Atracción Magnética
Autora: Frizzy
Disclaimer: Todos los personajes y todo lo demás le pertenecen a J.K. Rowling
Tanto la historia como la información sobre la Herencia Veela y los personajes originales son de la exclusiva propiedad de Frizzy. Gracias por permitirnos traducirlo.
Advertencia autora: Esta historia es Slash entre Harry Potter y Draco Malfoy. Si no te gusta por favor no lo leas, no quiero que te ofendas. Slash, por si no lo sabes, es una relación entre dos personajes masculinos. Ya fuiste advertido.
Nota Alima21: La traducción de los primeros seis capítulos, con ligeras modificaciones, es cortesía de nuestra amiga Gala, a quien agradecemos de corazón nos permitiera utilizarlos. Un millón de gracias amiga
Capítulo 4
Coqueteo y protección:
Eran alrededor de las cinco de la mañana siguiente cuando Harry despertó. Parpadeó con somnolencia, su vista era borrosa ya que no podía dormir con los lentes de contacto puestos. Suspiró suavemente, hasta que su mente derivó hacia el sueño que había tenido. Había soñado que estaba siendo seducido por Draco Malfoy.
-Que locura- masculló saltando de la cama hacia la ducha.
Se duchó perezosamente, relajándose bajo el agua. Mientras se paraba frente al espejo, vistiendo tan sólo una toalla, su mente se enfocó y apenas evitó que un grito escapara de su boca. No había sido un sueño. ¡Draco Malfoy estaba tratando de seducirlo!
Una imagen de los plateados ojos del Veela vino a su mente, junto con el recuerdo del suave beso. Había sido su primer beso. Draco Malfoy le había robado su primer beso. Hace apenas un par de días ese pensamiento lo hubiera hecho reír como histérico, pero ahora un sentimiento de pavor se apodero de el. Tenía a un Veela en su máximo poder tratando de unirse a él.
-Demonios- juró suavemente
A duras penas se había cambiado al uniforme que usaba desde su primer año en Hogwarts. Trató de acomodar un poco su cabello mientras se preguntaba como iba a hacer para evitar a Draco ese día, especialmente con la nueva idea de Dumbledore de una relación de amistad entre-casas, que significaba que Gryffindor y Slytherin compartieran casi todas las clases. Harry se preguntó distraídamente si Dumbledore en serio quería que sobreviviera a su sexto año.
Finalmente abandonó el cuarto silenciosamente, sin molestarse en despertar a los otros chicos de la habitación, pues aún era demasiado temprano. Nunca se despertaban antes de las siete y los demás habían aceptado públicamente que Harry se estaba volviendo loco cuando empezó a despertarse temprano. Había tenido que convencer a Hermione de que no estaba enfermo. Había empezado a despertarse temprano para acostumbrarse a dormir menos. Sirius le había advertido sobre la necesidad de dormir menos si terminaba en mitad de la Guerra después de graduarse.
!¿Por qué siempre, de alguna manera, termino metido en líos?", pensó tristemente
Se sorprendió al entrar a la Sala Común y ver a alguien mas ahí, un chico de ojos plateados que lo miraban intensamente desde un sillón rojo al lado de la chimenea, que supuso había sido encendida por los Elfos Domésticos.
-Hola- Carraspeó Harry
-Bueno días- respondió Draco, poniéndose de pie en un elegante y fluido movimiento.
-¿Qué estás haciendo aquí?- Preguntó Harry, forzándose a mantener una voz neutral para no demostrar nada de la confusión interna que sufría.
-Dumbledore me dio la contraseña después que te fuiste. Supuso que ya le habrías informado a todos los Gryffindors- fue la respuesta
Harry asintió débilmente.
-Bien. Vine para acompañarte a desayunar- Draco sonrió encantadoramente
Harry tragó saliva, alejándose nerviosamente del rubio. Draco suspiró impaciente y aferró su brazo, arrastrándolo por el retrato hacia el corredor. No lo soltó y Harry se alarmó al darse cuenta que la mano que lo sostenía era fuerte pero tierna, los dedos casi acariciando la piel desnuda de su brazo.
