gracias a quienes se molestaron por escribir c:
Advertencia: malas palabras, groserías y lenguaje vulgar, improperios y ... ok basta de sinónimos xDD Ud. no los repita! solo eso
Se impulsó con la mayor fuerza que pudo, la espada que sostenía en sus manos se balanceaba ligeramente, le costaba manejarla, no estaba acostumbrada, se armó de valor y se lanzó sobre su oponente, pero nuevamente, recibió una sacadilla en sus pies y cayó al suelo.
-¡estas mal!-alzó la voz el chico de cabello alborotado, escuchó los quejidos del muchacho en el suelo y suspiró resignado-todo en ti está mal ¡maldita sea!-se quejó
-auch… lo siento-se puso de pie aguantando las ganas de gritar, estaba hastiada, desde el encuentro con la bandilla de bravucones, que Kakarotto se había ofrecido para enseñarle a luchar cuerpo a cuerpo. En cada parada, el chico insistía en entrenarla, eso hace ya una semana. No habían tenido ningún proceso, empezaba a dudar de las capacidades de enseñanza del chico. Quería gritarle que se fuera al carajo, pero él tenía razón en algo… debía prepararse, no podía confiar solamente en su arco, la última vez tuvo la suerte que el príncipe estuvo ahí y "la salvó", la próxima vez no sería así. Él… el saiyajin grosero la ignoraba por completo, a veces le decía algún comentario mal intencionado. No entendía bien cuál era su problema, ella no le hacía nada… podía entender el de su "maestro", se le notaba su interés en su amiga y según él, ella era un obstáculo… eso le causaba gracia.
-santo cielo… uff contigo no hay remedio-musitó fastidiado el azabache
-una vez más por favor-vio la mirada del chico endurecerse, Bulma volvió a su postura y se lanzó al ataque, y en dos segundos volvía a estar en el suelo.
-deja de perder tu tiempo con esa escoria Kakarotto-escuchó la voz del arrogante príncipe, gruñó por lo bajo mientras sentía la sangre hervirle, se paró rápidamente y se volteó a verlo.
-¡cállate idiota!-gritó la princesa-no es asunto tuyo-se cruzó de brazos y le hizo un desprecio con la mirada, el chico frunció el entrecejo molesto y con una sonrisa en los labios tomó la espada que estaba usando la chica, que se había quedado en el suelo por la caída
-claro que es asunto mío, estás todo el día con mi soldado-movió la espada de su mano a la otra sin mirar a la pareja que practicaba-es un arma muy ligera y con suerte la puedes manejar já… eres una vergüenza mocoso
-¡ya cállate! Me especializo en el arco… no en la espada-a estas alturas, ya había dominado el tono de voz grave, incluso estando a solas con su doncella hablaba con la voz forzada-quizás ustedes son buenos con la espada, pero dudo que lo sean con el arco-sonrió orgullosa, vio al chico sonreír, eso le provocó un ligero espasmo, lo vio caminar hasta el árbol donde tenían las cosas de todos resguardadas, tomó el arco de la princesa, sacó una flecha, tensó el hilo y la lanzó pasando por milímetros de distancia de la mejilla del muchacho, sintió el roce de la flecha y le ardió, al siguiente segundo sintió un líquido tibio rodar por su mejilla, abrió los ojos de par en par, el príncipe la miraba burlesco, soltó el arma de la chica y soltó una carcajada burlona.
-¿decías?-escuchó una risita de burla por parte de su "maestro", lo miró encolerizada, a la risa del guerrero alto se unió la carcajada del príncipe, sintió sus mejillas arder, se sentía humillada, y nadie humillaba a Bulma Brief.
-¡soy mucho mejor que tú en el arco!-gritó perdiendo la calma-no debí salvarte hmp-gruñó cruzándose de brazos
-¿salvarme? Si claro… fui yo quién te salvó mocoso-la princesa alzó una ceja y lo miró suspicaz
-no que ¿solo vencías a un enemigo que estaba en pie?-la burla desapareció del rostro masculino.
-hey hey calmémonos… Vegeta ehm déjanos seguir practicando-pidió suplicante el chico, pero el príncipe pareció ignorarlo mientras avanzaba para quedar frente a frente al humano.
-de todas formas salvé tu trasero mocoso-dijo con desdén
-y yo el tuyo gruñón-respondió altanera, vio los inexpresivos ojos del príncipe estrecharse.
-empiezas a molestarme mocoso-gruñó contemplando la mirada oceánica del chico, sus zafiros ojos parecían arder, sus delicadas cejas estaban fruncidas y sus labios rosados hechos una mueca hacia un lado, ¿Por qué rayos lucía… atractivo? Eso lo enfurecía, en la última semana había empezado a fijarse demasiado en el mocoso, no podía evitarlo, sin darse cuenta siempre terminaba mirándolo, estudiando sus acciones, sus gestos…le atraía… aunque le costara asumirlo, le atraía el chico… y eso lo ponía de muy mal humor, inconscientemente siempre intentaba llamar la atención del chico, diciéndole alguna pesadez o burlándose de él.
-te molestas solo Vegeta-todo en él era demasiado cautivante para el príncipe, aunque se debatía en ignorar lo que sabía de antemano, se decía así mismo que no tenía por qué tomar medidas drásticas como alejarse de él, ya que no había nada de qué preocuparse, por eso se permitía esos tratos, como el seguir cabalgando con él, molestarlo de vez en cuando, y provocarlo.
-ya cálmense…. Vendrá Piccolo y nos regañará-hace un par de horas que el nameku había ido a recorrer el terreno, llevaban una semana y aún no podían ver la salida del bosque, empezaban a preocuparse, no tenían tiempo para perderse, el camino al reino de los elfos era bastante largo.
-es él quién empieza-gruñó ella
-es porque eres un mocoso inútil-respondió con burla
-pues eso a ti no te interesa-dijo con sus manos en la cadera, Vegeta la observó extrañado por la postura del chico, al darse cuenta la princesa regresó a su postura de cruce de brazos y alzó la barbilla orgullosa.
