sintió escalofríos mientras pensaba en ello de nuevo. Tantos muertos, tanto dolor, tanto odio, tanto sufrimiento… Nunca pudo comprender como alguien podía tener tanto odio dentro de él.

Y luego vino la escena de Snape. Rio al imaginar la cara que tendría el profesor ahora. Seguramente aprovecharía cualquier momento en que se vieran solos para lanzarle un avada… O quizá no esperaba ni a eso y se lo lanzaba en medio de la gente.

Ahogó un sollozo al volver a su viaje a Australia.

Llegó alegre y más que contenta. Iba a recuperar a sus padres. Iba a devolverles la memoria… Estaba entusiasmada.

La casa de sus padres no estaba muy lejos y tardó apenas media hora en llegar.

Llamó y esperó pacientemente, pero nadie abría. Se revolvió incómoda y en un acto algo descarado uso un alohomora. Entró con cuidado en la casa, con la varita en alto por si acaso, y observó.

Todo parecía normal en la planta baja. Subió a la superior y tampoco encontró nada raro en ella. ¿Qué pasaba entonces? Algo duro la golpeó por detrás y todo se volvió negro.

- ¡Despierta, sangre sucia!

Alguien la golpeó en el estómago y abrió los ojos de golpe. Una mano la cogió del pelo y la obligó a levantarse, haciéndole daño.

Pudo ver que se encontraba en un sótano, seguramente el de la misma casa por el tipo de muebles que veía.

- ¡Por fin despiertas, zorra!

Buscó la dirección de la voz y vio a un hombre que desconocía sujetando a una mujer que lloraba. Se le congeló la sangre.

- ¡Mamá! – Chilló.

La mujer la miró y puso una mueca.

- ¿Mamá? ¡Yo no tengo hijas! – Reclamó llorando.

- Oh… Sí, lo olvidaba…

Reconocía aquella voz.

- Bellatrix… - susurró. ¿Cómo podía seguir viva?

- Buenos días, sangre sucia – la saludó ella mirándola demente - ¿venías a devolverles a tus queridos papis su memoria?

- Pobre ilusa – rio el hombre que la sujetaba.

- ¿Qué queréis? – Preguntó ella.

- ¿Y lo preguntas? – Preguntó otro hombre, que sujetaba a su casi inconsciente padre.

- Venimos a matarte, sangre sucia – dijo Bellatrix – pero antes mataremos a tus queridos papis… Y como soy tan generosa, lo haré al modo muggle – sonrió sacando un cúter.

Y dicho y hecho, la loca alzó su brazo y con un movimiento brusco le cortó la cara a su madre.

- ¡No! – Gimió Hermione intentando zafarse de su agarre - ¡Dejadles! ¡Hacedme lo que queráis a mí pero dejadles a ellos!

- ¡Qué bonito! – Rio Bellatrix – la sangre sucia pidiendo clemencia para sus queridos papis… ¡Pues no! – Exclamó dándole un fuerte puñetazo a su madre.

El hombre que sujetaba a su padre lo hechizó obligándole a recobrar el conocimiento. Inmediatamente él empezó a intentar luchar por él y su mujer mientras ella sólo podía mirar.

- ¡Maldito muggle! – Chilló el hombre dándole una patada en la boca y rompiéndole, seguramente, la mandíbula.

Apareció otro hombre con un par de cuchillos y le dio uno al hombre que sujetaba a su padre.

Gritos, cortes, apuñaladas, dolor… Veía sin poder evitarlo como sus padres eran cruelmente torturados e intentaba soltarse del agarre al que la tenían sometida.

- No… Parad… Por favor – lloró – no les hagáis más daño…

- Pobre niñita – rio uno de los hombres obligándola a mirar el espectáculo, en donde ahora Bellatrix estaba cortándole los dedos a su madre, hechizándola cada vez que esta parecía perder el conocimiento.

Volvió a revolverse y ésta vez consiguió liberarse, tirándose inmediatamente sobre Bellatrix. La emprendió a puñetazos contra ella mientras la loca simplemente reía, y entonces salió volando contra un mueble, clavándose los cristales rotos de la vitrina.

- Pensaba matarlos rápido – siseó Bella limpiándose la boca – pero después de esto…

Y volvió a atacar a sus padres, esta vez con magia. Los juntó en el aire y los rodeó con alambre de espino, que se clavaba en su piel con cada mínimo movimiento. Intentó moverse pero entre dos mortífagos la levantaron y la paralizaron.

Bellatrix volvió a señalar a sus padres y estos empezaron a darse de golpes contra las paredes, los muebles… Chillaban, lloraban, pedían clemencia, preguntaban que habían hecho para merecerse eso… Un brazo de su padre salió volando junto con una pierna de su madre.