-¿Por qué?- preguntó Harry
-Me desperté temprano, así que decidí venir y esperarte. No es un crimen, ¿o si?. Después de todo pensé que podía salvarte de la tontera matutina Gryffindor cuando Weasley se de cuenta que no era un sueño- explicó Draco, sonriendo satisfecho
Harry tragó audiblemente
-Además, no es como si necesitara una excusa para visitarte. Planeo pasar mucho tiempo contigo. Dumbledore está de acuerdo en que primero debemos conocernos mejor uno al otro- continuó Draco
-Supongo....- murmuró Harry quedamente.
-Tenemos Medicina Mágica a primera hora- informó Draco
Medicina Mágica era una nueva materia que había sido agregada en el quinto año de Harry. Era una clase dedicada a la preparación de pociones y aprendizaje de hechizos sanadores de toda clase. Harry había supuesto, correctamente, que Dumbledore estaba preparando a los alumnos para una guerra. No fue una gran sorpresa para nadie que Harry fuera el mejor de la clase, teniendo un don natural para curar. Tal vez tuviera algo que ver con el hecho de ser el visitante más frecuente de la enfermería, después de los gemelos Weasley y los Merodeadores.
-¿Hiciste tu tarea?- preguntó Harry, genuinamente curioso
-Si... pero no será ni de cerca tan buena como la tuya. Tendrás que dejarme leerla en el comedor- comentó Draco, sonriendo pícaramente al ver como Harry se sonrojaba por el cumplido.
Pronto estuvieron cerca del Gran Comedor. Mientras entraban, Harry se sintió aliviado al ver que sólo había unos pocos estudiantes en su interior, y lo mismo ocurría con los profesores. Se dirigió a la mesa de Gryffindor olvidando a Draco, hasta que el muchacho se sentó a su lado.
Harry jadeó.
-¿Qué estás haciendo?- siseó Harry
-Sentándome contigo. No tengo intenciones de sentarme al otro lado del salón cuando puedo hacerlo a tu lado- fue la respuesta, la voz llena de inocencia mientras levantaba sus cejas sugestivamente.
Harry se sonrojó incomodo, alejándose ligeramente del Veela. Era completamente consciente de las miradas de incredulidad de la mayoría de los profesores y todos los alumnos. De hecho, los únicos que no se veían sorprendidos eran Dumbledore, Snape y McGonagall
Hary tomó rápidamente una tostada y comenzó a comer, mirando agradecido como el Veela prontamente hacía lo mismo. Había un silencio incomodo mientras llegaban mas y mas alumnos, observando a la pareja en la mesa vacía de Gryffindor, preguntándose si todavía eran enemigos.
Veinte minutos más tarde hubo un gigantesco paloteo y llegó casi toda la Casa de Gryffindor en tropel, liderados por Ron, quién se acercó rápidamente a Harry, deteniéndose abruptamente cuando cuando notó al chico a su lado. Su rostro palideció considerablemente
-Malfoy- logró mascullar, el usual odio todavía presente.
-Wealsey- replicó Draco, sonriendo satisfecho
-Harry, Draco- saludó la voz de Hermione mientras se sentaba enfrente de los dos chicos, sus inteligentes ojos brillando tranquilamente.
-Mione- suspiró Harry relajado, dirigiéndole una mirada preocupada a Ron
Ron inmediatamente se sentó junto a Hermione, mirando a Harry con simpatía. Hermione entornó los ojos con frustración, antes de empezar su desayuno. Gradualmente los otros Gryffindor se sentaron, Seamus a un lado de Harry, para el disgusto de Draco, y Fred al lado del rubio.
-¿Dormiste bien, Harry?- preguntó Seamus con su marcado acento Irlandés
-Err...supongo- respondió el aludido, dirigiéndole a Draco miradas de advertencia
El Comedor continuaba en silencio, los estudiantes observando al pequeño grupo con perspicacia. Para todos, menos para Harry, Draco parecía calmado y sereno, pero los ojos del Veela estaban oscurecidos con una furia apenas controlada mientras se fijaban en el chico sentado al lado de Harry
-¿Por qué tan interesado, Finigan?- preguntó Draco con desprecio
-Tan solo me preocupaba que pudiera haber tenido pesadillas- Seamus sonrió inocentemente, demasiado inocentemente para el gusto de Draco.
-¿Y me pregunto qué tiene que ver contigo el que Harry tenga pesadillas?- espetó.
-Harry es mi compañero de cuarto- sonrió Seamus alegremente, guiñándole un ojo al Chico de Oro.
