Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo me divierto&juego con ellos. ^.^
¿Cuándo te fuiste?
Perros
-¿Ya estás lista, divita? –preguntó Emmett desde la sala.
Estaba en mi baño y ¡Puaj! No entiendo porque tenía que arreglarme para ver a mis padres, es decir… ¡Sólo son ellos! Personas tontas que me enviaron a la calle, tirándome con mi suerte. Estúpidos.
-¡No y te callas! –rugí mirando a la puerta, que pobrecita no tenía la culpa de la idiotez de Emmett, con el ceño fruncido.
-¡Apúrate que no estaré aquí parado todo el día esperándote!
-Tengo que recordarte –abrí la puerta mientras hablaba-, que ésta fue tu absurda y muy estúpida idea. Yo no quería, vomito a tus pies por tu estupidez…
-Pues vomítame, preciosa, pero aún así iras, no me perderé mentarle la madre a las personas que se hacen llamar tus padres. –Siquiera me dejo ver sus ojos cuando dijo eso y, ¡ay!, como odiaba eso.
-A veces lo que dices es casi lindo –camine hacía él-. Y luego lo cagas haciendo algo, perro.
Me puse mi abrigo y salí de la casa. Arg, me sentía como una tonta princesita intentando impresionar a todos a mi alrededor, que estupidez. Sólo espero que no esté Bella por aquí para que no me cague mi pequeño gran esfuerzo de verme aceptable.
-¿Dónde están los demás? –Miré por todos lados intentando ver a alguien por el estrecho pasillo.
-Todos salieron, menos Jacob, él está trabajando –contestó.
Lo miré y me dio una mueca de 'mueve tu culo, perra' y fruncí el ceño pero me puse a caminar.
-¿Cómo planeas llegar si no sabes la dirección y yo no quiero dártela? –pregunté mirándolo, por una vez desde que lo conocí, como una victoriosa.
-¿No me la quieres dar? –Me miró por debajo de las pestañas.
¡Dios! Me odiare toda mi vida por pensar esto pero… se veía muy adorable cuando hacía ese gesto y ¡wow!, ahora me tengo que cortar las venas por haber descrito a un hombre como "adorable" me doy asco a mí misma.
-¿Tengo alguna desgraciada opción?-pregunté desviando la mirada para no tener que verlo.
-Perfecto –me acercó un poco a su cuerpo y… rayos, mi odio por mí y por él ha incrementado de un modo inimaginable-. Así me gusta.
-Te odio –refunfuñé.
-No es cierto y tú lo sabes –dijo, mientras caminábamos, no me había dado cuenta que yo misma me dirigía hacía mi antigua cada. Tonto sentimentalismo que me entraba al recordar ese siempre tan solitario camino. Era extraño recorrerlo con alguien ajeno a mí.
-Sí, te odio –dije, cruzando los brazos sobre mi pecho.
Sabía mejor que nada que era una mentira enorme, pero aún así no iba a bajar mi guardia con él.
-Sí tú lo dices –dijo con una risita socarrona viéndome con diversión. Yo, por mi parte, como toda una mujer madura que obviamente soy, sólo lo mire feo y le saqué la lengua-. Oh, vamos, Rosie, puedes hacer algo mejor que sólo sacarme la lengua y mirarme feo.
-¿Patearte los huevos? –pregunté con una pequeña sonrisa recorriendo mi rostro-. Porque no es ni de coña mala idea.
Él puso una mala cara y dio un gemido de desaprobación.
-¿Cuánto falta? –Pareció niño chiquito al preguntar ello.
-Una cuadra más –dije de mala gana.
Seguimos caminando con pereza y con grandes partes de tiempo en silencio. Pero agradecí que al menos el silencio que teníamos era cómodo porque hubiese sido algo cagado que se sintiera la tensión entre nosotros.
-Aquí es –dije desganada.
-Mmmm… es algo… -se quedó pensando un momento en la palabra correcta-, grande, tonto, ostentoso y…
-¿Jodido? –pregunté con ilusión.
-Sí, justo eso –tiró una gran y potente carcajada.
-Ya cállate –espeté para molestarlo.
