Requiem for a Dream.
Cap. 3. Un cuerpo, un alma.
Tenía unos minutos de haber despertado en aquella extraña habitación sintiéndose rara y aun mareada, respiró hondo y se levantó de la cama, observó con asombro que la herida que tenía había desaparecido. Tocó su pecho con cuidado y delineo donde antes una venda la cubría.
—Magia —susurró para sí, contrariada por descubrir que alguna bruja la había curado. Miró a su amigo quien la observaba en silencio, esperando una reacción— ¿Debo considerar esto como algo bueno o algo malo? —preguntó, y su amigo saco la lengua mientras movía la cola.
Natsuki sonrió y pensó que no existía mejor respuesta, se levantó con dificultad por los mareos, se acercó a su compañero y lo abrazó.
—Ya somos libres —Quizá aquello era demasiado prematuro para decirlo, pero con haber salido de las tierras malditas de los Kanzaki ya era bastante.
Entre sus brazos, su amigo empezó a erizarse y gruñir. Natsuki se separó interrogante de la actitud de su protector y vio como este miraba la puerta, no bastó más para que la peliazul encontrara una blusa con la que cubrirse, ya que al menos sus pantalones y botas habían sido respetadas, buscó sus armas para luego abrir la ventana y sujetar a su compañero, salió por la misma y se detuvo solo para contemplar incrédula que estaba en segunda planta. La sacó de su ensimismamiento el sonido de la puerta tratándose de abrir, desde afuera cerró la ventana y se topó a la pared en un intento de que nadie la viera, luego se las ingeniaría para bajar, no es como que fuera un gran reto en realidad, pero necesitaba saber si había enemigos, o al menos, saber hacia dónde correr.
Escuchó a dos mujeres entrar a la habitación, por el tono de voz descubrió que una era menor que la otra, escuchó parte de la charla pero al solo oír decir a una de ellas el nombre "Reito" o el apellido "Kanzaki" fue suficiente para considerar alejarse de ahí. No lo pensó demasiado cuando ya saltaba del techo hacia un árbol cercano y descendía lentamente por las ramas de éste hasta tocar el suelo, soltó a su amigo con cuidado, y ambos empezaron a correr lo más rápido y cauteloso de lo que eran capaces. Vieron frente a sí el bosque, y comprendieron que en realidad nunca habían salido del mismo, pues la casa y el pueblo le pertenecían.
Corrió sin importarle si alguien los veía, y sin darse cuenta, chocó contra una persona que parecía haber estado sentada. Natsuki con miedo se puso en posición de batalla pero la persona en cuestión solo la observó con detenimiento.
—Tu eres la elemental —dijo con asombró, mientras se levantaba.
— ¿Y tú eres? —preguntó con miedo, al parecer el reino Kanzaki había mandado por su búsqueda.
—Mi nombre es Tokiha Mai —Se presentó— y soy quien te ha curado.
—Ah, tu eres la bruja —Comprendió que no se trataba de una enemiga realmente, pero aun así no bajaba la guardia.
—Supongo, aunque preferiría el término «Hechicera» —comentó sin dejar de ver a la elemental.
—Lo tendré en cuenta —dijo al fin relajándose— perdona, me tengo que ir —Se dio media vuelta mientras seguía su rumbo, y su protector detrás de ella, solo se detuvo para decir— gracias por la ayuda.
—¡Espera! —exclamó Mai mientras seguía a la capitana dentro del bosque— ¿te vas? —preguntó sin detener la marcha— pero tus heridas…
—Ya sanaran —respondió— además, este lugar es aliado de los Kanzaki —dijo sin notar la expresión de sorpresa de la hechicera— "solo espero poder irme antes de que llegue" —pensó Natsuki.
—¡¿Qué?! —gritó sorprendida Mai logrando que la capitana se detuviera.
—¿Qué pasa? —preguntó curiosa.
—Acabo de escuchar tus pensamientos —confesó— "pero, eso solo puede ocurrir con mi protegida… entonces, ¿por qué soy capaz de escucharla?" —pensó viendo a la peliazul con incredulidad.
—¿Mis qué? —preguntó enojada, sintiéndose invadida por la hechicera.
—Dime, ¿cuál es tu nombre?
Natsuki la vio sorprendida y se quedó callada durante unos minutos, debatiéndose si debería o no darle esa información a la hechicera, concluyo que al menos le debía eso por haberle salvado la vida.
