Natural
Capítulo 3 "Adelante y atrás III: Tragedia/Hermanos"
Disclaimer: Ningún personaje de Inuyasha me pertenece, son de la increíble y creativa Rumiko Takahashi, yo solo cuento una versión diferente de los hechos.
Diálogos
"Pensamientos"
"Mensajes"
… Cambios de escena
Coautora: Ana Zaira Stark
Adelante: Tragedia
…17 de diciembre de 2023…
Rin ya estaba en una habitación del hospital mirando todo con curiosidad mientras acariciaba su vientre.
Aun nadie iba a verla y no podían tomarle fotos para preguntarle a la policía si estaba con los desaparecidos, debido al estado de su rostro. Tenía cicatrices y heridas en la cara y aun no recordaba su nombre así que no había mucho que pudieran hacer sin esa información.
Suspiro mientras terminaba su gelatina insípida que le habían dado de almuerzo. Era horrible no tener a nadie, no saber quién era, y no saber qué hacer con ese bebe que crecía en su interior.
En eso sintió un dolor punzante en su cuello, del lado derecho, sentía que le quemaba. Sentía ese dolor muchas veces al día, sobre todo cuando había doctores varones que se acercaban a revisarla, en ese tipo de momentos el dolor se volvía insoportable. Aunque le decían que seguramente era producto de su imaginación o una especie de reacción al rechazo masculino, ella estaba segura de que lo que sentía no era producto de su imaginación.
Cuando termino el ultimo bocado de su gelatina, Ayame entro con una bolsa de comida de un restaurante.
Ayame: Hola, extraña, ¿Te comiste todo?, porque si no yo te lo daré como niña chiquita
Era lo más cercano que tenía a una amiga. Le traía comida decente, le leía cuentos, jugaba cartas con ella, incluso le ayudaba a elegir nombre para él bebé. Y claro, mantenía a raya a Sara para que se alejara de ella ya que, desde su diagnóstico, nadie en el hospital quería hablar con ella.
Rin hizo un mohín, pero le mostro el plato vacío. Áyame sonrió tierna y se acercó con la comida a la muchacha.
En cuanto tuvo el plato en sus manos, empezó a devorar cada pedazo de pollo agridulce que la amable enfermera le había llevado.
Ayame tomo un plato y unos palillos mientras se sentaba a su lado y sacaba una revista con cosas de bebes.
Ayame: Mira lo que encontré en la sección de varones, son tan adorables.
Rin miro la revista donde Ayame señalaba los distintos mamelucos de colores varios y formas kawaii de gatos. Tigres, conejos, tortugas, ¿Eso era un Pokémon? etc.
Pero el que Ayame señalaba era uno de lobo color café, y una manta.
Ayame: ¿No es hermoso?
Los ojitos le brillaban ilusionados mientras se imaginaba a un bebe igualito a ella con esas ropitas.
Rin rio a carcajadas mientras comía un poco de arroz cuando sintió una patada fuerte en su vientre.
Rin: ¡Au! Creo que a "Pequeño bebe" no le gusta
Rin le sonrió apenada a la muchacha que hacía pucheros graciosos y apretaba la revista entre sus manos y luego se la extendió fingiendo estar ofendida.
Ayame: Pues ten "Super Mama" busca algo para tu hijo, yo no vuelvo a dar mi opinión.
Rin hojeo la revista mientras escuchaba a Ayame murmurar cosas como "Aun no nace y ya es muy huraño" o "Se atreve a rechazar mi regalo, es un vil mal agradecido", sabía que Rin la escuchaba pero no se enojaba, la hacía reír. En una de las hojeadas Rin vio un mameluco esponjoso color blanco con el obi amarillo y azul, en el pecho y mangas tenía un símbolo de una flor blanca con unos hexágonos alrededor, unas orejas en la capucha como de perrito y alrededor del cuello una especie de estolita.
A Rin le brillaron los ojos y sintió una patada de nuevo pero esta vez esta era una mucho más tierna, sin tanta fuerza como la anterior.
Rin: Mira Ayame, que monada.
Ayame tomo la revista y vio el adorable mameluco que hizo que le volvieran a brillar los ojitos.
Ayame: ¡Esto esta D-I-V-I-N-O!
Ambas chillaron como colegialas, incluso Ayame ya estaba buscando una cuna y tina de baño que combinaran. Rin reía con sus ocurrencias hasta que poco a poco su risa murió, quedando triste y Ayame hablando sola, hasta que noto que Rin estaba en su propio mundo, acariciando su vientre distraída.
Ayame: Oye, oye ¿que tienes?
Rin miro su vientre y luego a la ventana mientras una lagrima salía de su ojo café. Áyame se preocupó aún más.
Rin: Estoy sola Ayame. No tengo a nadie, no tengo una familia, mi bebé no tiene padre. No tengo casa, no tengo trabajo no tengo nada, mi bebé nacerá en un hogar inestable, me lo van a quitar, es todo lo que tengo y me lo van quitar.
Rin se soltó a llorar amargamente, mientras Ayame procesaba las palabras de la chica, tantas emociones negativas, tantas estúpidas creencias no podían salir de ella, eso no había salido de la nada, miro tras ella y vio a un par de enfermeras tras la puerta, riendo levemente, eran de las nuevas. La sangre subió a su cabeza poniéndose roja de ira, así que se puso de pie, molesta.
Ayame: Te quedas aquí, no tardo
Rin la miro sin entender mientras Ayame salía de un portazo, y tomaba de las greñas a las tres enfermeras y las jalo furiosa hasta el doctor más cercano.
Y Afortunadamente era el doctor Koga. Un apuesto hombre un par de años mayor que ella, de ojos azules y cabello negro largo, y unos pequeños colmillos se asomaban de su dentadura cuando sonreía, y que derretía la mayoría de las mujeres en el hospital
Este alzo una ceja al ver a Ayame arrastrando a las novatas del cabello ¿Ahora quien la había hecho enojar?
Koga: ¿Ayame?
Áyame: Disculpe la molestia Doctor, pero debo reportarle algo. Estas tres están molestando a una de sus pacientes, diciendo cosas fuera de lugar y alterándola y tomando en cuenta su estado, puede costarle su recuperación.
Koga miro a las tres muchachas castañas de distintos peinados y de ojos cafés, que se sobaban el cuero cabelludo adoloridas, pero al sentir la mirada del doctor las tres temblaron aterradas.
Koga: ¿Es verdad eso?
Las enfermeras quisieron negar, pero con las miradas de ambos empezaron a temblar y parecía que iban a llorar.
Koga: Vayan con la jefa de enfermeras, y me esperan ahí, si escucho una queja hacia mí, la pagaran muy caro por molestar a la paciente.
Áyame sonrió al ver como ese trio de descerebradas salían corriendo aterradas.
Koga le sonrió a Áyame que inmediatamente se le coloraron las mejillas al ver a ese hombre tan varonil.
Áyame: Gracias, Koga-sensei.
Estaba más roja que su cabello. Y se movía muy nerviosa, y jugueteaba con sus dedos sin verlo a la cara como hace un instante.
Koga sonrió al ver la tierna escena y le puso una mano en la cabeza. Haciendo al instante que Áyame se pusiera como tomate.
Koga: Lamento lo que hicieron, te prometo que no volverán a molestarla, Áyame.
Áyame se puso roja, pero asintió bobamente embelesada. Koga sonrió mientras miraba como la pelirroja se alejaba a cuarto de la chica.
Rin al verla, rio divertida. Esta suspiro y se deslizo por la puerta echándose aire al rostro.
Áyame: Por Kami, es tan… tan….