-me interesa si haces perder el tiempo a Kakarotto
-pues él se ofreció-el aludido miraba a ambos nervioso, Vegeta siempre se metía en los entrenamientos con el chico, a veces lo agradecía, ya que se cansaba de entrenarlo y no ver resultados, aparte que siempre estaba ese factor… aunque no podía odiarlo del todo, el muchacho era agradable, pero cuando Milk estaba entre ellos la cosa cambiaba…
-hmp…ya ríndete y muere en el siguiente combate-dijo con desprecio
-no creo que muera si andas salvándome-respondió divertida, el príncipe frunció las cejas molesto y gruñó encolerizado.
-¡yo no te salvé!-gritó y se volteó rápidamente dándole la espalda para evitar que alguno viera el sonrojo de sus mejillas.
-bien como sea, vete-ordenó-estamos ocupados-alzó la barbilla arrogante.
-quizás Vegeta pueda ayudar-musitó nervioso el más alto, ambos, princesa y príncipe giraron a verlo rápidamente, rascándose la cabeza ansioso él respondió-ehm él tiene más madera de maestro que yo
-¡yo no le enseñaré a este mocoso Kakarotto!-alzó la voz demostrando su descontento, Goku con sus manos en frente intentaba calmar al príncipe.
-¿Por qué no?-preguntó temeroso, Bulma miraba la situación interesada
-pues… porque-"no quiero que me guste el mocoso"-porque lo detesto hmp-se cruzó de brazos frunciendo el entrecejo molesto-no tolero pasar tiempo con él
-hmp pero aquí estás-habló la humana, desviando la atención a su persona
-hey ¡la comida está lista!-la voz de la pelinegra los sacó de la discusión, los tres voltearon al instante, el más alto la miró completamente cautivado, el más bajo soltó un bufido por la interrupción y se quedó viendo al chiquillo, Trunks estaba de brazos cruzados viendo a la princesa.
-¿Piccolo aún no llega Milk?-preguntó la peliturquesa, Vegeta la observó por el rabillo del ojo, en la semana, notó claramente que el nameku y el humano se llevaban bien, los veía de vez en cuando hablando solos, el verde se preocupaba por el mocoso, y a la vez el mocoso recurría a él por cualquier cosa.
Hasta el momento todos se llevaban relativamente bien, excepto el príncipe y el humano, pero la reciente relación que se formaba según él, entre el nameku y el humano era misteriosa, de partida porque Piccolo era sumamente reservado y desinteresado en casi todo, y con la llegada de Trunks de pronto parecía más colaborador y se notaba la preocupación por el chiquillo. Estaba convencido que le gustaba el mocoso, y eso… le molestaba. No quería que se formara una relación entre ellos. De por sí le era extraño saber de una relación entre hombres, pero no era por eso que le molestaba…
-no Trunks… empieza a preocuparme la verdad-musitó la doncella con un dedo en su cara. Todos se dirigieron al "campamento", Milk se había convertido en la cocinera del grupo, desde que Goku le enseñaba a luchar a Trunks, la peliturquesa ya no era de ningún apoyo en las tareas cotidianas. Se sentaron alrededor del fuego y probaron de la comida, los chicos iban preparados con cubiertos y platos, por lo que se aventuraban a comer algo más que solo algún animal asado.
-esta sabroso como siempre Milk-halagó el chico con cabello alborotado, la doncella se ruborizó por el gesto y asintió con la cabeza, sabía que algo estaba pasando entre ellos, en el poco tiempo que llevaban viajando, una inexplicable atracción se había formado entre ellos, y ambos eran consciente de eso. Para el nameku y el príncipe saiya la situación era de lo más molesta, mientras que para la princesa era adorable.
Bulma miraba su comida concentrada, aun pensaba en lo que había dicho Goku, si Vegeta era mejor entrenador, lo más recomendado era que el príncipe la entrenara, aunque eso significara tener que tolerar al insoportable sujeto, tenía que priorizar la misión.
-ehm… Vegeta-habló apenada, el aludido giró a verlo atento, era extraño que el chico le hablara, por lo general él empezaba las "pláticas" y Trunks solo respondía sus pesadeces. Lo miró sin dejar de comer, el chico alzó la mirada y entendió que el saiya lo estaba escuchando-eh… ¿es cierto que eres mejor entrenador que Goku?
-no te entrenaré mocoso-ignoró al chico y siguió con su comida
-¡es Trunks! Maldición ¿eres tan tonto que no puedes recordar un nombre?-suspiró el chico-¿a qué le temes príncipe?-Vegeta detuvo su acción y se volteó lentamente hacia el humano, sonreía burlonamente y lo miraba fijamente.
-no le temo a nada-dijo serio mientras lo fulminaba con la mirada
-¿entonces?-el saiya frunció el ceño furioso, ese chico lo empezaba a fastidiar, lo vio mascar unas verduras mientras hacía caso omiso a la rabia del príncipe. Lo cierto era que no tenía una excusa de peso para negarse, y entendía el objetivo de que el chiquillo entrenara, en cualquier enfrentamiento debían ser capaces de salvar sus traseros por cuenta propia, y si a alguien debían defender era a la princesa humana. Eso lo había dejado claro Piccolo antes de llegar a los territorios del hombre.
-ve a fastidiar a alguien más-musitó mientras fingía estar concentrado en su comida, Bulma miró al saiyajin sin decir nada, no podía obligarlo al fin de cuentas, y entendía que no quisiera, en la semana no había demostrado ningún proceso, seguramente creía que era un retrasado o algo así.
Se quedaron en silencio en los siguientes minutos, dándose miradas a hurtadillas, la princesa dejó el plato vacío en el suelo y miró hacia el cielo, ¿estarían por buen camino?, Kami prometió guiarla, ¿le hablaría si tomaran una decisión incorrecta, no? Los cuatros miraron hacia el pasaje donde se oyó el galope de un caballo aproximarse, el príncipe tomó el mango de su espada al igual que Kakarotto, el cuerpo de la doncella se puso en alerta, mientras que la princesa buscaba su arco y flechas, no los veía por ningún lado ¡el maldito saiyajin no los había dejado en donde estaba! Volteó hacia el lugar donde estaban entrenando Kakarotto y ella, y divisó su arma tendida en la hierba. Los galopes se volvieron más fuertes, volteó rápidamente y pudo ver al nameku acercándose a ritmo pausado, a la vez que todos aliviaban sus posturas de defensa.
