N/A:

Konichiwa! ¿que tal? Yo estoy muy bien! Luego de unas merecidas "vacaciones", estoy de regreso para actualizar este fic, xD Estoy muy feliz, por que culmine el semestre y lo hice muy bien. También estoy alegre por que este próximo año se que será uno de cambios y que mis metas se cumplirán! También se que todas las de ustedes, mis amados lectores, también se cumplirán, así que si alguno anda con los ánimos por el piso, don't worry, be happy. Las cosas pasan por que han de pasar y hay que sonreír y ver la vida con diversión.

Dejando a un lado mi "parte" filosófica, les diré que aquí esta el nuevo cap (obvio Killer, sino no te estaríamos leyendo, doooo, xD) Se que muchos me preguntan: —"Oye tu, ingrata, cuando piensas actualizar Bittersweet Symphony, Without you, Beautiful Lie, A geisha's dream, Star Collision (esta es de la que mas preguntan, por que será? pervertidos!, xD) pues les diré que próximamente habrán actualizaciones. Referente a Goodbye Halcyon days, mmm, estaba pensando borrarla y comenzarla de nuevo. Verán, la historia ya no me convence, no tengo ideas, perdí su musa y tengo una idea mejor en mente, y creo que para crear una historia parecida, mejor le doy Cristiana sepultura a esta y creo la nueva, ¿que creen?

Sobre este capi, se que muchos habran pensando en el primer cap "esta Killer, pervertida, lo único que pasa por su loca mente es hacer locos smex por eso esta historia de vikingos sexys con doncellas hermosas" buahahaha pues no (bueno, he de admitir que esa fue mi primera idea, xD) pero no, no y no. Si tiene historia y aquí descubrirán algo que los dejara O.O

Todos los capítulos (hasta lo que tengo pensado) comenzaran con un flashback que será muy importante para el desarrollo de la historia!

Agradecimientos:

Gracias a todos por dejarme sus reviews. Mil gracias, no importa si es en español, frances, ingles, elfico, narniano o japones, mil gracias! Los duendecillos azules de Orihime se lo agradecen, igual que esta humilde servidora (que segun mi familia, ha dejado de ser humilde por decirselo a si misma, xD)

Disclaimer:

Todo Bleach es de Tite Kubo.

Advertencia:

Contenido para adultos. Escenas con tensión sexual y comentarios impropios para menores de edad. Toda la historia girara en torno a situaciones de adultos. Leer bajo su propio riesgo. Contiene OCC y muchos de los personajes no actúan como lo harían en el manga. Se hace referencia a muertes y al uso de pieles de animales (no apoyo la muerte de animales, simplemente debo mencionarlas por la simple razón de que en esta época eran utilizados.) Próximamente capítulos con contenido sexual.


CAP IV:

El palacio real siempre había estado repleto de personas. Su alteza, el Rey Yamamoto I, era un hombre que le gustaba que todas las cosas fueran hechas bien y por eso prefería que todo lo que tuviera que ver con los intereses de su país, se hicieran en su palacio. Decenas de negociantes y de miembros de familias nobles visitaban el castillo a diario, buscando conversar con el Rey. En algunos casos, los miembros de las familias se quedaban en la capital, como era el caso de la familia Inoue. Lord Daisuke y su primogénito, el recién nacido Sora Inoue. La noble familia poseía una casa en el centro de la ciudad, para así estar más cerca del palacio.

Para la esposa del rey, era algo normal, de la misma forma que lo era para su hija mayor, la joven princesa de diecisiete años y para su hermana menor, la princesa de diez años, Soi Fong. La princesa mayor, recibía las visitas con alegría, porque eso significaba que ella no se aburriría, además de recibir elogios por su despampánate belleza.

La joven noble había sido comprometida con otro joven noble, de muchísima importancia en el país. Ella, a pesar de no querer casarse por "negocios", se encontraba alegre, por que al menos ese joven era su amigo, y ella lo conocía desde que era pequeña. Los dos chicos jugaban en los jardines del palacio, además de que cabalgaban juntos por los bosques. Ella no lo amaba, pero creía-en el fondo de su corazón- que ella llegaría a amarlo con el tiempo.

