Como leí en un excelente fic que sigo, "es Gravity Falls, todo puede pasar". Bienvenidos al último capítulo de esta breve historia, no había tampoco como seguir prolongándola XD.

SI TODAVÍA NO HAS VISTO EL CAPÍTULO FINAL, NO LEAS ESTO, PASA DE FRENTE A LA HISTORIA.

Dejemos a estos dos resolver su situación por cierto, ¿soy el único que notó algo raro el finalizar la serie? Ese hermoso gesto de Dipper y Wendy intercambiando gorra y sombrero…lo sé, se puede entender como la cúspide del vínculo que ambos desarrollaron durante el verano, ¿reconociéndose como familia, tal vez?...pero, por otra parte…así como otros fans, yo también lo entendí como que, aunque no volveremos a saber de Gravity Falls en mucho tiempo, estamos viendo una posibilidad futura…¿tal vez Wendy se dio cuenta de que Dipper es lo mejor que le ha pasado en su vida? ¿Dipper aún gusta de ella? Quien sabe…solo Alex Hirsch lo dirá en algún momento…si es que acaso lo dice…

La única excepción

Capítulo 4

El atardecer, con su cielo rojizo, lucía como un cuadro. Wendy, a la que nunca le había importado demasiado ese detalle, ahora lo miraba con cierta melancolía. Pensó que sería buena idea salir un momento, mejor que quedarse hasta tarde en la noche viendo algún cansino programa de TV. Se abrigó, y cruzó como en cámara lenta la puerta de su habitación, y luego la del hotel, a por unos bocadillos. Al no encontrar nada que llamase su atención, regresó abatida.

¿Qué pasa, ya no eres tan fuerte?, se decía a sí misma. Se preguntaba si Dipper se habría dado cuenta de sus mejillas enrojecidas esa vez. Seguía sin hallarle absolutamente ningún tipo de lógica a lo que sentía hacia quien había sido su pequeño amigo. Tal vez sí tenía algo de sentido. De algún modo…siempre estuvieron juntos…aquellos veranos…en especial ese…las criaturas, la batalla, su destino en común como verdugos de Bill…

Luego recordó algo que salió a la luz, durante la primera borrachera que se pegaron incluyendo a los gemelos. Mientras Mabel corría de un lado a otro, enloquecida por completo, Dipper terminó contando una extraña historia, sobre que había viajado en el tiempo con su hermana, y habían visto a Tambry y a Wendy con cinco años de edad, y que la pelirroja pensaba que Dipper "era lindo"…bah, producto de la ebriedad, pensó Wendy…pero, ¿y si fuera cierto?

Ese verano pasó. Robbie, Jeff…todos se fueron, en algún momento…menos Dipper.

- Al diablo…probablemente sólo fue mi idea…- se dijo a sí mismo Dipper, viéndose al espejo. Como quien se distrae un poco, se colocó las gafas heredadas del tío Ford, y se puso a jugar.

- ¿Me estás hablando a mí…? Rayos, ¿a quién quiero engañar? – dijo Dipper, bajando la cabeza, sintiéndose derrotado.

- Dipper…- dijo Mabel con voz condescendiente – está bien que acabes de descubrir que todavía estás enamorado de Wendy, pero…¿no estás llevándolo un poco al extremo?-.

- Ya no sé qué estoy haciendo en realidad Mabel…-.

- Sólo llámala…háblale…dile lo que sientes…¿acaso esa vez no te sentiste algo mejor?-.

- Pero me rechazó…además, en un rato estaremos en su apartamento, así que…-.

- ¿No viste como se le puso la cara como un tomate cuando los acerqué?-.

- Lo hiciste…a propósito…Mabel, eres el demonio…-.

- Es que probablemente…ya se dio cuenta de que tú, mi querido hermano, eres el mejor partido…-.

- Vamos, puede tener al que quisiera…-.

En eso, Mabel marcó el número telefónico de Wendy…desde el celular de Dipper.

- ¡Mabel, qué diablos pasa contigo! – exclamó Dipper visiblemente exasperado.

- Sólo intento ayudarte hermano…-.

- ¿Hola? – contestó Wendy - ¿Dipper?-.

- Wen…Wendy…¿qué tal?- dijo Dipper, muy nervioso.

- Aquí, todo bien, amigo…¿y tú?-.