Bulma se puso de pie al instante y corrió hacia el príncipe nameku, bajo la atenta mirada del grupo, sobre todo la del príncipe saiyajin, Vegeta frunció el entrecejo al ver al mocoso correr hacia el verde, ¿es que no iba a dejar de andar como perro faldero detrás de Piccolo?, le surgió la necesidad de meterse entre esa relación, separarlos… vio al pepino amargado bajar de la montura, y caminar hacia el grupo mientras platicaba con el chiquillo.
-¿Qué tal te fue?-preguntó el saiya alto, Piccolo se sentó en un tronco cerca de la fogata y tomó un jarro con agua, bebió grandes sorbos y se secó la boca con el dorso de la mano.
-bien… estamos a una hora y media más o menos, de salir del bosque-tronó el cuello y miró a la princesa-nos estábamos preocupando por anticipado-se encogió de hombros
-es un alivio-suspiró la doncella-ya estoy harta de dormir en el suelo-se quejó
-tampoco nos quedaremos mucho tiempo en el pueblo Milk-musitó la princesa, ganándose la atención del grupo-debemos comprar provisiones para el viaje, quizás un par más de caballos-miró al príncipe-para que no se repita lo de… ehm cabalgar de a dos ¿no?-preguntó dudosa al ver que nadie decía nada
-tienes razón enano-asintió Piccolo-quizás nos quedemos un par de días Milk-hizo una mueca-Trunks tiene razón, no tenemos tiempo que perder, y debemos recolectar lo necesario para continuar
-ehm ¿Piccolo?-musitó la princesa, el namek volteó a verla-eh… ¿crees que puedas entrenarme?-desvió su mirada al suelo, sentía sus mejillas arder, no entendía porque se sentía avergonzada, pero la mirada atenta del grupo la apenó.
El príncipe miró la escena intentando mantener su ira oculta, pero no podía evitar que la mueca se formara en sus labios y que fulminara con la mirada a Piccolo, ¡que tonto! El chiquillo le había pedido a él que le enseñara y se negó, y ahora corría hacia el verde, con mayor razón estarían pegados todo el día…
-lo siento enano-sonrió el namek-los saiyajin tienen un modo de pelea compatible con los humanos-hizo una mueca bajo la mirada de desilusión de la princesa-los namek combatimos de un modo muy diferente
-rayos….-maldijo la peliturquesa, miró el suelo cruzándose de brazos a la vez que la brisa mecía sus flecos, miraba pensativa las puntas de sus botas.
Un alivió indescriptible ¿quizás oportunista?, pasó por el cuerpo del saiyajin de cabello con forma de flama, miró al namek por el rabillo del ojo mientras este seguía bebiendo agua, había sido suerte que el verde se negara a entrenar al mocoso, miró al chiquillo que parecía haberse perdido en sus pensamientos, sonrió y golpeó el pie del humano con su bota, el joven volteó asustado hacia él y frunció el ceño al instante.
-¡¿Cuál es tu problema?!-el príncipe miró divertido al humano, sonriéndole ladinamente, la princesa se quedó pasmada viendo la actitud del saiyajin, sintió sus mejillas sonrosarse al notar lo atractivo que lucía cuando tomaba esa actitud arrogante y burlona.
-te entrenaré-habló sin dejar de sonreírle, Bulma abrió los ojos en sorpresa-pero no esperes que tendré la paciencia de Kakarotto-advirtió
-¡pero si Goku no tenía nada de paciencia!-se quejó la princesa, era cierto que entre el príncipe y el otro saiya, Goku tenía mejor carácter por lejos, pero cuando llegaba la hora de entrenar, el saiyajin se transformaba, y vivía diciéndole malas palabras por su torpeza y quejándose.
-¡hey!-se quejó el saiyajin de cabello alborotado-no es mi culpa que seas lento para aprender-se encogió de hombros
-no soy lento-frunció las delgadas cejas-es que…-miró hacia ambos lados buscando alguna excusa
-a Trunks nunca se le ha dado bien el combate cuerpo a cuerpo-habló la doncella, desviando la atención hacia ella-tampoco la lucha con espadas-sonrió mirando las llamas, Goku miró atento a la princesa, admirando su rostro mientras la escuchaba, Piccolo miraba la interacción de los demás en silencio, en lo que llevaban viajando por el bosque, los ánimos habían mejorado bastante, empezaban a aceptarse de a poco, incluso el príncipe y la princesa, discutían de vez en cuando pero nada con malas intenciones-cuando éramos niñas ¡digo yo era niña!-corrigió alterada-eh, nunca pudo mejorar, siempre le ganaba ajajaja-el príncipe miró al chiquillo mientras oía a la princesa, Trunks miraba el suelo avergonzado, sus labios rosa y sus cejas fruncidas, sus mejillas sonrosadas, sus ojos se veían más azules al ruborizarse, sonrío divertido mientras lo admiraba inconscientemente-pero con el arco le iba bien… y con los estudios-sonrío recordando viejos tiempos-también es muy buen artista
-¿hace cuánto que se conocen?-preguntó Goku, por primera vez que oía a la princesa hablar del chiquillo y no se sentía celoso, la vio hablar de ellos tan ensimismada y alegre que lo contagió con esos buenos sentimientos, algo muy ajeno a un saiyajin pero no pudo evitarlo… Vegeta escuchaba atento, nunca prestaba atención a lo que la pelinegra hablaba, pero estaba hablando del mocoso… inevitablemente le llamó curiosidad
-eh… desde que tenemos cinco años-respondió Trunks mirando a la doncella, quien asintió alegre
-¿hace un par de años?-preguntó burlonamente el príncipe, la peliturquesa le hizo una mueca de burla y desprecio, negó con la cabeza y lo fulminó con la mirada-pero si eres un crío- se burló
-eeh cierto… ¿Qué edad tienes?-preguntó avergonzado el saiyajin alto a la princesa
-pues tengo 18-sonrío, a lo que el saiyajin celebró internamente, era bueno saber que no era una adolescente, no se sentiría mal seduciéndola-Trunks también… soy mayor por unos meses solamente-se encogió de hombros, ambos saiyas miraron sorprendidos al humano, Vegeta estudió el cuerpo del chico con cuidado, fijándose en sus hombros pequeños, su espalda menuda, y sus piernas.
