Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de la maravillosa mente de Rumiko Takahashi.

"Tú haces sentir tan cálido mi corazón"

Eternas noches de luna nueva

Capítulo 4: En busca del báculo

-Aquí hay otro-Anunció Kagome agarrando un pequeño champiñón chillón del suelo, cuando lo tomó entre sus manos este se esfumó al igual que los demás que habían encontrado durante el camino-Vamos bien-Se volteó hacia InuYasha que estaba inclinado hacia el pequeño arroyo para tomar agua, dirigió su linterna hacia él para alumbrarlo mejor.

Kagome contempló desde su lugar su espalda y negra cabellera que caía hacia un lado con apreciación. Ella encontraba al InuYasha humano tan atractivo como el Hanyou, sabía que no era momento para estar teniendo esa clase de pensamientos hormonales, pero no podía evitarlo, estaba enamorada del gruñón Hanyou, Kagome sonrió para si justo cuando InuYasha volteó a verla.

- ¿Por qué estas sonriendo sola como tonta? -Preguntó tan amable como siempre, ella puso los ojos en blanco, se acercó a su lado para llenar su cantimplora ignorando su comentario, no tenía ganas de iniciar otra discusión, menos en esa situación.

-Es genial que en esta época aún se pueda beber agua de riachuelos sin preocuparse de contraer enfermedades-Ella tapó su cantimplora, se sentó mejor en el borde para llenar la siguiente.

-Supongo, no me imagino que no fuese así-InuYasha por primera vez reflexionó sobre eso, en el mundo de Kagome había notado que solo bebían agua de esas botellas transparentes o de una cosa que su mamá llamaba grifo-Son muy distintas…

- ¿Ah? -Kagome de pronto sintió que se estaba perdiendo de algo, InuYasha tenía las cejas espesas en un ceño bastante fruncido y una ligera mueca.

-Nuestros mundos-Aclaró él cruzándose de brazos mientras miraba distraídamente hacia el oscuro bosque, sus ojos ya se habían acostumbrado a la permanente oscuridad, sin embargo, la linterna que traía Kagome consigo hacia más fácil el viaje.

-Bueno, mi época es 500 años más adelantada asique hay más tecnología por el avance de la ciencia, lo cual hace más sencillo vivir, pero hay cosas como esta que las aprecio mucho…-En ese momento InuYasha tuvo la sensación de que Kagome no solo estaba hablando del riachuelo. Ella llevó un mechón de cabello tras su oreja.

-Honestamente, no entendí bien todo lo que dijiste, pero… ¿Podrías acostumbrarte a vivir conmigo sin esas comodidades? -InuYasha simplemente lanzó esa pregunta sin filtro, era una duda que le surgió desde lo más profundo de su corazón.

¿Realmente ella podría vivir con él sin todas esas cosas útiles que traía de su mundo?, ¿Podría permanecer a su lado dejando atrás a su familia?. Él definitivamente no quería apartarla de ellos, sin embargo, no sabía bien que sucedería después de conseguir su meta, ¿Qué pasaría con el pozo?, varias preguntas se estaban formulando a toda velocidad haciéndolo sentir levemente adolorido de su cabeza, sentimientos humanos lo estaban angustiando más de lo normal y todo gracias a estar en esas condiciones. Como semi demonio era más fácil adormecer sus angustias, podía empujarlas y mantenerlas al límite, no significaba que no se preocupara o angustiara por ellas, solo que como humano la confusión e inseguridad se quedaba ahí molestándolo.

- ¿Vivir contigo? -Repitió en voz alta Kagome sorprendida, no esperaba que él le hiciera una pregunta tan franca, ¿Eso estaba siendo una proposición indirecta?, Kagome sintió sus mejillas acaloradas y mariposas multiplicarse por su estómago, el aire de pronto se atascó en sus pulmones y respirar se volvió una tarea difícil.

