SAILOR MOON: LA SIGUIENTE GENERACIÓN
N.A: "Sailor Moon, su historia y sus personajes no son de mi propiedad. Cualquier parecido con otros personajes es pura coincidencia..."
Capítulo 4: El primer encuentro:
Regresaba a casa después de despedirse con sus amigas. Había conocido a diferentes personas, pero con las que mas congenio fueron con Alex y Elinor. Parecían ser unas buenas personas. Había algo en los dos que la hacía recordar mucho a unos conocidos suyos. Primero era Elinor. La confundió con Setsuna. Era muy evidente el parecido. Aun no podía creer la posibilidad de que su amiga tuvieses una...¿hija? no sabía si llamarlo así.
En cuanto a Alex, pues era todo un misterio. Tenía cabellos casi blancos. Era un muchacho, de eso estaba segura o por lo menos parecía estar segura. A él no podía ubicarlo en donde lo había visto.
Siguió caminando hacía su casa cuando decidió pasar a ver a Andrew. Después de todos los días de haber estudiado para ingresar a la universidad, no le había dado tiempo de divertirse en su lugar preferido. Camino un poco más y llegó a su destino. Ingresó a local y vio a algunos chicos jugando en las maquinitas.
Cuando vio a su joven amigo, esta camino hacía su dirección, para encontrarse con el. Estaba conversando muy entretenidamente con una jovencita, como siempre lo hacía. Seguro que le decía que se divirtiera un poco y se olvidara de estudiar. Siempre le decía eso a todas. No sabía si era para traer mas clientela o que él simplemente le gustaba que las chicas perdieran su tiempo o, también, que le gustaban las niñas tontas:
"Hola Andrew!"- le saludo esta cuando llegó a él -. "¿Cómo estas?"
"Serena! Pero ¿Qué haces aquí?"- recordando a la chica, que hacía tiempo no veía-. "Pensé que te habías ido de la ciudad y que por eso no venías..".
"Jajaja no para nada"-dijo esta riéndose de lo exagerado que podía ser-. "Lo que pasa es que estuve preparándome para la universidad..."
"?En la Universidad!"- le dijo este. Evidentemente no le creía-. "Pero, Serena¿estas hablando en serio? Eso...eso es increíble!"
"Bueno, bueno no es para tanto"- le dijo-. "Además ¿no me crees capaz de ingresar verdad?"
"N-No, no es eso"-trató de acomodar eso-. "La verdad es que estoy sorprendido, por ese cambio. ¿Y a qué se debió el "milagro"?"
"Bueno"- comenzó-, "ese "milagro" se debió a que..."- comenzándole a contarle todo lo que la había inspirado. Ya estaba acostumbrada a hacerlo, pues todas las personas que la conocían, se habían quedado igual que su amigo. Al principio se sintió mal por eso, ya que nadie le creyó. Pero después se olvido de eso y continuo con su nueva "vida".
Cuando terminó el rubio, se quedo impactado. Hacía tiempo que conocía a esta chica y ¿para qué mentir? Pensaba que no llegaría muy lejos, conociendo lo "despreocupada" que era. Que talvez solo se dedicaría a trabajar después de salir de la escuela y que tendría una vida promedio (dando a de mostrar lo exagerado que era)
Pero ahora ahí estaba. Ya no era una niña. Había madurado y le alegro en gran parte de que la dulce niña se había convertido en toda una mujer.
Mientras conversaban, una chica de cabellos morados oscuros y largos se acerco al escaparate. Serena examinó a la chica. Vestía unos jeans negros y una camiseta muy pegada del mismo color. Llevaba una especie de pulsera que parecía un collar de perro, (ya saben. Esos que tienen como si fueran púas –de acuerdo a su punto de vista...y el mío también jeje :P) y un cinturón de mismo diseño. Se veía más joven que ella. Quizás un año o dos menor. La joven se acercó con una cálida sonrisa y le dijo que deseaba jugar en las maquinitas y si necesitaba algo para hacerlo.