-¡deja de mirarme!-gruñó la princesa, estar bajo el escrutinio del príncipe la alteró en niveles insospechados, la penetrante mirada del saiyajin la puso nerviosa, Vegeta miró el rostro del chiquillo y frunció el ceño, estudió las facciones del chico e hizo una mueca.
-¿en serio tienes 18?-Trunks arrugó el ceño y asintió-¿los humanos se demoran en crecer o tú te quedaste en la pubertad?-preguntó curioso, y aunque sonó a burla, de verdad estaba interesado en la respuesta, no podía concebir que un hombre pareciera un niño de 12-13 años
-ash ¿Qué se yo?-se quejó a la vez que se ponía de pie-¡ustedes son los fenómenos! ¿Me dirás que tienen 15 o algo así ah?
-ajajaj-rió Goku a la vez que se apretaba el abdomen-yo tengo 23, y Vegeta tiene 25-Milk miró sorprendida a ambos, físicamente se veían bastante maduros, demasiado… tenían los cuerpos de los dioses que habían estudiado en las clases de historia-los saiyajin por mucho tiempo permanecemos de baja estatura y con cuerpos menudos, similares a los de Trunks pero con más músculos-sonrío divertido mientras miraba la cara del chico-pasando la adolescencia cambiamos nuestros cuerpos, más adecuados para el combate-sonrió orgulloso
-Vegeta se quedó en la adolescencia entonces-musitó la princesa mientras se cruzaba de brazos
-habla por ti enano-Piccolo se puso de pie y les hizo señas alzando la barbilla para que se levantaran.
-ya basta de tanta charla, pongámonos en marcha-las chicas asintieron y empezaron a ordenar las pertenencias, Goku apagó la fogata, mientras que Piccolo y Vegeta arreglaron las monturas de los caballos y amarraban los bolsos.
Cada uno se subió a su animal, Piccolo se adelantó y los guió en la cabeza del grupo, Bulma caminó hasta el caballo del príncipe y se subió con dificultad, acomodó sus piernas a ambos lados cuando sintió al saiyajin montar, el saiya se amoldó detrás de la princesa, aun no se acostumbraba a la cercanía del príncipe, siempre que cabalgaban se sentía nerviosa, el cuerpo masculino era tan vigoroso que la alteraba, no podía negar lo atractivo que era el maldito saiyajin, era tan atractivo como lo era de antipático. Pero debía ocultar esos pensamientos, se supone que era un chico, no podía distraerse babeando por el príncipe, de partida porque estaban en una misión importante, segundo porque el saiyajin lo patearía si lo descubriera, se veía tan macho para sus cosas que dudaba que viera normal que un chico lo mirara con otros ojos. Ahora sería más complicado que empezarían a entrenar juntos, aunque la idea le gustaba y aterraba al mismo tiempo.
Tal como dijo Piccolo, después de una hora y cuarenta minutos aproximadamente salieron del bosque espeso, vieron los destellos del pueblo a unos cuantos kilómetros, seguramente en media hora estarían entrando. Ya era pasado el mediodía, la doncella miró ansiosa el fin de su camino, no hallaba la hora de estar descansando en una cómoda cama, no entendía como Bulma estaba tan tranquila con la situación, normalmente la princesa haría un escándalo y se quejaría por las condiciones del viaje, no podía dejar de pensar que era parte de su compromiso con la misión el hecho que estuviera con esa disposición, y a la vez no dejaba de asombrarla y admirarla.
Su princesa se estaba esforzando, en cada tiempo libre le pedía al apuesto saiyajin que la entrenara, era testigo de las jornadas de golpes y caídas de las que era víctima, y cuando se aseaban en el río podía ver los hematomas como resultado, las rodillas raspadas y las zonas enrojecidas. Solo habían pasado una semana en el interior del bosque, y las consecuencias ya se estaban cobrando en el cuerpo de la princesa. Pero lejos, el hematoma más grande y feo que tenía, era el que se formó después de la paliza que el príncipe le había dado cuando se conocieron.
El pueblo era un conjunto de edificios de no más de tres pisos, el centro del poblado estaba cubierto por tiendas de comercio, a la princesa se le hizo agua la boca al ver un puesto de verduras, aún habían fresas aunque no era su estación, miró atenta el puestecito hasta que lo perdió de vista, los caballos habían aminorado el paso una vez que ingresaron al pueblo, buscaban una residencia para quedarse antes que decidir los siguientes pasos. La gente que habitaba la pequeña aldea se veía amable, Bulma sonrío al verlos tan ajenos a todo, ¿sabrían del ataque hacia el reino?, ¿Qué harían el resto de los poblados humanos?, la punzada en su pecho se hizo presente, tragó con dificultad mientras miraba a la gente interactuar en su vida cotidiana.
Se detuvieron frente a un hostal en el centro de la aldea, Vegeta descendió del animal, lo palmeó por el costado a lo que el caballo rechinó contento, Bulma miró al príncipe alzando una ceja, se le escapó una sonrisa al verlo ajeno a su postura de chico amargado y petulante. El príncipe guío al caballo hasta la barandilla del hostal y amarró la cuerda a la madera, al igual que el resto, Bulma esperó que el saiyajin terminara, observaba con atención los movimientos ágiles del saiyajin, el príncipe sintió su mirada y alzó el rostro para encontrarse con la oceánica mirada el chico.
Se quedaron viendo en silencio, él quiso burlarse, decir alguna pesadez, pero su mente no pensó en nada, desvió la mirada derrotado y se unió al grupo, la princesa miró al saiyajin marcharse y se bajó del animal. Caminó a paso lento hasta ellos.
-bien… no podemos pagar tantas habitaciones-habló el namek-debemos cuidar el dinero que tenemos-miró a ambos saiyajin-a ustedes casi no les queda, y los humanos tienen joyas que debemos vender
-estaba pensando-interrumpió Bulma-que vendamos de a poco las joyas, así no corremos el riesgo de perder dinero o gastarlo de una vez-se encogió de hombros, Vegeta miró al grupo con el ceño fruncido, los cierto era que ellos habían salido con un alto presupuesto de su reino, pero Kakarotto y él lo habían derrochado en alcohol y buena comida, ahora solo les quedaban unas cuantas monedas, que les alcanzaba para la cena.