Rin rio y le hizo una seña de que se sentara. Tenían mucho que platicar con Áyame mientras empezaba su turno
…
En la sala de emergencias, los paramédicos entraron con dos camillas, desesperados, mientras les explicaban a los médicos de guardia lo que ocurrió con ambos pacientes.
Paramédico: Mujer de 23 años, víctima de accidente automovilístico, un conductor ebrio envistió el auto de enfrente, ella no traía puesto el cinturón y su cabeza choco con el parabrisas, tiene un trauma en el cráneo, se desmayó en la escena.
El joven Takemaru se acercó a revisar a la muchacha. Era una muchacha joven, muy bella de cabello negro largo hasta la espalda, y piel blanca a punto de nieve, casi parecía enferma y su vientre estaba algo abultado. Traía una blusa blanca algo holgada y una falda roja que cubría hasta sus talones. Lo más destacable era la herida en la frente que era del tamaño de una mandarina.
El otro paramédico traía al otro pasajero, era un hombre joven de largos cabellos negros, piel pálida, y vestía un kimono masculino morado e índigo, y él tenía atravesado una enorme pieza metálica entre su estómago y tenía quemaduras en la espalda, probablemente por alguna explosión provocada por aquel accidente.
Takemaru: Llamen al jefe, yo me ocupo de la mujer.
Takemaru revisaba a la muchacha, preocupado por la chica. Que no reaccionaba debido a las heridas en su cráneo.
Takemaru: ¿Nombre de la paciente?
Enfermera: Higurashi Kikyo.
Takemaru: Avisen a la familia, y quiero a una pediatra neo fetal en el quirófano.
…2 días después…
Magatsuhi y Nahomi Higurashi eran los dueños de un antiguo templo en Inglaterra, y obtenían buenos ingresos de parte de este, haciendo que tuvieran la vida prácticamente resuelta. Nahomi era una hermosa mujer de cabello y ojos cafés, piel blanca y tersa, además de ser amorosa y amable. En cambio, Magatsuhi era un hombre frio y algo cruel, de cabellos blancos y ojos rojos, era estricto y hasta algo sanguinario a quien no le importaba lastimar a quien fuera con tal de tener a su familia a salvo. Eran catalogados como el Ying y el Yang. Se encargaba de su familia y Magatsuhi administraba el templo con el padre de esta. Después de 5 años de matrimonio tuvieron a su primera hija, quien fue la luz de sus ojos desde el momento en que nació, tuvieron otros dos hijos en esos años, Kagome Higurashi que ahora tenía 18 años, y Souta de 11 años, pero, aunque amaban a sus hijos, ambos siempre prestaron más atención, pusieron más esperanzas y presionaron más a su niña para que fuera la mejor en todo lo que se propusiera o lo que ellos le impusieran.
Su hija era una talentosa estudiante de medicina que había obtenido una beca para estudiar en Japón para su especialidad y ambos la habían presionado para que fuera, el problema caía en que su hermosa hija no quería ir por una enorme distracción a su parecer: Su pareja de años, Naraku.
Aquel hombre mayor que ella, no solo era un mal viviente de lo peor, era un sujeto sin estudios ni educación, no era de su "alcurnia" aunque sus padres fueran importantes empresarios, él no tenía ni el porte, ni la elegancia, ni nada que lo destacara como a sus padres. Y eso hizo que Kikyo se sintiera atraída al primogénito de la familia.
Casi inmediatamente prohibieron la relación, pero a su hija no le importo. Trataron de buscarlos buenos partidos, pero a ella no le atraía ninguno de ellos. Incluso persuadieron a Kagome para que los ayudara de hacer entrar en razón a su hija mayor. Lo que provocó que Kikyo se separara aún más de la familia y que estrecho lazo que tenía con su querida hermana menor se fragmentara hasta el punto de que Kikyo no le hablaba a ninguno de los tres a menos que fuera necesario o extremo.
Al final, su hija acepto la beca. Pero cuando pensaron que era una oportunidad para que ella conociera a alguien de mayor categoría para ella, y que ellos pudieran hacer entrar en razón a Naraku para que dejara de ser un lastre para su hija. El maldito se había ido con ella en el mismo avión, antes de que ninguno de los dos pudiera hacer nada.
Y la distancia solo sirvió para separarlo más de su hija, que solo les mandaba mensajes de texto con un "Estoy bien", y sus boletas de calificaciones por correo que como siempre eran perfectas. Pero prefería no hablar más que con su abuelo y su hermanito.
Se sintieron muy culpables, ya que en vez de mostrarle lo horrible que era Naraku, habían quedado ellos como los malos de la historia por haberla querido proteger.
Pero justamente, hacen dos días recibieron una llamada de una enfermera, acerca de un incidente, Nahomi no pudo entender más que "Kikyo" y "accidente" en la misma oración y se puso como loca.
Magatsuhi podría ser un ser cruel y frio a los ojos de todos, pero era el mismo demonio si alguien dañaba a su hija y hacia llorar a su ángel.
Ambo salieron en el primer avión con destino a Tokio, Nahomi no pudo dormir en todo el camino, y mucho menos Magatsuhi que estaba al pendiente de su mujer. Ambos estaban alterados, paranoicos y cansados.
Al llegar al hospital Tenseiga, la mujer busco a la primera enfermera, a la que tomo por los hombros y la sacudió exigiendo información sobre su bebé.
Nahomi: Por favor, por favor, ¿Dónde esté mi Kikyo? ¿Dónde está mi bebe?
Takemaru dejo lo que estaba haciendo mientras ayudaba al señor Magatsuhi a separar a la mujer de la pobre enfermera que estaba más que aterrada por la señora Higurashi que casi le sacaba sangre con la presión de sus uñas.
Takemaru: ¿Quiénes son ustedes?
Magatsuhi: Lo siento, somos los padres de Higurashi Kikyo, ¿Dónde está nuestra pequeña? ¿Se encuentra bien?
Takemaru suspiro y les hizo una seña de que lo siguieran.
Ambos padres se miraron y luego siguieron al doctor. Nahomi estaba con los ojos rojos del llanto que mantuvo en el avión y las ojeras de no haber podido dormir de la preocupación, y esos sentimientos negativos estaban empezando a afectarlos a ambos. Lo que afectara a Nahomi le afectaba a él y eso era muy malo, tomando en cuenta que ella era el su punto seguro, y si ella claudicaba, él iba a perder su poco control.
Takemaru camino hasta cuidado intensivo donde sobre una camilla reposaba el maltrecho cuerpo de Kikyo que estaba conectada a un respirador y a un Bypass que regulaba los latidos de su corazón.
Takemaru: Su hija sufrió un accidente automovilístico, un conductor ebrio embistió su auto, causando que ella se golpeara la cabeza con el parabrisas, y ya que no traía cinturón de seguridad, el impacto fue contundente. La ingresamos de inmediato y retiramos un trozo de vidrio que estaba dentro de su herida. La operación salió bien, pero…
Magatsuhi: ¿Pero? ¡¿Pero qué?!
Este bajo la mirada. Aterrando a los padres de la joven, mientras las lágrimas volvían a llenar los ojos de la mujer.
Takemaru: Lamento decirle… que su hija perdió al bebe
Nahomi: ¿El bebe?
Magatsuhi mira al doctor muy confundido al igual que su esposa
Takemaru: Su hija tenia cinco meses de embarazo… por desgracia no pudimos salvarlo
Nahomi cierra los ojos, recién se entera de que tendría un nieto y que lo por desgracia nunca lo va a conocer, Magatsuhi abraza a su esposa mientras trata de contener las lágrimas, ese bebe era hijo de Naraku pero era su nieto, el nieto que siempre soñó tener.