Seamus se inclinó hacia Harry, rozando su hombro y haciendo que Draco perdiera el control
-Tú, pequeño...- comenzó Draco intentando gritar
-¡Malfoy!- chilló Harry enojado, con la voz en clara advertencia
-Me comportaré- respondió Draco calmadamente, luchando contra la urgencia de matar a Seamus por atreverse a tocar a *su* Harry
-Bien- aceptó Harry, relajándose al instante
-Si se moviese- agregó el rubio firmemente
-Ni lo sueñes- sonrió Seamus
-Pequeño bastardo Irlandés.
-¡Malfoy! - exclamó Harry rápidamente, poniendo una mano sobre su boca para evitar que maldijera
No estaba preparado para que Draco succionara ligeramente sus dedos y mordisqueara su palma. Harry saltó sobresaltado e intento alejarse, pero el Veela lo evitó. Envolvió un posesivo brazo alrededor del Gryffindor, quien suplicó silenciosamente que Ron y Hermione lo ayudaran. Ellos no se movieron
Draco deslizó una mano suavemente para acariciar la espalda de Harry, relajándolo mientras sus labios atacaban su cuello, succionando la suave piel y dejando marcas rojas en los lugares donde lo había hecho con demasiada fuerza. Harry chilló cuando los dientes rasguñaron su piel, rogando en silencio para que Hermione lo detuviera antes que fuera demasiado lejos.
Sin embargo, parecía que todos estaban demasiado pasmados para hacer algo. Incluso los Slytherins estaban mortalmente silenciosos, observando toda la escena, conteniendo apenas su horror e ira. Harry forcejeó salvajemente pero esto parecía empeorar a Draco y encender su encanto Veela. Harry sintía la misma atracción magnética y ni siquiera sintió cuando los labios de Draco presionaron contra los suyos, reclamándolo completa y totalmente en frente de toda la escuela.
-¡Señor Malfoy!- llamó Dumbledore de repente. A la aturdida pareja, esa voz les sonó como si viniera de muy lejos.
Afortunadamente, la voz debió de haber entrado a la mente de Draco, porque hizo más lento el beso, finalizándolo. Lamió ligeramente los labios hinchados de Harry antes de liberarlo, dejando un brazo alrededor de su cintura y lanzándole una mirada engreída al chico Irlandés sentado al otro lado de Harry. Lo posesivo del gesto hizo que Ron mirada extrañado al rubio. Draco Malfoy estaba celoso de Seamus Finigan
Harry sintió que recuperaba el sentido. Miró boquiabierto a Draco, impactado, su cara palideciendo. De repente hubo un extraño chillido y antes de que se pudiera mover, una mano vino volando y le cruzó el rostro, haciendo que su cabeza diera vuelta. El repugnante chillido hizo eco por todo el salón antes de que Draco se levantara y tratara de hechizar a Pansy, por tocar a su potencial pareja.
-¡Tú, pequeña vaca!- gritó
-¡Señor Malfoy!- gritó Dumbledore a su vez, corriendo hacia él junto con Snape para intentar calmarlo
Harry miró estupefacto a la chica, la vívida marca de una mano impresa en su mejilla y un hilillo de sangre saliendo de su nariz. Hermione corrió hasta él pasándole un pañuelo para detener el sangrado, que estaba incrementando a una velocidad alarmante.
-¡No puedo creer que besaras a Potter!- chilló Pansy histéricamente
-¿Por qué no? ¡Es mejor que tu! ¡Es fuerte, poderoso, valiente, inteligente y hermoso, todo lo que tú no eres!- escupió Draco lleno de furia
Snape aferró sus brazos apresuradamente para prevenir que arremetiera contra Pansy, viendo el brillo asesino en sus ojos. Los Veelas eran protectores, seriamente protectores, y Draco no descansaría hasta haber vengado a su pareja, de eso estaba seguro.
-¡Es el Niño-Que-Vivió!"
-¿Y qué?. Al contrario de ti, yo no pretendo lamer los zapatos de Voldemort- comentó Draco con furia, sus ojos brillando de una extraña manera
-Pero tu padre...- argumentó Pansy con obstinación.
