Siento mucho la demora, es que he estado embustada de exámenes y me había olvidado de mirar el correo y no había visto el aviso de mi buena amiga Shadow que me decía de subir ya el capítulo TTTT lo sientooo.

Naruto no nos pertenece sino a Masashi Kishimoto nosotras solo los usamos para torturarlos jeje

Fanny.- Aunque no me molestaría tener a Itachi-kun como regalo de navidad, Alexis Black es de mi propiedad

Neka.- a mi a Gaara-kun, Hana Shoma es de mi propiedad

Terminología usada:

//dejen review//… conversación telepática

"dejen review"… pensamientos

Bakuretsu… hechicero/hechicera

Alas Guerreras

Capítulo 4

Conviviendo Juntos, Vuelve Orochimaru -.-.-.-.-.- por Neka Yamila

País del Fuego

Villa Oculta de la Hoja

Mansión Uchiha

Sasuke se dirigió a la cocina, después de haberles repartido las habitaciones, a buscar un calmante para el dolor de cabeza.

- Esto no me puede estar pasando a mí – dijo Sasuke mientras sale de la cocina con un vaso de agua en la mano, y nada más atravesar el umbral de la puerta se encuentra en primer plano con la cara de Deidara – ¡Ah!¡Oye!

- Gomen, Sasuke¿sabes dónde puedo practicar con mis bombas? – le enseña una araña explosiva.

- Estás de guasa¡no puedes practicar AQUÍ con tus bombas!

- Pero es que... – el rubio pone cara de niño bueno.

- Estás loco¿acaso quieres matarnos a todos? – le espeta el moreno molesto.

- Iie, solo a ti – respondió el rubio con sinceridad.

- El punto... – una vena palpita peligrosamente en la sien de Sasuke –... es que NO puedes practicar con las bombas.

- Pero si es una bomba pequeñita, es inofensiva – dijo Deidara que miraba alternativamente a Sasuke y a la bomba.

- He dicho que no – dijo con fastidio el Uchiha menor.

- Pero... – se quejó Deidara.

- Que no.

- Pero...

- No – ya empezando a perder la paciencia.

- Es que si no... la bomba... – mira al artefacto de arcilla en su mano con preocupación.

- No – dijo finalmente ya cansado de la situación.

- ... – el rubio ex-Akatsuki simplemente no dijo nada.

En ese instante, todos los que se encontraban en el interior de la Mansión Uchiha, pudieron escuchar perfectamente un pequeño ¡Pum! Seguido de un gran silencio. A los ex-Akatsukis les salió una gran gota. Si volvemos con el origen del problema podremos ver a un Deidara con la mano aún en el aire, ambos con cara sorprendida, y cubiertos por una sustancia negra, que parecía ser... pólvora... o ceniza...

- Dei-da-ra... – lo llamó Sasuke con ojos asesinos y voz tenebrosa.

- Yo lo advertí, el que avisa no es traidor – dijo el rubio en su 'defensa'

- ¡¡Ven aquí, maniático de las explosiones!! – Sasuke empieza a perseguir a Deidara por toda la Mansión.

- ¡¡Pero si fue una mínima explosión de nada!! – dijo Deidara mientras esquivaba varios shurikens.

- ¿Qué es lo que pasa? – Hana e Itachi se asomaron al pasillo, en el momento en el que Deidara aparecía corriendo - ¿Deidara-sama? – y detrás de él una gran bola de fuego – ¿Ah? – se hace hacia atrás asustada y chocando con el cuerpo del mayor Uchiha.

- No te asustes – le dijo con calma Itachi, sin impresionarse demasiado por semejante escena.

- Pero es que...

- ¡¡No te escaparás!! – y detrás de la bola de fuego aparece Sasuke con una... ¿escoba? – ¡Ven aquí que te mato!

- ¿Qué ocurre? – Alexis hace aparición con varias toallas en la mano, claramente estaba apunto de darse su deseado baño cuando oyó el alboroto.