-Quiero decir con nosotros-Añadió rápidamente al ver su rostro dudoso, maldición, se estaba comenzando a poner ansioso, por qué diablos ella demoraba tanto en responder su maldita pregunta.

-Por supuesto que puedo vivir sin esas cosas, quiero decir, no digo que las extrañaría, solo qué estando en el lugar correcto eso pasa a no tener gran valor-Respondió Kagome cuando recordó como se respiraba, le dio una mirada seria. InuYasha le sostuvo la mirada sintiendo como se le apretaba el pecho y su estómago parecía tener cosas molestas picándole por aquí y por allá.

Kagome había reflexionado sobre ello hace mucho, la primera vez fue al darse cuenta de que estaba enamorada de InuYasha, y decidió tomar su decisión de seguir a su lado a pesar de los sentimientos de cariño, culpa y responsabilidad que aún tenía InuYasha por Kikyou. Ella luego de esa conversación con él en el pozo y la larga caminata que dieron tomados de la mano, pensó fantaseando sobre un futuro viviendo a su lado, se dio cuenta que, aunque extrañaría su familia, amigos y las cosas prácticas de su época, sus sentimientos por InuYasha sobrepasaban todo.

- ¿Y tu familia? -InuYasha se acercó levemente hacia ella con mayor interés en esa conversación que finalmente se atrevía a tener con Kagome.

-Podría ir a verlos de vez en cuando-Se encogió de hombros como si ese no fuera gran problema-Siempre que pueda permanecer a tu lado, esta bien-Kagome sonrió tímidamente viéndose reflejada en sus orbes oscuras, InuYasha llevó su mano a su pecho, por un instante creyó que se le saldría el corazón por la boca. Ella siempre lograba ser tan honesta con sus sentimientos, realmente admiraba mucho eso de Kagome, ella nunca tenía miedo a decir cómo se sentía, era transparente y eso le encantaba mucho de la joven.

-No quiero ser el motivo por el cual te alejes de tu mamá, Souta y tu abuelo…-Sus palabras sonaron con cierto sentimiento de culpa, Kagome se percató de la preocupación que se manifestó en la voz de InuYasha.

Respiró hondo dándose valor para decir su frase.

-Solo para aclarar… ¿Estas proponiéndome vivir contigo, juntos, los dos, en un hogar solo de los dos? -Preguntó detallada y directamente, necesitaba saber con urgencia si él realmente estaba yendo hacia ese camino con esas preguntas para ella poder responder adecuadamente. Él estaba siendo algo ambiguo diciendo "Conmigo" y luego "nosotros" y después "No quiero ser el motivo…".

InuYasha se sobresaltó ante sus palabras, trató de pensar rápido una forma correcta de decir sus sentimientos, de algún modo sentía que aún no era el momento correcto para soltar un "Te amo". La amaba, desde hace mucho y ya no tenía ninguna duda de ello, pero quería esperar a que la batalla con Naraku terminara para poder decirlo, de ese modo él tendría la confianza de que al fin podría darle una vida tranquila como ella se merecía.

-Yo…

- ¡Amo InuYasha! Boing- Una pequeña pulga saltó directo a la nariz de InuYasha y chupó su sangre, lamentablemente fue aplastado al segundo de haber hecho eso- Tan amoroso como siempre- Se quejó cayendo en la palma de la mano del Hanyou.

InuYasha escuchó a Kagome dando un suspiro decepcionado al ser interrumpidos, él agradeció que justo llegara Myoga, aún no era el momento definitivamente. Por un instante había olvidado que estaba como humano y que tenía un tema de contingencia que resolver prontamente. Nekogu.

-Pulga Myoga, me imagino que se ha enterado de lo sucedido para que viniera-Kagome le habló a la palma de InuYasha donde se había acomodado la vieja pulga.

-Así es-La pulga hizo un intento de saltar hacia Kagome, pero InuYasha fue más rápido y lo atrapó en un puño.

-Ni te creas que beberás su sangre-Amenazó sacudiendo su puño.