- ¡No! ¡Basta! ¡Basta! – Chillaba muerta de rabia y dolor al ver como sus padres se movían cada vez menos - ¡Por favor! ¡Por favor déjales! ¡No les hagas más daño por favor!

Bella los dejó en el suelo, conscientes pero casi muertos, y realizó unos movimientos de varita, susurrando un hechizo que Hermione conocía.

- ¡No! ¡No lo hagas! – Chilló.

- ¿Oh? ¿Pero no querías que te recordaran? – Preguntó la loca – ahora lo harán… Y sabrán que han muerto por culpa de la impura de su hija.

- Her-Hermione… - susurró su padre con la mirada ida.

- Papá… Papá… Lo siento – lloró ella.

- Mi… niña… no… llores… - intentó sonreír él.

Hermione rompió a llorar más aún. Miraba a su padre, que intentaba consolarla a pesar de que su vida se acababa, y a su madre, que a pesar de mirarla fijamente dudaba que la viese.

- Sie-siem-pre… vas a ser… nuestra niña – aseguró su padre, para acto seguido vomitar sangre.

- ¡Qué asco! – Gimió uno de los hombres limpiándose de sangre el zapato y dándole una patada a su padre.

- Basta ya de ñoñerías – anunció Bella señalándolos - ¡Crucio!

Huesos rotos, vísceras visibles, heridas sanguinolentas, cuerpos sacudiéndose… Pero ningún grito. Sus padres estaban ya tan mal que no pudieron ni gritar ante el brutal ataque que acabó con sus vidas en pocos segundos.

- Y ahora, me voy a divertir mucho contigo – sonrió Bellatrix, mirándola.

Sentía su mente cayéndose a pedazos. Sus padres… Sus padres habían muerto por su culpa.

Comenzó a sentir los cuchillos clavándose en su piel, los hechizos azotándola, pero simplemente ya no lo notaba. Se hundía en un pozo de oscuridad y dolor, en donde sus padres le reclamaban no haberlos salvado. Veía sus cuerpos ahí tirados, rodeados aun por alambre y sangrando, y no podía ni llorar.

Sabía que iban a matarla, eso estaba claro, pero ahora simplemente ya no le importaba. Sin sus padres… sin sus amigos… ¿Qué le quedaba?

La imagen de cierto profesor, que ahora estaría descansando en la camilla, vino a su mente y suspiró. Al menos aun podía confiar en Luna para seguir realizando las pociones que asegurarían la continuidad de la recuperación de Snape.

Su cuerpo chocó contra la pared y notó algo duro clavándosele en la espalda baja. La inconciencia la llamaba, aunque ahora dudaba de su consciencia.

Todo se volvió negro.

Se limpió las furtivas lágrimas que surgían de sus ojos y miró la comida de su plato. Recordar aquello hacía que le entrasen ganas de vomitar al oler la comida.

Las imágenes de su despertar volvieron a su mente.

Dolía, mucho. Recordar como sus padres habían muerto sólo le causaba más dolor del que ella podía soportar. Y entonces Dumbledore entró en su habitación y le contó que la encontraron casi muerta.

Obviamente la rescataron, aunque cada fibra de Hermione chillaba que ella quería morirse en ese instante.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que no podía hablar y, tras examinarla, los doctores dijeron que era a causa del shock.

Habló unos minutos con Dumbledore, bueno, más bien él habló y ella sólo asentía o negaba, hasta que llegaron a un tema que la interesó por alguna razón que no comprendió: Snape.

El director le contó el avance que estaba teniendo el hombre y, no supo ni como, acabó aceptando el seguir creando las pociones una vez recuperada, al menos con eso tenía algo con que distraerse.

Harry y Ron fueron a visitarla en una ocasión, pidiéndole perdón por lo que le habían dicho, y prometiendo que todo volvería a la normalidad. Pero en cuanto ella les dijo que sería la encargada de hacer las pociones para Snape empezaron a chillar de nuevo.

¡Le dieron un ultimátum!

No lo entendía. ¿Por qué? ¿Acaso el odio cegaba tanto a esos dos, y a todos los de su alrededor, que no podían ver más allá del hecho de "es un mortífago"?

No le costó mucho elegir, extrañamente. Ron y Harry eran sus amigos, pero Snape merecía ser salvado, por todo lo que había sufrido y vivido, aunque nadie lo entendiese.

Suspiró y se sentó bien. Seguía notando la presencia del mago en su cabeza, aunque esta vez no rebuscaba nada. ¿Qué quería?