—Mi nombre es Kuga Natsuki —Se presentó haciendo una leve reverencia.
—No, no me suena tu nombre —admitió. "Entonces, ¿por qué soy capaz de escucharla?"
—Es normal, es la primera vez en la vida que hablamos —dijo sin darle demasiada importancia y siguiendo su camino.
—Pero puedo escuchar lo que piensas —comentó— y eso solo puede ser con mi protegida, y esa no eres tu —la miro extrañada.
—¿Protegida? ¿Qué eres una protectora o algo así?
—No, pero las hechiceras protegemos un reino, les brindamos fortuna y paz, o bien, éxito en la guerra —explicaba mientras mantenía el paso de la otra chica— se asigna una hechicera por reino.
—Ya, entonces supongo que estas usando algún hechizo para leer mi mente ¿no? —dijo restándole importancia al hecho.
—No, eso solo podría ser si hiciera un hechizo de enlace.
—¿Hechizo de enlace? —preguntó al fin deteniéndose.
—Es una magia que permite a la otra persona sentir lo que siente la otra, o escuchar sus pensamientos, o ver lo que la otra, o escuchar o cosas por el estilo —explicó— es una magia realmente complicada pero que puede ayudar, ya sabes, hace que dos personas se conecten, que se vuelvan una.
—Pues vaya magia, si solo sirve para conectar personas realmente no debe ser la gran cosa —comentó. "Si no hace daño físico, entonces no sirve" —pensó la peliazul.
—¿Subestimas la magia solo por no ser para la guerra? —indagó molesta porque la elemental tratara tan a la ligera una magia ancestral.
—Solo pienso que eso no puede ser útil.
—Pero lo es.
—Cómo sea —murmuró mientras veía el sendero delante de ella— ¿planeas continuar siguiéndome?
—No —contestó, logrando que Natsuki suspirara aliviada— pretendo hacerte volver al castillo —Y Natsuki hizo una mueca de desagrado.
—Mira, no volveré a ese lugar —dijo irritada.
—Pero tienes que, necesito averiguar la razón por la que soy capaz de escuchar tus pensamientos.
—No volveré.
—¿Por qué?
—Porque…
El argumento que fuese a dar Natsuki se vio interrumpido por una explosión.
—Algo anda mal —declaró Mai sintiendo miedo.
—Ve a ver qué pasa —resolvió la peliazul como si nada.
—Ven conmigo —Algo le decía a la hechicera que era mejor que la elemental la acompañara, una sensación extraña de miedo y adrenalina.
—Ya sabes que…
—Ya sé que no quieres ir, pero por favor, mira esto como un saldo de deuda porque te salve la vida —Mai estaba intentando persuadir a aquella forastera.
—Oye…
—Pudo haberle ocurrido algo grave a Mashiro —exclamó viendo hacia la dirección de dónde provenía el sonido.
—Eso no tiene nada que ver conmigo —contestó mientras retomaba su andar.
—¡Ella fue la que te sacó del río! —Gritó— ¿qué acaso eso no vale para ti? ¿No te importa que personas inocentes estén muriendo en este momento? —Preguntó desesperada, logrando que Duran se detuviera y regresara sobre sus pasos hasta llegar a Mai, y desde ahí ladrarle a la peliazul.
—Duran —lo llamó la capitana.
—¿Ves? Él sabe que te necesitamos, ¿O acaso no tienes honor? —Estaba molesta porque la elemental parecía no importarle el que las personas que le habían salvado ahora estuvieran sufriendo.
—Hn —gruñó, y caminó hacia la hechicera— por la deuda que le debo iré —dijo resignada, su conciencia, y el juramento hecho a la guardiana del bosque la hicieron regresar.
A pesar de sentir miedo de que el reino de los Kanzaki la hubiese encontrado, empezó a correr sujetando la mano de Mai para que le siguiera el ritmo y con Duran del otro lado, los tres corrían hacia la dirección de donde habían escuchado la explosión. No tardaron demasiado en llegar, solo para ver con asombro como todo el lugar estaba en llamas, corrieron hasta acercarse lo suficiente, sin embargo, una figura encapuchada y sentada en una roca las detuvo.
La persona sentada las volvió a ver, pero debido a su vestimenta de incognito, se les hizo imposible observar su rostro, solo eran conscientes que las observaba por el extraño escalofrío que sentían.
