Cita con Dragón Slayers
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Conversaciones en la cena
—Natsu... — dijo suavemente llamando su atención —... tengo algo que decirte.
El muchacho se quedó tieso, todavía con comida en la boca.
—¿Eh? — musitó.
Algo importante. ¿Qué puede ser importante? ¿Qué pasa ahora? ¿Qué tiene que decirle? ¿Qué es? Todas esas preguntas surcaron por la cabeza del dragón Slayer, hasta que Lucy volvió a hablar.
—Es algo muy importante, Natsu — dijo ella.
Natsu se quedó helado, y eso que era un mago de fuego. Pero luego se preguntó por qué tanto nerviosismo, que es lo que pasaba. Pero claro, luego recordó que era Lucy quien estaba hablando.
—No se lo he dicho a nadie — dijo nuevamente.
Natsu la miró confundido.
—¿Recuerdas esa novela que estaba escribiendo? — preguntó la rubia.
Natsu se alivió internamente, al saber que no era algo tan serio, pero luego asintió.
—¿Esa novela que nunca me dejas leer? — preguntó quisquillosamente.
Lucy se rió un poco.
—Oye — dijo —, pero eres tú el que entra a mi casa sin permiso y se pone a leerla.
—Es simple curiosidad — dijo el niño de una forma infantil —. Como sea, ¿Qué sucede?
Lucy asintió.
—Pues sucede que... ya... — Lucy parecía algo nerviosa, pero la cara insistente de Natsu hacia que siguiera hablando —...pues... van a publicarla.
Silencio. A parte de las conversaciones triviales de las demás personas dentro del lugar, la zona donde estaban esos dos, quedó en completo silencio.
—¿Eh? — dijo el muchacho — ¡¿EHH?!
Lucy tuvo que levantarse y cubrirle la boca a Natsu para que se callara, ya que los demás presentes en el restaurante los estaban mirando raro. Cuando Natsu consiguió, Lucy lo soltó y volvió a sentarse en su lugar.
—¿P-p-pero... c-c-como así...? — Natsu todavía estaba sorprendido.
Lucy suspiró.
—Pues, cuando la terminé finalmente, se la di a Levy-chan para que la leyera — dijo la rubia —. Y cuando terminó, me dijo que estaba genial, y que de verdad debía publicarla.
Natsu miró fijamente a Lucy. Primero se sintió algo herido debido a que no le había dicho nada, pero decidió apoyar a su amiga.
—Pero, ella me dijo que debía mandarla a varias agencias, así que lo hice — siguió explicando Lucy —. Pero, eso fue hace meses, y cuando estaba por perder las esperanzas, me llamaron diciendo que la iban a publicar.
Natsu se quedó en silencio.
—¿Cuándo? — preguntó.
—La verdad es que no lo sé — respondió sinceramente —. Me dijeron que había posibilidades de que lo publicaran, pero no sé si...
—Lo harán — dijo Natsu, interrumpiendo a Lucy.
La rubia lo miró sorprendida.
—Lucy es una gran escritora — dijo sonriente —, publicaran tu novela de seguro.
Lucy se quedó tiesa, pero luego le sonrió.
—Gracias, Natsu.
Como ambos estaban en una mesa al lado de la ventana, y en el primer piso, los espías estaban tras la ventana escuchando detalladamente la conversación de estos dos.
—Con que Lucy ya va a publicar su novela ¿Eh? — dijo Gray pensativo —. Que bien, tenía curiosidad sobre que iba a pasarle a...
—Pensé que Lucy-san no dejaba que leyeran su novela — dijo Juvia interrumpiendo a su compañero.
—A veces nos las arreglamos para leerla cuando no está... — dijo Happy de forma risueña.
Juvia pareció entender. Gray seguía escuchando a través de la ventana, y cuando se asomó un poco pudo notar como ambos magos estaban riendo tranquilamente.
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El camarero trajo la comida de Mira a la mesa, y se la colocó con cuidado delante suyo, bajo la mirada de Laxus. A lo mejor estaba siendo atento debido a que sentía la presión indirecta del dragón Slayer de rayo.
—Debería esperar a que también llegue tu comida — dijo la peliblanca.
—No es necesario — dijo Laxus moviendo las manos —, en verdad.
Mira sonrió.
—Igual voy a esperar — dijo entrelazando las manos sobre la mesa y recargándose sobre esta —. De todos modos tengo algo importante que hablar contigo.
Laxus se sobresaltó un poco.
—¿Qué pasa? — preguntó el rubio confuso.
Mira sonrió levemente mirando la mesa.
—Es... sobre Lisanna... — dijo con voz suave.
Laxus se sobresaltó.