-InuYasha, no seas tan duro, vino a ayudarnos-Concedió Kagome atrapando el puño de InuYasha para que dejara de marear a Myoga.

-Ay amo InuYasha, usted cada vez más celoso-Se quejó cuando al fin todo a su alrededor se estabilizó. InuYasha se sobresaltó dispuesto a volver a batirlo en su mano, pero Kagome lo codeó para que no comenzara.

-Keh, solo escupe a qué viniste

-Me enteré sobre el despertar de Nekogu, él es un demonio gato con poderes de mago… y por lo que veo le hizo un conjuro-InuYasha hizo una mueca, el pequeño Youkai continuó-Él fue un oponente bastante fuerte hace cientos de años, su padre aún era joven cuando lo logró encerrar o hubiese destruido todo Japón…

-No me interesa eso, al grano, sabes ¿Dónde puedo encontrarlo? -Lo interrumpió InuYasha impacientándose-Me condenó a cinco días de luna nueva, supongo, que como todo hechizo debo vencerlo para volver a la normalidad

-Para derrotarlo debe encontrar su báculo antes que él, es ahí donde están todos sus poderes de mago…

-Ahora entiendo porque trato de absorber mis poderes de sacerdotisa-Mencionó pensativa Kagome-Debió necesitarlos para activar sus habilidades de mago…

- ¿Qué, absorbió sus poderes espirituales? -Myoga saltó hacia Kagome posándose en su mano, InuYasha le dio una inquieta mirada por el tono en que había hablado-Las sacerdotisas son su alimento favorito espiritual, suerte que este bien, Kagome, me temo que usted será la clave para derrotarlo a pesar de eso…

- ¿Qué quieres decir Myoga?... Habla claro-Demandó InuYasha comenzando a impacientarse golpeando incesantemente su pie contra el suelo.

-Como dije los verdaderos poderes de Nekogu se liberarán una vez obtenga su báculo que su padre escondió, para vencerlo se debe combinar la fuerza física con la espiritual, usted no puede solo, debe estar Kagome a su lado para poder hacerlo…-Myoga se acomodó en el dedo índice de Kagome y rápidamente le dio una probadita.

-Oye-Se quejó Kagome, InuYasha lo tomó entre sus dedos.

-Qué te dije viejo…

-Ay, aún no le digo lo más importante, sé dónde encontrar el báculo, pero le advierto que no será sencillo llegar

-Eso era obvio-InuYasha puso los ojos en blanco-Como sea, di el lugar

-En lo profundo del bosque Rojo-Myoga señaló la dirección hacia el este- Hay un lago, es un lago purificador por lo que demonios no pueden entrar a él, es el lugar más seguro que su honorable padre encontró en ese momento para ocultar el báculo

-Muy bien, nos reuniremos con los demás para ir a allá-Resolvió InuYasha agarrando la mochila de Kagome y agachándose para que ella se subiera a su espalda.

-Amo InuYasha, el bosque Rojo es conocido porque esta lleno de diferentes tipos de demonios, por eso se llama Rojo… porque se mancha con facilidad con sangre, es irónico, a la vez esta el lago que purifica… pero a su alrededor merodean toda clase de criaturas-El viejo puso una voz temblorosa mientras amarraba bien su saquito que siempre usaba para viajar dispuesto a marcharse.

-Gracias por la ayuda pulga Myoga-Agradeció Kagome ya sobre la espalda del humano InuYasha, Myoga hizo una reverencia dispuesto a huir, pero InuYasha lo atrapó y amarró al collar de su cuello.

-Nada de irte Myoga, seguramente debes tener más información útil del lugar asique te vas con nosotros-Myoga lloriqueó colgado comenzando a chocar con el pecho de InuYasha cuando este comenzó a correr.

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Era su oportunidad, escaneo alrededor, Shippo parecía más ocupado dejando otro hongo llorón en el suelo para asegurarse que InuYasha lo viera, Kirara estaba a su lado en su transformación.