Cuando estuvo suficientemente cerca, Serena notó el color de sus ojos (que eran el mismo color de sus cabellos) y la delgada figura de la chica. No se veía muy saludable a simple vista , por su delgadez.
Andrew le explicó que debía meter las monedas a la maquina para que este comenzará el juego. La chica pareció escéptica ante esto. Cuando finalmente acepto eso como respuesta, se retiró dando un "¿eso es todo?" casi audible.
Serena la vio caminar y sentarse en una maquina de carreras de autos. Le daba un poco de risa. La chica era tan delgadita y que el asiento parecía gigante. No era de mucha altura, pero no tenía inconveniente con eso.
"Qué rara"- escuchó decir a Andrew mirando hacía la recién llegada.
"No digas eso"- trató de reprocharle-. "Es clientela ¿recuerdas?"
"Jajaja, sí lo sé"- riéndose un poco.
"Bueno, ya me tengo que ir"- dijo levantándose y cogiendo sus cosas-. "Nos veremos, pronto."
"De acuerdo"- dijo este dándole un beso en la mejilla- "nos vemos!"
Caminó directamente a su casa. Sus padres deben estar molestos para entonces, pues no les había avisado en donde se encontraría. A pesar de ser una chica mayor, sus padres aún eran estrictos en cuanto a los horarios.
En el camino a casa, ya en los suburbios, se encontró con Alex. Caminaba al frente de ella, cruzado la calle. Esta lo vio y le pasó la voz lo cual hizo que volteara apenas escucho su nombre. Serena se acercó más a "él" y este le contestó muy animado...
"Hola nuevamente, linda"- con una flamante sonrisa-. "¿Qué haces por aquí?"
"Es que vivo cerca. A unas cuadras de aquí"- le dijo esta- "¿Y tú¿qué haces por aquí?"
"Bueno, yo también vivo por aquí"- le contestó- "¿Quieres que te acompañe?"
"Claro!"- le dijo esta con una gran sonrisa. Y así comenzaron a caminar. Lentamente. Ambas querían pasar un buen tiempo conociéndose. Serena le preguntaba diferentes cosas a Alex. Al parecer Alex no era de ahí. Venía de otro país (según eso había dado a entender) y que sus padres estaban de viaje:
"¿Sabes?"- le dijo Serena-. "No sé por qué, pero eres muy parecido a alguien que conozco. Solo con algunas diferencias."
"¿Mmm¿te parece?"- tratando sonar interesado.
"Sí..., pero bueno talvez sea solo una..."-se detuvo en ese instante cuando escucho el sonido de algo que nunca pensó que volvería a escuchar.
Su intercomunicador!
Se disculpo un momento con Alex para contestar a la "llamada". ¿Qué habría pasado para que volviera a sonar después de tanto tiempo?
"¿Qué sucede?"-dijo bajito.
"Serena!"- se escuchó al otro lado, era Sailor Mercury-. "Tienes que venir pronto un...mounstro esta atacando la ciudad!"
¿QUÉ?
"Ven rápido...!"- la comunicación se cortó. Deben ser graves problemas.
Serena se guardó el comunicador y volteó para mirar a Alex:
"Este, Alex. Lo lamento pero tengo que irme recibí una llamada a mi celular"- mintiendo- "y tengo que ir a hacer unos asuntos importantes."
"Entiendo"-dijo este. Había visto toda la escena, así que no ignoraba lo que pasaba-. "No te preocupes. Ve a hacer lo que tienes q hacer, nos veremos mañana."
"Sí!"- gritó mientras se iba corriendo a donde estaban sus demás compañeras.
Alex se quedó mirando. La chica de coletas se hacía cada vez mas pequeña mientras avanzaba a toda velocidad. Cuando dejo de verla sacó un celular y apretó un botón de el.
"Ya hicieron el primer movimiento".
"Prepárate entonces..."