Takemaru: Y eso no es todo… lamento decirles también que… hace más de dos horas que no hay actividad cerebral.
La mujer se desplomo, siendo atrapada por su esposo justo a tiempo.
No era posible, simplemente no era posible. Su hija no podía tener muerte cerebral, no podía.
A las dos horas la pobre mujer despertó, esperando que todo hubiera sido una horrible pesadilla. Pero al ver los ojos de su esposo viéndola tan triste, se echó a llorar exigiendo ver a su hijita. En cuanto se calmó, Magatsuhi le explico personalmente lo que el doctor le explico a él, muerte cerebral, y ya no había nada más que hacer. Nahomi parecía en estado de shock, escuchando solo el sonido del aparato de latidos.
Nahomi se levantó y salió lentamente de la habitación excusándose con que quería estar sola. Su brillo se había apagado.
Salió de la habitación sin saber aun que hacer. Su hija, su niña, ya no volvería nunca a casa. No escucharía más a su hija, ni obtendría una de sus escasas pero hermosas sonrisas.
Miro a todos lados, observando a las personas esperando a saber sobre sus familiares o amigos, y esperaba que ellos tuvieran más suerte que ella y su esposo al perder a su hija.
Estuvo a punto de devolverse para ir de regreso con su esposo, cuando escucho una dulce risa en uno de los cuartos. Era tierna, dulce y llena de cariño.
Se acerco lentamente a la habitación de donde venia aquel sonido y vio a dos chicas que reían mientras la pelirroja le hacía cosquillas a la pelinegra que reía a carcajadas mientras pedía que se detuviera con lágrimas en su ojo.
Miro sorprendida a la última, era muy tierna y le dio un poco de lastima al ver ambas piernas enyesadas y su enorme vientre que era más grande que el que tenía Kikyo. Kikyo… Kikyo…
Nahomi: Kikyo…
Sara iba de camino a ver a la muchacha para seguir molestándola, ya que con los papeles que traía en sus manos, en lugar de aplacar sus ansias, solo aumento su ira a la pelinegra. Lo que no se espero fue ver a una mujer mayor, que veía a la muchacha con ternura y con lágrimas en los ojos.
Sara: Disculpe…
Nahomi miro a la doctora que la miraba extrañada, se sonrojo al ser descubierta y rio un poco apenada.
Sara: ¿Es usted familiar?
Nahomi: N-no, lo siento, es que… Me recuerda mucho a mi hija…
Sara: ¿Su hija?
Nahomi: Si, por un momento hasta me pareció que era ella.
Nahomi bajo la mirada recordando a su verdadera hija, acostada sobre esa cama, mientras su vida se le iba de las manos.
Sara: Y… ¿Dónde está su hija?
Nahomi: Muerta
Murmuro mientras apretaba los puños y soltaba lagrimas que no pudo evitar salieran de sus ojos…
Sara miro a la inconsolable madre, que parecía destrozada, no debía ser fácil perder a un hijo, y menos ver a alguien que no merecía tal regalo de la vida, parecida a su hija. Y fue cuando a Sara se le abrieron los ojos como platos cuando una sonrisa llena de maldad se cruzaba por su hermoso rostro de porcelana. Sin duda esto era mucho mejor que molestar a una tonta que ni sabia quién era.
Sara: Disculpe…
Nahomi la miro mientras Sara parecía un poco incomoda y apenada antes de hablar de nuevo.
Sara: Yo sé que no es fácil perder a un hijo, y menos tan joven como usted relata… pero tal vez esto le pueda interesar.
Nahomi se limpió las lágrimas mientras miraba a la oji azul,
Sara: Esa chica de allí, es huérfana, no tiene memoria y hasta donde sabemos, ese ser en su interior no tiene padre que lo esté buscando… Y tal vez esto no le devuelva a su hija… Pero qué tal si usted adopta a esa chica y le da un hogar a ese bebe, críela como suya y le aseguro que eso llenara el vacío de su corazón.
Nahomi estaba a punto de mandarla al demonio, ¿Como se le ocurría proponerle algo tan estúpido? Pero escucho la risa de la chica que ahora veía la televisión con la pelirroja.
Nahomi: Kikyo
Susurro emocionado al ver a la chica. Y Sara no pudo hacer nada más que sonreír con malicia mientras miraba a la chica. Los papeles en sus manos terminaron destrozados, no quería que alguien más descubriera la identidad de la muchacha y arruinara sus planes. Iba a hacerle lo mismo que a le hizo a ella.
Iba a separarla de Sesshomaru.
Para siempre.
…
Sesshomaru miraba a los papeles en sus manos que eran permisos de procedimientos nuevos o investigaciones, mientras tenia a tres de sus mejores doctores frente a él, que tenían terror de hacer enojar al estoico hombre, que andaba con un humor de perros, y no soportaba errores de ningún tipo, o de lo contrario las cabezas rodaban… Literalmente.
Sesshomaru: No, no, no, hazlo de la forma tradicional.
Dijo mientras regresaba los tres informes a los doctores que estaban anonadados por su seca respuesta. Este les respondió un "Largo" antes de volver a leer otros informes, pero el más joven de los tres se enfureció y dio un paso adelante sin medir sus acciones o sus palabras.
Doctor: usted, estúpido y prepotente, deje de andar pensando en esa mujerzuela que lo abandono y concéntrense en su maldito trabajo, antes de que mate a alguien por culpa de esa piru…
No pudo ni terminar de hablar cuando algo color verde brillante se lanzó hacia la cabeza del pobre estúpido que se atrevió a cuestionar sus acciones, haciendo que está prácticamente estallara y toda la sala se llenara de sangre, dejando las paredes manchadas al más puro estilo expresionismo abstracto.
El cuerpo inerte del hombre cayó al piso y en pocos minutos el cuerpo desapareció ante los aterrados ojos de los doctores que estaban llenos de la sangre ajena.
Sesshomaru: ¿Alguien más?
Ninguno pudo pronunciar palabra, aunque quisiera. Temían acabar peor que aquel pobre diablo.
Sesshomaru: Entonces largo de mi oficina. AHORA
Los dos restantes salieron huyendo al escuchar esa voz sacada del mismísimo averno. Nadie hacia enfadar a Sesshomaru y vivía para contarlo.
Sesshomaru se sentó mientras respiraba agitadamente y trataba de calmarse mientras los ojos rojo sangre volvían poco a poco a ser normales.
: Vaya, vaya, y yo que creí que no podía ser peor tu actitud, cariño.
Sesshomaru alzo la mirada al reconocer aquella sensual voz. La pelinegra de ojos rojo sangre entro a la oficina de Sesshomaru luciendo un vestido blanco y vino, un labial rojo resaltaba sus carnosos labios, y sus ojos tenían unas sombras rojas y delineador marcado, y de sus orejas tendían unos aretes de cuencas color jade. Su cabello estaba peinado en un elegante chongo con una pluma en este y en su mano traía un abanico con el escudo familiar impreso en él.
Sesshomaru: Kagura.
Kagura sonrió mientras entraba como si fuera su oficina y miro los restos de sangre en las paredes.
Kagura: Vaya, tienes que presentarme a tu decorador, me gusta mucho como está ahora su oficina.
Sesshomaru: Te dije que no quería volver a verte
Gruño el hombre albino, mientras sentía sus instintos asesinos despertar nuevamente. Todos sus problemas habían empezado cuando esa mujer regreso a estropear su pacifica vida.