Pero muy poco sabía esa joven noble, que su vida cambiaria en cuanto ella visitó la bahía, en compañía de su ama de llaves y amiga, Isane. La joven ama de llaves era una chica de cabello grisáceo y de sonrisa encantadora, además de ser muy fiel a su ama. Las dos jovencitas caminaron por la playa, riendo y observando todo a su alrededor, observando el mar, y allí algo les llamó la atención. En medio del océano, el cuerpo de un joven muchacho flotaba. Sin pensarlo dos veces, la joven noble corrió hacia la playa.

¡Princesa, espere!— gritó su acompañante, corriendo hacia la joven princesa. La chica de cabello castaño se había sumergido en el agua y había comenzado a nadar hacia el cuerpo flotante. El vestido rosado de la joven estaba mojado, mientras que su cabello rizado se había alaciado debido al agua salada que lo humedecía. La chica tomó una de las manos del chico y lo halo hacia ella, observando que este joven inconsciente poseía ropas de pieles de animales y en su cabeza había un casco con dos cuernos. La noble ignoro el hecho de que ese chico no era cualquier joven, sino un bárbaro.

A pesar de ser verano, las aguas del océano estaban frías, pero la noble sabía que no moriría a causa de una neumonía. Ella sobreviviría, y él también. La princesa, con mucho esfuerzo llevó al joven bárbaro hasta la orilla, dejándolo caer suavemente sobre la arena. Arrodillándose a un lado de él, la princesa buscó su respiración y se percató de que el joven de cabello negro comenzaba a respirar normal. La princesa sonrió ante la noticia de que ese chico viviría.

Abriendo lentamente sus ojos, el bárbaro observó maravillado a la joven que le había salvado su vida. En su tribu siempre le habían dicho que los "civilizados" eran personas malvadas, que detestaban a todos aquellos que no pensaran igual a ellos. Pero esa chica lo había ayudado, y ahora lo observaba con una mirada llena de ternura y delicadeza. Los rayos de sol hacían que el cabello de esa hermosa joven se volviera mucho más claro, casi naranja, mientras que sus ojos castaños brillaban.

¿Quién eres? ¿Estás bien?— preguntó la joven, con la voz más suave y dulce que él jamás había escuchado en su vida. El chico no pudo dejar de embozar una sonrisa tonta en sus atractivas facciones, provocando las suaves risas de la chica. Ese chico sí que era raro, pero también era apuesto. Al menos debía ser dos o tres años mayor que ella.

I-ishin. Y si, si estoy bien. — balbuceo el joven, aun con esa tonta sonrisa en su rostro. El jamás había visto una diosa en su vida. Si sabía que las diosas que estaban en Asgard eran hermosas, pero nunca había visto una en persona. Supuso que esa chica debía ser una de ellas, o quizás era una Valkiria, que había venido a llevarlo al Valhala.

Me alegro mucho. —sonrió la joven noble. La princesa se volteó para ver a su acompañante respirando hondamente tras de ella. Isane era una chica dulce, pero como casi todos los empleados del castillo, siempre estaba atenta a que todo lo que tuviera que ver con la princesa fuera lo más correcto. —Estoy bien, Isane. Y Sir Isshin, también lo está. — replico, aun sonriente. Su ama de llaves observó con cierto recelo al joven muchacho que yacía en el suelo. Él tenía ropas de bárbaro, debían tener cuidado.

Yo me he presentado, pero tu no. — señalo el joven de cabello negro, rascando su cabeza. La princesa se sonrojó ante su falta de respeto. A pesar de que el chico era un bárbaro y su pueblo no era muy tolerante con ellos, la princesa nunca había tenido algún altercado, por ello no tenia por que odiarlos o faltarles el respeto.

Me llamo Masaki. —respondió la chica, logrando que Isane abriera sus ojos como platos. ¡Su alteza estaba revelando su nombre a un bárbaro! Si su alteza real Yamamoto se enteraba que ella no sólo había hablado con un bárbaro, sino que lo había salvado y encima de todo se había presentado ante él, ¡sin miedo alguno!

