Antes de empezar quiero hacer una pequeña corrección en el capitulo anterior. es "El resto de los invitados llegara pasado mañana" no mañana. Se me pasó ese detalle. Lo corrijo para darle coherencia temporal a la historia.

Listo, ya me saqué ese peso de encima :P


Un paseo no tan grato

Aurora se levantó temprano y se pasó del camisón a un vestido azul, simple. Se calzó unas sandalias bajas. Quería estar cómoda. Sentada frente al espejo se cepilló el cabello y se colocó unas hebillas para controlar aquellos mechones que le obstruían la visión. Salió de la habitación. El castillo aún era dominado por un plácido silencio. Caminó con suavidad por el largo pasillo de habitaciones y bajó las escaleras. Llegando a a sala de té se detuvo frente al gran ventanal. El cielo diáfano de la mañana se cernía sobre un reino aun dormido. El desayuno estaba a punto de ser anunciado pero de todas maneras decidió salir a tomar aire al jardín. La misma sala de té tenía una salida al patio trasero. Afuera el aire frió de a mañana la hizo abrazarse a si misma.

-¿No me vas a acompañar?- Soltó por fin a jovencita sin voltearse.

Mulan, sorprendida de haber sido descubierta, no se atrevió a moverse de donde se ocultaba.

-Sé que me haz estado siguiendo desde que me levanté. Perdiste tu toque. ¿Qué pasa Mulan?

Resignada la guerrera se acercó a Aurora -Estaba asegurandome de que no fueras a cometer una locura.

-¿Me tienes miedo?- Aurora miró por primera vez a Mulan, desafiándola.

-Siempre fue muy tuyo actuar de manera irresponsable- Conciente de la provocación, Mulan contraatacó.

-Cambié.

-No parece.

-¿A no? ¿Crees que estaría aquí de no ser así? Cambié. Y vine para demostrarte que ya nadie mas va a pasar el trapo conmigo -Había mucha ira contenida en cada palabra -Conmigo no se juega.

Ambas se quedaron entonces calladas con la vista fija en el horizonte, y luego Aurora retomó a palabra.

-Estoy esperando la explicación que me debes. Que merezco- Acentuó.

-Yo no...- En aquel momento un criado salió a jardín.

-Señoritas, las esperan en el comedor principal. El desayuno esta servido.

En silencio, Aurora y Mulan se dirigieron al comedor, donde los reyes aguardaban por ellas.

-¿Como pasaste la noche querida?- Preguntó la reina mientras se sentaban a la mesa.

-Muy bien gracias- Respondió Aurora educadamente.

-¿A donde estaban?- Preguntó el rey casualmente -Yo creía que aún no se habían levantado.

-Estábamos en el jardín- Contestó Mulan a secas.

La reina pareció recordar algo de repente. -¡Es cierto! El paseo por los jardines ¿Aún te interesa jovencita?-

-Si claro- Aurora asintió con entusiasmo.

-Bueno, podrían ir luego del almuerzo ¿No crees hija?-

-Si, sería fantástico- La respuesta de Mulan destilaba sarcasmo.

-Que simpática- La princesa le susurró entre dientes.

Mulan solo se limitó a mirarla con severidad y acabar su desayuno.

-Te mandé preparar el baño de tu cuarto por si quieres tomar uno antes del almuerzo- Ofreció la dueña de casa dirigiéndose a la joven visitante.

-Sería fabuloso, gracias- Agradeció sinceramente la princesita -Es muy atenta.


En la ducha Aurora relajó los músculos y liberó las tensiones. Se quedó largo rato bajo la lluvia pensando en nada, hasta que finalmente estiro la mano fuera de esta, buscando a tientas una toalla. Envuelta en ella pasó al cuarto y se vistió. Manteniendo la mente en blanco se recostó boca arriba en la cama. Necesitaba descansar la cabeza de tanta tensión. Se quedó mirando al techo hasta que un golpe en la puerta le anunció el almuerzo.


En los establos los caballos aguardaban listos. Mulan iba a montar su caballo, Khan, y para Aurora habían alistado una yegua blanca.

-No se preocupe señorita, es de las mas mansas-

Aurora le sonrió al muchacho del establo en respuesta y ambos caballos partieron en un trote suave.

Mulan mantenía una distancia de unos dos metros con respecto a Aurora. De todas maneras, la muchachita no se esforzaba por romperla. En lugar de eso iba enfocada en los paisajes. La familia Fa poseía unos predios dignos de envidiar. El pasto era verde brillante, y salpicado de flores. Es perfume de la vegetación llenaba el cálido aire de verano.

Luego de lo que debió ser mas de una hora de cabalgata, Aurora se detuvo frente a un delgado arroyo.

-Nos quedemos aquí, así dejamos a los caballos pastar-

Ambas bajaron y Aurora se sentó a la orilla del curso de agua. En cambio, Mulan se quedó de pie, unos pasos mas atrás, en silencio.

