LOS PERSONAJES SON DE STEPHENIE MEYER, LA HISTORIA ES COMPLETAMENTE MÍA


Quiero volver a verte

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Bella

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Suspiré.

Podía imaginar lo que se me venía encima, seguramente todos estarían muy preocupados por mi desaparición, ni siquiera podía pensar en el humor que debía tener mi hermano, y ni hablar de Alice.

Me dirigí hacia el recibidor sabiendo que ahí estarían todos, no me equivoqué. Jacob, su novia Leah, Alice, Jasper y hasta Emmett, el hermano mayor de Alice, estaban allí.

―¡Isabella Marie Swan! ¡¿dónde demonios estabas?! – gritó Jacob mientras Alice se acercaba a las corridas para abrazarme.

―Tranquilos chicos, ¡auch! ¡Alice, ten cuidado! – gemí cuando me estrechó con demasiada fuerza. Por un momento olvidé todos los raspones y golpes de la noche anterior, gracias a mi adorada amiga los recordé.

―¡Bella, por dios! ¿qué te paso en la cabeza? ¿por qué estas toda lastimada? ¿dónde está tu ropa de ayer?, igual no es que esa esté mal, hecho es mejor que la que llevabas ayer – yo rodé los ojos, sólo a ella se le ocurría hacer un comentario sobre la ropa en un momento como ese.

―Ahora estoy bien. Anoche tuve un accidente, pero ya pasó – traté de quitarle importancia al asunto pero no resultó muy bien, todos me observaron como si me hubiera salido otra cabeza o algo por el estilo.

―¿Qué fue lo que pasó? – esta vez habló Jasper con evidente preocupación en sus ojos.

―Nada importante, no se preocupen por eso ahora.

―¡Un momento Isabella Swan! – ¡cielos!, dijo mi nombre por segunda vez en los últimos dos minutos, eso no era nada bueno – dices que no es nada importante pero pasas la noche fuera de casa, no avisas a nadie, llegas al otro día herida, con otra ropa y dices que no importa, ¿acaso es una broma?

―Cariño, espera… estoy segura que Bella tiene una buena explicación para esto, no te precipites – Leah acarició su brazo intentando tranquilizarlo, Jake respiró profundo y suspiró un poco más calmado. Eso no era una sorpresa, Leah era el cable a tierra de Jake, ella siempre podía calmarlo y hacerlo entrar en razón sin importar la situación en la que se encontraran.

―Sigo esperando esa explicación… – bufó molesto, no quería preocupar a nadie con algo que ya sucedió pero dada la situación decidí que la verdad era lo mejor para salir del paso.

―Cuando salí del club fui a buscar un taxi para volver a casa pero no pasaba ninguno así que caminé hasta que sentí que alguien me seguía, me asusté y empecé a correr… corrí hasta que ya no pude más y me detuve, no me di cuenta que estaba en medio de una calle hasta que vi un coche venir hacia mí. Después de eso no se bien qué pasó pero de la nada salió un hombre que me empujó del camino del coche y caímos al pavimento, me golpeé la cabeza y me desmayé. Desperté esta mañana en su casa, él me curó y luego me trajo hasta aquí, eso es todo – mi familia me miró sorprendida por lo que había contado, yo solo me encogí de hombros intentando minimizar el asunto, ya estaba bien, un poco adolorida pero bien.

―¿Estás bien? ¿segura, podemos llamar a un médico? – Jake se acercó asustado, ahora en su rostro ya no había rastro de enojo sino de preocupación.

―Estoy bien, solo me duele un poco la cabeza.

―¿Dónde está ese hombre, me gustaría agradecerle por ayudarte?

―Él se fue, pero ya le agradecí.

―Deberías tomar un analgésico y recostarte un rato – sugirió Leah, asentí. Fue allí donde noté a Emmett y recordé que no lo había saludado.

―Emmett, siento no haberte recibido como debería pero me da gusto verte – me acerqué a él y dejé un beso en la mejilla – ¿Rosalie está contigo? – le pregunté por mi prima que actualmente también es su novia.

―A mí también pequeña. Rose está en Nueva York, todavía le queda un desfile más antes de regresar pero ahora lo importante es que estés bien, después hablaremos – Emmett era muy agradable y alegre pero en ese momento estaba tan serio que ni parecía él.

―De acuerdo, me iré a descansar.

―Yo voy contigo, así te ayudo – Alice me guiñó mientras hablaba, rodé los ojos pues sabía que no iba a ayudarme sino a sacar la mayor cantidad de información posible de la situación.

―Iré por los analgésicos y las alcanzo – Leah se marchó también.

Alice y yo subimos las escaleras en dirección a mi habitación, al entrar me dejé caer en la cama con cuidado mientras mi amiga se sentaba a un lado y me perforaba con su mirada. Traté de hacerme la desentendida pero luego de un rato la mirada penetrante de Alice y su silencio me estresaba.

―¿Qué quieres saber?

―¡TODO! – gritó ella pegando saltitos ante mi evidente resignación.

―No hay nada que contar, ya lo dije abajo.

