Tras un par de conversaciones via mensaje de texto, Hikaru y Lantis decidieron festejar el arribo del nuevo año en un restaurante del área de Omotesando.
La cita fue alrededor de las ocho de la noche, frente a la entrada principal de Shibuya 109, desde donde caminarían un poco por los alrededores antes de dirigirse al restaurante elegido.
La caminata, a pesar de las inseguridades de ambos, resultó ser bastante tranquila. La iluminación propia de la navidad, así como las luces de la ciudad por la noche, pronto crearon un ambiente de familiaridad que se tradujo en conversación simple y animada libre de traspiés.
Al igual que en la improvisada cita en el café, la conversación comenzó con temas sencillos. Al poco rato, ambos reían al recordar anécdotas de su pasado en común que nunca fallaban en brindarles sonrisas. Plática acerca de sus actividades más recientes fue, en un principio, evadida; sin embargo ambos reconocieron que era algo que tarde o temprano tendrían que abordar.
El momento preciso llegó una vez que ambos estuvieron sentados en un cómodo gabinete al interior del restaurante elegido.
La decoración del restaurante en lo general, era bastante acogedora; sus paredes estaban cubiertas con lo que parecían láminas de caoba roja; las ventanas, eran semi cubiertas con pequeñas cortinas atadas a los lados, que si el comensal sentado junto a ellas lo deseaba, podían ser cerrarse para ofrecer un poco de privacidad extra; las mesas, estaban cubiertas con manteles a juego con las cortinas y si bien, los gabinetes no tenían un mantel que los cubriera, si tenían la misma decoración y distribución de las mesas: un par de crisantemos y una pequeña vela encendida dentro de un quinqué de cristal.
Un ambiente bastante romántico, en opinión de ambos, y que si se dejaban llevar un poco por su imaginación y deseos no tan ocultos, la perfecta conclusión a la cita del día.
A pesar de haber llegado 'temprano' al restaurante, decidieron ordenar únicamente una entrada ligera mientras esperaban la cena propuesta para recibir el nuevo año; fue mientras esperaban la llegada de la media noche, que por fin abordaron lo que habían hecho durante los meses en que estuvieron distanciados.
El panorama era… triste.
Hikaru explicó los intentos fútiles de sus amigas por hacerla salir de casa durante las primeras semanas de su separación, o las visitas de Satoru tratando de levantarle el ánimo con una sopa casera y un oído dispuesto. Poco a poco, Hikaru fue relatando una historia de tristeza espolvoreada de miseria que se repetía una y otra vez, únicamente cambiando el mes o el clima y que continuó hasta el día en que accidentalmente se encontraron.
Lantis por su parte, contó una historia de monotonía, donde sus amigos en un principio trataron de ayudar, pero pronto entendieron que lo mejor que podían hacer era darle su espacio. Pronto ese espacio fue llenado con trabajo, con horas extras, con tareas ajenas de las que se apropiaba… cualquier cosa que le mantuviera la mente ocupada, que le impidiera recordar su situación actual y que de preferencia, le dejara exhausto al final del día, solo para comenzar de nuevo al siguiente.
Un silencio pesado se apodero de ambos, más dicho silencio no duró demasiado pues a los pocos minutos gritos emocionados del resto de los comensales que señalaban alegres el reloj digital instalado en una de las paredes les indicó que la media noche estaba por llegar.
Los meseros pronto empezaron a invitar a las personas a dirigirse a la terraza desde donde se podrían ver los fuegos artificiales planeados para esa noche. A lo lejos, se podía escuchar la ceremonia que comenzaba en el templo y pronto los gritos emocionados se convirtieron en una cuenta regresiva, en sincronía con el reloj y la campana del templo.
Cinco segundos era lo único que quedaba de ese año; cinco segundos en los que Lantis miró de reojo a su ex esposa, encontrándola tan encantadora como siempre.
Tres segundos, y Lantis tomo valor para tomarla de la mano y girarla hacia él.
Dos segundos, y él acercó su rostro lo suficiente como para sentir el aliento sorprendido de la pelirroja sobre sus labios.
Un segundo bastó para murmurar "Hikaru, nunca te dejé de amar, intentémoslo de nuevo", mientras cerraba los ojos esperando su respuesta.
Lantis jamás podrá decir que fue lo primero que sucedió, si el sonido de la última campanada, los gritos de '¡Feliz Año Nuevo!' o el suave, tímido rose de los labios de Hikaru sobre los suyos. Sin embargo, lo que si puede decir con completa certeza es que únicamente el último de estos es el que realmente le importó.
El beso fue breve, demasiado breve, sin embargo, fue un beso que llenó a Lantis de esperanza. La respuesta implícita en el beso fue acompañada con una pequeña sonrisa una vez que se separaron.
Concentrándose de nueva cuenta en los fuegos artificiales y el la celebración a su alrededor, Lantis se limitó a apretar con un poco de fuerza la mano de Hikaru, en silenciosa promesa de no volver a caer en los errores pasados.
El apretón que recibió en respuesta le indicó que su mensaje había sido recibido.
Algunos minutos después, ambos se retiraron del restaurante, cena olvidada por completo en favor de comenzar una nueva vida al lado de su persona más amada.
Y se terminó!
Espero que el final sea lo que hayan esperado... admito que si estuve a dos de escribir una no-reconciliación.
En fin, gracias a los lectores silenciosos, y gracias especiales a Kuu de Cefiro por sus reviews!
(Si todo sale bien, para los que esperan la conclusión de alma de la espada, debe salir en estos días)
¡Nos vemos!