- Igual…sólo…-.

- DI QUE ESTÁS ABURRIDO Y QUIERES VERLA – decía un cartel improvisado con un cuaderno viejo, escrito a bolígrafo por Mabel.

Dipper gruñó un poco.

- ¿Dipper? ¿hay un cachorro de lobo al teléfono? – dijo Wendy en tono divertido.

- No…nada…oye…-.

- Escupe…-.

- ¿Segura que no estarás ocupada o algo así? Para…ya sabes, no caer de sorpresa…descuida, nada de cacerías misteriosas esta vez, jejeje…-.

- Claro Dipper…además…aquí el único misterio es porque te cobran siete dólares por estos panecillos tan horribles, jajaja…-.

- Eso lo sé, jejeje…bueno, nos vemos a eso de las…¿seis?-.

- Dale, seis…sí, claro…-.

Dipper recordó a Ellen. Sus relaciones fallidas…¿Quién era el problema ahí? ¿él, y su curiosa personalidad? ¿o ellas…que solo querían un Dipper a la medida de ellas? Cuantas cosas tuvo que sacrificar a santo de nada…pero…¿qué chica era la que lo había aceptado incondicionalmente, incluso sin ser nada más que amiga suya? No, no lo amaba…pero lo quería…¿podrías conformarte sólo con eso, y no arruinar más las cosas? Pensó Dipper.

La hora acordada. Dipper y Wendy se saludaron tibiamente. Mabel abrazó a Wendy. Se la pasaron viendo películas hasta tarde. En un momento, Mabel se quedó dormida, recostada sobre el lado derecho del mueble. Sólo Wendy y Dipper quedaron despiertos. Se sonríeron. Ahora parecía esas tardes en las que veían alguna pésima película…de pronto, Dipper se animó a hablar.

- Wendy…necesito preguntarte algo-.

- Adelante…-.

- ¿Realmente…apesto tanto?-.

- Si no te bañas, sí…-.

Los dos echaron a reír.

- Bueno, ahora sí en serio…- dijo Wendy, suspirando – Dipper…creo…que las que estuvieron mal eran ellas…tú eres genial…dímelo a mí, yo soy la que…bueno, ya sabes lo de Jeff…-.

- Que se joda…deberías oírte a ti misma, Wendy…tú eras demasiado buena para él…-.

Dipper no se contuvo más…

- ¿Sabes Wendy? Esto…lo oí en una película, pero…-.

- Qué friki…adelante, dime…-.

- ¿Sabes por qué…creo yo…fracasaron mis relaciones?-.

- Lo dices tan contundentemente…vamos amigo, nos queda aún mucho por vivir…-.

- Jajaja, tienes razón…-.

- Pero bueh, ¿qué era lo que ibas a decirme…?-.

- Olvídalo…-.

- Hey, vamos…- dijo Wendy dándole un codazo a Dipper.

- La razón es que…- dijo Dipper, apartando la mirada de Wendy – ninguna…era tú…-.

Wendy se quedó sin habla unos segundos.

- Wendy, lo siento…lo siento de veras – dijo Dipper llevándose las manos a la cabeza – es sólo…que a veces creo que…creo que nunca deje de pensar en ti…no me malinterpretes, eres mi mejor amiga, pero…-.

- Entiendo, Dipper…-.

- Mira, si ahora sí crees que es mejor que…ya sabes…-.

- Dipper…- dijo Wendy – no…no te culpes…de hecho…sé lo que estás pasando…-.

- ¿Eh?-.

- Dipper…tú siempre fuiste un gran amigo…a veces temo…que sí te dijera lo que pienso…pase lo mismo que ha sucedido con…ya sabes…simplemente cuentas atrás…-.

- Wendy…-.

- Eres mi mejor amigo, yo no quiero que eso termine…-.

- Oh…entiendo…-.

- Dipper…yo…me enamoré de ti…rayos, ya, lo dije…rayos…-.

Dipper no sabía cómo reaccionar.

- Lo que es raro…- continuó Wendy – porque, como te digo…te conozco desde que tenías doce años, en ese entonces te veía solo como a un amiguito…de verdad, no creas que…-.

- ¿Qué?…-.

- Pero…temo hacerte daño…-.

- Wendy…ya te dije, el problema no eres tú…podemos hacer que funcione…te lo prometo…-.