—Ara, la he estado esperando capitana Kuga —susurró mientras aquella figura se levantaba— se le ha juzgado por el delito de traición —prosiguió la extraña, y Natsuki pudo ver el escucho Kanzaki junto con el símbolo de las guardianas de ese reino maldito, un león negro junto con un número— y le han encontrado culpable —dictaminó. La elemental sentía que era su muerte, el número era el "1", esa era la guardiana más poderosa de todas— por lo que su sentencia es la muerte.
Por una fracción de segundo Natsuki sintió un escalofrío recorrerle, y sin previo aviso sujetó a Mai y se movió hacia un lado logrando esquivar una espada que salía del suelo.
—Te felicito —comentó la guardiana— has sido la primera persona en esquivar ese ataque —Natsuki vio como una espada plegable salía del suelo y regresaba a una forma normal.
—"Mai" —la llamó la peliazul— "ve por la persona que buscas" —pensó, intentando que la otra persona no se diera cuenta de la charla mental que estaban teniendo, y esperando que fuera real lo de leer su mente.
—Pero, ¿y tú?
—"Yo esperaré a que traigas refuerzos" —Mai asintió y salió corriendo rumbo al castillo.
Cuando la guardiana observó esto lanzó un nuevo ataque contra la hechicera, Natsuki desenvaino su espada y logró detener la espada de la guardiana antes de que tocara a Mai, pero la magnitud del golpe fue tal, que la sacó volando por los aires hasta golpear su espalda con una roca y caer de rodillas al suelo.
—Vaya, tienes una debilidad que puede ser muy útil —comentó la guardiana acercándose con pasos ligeros hacia la capitana.
—¿Debilidad? Sólo me aseguraba que no te distrajeras —comentaba Natsuki mientras se levantaba, evitando mostrar el dolor que sentía.
—¿Celos? —sonrió divertida— no te preocupes, mi atención será toda para ti —su aura prometía muerte
—No hay prisa—susurró Natsuki mientras esquivaba un ataque directo.
—Qué te parece si hacemos un trato—comentó la guardiana viendo a la capitana— si yo gano, mataré a esa estúpida hechicera y a la niña que tanto quiere salvar —Natsuki la vio, no podía permitir eso— pero si ganas —se rió burlonamente, sabiendo que eso no pasaría— vivirán.
—Hn.
—Claro, aunque no aceptes siempre iré tras la hechicera una vez acabe contigo.
—Si yo gano, tú me pertenecerás —aseguró Natsuki, buscaría enojar al espectro para que sus deseos asesinos se concentraran únicamente en ella.
—Ara, vaya pervertida —comentó molesta— me parece un buen trato, pero has de saber que voy a torturarlas hasta la muerte.
—Acepto —La seriedad era notoria, esto emocionó aún más a la castaña.
Natsuki empezó a correr para acercarse a la guardiana y poder lanzar algún ataque, pero esto era realmente difícil.
La capitana se iba dando cuenta que la guardiana era ágil y fuerte, pero al menos en velocidad podía superarla, la espada que tenía su enemiga era plegable, por lo que podía extenderse y regresar a su forma original a voluntad. Se percató además que la guardiana dejaba de prestar atención a su alrededor y se centraba en su objetivo, todo eso le dio una idea de cómo poder hacerle frente.
Empezó a esquivar cada uno de los ataques que lanzaba, pero no tomó en cuenta el incendio en el castillo que provoco que algunas partes explotaran, algunas que posiblemente resguardaran explosivos, logrando que fragmentos enormes del mismo cayeran a la zona donde ambas estaban llevando a cabo la batalla. Natsuki observó con miedo como las piezas caían a gran velocidad pareciendo casi meteoritos, comenzó a cuidarse de ellos y por ende se distrajo brevemente de la batalla, pero solo basto eso para que la guardiana se aprovechara y se acercara a ella lo suficiente para realizarle un corte por la espalda, y lograr que la capitana cayera al suelo.
—Espero que aun puedas dar más —comentó la guardiana mientras empuñaba su espada con ambas manos para clavarla en Natsuki, pero la capitana realizó un rápido movimiento dándose vuelta y logrando darle una patada en el estómago a su agresora, alejándola lo suficiente para que ella pudiera levantarse y evitar un fragmento del castillo que estaba por caer en el lugar donde antes había estado.
