El campamento mortal
Capitulo 3
Al día siguiente desperté pegada aun cuerpo muy suave. Al recordar lo que paso la noche anterior, me sonroje profundamente y intente alejarme de Edward. Pero parece ser que aun dormido, era más fuerte que yo.
Intente, con todas mis fuerzas, alejarme pero no pude y rendida me recosté de nuevo…
Pasaron más o menos, 15 minutos, cuando Edward empezó a moverse y sabía que estaba por despertar.
Así que me acerque a su rostro, mientras le acariciaba el pelo y susurré:
-Buenos días, Edward
Él, poco a poco, fue abriendo sus ojos y por segunda vez en el campamento lo vi ruborizarse.
-Buenos días- contesto mientras se sentaba en la cama y me daba un beso en la mejilla, justo como hice yo la otra noche.
Pero un golpe en la puerta, hizo que me sobresaltara y el abrazo de Edward se hizo más fuerte.
-Tortolitos- grito Alice- Es hora de desayunar.
-Ya vamos- le grite de vuelta.
Rehacía a deshacerme de su abrazo, prolongue el momento y el parecía también a gusto. Pero sabia que no era bueno hacer esperar a Alice, asi que no levantemos y nos vestimos para poder bajas al comedor.
Esta vez, no se oían esos crujidos que me ponían los pelos de punta y eso me alivio.
Edward, supo en que estaba pensando, obvio y murmuro:
-Te dije que no era nada- sonrió.
-Gracias- le agradecí- por dejarme dormir contigo
-De nada- contesto pensativo.
El desayuno paso sin incidentes y la comida fue mejor que la cena. Por suerte, Emmett no se quejo.
En cuanto acabemos, nos dirigimos al jardín y una idea me vino a la cabeza.
-Escuchar chicos- le llame. Cuando tuve su atención, les expuse mi idea.
-Es perfecto- dijo Alice emocionada- Así nosotras nos podremos estrenas los bikinis que he traído. Y cuando digo nosotras, es todas- dijo mirándome.
-Alice…- me queje.
-Nada de Alice, a la habitación- dijo dispuesta a arrastrarme.
-Pero si aun es de mañana- dije intentando alejarme.
-Lo se. Pero hay que arreglarse y tenemos una conversación pendiente.
-¿desde cuando tenemos una conversación pendiente?- dije curiosa y temerosa a la vez.
-Desde ayer y…EDWARD, no espíes en mi mente. Se lo que harás en un futuro y yo puedo interferir- ante eso Edward se removió incomodo y se alejo.
Sin previo aviso, fui arrastrada a la habitación de Alice. De golpe, un montón de ropa fue lanzada por los aires, yendo a parar a la cama. Pude ver que era piezas de baño, si se pueden llamar así, por lo minúsculas que eran.
-Se que a Edward le encantará este color en ti, es su preferido- me dijo Alice mientras me enseñaba un bikini azul marino con piedras brillante en los bordes.
-Alice, no me pondré eso ni loca y menos para que me vea Edward- dije roja.
-Porque no, se que se le caerá la baba y a ti te gustara- dijo inocentemente.
-No me gustara…- rebatí dudando de mi respuesta.
-Bella- comenzó esta vez Rose- se nota mucho, muchísimo, como os miráis. Sois un par de tontos. No os dais cuenta de lo mucho que os gustáis y no hacéis nada para que eso se haga realidad.
-A él no le gusto…-dije cabizbaja.
-Si que le gustas y no me contradigas, soy su hermana, y aunque no pueda leer mentes, se lo que siente- Pude ver como movía el bikini, era una ocasión perfecta para cambiar de tema.
-No me podré eso…
-Astuta, pero esto no se queda así. Y ahora, pruébatelo.
Resignada me fui al baño y pude comprobar que el bikini me quedaba perfecto. Remarcaba mis curvas y contrastaba con mi piel blanca.
Me dio mucha vergüenza tener que salir, pero aun así lo hice.
-Estas hermosas- dijo Rosalía admirándome. Y sabía que yo no me podía comparar con ella y su bikini rojo. Rosalie era capaz de hacer bajar de golpe el ego de 30 chicas sin darse cuenta, y yo era una de ellas.
-Es cierto- la acompaño Alice- A Edward se le caera la baba- finalizo maliciosa. Pude ver que ella llevaba un traje verde chillon que iba muy bien para su personalidad hiperactiva.
Iba a rebatirle, pero de nuevo me corto y nos arrastró hacia fuera diciendo que los chicos nos esperaban.
-Pero Alice, aun es muy pronto
-¿Pronto?- pregunto incrédula- Son las 3 de la tarde Bella y si quieres comer date prisa.
Sin darme cuenta, la mañana se me paso volando. Comimos a toda prisa sin ni siquiera mirar lo que comíamos. Y eso que eran como unas ''vacaciones''.
Alice me condujo a fuera, hacia el lago y me quede fascinada de nuevo. Era maravilloso, pero en ese momento le superaba Edward. Iba dentro de un bañador negro dejando a la vista sus perfectos musculo. Pero tampoco deje pasar la mirada que me dio, y como sus ojos se abrían mas de la cuenta.
-Te lo dije- me recordó Alice.
Yo como siempre me ruborice.
Pero de golpe, sin saber como, me eleve a una distancia grande del suelo. ¡Emmett!
-Emmett- le grite- bájame ya- esta vez le ordene.
-¿Y que harás?. Bella oso.
-Esto- le conteste. Y repente se me ocurrió una idea. Haciendo uso de mis poderes me hice transparente. Emmett al darse cuenta de que ya no estaba, y por su corta inteligencia, desde todo el cariño, abrió los brazos y pude escapar.