Kagura: No volví por ti, cariño, me hablaron porque mi reemplazo en este hospital es un incompetente y querían una segunda opinión, pero admito que si debo hablar contigo.
Sesshomaru: Tu y yo no tenemos nada de qué hablar, así que más te vale que te largues.
Kagura se sentó en su escritorio frente a él, sin importarle su mirada y abrió el pequeño bolso de mano que traía con ella.
Dentro de este apenas y cabía un objeto más, en ella estaban las tarjetas de crédito de la doctora, un paquete de cigarrillos medio vacío, el teléfono celular de esta, y por último una cajita de regalo color azul pastel, que desentonaba por completo con el estilo de la pelinegra. Este saco esta última y se la ofreció tranquilamente.
Kagura: Ábrelo.
Sesshomaru miro desconfiado a la pelinegra, que seguía con esa sonrisa en su cara, no sabía que esperar de esta, pero tomo la cajita y la abrió sin mucha ceremonia.
Lo que había en su interior lo dejo helado. Sus ojos se abrieron como platos.
Era una prueba de embarazo cacera, con un signo de positivo dentro de ella.
Kagura: ¿Ahora si me vas a escuchar?
Sesshomaru miro serio a la mujer, pero la observo serio, dando a entender que hablara de una buena vez.
Y sin poder evitarlo sus ojos miraron a la marca en forma de luna creciente que estaba en su cuello del lado izquierdo.
Atrás: Hermanos
…5 de abril de 2018…
Todos: ¡¿NANIIIIIIIIIIII?!
En la facultad de medicina veterinaria, cada estudiante de veterinaria, biología, zoología, morfología y ecología miraban incrédulos las tablas de los resultados.
"Investigación para la vida silvestre y sus avances para la medicina" era lo que rezaba aquella hoja en el tablero de anuncios de la facultad. Cada año eran elegidos estudiantes y reconocidos doctores de diversas ramas de la ciencia para participar en aquella guerra encarnizada por el dominio de técnicas novedosas en los avances médicos y el descubrimiento de nuevas especies, o el redescubrimiento de especies que se creían extintas, siendo así los primeros en hacer anotaciones, observaciones e innovando maneras de contribuir a la reproducción y adaptación de dichas especies en la vida cotidiana, mientras que los doctores buscaban nuevas curas para diferentes enfermedades con las investigaciones científicas a los animales, poniendo a prueba aquellos conocimientos con fines médicos y bajo el estricto control de los estudiantes o profesionales en veterinaria y biología para no exceder el límite de algún objeto de prueba. Irían a distintas partes de todo Japón para cumplir retos exigidos por el comité, y después de cada reto que duraba un tiempo indefinido, había un periodo de 2 semanas de descanso para presentar exámenes, descansar o visitar la ciudad donde se hospedaban. Al final del año de pruebas y e investigaciones, cada equipo debe mostrar sus conocimientos a un estricto comité, en la cede del programa en Tokio, que revisaba el trabajo de cada miembro del grupo y su contribución al proyecto. El ganador de cada año obtenía no solo una jugosa remuneración por el trabajo a cada miembro colaborador, sino que se financiara la reproducción de sus investigaciones y residiría, en caso de los estudiantes, ofertas de empleo a lo largo y ancho del mundo, prácticamente les resolvían la vida.
Naturalmente cada integrante debía ser una eminencia en su caso, o el mejor de su clase en caso de los estudiantes que cada año esperaban ansiosos estar en las tablas de elegidos.
Aquel año no era distinto, y ya había 13 equipos liderados por doctores perfectamente capacitados para el reto, y dos estudiantes eran elegidos para formar parte de los equipos, elegidos específicamente por cada uno de los líderes.
Las caras de los estudiantes eran un poema. Algunos gritaban de alegría, otros lloraban por la frustración y otros empezaban a vociferar groserías por no haber sido elegidos, o por el contrario por estar en un equipo que no querían. Pero de momento todos tenían la misma cara: Sorpresa. El grito de todos había hecho que prácticamente todo Japón quedara en silencio.
Los integrantes del equipo 4 eran lo que habían llamado la atención. El líder de aquel equipo era el famoso doctor Taisho No Sesshomaru, un prodigio como nunca antes se había visto. La mayoría, sino es que todos querían estar en el equipo de aquel poderoso señor. El miembro del equipo era Kujo-sha Kohaku, uno de los mejores estudiantes de veterinaria junto a su hermana mayor, y era bastante popular en la universidad por su amabilidad y caballerosidad, que lo hacían un espécimen muy atractivo, honestamente no había sorprendido a muchos que él hubiera sido elegido para aquella expedición por aquel ídolo de la medicina, pero lo que causo tal escándalo, había sido el siguiente integrante del equipo. La nueva chica, Gemini Rin Melanie.
Nadie sabía mucho de la muchacha, es más, el único que se animaba a hablar con ella era el joven Kohaku, y por la forma en la que vestía y actuaba no parecía ser una persona con muchos contactos o influencias. Y la chica más que anonadada como el resto de sus compañeros por la formación de aquel equipo, estaba confundida.
Con la curiosidad digna de un niño, halo la manga de Kohaku, que la miro con un sonrojo.
Rin: Nee, Kohaku-kun.
Este se puso más rojo al verla, eran muy tiernas y con ese tonito de voz era como el cielo.
Kohaku: Di-dime Rin-chan
Rin: ¿Que es Investigación para la vida silvestre y sus avances para la medicina?
Eso había sacado de sus pensamientos a todos, que la miraron con incredulidad y otros como si fuera estúpida ¿Qué no sabía que era aquel concurso?
Rin parpadeo varias veces al ver la mirada de todos sobre ella ¿Tenía algo en la cara?
Kohaku miro molesto a los que miraban a Rin con rencor y con burla, así que la tomo del brazo y se la llevo lejos de los demás, mientras esta tenía una carita de confusión, no sabía a donde iban a parar, pero sabía que a esos chicos no les agradaba.
Una vez lejos de miradas curiosas, Kohaku soltó a la muchacha que seguía viéndolo con insistencia, esperando su respuesta.
Kohaku suspiro y con un gesto de la mano le indico que se sentara en una de las mesas al aire libre, mientras le explicaba punto por punto con santo y seña la finalidad de aquel concurso.
Al final a Rin le brillaban los ojos de la ilusión. Viajar por todo Japón, observas especies nuevas, contribuir en investigaciones importantes, acompañar al señor Sesshomaru…
Con el ultimo pensamiento se sonrojo como tomate. Un año entero, acompañando a aquel hombre, ayudándolo a continuar con su trabajo.
Kohaku alzo una ceja, confundido, ¿Por qué era ese sonrojo? ¿Acaso ella estaba nerviosa por viajar con él? ¿Sentía lo mismo que él por ella?
Kohaku se sonrojo al pensar que la dulce Rin se sintiera atraída por él. Su mente divago hasta imaginarse sus citas, su primer beso, presentársela a sus padres, su primera vez, el día de su boda, ¿Debía afeitarse la barba aquel día?
Y mientras Kohaku pensaba en el nombre de sus futuros nietos, Rin estaba pensando cómo convencer a su padre y abuela para que la dejaran ir. Su abuela le diría mil razones del siglo XIV del por que una mujer soltera no debía viajar sola con hombres… Y su padre probablemente le iría a comprarle un cinturón de castidad con tan solo decirle.
Kohaku: Oe, Rin.
La muchacha lo miro tierna cuando este se sonrojaba y se rascaba la nuca, nervioso.
Kohaku: ¿Quieres ir al cine conmigo?
Rin movió la cabeza de lado, no se esperaba esa pregunta pero sonrió hermosamente, haciendo que el chico pusiera cara de idiota.