Pero el destino ya estaba fijado. Skuld (n/a: criatura mitológica nórdica, que junto a Urðr y Verðandi tejen el pasado, el presente y el futuro, respectivamente. –Skild teje el futuro) Muy poco sabrían esos dos chicos, que sus vidas cambiarían para siempre.

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Esto era sencillamente intolerable. No, no era intolerable, esto era una falta de respeto y una falta a su apellido. ¿Cuándo se había conocido a un Kuchiki que limpiara pisos? ¡Si su hermano lo supiera estaría furioso! ¡Los mataría a todos! ¡Malditos! ¡Ojala esa nave su hundiera con todos! No importaba si ella también moría, total, so la liberaría de este penoso y humillante trabajo de limpiar suelos barbaros.

—Te falta esta parte, enana. — señaló Renji, con una sonrisa de autosatisfacción en su rostro, mostrándole una parte sucia del piso de la embarcación. Rukia mordió su lengua para no gritarle ni saltarle encima. —Uh, parece ser que a la pequeña noble le han comido la lengua los ratones.— se burló el teniente, cruzándose de brazos. El ojo de Kuchiki había comenzado a sufrir un tic nervioso, por suerte su cabellera negra ocultaba su rostro.

—Ignóralo, Rukia. Sólo continua, pronto acabaremos. — replico suavemente Orihime, restregando el suelo de la embarcación. El capitán Kurosaki no la había enviado a restregar suelos, pero ella al ver a su querida amiga gritar y maldecir (además de patear, morder, dar puñetazos y amenazar con lanzarse de la nave) se ofreció a ayudarla en su trabajo de limpieza. Lady Inoue era mucho más sencilla que Kuchiki, ella ayudaba a sus amas de llaves a arreglar las camas, a cocinar y algunas veces a limpiar. Rukia, por otro lado, en su vida había tocado una toalla húmeda para limpiar, mucho menos había tocado un chuchillo para cortar carnes. Los Kuchikis detestaban hacer labores del hogar, en especial los de cocina. Esa definitivamente era la peor humillación que podían hacerle a un Kuchiki.

Ichigo se había negado en dejar que su "propiedad" limpiara los suelos, pero luego de que la chica le suplicara que la dejara ayudar a su amiga, lo permitió. Orihime prácticamente se había arrodillado, le había llorado y le había dicho que él podría hacer lo que quisiera con ella, pero que dejara a Rukia sin hacer ningún trabajo. La chica sabía como eran los Kuchiki de testarudos y sabía muy bien que su mejor amiga se sentiría humillada, por eso no le importo arrodillarse ante el capitán, para que este la dejara solamente a ella a cargo de la limpieza.

El joven príncipe acepto que ella trabajara con la condición de que ella tendría que continuar con su "trabajo nocturno" que probablemente se volvería mucho mas serio, pero de ninguna manera estuvo de acuerdo con que fuera solamente ella la que trabajara, el capitán obligo a Rukia a trabajar también, cosa que no animo mucho a la pequeña noble-que no sabía nada del pacto de su amiga-. Él no entendía como una joven noble como ella (Orihime) podía ser tan bondadosa.

Las dos nobles continuaron restregando los suelos, sintiendo las frías aguas cortando sus dedos. El ambiente estaba horriblemente frio, y el agua que ellas estaban utilizando para eliminar la suciedad del suelo, estaba congelada. En más de una ocasión tuvieron que utilizar sus puños para romper el hielo. Orihime tenía una de las ropas del capitán, cubierta de pieles blancas, que le llegaban hasta sus rodillas. Rukia, por otro lado, poseía un abrigo del teniente de cabello rojo, que al ser tan alto le llegaba hasta los tobillos.

Llevaban cerca de dos horas en esa tarea y parecía que no tenía fin. Quizás iban a estar allí durante toda la tarde y noche. Los dedos de Orihime gritaban por que les dejaran descansar, mientras que las uñas de Kuchiki sangraban por el contacto con las frías aguas.