Las chicas trataban de detener a este...extraño ser. No tenía de mounstro como los que se habían enfrentado antes. Este parecía mas humano, pero lo único que lo hacía diferente, era la enorme masa de músculos que cubrían todo su cuerpo. Se parecía al hombre verde! Pero su piel era de color gris. Las chicas trataron de atacarle con todo lo que tenían
Parecía llegaban a derribarlo entre una gran montaña de escombros, pero este volvía a ponerse en pie y cada vez mas molesto. Golpeaba todo lo que encontraba a su paso y dabas unos gruñidos como palabras. Si eso era un humano, pues ya nada de el quedaba.
Cada vez que lo atacaban, se enfurecía mucho más. Ningún mounstro que se hayan enfrentado duraba tanto como este. Por mas que lo golpearan seguía caminado.
Fue entonces cuando llegó Sailor Moon. Intentó hacer su clásica presentación pero tan pronto comenzó a hablar, "mutante" se abalanzó sobre ella, dejándola con la palabra en la boca:
"P-pero"- dijo titubeando y con miedo. Mucho miedo-. "¿Qué es esto?"
"No lo sabemos"- dijo Sailor Mercury- "He examinado en mi computadora y me dice que es un humano. No es ningún mounstro".
"Entonces si es un humano talvez pueda curarlo con el cristal de plata"- dijo cogiendo el preciado broche que guardaba celosamente el mencionada cristal.
"Bien!"-dijo Sailor Júpiter colocándose en posición-. "Lo distraeremos y tu te encargaras de curarlo. Es la única manera debemos acorralarlo o distraerlo".
"Sí. Dudo que se valla a otro lado con ese peso"- dijo Sailor Mars con sorna.
"Hagámoslo chicas!"
Entonces Sailor Mars, Mercury, Júpiter y Venus, rodearon a la maza gigante. Tratando de acorralarlo y que se mantuviese en esa posición hasta ser "curado" por Sailor Moon. La "bestia" parecía darse cuenta de lo que pasaba y trató de escaparse como sea de su posición, pero cada vez que intentaba, estas le atacaban para mantenerlo quieto.
"Curación lunar!"- se escuchó y después se vio como una luz cubría al mounstro con la esperanza que el cristal de plata lo curara.
Cuando la luz fue desapareciendo, se dieron con la sorpresa de que este aun seguía igual que al principio. Este se levantó y comenzó a dar un fuerte rugido, y corrió lo más que pudo y atrapó a Sailor Venus con una de sus manos. El mounstro era tan enorme que Sailor Venus quedaba como si fuera una muñeca. Las chicas trataron de detenerlo, pues comenzaba a apretar el frágil cuerpo de la guerrera y si seguía así, con seguridad la mataría.
Trataron como sea detenerlo, pero no podía usar sus poderes pues se arriesgaban a dañar a su amiga.
El mounstro parecía darse cuenta de esto. Dio una risa casi sonora. Arrastrando su voz como si tuviese un lata en vez de garganta. Avanzó teniendo a Sailor Venus en su mano y comenzó a repartir golpes entre las chicas. Lograron esquivar algunos golpes pero terminaron recibiendo algunos que no eran nada buenos.
"Saeta llameante de Marte!"-gritó Sailor Mars. Arriesgándose a todo. El ataque callo directamente en el rostro de la criatura, pero no lo lastimo. En ese entonces el mounstro se detuvo. Miró a la chica que tenia en una de sus manos y comenzó a apretarla. Ahora sí quería matarla y acabar con el problema de una buena vez.
Las demás guerreras se desesperaron, no sabían que hacer. Trataron de acercársele, pero este con un movimiento de la mano que tenía libre, las apartaba. Ya todo estaba perdido. Sintieron que perderían a su amiga...
"Hey tu!"
Se escuchó y en un instante cayó a las espaldas del mounstro un sujeto que llevaba una espada en la mano y apenas cayó, le cortó la cabeza en un segundo. No le dio tiempo, al mounstro, de darse cuenta de qué lo había golpeado...