-Nos dejará a Harry y a mi en paz, a menos que quiera que el Ministerio se entere de varias cosas- replicó Draco
Pansy lo miró impactada, claramente se negaba a creer que Draco Malfoy estaba amenazando con entregar a su propio padre al Ministerio si se negaba a que estuviera con Harry Potter. Los Malfoy eran extremadamente leales y respetaban su apellido hasta la muerte. Todo mundo sabía que traicionar a un Malfoy significaba problemas, especialmente si el traidor era de la familia.
"Voledmort lo matará también" pensó ella rabiando
-¡Pero no puedes!. Prometiste casarte conmigo- gritó con la cara llena de furia
-Mi padre arregló eso hace muchos años, pero te aseguro que prefiero casarme con Weasley que contigo- escupió Draco
-¡Tu padre te desconocerá!
-Mi padre nunca desconocería al único heredero Malfoy después de él. Hablando con sentido común, si me desconoce y muere, la línea Malfoy desaparecerá completamente. Mi padre es demasiado orgulloso para hacer eso, ¡hasta Voldemort sabe eso!. Además, no dirá nada cuando se entere de la verdad.
-¿Que verdad? ¿Te has vuelto loco?
-No, la verdad es que Harry Potter es mi pareja.
La voz de Draco era fuerte, fría y firme, haciendo que todos supieran que estaba diciendo la verdad. Ron y Hermione protegieron a Harry de la mayoría de las miradas de incredulidad de los otros estudiantes. Hasta los profesores estaban asombrados y ligeramente desconfiados de que el Niño-Que- Vivió fuera la pareja del hijo de un reconocido Mortífago
-¿A que te refieres?- se las arregló para decir ahogadamente
-Soy un Veela, parte Veela, de hecho- siseó Draco venenosamente
-¿Veela?- chilló Pansy sobresaltada
-Si, y supongo que tu pequeño cerebro puede recordar que las Veelas matan a cualquiera que hiera a su pareja- inquirió Draco dulcemente, con la inocencia escurriendo sus fríos ojos grises
-¡AAH!- gritó Pansy cuando el rubio arremetió contra ella
Los profesores, inseguros de qué hacer, trataron de jalarlo de regreso pero aparentemente no funcionó muy bien. Harry nunca había visto a Draco Malfoy de esa manera. La indudable cólera en su cara era aterradora, y era por su culpa. La situación le llegó de golpe haciendo que se levantara y detuviera a Draco de matar a Pansy jalando su brazo.
Draco se detuvo, volviéndose rápidamente a su pareja. Sus ojos se suavizaron inmediatamente y el brillo que solo tenía cuando veía a Harry apareció. Acarició ligeramente la piel roja con su pulgar, la rabia tomo el control de nuevo cuando se estremeció, la sangre seca contrastaba con su piel.
-¿Por qué me detuviste?- preguntó finalmente
-No vale la pena ir a Azkaban por ella- declaró Harry sacudiendo los hombros
-¿Y como los sabes?
-Uno no pasa tiempo con un fugitivo sin aprender que Azkaban es tu peor pesadilla...aprendí eso en mi tercer año.
Draco lo miró sorprendido antes de que la curiosidad se apoderara de sus ojos. Que era lo que Harry veía cuando había un Dementor cerca?, que era lo que lo hacía desmayarse?. Un repentino sentimiento de protección le llegó y abrazó a Harry, quien agradecido, sin empujarlo pero sin responder al abrazo tampoco. Esperaba que abrazándolo el Veela se calmara y no tratara de eliminara a su compañera de casa. ¿Y por qué, por que tenía que decir Draco a toda la escuela que el era su pareja elegida?
Estaba a punto de preguntarle pero vaciló. Podría hablar con Draco sobre su posesividad y su protectividad después, cuando estuvieran lejos de Pansy. Recordó el beso e inmediatamente se sonrojó. ¿Por qué Seamus no lo dejaba solo? ¿Y como es que nunca antes se había dado cuenta de que Seamus le coqueteaba? ¡Era tan obvio!
-¿Entonces que es lo que vale ella?- cuestionó Draco
-No vale nada. No es nada y nunca lo será. Comparada con la guerra contra Voldemort es solo una insignificante niña inmadura que necesita aprender a crecer-" fue la ligera y apagada respuesta
-Desde cuando te volviste tan filosófico?- bromeó Draco
-Desde que aprendí que las rivalidades infantiles no valen la pena- fue la respuesta, una sonrisa jugando en los magullados labios de Harry
Draco levantó el rostro y comenzó a reír.
Continuará.......