-los humanos siempre son más racionales-dijo el namek mirando con superioridad a los saiyajin
-¿Qué estás insinuando Piccolo?-gruñó el saiya alto, el namek se encogió de hombros
-en fin… como decía-puso sus manos en su cadera-pagaremos por dos habitaciones-las humanas asintieron-la princesa y Trunks compar-
-¡no!-negó Goku llamando la atención-si algo pasara Trunks no podrá defenderla-habló frunciendo el ceño, la princesa abrió los ojos asombrada, la conclusión del saiyajin no era errada, asumiendo que alguien intentaba dañar a la princesa, Milk corría peligro
-¿y qué sugieres?-preguntó Bulma mientras se cruzaba de brazos-¿quieres dormir en la misma habitación que Milk?-Piccolo ingresó al hostal a la vez que tomaba el bolso de la princesa que era donde guardaban las joyas, el grupo se quedó afuera discutiendo la distribución de los dormitorios
-¡eh!-miró a la pelinegra con el rostro enrojecido-quizás… solo sé que tú no podrás protegerla
-¡hey! Puedo defenderme sola-se quejó la doncella-no necesito que se preocupen
-oíste a esos ladrones-habló serio el príncipe-buscan matarte, comparte el cuarto con Kakarotto-mostró un rostro sin expresiones, pero en sus ojos se veía un brillo de diversión al mirar a su compañero saiyajin
-Milk creo que es lo mejor-musitó la princesa, la pelinegra se ruborizó y miró al grupo sin saber que decir-estaré al lado, si ese saiyajin intenta sobrepasarse gritas-dijo seria-te oirá todo el hostal-soltó divertida
-¡hey! ¿Qué piensas que soy? ¡Un pervertido! ¿Eh?-dijo alterado el saiya alto, a la vez que salía el namek del hostal, Bulma se burlaba del saiya y Milk miraba avergonzada.
-bien… pedí dos habitaciones con dos camas-la princesa miró ceñuda al namek
-pero somos cinco…-frunció el ceño-¿quién compartirá cama?
-Trunk puedes dormir conmigo-dijo la pelinegra, Goku miró a la princesa en completo shock ocultando su decepción
-no es necesario-interrumpió el namek-Vegeta y Trunks usarán la otra habitación-la princesa dio un salto en respuesta, miró en dirección del príncipe quién no demostraba ninguna expresión, miró el suelo mordiendo su labio inferior, le incomodaba la idea, ¡dormir en la misma pieza que un hombre! Sentía su corazón latir con fuerza, quería negarse y quejarse, pero no podía… estaba intentando hacer el menor escándalo posible, el éxito de la misión era lo importante.
-¿y tú?-preguntó la peliturquesa, Vegeta miró por el rabillo del ojo la interacción entre el namek y el mocoso, pudo ver que al enano no le gustó la idea de que compartieran el cuarto, a él le daba igual.
-yo no duermo-se encogió de hombros-estaré de guardia
-¿Qué?-preguntó sorprendida la pelinegra-¿cómo que no duermes?
-mi raza no necesita dormir-respondió desinteresado-bien, llevemos los caballos al establo del hostal y saquemos los bolsos-todos asintieron en silencio.
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Observó el cuarto en silencio, era un dormitorio pequeño pero con baño propio, se veía limpio por lo que le inspiró confianza, caminó arrastrando los pies y dejó su bolso a los pies de la cama. Estiró su cuerpo haciendo crujir sus huesos en el intento. Caminó hasta la ventana y miró el pueblo bajo las luces del ocaso, se perdió en los tonos rojizos y anaranjados del cielo, miró con atención la inmensidad de las alturas, sonrío cuando divisó la primera estrella.
No estaban a gran altura como en el balcón de su dormitorio, el hostal era de solo dos pisos, la cama no era enorme como la suya, y la ropa de cama no era suave y fina. Se sentó en el borde de la cama y acarició las cobijas, pensó en el palacio, en los guardias, sirvientes, el resto de sus doncellas… sus padres. Sintió sus ojos arder, y el agua asomarse por sus lagrimales. Tragó con dificultad, llevó sus manos hacia su rostro y restregó sus dedos en sus ojos, desapareciendo toda evidencia de su flaqueó emocional. Oyó la puerta abrirse y secó sus manos en la tela de su pantalón, miró hacia la puerta y vio entrar al príncipe.
-¿vienes al bar?-preguntó alzando una ceja
-¿cómo?-parpadeo confundida
-pff-frunció el ceño mirándolo molesto-¿Qué si vienes a tomarte un par de copas? Kakarotto no quiere-se encogió de hombros a la vez que se apoyaba en la muralla
-¿Por qué no quiere?-miró atenta al saiyajin, era primera vez que hablaban sin discutir y burlarse del otro
-imagino que por no dejar sola a su conquista-se encogió de hombros
-y ¿Piccolo va?-sintió su ira crecer cuando lo nombró, hizo una mueca en los labios y negó con la cabeza-oh… la verdad es que no bebo
-¿eres marica o qué?-preguntó alzando una ceja, sintió sus mejillas arder ante la acusación del saiyajin
-ash ¡no! Como sea ¿de dónde sacarás dinero? No te pasaré mis joyas para eso-se cruzó de brazos y alzó la barbilla
-¿tus joyas?-preguntó curioso-tengo dinero… no lo suficiente para comprar un caballo o pagar un par de días en un hostal-se encogió de hombros-pero si para un par de copas
-uhm… bien-se puso en pie, y sacudió sus pantalones, caminó hasta la esquina del dormitorio para tomar su arco, antes que rodeara el arma, el saiyajin se interpuso y negó con la cabeza
-lleva una daga, el arco es muy notorio-la peliturquesa asintió y tomó el cuchillo de bolsillo, siguió al saiyajin en silencio, pasaron por la habitación de Milk y Goku avisando que saldrían, cosa que llamó la atención de la pareja, era extraño ver a ambos salir cuando durante toda la semana se llevaron como el perro y el gato.