—Vayan a ayudar a Tessai a cocinar, hace demasiado frio como para que continúen. — ordenó Renji, ladeando su rostro. Él sólo deseaba darle un escarmiento a esa tonta y pequeña (además de linda) noble, para que dejara de creerse mejor que nadie. Esa chica necesitaba un poco de sencillez en su interior (como su amiga de cabello naranja-quien a pesar de no tener como castigo el limpiar los suelos (ella tenía otro trabajo) se había ofrecido (llorando y suplicando) a ayudar a su amiga), algo que parecía que ella no conocía o que su familia no le había inculcado. Pero definitivamente el tiempo no estaba ayudando en su tarea. Él quería darle una lección de humildad no que muriera a causa de frio.

— ¿Cocinar?— preguntó Rukia, observando fijamente al teniente, mientras sus mejillas comenzaban a enrojecerse a causa del enojo. Este asintió, provocando que Orihime suspirara y negara la cabeza. Esto iba a terminar en algo malo. Muy malo. Nunca de los nunca (jamás de los jamases) le digas a una Kuchiki que vaya a cocinar. Nunca. — ¡MUERETE MANDRIL!— gritó la joven noble, saltando hacia el teniente y comenzando a golpearlo.

¿Quién se creía que era ese estúpido mandril? ¡Él solamente era un tonto bárbaro! ¡Ella podía soportar que la pusieran a limpiar el suelo, que la enviaran a sacar el agua del sótano, pero JAMAS, que la enviaran a las cocinas! Para su familia, los empleados que trabajaban en las cocinas tenían el cargo más bajo de todos. Ningún Kuchiki pisaba las cocinas, como tampoco las bóvedas ni los sótanos. Visitarlos desprestigiaba su apellido y este cabeza de piña le estaba diciendo que ella iría a cocinar. ¡La estaba humillando!

Rukia parecía una gata enojada, lanzándole arañazos, golpes, mordiscos y patadas al joven teniente, que trataba de quitársela de encima. Renji rodó por el suelo, con la chica aun sobre él, mordiéndole las orejas. — ¡Suéltame! ¡Maldita enana del demonio!— gritaba el teniente, tratando de que la noble no le pegara en el rostro. ¡Por el amor al Valhala! ¿Qué demonios era esa chica?

— ¡Rukia!— gritaba Orihime, tratando de separar a su amiga del teniente. Renji jamás había golpeado a una mujer, y jamás lo haría. Para él, todo aquel que lo hacía era basura. Pero joder sino comenzaba a arrepentirse de ese pensamiento. ¡Esa chica lo estaba golpeando en sus partes nobles, en su rostro y en su estomago! Le había mordido sus orejas y le había aruñado sus mejillas.

— ¿Qué demonios está pasando aquí?— gritó el capitán Kurosaki, siendo acompañado de un joven alto de cabello azul claro. El aspecto del joven era intimidante, porque sus ojos eran del mismo color y su cuerpo era atlético y era alto, muy alto. Al otro lado del capitán, se encontraban otros dos hombres. Uno de ellos era de piel blanca, tenia ojos azules oscuros y el color de su cabello poseía un tono similar al de sus ojos. El último hombre, era un joven alto y ancho, de piel morena y cabello castaño oscuro. Orihime no podía distinguir sus ojos por que unos mechones de cabello los ocultaban.

El joven de cabello azul celeste comenzó a reírse en voz alta al ver el estado de su compañero. —Joder, Renji. Sabía que algunas veces eras inútil, pero ser golpeado por una mujer te convierte en el rey de los inútiles. — vocifero el joven hombre, aun riendo. El chico de piel morena ayudo a Renji a quitarse de encima a Rukia. La noble aun continuaba gritando y moviéndose bruscamente para continuar atacando a Renji. — ¿Están seguros de que esto—señaló a Rukia—es una noble? Para mi parece un gnomo salvaje. —puntualizó, provocando que Ichigo volteara la cabeza, ahogando las risas.

— ¡TU!— comenzó a gritar Kuchiki. Ella estaba harta de todo esto. Estaba cansada de que la estuvieran llamando gnomo, de que faltaran al honor de su apellido, que la humillara, de que la hicieran trabajar como esclava, que se burlaran de su estatura. ¡Ella estaba cansada de todo esto! Las lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas. Eran lágrimas de odio, de frustración, de ira, de humillación y sobre todo de tristeza. Ella sólo quería regresar a casa.