―¡Bella, por favor! ¿de verdad quieres que crea que no hay más?, ¡vamos, cuéntame más sobre ese ángel guardián! – ángel guardián… si, eso era él para mí – ¿entonces, cómo es el chico? ¿es guapo? ¿cuántos años tiene? ¿es soltero? ¿lo besaste? ¿te respondió? ¿dijo algo sobre el beso?

―¡Alice! – fue mi mirada más que mi voz lo que la hizo callar.

―Lo siento, me emocioné – se disculpó ella – pero cuenta, vamos, antes de que me mate la intriga.

―No estoy segura, no hablamos mucho Alice. Estoy un poco confundida con todo lo que sucedió, solo puedo decirte que él es increíble, es dulce, simpático, inteligente y muy educado. Además es guapísimo, sus ojos son... impresionantes… – gemí y cubrí mi rostro con ambas manos, Alice mi miró con la sorpresa pintada en su cara.

―Realmente te pegó duro Bella, jamás te vi así por un hombre.

―Lo sé, y me preocupa. Nunca sentí algo así por alguien, es… extraño, diferente – ella asintió con una pequeña sonrisa emocionada.

―¡Te veo muy enamorada! ¡Rosalie se va a morir cuando se entere de esto!, ¿cuándo lo volverás a ver?

―Respecto a eso, él lo propuso y le dije que… ya veríamos – Alice me asesinó con la mirada.

―¡Bella! ¡¿cómo se te ocurre hacer algo como eso?! ¡¿estás loca o qué?! Un hombre sexy viene, te salva y te pide una cita y tú le dices, "ya veremos" ¡¿me estás tomando el pelo?!

―¡Alice, Alice, respira o te va a dar algo aquí! Eso es lo que pasó, seamos realistas… no sé nada de él, no sé quién es, si tiene novia, ni qué edad tiene, ni dónde trabaja, qué es de su familia, ¡mierda, ni siquiera se su apellido! Además estoy confundida, no quiero precipitarme y cometer un error o lastimar a alguien. Yo necesito tiempo para pensar, y si de verdad él está destinado para mí no habrá poder humano capaz de separarlo de mi lado – aunque su enojo todavía era evidente no me refutó.

―¡Es increíble, yo que tenía la esperanza de que dejaras de ser virgen!

―¡Alice! ¡Mi vida sexual no es de tu incumbencia! – le lancé un almohadón a la cara, ella lo esquivó.

―Dirás tu nula vida sexual, hace siglos que no sales con alguien.

―¡Como sea, no te incumbe!, yo no te pregunto qué haces por ahí con Jasper.

―Yo puedo contarte si quieres. A Jasper le encanta cuando yo... – cubrí mis odios para no escuchar algo que podría llegar a ser traumático. Alice no tiene vergüenza y tampoco sentido alguno de la privacidad, en ese aspecto es tan parecida a Emmett que da miedo.

―¡Espera, espera! ¡demasiada información, no quiero saber eso!

―Tú empezaste.

―¿A ti no te gana nadie, verdad? – pregunté secamente.

―No – sonrió.

En ese momento entró Leah con los analgésicos y un vaso de agua, agradecí profundamente su llegada ya que eso detendría a Alice y sus preguntas al menos por un rato. No es que no la quiera, todo lo contrario, amo a mi mejor amiga pero a veces me gustaría ponerle una mordaza en la boca.

―¿Te sientes mejor? – mi cuñada me pasó los medicamentos.

―Un poco gracias, ahora si me apetece dormir un rato.

―No hay problema, cualquier cosa llamas – yo asentí, Leah se encaminó a la puerta pero Alice no movió ni un pelo de donde estaba, de verdad era increíble. Por un momento pensé que no iba a irse y de verdad quería estar sola, al parecer mi Leah me leyó el pensamiento – ¿vamos, Alice?

―¡¿Qué?! ¡No, tienes que seguir contándome! ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a buscarlo?

―Ahora no Alice, por favor – supliqué, ella finalmente asintió y se marchó refunfuñando de la habitación.

Inevitablemente pensé en Edward, el hombre que me salvó y despertó esos sentimientos en mí, no estaba segura de qué y tampoco podía encontrar una forma de explicarlo pero se sentía como él fuera exactamente lo que me faltaba.

¿Es acaso posible o estoy perdiendo la cabeza? ¿sentir esa clase de vínculo con un completo desconocido? ¿sentir la necesidad de permanecer a su lado y no marcharte jamás sin importar qué?

Entre pensamiento y pensamiento me hundí en la inconsciencia.

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Edward

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Después de dejar a Isabella en su casa fui directo al hospital, todavía me quedaba una hora antes de comenzar mi turno pero no quería volver a la soledad de mi apartamento, no ahora cuando sabía que todo me recordaría a ella.