- Nada, que ya ha empezado la tranquilidad en la Mansión Uchiha.

- ¿Tranquilidad? – lo miran con caras de: a-qué-llamas-tú-tranquilidad

- Ya lo entenderéis – le revuelve el pelo a Hana y se vira hacia ambas – Descansad todo lo que queráis, sobretodo tú Hana, o Kabuto me matará.

- Hai – asintió la menor sonriendo.

- Nos vemos a la hora de la cena – dijo Itachi mientras se daba la vuelta.

- ¿A dónde vas? – le pregunta la pelinegra.

- A dar una vuelta por la Mansión, quiero ver si Sasuke ha cambiado algo o sigue todo tal cual– dijo, mientras desaparecía por el pasillo y las hermanas lo pierden de vista cuando vuelve a pasar Deidara corriendo y Sasuke tirándole kunais, shurikens e intentándola dar con la escoba como si de una katana se tratara.

- Vaya par de dos – dijo Alexis.

- ¿Estará bien Deidara-sama? – se preguntaba Hana preocupada.

- ¿Hm? Sí, no creo que Sasuke lo mate. Deja de preocuparte y descansa – le dijo Alexis, mientras atravesaba con precaución el pasillo en dirección al baño.

- Hai... – Hana echa una última mirada al pasillo y entra en su habitación, cerrando la puerta.

Mientras, con Deidara y Sasuke...

- ¡¡Maldita sea, detente!!

- Sí claro, a saber lo que me harías – Deidara pone sonrisa pícara y sigue corriendo.

- ¡¡Deja de decir frases con doble sentido!!¡¡Gran bola de fuego!! – la bola de fuego es lanzada contra Deidara por enésima vez, y el rubio logra esquivarla por enésima vez al doblar una esquina – Pero será posible... – rechina los dientes con fastidio, y se disponía a salir en busca del rubio de nuevo para ejecutar su venganza, cuando un brazo de arena lo detuvo en seco cogiéndolo por la cintura – No se meta, Kazekage-sama.

- Es tu casa, pero lo estás poniendo todo perdido – dijo el pelirrojo serio, mirando los kunais y shurikens que se encontraban clavados en el suelo.

- Hmp¿le importaría bajarme?

- Solo si te vas a estar quieto, Lexi-chan y Hana-san necesitan descansar y contigo y Deidara corriendo de allí para acá no van a poder – aclaró el joven Kazekage.

- Entonces culpe a Deidara.

- A ese no lo cogí a tiempo – dijo con fastidio.

- Hmp – murmuró molesto.

Mientras Gaara y Sasuke 'conversaban', por llamarlo de alguna manera, una pelinegra recién salía de la bañera, se puso delante del espejo y peinó su cabello mojado, minutos después se cubrió el cuerpo con una toalla seca, mientras dejaba que su pelo aún un poco mojado cayera sobre su espalda. Entonces se giró, en el mismo instante en el que la puerta del baño se abría, entrando el Uchiha. Los dos se encontraron frente a frente. Cuando se dio cuenta de su error ya era demasiado tarde, tenía a Alexis Black delante de él, con el rostro encendido y solo una toalla cubriéndola, lo que hizo que él también se sonrojase. Pero segundos más tarde... ¡¡Plof!! Torta atómica de Alexis Black.

- ¡¡Eres un pervertido!! – gritó la joven.

- E... espera yo no... sabía que estabas aquí, yo...

- ¡¡Obsceno pervertido!! – no le escuchó, y solo atinó a lanzarle todo lo que tenía a mano: champú, colonia, botellas de distintos tipos, toallas, zapatos, y una... ¿palangana? Bueno, sea como sea el caso es que la palangana le dio al Uchiha en toda la cara, dejándolo inconsciente – Pero qué se habrá creído.