Miroku trago lentamente viendo sus posibilidades, Sango parecía atenta en limpiar su espada de un monstruo que había matado recientemente, no era muy bueno intentar algo cuando ella estaba sosteniendo esa afilada espada en sus manos, pero decidió que no le importaba con tal de un momento de felicidad.

El estiró su mano muy sutilmente para tocar su encanto femenino.

-Ni se le ocurra, Excelencia-Sentenció Sango terminando de limpiar su espada dejándola en su cintura nuevamente. Escuchó a Miroku suspirar resignado, Sango rodó los ojos para volver a hablar esta vez de asuntos importantes-Llegamos hasta aquí porque usted logró sentir esa energía perturbadora que apareció desde que Kagome liberó a Nekogu, pero a medida que nos adentramos en este bosque más y más demonios raros van apareciendo en nuestro camino…

- ¿Sugieres que debemos esperar a reunirnos con InuYasha y la Señorita Kagome? -Miroku se sentó en un tronco considerando la situación.

-Desde que todo sucedió ya han pasado dos días… en oscuridad, InuYasha como humano es veloz pero no nos puede alcanzar a la misma velocidad que en su estado normal-Sango sacó de la bolsa de provisiones que habían traído una manzana y se la extendió a Miroku, Shippo se acercó a ella y cogió la suya.

-Y eso siempre que hayan encontrado bien mis hongos-Shippo dio una mascada sentándose en el suelo también preocupado.

-Entonces dejemos de movernos y acampemos aquí por hoy, de todas formas, según este reloj de la señorita Kagome ya es de noche nuevamente…

-Siempre lo es desde hace dos días-Shippo se encogió de hombros dándole una mitad de su manzana a Kirara.

-Quiero decir, realmente es de noche, aquí dice 11:58 PM-Leyó los dígitos para luego extenderle el reloj a Shippo.

Los arbustos comenzaron a moverse poniendo alerta al grupo, Sango inmediatamente agarró su Hiraikotsu lista para atacar, Miroku a su lado se levantó dejando caer su manzana a media mordida, sujetando su báculo en caso de defenderse, Shippo decidió que era mejor montar a Kirara, ahí se sentía seguro.

Los arbustos se volvieron más sonoros y un manchón rojo apareció sorprendiéndolos, cuando se detuvo soltaron el aire aliviados.

-Justo estábamos hablando de ustedes-Dijo Miroku a modo de saludo.

-Muchachos-La azabache bajó de la espalda de InuYasha yendo directo a abrir sus brazos para recibir a Shippo.

-Que bueno que están bien-Sango sonrió a su amiga, le lanzó una manzana a InuYasha quien la atrapó sin problemas.

-Keh, aún humano sigo siendo fuerte-Fanfarroneó él mascando inmediatamente la fruta, había estado corriendo todo el día decidido a alcanzar al grupo, como Hanyou había hecho esa distancia en menos tiempo, era molesto seguir así aún.

Kirara se acercó a InuYasha olfateando su cuello.

-Ay Kirara, eres la única que me ha notado, eres la mejor-La pulga Myoga rebotó en el pecho de InuYasha haciéndose notar- Ya suélteme amo, quiero estar con Kirara-InuYasha le dio una mirada burlona antes de soltarlo al fin de su cuello, la pulga inmediatamente saltó al lomo de Kirara a alimentarse, ella lo dejó hasta que comenzó a picarle y se sacudió.

-Si esta aquí pulga Myoga es porque tiene información-Dijo Miroku sacándolo de Kirara para apoyarlo en su mano y hablar mejor.

-Si, por eso vine, a ayudarlos, pero el amo no confía en mi…

-Sabemos que te gusta huir Myoga, no te hagas el inocente-InuYasha le mostró su puño, para luego observar como Shippo estaba muy cómodo en el regazo de Kagome contándole como había puesto estratégicamente cada hongo llorón-Enano afortunado-Murmuró para sí.