El link de la versión original lo podéis encontrar en nuestro perfil
Autora: Frizzy
Disclaimer: Todos los personajes y todo lo demás le pertenecen a J.K. Rowling
Tanto la historia como la información sobre la Herencia Veela y los personajes originales son de la exclusiva propiedad de Frizzy. Gracias por permitirnos traducirlo.
Advertencia autora: Esta historia es Slash entre Harry Potter y Draco Malfoy. Si no te gusta por favor no lo leas, no quiero que te ofendas. Slash, por si no lo sabes, es una relación entre dos personajes masculinos. Ya fuiste advertido.
Nota Alima21: La traducción de los primeros seis capítulos, con ligeras modificaciones, es cortesía de nuestra amiga Gala, a quien agradecemos de corazón nos permitiera utilizarlos. Un millón de gracias amiga
Capítulo 4
Coqueteo y protección:
Eran alrededor de las cinco de la mañana siguiente cuando Harry despertó. Parpadeó con somnolencia, su vista era borrosa ya que no podía dormir con los lentes de contacto puestos. Suspiró suavemente, hasta que su mente derivó hacia el sueño que había tenido. Había soñado que estaba siendo seducido por Draco Malfoy.
-Que locura- masculló saltando de la cama hacia la ducha.
Se duchó perezosamente, relajándose bajo el agua. Mientras se paraba frente al espejo, vistiendo tan sólo una toalla, su mente se enfocó y apenas evitó que un grito escapara de su boca. No había sido un sueño. ¡Draco Malfoy estaba tratando de seducirlo!
Una imagen de los plateados ojos del Veela vino a su mente, junto con el recuerdo del suave beso. Había sido su primer beso. Draco Malfoy le había robado su primer beso. Hace apenas un par de días ese pensamiento lo hubiera hecho reír como histérico, pero ahora un sentimiento de pavor se apodero de el. Tenía a un Veela en su máximo poder tratando de unirse a él.
-Demonios- juró suavemente
A duras penas se había cambiado al uniforme que usaba desde su primer año en Hogwarts. Trató de acomodar un poco su cabello mientras se preguntaba como iba a hacer para evitar a Draco ese día, especialmente con la nueva idea de Dumbledore de una relación de amistad entre-casas, que significaba que Gryffindor y Slytherin compartieran casi todas las clases. Harry se preguntó distraídamente si Dumbledore en serio quería que sobreviviera a su sexto año.
Finalmente abandonó el cuarto silenciosamente, sin molestarse en despertar a los otros chicos de la habitación, pues aún era demasiado temprano. Nunca se despertaban antes de las siete y los demás habían aceptado públicamente que Harry se estaba volviendo loco cuando empezó a despertarse temprano. Había tenido que convencer a Hermione de que no estaba enfermo. Había empezado a despertarse temprano para acostumbrarse a dormir menos. Sirius le había advertido sobre la necesidad de dormir menos si terminaba en mitad de la Guerra después de graduarse.
!¿Por qué siempre, de alguna manera, termino metido en líos?", pensó tristemente
Se sorprendió al entrar a la Sala Común y ver a alguien mas ahí, un chico de ojos plateados que lo miraban intensamente desde un sillón rojo al lado de la chimenea, que supuso había sido encendida por los Elfos Domésticos.
-Hola- Carraspeó Harry
-Bueno días- respondió Draco, poniéndose de pie en un elegante y fluido movimiento.
-¿Qué estás haciendo aquí?- Preguntó Harry, forzándose a mantener una voz neutral para no demostrar nada de la confusión interna que sufría.
-Dumbledore me dio la contraseña después que te fuiste. Supuso que ya le habrías informado a todos los Gryffindors- fue la respuesta
Harry asintió débilmente.
-Bien. Vine para acompañarte a desayunar- Draco sonrió encantadoramente
Harry tragó saliva, alejándose nerviosamente del rubio. Draco suspiró impaciente y aferró su brazo, arrastrándolo por el retrato hacia el corredor. No lo soltó y Harry se alarmó al darse cuenta que la mano que lo sostenía era fuerte pero tierna, los dedos casi acariciando la piel desnuda de su brazo.