-No seas así, no me trates como si fuera una extraña. ¡Vamos! siéntate que no muerdo- Propuso la princesita palmeando el suelo a su lado. -Aún- Agregó levantando las cejas cuando Mulan por fin se sentó.

-¿Y la explicación?- Inquirió luego de unos momentos de mas silencio.

Mulan suspiró agobiada. -¿No podemos solo sentarnos y callarnos por un momento?

-No, no podemos. Deja de huirle al asunto.

-Soldado que huye sirve para otra guerra.

-Guau. Eso es increíblemente...cobarde- Opinó Aurora rodando los ojos.

Ninguna de las dos pudo evitar reír un poco.

-¿Que es esto Mulan?- Preguntó Aurora con tristeza regresando al tema principal de la conversación.

-La realidad.

-La de los otros.

-La única.

-Podemos construir nuestra propia realidad. O conformarnos con la que hicieron los otros.

-No, no podemos- Mulan se puso de pie bruscamente.

-¿Por qué tienes que ser así?- Reclamó indignada Aurora poniéndose de pie también.

-¿¡Por qué tu no puedes entender que hay cosas contra las que no se puede luchar!? Hay cosas que hay que hacer aunque no nos guste. Así es la vida.

-Eso es una mierda- Contestó la princesa mirando fijamente a Mulan.

-Pues lo siento por ti, pero tienes que madurar. Y entender que ya no puedes recurrir a tus hadas madrinas- La guerrera habló con dureza y finalmente le dio la espalda a su interlocutora.

Aurora se volteó también y volvió a sentarse frente al arroyo. Sintió el calor de la rabia subirle por la garganta. Odiaba que la tratase así. Como a una niña. Con esa condescendencia, como si ella fuera demasiado infantil para comprender las cosas.

-Vete al diablo-

La joven princesa oyó pasos alejarse pero luego un sonido la alarmó. Un sonido de galope. Aurora alcanzó a darse vuelta justo para ver a Mulan perderse galopando en la lejanía. De pronto solo estaba mirando al horizonte vacío. Entonces tomó una honda respiración.

-¡Que hija de...


La reina estaba sentada en los jardines delanteros del castillo, bebiendo té, cuando vio aparecer a su hija. Sola.

-¿Y tu amiga?- Peguntó cuando la joven estuvo lo suficientemente cerca.

-Queria estar sola- Se limitó a contestar Mulan antes de dirigirse a los establos.


Comenzaba a oscurecer en el reino de la familia Fa.

-¿Estas segura de que sabia como volver?- Preguntó la reina preocupada al notar que Aurora no llegaba aún.

-Por supuesto mamá. No tarda en regresar- Contestó la muchacha restándole importancia para calmar a su madre. Pero la verdad era que ella misma era un manojo de nervios.

Me excedí. ¿Y si le pasó algo? No debí dejarla sola tan lejos.

Y como para coronar la situación se desató una tormenta. Al principio se trataba de una suave llovizna. Pero con el pasar de los minutos se transformó en un agresivo chaparrón.

Voy a buscarla.

Pero justo cuando Mulan se dispuso a salir alguien golpeó la puerta. La guerrera respiró aliviada al ver la silueta de Aurora recortada contra la oscuridad de la noche. La pobre princesa estaba empapada de pies a cabeza y salpicada de barro. Antes de entrar a la casa se deshizo de las sandalias embarradas.

-¡Por Dios muchachita! ¿Estas bien? ¡Mulan no debió dejarte sola!- La mujer le alcanzó una toalla y la envolvió alrededor de Aurora. Luego le dirigió una mirada de desaprobación a su hija.

Al ver la preocupación sincera de la señora, Aurora intentó calmarla.

-No se preocupe, yo misma le pedí que lo hiciera. Me gusta estar sola a veces, para pensar- Dijo sonriendo. Luego se volteó hacia donde se encontraba Mulan, algo apartada -De hecho, adoro cabalgar interminables horas, hasta que ya no siento las piernas, enterrarme en barro hasta las rodillas y darme una segunda ducha al aire libre- La reina la observaba con asombro -¡En fin! Me encanta la vida salvaje.

-No sabia... que fueras de esas...- Comentó Fa Li sin salir de su sorpresa.

-¿Sabe qué sería genial también? Poder tomar un tercer baño, puertas adentro si fuera posible y acostarme a dormir...- Agregó agobiada la maltrecha muchachita -...dos meses.

-¡Si claro! Ven te acompañaré a tu habitación y haré subir la cena no te preocupes- Se apresuró a contestar atenta la mujer.

Aurora y la reina Li comenzaron a subir las escaleras y justo antes de perderse de vista, Aurora le dedicó a Mulan una mueca muda.

Mulan pudo leer claramente en los labios de la princesa un "Te odio".

Entonces se mordió el labio inferior afligida.

-Justo cuando pensaba que esto no podía ponerse peor...