Las letras en negritas dentro del texto representan recuerdos de Bella.


Capítulo 4 – Todo va a estar bien.

La cara de Irina me hacía pensar que todo estaba mal y en cierto modo pensaba que este momento marcaría mi vida por completo.

-Bella tranquila, todo va a estar bien –susurró Tanya en mi odio.

-Bueno Bella tranquila, primero que nada no he podido revisar a profundidad tus exámenes porque un caso muy grave ha llegado y lo he tenido que atender; según lo que pude observar estas dentro de lo normal pero hay algo que me inquieta, como te digo, no he tenido tiempo de estudiar a fondo y solo he visto lo superficial, de seguro me estoy equivocando, entonces cariño, tú te vas a esa fiesta que tienes, eso sí, sin nada de alborotos, tómatelo con calma por hoy –Dijo Irina.

-No se preocupe doctora yo voy a cuidar de Bella como si de eso dependiera mi vida, gracias por dejarla asistir a esa fiesta a pesar de que esta contra todos sus principios –dijo Edward.

-Me gusta oír eso, entonces chicos nos vemos luego –Irina dio media vuelta pero a mitad de camino se detuvo, me miró y dijo- Bella quiero verte el lunes por mi consultorio.

No fue hasta que Irina desapareció de nuestra vista que alguien rompió el silencio y decidió hablar.

-Bueno chicos yo creo que es mejor que vayan a prepararse, ya sabes lo que te dijeron Bella nada de apuros ni presiones, tomate este dia con calma –dijo Carlisle mientras íbamos camino a la salida.

-Si Carlisle, te lo prometo –dije con voz cansada.

-Bueno mi niña yo me tengo que ir, me han llamado y hay un caso urgente de un asesino suelto en Seattle por lo que no voy a estar aquí en dos días, ¿crees que podrás estar bien? Porque puedo cance…

-Tranquilo papá, ya para el lunes estarás aquí, puedo arreglármelas dos días sin ti, ahora ve, te amo –después de decir esto lo abracé muy fuerte.

-Está bien hija, gracias por todo –algo que los dos entendíamos muy bien- te amo.

Papá fue hasta su patrulla y se montó en ella despidiéndose de mi agitando su mano, luego miré a Tanya y a Edward, se veían entre sí con una adoración que tuve que apartar la vista y salir caminando hasta el auto cosas que notaron al instante y comenzaron a seguirme…

Una vez todos acomodados en el carro, emprendimos el camino hasta la casa de Edward pero en el camino.

-Oye Bella, me gustaría saber si tienes tus cosas aquí porque compre varios trajes de baño para el día de hoy pero aún no me decido cual usar, si no tienes nada puedes ver si te gusta alguno y listo, ¿te gusta la idea? –Tanya ¿podía ser más amable?, no lo creo.

-Oh bueno ahora que lo dices, no, no tengo nada y bueno si, me gustaría ver que tienes –dije siguiéndole la corriente, después de todo la chica no era mala y solo tenía buenas intenciones.

-Me encanta oír eso, espera que lleguemos, hoy te arreglare, ¿me dejas? –Dijo haciendo un puchero.

Genial, otra Alice más, ¿algo más Dios?

-Oh bueno déjame decirte que Bella odia ese tipo de cosas, ella es la que se va mas por las cosas naturales –dijo Edward con un tono sarcástico.

-Bella te prometo que no te maquillare ni exagerare mucho pero por favor déjame arreglarte, ¿sí? –otra vez el puchero.

Maldición no puede ser que las personas me hagan un puchero y yo tenga que acceder, la debilidad apesta.

-Ok Tanya está bien pero a Alice no le va a gustar mucho le idea, es más, puedo apostar que tratará de matarte –dije riendo.

-Cuando vea cómo vas a quedar no creo que tenga palabras para hablar cariño –y diciendo esto hizo un guiño, agregándole a su voz el tono de chicas creídas pero vamos, todos sabemos que de creída no tiene nada.

Cuando dejamos de hablar Edward colocó una canción en la radio y lo que él no sabía era que esa canción fue la favorita de mi madre, de inmediato comencé a recordar momentos que viví con ella y creo que una que otra lagrima escapo de mis ojos porque escuché como al instante se apagaba y con ello sentí que perdía a mi madre de nuevo.