Rin: Cla…
: ¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIN!
Los dos voltearon, más bien todos los que estuvieran a un kilometro a la redonda voltearon al escuchar aquel ruido.
Y desde la entrada a la Universidad un apuesto hombre alto de tez blanca, cabello largo semiondulado rubio y ojos azul verdosos. Vestía un traje clásico de los años noventa: una camiseta carmesí, una chaqueta de cuero negra y unos pantalones y zapatos oscuros. E iba con cara de asesino en serie hacia ellos, Kohaku podría jurar que le saldrían llamas de los ojos en cualquier segundo.
Rin: Hay no, por el amor de Kami, no, ¿Por qué él?
Kohaku: ¿Rin?
Y antes de decir nada, aquel tipo ya estaba frente a ellos e hizo a un lado a Kohaku con tanta facilidad que parecía que solo había quitado de su camino una molesta basura.
Rin: ¡Milo!
Respondió molesta la muchachita mientras se levantaba para auxiliar a Kohaku por aquel desplante del muchacho pero este no le dejo acercarse ya que aprovechando su descuido, la cargo como saco de papas. Rin le daba golpes en la espalda, y pataleaba pero este ni se inmutaba, la chica dejo caer sus brazos con resignación, y se dejo hacer mientras dejaba caer un brazo, con fastidio.
Rin: ¡Nos vemos mañana, Kohaku!
Kohaku y el resto de los estudiantes se habían quedado pasmados con la escena ¿Qué carajos había sido eso?
Rin no fue bajada por aquel sujeto hasta que este la bajo lo mas delicadamente que pudo frente a su motocicleta.
Rin lo miro de brazos cruzados y molesta, ¿Cómo se atrevía a ir así nada más y sacarla de sus clases? ¿Quién se creía que era?
Milo: ¿Quién era ese tipejo?
Pregunto el apuesto sujeto con el seño sumamente fruncido, estaba furioso
Rin: Es un amigo
Respondió la más bajita con naturalidad. No era mentira y aunque fueran algo, no tenía porque darle explicaciones.
Milo: No te hagas la tonta, mocosa, no te queda.
Rin: No soy una mocosa, idiota.
Milo: ¡NO ME LLAMES IDIOTA!
Rin: ¡NO ME GRITES!
Los dos se miraron a los ojos seriamente para luego de un momento empezar a reír a carcajadas. Rin lo abrazo con ternura mientras este le daba pequeñas caricias en el cabello.
Rin: No pensé que vendrías, hermano.
Milo: Como no querías que viniera si me entero que el doctor de 5ta quiere venir con prisa a verte; todos te extrañamos y queríamos venir a verte, pero el peleaba con uñas y dientes para venir, así que supuse que te había pasado algo.
Rin: Y si él iba a venir ¿Por qué estas tu aquí?
Milo: ¿Qué? ¿Prefieres al doctorsucho que a mí?
Rin suspiro y lo apretó aun más. No le gustaban esas ridículas rivalidades por ver quién era el hermano favorito. Pero no podía hacer nada, aunque ella dijera mil y un veces que a todos los quería igual, siempre alegaban que debían querer a uno más que al otro.
Y era por eso que se había puesto así, seguramente Mu se había alterado y desesperado por las heridas que ella había mostrado a la hora de pedirle ayuda a curarse ella sola, y Milo con lo impulsivo que era salió a verificar que todo estuviera bien con ella. Y eso la enternecía casi tanto como la sofocaba.
Rin: Estoy bien, de una pieza, no me pasa nada y antes de que preguntes cosas incomodas, si, sigo conservando mi inocencia.
Contesto al ver que este abría la boca para empezar su ya tan conocido cuestionamiento que le hacía cada vez que se separaban, y suspiro aliviado para risa de su hermanita.
Milo: Vamos enana, te llevo a tu casa
Respondió el muchacho mientras le revolvía el cabello a lo que esta inflo las mejillas.
Rin: ¡NO SOY ENANAAAAAA!
Y Milo no pudo hacer nada más que reír.
…
Sesshomaru estaba dentro de su Mercedes Benz 2018, con una cara de cansancio. Un turno de 48 horas era demasiado hasta para alguien como él. Necesitaba dormir como 2 días para recomponer sus fuerzas, pero no lo iba a demostrar frente a sus adeptos, o como lo obligaba a llamarlos el sindicato: "Compañeros de trabajo".
El lujoso auto se dirigía a la zona de mansiones a las afueras de Tokio. Donde se encontraba al final de todas aquellas lujosas mansiones, la de su padre, la Mansión Taisho.
La mansión era más bien un palacio de la era feudal, rodeado por un inmensos jardines bien cuidados llenos de diferentes tipos de flores. Custodiado por numerosos guardias por cada esquina en la mansión.
La entrada principal era una reja de metal con un perro demonio blanco que estaba dibujado en los ornamentos de mármol.
En cuanto los porteros vieron el elegante auto acercándose a la propiedad abrieron la puerta, haciendo que Sesshomaru no necesitara frenar ni disminuir la velocidad. En cuanto entro a los terrenos de la mansión, rodeo la gigantesca fuente en medio del camino de entrada y detuvo el auto gusto frente a la puerta principal y un empleado se acerco rápidamente mientras este salía de su auto con las cosas y le daba las llaves antes de entrar a la casa y que el empleado estacionara por él.
Entro a la casa y cerró la puerta mientras se frotaba los ojos con cansancio, se retiro los zapatos mientras que pensaba que todo lo que quería era lanzarse a su cama a dormir.
Camino un par de pasos cuando trastabillo por algo en el suelo que había pisado, alzo su pie y se encontró con una muñeca de trapo estorbando en su camino.
Frunció el ceño molesto y respiro profundamente para tranquilizarse… Obviamente eso no funciono.
Sesshomaru: SHIORI!
Poco después apareció frente a él una pequeña no mayor de 4 años, de cabello blanco y ojos rojos, vestía un vestido blanco y caminaba por el alfombrado piso de la mansión descalza, mientras en sus manos traía una esfera color rojo con un coral dentro de este, el único regalo que tenia de su abuelo, el cual no le tenía mucho cariño a la menor. Lucia algo aterrada hacia Sesshomaru así que no se acerco mucho más.
Sesshomaru: ¿Cuántas veces te he dicho que recojas tus juguetes?
Estaba molesto, sus ojos iban cambiando de dorado a rojos así que la más pequeña bajo la mirada asustada y parecía a punto de llorar. Una preciosa mujer que no parecía mayor a los 30 años, salió de la cocina apresurada con un cucharon de sopa, mientras veía unas lagrimas salir de los ojos de la pequeña.
Izayoi: Shiori, cielo, ¿Qué tienes?
Sesshomaru bufo y camino hasta las escaleras ignorando a la menor, ya su madrastra consolaría a la enana.
Shiori: Lo siento hermano, procurare que no vuelva a pasar.
Sesshomaru: ¿Por qué no mejor vas a molestar a tu hermana?
Shiori volteo a verlo haciendo una mueca adorable de reproche.
Shiori: Pero si es ella la que me molesta a mí.
Sesshomaru siguió su camino, ahora estaba más molesto al ver la debilidad en la niña, era una Taisho, no debería mostrar sus sentimientos tan abiertamente, menos si eran unos tan patéticos como la tristeza. Sus medios hermanos eran una vergüenza para la familia.
Y como para demostrar su punto escucho un "¡SE ME HIZO TARDE!" desde la habitación del Bestia de su medio hermano, luego un golpe seco, el correr del agua, movimientos de cosas y luego vio a su hermano salir todo desaliñado de su habitación y correr como loco por el pasillo. Y todo eso paso en el tiempo que el subía las escaleras. No quería saber como había quedado aquella habitación.