Tal vez…incluso habiendo tenidos vidas amorosas que no valían la pena recordar…al menos el uno para el otro, eran…la única excepción.

- Te amo Wendy…-.

- Lo sé…por cierto, sonaste como la princesa Leia…-.

- Jajajaja…de acuerdo Han…Han Solo con cabello largo y pecas…-.

Dipper se acercó torpemente a Wendy. Ella lo miró con la misma ternura de su primera despedida de Gravity Falls, y de la nada, acercó sus labios a él. Para Dipper, fue el beso más dulce que jamás le hubieran dado. Las imágenes de sus días de gloria y misterio en el pintoresco pueblo llegaban como torbellino a su cabeza. Su crush con Wendy…era un sueño olvidado casi, hecho realidad ahora.

Wendy no creía en cuentos de hadas. Pero aquello lo parecía. Quien hubiera imaginado que aquel chico algo nerd, pero interesante y aventurero, iba a ser algún día el amor de su vida…

- ¿Eres consciente de que…somos muy jóvenes para saber si esto…durará…? – dijo Wendy, con la cabeza apoyada en el pecho de Dipper.

- Quien sabe…- dijo Dipper, sintiéndose tal vez más emocionado que ella.

- Bah…ya me parezco a ti, tratando de planificar todo…- dijo Wendy con una carcajada.

- ¿Ah sí?-.

- Peleamos con un triángulo demente, lo matamos…podemos hacer esto…-.

- Hemos podido con todo…en especial tú…-.

- Vamos, no seas tan cursi, jajaja…-.

- Está bien…nos tenemos el uno al otro ahora…- susurró Dipper, haciendo eco de aquellas palabras de Wendy, cuando todo parecía perdido.

Wendy cerró los ojos, y se entregó a un nuevo beso.

- Viejo, significas mucho para mí…aunque creo que ya lo sabías…-.

- Sí…- contestó Dipper. Wendy le dio un puñetazo a modo de juego, en el brazo, y fingió que le gruñía. Dipper se perdía en su mirada. Era tal y como él la amaba. Su chica salvaje…

- ¿Ya están haciendo cochinadas? – dijo Mabel, que en realidad llevaba algo de tiempo despierta sin que ellos se diesen cuenta.

- ¡Mabel! – exclamó Dipper disgustado.

- Mabel…lo siento, no quería que vieras esto…- dijo Wendy.

- Vamos chicos…se veía venir - decía Mabel riéndose – es más, si quieren que los deje solos…solo recuerden cuidarse…-.

- ¡Demonios! ¿por qué siempre tienes que llevarlo todo tan lejos? – le reclamó Dipper.

- Tranquilo torpe…- le dijo Wendy.

Mabel se paró del mueble. Dijo que iba a la cocina por un refresco. Pero, antes de irse, arrojó a ambos los anillos que en medio de su excentricidad había comprado en Londres.

- Me parece que los van a necesitar más que yo…-.

Dipper contempló los anillos en sus manos convertido en un tomate de lo rojo que estaba. Wendy tomó uno de ellos. Realmente son bonitos, pensó.

- Me parece…que es algo pronto…- dijo Dipper – pero me lo quedaré de cualquier forma.

- Opino lo mismo viejo…- dijo Wendy. Después de unos minutos en silencio en los que Wendy recostó su cabeza sobre el hombro de Dipper y agarrada de su brazo, tal como él hubiera deseado hace mucho tiempo, la pelirroja se levantó con una sonrisa pícara.

- ¿Vamos a romper algunas reglas, torpe?-.

- Jah, claro que sí…- dijo Dipper. No pudieron evitar darse otro beso, y salieron.

- Préstame a Dipper un momento – dijo Wendy a Mabel.

- No nos esperes…- agregó él.

Mabel, con una sonrisa de oreja a oreja, se quedó viendo la tv. La pareja tan solo iría a dar una vuelta, como si se tratase de una improvisada luna de miel. Lo de "romper reglas" era su sinónimo particular para "diversión". La chica, fiel a su estilo, se atribuyó la unión.

- ¡Pareja formada! – se dijo a sí misma – y esta vez sin pócimas ni nada…-.

Ella compartía la felicidad de Dipper, y tan solo esperaba que durase…

FIN