- Neechan¿qué pasó¿Estás bien? – la menor, seguida de Kankuro, Temari, Deidara, Kisame, Kabuto, Sasuke y Gaara, apareció por el pasillo, a tiempo de ver como su hermana salía con gesto indignado del cuarto de baño y una gran vena en su sien.

- No te preocupes, Hana-chan, deberías preocuparte por otro – dijo, al tiempo que desaparecía por la puerta de su cuarto.

- ¿Otro? – repitieron todos sin entender.

Por lo que la curiosidad les venció y se asomaron al cuarto de baño, en el cual se encontraba el cuerpo inconsciente de Itachi Uchiha con el rostro rojo y la marca de una mano en la mejilla derecha, además de eso tenía los ojos en espiral.

- Se lo merece – dijo el menor de los Uchiha, lanzando una sonrisa irónica.

- I... Itachi-sama...

- No mires, Hana-chan, es una escena demasiado violenta para ti – el ninja médico le tapa graciosamente los ojos a la castaña.

- Pero será estúpido... ¿a quién se le ocurre? – dijo Gaara, con una leve gota en su sien, mientras miraba como Hana intentaba reanimar a Itachi echándole agua encima, a lo que el mayor fue respondiendo poco a poco.

- ¿Qué ha pasado? – se incorpora mientras se agarra la cabeza – Me duele la cabeza.

- No me extraña – dijo Hana, mirando el rostro rojo del mayor – Tiene un aspecto muy gracioso, Itachi-sama.

- Lo único que yo sé es que tu hermana tiene una buena derecha – respondió mientras Kabuto lo ayudaba a levantar.

- Eres idiota.

- Sasuke-san, no hace falta que lo insulte – Hana hace puchero.

- No me digas lo que debo o no debo hacer, a fin de cuentas es mi hermano¿no? – le dijo Sasuke, mirando a la menor duramente.

- Precisamente porque es tu hermano... es que no deberías tratarlo así... deberías darle una segunda oportunidad... todos la merecen¿por qué él no?

- ... – Sasuke no dijo nada, nadie dijo nada, pues Hana se había puesto muy triste y hablaba con voz débil.

- Perdiste a tu clan... pero al menos te queda él... deberías aprovechar, ya que es la nunca familia que te queda... y el único que realmente puede entenderte... – dio un suspiro y de nuevo sonrió – Kazekage-sama¿Quiere venir conmigo a buscar a mi hermana a ver si ya se le pasó el enfado?

- Vale – respondió un tanto sorprendido, mientras seguía a la joven que había recuperado su alegría por los pasillos en dirección a la habitación de Alexis.

El silencio reinó en el cuarto de baño, hasta que Sasuke decidió salir sin medir palabra alguna con los demás. Los ex-Akatsukis y los hermanos Sabaku no se miraron entre sí, se encogieron de hombros y salieron del baño. Gaara y Hana llegaban a la habitación de la pelinegra, no habían hablado por el camino, Hana le sonrió antes de tocar la puerta de la habitación, pero antes de que tocara la puerta se abrió, revelando la presencia de una Alexis completamente cambiada.

Había aprovechado para cambiar su vestuario: un pantalón negro semi acampano de las rodillas para abajo, unos converse negros con blanco, una playera sin mangas de cuello alto y un poco amplio color morado oscuro (del mismo tono que el traje de Ino) los bordes a la altura de las mangas son rojos al igual que un cinturón en la cadera que tiene inclinado con una hebilla plateada en la cual tiene el símbolo de su lado del clan: Una Luna Creciente, unos guantes rojos sin dedos con un dobles, y un especie de correa gruesa roja en el brazo derecho a la altura del busto y una banda roja con el mismo símbolo del cinturón en color plata a modo de diadema, en esta ocasión las puntas de su cabello eran de color rosa

- Neechan, te ves kawaii – la menor pone los ojos en estrellitas, mientras mira a su hermana mayor, que sonreía nerviosa ante el entusiasmo mostrado por la castaña.

- Te queda muy bien – dice a su vez el Kazekage de la Arena, a lo que Alexis sonrió.