Natsuki observó con incredulidad la debilidad que surgía de ella por la herida recién hecha, y comprendió que se encontraba en su límite, la herida anterior y la nueva le habían drenado demasiada sangre, y ella no estaba para nada recuperada. Sujetó con más fuerza su espada y visualizó como acercarse a la guardiana y esquivar los fragmentos. Algo en ese momento despertó dentro de la capitana, logrando que pudiera leer con gran facilidad los movimientos de su enemiga y los suyos propios.
Sin esperar demasiado se dirigió a donde se encontraba la guardiana corriendo con todo lo que su fuerza le permitía y logrando esquivar los ataques y los fragmentos que caían, sus ojos le mostraban el camino a seguir, se acercó lo suficiente y creo fricción al detenerse frente a la guardiana, alejó la espada de la otra con un fuerte golpe con la suya y mientras su enemiga daba un paso atrás para recuperar equilibrio por el golpe, Natsuki cambio la dirección de su espada y la clavó en el hombro de la castaña, logrando hacerla gritar y ganándose una patada en el estómago que la hizo volar y golpearse contra el castillo y caer nuevamente de rodillas. Se levantó mareada y goteando sangre de su espalda, mientras observaba como la guardiana sacaba la espada encajada en su hombro, y la tiraba lejos.
Fue en ese momento que por primera vez Natsuki pudo ver el rostro de su enemiga, una joven castaña con ojos negros, un escalofrío la recorrió al verla, una parte de ella sentía conocerla, y la otra sentía miedo.
—Ahora ya no tienes arma con la que defenderte —dijo la guardiana mientras preparaba el nuevo ataque, Natsuki con dificultad se levantó y cuando vio venir la espada corrió con la última fuerza que tenía, surgida de la adrenalina que le produjo ver el rostro de la guardiana, hacia una roca que utilizo de escudo contra los constantes ataques.
Mai estaba adentro del castillo tratando de encontrar a Mashiro, la buscaba desesperada entre las llamas, así como también escuchaba gritos de personas que se sofocaban o se quemaban, sin ella poder hacer algo lo suficientemente rápido para salvarlas. Solo sentía una presencia que la llamaba hacia el cuarto donde antes se encontrara la elemental. Llegó y notó la puerta intacta, pero por debajo salía humo, sin esperar demasiado la golpeó con toda su fuerza botándola y entrando al mismo tiempo, inspeccionó el cuarto y notó que Mashiro estaba atada a la cama inconsciente, con su magia rompió las ataduras y en su espalda llevó a la joven heredera creando una magia para curarla, pero cuando quiso salir vio como el fuego ya las había alcanzado y ahora les cerraba el camino, miró a todas partes desesperada, sin encontrar salida hasta que escuchó como una ventana de la habitación se quebraba. Mai sonrió y salió por la ventana con Mashiro, corrió hasta el árbol que extrañamente estaba intacto, y como la capitana horas atrás, descendió por el mismo.
Corrió hacia el bosque pero al llegar al frente del castillo notó como Natsuki se encontraba detrás de una roca y como la guardiana la estaba destruyendo. Miró a todas partes y observó unos arbustos, escondió a la heredera en ellos.
—Mai —murmuró Mashiro mientras tosía, al parecer había despertado.
—Mashiro, escucha, quédate aquí, no importa lo que pase, no hagas ruido, no des señales de vida —le ordenó y salió corriendo lo más rápido que sus piernas le daban pues observaba como la roca se partía y la guardiana lanzaba un ataque directo contra Natsuki.
A duras penas logró crear un hechizo de escudo para evitar que Natsuki no fuera dañada, tanto la guardiana como la capitana observaron a la hechicera. Mai llegó hasta donde se encontraba Natsuki, sujetó su mano y se lanzó a correr con la capitana para esconderse detrás de un fragmento de castillo.
—¿Dónde diablos esta tu protector? —preguntó bastante indignada mientras recuperaba el aire.
—Estaba ayudándote —contestó Natsuki mientras veía como su lobo llegaba hasta ella.
—¿A qué te refieres?
—Ningún fuego te detuvo, ¿verdad? —Resaltó lo obvio— y lograste saber dónde estaba.
—¿Por qué me ayudarías de esa forma?
—Es mi pago por la deuda que tenía con la chica, además, prometí cuidar a los inocentes —respondió con la respiración dificultosa, Mai notó entonces que la capitana estaba seriamente herida.
—Puedo curarte.
—No —Los ojos verdes estaban dilatados— ya casi no tienes magia, ¿no?