Había sido bueno tener un tiempo a solas con Kagome, siempre estaban rodeado de sus amigos y pocas veces lograban tener momentos solos, lástima que las circunstancias no fueran las más adecuadas.

InuYasha se recargó en el tronco de un árbol con las manos tras su nuca, ahora que ya estaban reunidos nuevamente, podrían ir a buscar ese maldito báculo y destruirlo para terminar con esa pesadilla que mantenía su cuerpo como humano. Lo que más estaba extrañado en ese momento de su cuerpo normal era su olfato, era un sentido muy útil. Además, ya no podía olfatear cuando quisiera el aroma de Kagome sin que ella se diera cuenta, ventajas de sus habilidades de Hanyou.

-Basta de perder el tiempo-Interrumpió las conversaciones amenas que estaban teniendo todos-Partiremos al amanecer asique duérmanse-Gruñó acomodándose mejor en su lugar con su espada entre sus piernas.

-Bueno, tiene razón-Concedió Miroku, Myoga ya lo había puesto al tanto de la situación.

Kagome se encogió de hombros terminando su charla con Sango, sacó de su bolso dos sacos de dormir, entregándole uno a la exterminadora, el suyo lo arrastró para acomodarlo cerca de la fogata y de InuYasha, se metió en el con Shippo y cerró sus ojos, había sido un día largo.

Miroku se sentó al lado de InuYasha para vigilar siendo conscientes que probablemente si habían encontrado ya unos youkai en el camino, en cualquier momento llegarían más.

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-Mierda-InuYasha esquivó a un demonio que iba directo a morder su brazo derecho, a pesar de que su espada no servía su funda era lo suficientemente resistente asique con ello logró golpearlo rompiéndole el cráneo.

El campamento que habían establecido para dormir no duro mucho, cuando llevaban cuatro horas de sueño unos monstruos irrumpieron en el lugar despertándolos a todos de mala forma. El primero en reaccionar fue InuYasha, quien no había cerrado los ojos, dormir como humano lo hacía sentir nervioso, y a la vez estaba cumpliendo tres días así. Para un semi demonio privarse del sueño por tiempo prologando no era un gran problema, pero en ese cuerpo estaba comenzando a afectarle, la cabeza la sentía pesada y sus ojos ardían ligeramente, sus reflejos también estaban siendo aún más lentos.

- ¡Voy a usar mi agujero negro! -Anunció Miroku estando acorralado por cinco monstruos, aún cuando no eran de gran poder eran demasiados para el grupo. Sango al escucharlo se elevó con Kirara unos metros junto a Shippo, sin embargo, Kagome estaba atrapada también con dos más, InuYasha no podía acceder a ella porque aun tenía un demonio dándole problemas.

- ¡Este es un espacio demasiado pequeño para usarlo! -Le gritó Sango lanzando su Hiraikotsu descuartizando a los demonios que rodeaban a sus amigos-Aún vienen más-Avisó, desde su altura podía ver como estaban completamente rodeados por demonios arrastrándose en el interior del bosque y otros que llegaban volando.

InuYasha corrió hacía Kagome cuando quedó libre de algunos a su alrededor para protegerla colocándose delante de ella.

-InuYasha, tengo mis flechas-Kagome estaba apuntando a un grupo que ahora se les acercaba desde el frente.

- ¡Cállate! Estaré como humano, pero mi deber sigue siendo protegerte-Gruñó sobre su hombro dándole una enojada mirada. No le gustaba sentirse como un estorbo, y menos no cumplir su promesa, ese cuerpo humano no iba a interponerse en su deseo de cuidar a Kagome.

Kagome lanzó su flecha purificando a los demonios, con la nueva posición de todos, Miroku tenía mayor libertad para poder usar su agujero negro y así lo hizo, poniéndose delante de sus amigos para absorber a los que venían desde arriba y de frente, llevándose con ello varios árboles del bosque. El lugar seguía siendo demasiado apretado para usar su agujero, era tan estrecho que el viento proveniente de su mano estaba comenzando a empujar a todos aun estando a su espalda.