-Mi amor, ¿puedes manejar?, creo que Bella me necesita –escuché decir a Edward.

-Seguro, sin problemas –respondió Tanya.

Luego sentí una puerta cerrarse y otra abrirse y de pronto ya me sentía segura en los brazos de mi amigo.

Comencé a sollozar un poco más fuerte y lo único que escuchaba era a Edward cantando muy suavemente una canción de piano que el mismo había compuesto para mí cuando éramos más pequeños y siempre lograba calmarme.

-Llegamos –dijo Tanya- pero yo los voy a dejar aquí para darles su tiempo, te espero adentro Bella.

Cuando Tanya se fue todo comenzó.

-Bella ¿qué pasa? –dijo Edward un poco preocupado.

-Es solo que, esa canción era la favorita de mi madre y recordé algo que me dijo, no pude contenerme Edward, todavía, aún después de estos años, me sigue soliendo su partida, tu más que nadie sabias lo que ella significaba y significa para mí.

-Nunca te había visto así Bella, después de todos estos años, ahora es cuando te veías mejor, te veía desprotegida, como una niña sola que no tiene a nadie, mírame a los ojos por favor –esas últimas palabras que el pronunció me dejaron congelada, mirar a Edward a los ojos era como un detonante para mí, podría hacer cosas que no debería, como por ejemplo besarlo.

-Tienes que decir lo que sientes, sino no sabrás si siente lo mismo –dijo mamá.

-Mamá ¿Tú crees? –le dije.

-No creo que sea buena idea –dije como contestando al recuerdo que acababa de tener pero al parecer lo dije más alto de lo normal.

-¿Qué dijiste? –pregunto él.

-Nada, que te quiero –mentí.

-Yo también te quiero tontita y no quiero verte más nunca triste, mañana tú y yo iremos al cementerio a visitar a tu madre –tomo mi barbilla y la subió.

En ese momento solo pude ser consciente de lo cerca que estábamos, de sus ojos verdes que me llamaban y de ese perfume tan varonil que lo caracterizaba, de cerca sus labios eran más llamativos y su nariz parecía ser más perfecta de lo normal, todo me gritaba que lo besara, todo me decía que tenía esa necesidad de agarrarlo fuerte y no soltarlo pero… mi mente formó la imagen de Tanya sonriendo con su ya característica sonrisa de sinceridad y todo se fue al garete; me aleje poco a poco de su rostro y lo abrace, lo abrace como me hubiese gustado que me besara.

-Muchas veces podrás ser una cobarde pero quiero que levantes tu cara y seas una chica valiente, hazlo por mí –dijo mamá.

Dios mamá como te necesito.

-Bueno guapo vamos dentro que tu perfecta novia nos espera –dije tratando de ser amistosa.

-Entonces admites que soy guapo, ya lo sabía, tu estas enamorada de mi –Dijo riendo- Tanya adivina ¿quién está enamorada de mí?

Maldición, tenía que sacar su lado juguetón justo ahora o era solo para joderme.

-No lo sé cariño, ¿yo? –dijo ella siguiéndole el juego.

-Oh no, tienes competencia ahora, mi Bellita está enamorada de mí –dijo casi tirándose en el piso de la risa.

-Entonces tengo que preocuparme, Bella sí que es una competencia –dijo Tanya aun siguiéndole el juego.

-¿Quieren dejarlo ya? –Intervine- no estoy enamorada de nadie y tampoco lo voy a estar, el amor es una mierda –se hizo el silencio- Tanya ¿vamos? Recuerda que querías arreglarme y eso –dije cambiando mi tono de voz a uno más amistoso.

-Claro Bella, vamos –Le dio un beso en el cachete (cosa que agradecí) a Edward y subimos al cuarto de huéspedes.

Subimos las escaleras y entramos al tan conocido cuarto de huéspedes para mí.

-Tenemos dos hora para arreglarnos, si creo que nos dé tiempo pero Bella ve a bañarte tú en el baño de afuera y yo en este para que sea más rápido, ¿te parece? –dijo Tanya muy animada.

-Claro, ¿Cuántos minutos dispongo? –dije riendo.