- Gracias, Gaara, Hana. Por cierto¿qué hacéis aquí? – los mira confundida.

- Veníamos a saber si estabas enfadada todavía – aclaró el pelirrojo, al ver que Hana se había quedado mirando para la nada.

- Entiendo, no os preocupéis, además... ya le di su merecido al Uchiha – sonríe de forma maliciosa.

- Eso ya nos ha quedado claro, Hana-san tuvo que reanimarlo.

- Se lo merecía –dijo Alexis, encogiéndose de hombros.

- Lexi-neechan, eres muy dura – dijo Hana con una leve gotita.

- En realidad... creo que fui muy blanda con él... – decía mientras ponía gesto pensativo y empezaba a andar por el pasillo – Hana-chan, voy a ver Konoha¿te vienes conmigo?

- Yo... verás, Neechan, me gustaría quedarme... aún estoy algo cansada... – dijo la menor, con una sonrisa débil.

- Está bien, entonces debes guardar cama, dormir un buen rato y tomar las medicinas que Kabuto-san te ha estado dando¿vale?

- H... hai... – respondió un tanto asustada por semejante lista de cosa.

- De acuerdo, entonces... Gaara¿me enseñas la aldea? – le pregunta la mayor al Kazekage.

- Claro – aceptó, mirando con el ceño fruncido a Hana, que simplemente le sonrió con dulzura.

- Gracias, Gaara – nuevamente se vuelve hacia su hermana menor – Y tú ya sabes lo que tienes que hacer.

- Eh... ¿guardar cama, descansar y tomar medicinas?

- Exacto, intentaré volver lo más pronto posible, de modo que descansa.

- No te preocupes, Neechan, lo haré – le aseguró la menor, a pesar de que tenía otras cosas en mente, Alexis la miró con el ceño fruncido, luego suspiró y empezó a caminar por el pasillo hacia la salida, seguida de Gaara.

Cuando Hana se aseguró de que tanto el Kazekage como su hermana habían salido de la Mansión Uchiha en dirección a algún lugar popular en Konoha, sonrió y fue a la cocina, por el camino no se encontró con nadie, cosa que le extrañó, pero bueno, así tendría más tiempo para lo que quería hacer. Media hora después podemos observar a una Hana con un delantal blanco y azul puesto, varios ingredientes sobre la mesa de la cocina, y un libro de recetas que sostenía en la mano.

- Veamos... hemm... – mira con el ceño fruncido todas las recetas del libro¿qué haría¿Toffú¿Ramen¿Sushi¿Arroz? – Nunca he sido muy buena en la cocina, pero me esforzaré, vaya que sí – dijo la joven dándose ánimos a ella misma.

Mientras, a Gaara y a Alexis se habían sumado Kankuro y Temari.

- Así que esos son los Hokages que ha tenido Konoha – dijo Alexis, mirando la montaña donde estaban los rostros de todos los Hokages.

- ¿Ves el 4º? – le pregunta Temari.

- Sí, es el más joven de todos – responde Alexis fijándose bien.

- Es Yondaime, él fue quien selló al Kyubi – le explica Kankuro.

- ¿Al Kyubi? – pregunto confundida

- Es un Bijou, es decir un demonio, de nueve colas para ser exactos que una vez estuvo a punto de destruir la Villa Oculta de la Hoja, pero Yondaime lo detuvo... encerrándolo en el cuerpo de un niño recién nacido – dijo esta vez Gaara, mirando las caras de los Hokages con cierta tristeza.

- ¿Un niño recién nacido? – repite Alexis asombrada.

- Sí, lo conociste hoy, estaba en la oficina de Tsunade-sama y junto a Sakura-san y Sasuke-san.

- Junto a... ¡¡Naruto Uzumaki!! – dijo la joven, cayendo en la cuenta – Con razón las marcas en sus mejillas.

- Exacto, es por eso... que Naruto ha tenido una infancia difícil, fue rechazado por todos...

- "Al parecer... Uzumaki-san y yo no somos tan diferentes" – pensó la pelinegra sabiendo lo que eso significaba

- Pero Naruto ha demostrado que pese a todo siempre sale a delante, que vale la pena esforzarse y que nunca hay que renunciar a los sueños – dijo el pelirrojo, recordando al joven rubio de ojos azul cielo. – El quiere convertirse en el próximo Hokage.

- Ese chico... es muy maduro para ser tan pequeño... – los demás la miraron como si hubiese dicho una locura – ¿Qué?

- No, para nada, Naruto no es nada maduro – dijeron los Sabaku no a la vez, a lo que a Alexis le cayó una gota, preguntándose por qué lo dirían.

Mientras, en la Mansión Uchiha, en concreto en la cocina...

- Veamos... – decía la menor mientras buscaba entre los numerosos botes de especias – Ahora tengo que echar el azúcar... ¡Ahí está! – alarga el brazo para coger el bote, pero sin querer con el codo golpea el tarro de la pimienta que se cae, se abre y vierte el contenido dentro del caldero donde Hana preparaba la comida. – Azúcar – y pone una pizca de azúcar – Hmmm... etto... ¿y ahora qué? – suelta un suspiro y vuelve a mirar el libro de cocina.

Esta vez nos trasladamos al cuarto del moreno mayor...

- Hmmm... paso – dijo Itachi, mientras miraba su mano de cartas.

- Vaaale... hemmm... Kabuto¿Hana está descansando? – le pregunta el rubio al peliplateado mientras coge una carta del mazo y le salen dos cascaditas de los ojos al ver que era mala carta.

- Se supone que sí... – entonces se oye una pequeña explosión – Deidara, deja las bombas quietas.

- Pero si no he sido yo – el rubio rueda sus ojos.

Los tres ex-Akatsukis y el médico ninja se miran entre sí.

- Se le habrá caído algo a Sasuke – dijeron los cuatro al unísono.

No podían estar más equivocados, pues en la cocina se encontraba una Hana con una sustancia negra en la cara, como si le hubiese estallado...

- ... me ha estallado la comida... – dijo Hana con dos cascaditas – ¿Cómo es posible que la comida estalle? – Se preguntaba, mientras tiraba el contenido del cazo y volvía a empezar de nuevo – A lo mejor es que... le eché un poco de pólvora de Deidara-sama...

La joven volvió a empezar en su misión de hacer la comida sin que se le estalle en la cara. Mientras, Alexis y los Sabaku no daban vueltas por Konoha, hasta que llegaron a un lugar MUY popular...

- El Ichiraku... – susurra Temari con una leve gota – ¿Cómo es que siempre acabamos aquí?

- Este sitio debe tener un imán – dijo Kankuro de la misma manera que Temari.

- ¿Qué es el Ichiraku? – pegunta Alexis curiosa.

- Es un pequeño puesto donde venden ramen, Naruto se pasa ahí el 99.9 de su vida.

- ¿Y el otro 00.1? – a Alexis le salió una gota.

- En las misiones.

- ¡¡CHICOS!! – un eufórico Naruto los llamó desde el Ichiraku.

- ¿Quieres probar ramen? – le pregunta Gaara a la pelinegra.

- Bueno, vale – aceptó ella con curiosidad

En alguna parte del país del Fuego

- ¿Te queda mucho? – le pregunta Marius por enésima vez a Marlene

- Como no te calles me va a quedar más de lo que me falta – dijo ella molesta.

- ¿Por qué no te vas a espiar a las niñas esas y nos dejas en paz? – dijo Lavender con malicia.

- Quizás porque me gusta más verte enfadada que espiar a las crías – respondió el pelirrojo de la misma manera.

- ¡¡Eres idiota!! – Lavender le da un zape.

- Nos quejamos de lo insoportable que son esas niñas, pero vosotros no os quedáis atrás – dijo el más serio de todos, Nuiy, mirándolos con el ceño fruncido.

- ¿Nos estás llamando críos? – preguntaron el pelirrojo y la rubia.

- Algo así – dijo Nuiy intentando ignorarlos.

- Si seguimos discutiendo así jamás podremos encontrar a esas Bakuretsus blancas – razonó Marlene mientras escribía y tachaba varias frases en un pergamino.

- Tú procura acabar eso que llevas con el hechizo más de 4 horas – le dijeron los otros 3.

- No es nada fácil hacer un hechizo de resurrección, de modo que no os quiero oír más¿de acuerdo? – levanta la vista del pergamino y los mira de forma asesina, a lo que solo asintieron bastantes temerosos de la mirada que la peliazul les dirigió

País del Fuego

Villa Oculta de la Hoja

Mansión Uchiha por la noche

- Estoy rota – dijo Alexis mientras atravesaba la gran entrada, se habían recorrido hasta el último rincón de Konoha, y con la ayuda de Naruto pues más habían visto – ¿No oléis algo raro? – dijo la joven olfateando el aire.

- ¿Raro? – repitieron los Sabaku no, pero ellos no olían nada – No

- Será mi imaginación o me está fallando el olfato... – dijo una extrañada Alexis – "Qué raro, me olía a quemado" – pensaba mientras se dirigía a la sala, donde se encontraban ahora los ex-Akatsukis y Kabuto jugando todavía al burro con las cartas – ¿Pero qué...?

- ¿Queréis jugar? – pregunta Kisame, enseñándoles las cartas.

- Se nota que os aburríais... – dijo la Sabaku no con una gota.

- Ya es la hora de cenar¿vamos a la cocina o qué? – preguntó un molesto Sasuke al que habían obligado también a jugar a las cartas.

Todos asintieron, los que estaban sentados jugando a las cartas se levantaron, y los demás seguían a los dos Akatsukis hacia la cocina.

- Oye, Sasuke... – le llamó Itachi.

- ¿Ahora qué quieres? – le pregunta serio.

- ¿Quién ha hecho la cena?

Silencio sepulcral, se miraron entre sí y segundos después lo comprendieron todo, echaron a correr por el pasillo y se apretujaron por entrar a la cocina, cuando entraron por poco se les cae la mandíbula al piso. En la cocina estaba Hana, preparando la mesa, con un delantal... pero lo que más les causó sospecha fueron los múltiples de utensilios que se encontraban dentro del fregadero.

- Ah, ya habéis llegado – la menor sonrió tiernamente.

- Pero a ver¿tú no deberías estar descansando? – dijeron a la vez Alexis y Kabuto.

- Sí... pero es que... quería agradecer lo que habéis hecho por Lexi-neechan y por mí... y por eso... – señaló lo que había encima de la mesa, era curry, que a simple vista parecía normal.

- Pero, Hana-chan... – Alexis recordó un pequeño detalle, Hana no había cocinado en su vida por tres razones, la 1ª: era un peligro público en la cocina, La 2ª: no se entendía con los libros de recetas y la 3ª: simplemente no servía para eso.

- Pues nada, vamos a probar la comida de Hana-chan... – Deidara se sentó a la mesa completamente contento.

Todos le imitaron y se sentaron de forma distribuida, todos menos Hana, ella esperaba de pie y con las manos sobre su pecho en forma de súplica. Cogieron la cuchara y se sirvieron un poco de curry, que segundo más tarde se metieron en la boca, a pesar de que olía un poco raro, pero no tuvieron que esperar para saber la razón, pues al meter la cuchara en sus bocas se les quedó la cara... ¿cómo decirlo?¿Azul?

- ¿Qué... tal? – pregunta con miedo la menor.

- Eh... está muy bien, Hana-chan... – dijo Kisame con cierta dificultad.

- Es... original... – dijo a su vez Deidara tomando un poco de agua.

- Ah... tiene un sabor... distinto – dijo Itachi después de pensar un poco la palabra exacta para definirlo, vio de reojo a Sasuke, y notó que tenía cara de "¡Voy-a-escupir-esto-ahora!", así que se le adelantó y le dio una patada justo en la rodilla.

- UGH! – Sasuke casi se atraganta con la comida que aún tenía en la boca

- ¿Sasuke-san? – preguntó preocupada Hana

- Solo… solo que me pegue… con… la… mesa… jajaja… – sonrió nervioso al ver a Itachi con una mirada que decía "Por-tu-propio-bien-más-te-vale-no-escupir-esa-comida"

- "Creo que no les gustó..." – pensó la joven apenada mientras miraba con una débil sonrisa como los demás intentaban apremiarla.

- Está muy buena, Hana-san – dijo el Kazekage mientras le tendía el plato vacío – ¿Me pones más? – todos lo miraron con caras sorprendidas, inclusive Hana que sintió como algo se revolvía en su interior.

- ¿E... está seguro, Kazekage-sama? – le preguntó con los ojos como platos... no, como platazos.

- Claro – dijo con una MUY leve sonrisa, Temari y Kankuro se dieron cuenta de ello y se sorprendieron un poco, pero también sonrieron.

- E... enseguida se lo pongo – la chica reaccionó después del pequeño shock que le dio, y fue a servirle un poco más de curry al estilo Hana.

- Bueno, he de admitir que le salió mejor que la última vez – dijo Alexis con una sonrisa al notar como se había esforzado su hermana.

- Ya nos contarás... – dijo Temari mientras seguía comiendo y seguidamente bebía agua.

- ¿En serio te gustó, Gaara? – le pregunta un curioso Kankuro.

- Sí, no está mal, teniendo en cuenta como cocinaba yo antes... – el pelirrojo no continúa su frase, pero a los hermanos Sabaku no les salen unas gotitas y un pequeño tic en el labio.

- Aquí tiene, Kazekage-sama – Hana llega con el plato de Gaara, que lo coge como si fuera la comida más normal del mundo.

- Arigato, Hana-chan – dijo Gaara con voz suave mientras recibía el plato, a lo que Hana sonrió con dulzura y un leve sonrojo.

- Etto... – Hana empezó a hablar, ganándose la atención de todos – Sé... que no me salió bien, y... quiero daros las gracias por intentar alegrarme, pero... yo... ¡os prometo que la próxima vez me saldrá mejor! – dijo con mirada decidida, causando una sonrisa por parte de todos los presentes.

- Así se habla, Hana-chan, cuando las circunstancias parecieran estar en contra de uno, no hay que rendirse, sino poner optimismo, tomar las debidas precauciones, y avanzar hacia delante – dijo Alexis mientras todos la miraban confusos con una nueva cucharada de curry en la boca.

- Significa que nuca debo dejarme abatir por momentos de preocupación, sino afrontarlos con esfuerzo, esperanza y dignidad – aclaró la menor, a lo que los demás asintieron.

Entonces continuaron comiendo, hasta que cada uno terminó su plato, eso sí, gastaron todo el agua que había en la casa, Hana se dio cuenta de eso con una pequeña gota, quizás con lo que se había pasado era con la pimienta... o con la sal... mientras pensaba eso recogía los platos de la mesa y los ponían en el fregadero con los demás para lavarlos a continuación.

Mientras, los demás estaban en la sala pasando la comida, para variar Sasuke, Itachi, Kisame, Deidara y Kabuto jugaban a las cartas, con un vaso de agua al lado.

- ¿Qué te pareció Konoha? – le pregunta Kabuto a Alexis, que los miraba jugar.

- Es muy bonita, y hay muchos lugares interesantes – dijo con sinceridad, a la vez que veía como Itachi sacaba una pareja de copas – Naruto-san nos enseñó más lugares de los que Temari, Kankuro y Gaara conocían.

- No me extraña, dudo mucho que alguien conozca Konoha mejor que ese Uzumaki – dijo Itachi con una media sonrisa.

- Bueno, teniendo en cuenta de quien estamos hablando... – Sasuke roba una carta del mazo.

Una media hora después pareció Hana por la puerta, claramente se había ido a dar una ducha, pues traía el pelo mojado y se había cambiado de ropa, pues la otra estaba 'algo' estropeada: ahora la que llevaba consistía en unas botas altas azul pálido, el calcetín blanco le sobresalía un poco dejándolo a la vista, llevaba también una minifalda de tablas vaquera con un cinto azul metálico, a juego, una camisa de manga hasta debajo de los codos de color blanco y con los bordes azules y en la espalda llevaba el símbolo del Ying y el Yang dentro de un Sol dorado, además llevaba una playera de manga larga a modo de abrigo de color blanca. Su cabello lo había recogido en dos coletas altas y los flecos le caían sobre la frente (es el mismo peinado que tiene Naruto cuando realiza el Sexy no Jutsu)

- Hana-chan, te ves muy mona – dijo Deidara sinceramente mirando a la menor.

- Etto... Arigato... – dijo Hana mientras su rostro adquiría un tono rosado.

En alguna parte del país del Fuego

A media noche

- Muy bien, aquí está el conjuro – Marlene les pasó a sus compañeros un pergamino lleno de tachones y borrones, pero en el que estaba escrito el conjuro al final en letra mayúscula.

- ¿Y la letra mayúscula por qué? – pregunta Lavender con el ceño fruncido.

- Para que no tengáis dificultades – contestó ella.

- ¿Solo hay que decir estas palabras? – pregunta el pelirrojo.

- No, esperad un momento – dicho lo dicho Marlene procede a dibujar un círculo en el suelo, en cada extremo donde se hace más pronunciada la curva coloca las cuatro velas que representaban a los elementos que dominan, y en el centro vierte lo que parecen ser cenizas.

- Vaya, a ese tío lo incineraron – Lavender pone cara de asco.

- ¿Qué esperáis? Poneos en círculo detrás de cada una de las velas que os representan – ordenó ella, mientras ellos la obedecían fue a buscar cuatro botes pequeños que tenían un líquido entre vede y azul.

- ¿De qué está hecha esta poción? – pregunta Nuiy cuando recibe su frasco.

- De raíces de mandrágora, espinas de una rosa marchita y mohosa, sangre de unicornio joven, polvos de cuerno de unicornio y ojos de fénix – explicó rápidamente mientras ponía los últimos retoques – De acuerdo, cuando yo os diga tirad las pociones hacia las cenizas de ese tal Orochimaru, seguidamente cogeos de las mano y recitad el hechizo¿queda claro?

- Como el agua – responde Marius, ganando una mirada de esas que matarían por parte de Marlene.

- Bien, tirad las pociones.

Los otros tres obedecen, y junto con ella tiran la poción a las cenizas, nada más hacer contacto el líquido con las cenizas se empezó a formar una especie de neblina blanca. Se miraron entre ellos y empezaron a formular todos juntos el conjuro, mientras sus miradas se posaban en la neblina y las cenizas.

Tinieblas escuchen nuestro llamado
traigan a quien jamás han matado
dejen que el mal del pasado
regrese y permanezca a nuestro lado
que el oscuro viento se lleve el poder de la luz
y dejen que la fruta que pereció aquí
aparezca y vuelva a vivir

La neblina se volvió más espesa y cubrió toda la estancia, los Bakuretsus oscuros se soltaron y se prepararon por si acaso el hechizo les había salido mal. Pero una vez se disolvió la niebla blanca, los 4 pudieron ver a un hombre parado en medio del círculo, mirando con curiosidad el lugar, entonces sus ojos de serpiente se posaron el las personas que lo habían revivido.

- ¿Me llamabais? – Orochimaru sonríe maliciosamente

- Perfecto – los 4 Bakuretsus sonrieron complacidos.