Escucho a la mujer mayor reprender al chico por entrar y salir así de la cocina y con un gran "¡REGRESO EN DOS DIAS!" cerró la puerta de la mansión.
Era oficial, iba a mudarse de aquella casa de locos.
Entro a su pulcra habitación que tenía una cama King Size, con cobertores mullidos y sabanas de seda, unas mesas de noche a los lados, donde coloco su teléfono y sus llaves. El ropero estaba lleno de ropa para su trabajo y algunos trajes elegantes para reuniones y fiestas de la caridad del hospital. La ventana estaba cerrada pero mostraba el perfecto paisaje del jardín y el horizonte del bosque.
Se retiro la ropa y entro a darse una ducha antes de ir a dormir. Pensando en todos los casos que había dejado pendiente.
Estaba decidido a dormir hasta el día siguiente. Se puso solo el pantalón de su pijama y se recostó mientras lentamente cerraba los ojos recordó por un segundo a la adolescente de ojos chocolate.
Y cuando estuvo a punto de cerrar los ojos de golpe al escuchar el sonido de una guitarra eléctrica a todo volumen que interrumpió la paz de sus pensamientos. La canción de "The pretender" resonaba por todas la casa, las ventanas se movían por las fuertes vibraciones de la guitarra.
Se levanto furioso y abrió la puerta azotándola con ira. Camino rápidamente hasta el otro lado del pasillo y toco la puerta con fuerza y rápidamente.
Sesshomaru: ¡LUNA!
La música se freno de golpe y poco después la puerta se abrió.
Era una chica idéntica a él, de cabello blanco alborotado, ojos dorados, piel blanca y tersa como la porcelana, y ella estaba en un sexy top blanco y unos shorts que combinaban mientras la guitarra eléctrica se colgaba de su cuello y pudo ver claramente como el amplificador estaba a todo volumen. Lo miraba aburrida y fríamente como si no le importara que fuera a decirle.
Sesshomaru: Bájale a esa porquería, estoy intentando dormir.
Luna: ¿Y a mi qué?
Sesshomaru le gruño mientras ponía sus ojos rojos, y le gruñía como un perro. Y Luna le contesto de igual forma mientras ambos se enseñaban amenazantes los colmillos.
Y lo que colmo la paciencia del ambarino fue cuando Luna aumento el volumen máximo con la guitarra y toco una sola nota, que hizo que todas las ventanas de aquel piso de la casa, se rompieran.
Sesshomaru se lanzo sobre ella para destruir ese instrumento del demonio. Pero la mujer fue mas veloz y la arrojo a la cama para mantenerla a salvo de su salvaje hermano que empezó a pelear con ella. Pero como buena hija de Inu no Taisho e Irasue Inukami, no era una delicada flor que se dejaría someter.
La pequeña Shiori veía la pelea titánica que se libraba en el cuarto de su hermana mayor. Y pedazos de madera, vidrio y metal salían volando a todas direcciones, pero milagrosamente ninguno le dio a la niña, que suspiro triste al ver como se llevaban sus hermanos, que se supone que debían ser sus ejemplos, e Inuyasha no era la excepción ¿Qué era mucho pedir un poco de paz y tranquilidad en aquella casa?
La bella mujer subió las escaleras tranquílame, esquivando hábilmente los pedazos de escombro que salían volando y se arrodillo frente a su pequeña, esquivando a tiempo una silla que salía volando en su dirección.
Izayoi: ¿Quieres que preparemos unas galletas?
Shiori sonrió y salió corriendo a la cocina e Izayoi la siguió sin inmutarse de la pelea de sus hijastros, igual nunca la escuchaban.
Total, Inu no Taisho regresaba a la casa en menos de 10 minutos.
…
Milo: ¿Investigación para la medicina y sus avances para la vida silvestre?
Rin: Al revés pero si.
Ambos hermanos estaban en un puesto de hamburguesas y bajo la mirada sorprendida de muchas personas. No solo por la belleza de aquel apuesto hombre, sino porque ambos ya llevaban 4 hamburguesas cada uno y ya habían comido como 20 paquetes de papas a la francesa entre ambos. Y ninguno parecía que se iba a llenar pronto, y eso que habían pedido de doble carne e ingredientes extra.
Rin aprovecho para contarle todo, menos el incidente de los ladrones. Estaba 100% segura de que, si se lo mencionaba, él se la llevaría de regreso a su casa, aunque tuviera que llevarla inconsciente. Y honestamente quería ahorrarse la migraña que seguramente eso le causaría. Su hermano era bastante impulsivo, por no decir violento, su papá decía que era apasionado, pero honestamente esa "pasión" ya la tenía harta.
Milo: Me suena a farsa, no creo que manden a tantos jóvenes inexpertos en campo abierto ¿Solo para animales y ver si descubren algo?
Rin: No seas dramático, sino ¿Por qué es tan conocido?
Milo: Rin, Mu participo hace dos años y aún tiene pesadillas.
Rin: ¿No es porque la tal Luna le gano? Sabes que no es bueno cuando pierde un reto.
Milo: Rin, papa me dijo que esto es una fachada, que en realidad son retos entre los mejores peleadores y artistas marciales de distintos clanes, y que esto es una lucha encarnizada por el dominio del bajo mundo.
Rin: Creo que todos ya vemos demasiadas películas.
Milo: Aun así Rin, no se queda así por nada… ¿Además porque querrías ir a esa porquería? Creí que solo querías venir a la escuela.
Rin se sonrojo y bajo la mirada, era verdad pero no iba a decirle que por aquel apuesto doctor de ojos dorados era el causante de que se lo estuviera planteando.
Milo: Un segundo… ¿Estas roja?
Rin bajo la mirada, avergonzada, se había dado cuenta. Y su hermano se puso rojo de la ira.
Rin: Hermano…
Milo: ¿Es aquel soquete que te coqueteaba en la escuela?
Rin; No me coqueteaba…
Milo gruño, molesto, no podían culparlo, su hermanita era muy ingenua e Inocente. No quería que algo le pasara por ser tan… Ella.
Y de solo pensar que un soquete quería ponerle las manos encima a aquella niña ingenua…
Y el foco de su cerebro se prendió… Y en su mente sonó la risa de malicia que quería salir de su garganta, pero se controlo para que su hermana no sospechara.
Milo: Bueno, entonces no me tengo que preocupar.
Rin: ¿De qué hablas?
Milo: ¿No lo has visto? Es más que obvio, enana.
Rin lo miro confundida. No sabía que estaba planeando pero no estaba segura que le gustara la respuesta.
Milo: A tu amiguito le gusta machacar pistaches con los codos.
Rin: ¿Ah?
Milo: Que es un arma blanca.
Rin: No entiendo.
Milo: Es Gay, niña tonta.
Rin abrió los ojos con sorpresa, no tenía nada en contra pero… ¿Enserio? ¿Era la mejor excusa que se sabia?
Rin: ¿Es una broma?
Milo: Por supuesto que no ¿Acaso no has visto como me miraba cuando nos íbamos?
Rin: ¿Estás seguro que no me miraba a mi?
Milo: Que yo sepa, tus ojos no estaban en mi trasero.
Rin se sonrojo, acaso Kohaku era… No… ¿Oh si?
Milo sonrió complacido al ver la mueca de su hermanita, al menos la duda ya estaba plantada. Ahora solo debía alejar definitivamente a ese degenerado de su despistada e inocente hermanita.
Rin: ¿Podemos pagar la cuenta por favor?
Milo asintió y se levanto para pagar, cuando unos tipos armados entraron al local, exigiendo a todo el mundo quieto. Una muchacha de cabello negro y ojos con ropa de colegiala que le quedaba extremadamente corta y provocativa se acercaba a cada mesa a quitarle cosas de valor como joyas, teléfonos, dinero, etc.
Milo y Rin se miraron a los ojos y se sonrieron mientras se levantaban de sus asientos.
Milo se acerco a estos y de un movimiento los desarmo y a uno le saco el aire de una patada mientras al otro le dio un puñetazo en la cara, sacándole un diente.
Rin se acerco a la chica que le apuntaba furiosa por qué no se sometía como el resto. Rin le dio una patada a la mano donde tenia la pistola y luego le dio un golpe en el cuello, desmayándola hábilmente.
Milo saco el dinero para pagar las hamburguesas y ambos salieron tranquilamente del local mientras todos les aplaudían.
Y al estar en la esquina fue cuando la policía llego para arrestar a los ladrones. Y para alivio de Milo en lugar de entrar en un trance de miedo, su hermanita había sabido defenderse, aunque no sabía si era porque él estaba allí o se había vuelto más fuerte ese mes que había estado allí.
Rin sonrió y ambos caminaron tranquilamente a la casa de la muchacha. Donde habían dejado la motocicleta, ya que las hamburguesas estaban a una cuadra de su casa.
Milo entro y se echo perezosamente en la cama de su hermana. Para ver la televisión japonesa, aunque sabía bien que la programación nipona era grotesca y algo burda. Pero en momentos como ese solo quería relajarse y dormir después de un vuelo extenuante de casi 15 horas.
Rin se metió a su habitación y se puso unos pantalones deportivos, unos tenis blanco y una blusa de color rosa pálido con dibujos de tortugas en ella. Saco de una bolsa de mano un par de correas y bósales. Luego salió al patio donde sus amados reptiles se peleaban por un trozo de carne, gruñéndose y jalando el preciado alimento para ver quién sería el vencedor.
Rin hizo un gesto de ternura y silbo se acerco a los animales. Estos al ver a su dueña soltaron el trozo de carne y se acercaron rápidamente mientras la mas joven les acariciaba la escamosa piel.
Rin saco las correas y los bósales y se las coloco a ambos animales, que no refunfuñaron ni amenazaron con sus fauces a la preciosa chica, al contrario eran muy dóciles. A Rin no le gustaba hacer eso con sus amigos, no eran perros ni nada por el estilo, pero eran animales salvajes y no quería que mordieran a nadie y que los separaran de ella.
Rin: Milo quiere un abrazo de oso de ustedes.
Milo: ¿Que yo qué?
Ambos salieron corriendo hacia el cuarto de su dueña y se lanzaron a la cama, de la que Milo en medio segundo salió corriendo y encerrándose en su habitación de huéspedes.
Rin rio y halo a ambos animales de las riendas y estos apresuraron el paso hasta casi arrastrarla a la puerta de entrada. Busco sus llaves, algo de dinero, los juguetes masticables de sus amigos, una tarjeta con el sello de Permiso para Animales Exóticos y un buen libro, y después lo guardo todo en una pequeña mochila.
Rin; Nos vemos luego.
Su hermano solo le grito un "Compra chocolates para el camino".
Rin salió de la casa y camino al parque, o más bien era arrastrada por el par de gigantescos animales. Pudo ver los rostros de sorpresa y terror de las demás personas en la calle. Pero sus animales los ignoraron, no atacaban a nadie que no quisiera atacar a su dueña, aun así la joven estaba pendiente de cualquier movimiento en falso, aunque lo más letal en aquellos animales era su venenosa saliva y estuviera salvaguardada por aquellos bósales, aun eran muy peligroso que sus angelitos salieran a pasear como si nada por ahí. Después de todo aun contaban con aquellas garras largas y esa cola que derribaba todo lo que se moviera cerca de ellos.
Y eso era más de lo que ella podía hacer por sus amadas mascota para evitarse demandas por los daños que sus mascotas posiblemente le causaran a las personas o a la propiedad donde sus pequeños pudieran encontrarse.
Al llegar al parque busco un lugar tranquilo donde no hubiese mucha gente y así soltar a los reptiles que parecían mansos. Al ver animales de semejante tamaño y notar las intenciones de la joven de liberar a ese par de animales como si fuesen cachorros, la poca gente que se encontraba en aquel parque, salió corriendo para no acabar de alimento de aquellos monstruos de la vida real.
Rin hizo un puchero al ver que aquellas personas salían corriendo por sus amados Ah-Un, pero mejor para ella, así tendrían más espacio para jugar y disfrutar del terreno público. Soltó las correas de ambos seres y estos salieron disparados a explorar aquel hermoso lugar.
Su dueña sonrió y se sentó en el tronco de un árbol, y saco el libro que había llevado con ella para disfrutar de aquella pacifica mañana. Abrió su la página donde estaba el separador y empezó a leer, de vez en cuando lanzando furtivas miradas a sus amados reptiles que estaban nadando en la fuente, y trepando arboles.
Rin: No, no baja de ahí.
Ah miro a su dueña, que le extendió los brazos, y el gigantesco reptil bajo rápidamente del árbol y se acurruco junto a la muchacha.
Rin sonrió y siguió la interesante lectura de folclore japonés que su querido hermano le había conseguido para que se adaptara a la ciudad un poco más rápido.
: ¿Eso es un dragón de Cómodo?
Rin abrió los ojos de golpe y miro hacia atrás para ver a quien la llamaba. Justo frente a ella, estaba el apuesto doctor, que la miraba fijamente desde arriba.
A diferencia de las otras veces que lo había visto, vestía una camiseta deportiva color blanco, unos pantalones de mezclilla oscuros que se pegaban perfectamente a sus musculosas piernas, unos zapatos deportivos de color negro y su cabello estaba atado a una coleta. Y a su lado estaba un enorme perro Hokkaido Inu de color blanco pulcro que parecía que nunca en su vida se había ensuciado, y sus penetrantes ojos rojos miraban fijamente a la pelinegra.
Rin se sorprendió de ver a aquel hombre frente a ella, y más de verlo sin su habitual bata blanca. Pero esa visión a su parecer lo hacía ver más apuesto.
Se levanto a una gran velocidad y se acomodo la ropa para quitarse el resto de polvo y hojas que hubieran quedado en sus piernas.
Rin: Señor Sesshomaru, que gusto verlo por acá.
Sonrió tiernamente la muchacha mientras que intentaba que el rubor en sus mejillas no la delatara. Sesshomaru la veía frio y con una ceja levantada sin saber por qué se ponía así.
Ah se levanto y Un salió de la fuente y ambos le gruñeron al intruso que estaba cerca de su humana.
Rin: ¡Ah-Un, no!
Ambos la miraron casi al mismo tiempo y agacharon sumisamente las cabezas, pero si Sesshomaru se trataba de pasar de listo con su humana.
Sesshomaru miro algo sorprendido por como aquella menuda muchacha podría controlar aquellas fieras con solo dos palabras, claro que tendrías que acercarte con una lupa y estar justo frente a él para notarlo.
Rin: ¿Qué lo trae por aquí?
Sonrió la menor de ambos, una vez tranquilas sus mascotas.
Sesshomaru: Vine a hacer ejercicio
Rin se sonrojo, ya que la playera se le pegaba a sus musculosos pectorales.
Rin: Es sano salir a hacer ejercicio, yo vine a sacar a mis pequeños, no es sano que estén encerrados en la casa todos los días.