La gigantesca bestia cayó de lleno contra el pavimento. Dando un fuerte sonido. Sailor Venus estaba muy asustada pues la mano del sujeto aun la mantenía sujeta y sobretodo,... brotaba mucha sangre de la herida provocada. Las chicas la ayudaron a liberarse de la mano de ese sujeto.
Sailor Moon miró al extraño sujeto que se apareció. Llevaba un antifaz blanco, unos pantalones negros y una camisa de color blanca casi abierta. Tenía cabellos blancos...
Bajó su brazo al mismo tiempo que bajaba su espada. Fue ahí cuando noto algo brillante cerca de su pecho. Algo colgaba de su cuello, era un símbolo...de unos planetas.
Urano.
"¿Quién eres?"-dijo como un susurro, sorprendida.
El sujeto simplemente le sonrió y dio un salto para después desaparecer en la noche...
Andabalentamente por las calles. Se sentía algo agotada por lo ocurrido hace unos minutos. Mientras regresaba se puso a pensar.
Pensaba en las cosas que había hecho ese día, pero en lo que más pensó, fue en el grupo de chicas que conoció. No comprendía como unas jovencitas tan "inocentes" podían ser las dignas damas que había en su época. Eso no le parecía muy coherente. Eran tal y como ella las conocía, solo con unos años más.
No pensó encontrarlas tan pronto. No era esa su misión desde un principio. Habían llegado a esa época porque "su princesa" les había contado todas las cosas que habían conocido en el siglo XX y eso, causo la impresión de las jóvenes princesas, que decidieron conocer el "Tokio del pasado"
Llegó finalmente a la casa donde se hospedaban entonces. Se detuvo un instante y la observó detenidamente. Qué pequeña era. Comparada con su gran palacio donde solo vivían su madre, su hermana menor y ella; en su propio planeta. Era obvio que era pequeña, pero en esta época, seguro era considerada como una casa enorme. A pesar de eso, sentía que este nuevo hogar, era mas cálido que su gran palacio. Sintió nostalgia a recordar su hogar. Era su primer viaje sola. Pensaba que sería divertido, pero viendo las circunstancias...
Dio un pesado suspiro y metió una mano en su pantalón, para poder sacar las llaves de su casa. Avanzó hasta la puerta principal y abrió la puerta. Una vez adentro cerro con cuidado la puerta. El lugar estaba casi oscuro. Solo entraban las luces de la calle encendiéndose. Dando a entender que la noche caía. Escuchó una ligera melodía. El equipo de sonido quilas. ¿Qué melodía era? Mozart, lo reconoció
"¿Michelle?"- preguntó en medio de la oscuridad y comenzó a caminar por el corredor.
Llegó a la sala principal. A pesar de la oscuridad que inundaba el lugar, se podía decir que la sala era muy amplia. Las ventanas abiertas, daban paso al aire fresco que la hacía sentir relajada. Efectivamente, el equipo de sonido estaba encendido, por las luces que emitía.
Fue cuando noto la presencia de alguien más en el lugar. Frente al equipo de sonido, se encontraba una persona, una mujer para ser precisos. Estaba sentada en el sofàescuchando la mencionada melodía a un volumen muy bajo.
Pudo notar los largos cabellos aguamarina de la mujer esparcidos por el sofá.
"Michelle..."- volvió a decir, casi susurrando su nombre.
"¿Están aquí?- le preguntó esta sin voltear a verla.
"Sí"-le dijo- "Ya están aquí"
"Entiendo"-contestó. No preguntó por su otra compañera de combate.
"¿Dónde está Andrea?"- preguntó, acercándose más a la mujer sentada.
"Salió"- le contestó-."Entonces,...debemos prepararnos"-retomando lo anterior.
"Así es"- le contestó colocando sus manos sobre los hombros de la mujer-. "No hay tiempo que perder, Michelle".
"Sí, tienes razón"- le contestó volteándose para mirarla-. "Tienes razón...Alex".
Roar18/Duran17