-¿Por qué?- preguntó Harry
-Me desperté temprano, así que decidí venir y esperarte. No es un crimen, ¿o si?. Después de todo pensé que podía salvarte de la tontera matutina Gryffindor cuando Weasley se de cuenta que no era un sueño- explicó Draco, sonriendo satisfecho
Harry tragó audiblemente
-Además, no es como si necesitara una excusa para visitarte. Planeo pasar mucho tiempo contigo. Dumbledore está de acuerdo en que primero debemos conocernos mejor uno al otro- continuó Draco
-Supongo....- murmuró Harry quedamente.
-Tenemos Medicina Mágica a primera hora- informó Draco
Medicina Mágica era una nueva materia que había sido agregada en el quinto año de Harry. Era una clase dedicada a la preparación de pociones y aprendizaje de hechizos sanadores de toda clase. Harry había supuesto, correctamente, que Dumbledore estaba preparando a los alumnos para una guerra. No fue una gran sorpresa para nadie que Harry fuera el mejor de la clase, teniendo un don natural para curar. Tal vez tuviera algo que ver con el hecho de ser el visitante más frecuente de la enfermería, después de los gemelos Weasley y los Merodeadores.
-¿Hiciste tu tarea?- preguntó Harry, genuinamente curioso
-Si... pero no será ni de cerca tan buena como la tuya. Tendrás que dejarme leerla en el comedor- comentó Draco, sonriendo pícaramente al ver como Harry se sonrojaba por el cumplido.
Pronto estuvieron cerca del Gran Comedor. Mientras entraban, Harry se sintió aliviado al ver que sólo había unos pocos estudiantes en su interior, y lo mismo ocurría con los profesores. Se dirigió a la mesa de Gryffindor olvidando a Draco, hasta que el muchacho se sentó a su lado.
Harry jadeó.
-¿Qué estás haciendo?- siseó Harry
-Sentándome contigo. No tengo intenciones de sentarme al otro lado del salón cuando puedo hacerlo a tu lado- fue la respuesta, la voz llena de inocencia mientras levantaba sus cejas sugestivamente.
Harry se sonrojó incomodo, alejándose ligeramente del Veela. Era completamente consciente de las miradas de incredulidad de la mayoría de los profesores y todos los alumnos. De hecho, los únicos que no se veían sorprendidos eran Dumbledore, Snape y McGonagall
Hary tomó rápidamente una tostada y comenzó a comer, mirando agradecido como el Veela prontamente hacía lo mismo. Había un silencio incomodo mientras llegaban mas y mas alumnos, observando a la pareja en la mesa vacía de Gryffindor, preguntándose si todavía eran enemigos.
Veinte minutos más tarde hubo un gigantesco paloteo y llegó casi toda la Casa de Gryffindor en tropel, liderados por Ron, quién se acercó rápidamente a Harry, deteniéndose abruptamente cuando cuando notó al chico a su lado. Su rostro palideció considerablemente
-Malfoy- logró mascullar, el usual odio todavía presente.
-Wealsey- replicó Draco, sonriendo satisfecho
-Harry, Draco- saludó la voz de Hermione mientras se sentaba enfrente de los dos chicos, sus inteligentes ojos brillando tranquilamente.
-Mione- suspiró Harry relajado, dirigiéndole una mirada preocupada a Ron
Ron inmediatamente se sentó junto a Hermione, mirando a Harry con simpatía. Hermione entornó los ojos con frustración, antes de empezar su desayuno. Gradualmente los otros Gryffindor se sentaron, Seamus a un lado de Harry, para el disgusto de Draco, y Fred al lado del rubio.
-¿Dormiste bien, Harry?- preguntó Seamus con su marcado acento Irlandés
-Err...supongo- respondió el aludido, dirigiéndole a Draco miradas de advertencia
El Comedor continuaba en silencio, los estudiantes observando al pequeño grupo con perspicacia. Para todos, menos para Harry, Draco parecía calmado y sereno, pero los ojos del Veela estaban oscurecidos con una furia apenas controlada mientras se fijaban en el chico sentado al lado de Harry
-¿Por qué tan interesado, Finigan?- preguntó Draco con desprecio
-Tan solo me preocupaba que pudiera haber tenido pesadillas- Seamus sonrió inocentemente, demasiado inocentemente para el gusto de Draco.
-¿Y me pregunto qué tiene que ver contigo el que Harry tenga pesadillas?- espetó.
-Harry es mi compañero de cuarto- sonrió Seamus alegremente, guiñándole un ojo al Chico de Oro.