Al lado de la mesa donde estaban, había un arbusto, al otro lado de la cerca que rodeaba el restaurante. En ese arbusto, estaba un hombre de cabello blanco escuchando con completa atención la conversación, pero cuando salió el tema de su hermana, decidió poner más atención. Mira le explicó toda la situación a Laxus.
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—¿Y bien? — dijo el pelinegro impaciente — ¿Qué vas a pedir?
—E-espera... — dijo Levy con nerviosismo mientras miraba el menú.
Gajeel la miraba impaciente, y muy fijamente, cosa que la McGarden notaba ciertamente estresante. No le gustaba que la mirara tan fijo, y menos cuando estaba algo molesto. Pero la verdad es que le gustaba que la mirara, pero cuando lo hacía inconscientemente y ni siquiera lo notaba, pero ella sí.
Finalmente se resignó por un plato de salmón, mientras que él había pedido un plato de carne. Gajeel llamó bruscamente al mesero. Este llegó con temor. Gajeel le dijo su orden sin expresión alguna en la cara, mientras que Levy intentaba ser lo más amable posible. Después de eso, el mesero se fue, no sin antes servirles a ambos una copa de vino.
Gajeel le dio un pequeño sorbo, pero Levy no lo hizo, simplemente se quedó allí rodeando la copa con su fino dedo.
—Hey, ¿Qué pasa? — preguntó el pelinegro.
Levy lo miró, luego recordó algo.
—Es que, ya no me atrevo a beber nada desde el entrenamiento de los Juegos mágicos — dijo recordando eso.
De hecho, desde entonces no había bebido nada. Ni siquiera en el baile del castillo ni en la celebración del gremio.
Gajeel parpadeó, luego se rió.
—Escuché sobre eso — dijo sonriente —. Titania, Juvia, la coneja, la mocosa y tú se emborracharon no es cierto.
Levy asintió avergonzada.
Gajeel soltó su característico 'gi-hi' y luego volvió a mirar a la chica.
—Ese día — dijo haciendo memoria —, estaban con Salamander, Hielito y los dos idiotas ¿no?
Levy supo que cuando dijo 'dos idiotas' se refería a Jet y a Droy.
—¡No los llames así! — exclamó la peliceleste, pero luego suspiró —. Aunque es cierto que si estaban con nosotros.
Gajeel volvió a reír.
—Se nota que esos dos no saben cómo cuidarte — dijo sonriendo mientras miraba hacia otro lado.
Levy frunció levemente el entrecejo.
—N-no es eso — dijo firmemente, sorprendiendo un poco a Gajeel —. Ellos dos son lo bastante fuertes para defenderse, incluso a mí.
Gajeel no pudo evitar reír por lo bajo.
—Aunque si no fuera por ese día... — dijo para sí, lo suficientemente fuerte para que Gajeel la escuchara.
—¿Qué cosa? — dijo Gajeel. Levy se dio cuenta de lo que había dicho, por lo que miró hacia otro lado con nerviosismo — ¿Qué paso 'ese día'?
Levy sonrió nerviosamente sin mirarlo, al tiempo que reía también con nerviosismo. Gajeel empezó a mirarla nuevamente de forma fija e insistente. Estuvieron así un rato, incluso después de que el mesero llegó con su comida. Levy empezó a comer como si nada, pero aun con la mirada de Gajeel encima suyo. Este empezó a comer también, pero seguía mirándola insistentemente. Levy no podía comer tranquila. Levantó levemente la vista, encontrándose con esos penetrantes ojos rojos. Suspiró, llenando a Gajeel con un aire de victoria interno.
—Bueno, lo que pasó es que... — dijo mientras jugaba con un pedazo de su salmón —... fuimos a una misión que consistía en desbloquear el pasó de un túnel — a partir de allí a Gajeel no le gustaba la situación —. Y pues, ellos no me dejaron hacer nada, por más que insistiera. Así que decidieron quitar las rocas por su cuenta. Pero como no me hacían el mayor caso, movieron algo mal, y entonces algunas rocas empezaron a caer en mi dirección.
Gajeel abrió los ojos de par en par.
—Logré apartarme apenas, pero mi pie izquierdo quedo atrapado entre los escombros — dijo sin mirar a Gajeel —. Me había roto el tobillo, por lo que no fui una semana entera al gremio.
Gajeel parpadeó. Se preguntó, como carajos era que no se había enterado de eso. Luego recordó que hubo una semana que no estuvo de misión con Lily. Se maldijo internamente. Si hubiera estado allí seguramente le habría dado una paliza a esos dos.
—No puedo creerlo — dijo atónito — ¡Ese par de idiotas de esta si no se salvan!
Nuevamente el pelinegro empezó a llamar la atención de los demás comensales del restaurante, por lo que Levy tuvo que calmarlo.
—¡N-no! — exclamó — ¡Eso fue hace mucho tiempo!