Él re rio pero aún así me empujó para que avanzara hacía la puerta. Esto era tan incomodo, digo, volver al lugar del que te echaron. Mmm… ahora que me pongo a pensar en esto, ¿habrán podido quitar la mancha que seguro dejo la foto que quemé? Espero que no, así tendré algo para reírme después de cruzar esa costosa puerta.
Toqué el timbre que estaba justo a la puerta y dos segundos después llegó la criada a abrir la puerta, sinceramente no recordaba su nombre y bueno, tampoco era algo que me importase mucho.
-¿Señorita Rosalie? –Vaya, ella sí me recordaba ahora me siento una per… no, mentira, no siento nada.
-Sí, dile a mis padres que he llegado ¡rápido! –La miré intimidante, pero ella no quitó su cara de pocker hasta que se giró y anunció nuestra llegada.
-¡Wow! Rosalie estás –mi madre me miró de los pies a la cabeza con cara de asco-, bueno, has estado peor. –Dio su estúpida risita, esa que suena como cuando te acabas de comer un limón asadísimo y tu voz está toda cagada.
-Y usted… -la miré con la misma expresión y, bueno, mi nausia si fue real-. Bueno, no se preocupe, tiene tanto dinero que una cirugía plástica completa no le afectaría y, bueno, creo que la beneficiaria mucho –le di una sonrisa.
Vaya, que ganas de golpearlos, sonreí aún más por el pensamiento.
-Ok, dejando estos insultos a un lado. Hola, putos –saludó Emmett.
Juro, juro, juro que jamás había tenido tantas ganas de abrazarlo como ahora. Arg, lo ame por un fuga segundo.
-Gracias por el respeto –dijo mi… bueno, ese hombre que aporto el esperma al estúpido óvulo que me dio la vida.
-Oh, sí, bueno, me vale eso –dijo Emmett con una gran carcajada-. La verdad, yo sólo acepté su invitación para insultar sus costosos y operados culos.
-Wow, sus padres sí que deben estar orgullosos de usted –le dijo y Emmett lo único que pudo hacer fue enseñarles el dedo y sonreír.
-Eres una ternurita –dije con una voz falsa y nasal.
-Sí, sí, lo sé, mi madre sí me abrazaba –dijo para joderme.
Le di un golpe en el hombro tan fuerte que hasta a mí me dolieron los nudillos.
-Eres débil.
-Jodete –ahora le pellizque el labio hasta que sentí el palpitar de su sangre por la dificultad de fluir.
-Mmmm… yo igual te quiero –susurró empujándome para que soltase su labio.
-Yo te odio –dije cuando logré pararme bien sobre mis zapatillas.
-Oh, sí, bueno, me gustaría que ambos se callasen –susurró la mujer esa parada ahí con cara de puta.
-Pero a nosotros no –dije levantando los hombros.
-¿Rosalie qué hicimos mal contigo? –Preguntó el stripper ese.
-Ser mis padres –dije con sinceridad. Creo que hubiese sido mejor que me hubiesen mandado a un orfanato y ahí poder vivir mejor que en ésta casa de putos que tanto odio en estos momentos.
-No se preocupen, viejos, al menos ya está mejor. No sé si muy feliz pero al menos ya trabaja –dijo Emmett como si eso fuese un logro.
Lo golpeé.
-¡¿Trabajo? –gritó mi madre.
Él asintió.
-Y gracias a ustedes era una inútil cuando empecé.
-Bueno, pues ahora…
-¡Cállate! –le grité a Emmett viéndolo como si con los ojos los fuese a degollar.
-¿Cuándo se casan? –Preguntó la mujer con una sonrisa sadica. Ug, desearía quitársela con un puñetazo.
-Cuando dejes de ser una prostituta varata –dije y con eso me di la vuelta, agarrando a Emmett de la mano y saliendo de la casa esa.
-Que linda eres –dijo con orgullo y yo, lo único que pude hacer fue darle una sonrisa.
-Claro que sí; me llenaste de orgullo tú también.
Quiero acarar que realmente yo ya no digo groserías. Pero… una persona como represento a Rosalie, obviamente va a decirlas así que pues no tengo opción:/ (creo que ya lo he dicho mucho pero es para remarcarlo:D)
Sólo era una aclaración para que no pensaran que soy así:) &Perdón por la tardanza, ¡es que me distraigo viendo animes D:!
₪ т.с.ωоιғ ✖