—Ahh, la pequeña ha comenzado a llorar— señalo Grimmjow, el joven de cabello celeste, provocando que Rukia lo observara con rabia. Orihime se colocó delante de Rukia, ocultándola de los hombres, que la observaban con burla en sus rostros. — ¿Qué ocurre, princesa?— preguntó con cierto tono de mofa en su voz.

— ¡Basta! ¿No están satisfechos con llevarnos no se a donde? ¿No están satisfechos con desprestigiarnos, sino que tienen que humillarnos? ¡Si nos van a asesinar, háganlo ya! ¡Pero no continúen con este estúpido y miserable juego de burla y humillación! ¡No son mejores que nosotras, tampoco nosotras somos mejores que ustedes! ¡Sólo pedimos que nos traten como lo que somos!— gritó la chica molesta, mientras sus mejillas se ruborizaban por la ira y comenzaban a humedecerse por sus lagrimas.

Esta vez fue el turno del capitán en hablar. Los cinco hombres se habían quedado paralizados al escuchar el tono de determinación y coraje de la joven, defendiendo a su mejor amiga. — ¿Y que se supone que son? ¿Cómo se supone que las tratemos?— dijo con cierto desdén en su voz Kurosaki. Ya se imaginaba que la chica respondería como "nobles" y los obligaría a que las trataran como reinas.

Orihime sonrió de manera agridulce, antes de responder. —No sé como las mujeres de su pueblo son tratadas, tampoco sé cómo son sus costumbres o como ustedes se tratan entre sí. Pero en mi sociedad, las mujeres son tratadas con respeto. Ningún hombre se burla de ellas, tampoco se ríe por su físico o la hace hacer cosas que van en contra de sus principios y morales. Los verdaderos hombres tratan a las mujeres con respeto y delicadeza, no importa si sus manos están manchadas de sangre por las guerras, un verdadero hombre sabe cómo hablarle a una mujer. — dijo en voz alta, observando fijamente al capitán, sin miedo alguno en sus ojos grises. —Sólo trátenos como lo que somos, dos damas. No importa si somos inglesas o barbarás, si somos pobres o somos ricas, somos mujeres y deben respetarnos y no tratarnos como si fuéramos objetos. — Lady Inoue jamás había hablado en voz alta, tampoco había reprendido a un hombre y mucho menos a cinco.

Rukia se había quedado paralizada. En su vida había visto a Orihime actuar de esa manera, tan madura e inteligente. Mostraba la verdadera inteligencia y gracia de las Inoue. Nadie podría negar que esa chica llevara sangre noble en sus venas. Incluso enojada se veía hermosa, su cabello se movía lentamente por la brisa, mientras que sus ojos observaban fijamente al capitán.

El joven de cabello negro-azulado, asintió, sintiéndose realmente avergonzado. Uryu era el único hijo de uno de los mejores doctores y militares-además de ser el mejor amigo del rey Isshin- de la aldea. A pesar de ser cien por ciento bárbaro, el joven era diferente. Era inteligente, culto y educado. Detestaba que todos pensaran que los barbaros eran todos iguales, porque él no lo era. —Tiene toda la razón en estar enojada, my lady. Estos hombres todos son unos idiotas e incompetentes— observo con mala cara a Grimmjow, Renji e Ichigo, llevándose a cambio miradas de rencor ante su traición—ruego que los disculpe. Pero debo aclararle que las mujeres en nuestro pueblo también son tratadas con respeto. Sólo que ciertos hombres—volvió a mirar a los tres chicos— no nacen para conocer la palabra respeto. En muestra de mi vergüenza, y de la de mi compañero Sado—el chico de cabello castaño asintió— les ruego que nos acompañen al interior de la embarcación. Tessai estará muy complacido de prepararles algo de comer y yo podre prepararles algún atuendo que las mantenga abrigadas. — comentó Uryu, sonriendo levemente.