No era cierto, él se fue una semana hace un mes siquiera, pensó que eso ni en un millón de años seria mucho tiempo!
Gajeel gruñó por lo bajo, pero luego se quedó callado, y empezó a comer. Levy suspiró con alivio, luego siguió comiendo su cena. Sin embargo, Gajeel volvió a mirarla de reojo.
—Tasdslvesa yujo dedsbernmauia acokmlpanaertre a ldas msdiponles — dijo con comida en la boca.
Levy parpadeó.
—¿Eh?
Gajeel tragó su comida.
—Nada — dijo y volvió a comer.
Levy parpadeó nuevamente. Luego miró su copa de vino, de la cual se atrevió a beber solo un trago, porque tenía algo de sed. Pero no solo fue por eso. sino para ocultar su pequeña sonrisa que el DS de hierro le había causado. Ella entendió perfectamente lo que había dicho.
"Tal vez yo debería acompañarte a las misiones"
Eso fue lo que dijo.
Ambos, siguieron comiendo en silencio. Sin darse cuenta de que había un pequeño agujero en el techo, exactamente encima de donde estaban ellos dos. Y por ese agujero, dos personas estaban escuchando toda su conversación vigilando que el tarado pelinegro ese no arruinara la cita. Sin embargo, se llenaron de un aire victorioso cuando escucharon lo que balbuceó el Dragón Slayer de hierro.
—¿Entendiste lo que dijo? — preguntó el peliazul.
—Cada palabra — dijo el gato negro orgulloso.
Por alguna razón a ambos los rodeó un aura rosa, mientras sonreían, pero después volvieron a escuchar la conversación.
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—Sting — dijo Laxus sorprendido — ¿Sting? — procesó un poco más lo que había dicho Mira — ¡¿STING?!
Eso llamó la atención de las demás personas que estaban allí, por lo que Mira le pidió que guardara silencio, pero de todos modos confirmó lo que había dicho. Laxus se quedó boquiabierto.
Al igual que el hombre que estaba escondido en el arbusto, quien se quedó completamente en blanco al escuchar eso.
Al parecer Lisanna había estado saliendo a escondidas con el maestro más joven de la historia, Sting Eucliffe. Y ni Mira ni Elfman sabían.
—¿C-c-cómo te enteraste? — preguntó Laxus todavía sorprendido.
Mira suspiró.
—Al parecer estos se han estado mandando cartas mutuamente — dijo mirando el vacío —. Yo encontré una, y así fue como me entere.
—Pero Lisanna no tiene idea de que tú lo sabes ¿Verdad? — dijo Laxus.
Mira negó con la cabeza.
—Quiero ver — dijo con una pequeña sonrisa —, cuánto tiempo se demora, en decírmelo ella misma.
Laxus la miró pesadamente. Seguro iría a golpear a Sting uno de esos días.
—Tú... — dijo Mira llamando su atención —... ¿Qué piensas? ¿Qué crees que debería hacer?
Laxus la miró sorprendido, pero luego con ojos de comprensión. Suspiró un poco.
—¿Qué quieres que te diga...? — dijo mirando a la calle —. Eres su hermana... debes estar allí para ella...
—Pero...
—No es como que la vayas a perder — dijo él rápidamente —. Lo harías si no la apoyas. Es su vida, ella sabrá que hacer.
Mira lo miró con los ojos bien abiertos, luego sonrió cálidamente.
—Gracias — dijo ella suavemente.
Laxus sonrió.
—Pero si gustas — dijo —, puedo ir personalmente a patearle el trasero a Sting.
Mira rio ante eso.
—No — dijo sonriente —, yo me haré cargo si al le pasa a Lisanna.
Laxus asintió.
—Aunque, no creo que le pase nada — dijo él meditando —. Si Lisanna está con él, debe ser por algo. Y lo mismo seria al revés.
Mira inclinó la cabeza confundida.
—Un dragón solo escoge a su pareja una vez en la vida — dijo Laxus levantando su copa de vino —. Por eso es que, si escogió a Lis, debe ser por algo también.
Mira sintió levemente.
—Ya veo... — dijo también tomando su copa y llevándola hasta sus labios, pero luego pensó en algo — ¿Y tú Laxus? ¿Ya escogiste a alguien?
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Soy un gusano. Soy un triste gusano que no merece vivir en este mundo lo sé. Espero me perdonen, y si no lo hacen... no los culpó u.u yo no me perdonaría e.e
Bueeeeno, esto es lo que se me ocurrió, y nuevamente lo corte aquí ehe
Etto... ah sí! Gracias a todo los que han dejado sus reviews hasta ahora, significan mucho. Espero lo sigan haciendo... aunque sé que no los meresco u-u
Bueno, con eso me despido.
Layla Redfox fuera! Se cuidan!
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