Cuando se dio cuenta, yo ya estaba detrás de él dispuesta a empujarle. Pero mi torpeza salió y conforme él caía por estar descuidado, yo ya estaba en el agua.
Pude sentir la gran carcajada de Emmett y la de los demás riéndose por mi mal intento de susto.
-Hermanita, te hace falta practica y para eso esta el gran maestro- dijo señalándose a si mismo.
-Si, claro…- dije enfurruñada dirigiéndome donde estaban todos. Pude sentir como una toalla era depositaba en mi espalda y al levantar la vista vi que fue Edward. Y como siempre, con la atenta mirada de Alice y Rose encima de nosotros. Sobretodo de Alice, que quería que fuese su hermana, y pronto.
-Gracias- le contesté.
-De nada- me dijo con una gran sonrisa.
La tarde paso entre charlas y bromas de Emmett, que no dejaría de recordarme aquel incidente durante el resto de mi vida.
En un intento de no hacerles caso, me fije en los prados y pude divisar un pequeña casita, que parecía estar deshabitada. Era hermosa con unos bonitos acabados en roca, pero por dentro parecía oscura. Aunque no lo supe con exactitud, dado la distancia que había entre nosotros.
Edward me pillo mirándola.
-Si quieres, ¿podemos dar una vuelta por los prados?
-Harías eso por mi- dije emocionada
-Claro que si- contesto revolviéndome el pelo.
Pude ver la mirada de complicidad de las chicas y de Jasper, pero Emmett y Jake, como siempre, no se dieron cuentan.
Nessie, apareció por detrás y con una expresión de vergüenza me pregunto si podía hablar con ella en privado.
Gustosa acepté, era una buena chica y muy bonita.
-Bella- empezó- eres con la que más confianza tengo pero aun y así me cuesta mucho decirte esto…
Me empecé a preocupar, pero la anime a seguir.
-Me gusta Jake- dijo roja como un tomate- me encantan y lo amo. Pero no se, no se…- note que empezaba a liarse y la corte.
-Se sincera, eres una chica maravillosa y puedo ver como a Jake se le van los ojos detrás de ti. Haréis una pareja hermosa.
-Pero si no le gusto- contesto temerosa.
-Confía en mi, conozco demasiado a Jake- finalice sonriéndole.
Ella, de súbito, me abrazo y yo le devolví el gesto.
-Gracias, Bella- dijo mientras volvía corriendo hacia el grupo. Era increíble, como podía solucionar problemas amorosos con los demás y los míos propios no. Suspiré internamente.
De nuevo, una sensación extraña me recorrió el cuerpo, y como hizo ella, me fui corriendo con los chicos.
-Bien hecho- me felicitó Edward
-Gracias- conteste sincera.
-¿Cómo que problemas sentimentales que no se puede solucionar?- me pregunto de repente con una mirada de burla. Pero debajo pude identificar ¿decepción?.
-Nada de que preocuparte, y deja de mirar en mi cabeza.
-Demasiado tentador…
Deje pasar el tema, no quería pelearme, aunque con Edward, era de todo menos pelearse.
Por segunda vez, vi el sol caer por el horizonte y nos dispusimos a recogerlo todo. No hacía falta pararse al comedor, porque ya habíamos cenado de sobra con lo que nos habíamos llevado al lago.
Pero cuando salí del baño, no solo note uno pasos si no que en el fondo vi como unas sombra moverse, muy cerca de las habitaciones de Ben y Angela. Esto cada vez me parecía más raro y mi vista no fallaba, ni tenia visiones como Alice. Que por cierto, si hubiese venido alguien, lo hubiese visto.
Pero no le di mas vueltas y corriendo me dirigí a nuestra habitación, escuche ruidos raros en la habitación de Nessie y Jake, pero sabia que no eran de terror. Triunfo el amor.
En poco tiempo llegue a la habitación y me metí entre las sabanas de Edward.
Este, como la otra noche, me abrazo por la cintura y no tarde en quedarme profundamente dormida.
Pero fue la noche más desagradable de mi vida. De golpe desperté repleta de sudor reviviendo aquel sueño. Yo y otras personas estábamos en la puerta de una sala que me llamaba demasiado la atención. Intrigada, abrí la puerta y un grito de terror salió de mis labios. Delante mío habían personas, personas muertas y echas pedazos. No las podía reconocer, estaban cubiertas de sangre, la cual hacia diversos ríos hasta parar a una especia de cañería puesta estratégicamente.
Lo único que recuerdo del final fue de cómo corrí junto a otra persona y después se volvió borroso.
Edward, ya estaba despierto mucho antes que yo y pudo revivir mi sueño como si lo hubiera soñado él.
El mismo tubo un escalofrio que lo disimulo muy bien y en un momento lo tuve abrazándome y susurrándome palabras para tranquilizarme. Pero mi corazón no cooperó ni mi mente, si no hasta después de un rato,
-¿Estas mejor?- me pregunto preocupado
-Si, Edward- conteste llevándome una mano al corazón- Gracias de nuevo.
-No hay de que- dijo aliviado y alegre.
Me fui a levantar, cuando de golpe me atrajo a su cuerpo de nuevo.
Pero lo que iba a decir no salió de su boca, si no que se quedo callado y hasta al cabo de poco rato empezó…
-¿Sigue en pie lo del paseo?- pregunto despreocupadamente, aunque había duda en su voz.
-Claro que si- dije alegre, pero se me fue al ver la duda de nuevo, pero esta vez en sus ojos.- ¿Estas bien Edward?
-Si, perfectamente- contesto cambiando su expresión.
Y en un momento bajemos a desayunar. Hoy teníamos un gran día por delante y había que prepararlo todo.