Lo cierto era que el saiyajin tenía sus motivos, se había decidido a alejar al namek del mocoso, solo para fastidiar la vida del verde, no permitiría que disfrutara del viaje, era tanto el desprecio que sentía por el namek que jugaría con su enano solo para fastidiarlo. Además, si iba a entrenar al mocoso debía empezar a mantener una relación civilizada, no podían estar discutiendo a cada momento, de esta forma, le daba un poco de privacidad a su compañero con la princesa.
La gente amable y decente parecía dormir cuando la noche abrazaba, y las personas amantes de lo nocturno empezaban a salir, podía ver grupos de hombres adueñándose de las esquinas, discutiendo o riendo en voz alta, mujeres con poca ropa coqueteando a cada hombre que veían, inevitablemente la situación la hizo sentir incómoda, miró por el rabillo del ojo al príncipe, él lucía como siempre, concentrado en el camino, con sus manos en los bolsillos y mirando hacia el frente.
Entraron a una caverna ruidosa, frunció el ceño por la luz tenue, el recinto estaba repleto de hombres borrachos, otros jugando cartas y apostando, mujeres sentadas en los regazos de hombres fornidos, o mujeres en la barra esperando que les inviten un par de copas. El príncipe ubicó una mesa en un rincón de la taberna, se desplomó en la silla mientras que la princesa se sentó observando el ambiente, tragó saliva, la gente festejaba, pero no como lo hacían en la corte en su palacio.
Una mujer con un vestido de escote pronunciado se acercó a atenderlos, no pudo evitar mirar el busto de la mujer, parecía que en cualquier momento se escaparían de su lugar, seguramente lo usaban para que les dieran una buena propina, miró su pecho aplanado y sonrío al notar que hace tiempo que no veía sus propios senos, miró hacia el saiyajin quien también notó el escote de la mujer, frunció el ceño con disgusto viendo al príncipe actuando como un pervertido. Carraspeó su garganta, el saiyajin alzó la mirada al chico y levantó una ceja mirándolo curioso.
-¿Qué se servirán guapos?-sonrió coqueta la mujer, Bulma frunció el ceño a la camarera, su cabello era rubio y estaba tomado en una coleta desordenada, por la poca luz no podía ver el color de sus ojos, aunque podía asumir que a nadie le importaba, difícilmente la mirarían a la cara…
-quiero un whisky helado-sonrió seductor, Bulma parpadeó ante el cambio de actitud del príncipe, sintió sus mejillas arder ante su reciente modo conquista, ¡vaya que funcionaba!
-oki ¿y tú jovencito?-sonrío dulcemente, la mujer empezaba a molestarla, no sabía porque, seguramente porque hería su ego femenino, ver una mujer exuberante coqueteando con el saiyajin no le hizo para nada de gracia, miró al príncipe quien no despegaba la mirada del escote de la mujer y sintió vergüenza ajena.
-eh… ¿Qué tienen?-carraspeó la garganta mirándola al rostro, luchó para no bajar la mirada, siendo mujer igual le llamaba la atención, la perturbaba que usara su cuerpo de ese modo ¿Qué no le molestaba ser objeto de ese tipo de atención?
-no tienen leche mocoso-se burló el saiyajin, frunció el ceño al saiyajin y miró a la camarera
-imbécil… una copa de vino estaría bien-no solía beber, rara vez bebía una copa de vino en alguna celebración o cena, pero para no quedar mal en frente del saiyajin debía actuar un poco, la mujer asintió y se fue, no sin antes disparar una mirada coqueta, Bulma fulminó con la mirada a la mujer y suspiró-se te caerá la baba pervertido
-hmp-sonrío-¿acaso no eran buenas tetas?-frunció el ceño ante la palabra grosera-los ojos están para mirar mocoso-desvió la mirada del chico y se concentró en su alrededor-no hay hembras que valgan la pena-hizo una mueca en los labios
-esto es un bar, no un burdel-respondió malhumorada, el príncipe volvió su atención hacia el humano y alzó una ceja
-jamás he pagado por una mujer-soltó serio y orgulloso-no lo necesito-se encogió de hombros-y no tiene sentido, es mejor seducirlas y follarlas, no pagar para follar
-ash ¿quieres dejar de hablar así? Eres un grosero-se quejó la princesa
-¿Por qué eres tan amanerado?-Bulma volteó a ver al saiyajin quien estaba apoyado en el respaldo de la silla de madera y la miraba serio, no había un rastro de burla en su pregunta
-no soy amanerado-respondió frunciendo los labios-tú eres maleducado-se encogió de hombros-se supone que eres un príncipe-lo miró acusadora
-de los saiyajin, no de los maricas-sonrió burlesco-no me comportaré como de la realeza en un bar y en un viaje con un namek, y un par de humanos sin hogar-sintió que el calor se le subió a la cabeza con lo último que dijo el saiyajin, en eso se acercó la mujer con sus tragos, posó el vaso correspondiente en frente de cada uno, esta vez ninguno le prestó atención, el príncipe se perdió en la ardiente mirada de odio del chiquillo, y ella intentaba controlar su temperamento para no gritarle y salir corriendo del bar.
-tenemos hogar-dijo rechinando los dientes-lo recuperaremos-dijo con determinación, el saiyajin lo miró fijamente, la seguridad y valentía que desprendía el chiquillo era admirable, no parecía un pequeño vulnerable en ese momento.
-suerte con ello-dijo serio, alzó su vaso y celebró un "salud" silencioso al aire, sin despegar la mirada del humano. Vio al chico tomar la copa y beber un sorbo pequeño-¿alguna mujer de tu gusto mocoso?
-no-respondió sin mirar a su entorno, Vegeta estudió el rostro del chiquillo mientras bebía de su vaso, el líquido frío pasó por su garganta entumeciéndola y calentándola en el instante, ¿acaso buscó alguna mujer? es más, no había visto al mocoso comerse con la mirada a alguna hembra, notó la incomodidad que desprendió con la presencia de la camarera, ¿eran sus suposiciones ciertas? ¿Al mocoso no le interesaban las mujeres?