—¿Cómo…?
—Es obvio, me has curado antes y la has usado para curar a Mashiro y para protegerme, eso debe ser agotador.
—Pero aún tengo la suficiente para hacer dos hechizos —comentó mientras observaba los ojos negros de la guardiana que se dirigía hacia ellas.
—¿Qué clase de hechizos?
—Cosas pequeñas, curar o, algunos ataques —susurró sin apartar la vista de la guardiana que ahora se acercaba a ellas— o hacer hechizos de enlace —bromeo.
—Bien —dijo con una mueca— quizás funcione.
—¿El qué? —preguntó dudosa.
—El hechizo de enlace.
—¿Entre nosotras? —cuestionó sin entender.
—No… en la guardiana —dijo cansada.
—Es una espectro, no funcionará —murmuró sin apartar la vista de la enemiga.
—¡Has un hechizo de enlace! —Insistió.
—¡¿Con quién?! —preguntó exaltada.
—Con ella… y conmigo.
—¡Estás loca!
—Tengo… un plan —dijo seriamente, Mai la observó detenidamente, y algo en esos ojos le decían que debía confiar.
—Vale, pero necesito acercarme lo suficiente.
—Duran —lo llamó, el inmenso lobo se acercó a ella, y en una mirada se dijeron todo, Mai solo observó la comunicación extraña entre protector y protegida— él te llevará.
—¿Qué?
—Confía, no permitirá que nada te pase, es mucho más rápido que yo.
—De acuerdo —aceptó sin ánimos de discutir y viendo con preocupación cómo la elemental tenía problemas respiratorios.
La guardiana observó una luz salir de donde se encontraba su presa, y de repente a un enorme lobo con la hechicera dirigirse hacia ella, se preparó para el ataque pero el lobo se desvió y pasó justo a su lado, la guardiana sorprendida no advirtió el conjuro sino hasta que sintió algo abrazarle y de repente una especie de pulsera con signos extraños apareció en su muñeca, notó la marca y algo en su interior se arremolino, se sentía exhausta, con miedo y mucha adrenalina, miro hacia el suelo tratando de comprender a que se debía eso, pues al ser un espectro todo aquello le parecía extraño. Miró hacia el frente y observó a Natsuki acercarse a ella, vio como de su mano surgía una espada creada por hielo.
Empezó a esquivar los ataques lanzados por la capitana pero su concentración se veía disminuida por los desconocidos sentimientos que tenía dentro de ella, era demasiado difícil mantener el ritmo, aun así logro asestarle una nueva patada a la capitana que la hizo alejarse de ella.
Se colocó en posición de ataque, y espero a una nueva embestida, pero entonces vio con desconcierto como de la capitana manaba una aura celeste brillante, y como los ojos de Natsuki ahora refulgían y tenían un especie de sello dentro de ellos, la capitana comenzó por acercarse caminando hacia la guardiana, la espectro intentó moverse pero notó que sus pies estaban quietos, vio hacia ellos y descubrió que estaban atrapados en hielo, quiso mover sus manos pero las sintió tiesas, observó hacia Natsuki mientras su corazón latía rápido. Natsuki comenzó a correr hacia ella y de su mano, donde se encontraba el hechizo de enlace, comenzó a formarse una bola de color azul. La guardiana estaba colapsando, no podía moverse y empezaba a sentir miedo, todo era demasiado rápido, sentía vértigo y cuando vio que Natsuki ya estaba a unos centímetros, observó la mano de la capitana extenderse, y como le daba un certero golpe en su pecho con la palma de la mano.
Un extraño brillo surgió y solo se vio una sombra salir de la guardiana y dirigirse hacia los bosques.
La espectro cayó inconsciente al suelo y Natsuki justo encima de ella. La capitana respiraba pesadamente.
—Ahora…. Me perteneces —Fue lo último que pudo susurrar antes de quedar inconsciente.
—¡Natsuki! —Mai y Duran se acercaron a ambas chicas y notaron con asombro como ambas estaban inconscientes. Mai descendió del lobo y se acercó a ellas, escuchó pasos dirigirse a donde se encontraba y vio a Mashiro colocarse a su lado.
—¡Mai, debes separarlas! —exclamó alarmada, al notar las muñecas de ambas chicas y ver el hechizo de enlace.
—Aunque quiera ahora es imposible —comentó con tristeza.
—¿Por qué?
—Ahora son una.