No terminé de salir del asensor cuando la enfermera Tanya me abordó. Bufé, esa mujer no se cansaba nunca. Desde mi primer día en este hospital Tanya Denali había dejado claras sus intenciones conmigo, en realidad no fue la única que lo hizo pero al ver que no tenía intenciones de involucrarme con nadie pareció que las mujeres perdieron el interés en mi, obviamente Tanya no entraba en ese grupo. Nada de lo que hacía lograba apartarla de sus intenciones para conmigo, no recuerdo haberle dicho que no tantas veces a una mujer en mi vida. Comenzaba a cansarme de ella y sus constantes insinuaciones, tal vez fuera atractiva pero era completamente insoportable.

―¡Edward, que alegría verte! – sonrió interponiéndose en mi camino.

―Buenos días Tanya. Si me permites, mis pacientes están esperando – mentí procurando sonar lo más frío posible sin dejar de ser educado.

Me moví a un lado para esquivarla y seguir mi camino pero ella volvió a bloquearme el paso.

―Seguro pueden esperar un poco más – le restó importancia agitando una mano – ¿entonces, cuándo me vas a invitar a salir? – no pude evitar reírme, esa mujer no puede ser más descarada.

―No me parece conveniente, somos compañeros de trabajo.

―Nadie tiene que enterarse si no lo quieres – ¡Por, favor! Esta mujer es la reina de los chismes. No creo que pueda mantener un secreto aunque su vida dependa de ello.

Era obvio el hecho de que no podría escapar de esta situación con facilidad, tenía que pensar en algo rápido para quitármela de encima.

―Estoy seguro de que mi novia no estará de acuerdo con la idea – mentí aunque mi mente enseguida asoció la palabra "novia" con la imagen de Isabella, casi podía imaginarla... ¡Dios, estoy volviéndome loco! Conozco a la mujer de hace una noche, ni siquiera sé si la volveré a ver.

―¡Novia! ¡No sabía que tenías novia! – su chillido fue lo que me sacó de mi alocada fantasía. Ella estaba furiosa, tuve que concentrarme para no reír.

―No sabía que tenía que decirlo, después de todo no somos amigos – miré mi reloj – se me hace tarde Tanya, que tengas un buen día.

No le di tiempo de decir más, me marché rápidamente sin borrar mi sonrisa.

Me quedé en mi consultorio hasta que comenzó mi turno, estuve feliz cuando eso sucedió. Ir constantemente de un lado a otro me mantuvo entretenido y centrado en mi trabajo casi sin tiempo para pensar en algo más.

"I close both locks below the window. I close both blinds and turn away. Sometimes solutions aren't so simple. Sometimes goodbye's the only way. And the sun will set for you..." (*)

Solté el sándwich que estaba comiendo y saqué el móvil de mi bolsillo. Me golpeé mentalmente cuando vi que era mi hermana, hasta ese momento no recordé que quedamos en encontrarnos para almorzar juntos. Entre una cosa y otra se me pasó completamente, ella tenía que estar furiosa conmigo por el plantón lo olvidé por completo, no puedo culparla.

―Sé que vas a matarme, juro que no lo olvidé a propósito.

Está bien, Ed. Llamo para cancelarlo, no podré ir hoy.

―¿Por qué? ¿Está todo bien?

Mi amiga tuvo un accidente – supuse que hablaba de la famosa Bella. Yo no conocía a la chica personalmente pero eso no disminuyó mi preocupación, ella es la mejor amiga de Alice y por lo que sé una chica muy buena, era suficiente como para interesarme por su bienestar.

―¿Fue muy grave?

No, sólo un susto. Bella está descansando ahora pero me gustaría quedarme con ella hoy, ¿no te molesta, verdad?

―Por supuesto que no Alice. Llama si me necesitas – sugerí.

Gracias hermanito, te quiero.

―Y yo a ti.

Guardé el móvil nuevamente antes de acabar mi sándwich, me quedaban todavía cinco minutos para acabar el almuerzo antes de volver otra vez al trabajo.

El resto del día pasó en un abrir y cerrar de ojos, a pesar del ajetreo mantuve especial atención en mi móvil por si llegaba alguna llamada de mi hermana, sabía que de haber complicaciones con su amiga Alice me llamaría sin dudarlo. Tomé el no tener noticias de ella como una buena señal.

Por fortuna para mi tampoco volví a cruzarme con Tanya después de mi almuerzo, aunque si escuché sin sorprenderme a dos desconocidas especular sobre mi ficticia novia.

Para cuando llegué a casa pasaban de las diez de la noche, lo primero que sentí al entrar fue su perfume, una especie de aroma cítrico increíblemente suave que parecía impregnado por todo el lugar. Respiré hondo pensando en ella, esa chica que me hizo perder la cabeza con una mirada. Esperaba volver a verla tan pronto como fuera posible.

Serví un vaso de jugo mientras me frotaba el cuello, fue un día completamente agotador y el hecho de que la noche anterior desperté en el sofá no fue de ayuda. Piqué lo primero que encontré en el refrigerador, me marché a la habitación después de una cálida ducha. Me dejé caer en la cama, y mi último pensamiento fue para una hermosa joven de ojos castaños.


(*) Shadow of the day - Linkin Park

¿Qué tal? Acá otro nuevo capítulo... gracias por leer, y por sus comentarios, alertas y favoritas.

Hasta la próxima.