Seamus se inclinó hacia Harry, rozando su hombro y haciendo que Draco perdiera el control
-Tú, pequeño...- comenzó Draco intentando gritar
-¡Malfoy!- chilló Harry enojado, con la voz en clara advertencia
-Me comportaré- respondió Draco calmadamente, luchando contra la urgencia de matar a Seamus por atreverse a tocar a *su* Harry
-Bien- aceptó Harry, relajándose al instante
-Si se moviese- agregó el rubio firmemente
-Ni lo sueñes- sonrió Seamus
-Pequeño bastardo Irlandés.
-¡Malfoy! - exclamó Harry rápidamente, poniendo una mano sobre su boca para evitar que maldijera
No estaba preparado para que Draco succionara ligeramente sus dedos y mordisqueara su palma. Harry saltó sobresaltado e intento alejarse, pero el Veela lo evitó. Envolvió un posesivo brazo alrededor del Gryffindor, quien suplicó silenciosamente que Ron y Hermione lo ayudaran. Ellos no se movieron
Draco deslizó una mano suavemente para acariciar la espalda de Harry, relajándolo mientras sus labios atacaban su cuello, succionando la suave piel y dejando marcas rojas en los lugares donde lo había hecho con demasiada fuerza. Harry chilló cuando los dientes rasguñaron su piel, rogando en silencio para que Hermione lo detuviera antes que fuera demasiado lejos.
Sin embargo, parecía que todos estaban demasiado pasmados para hacer algo. Incluso los Slytherins estaban mortalmente silenciosos, observando toda la escena, conteniendo apenas su horror e ira. Harry forcejeó salvajemente pero esto parecía empeorar a Draco y encender su encanto Veela. Harry sintía la misma atracción magnética y ni siquiera sintió cuando los labios de Draco presionaron contra los suyos, reclamándolo completa y totalmente en frente de toda la escuela.
-¡Señor Malfoy!- llamó Dumbledore de repente. A la aturdida pareja, esa voz les sonó como si viniera de muy lejos.
Afortunadamente, la voz debió de haber entrado a la mente de Draco, porque hizo más lento el beso, finalizándolo. Lamió ligeramente los labios hinchados de Harry antes de liberarlo, dejando un brazo alrededor de su cintura y lanzándole una mirada engreída al chico Irlandés sentado al otro lado de Harry. Lo posesivo del gesto hizo que Ron mirada extrañado al rubio. Draco Malfoy estaba celoso de Seamus Finigan
Harry sintió que recuperaba el sentido. Miró boquiabierto a Draco, impactado, su cara palideciendo. De repente hubo un extraño chillido y antes de que se pudiera mover, una mano vino volando y le cruzó el rostro, haciendo que su cabeza diera vuelta. El repugnante chillido hizo eco por todo el salón antes de que Draco se levantara y tratara de hechizar a Pansy, por tocar a su potencial pareja.
-¡Tú, pequeña vaca!- gritó
-¡Señor Malfoy!- gritó Dumbledore a su vez, corriendo hacia él junto con Snape para intentar calmarlo
Harry miró estupefacto a la chica, la vívida marca de una mano impresa en su mejilla y un hilillo de sangre saliendo de su nariz. Hermione corrió hasta él pasándole un pañuelo para detener el sangrado, que estaba incrementando a una velocidad alarmante.
-¡No puedo creer que besaras a Potter!- chilló Pansy histéricamente
-¿Por qué no? ¡Es mejor que tu! ¡Es fuerte, poderoso, valiente, inteligente y hermoso, todo lo que tú no eres!- escupió Draco lleno de furia
Snape aferró sus brazos apresuradamente para prevenir que arremetiera contra Pansy, viendo el brillo asesino en sus ojos. Los Veelas eran protectores, seriamente protectores, y Draco no descansaría hasta haber vengado a su pareja, de eso estaba seguro.
-¡Es el Niño-Que-Vivió!"
-¿Y qué?. Al contrario de ti, yo no pretendo lamer los zapatos de Voldemort- comentó Draco con furia, sus ojos brillando de una extraña manera
-Pero tu padre...- argumentó Pansy con obstinación.