-¿no te gusta ninguna?-Trunks negó con la cabeza y bebió otro trago de su líquido sabor a uva-¿tienes una relación con la princesa?-alzó una ceja expectante, era la mejor ocasión para sacarle información y de paso darle una ayuda a su amigo
-no-sonrió divertida, ¿era lo único en que pensaban el par de saiyajin?, le hacía gracia que interpretara su amistad con su doncella de ese modo, aunque no los podía culpar-nos criamos juntos, es como mi hermana
-no… ¿no te la has tirado?-en el momento que sorbió un poco de su vino lo escupió al oír la pregunta del saiyajin, tosió con dificultad y limpió las gotas de vino que caían de su barbilla con la manga de su ramera.
-¿Qué pregunta es esa? ¡Claro que no!-respondió dándose golpecitos en el pecho
-¿Qué tiene? Es una probabilidad-se encogió de hombros-será que… ¿no te has acostado con alguna chica?-preguntó alzando una ceja
-¿eh?-sintió sus mejillas arder, ¿Qué debía hacer? ¿Mentir?, pero no tenía idea de qué decir, sabía sobre el sexo, pero al no experimentarlo no tenía idea que comentarios podía hacer. El príncipe miró atento cada reacción del chiquillo, su nerviosismo y rubor le dijo todo… el muchacho era virgen, estrechó los ojos estudiando sus facciones, el chico era guapo, quizás no era masculino pero a las chicas tontas les gustaban los chicos bonitos ¿Por qué era virgen a los 18? Su teoría empezaba a tener sentido
-eres virgen-asumió, vio al chico dar un respingo y desviar la mirada avergonzado-busca una chica-miró su entorno intentando divisar alguna hembra que valga la pena, aunque para él ninguna era tentadora, para el mocoso daba igual, sobre todo si era para que iniciara su vida sexual ¿no?
-¡no!-chilló haciéndolo voltear rápidamente-no me interesa-frunció el ceño mirándolo retadoramente
-¿ah no te interesa?-sonrío burlesco alzando una ceja-¿eres gay verdad?-el rostro del chico se congeló, el rubor se fue de su cara y lo miraba fijamente.
-¿Qué?-había oído bien, pero no tenía idea como contestar, si decía que le gustaban las chicas él insistiría en que buscara una mujer para hacer quién sabe qué cosas, pero si le decía que le gustaban los chicos, cosa que era así, quizás se negara a entrenarla y la despreciaría con mayor razón, era sabido que los hombres despreciaban y trataban mal a los hombres homosexuales.
-que si te gustan los hombres-se encogió de hombros-es lo único que se me ocurre para que no hayas acostado con una mujer y no te interesen como dijiste-el joven lo miraba sin decir una palabra, había dado en el clavo, sonrió triunfante, le encantaba esa sensación que lo recorría cuando tenía la razón-tranquilo chico-bebió de su vaso-es asunto tuyo a quién le prestas el culo o donde lo pones-el chico frunció el ceño y lo miró con disgusto
-eres tan maleducado-se quejó, el príncipe la miró divertido y volvió su atención a su entorno-¿Por qué te interesa?
-no es que me interese-respondió sin mirarlo-es solo curiosidad… no es asunto mío de todas formas-volvió su atención al chico-no me afecta en lo más mínimo que te gusten los hombres
-¿y eso no te afectara para entrenarme o compartir cuarto?-preguntó divertida mientras bebía el último contenido de su copa
-no me interesa-se encogió de hombros-compartir con un gay no me hace gay, estoy seguro de mi sexualidad-imitó al chico y bebió el último sorbo de su copa, tragándose los cubos de hielo, saboreándolos en su boca, y mascándolos a los segundos después-también hay saiyajin gay… tenía unos compañeros que preferían los hombres-asintió al aire
-creí que eras un machista retrogrado-bostezó cubriéndose la boca-creo que me iré… estoy cansado-el príncipe lo observó sin decir palabra-tú invitaste así que tú pagas-se puso de pie y salió de la caverna.
Inhaló el aire mientras estiraba su cuerpo, la noche era fresca, aún no era tan tarde por lo que las calles no se veían tan peligrosas, una sonrisa se le escapó de los labios mientras caminaba, había hablado amenamente con el príncipe, aunque se sintió ofendida por lo de que no tenían hogar, creía que no lo había dicho con intención, los saiyajin eran crueles, no eran atentos a los sentimientos y tampoco eran gentiles, no podía pedir que fuera empático al príncipe de la raza. Una parte de ella estaba tranquila con los resultados de compartir un trago con el príncipe, había reconocido sus gustos y a él no le importó, es más, actuó bastante tolerante, eso hablaba bien de él. Quizás ahora tendría más cuidado en decirle ofensas como "marica" o cosas así, o quizás por el contrario lo ofendería más, hizo una mueca al pensarlo.
Lo cierto era, que una molestia en el pecho no se borraba, desde que había visto al saiyajin coquetear con la camarera… ¿celos?, arrugó el ceño ante la inquietud, no tenía sentido, ella no sentía nada por el saiyajin ¿Por qué lo celaba? Bien, era guapo… ok bastante guapo, masculino y no era un idiota descerebrado, al contrario, era astuto y bastante fuerte. Sintió sus mejillas arder al pensar en él, levantó sus manos y cubrió su rostro con ellas intentando apaciguar el calor, ¡no podía estar pasándole esto a ella! se sentía atraída por el príncipe troglodita ¡esto estaba mal! Muy mal… lo cierto era que, a pesar de que discutían todo el tiempo, pasaba la mayor cantidad el día cabalgando con él, y el resto discutiendo o burlándose del otro, y que fuera apuesto le jugaba en contra. No había tenido mucho acercamiento con el género masculino, y ahora que lo tenía, era con semejante espécimen masculino, ¡encima vestida de chico! Así no podía coquetearle… negó con la cabeza meciendo sus flecos, no podía pensar en eso ahora… no era el momento de dar rienda suelta a sus locuras femeninas ¡malditas hormonas!