-Solo no tardes más de tres –dijo ella con un tono de voz serio.

-¿Estás jugando verdad? –dije asombrada.

-Oh no nena, no estoy jugando así que ve, te quedan dos minutos –dijo lanzándome un beso imaginario y entrando al baño.

Salí corriendo y tome la ropa que Tanya me había dejado sobre la cama, entre al baño tan rápido que no toque y es que honestamente no me imagine que Edward pudiese estar allí.

Pero si, allí estaba, mi Dios griego, con una toalla anudada a su cintura con millones de gotas cayéndole por todo el cuerpo y su pelo mojado que incitaba a tocarlo, estaba perdida, embobada mirando, que digo mirando, comiéndome a Edward con los ojos cuando el mismo me saco de mi ensoñación.

-¡Hey Bella! –exclamó.

-Oh yo lo siento tanto Ed, de verdad no quería entrar así pero es que Tanya me dijo que solo dos minutos de baño y entre tan rápido y tú, toalla, agua, gotas, pelo húmedo –comencé a balbucear como loca y entonces él se acercó a mí.

Un minuto pudo haber pasado y Edward no se movía, seguía allí, parado frente de mí y con una mirada que me mataba, entonces su acercamiento fue tal cual como el que tuvimos en el carro, esto estaba afectando mi sano juicio y si seguíamos con este jueguito él se daría cuenta de lo que siento por él.

-Dime Bella, ¿qué te pasa cuando me acerco tanto? –dijo él con una repentina voz ronca.

¿Y ahora qué?, Vamos Bella piensa… ¡Comienza a reír!

-Edward estás loco –risa- estas imaginando cosas –risas- ¿tú y yo? –Más risas- Oh vamos.

-Tranquila solo estaré para comprobar una teoría –y me dio una sonrisa torcida, hijo del demonio, él sabe que me encanta esa sonrisa.

Luego de esa escena el salió del baño y yo corrí a la puerta para cerrarla con seguro, ningún error parecido volvería a pasar. Me quité mi ropa y abrí la ducha, me di un baño exprés por así decirlo y tratando de que fuese relajante con Tanya gritando en la puerta, cabe decir que no fue nada fácil.

Finalmente había llegado el momento de usar la ropa que Tanya había escogido para mí, ni si quiera la mire solo me la puse y ya pero cuando mire el espejo y me encanto lo que vi, ese no parecía mi cuerpo, se veía con forma y hasta bonito, no podía creer lo que esa ropa había podido hacerme, decidido, me mandaría a hacer varios en diferentes colores.

Salí del baño con una sonrisa y fuera me esperaba Tanya un poco molesta por mi demora y Edward ya vestido, llevaba unas bermudas beige y una franela blanca que dejaba ver su bien formado abdomen y pecho, no podía dejar por detrás sus brazos pero había algo en su mirada que me ponía la piel de gallina, era muy intensa, así que decidí preguntar.

-¿Y? ¿Cómo me veo? –dije dando un giro.

-Waoo Bella, ¿por qué escondes tu cuerpo debajo de toda esa ropa que usas?, cariño tienes un cuerpo de modelo, ¿no lo ves? –dijo Tanya examinándome.

Yo fije mi vista en Edward y el solo endureció sus facciones, eso solo indicaba algo, estaba molesto.

-No, de ningún modo Bella va a llevar eso a la fiesta de Rose –aquí vamos- Mira como se ve Tanya, está muy …. Todos van a querer hacerle algo y van a estar mirándola, no definitivamente no, Bella cámbiate.

-No Edward, Bella no se va a cambiar, ¿por qué debería hacerlo? Ya ella esta grande y es bueno que tenga a alguien con ella, además es muy hermosa y si quiere estar con un chico no se lo puedes negar –dijo Tanya muy decidida.

-Pero …

-Pero nada Edward y todo está dicho, vamos Bella, de todas formas no me tardaré mucho contigo, estas bella hasta sin maquillaje, ven.

Una vez terminado el maquillaje de Tanya, que tengo que decir fue rápido y sencillo, no podía creer lo que veía en el espejo.


¿Y bien? ¿Qué opinan?

Quería preguntarles si querían a una Bella enferma o no, ¿qué dicen? escucho sugerencias.