-Nos dejará a Harry y a mi en paz, a menos que quiera que el Ministerio se entere de varias cosas- replicó Draco
Pansy lo miró impactada, claramente se negaba a creer que Draco Malfoy estaba amenazando con entregar a su propio padre al Ministerio si se negaba a que estuviera con Harry Potter. Los Malfoy eran extremadamente leales y respetaban su apellido hasta la muerte. Todo mundo sabía que traicionar a un Malfoy significaba problemas, especialmente si el traidor era de la familia.
"Voledmort lo matará también" pensó ella rabiando
-¡Pero no puedes!. Prometiste casarte conmigo- gritó con la cara llena de furia
-Mi padre arregló eso hace muchos años, pero te aseguro que prefiero casarme con Weasley que contigo- escupió Draco
-¡Tu padre te desconocerá!
-Mi padre nunca desconocería al único heredero Malfoy después de él. Hablando con sentido común, si me desconoce y muere, la línea Malfoy desaparecerá completamente. Mi padre es demasiado orgulloso para hacer eso, ¡hasta Voldemort sabe eso!. Además, no dirá nada cuando se entere de la verdad.
-¿Que verdad? ¿Te has vuelto loco?
-No, la verdad es que Harry Potter es mi pareja.
La voz de Draco era fuerte, fría y firme, haciendo que todos supieran que estaba diciendo la verdad. Ron y Hermione protegieron a Harry de la mayoría de las miradas de incredulidad de los otros estudiantes. Hasta los profesores estaban asombrados y ligeramente desconfiados de que el Niño-Que- Vivió fuera la pareja del hijo de un reconocido Mortífago
-¿A que te refieres?- se las arregló para decir ahogadamente
-Soy un Veela, parte Veela, de hecho- siseó Draco venenosamente
-¿Veela?- chilló Pansy sobresaltada
-Si, y supongo que tu pequeño cerebro puede recordar que las Veelas matan a cualquiera que hiera a su pareja- inquirió Draco dulcemente, con la inocencia escurriendo sus fríos ojos grises
-¡AAH!- gritó Pansy cuando el rubio arremetió contra ella
Los profesores, inseguros de qué hacer, trataron de jalarlo de regreso pero aparentemente no funcionó muy bien. Harry nunca había visto a Draco Malfoy de esa manera. La indudable cólera en su cara era aterradora, y era por su culpa. La situación le llegó de golpe haciendo que se levantara y detuviera a Draco de matar a Pansy jalando su brazo.
Draco se detuvo, volviéndose rápidamente a su pareja. Sus ojos se suavizaron inmediatamente y el brillo que solo tenía cuando veía a Harry apareció. Acarició ligeramente la piel roja con su pulgar, la rabia tomo el control de nuevo cuando se estremeció, la sangre seca contrastaba con su piel.
-¿Por qué me detuviste?- preguntó finalmente
-No vale la pena ir a Azkaban por ella- declaró Harry sacudiendo los hombros
-¿Y como los sabes?
-Uno no pasa tiempo con un fugitivo sin aprender que Azkaban es tu peor pesadilla...aprendí eso en mi tercer año.
Draco lo miró sorprendido antes de que la curiosidad se apoderara de sus ojos. Que era lo que Harry veía cuando había un Dementor cerca?, que era lo que lo hacía desmayarse?. Un repentino sentimiento de protección le llegó y abrazó a Harry, quien agradecido, sin empujarlo pero sin responder al abrazo tampoco. Esperaba que abrazándolo el Veela se calmara y no tratara de eliminara a su compañera de casa. ¿Y por qué, por que tenía que decir Draco a toda la escuela que el era su pareja elegida?
Estaba a punto de preguntarle pero vaciló. Podría hablar con Draco sobre su posesividad y su protectividad después, cuando estuvieran lejos de Pansy. Recordó el beso e inmediatamente se sonrojó. ¿Por qué Seamus no lo dejaba solo? ¿Y como es que nunca antes se había dado cuenta de que Seamus le coqueteaba? ¡Era tan obvio!
-¿Entonces que es lo que vale ella?- cuestionó Draco
-No vale nada. No es nada y nunca lo será. Comparada con la guerra contra Voldemort es solo una insignificante niña inmadura que necesita aprender a crecer-" fue la ligera y apagada respuesta
-Desde cuando te volviste tan filosófico?- bromeó Draco
-Desde que aprendí que las rivalidades infantiles no valen la pena- fue la respuesta, una sonrisa jugando en los magullados labios de Harry
Draco levantó el rostro y comenzó a reír.
Continuará.......
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