- ¡Ya cierra eso Miro…-InuYasha no advirtió que tras de si un demonio acechaba, cuando logró reaccionar este ya estaba sobre Kagome y jalaba con un tentáculo su tobillo izquierdo- ¡Kagome! -Él se giró y sacó su espada, sabía que no se transformaría, pero al menos podría cortar ese tentáculo o eso esperaba.

-Suéltame, estúpida cosa asquerosa-Chilló Kagome dándole con su arco, ese gesto logró evaporizar uno de los tentáculos del demonio. InuYasha se detuvo en seco antes de hacer el movimiento con su espada, ella había logado soltarse…suspiró aliviado.

El demonio no desistió y con otro tentáculo alcanzó el cuello de Kagome. Sango y Miroku se encontraban ocupados matando a más demonios, el monje había cerrado su agujero al darse cuenta de que podrían terminar sus amigos absorbidos si seguía usándolo en un lugar tan pequeño. Shippo desde su lugar hacía lo que podía con su fuego mágico para evitar que más se acercaran a InuYasha y Kagome.

InuYasha esta vez movió su espada sobre el tentáculo sin tener ningún efecto, Kagome estaba haciendo sonidos ahogados.

-Resiste, definitivamente te soltaré-Le dijo con una voz cargada de desesperación y preocupación. Kagome llevó casi sin fuerzas sus manos sobre el tentáculo que la asfixiaba, concentrándose en tratar de purificarlo, esto comenzó a resultar porque leves descargas salieron de sus manos, InuYasha aprovechó que el youkai se debilitó y con su vieja espada pudo atravesar el tentáculo.

Kagome cayó al suelo con un leve grito llevándose su mano a la garganta, era demasiado pronto para celebrar, el demonio no se rendía en ir por ella.

- ¡Cuidado! -Gritó InuYasha cuando nuevamente arremetía contra Kagome, se interpuso entre ellos y el tentáculo atravesó su brazo.

- ¡InuYasha! -Kagome sintió un golpe de adrenalina y rabia llenarla, se levantó rápidamente y utilizó su última flecha para purificar al demonio con apariencia de pulpo.

Aprovechando que el lugar momentáneamente había quedado despejado se prepararon para huir, Myoga estaba ya asegurado sobre Kirara, Sango subió a Miroku también, Shippo se transformó rápidamente para elevar a InuYasha y Kagome.

-InuYasha…-Kagome miró preocupada su ensangrentado brazo.

-No es nada…-El esquivó sus ojos, se sentía demasiado enojado consigo para querer hablar. Estaba comenzando a desesperarse, si hubiese estado como hanyou, él sabía que habría eliminado fácilmente a todos los demonios sin ni siquiera una gota de sudor.

Vislumbraron a la distancia en la montaña algo que parecía ser una cueva, sería un buen refugió para poder armar un plan.

-Quédense aquí, nosotros iremos a eliminar a los restantes que nos han seguido-Sango tomó su Hiraikotsu lista para regresar afuera.

-Espera Sango-Se quejó InuYasha levantándose para ir.

-Ni lo pienses, tienes una herida que atender-Miroku le señaló su brazo.

-Esto no me detendrá-InuYasha apretó sus manos en puño, Miroku sabía que InuYasha se pondría difícil, aún cuando seguía perdiendo sangre. Él suspiró, lo que haría seguramente enfadaría a InuYasha, pero era necesario en este momento.

