Hola!: Graaaacias por todas la reviews! Las contestaré siempre que pueda!
LoneWolf: ...Mwahahahah! Tienes razón, Seiya debe tener el cerebro más nuevo de todos los caballeros!, Oww, de nada, a mí también me cae tu signo, el mío ya es desastroso de por sí, pero las escorpianas no, eh? ¿Saga? Bueno, es que aquí estoy sitiada de geminianos esquizofrénicos... coughmihermanacough... y sí, cambiaría a Afrodita... su ataque ya me saca de las casillas, y Marin es de mis amazonas preferidas, no así Shaina, es fuerte pero demasiado arrastrada por Seiya. ¿Qué es un "cap"?0_o
Meikyo: ¡Graaaaaaaciassss! Me alegro de que haya por ahí romantis todavía, me fascinan las historias románticas, y seamos realistas, con esos caballeros yo tendría un harén! Keiko13: Continuaré, continuaré, graaaaaaacias, Keiko!
Declaimer: Saint Seiya y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Kurumada Y Sueisha y ya me estoy cansando de poner esto _
Capítulo IV: Lluvia de Primavera
Templo de Géminis 8:45 a.m.
Los tres Santos dorados saludaron a Saga y Mu, dos de ellos alegres y uno un poco decaído... sí, adivinaron, el decaído era Aioria, era raro verlo así, debía de haber algún problema para que lo preocupara de esa manera, pensaba Saga, mientras lo observaba.
"Hola, muchachos" Saludó Mu, también notando el desganado "hola" de Aioria, algo malo debía de haberle ocurrido, conociéndolo, debía de ser a nivel anímico... vaya que le había dado fuerte.
"Oye, Aioria ¿estás bien?" Preguntó Mu.
Aioria lo miró y movió la cabeza negativamente. En eso, Shura decidió explicar el problema a los otros dos que estaban total y completamente despistados.
"Lo que le pasa a este idiota es que no es capaz de decirle a una chica '¿quieres salir conmigo?'"
"Shura, no es cualquier chica, estamos hablando de una que detesta que se lo pregunten" intervino Milo.
Aioria seguía callado, por lo que Saga decidió que sería justo preguntarle a él que cual era su problema.
"Hey, león, no creo que esta chica sea tan cruel como para rechazarte así nada más, además aún no sé quien es."
"Se llama Vera, es una de las amazonas amigas de Marin. Y no me trata mal en absoluto, pero yo no me animo a hablar con ella por miedo a meter la pata." Le contestó Aioria. Saga no podía creer lo que estaba escuchando, ¿Vera? Esa era la que podía causarle problemas... umm, quizás si lograba hacer que Aioria la distrajera...
"Bueno, Aioria, aunque sí lo es con el resto, parece que a ti no te rechaza totalmente. Sabes, era de ella de lo que quería hablar con Mu."
A esto, los tres se quedaron mirando a Saga, estaban atentos a lo que él iba a decir, especialmente Aioria.
"Verán, yo invité a una linda amazona a salir el otro día, pero ella al principio no aceptó de inmediato... y saben por qué, porque quería consultarlo esta chica Vera, y eso a mí particularmente no me gustó nada... pero al final de cuentas me dijo que sí, pero el punto es, yo quiero que sea mi novia, pero si esta Vera se mete en el medio, voy a tener problemas."
"¡No hables así de ella, Saga! ¡Ella no es así, además, no tiene porque meterse en la vida de su amiga, ni ordenarle que hacer o no!" Replicó Aioria. "Además, no habrá problemas si tú no la lastimas, entonces Vera no opondrá objeciones."
Todos se quedaron mirando a Aioria sorprendidos, que bicho le había picado, no era que no le costara enojarse, es más, se enojaba por cualquier cosa, pero que saltara tan a la defensiva... eso era otro cantar.
"Cálmate, Saga no quiso ser ofensivo para con ella, pero es normal que no le agrade que su chica dependa tanto de lo que otra, como Vera, tenga que decir al respecto, y seamos realistas, Vera no desea que ningún hombre se le acerque en lo posible" dijo Mu, tratando de calmar los ánimos. Saga y Aioria se seguían fulminando con la mirada, Shura entonces decidió preguntarle algo a Saga para distraerlo.
"Dime, Saga ¿cómo es tu chica?"
Saga le respondió sin bajarle la vista a Aioria.
"Se llama Kalani, es una chica de cabello corto y rosado, muy dulce y bonita... y Milo, si te acercas a ella, te enviaré a la dimensión más oscura que se me pueda ocurrir"
Milo lo miró e hizo una mueca, como dándole a entender que no era estúpido ni suicida.
"Bueno, Aioria ya córtala con la animosidad, tú también Saga. Ahora, piensen que si armamos un buen plan, Aioria tu podrías lograr conquistar la atención de Vera, y tú Saga ya no tendrías problemas, y si los tuvieras, Aioria podría convencer a Vera en el peor de los casos... ¿o no?"
Bueno, Mu tenía razón, pero que podían hacer para lograr eso...
"Aioria, porque no tratas de averiguar que le gusta hacer, sus preferencias en general, y fíjate si tienen algo en común. Tú Saga, espera a ver el terreno despejado para avanzar en tu relación con Kalani, si te apresuras, ella misma quizás no acepte por inseguridad y no por Vera."
Ambos se miraron y luego asintieron, era un buen comienzo, después de todo que podían perder por intentarlo.
- ~ ~~ ~ ~~ o ~ ~~ ~ ~~ ~ -
El sol ese día no estaba muy brillante que digamos, se notaba en el aire que habría tormenta por la noche, genial, lo único que faltaba, el aire últimamente se cortaba con navaja y ahora una tormenta de rayos amenazaba con aderezar la ensalada. Vera era la más optimista de todos, pues adoraba los días de lluvia... claro mientras en lo posible no tuviera que salir, odiaba mojarse el cabello, ella veía eso como una catástrofe, y más odiaba aún que se lo tocaran, al ser tan largo, llamaba la atención, y casi todas sus discípulas (porque los hombres por mucho que lo desearan se quedarían sin mano) les daba por querer peinárselo. Obviamente, ella no se dejaba, a Marin le causaba gracia eso, porque ella misma lo hacía cuando quería molestarla, eso y cosquillas, o si, no había nada en el mundo que Vera odiara más, era arisca como una gata salvaje... Marin se preguntaba siempre si alguna vez algún hombre sería capaz de amansar a la tigresa y convertirla en gatita.
"Oi, Vera ¿adónde vas?" Preguntó Marin a una Vera un poco apurada.
"Me voy a la biblioteca, hay un par de libros que quería consultar ayer, pero después de que apareció Seiya me fue imposible, así que voy ahora" le respondió, antes de salir afuera.
"Pero, Vera, pronto lloverá"
"No, no creo que llueva hasta la noche, y si no... sabrás por que no volví" Con esto, se dio media vuelta y se fue.
'Si claro, no mojarías tu precioso cabello por nada' pensó Marin con una sonrisa y continuó con sus quehaceres.
Vera fue por un sendero dentro del bosque para no tener que toparse con la mayoría de los soldados, odiaba que la miraran así, como si tuvieran oportunidad con ella... pervertidos, eso era lo que eran los hombres, Seiya se salvaba porque, aunque era un adolescente, tenía la mentalidad de un bebe de cinco años, bueno, era mejor así. Quizás hubiera alguna excepción a la regla... y no sabía porque se le había venido a la cabeza la imagen de cierto caballero dorado que parecía más un gatito que un león... Vera sonrió, que mala era, él pobre no tenía la culpa de ser tímido, pero a Vera eso le agradaba en especial, había muy pocos hombres así en el Santuario... y lo más sobresaliente era que Aioria era un caballero dorado, los señores más omnipotentes del lugar.
Perdida en sus pensamientos, llegó pronto a su destino, y se encontró con que había alguien que se le había adelantado, maldición, era lo único que le faltaba. Se acercó sin hacer ruido, quería pasar en lo posible inadvertida
El "intruso" notó en seguida que alguien había entrado, no sólo lo percibió por la cosmoenergía que era sutil pero no daba lugar a que no la notaran, sino el tenue y dulce perfume de Jazmínes que impregnó el aire en cuanto ella entró. Sonrió, la suerte estaba de su lado.
Él se dio cuenta de que ella no sabía quien era él, sino, no habría intentado pasar inadvertida, es por eso que decidió acercarse sigilosamente, haciendo desaparecer su presencia por completo.
'Espero que no me note, quienquiera que sea... un momento, su cosmos desapareció por completo, quizás se haya ido; que suerte tengo, así estaré sola por completo' pensó Vera, relajándose un poco, pero que equivocada estaba, la sombra se acercó aún más, y, antes de que ella se diera vuelta le tocó el hombro suavemente.
"¡KYAAAAAAAAAAAA!" Vera gritó tan fuerte que se escuchó hasta el templo de Aries, que no perdió tiempo y se teletransportó de inmediato hacia el lugar de donde había surgido el grito.
Más fue su sorpresa encontrarse con un Aioria despatarrado en el suelo, muerto de risa, y una Vera que lo miraba como si estuviera a punto de matarlo.
"¿Qué pasó, están bien?" Preguntó Mu, más por rutina que por la situación en sí, que no tenía nada de alarmante.
"No pasa nada, Mu, sólo que Vera se llevó un susto cuando le toqué el hombro." Dijo Aioria entre risas.
"¡Pues a mi no me causó gracia! Tu disminuiste tu aura a propósito." Le espetó Vera, aún fulminándolo con la mirada. Pero ella misma tuvo que sonreír ante la mirada de inocencia de Aioria como diciendo '¿yo?'.
Mu viendo que era sólo una broma, decidió dejarlos solos, quizás ahora Aioria podría romper un poco el hielo.
"Bueno, bueno, no te enojes, perdón... es que era demasiado tentador no asustarte." Le dijo Aioria, al que ya le costaba menos hablarle, pues había tomado la decisión de trabar amistad con ella, para conocerla mejor.
"Está bien, pero no lo vuelvas a hacer, OK? Detesto que me sorprendan, a Marin le facina hacerlo."
"Imagino que sí. Oye, viniste a buscar algo en espe-"
"¡Ah! ¡Arthur Conan Doyle! ¡Y uno que aún no leí! ¿De dónde lo sacaste?" Vera se refería al libro que Aioria estaba leyendo antes de que ella llegara, lo miró y en automático se lo ofreció para que le echara un vistazo.
"¿Te gustan los cuentos de Sherlock Holmes?"
"¡Me encantan! ¿Y ti también?"
"Si, me gustan mucho, me gusta leer en general de todo un poco. ¿Y a ti?"
"Bromeas, si pudiera me la pasaría en la biblioteca o comprando libros."
Aioria sonrió, esto iba de bueno en mejor, ya tenían algo en común... los libros, eso ya era mucho, ya que tendrían mucho de que conversar.
"Si quieres te lo presto" Le ofreció Aioria. Vera lo miró y movió la cabeza negativamente.
"Pero tú aún lo estás leyendo, no puedo quitártelo, pero aceptaré tu oferta después de que lo termines."
"No, no, yo insisto, además no es de la biblioteca, es mío. Tengo otros libros pendientes para leer, así que si quieres te lo puedes llevar."
"¡Tuyo! No, no, seguramente es nuevo y no voy a quitártelo... todavía."
"Que te lo lleves."
"Que no"
"Que sí"
"¡Que no!"
"¡Qué sí y es una orden!" A esto Vera no pudo más que sonreír, no podía desobedecer a un caballero dorado después de todo.
¡Oh, gracias Aioria, te lo devolveré cuanto antes!"
Para sorpresa de Aioria, Vera le dio un pequeño abrazo, con eso logró sonrojarlo otra vez, pero Vera no lo vio, pues miraba con horror, que se había largado a llover con fuerza, demonios, ahora si que no podía regresar, no le gustaba mucho la idea de tener que quedarse mucho tiempo en el recinto principal, donde había guardias por todas partes.
"¿Que pasa, Vera?" Le preguntó Aioria al ver que ella miraba la ventana con tanto interés, no se imaginaba que era horror y no interés lo que ella sentía, pero con la máscara era imposible saberlo.
"No, nada, sólo que no quería quedarme mucho tiempo, y no quiero mojarme, así que me veré forzada a montar guardia por mi seguridad" le dijo, no sin un dejo de fastidio. Aioria no sabía que hacer para levantarle el ánimo un poco. Pero se le ocurrió enseguida cuando volvió a mirar el libro que le había prestado a Vera.
"Oye, si no te molesta, yo puedo quedarme contigo hasta que pare un poco. No creo que ningún guardia sea tan estúpido para desafiarme por acercarse a ti." Le dijo con la voz más seria que le había escuchado Vera, ella lo miró y asintió, agradecida de contar con él para estar tranquila.
La tarde pasó rápidamente para ambos, y la lluvia al fin se había dignado a amainar, pero ni Vera ni Aioria notaron eso de inmediato, tan inmersos estaban en su conversación. Ambos habían estado charlando de todo un poco, conociéndose mutuamente, además de compartir la misma pasión por los libros, a ambos les gustaban los animales y andar perdidos en el bosque, Aioria le prometió llevarla a un lugar escondido que sólo él sabía donde estaba, cuando mejorara el tiempo, claro. Vera estaba encantada, había descubierto que le agradaba pasar tiempo con Aioria, era la primera vez que se entendía bien con un hombre. Sabía que Aioria sería un estupendo amigo.
Por su parte, a Aioria cada vez le gustaba más y más Vera, era la chica que él había estado buscando por tanto tiempo, era irónico que siempre hubiera estado tan cerca y él ni por enterado. Realmente le gustaría conocer (en persona) a la gatita de Vera, Elise... por cierto que casi lo descubrió la primera vez.
Vera le prometió que la traería mañana, así se familiarizaría con Aioria un poco, y no saldría corriendo.
"Vaya, dejó de llover, será mejor que me vaya." Vera se levantó y Aioria la siguió.
"Umm... ¿te molesta sí te acompaño? Me sentiría mejor si supiera que llegaste sin ningún contratiempo"
"Claro, Aioria, la última vez que nos acompañaste a mí y a Marin, nadie nos molestó."
Con esto, ambos se dirigieron hacia el recinto de las amazonas.
Recinto de las Amazonas 8:45 p.m.
Kalani, Marin y Vera habían terminado recién de cenar, Vera les contó que se había encontrado con Aioria (y el mal chiste que le había jugado) y les mostró el libro con el que estaba fascinada. Marin sólo sonrió, vaya quien lo diría, Vera encerrada toda una tarde con un hombre, y sin haber salido corriendo, aunque Aioria fuera el hombre en cuestión; Marin deseaba tener tanto en común con él como Vera... pero eso era altamente improbable, pues a ella no le gustaba leer mucho que digamos.
"¡Estoy tan contenta por ti, Vera! Encontraste a un hombre que no te molesta y con el cual hasta tienes tema de conversación." Le dijo Kalani, encantada de que su amiga encontrara a alguien al fin.
Vera le sonrió, sabiendo que Kalani no sabía que a Marin le gustaba Aioria de una forma sentimental, y que no le gustaría que ella se lo quitara.
"No es para tanto, Kalani, yo no estoy buscando novio, pero si amigo. Y uno que asuste al resto, mejor."
Kalani la miró confundida, pero captó el mensaje... no debía acotar nada más.
"¡Oh! ¡Qué tonta, casi me olvido! Chicas, fui al pueblo con Saga hoy, y estaban repartiendo folletos del festival de primavera, ¡Yo quiero ir!, ¡Y Saga me dijo que me llevaría!"
Las otras dos chicas suspiraron, Kalani estaba imposible últimamente, no había oración en la que ella no metiera el nombre de Saga en el medio, vaya que la primavera le había dado fuerte.
"¿Y que tienes planeado?" Inquirió Vera.
"Bueno, estaba pensando, como Saga irá con algunos de los otros caballeros... bueno, si querían venir conmigo y los demás. Prometo que Saga los hará comportarse." Kalani lo decía más por Vera que por Marin.
"¿Milo va?" Vera no era partidaria de este en especial.
"Si, pero seguramente va Aioria también... bueno, si él quiere, Saga me dijo que el año pasado no los acompañó. ¿Pero ustedes vendrán, siiiii?"
Quien podía negarse a una súplica de Kalani, pero Vera no estaba muy convencida.
"Yo voy, Kal, pero, ¿qué vas a hacer tú, Vera?
"No lo sé, lo pensaré. Pero no te prometo nada."
¡Ah, gracias, Vera! Ojalá vengas."
¡Al fiiiin! ¡Son las 11 de la noche y ya no doy más! ¡Pero lo terminé! ¡Espero que les guste! ¡Review!