Miró sin poder evitarlo a aquellos que habían sido sus mejores amigos durante varios años y reprimió un escalofrío.

¿Qué hubiese pasado si nunca hubiese ayudado a Harry y Ron? No es que se arrepintiera de lo que había hecho, pero muchas veces se preguntaba cómo habría acabado la cosa si hubiese decidido irse a Australia con sus padres.

¿Habría sido feliz sabiendo lo que pasaba? ¿Habría disfrutado de la vida con ellos mientras sabía que sus amigos estaban muriendo en Inglaterra? Quizá podría haberse Obliviado a si misma también.

¿Qué habría pasado si hubiese dejado a un lado su parte mágica y hubiese empezado a vivir como una simple muggle? No le molestaba realizar tareas muggles, estaba ya acostumbrada a hacer muchas cosas sin magia pero… ¿Y si su magia hubiese empezado a surgir y ella no supiese que pasaba? Quizá hubiese pensado que estaba loca…

Recordó de nuevo a sus padres y algo se constriñó dentro de ella. ¿Por qué? ¿Por qué ella estaba viva y ellos no? ¿Quién había decidido que ella tenía que vivir? Había sobrevivido a tantas cosas que ya había perdido la cuenta… ¿Por qué ella estaba viva? Debería haber muerto con ellos… Los de la Orden y los aurores deberían de haber llegado tarde y encontrarla ya muerta.

Recordó las caricias de sus padres, las ocasiones en las que la observaban durante horas hacer magia, las ocasiones en las que la acompañaban a comprar lo necesario… Recordó a su madre diciéndole que cogiera túnicas más ceñidas cuando su cuerpo empezó a desarrollarse y a su padre bromeando sobre los interrogatorios a los que iba a someter a cualquier chico que osara acercarse a su princesita.

Notó la humedad en sus mejillas y como Luna la limpiaba con un pequeño pañuelo azul mientras la consolaba. Luna… ¿Por qué ella seguía a su lado? No lo entendía.

- Hermione, ya sabes que te quiero mucho, ¿verdad? – Preguntó ella, como si supiera que estaba pensando.

Asintió lentamente y recibió un cálido abrazo por parte de su amiga.


¡Aquí os traigo un nuevo cap! ¿Os ha gustado? ¿Qué os ha parecido? Sé que muchos ahora me odiáis por las putadas que está sufriendo Hermione en esta historia pero… debe de ser así

Quizá me mataréis pero, con vuestro permiso (o sin él) me voy a tomar la semana que viene de fiesta, así que publicaré el 15.

¿Por qué? Bueno, os explicaré que llevó cerca de año y medio escribiendo una historia que quiero mandar a un concurso que finaliza a finales de Febrero y, quedándome solo uno o dos capítulos (unas 40 páginas) creo que ya toca acabarla de una maldita vez (y teniendo ya 655 páginas escritas, creo que es hora de acabarla XD).

Además, mi "grandiosa" mente ha encontrado más ideas para fics... Llevandome a hacer los borradores de 2 SevDramione (Sí, lo que leeis: Draco VS Severus), 2 Sevmiones más y un posible fic sobre Loki/Personaje Inventado.

¿Estoy loca? SÍ.

¿Se me va la olla? Pues también.

¿Mi problema tiene solución? Me temo que no.

¿Mi novio se hartará un día que que esté todo el rato escribiendo y me mandará a la mierda? Pues, aunque espero que no, seguramente. Por ahora puedo "manipularlo" con eso de que él esta jugando a LOL y esas cosas...

¿Conseguiré algun día quedarme sin ideas? A lo mejor, quien sabe... Espero que no porque entonces mi vida se convertiría en algo MUY triste.

Así que, rezad para que mis malditas musas se centren en la historia que quiero acabar (¡JODER! ¡Qué un año y medio es un año y medio!) y no me haga hacer más borradores de más Fics o acabaré volandome la tapa de los sesos al más puro estilo muggle T_T

Mama Shmi: pues si el anterior te dejó con mal sabor de boca… ¿Este qué tal? Sólo espero que no pienses en hacerme vudú jajaja

Ya veremos qué pasa entre esos. De momento Severus ya tiene partes de los recuerdos de Hermione, sabe cuánto está sufriendo, la depresión que la está consumiendo… Esperemos que eso le haga entrar en razón…

YazminSnape: nooo, no me hagas nada que ya verás como todo acaba bien. Aunque para que eso llegue tendrán que pasar por muchas tristezas y dolores.

En el cap anterior Sev no leía la mente, pero este sí.

Yetsave: espero que te esté gustado lo que voy actualizando ^^

¡ESPERO VUESTRAS REVIEWS!