Orihime le ofreció una reverencia al joven de Ishida, para luego realizar el mismo acto a Sado. Rukia, un poco más calmada, imito a su compañera, sorprendiendo al teniente Abarai, al ver que la chica no siempre se comportaba como una enana demoniaca. Uryu abrió la puerta que conducía a las cocinas y dejo pasar a las dos chicas, que temblando por el frio, entraron. Sado las siguió y las guió por el largo pasillo. Ishida se detuvo ante la puerta, para voltearse y dirigirse al capitán Kurosaki.

—Realmente no comprendo cómo osas en tratar a dos damas provenientes de este pueblo, cuando en tus venas también corre la misma sangre inglesa que en las de ellas. — Ichigo apretó los puños, él odiaba admitir eso. Detestaba saber que en sus venas no sólo corría sangre nórdica, sino inglesa. Lo odiaba de la misma manera que aborrecía su maldición. Claro, Kurosaki amaba a su madre, mas sin embargo odiaba la sangre de esta. —Sin duda alguna tampoco me lo esperaba de ti, Grimmjow. Moriría por saber como reaccionará Neliell. No creo que vaya a estar muy feliz. — el color abandonó el rostro de Grimmjow. ¿Nel? ¿Su esposa, Nel? ¡Joder no!

—Oye Ishida, Nel no necesita saber esto. Podemos arreglarlo con una cerveza, ¿sí? Es más, ¡te regalare uno de los corderos que adquirí! — comenzó nervioso Grimmjow. La última vez que uno de sus amigos (¡malditos!) habían ido donde Nel, y le habían comentado de sus imprudencias, no le había ido nada bien. Su esposa lo dejo durmiendo con los cerdos en el corral y no habían tenido sexo durante dos semanas. Sin contar los gritos e insultos de la joven guerrera.

Ishida ignoró por todo lo alto al joven de cabello azulado, para centrar su vista en Abarai, quien limpiaba la sangre su nariz, producto del puñetazo de la enana. —Si no fueras tan idiota, quizás ella no te golpearía tanto. — dicho esto, el más sensato de los cinco amigos, se retiró, siguiendo el camino que minutos antes habían seguido Sado y las dos chicas.

—Idiota— mascullo Ichigo, sintiéndose ridiculizado y humillado por su compañero, además de su "propiedad". La chica lo había hecho ver como el peor de todos. Y felicidades, lo había logrado, porque ahora el joven príncipe no dejaba de sentirse como un maldito infeliz que había humillado y denigrado a una mujer. Quizás jamás hubiera violado a una dama, pero la había humillado y la había obligado a acostarse con él. Si, sin duda alguna él era el caballero que toda dama deseaba. Sí, claro.

—Él no dijo en serio lo de Nel, ¿verdad?—preguntó aun asustado Grimmjow. Él no deseaba ni siquiera imaginarse lo que le haría su esposa. Él podía soportar los gritos, las patadas, dos semanas sin sexo, no comer bien, pero… ¡no, los cerdos no, por favor! La última vez había despertado con dos pesados cochinos sobre él, además de que el olor se había quedado en su cabello y en su piel durante semanas. ¡Había sido la burla del pueblo!

Ahora era el turno de Abarai en cobrárselas a Grimmjow. —Joder, Grimmjow, sabía que eras un marica, pero temerle a tu mujer te convierte en el rey de los maricas. — sentenció, con una media sonrisa en su rostro, mientras que por dentro se sentía como mierda. Prácticamente había hecho llorar a la noble y por lo visto le había faltado el respeto a su "noble apellido". Una parte de él le decía que era estúpido, pero la otra parte (la más fuerte) se sentía realmente mal y le exigía que se disculpara con la noble. La había hecho dormir atada, se había burlado de ella y de cierta manera era causante de que sus dedos sangraran por haberla obligado a restregar los suelos con ese horrible clima.

Si, realmente esos tres chicos (especialmente dos) eran unos completos idiotas, que ni siquiera merecían llevar el casco bárbaro. Ichigo sólo podía esperar que esos cinco días que faltaban de viaje fueran mejores. ¿Por qué nada podía hacer que las cosas empeoraran, verdad?


¿que les parecio? ¿les gusto? ¿por que Isane? Sencillo, no me imaginaba a Unohana corriendo por la playa, hubiera sido... awkward, xD

Sayonara, nos leemos pronto!

¿Review?