Sesshomaru miro a ambos "angelitos", que seguramente eran más altos que él, que se encontraban viendo mal al peli plateado. Este les lanzo una fría mirada que hizo que ambos se tranquilizaran, sorprendiendo a su dueña.
Rin: Increíble.
Sesshomaru miro el libro de Rin que estaba en el piso y leyó el titulo en voz alta.
Sesshomaru: ¿Mitos y Leyendas de Japón?
Rin: Si, siempre he sido fan de los cuentos y cosas fantásticas.
Sesshomaru le devolvió el libro y luego saco una pelota de su bolsillo y la lanzo algo lejos de ellos, causando que el perro de Sesshomaru saliera corriendo por el juguete.
Rin les acaricio los lomos a sus reptiles y estos regresaron a sus asuntos, más relajados al ver que su ama estaba a salvo con aquel fornido hombre. Rin rio tierna al ver a sus mascotas pelearse por una rama grande que habían encontrado para jugar, siendo observada por el hombre de ojos dorados.
Sesshomaru: Escuche que te eligieron para mi equipo en el estudio.
Rin: ¿Ah? ¿Se refiere al viaje por Japón?
Sesshomaru asintió tranquilamente, aunque era más que obvio de que era lo que hablaba.
Rin: Si, me eligieron pero no creo que pueda ir.
La muchacha agacho la mirada desanimada.
Sesshomaru: ¿Por qué?
Rin: Mi abuela es una mujer muy anticuada, y mi padre y hermanos son muy sobreprotectores, sobre todo mi hermano.
Sesshomaru se quedo un momento en silencio hasta que se le ocurrió algo.
Sesshomaru: Tal vez yo pueda ayudarte y a prepararte mejor.
Rin: Ah sí.
Pregunto curiosa y tierna la muchacha viéndolo con sus tiernos ojos de cachorro.
Sesshomaru: ¿Te interesa?
Rin asintió tierna y emocionada, mientras se sonrojaba levemente por tener la atención de aquellos ojos dorados.
Sesshomaru: Ve a comer mañana a mi casa y ahí planearemos lo que haremos.
Rin asintió tierna y cuando el perro regreso hasta ellos, Sesshomaru jalo al perro por la correa para alejarse.
Rin: Señor Sesshomaru…
El hombre volteo a verla serio.
Rin: ¿Cu-Cual es su dirección?
Sesshomaru: Pasaré mañana por ti saliendo de clases, no creo que quieras que tu hermano nos siga, ¿Verdad?
Rin asintió rápidamente aterrada al imaginarse a su querido hermano con un ataque de celos de proporciones bíblicas.
Sesshomaru se dio media vuelta para alejarse de ella y sus mascotas.
Rin dio brincos. emocionada, podría conocer al apuesto hombre… Un momento… ¿Iría a cenar a su casa? ¿Ellos dos solos? ¿Eso era una cita? Las mejillas de la muchacha se pusieron rojos cual tomates maduros al pensar en ese "pequeño detalle".
Ah Un se acercaron a su dueña y la miraron confundidos por su actitud.
Rin suspiro y les sonrió a sus amigos.
Rin: Es hora de volver a casa.
Ambos animales asintieron y siguieron a la joven que parecía que flotara, gracias a los movimientos que hacía.
Al llegar a su hogar con las cosas de la cena y los dichosos chocolates de su hermano pudo escuchar el grito de terror de su abuela desde la calle anterior.
Rin: Oh-oh.
Rin corrió a todo lo que sus pies le daban para llegar a su casa, encontrándose con la cómica escena de su hermano en ropa interior en la calle, esquivando los platos y cachivaches que la anciana le lanzaba.
Rin: ¿Milo qué…?
Milo: Rin, quítame esa anciana loca de enci…
Una olla salió volando directamente hacia su cabeza y dándole justo en el centro, pero por alguna razón no soltó ni un quejido de dolor, solo miro mal a la anciana que salía con un sartén en mano para protegerse.
Rin se puso en medio para evitar otro proyectil improvisado hacia su hermano que suspiro aliviado.
Rin: Abuela, abuelita, basta,
Kaede: Pero Rin…
Rin: Pero nada, déjalo, es mi hermano Milo…
Milo saludo desde detrás de su hermana, tranquilamente sin importarle su parcial desnudes.
Kaede miro mal al muchacho pero no tuvo más que hacer que suspirar y volvió a entrar con molestia, esa familia le costaba muchos problemas, solo quería que todos ellos se alejaran de su nieta de una buena vez. Milo sonrió divertido mientras se metía de nuevo a la casa con una sonrisa y robándole el paquete de chocolates a su hermanita.
Rin sonrió y soltó a sus amiguitos para que fueran de regreso a la casa.
Milo: Hoy iremos a "ya sabes dónde" así que viste un ya sabes que usa un "ya sabes qué".
Ella solo rodo los ojos y asintió para ir a darse un baño.
…11:00PM…
Milo y Rin salieron sonriendo de la casa en silencio aprovechando la ausencia de la anciana que había ido de emergencia al hospital.
Milo se quito la chaqueta que traía y se puso una ropa negra y una máscara de oro que cubría la parte de sus ojos.
Rin en cambio usaba un mono negro y púrpura con rayas de tigre amarillo en su cintura y una piedra amarilla en el área del ombligo. Unos calentadores largos para las piernas negras y guantes largos a juego y zapatos tipo Gnome además de una máscara que cubría la parte de su boca.
Ambos se subieron a los techos de las casas, gritando de euforia y diversión. Sin ser notados por los transeúntes.
Al llegar más al centro de la ciudad los edificios se volvían más altos y difíciles de escalar, lo que a ojos de ambos era mucho más divertido.
Al llegar a una avenida ambos se detuvieron y vieron el enorme trecho que dividía ambos edificios. Milo se lanzo a este con un grito de euforia y de su bolso saco un gancho que lazo al edificio siguiente y como hábil liana se columpio hasta la siguiente.
Rin miro su propio gancho y luego a su hermano presumido que hacia un ridículo baile de la victoria ¿Ella podría hacerlo?
Rin lanzo el gancho pero en lugar de lanzarse como liana, se lanzo como una tirolesa.
Milo sonrió y volvió a correr cuando su hermana lo alcanzo.
Definitivamente estaba lista para la dichosa competencia, pero de ninguna manera la dejaría ir sola con hombres… Sobre su cadáver.
…:::…:::…
Y eso es todo por hoy amigos, esperamos que haya sido de su agrado y que me disculpen por la demora pero entiendan que aunque todos queremos, no nos podemos dedicar las 24 solo a escribir. Pero aquí les traigo el siguiente capitulo.
Como siempre agradezco a mi amiga y co-autora: Ana Zaira Stark, quien además de ayudarme con la edición, me ayudo mucho ya que estuve a punto de sufrir un colapso nervioso y ella me ayudo a calmarme porque no sabía cómo plantear todo en la cabeza.
En fin agradecimientos a Reviews:
Mia Montes: Gracias por tu comentario, pero digamos que la trama va a ser muy diferente pero espero te haya gustado.
Flor: Concedido.
Floresamaabc: Paciencia, la paciencia es una virtud y creo que lo de Kagura ya está arreglado y no te preocupes no le pensaba amputar nada solo era para espantarlos, pero se honesta, ¿no todas seriamos así de locas por alguien como Sesshomaru? Solo Rin no porque es perfecta, pero espero hayas disfrutado de este capitulo.
HalethN: Aquí está el otro.
Y gracias a las anónimas que leen pero no comentan, espero que le haya gustado y nos leemos pronto.