-Lo siento-Se giró con un rápido movimiento golpeando su estómago con el báculo, InuYasha le dio una mirada fulminadora y balbuceó un "Maldito" antes de caer inconsciente- Señorita Kagome, levante la barrera que le enseñó la anciana Kaede tiempo atrás, por favor…

-Pero…-Kagome miró dudosa al humano de cabellos largos en el suelo-Si… solo cuídense…

Vio a sus amigos salir de la cueva montados en Kirara, Kagome no pudo evitar preocuparse, ella decidió que lo mejor era confiar en que volverían bien. Debían sobrevivir y lograr encontrar el báculo, la situación parecía cada vez ponerse peor para InuYasha.

Ella se acercó más a su cuerpo, su rostro lucía profundamente dormido, Kagome acarició la mejilla tibia del Hanyou.

-Si no fueras tan testarudo…

-En vez de aceptar nuestra ayuda se pone más violento-Canturreó Shippo entregándole la mochila amarilla a Kagome. Ella asintió, dándole una leve sonrisa al pequeño-Kagome, iré a buscar el lago, lo haré flotando-Dijo inesperadamente Shippo sorprendiéndola, si bien él solía ser miedoso, había madurado en el viaje, en ocasiones así siempre trataba de cuidarla y ayudar a todos.

- ¿Estás seguro?

-Si, ya que Miroku y Sango están reteniendo a los demonios, tienen toda su atención… flotando y con mi olfato puedo encontrar el lago fácilmente-Afirmó el joven zorro con mucha seguridad.

-Bien, si se pone muy peligroso vuelve inmediatamente-Le pidió Kagome acariciando su cabeza, él asintió y se transformó para ir en su misión.

Una vez se perdió de su visión, la joven sacó de su bolso dos pergaminos, se los había entregado tiempo atrás la anciana Kaede cuando le enseñó a hacer una barrera de protección utilizándolos. Kagome colocó los pergaminos en las paredes de la entrada de la cueva, con sus manos sobre ello depositó su intención de crear la barrera para proteger a InuYasha y a ella de cualquier demonio.

De su mano salió una leve luz violeta, entonces apareció un campo protector transparente con leves tintes violáceos en la entrada, cualquier demonio que se acercara se purificaría de inmediato.

Ella se giró sobre sus talones apresurada, era momento de curar a InuYasha, debía hacerlo pronto para que no perdiera más sangre. Además, tenía que hacerlo rápido antes que volviera a estar consciente, sabía que al despertar no estaría de buen humor, y con lo terco que era probablemente se opusiera a que lo curara por ir a buscar a Sango y Miroku.

Kagome le retiró con cuidado la parte superior de su antigua ropa, de su mochila sacó el botiquín, comenzó poniendo agua en su pañuelo para limpiar la herida, despejando la sangre pudo notar que no era tan seria, lo había atravesado, pero no parecía haber dañado nada vital ahí. Ella suspiro aliviada, aplicó el desinfectante y luego colocó la venda firmemente para frenar la sangre.

-Con eso bastará-Susurró acariciando sutilmente el brazo dañado.

Kagome se dirigió a la entrada esperando ansiosa el regreso de sus amigos, no podía sentir presencia de demonios cerca, esperaba que eso fuera gracias a Miroku, Sango y Kirara, ya había pasado mucho rato desde que los dejaron ahí.

Volvió al lado de InuYasha, con cuidado se sentó sobre sus piernas, colocó delicadamente la cabeza de InuYasha sobre sus muslos, para finalmente recargar su espalda en la pared de la cueva, ella se encontraba pensando un momento en todas las cosas que habían sucedido y sobre la conversación en la mañana… esperaba retomar esa interesante charla después…

Kagome lo miró con atención, la respiración del joven era calmada, se veía muy tranquilo en su lugar. El corazón de ella comenzó a latir con más fuerza ante lo tentada que se sintió de besar ese apacible rostro.

Ella tomó un de las manos de InuYasha y la estrechó entre las suyas, inclinó su cuerpo hacia adelante quedando a escasos centímetros de sus labios.

- ¿Qué haces…? -InuYasha abrió sus grisáceos ojos con el ceño levemente fruncido.

Continuará…

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"Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima"