Stuck In A Moment
James Potter
Los dos gnomos que ejercían el trabajo de porteros en Gringotts le abrieron la puerta a un muchacho de unos once años, con el pelo color azabache muy alborotado y con unas gafas de montura rectangular, que iba con un pequeño morral cruzado de tela café; la correa de este descansaba en uno de sus hombros, y cruzaba su cuerpo para que el chico tuviera libres las manos, sin la preocupación de que el morral se le pudiera caer. El muchacho miró a los gnomos, que parecían aburridos y les sonrió.
Al salir a la luz del sol que inundaba al Callejón Diagon, palpó el bolso con su mano derecha. "Después de comprar los libros, iré a comprar un helado" pensó, mientras su sonrisa aumentaba. Había estado de excelente humor, desde que había recibido la carta confirmando una plaza disponible para el en el colegio de magia y hechicería más prestigioso del mundo.
Además, el chico había estado presionando a sus padres para ir a comprar sus útiles al Callejón Diagon desde hace meses, aun cuando sus padres siempre le decían "pero si ni siquiera haz recibido tu carta de admisión" con una sonrisa bondadosa en sus caras. Bueno, ahora no tenía ningún pretexto para no acompañar a su hijo a comprar los útiles, así que ese sábado por la mañana habían partido con un muy emocionado James hacia el Callejón. Mientras ellos iban a comprarle el telescopio, el caldero y las redomas de cristal, junto con el kit de ingredientes para Pociones, le encargaron a el ir a comprar todos los libros que iba a necesitar durante su primer año, y los que iba a utilizar durante toda su estadía en Hogwarts.
Caminó unos minutos, hasta una tienda en donde había un gran letrero que decía "Flourish y Blotts" en letras grandes y con muchas florituras. Entró, sacando su lista de útiles y se la entregó a un vendedor que le ofreció ir a buscar los libros que necesitaba.
Mientras deambulaba entre las estanterías, para pasar el rato mientras iban a buscar sus libros, se encontró con un chico de más o menos su edad, con el mismo pelo negro, aunque nunca tan desordenado con el suyo. Se veía bastante afligido, mientras mantenía la mirada fija en una de las estanterías. James, siempre bromista, se acercó al chico, y el puso la mano derecha en su hombro izquierdo, mientras le decía:
-¿Estás bien? Luces peor que un augurey.
El muchacho lo miro, mientras una pequeña sonrisa se asomaba en su cara.
-Si, estoy bien- dijo con voz baja y algo afectada. Se quedó mirando a James un momento y luego dijo extendiéndole una mano para estrechársela- Sirius Black.
-James Potter- respondió el chico con una gran sonrisa en el rostro-. ¿Tu también entras a Hogwarts este año?
-Si, tengo muchas ganas de ir- dijo Sirius, mientras su sonrisa se agrandaba un poco más-. Todo, con tal de no estar en mi casa- murmuró sin poder evitarlo.
-¿Te llevas mal con tus padres? Que malo- dijo James, que no había podido evitar escuchar el chico, mientras miraba algo incomodo al suelo. Pensó que lo mejor para estos casos era cambiar de tema rápidamente, así que dijo, otra vez alegre- ¿En que casa quieres estar? Yo quiero estar en Gryffindor, toda mi familia a estado en Gryffindor.
- Toda mi familia ha estado en Slytherin, así que seguramente me desheredarían si voy a Gryffindor, o a Hufflepuff- dijo Sirius, sin ninguna expresión en la cara-. Pero me gustaría estar en Gryffindor, aunque Ravenclaw no estaría nada mal- agregó, mirando a James.
El vendedor al que James había encargado la lista de libros llegó con los ocho libros envueltos en papel marrón. James le pasó los galeones correspondientes, y se dio vuelta para despedirse de Sirius.
-Bueno, seguramente mis papás me están esperando, así que mejor me voy- dijo James, tratando de sostener el pesado paquete.
-Ok, entonces...- dijo Sirius, sonriendo ante la escena que se presentaba ante sus ojos: un muy complicado James tratando de sujetar un gran paquete, y a la vez, tratando de guardar en su morral el vuelto que el vendedor le había dado- nos vemos en el Expreso de Hogwarts.
-Nos vemos ahí- respondió James, una vez que logró poner el vuelto en su morral, y se dio vuelta para salir de la tienda, medio arrastrando el paquete.
-¿Necesitas ayuda?- pregunto el chico divertido, caminando hasta ponerse a la altura de James, mientras, sin esperar respuesta, sostenía el otro lado del paquete, haciendo más fácil de llevarlo para James.
-¡Gracias! Mis padres deben estar esperándome en la Heladería Florean Fortescue, les dije que nos encontraramos ahí.
Los dos muchachos salieron de la librería, mientras conversaban animadamente de Quidditch, un tema en el cual tenían demasiado en común. Llegaron hasta la Heladería, mientras hablaban sobre el último partido importante que había tenido el equipo de Inglaterra:
-Creo que no les fue muy mal esta vez- dijo James, no muy convencido de sus propias palabras-, han tenido peores partidos.
-¿"No muy mal" es perder 380 a 50?- replicó un exasperado Sirius-. Fue totalmente vergonzoso, creo que al equipo de Escocia podría estar mejor este año.
-¿Tu crees? No estuvieron muy bien en el partido contra Croacia- opinó James, algo dudoso.
-Pero por lo menos no perdieron por 330 puntos- dijo Sirius, riendo.
Llegaron hasta la Heladería, y buscaron con la mirada a los padres de James; los encontraron fácilmente, ya que estaban sentados en la terraza del local, mirándolos con una sonrisa.
-Por fin llegas, James- dijo sonriente el padre de James-. Pensamos que te habías entretenido en algo.
-Papá, mamá, este es Sirius Black, también va a empezar Hogwarts este año- exclamó James sonriente. Una sombra de duda se entrevió en los ojos de los Srs. Potter ante la mención del apellido Black, pero esta expresión desapareció enseguida, reemplazada por una más alegre.
-Encantada de conocerte- dijo la Sra. Potter, mientras le extendía la mano a Sirius, para estrechársela. El Sr. Potter sonreía mientras decía:
-¡James! No has entrado a Hogwarts todavía y ya estás haciendo amigos- mientras pequeña risa escapaba de sus labios. Sirius solo sonreía, mirando como los padres de James se llevaban tan bien con su hijo.
-Bueno- empezó Sirius-, tendría que irme ahora...- pero fue interrumpido por James.
-Quédate a comer un helado con nosotros¿Puedes?.
-Ehhh...- dudó Sirius.
-Vamos, hijo; quédate, y come un gran helado de frambuesa con nosotros- agregó la Sra. Potter, invitando al chico a quedarse un momento con ellos.
-¡Bueno!- respondió Sirius entusiasmado-. No va a ser hacer ningún mal si me tomo un helado.
-¡Así se habla, compañero!- exclamo James, entusiasmado, mientras un camarero de la Heladería venía a tomarles la orden.
Desde un lugar muy lejano de donde subia anteriormente los capitulos, estoy subiendo el prologo de uno de los merodeadores mas queridos: James Potter! (mil disculpas por el no uso de tildes y cosas asi, el teclado americano es condenadamente enredado)
Creo que este es uno de los prologos que mas me gustan, ya que muestra el inicio de algo tan hermoso como la amistad que tenian James y Sirius, algo tan fuerte como para durar pasada la muerte... Asi que creo que esto es un buen comienzo para algo tan fuerte
Despues de este capitulo, queda un solo prologo (o quizas dos, todavia estoy indecisa, pero lo mas probable es que sea solo uno) que tengo que subir para empezar con la verdadera historia de Stuck in a Moment, asi que espero que les guste esto!
Besos para todas las personas que llegaron hasta aqui, y por favor! un review seria mas que bienvenido, you would make my day!
RoLiTa
PD: saludos desde Avondale, Arizona!