Cuando llegó a la fachada del hostal en que estaban quedándose, pudo ver al príncipe de los namek de pie, subió los eslabones mirándolo con atención, parecía dormido, pero por lo que les dijo esa tarde, él no dormía…
-¿Dónde estabas?-dio un respingo cuando oyó su voz
-salí al bar con Vegeta-confesó apenada, el namek abrió los ojos y la miró sorprendido
-¿con Vegeta?-preguntó extrañado, la princesa asintió con la cabeza-já… menudo imbécil… ¿volviste sola?-la peliturquesa se encogió de hombros-enana… no vuelvas a pasearte sola por la ciudad, menos de noche-dijo serio
-hey tranquilo-levantó sus manos para calmarlo-no pasó nada… y es Milk quién corre peligro
-no lo sé-musitó bajo-algo me dice que no es buena idea que viajen con los rol intercambiados-Bulma frunció el ceño y se acercó al namek para hablar bajo.
-¿Por qué lo dices?-susurró
-todos intentan defenderla, y es a ti a quién debemos proteger-dijo imitando su tono de voz-ella es reemplazable, tú no
-Milk no es reemplazable-frunció el ceño-es mi amiga… y si algo le pasara me sentiría horrible-desvió la mirada-prefiero que la protejan la verdad… puedo cuidarme sola-dijo con determinación-si viajo así fue… porque mis sueños… yo así me vi-confesó afligida, vio el ceño del príncipe namek fruncirse
-en mis visiones no viajabas así…-los labios de la princesa se entreabrieron con sorpresa-te reconocí porque tu rosto es irrepetible y por el color de tu pelo… pero viajabas como una mujer-confesó
-oh… bueno… es un detalle-arrugó el ceño
-no lo creo… sé mejor qué pasará gracias a eso, lo mío no eran sueños Bulma… eran visiones-dijo serio-mis visiones se habían cumplido, hasta que apareciste así…-apuntó con su barbilla a su cuerpo, la princesa frunció el ceño sintiendo que la estaban regañando y que había metido los pies hasta el fondo-¿Qué soñabas?-sintió su respiración volverse pesada, podía notar la tensión en el ambiente, esta no era como esas conversaciones triviales que sostenía con Piccolo…
-yo… veía el ataque a mi ciudad desde un acantilado, o algo así-miró el suelo intentando recordar-y me vi como un chico de pie, mirando la ciudad arder
-¿te viste o viste a un chico?-esto estaba mal… debían corregirlo, estaba seguro que la princesa había malinterpretado su sueño, y ahora, todas sus visiones se habían disipado, ya no tenía claro que pasaría, ¿cómo un detalle tan minúsculo podía afectar tanto? Estaba convencido que se debía a que Bulma corría peligro, y eso no era nada más que culpa de su idea de camuflarse como la princesa.
-yo…-abrió la boca indagando en su mente, no era ella… no era ella, el chico que vio en las alturas no era ella… no podía ver su rostro, solo veía su espalda y cuando volvía hacia la ciudad la miraba desde la posición del chico, y los siguientes sueños seguía ella en ese lugar-vi a un chico, pero… yo veía lo que veía él… yo creí…
-no… lo viste a Él-la princesa arrugó el ceño ¿él? ¿De quién hablaba Piccolo?-maldición… ¡¿Qué rayos debo hacer?!-suspiró pesadamente-mañana a primera hora diremos la verdad
-¡no!-negó meciendo sus flecos-Milk necesita esa protección-pisó con fuerza las tablas del suelo que crujieron con el esfuerzo-yo… Vegeta me enseñará y no necesito que me defiendan
-no seas neci-
-¿Por qué pelean?-la ronca voz del saiyajin congeló a ambos, voltearon a ver al príncipe quien los miraba suspicazmente, Piccolo arrugó el ceño ¿desde cuanto que estaba ahí?
-regañaba a Trunks por pasear solo-tragó saliva inquieto, Bulma miró al saiyajin extrañada, creyó que se quedaría en el bar buscando compañía femenina, y no había pasado ni diez minutos y se había venido… ¿de verdad no encontró mujer que valiera la pena? De todas maneras, un alivio recorrió el cuerpo de la princesa.
-uhm-miró a la pareja y entró sin prestarles más atención.
-eso estuvo cerca…-susurró la peliturquesa-como sea… mantengamos todo como está-el namek negó con la cabeza, la princesa frunció el ceño-mira… si el día de mañana, me llega a pasar algo, diremos todo… ¿de acuerdo?
-ash… eres tan terco-soltó rindiéndose-ve a la cama-la princesa miró el rostro del namek unos segundos y asintió.
Entró al hostal sigilosamente, la entrada estaba alumbrada con unas lámparas desgastadas, dándole un toque poco iluminado al recinto, se quedó de pie en la puerta unos segundos pensando en lo que Piccolo le había dicho, podía entender la preocupación del namek, pero no permitiría que su amiga corriera peligro por su culpa, ella le pidió que viniera y no la expondría. Restregó sus ojos con pereza y subió la escalera con lentitud.
Vio al joven perderse en la oscuridad hacia el segundo piso, miró por el rabillo del ojo hacia la puerta, podía sentir al namek de pie en el pórtico del hostal, ¿Qué se traían esos dos? Desde lejos pudo verlos discutir apasionadamente, por un momento pensó que Piccolo estaba haciéndole una escena de celos por salir con él y le divirtió la idea, pero cuando se fue acercando, notó la seriedad del tema por sus rostros, nunca había visto a Piccolo tan alterado, ¿Qué era lo que ocultaban? ¿Qué era lo que dirían a todos si Trunks salía dañado en el viaje?, algo no le gustaba, tenía la sensación que él saldría perjudicado y no entendía porque, él no tenía nada que ver con el namek ni con el mocoso… pero la curiosidad lo estaba inquietando, y no dejaría que las cosas pasaran sobre sus narices y ser ajeno a todo, él se enteraría, de una forma u otra, al príncipe de los saiyajin nada se le escapaba.
si ud. leyó hasta acá, felicidades! nah xD gracias por leer y si gusta en dejar su huella, bienvenida sea c:
este fic, me encanta, la idea me gusta demasiado, tiene todo lo que me gusta ajajaj (estilo hobbit :'c lo amo) lo mejor es que hay tanto material para meter en la trama D: espero que quien lo lea le guste y disfruten tanto como yo disfruté en escribirlo, creo que eso es lo que hace que uno valore una historia más que su popularidad, el amor que uno le pone y que uno quede satisfecho con el producto final :'3
gracias por leer y comentar
saluditos C:
