Last mission

Capítulo 04


Un silencio desagradable se había apoderado de Konoha: las calles estaban casi vacías y muy pocos negocios se encontraban abiertos a pesar de que recién había anochecido. De las alegres decoraciones que se colocaron en la aldea para la firma de paz casi no quedaba nada, sólo algunos restos de papeles coloridos siendo arrastrados por el viento o alguna linterna festiva solitaria que golpeteaba contra el poste del que estaba colgada, completamente olvidada.

Habían transcurrido un par de días desde que toda la cuidadosa planificación para la firma de paz se desmoronó. El líder del grupo enviado por Kumo logró burlar la seguridad e infiltrarse en la residencia Hyuuga tratando de raptar a la hija de la cabeza de la familia. Hiashi detectó al intruso a tiempo, pero el rápido enfrentamiento acabó con el ninja extranjero muerto y con eso las esperanzas de paz destrozadas.

En uno de los pocos negocios abiertos, un anciano cocinero terminaba de preparar las órdenes de Yakitori para sus únicos tres clientes. Fuera del pedido ninguno de los tres había hablado, se les veía pensativos y el hombre no se extrañó por eso, eran shinobis, las repercusiones de lo ocurrido con los ninjas de Kumo caerían sobre ellos antes que sobre el resto de habitantes de Konoha.

El hombre de cabellera canosa sirvió los platos y tras unos instantes se alejó lo más posible de sus comensales, reconociendo que no deseaban hablar con alguien tan cerca de ellos.

―No puedo creer que nos mandara a descansar en un momento así ―protestó Tenzou, tomando uno de los palillos de su plato y jalando un pedazo de carne con los dientes. Hasta el momento todas sus ideas sobre cómo sería su vida de ANBU estaban completamente equivocadas.

―Nos van a asignar algo ―comentó Yugao, sin tocar aún su comida, para luego dirigir la mirada a su otro compañero de equipo―. ¿Lo van a hacer, no?

―Es lo más probable ―contestó el mayor de los shinobi en un tono tranquilizador. Aunque no lo expresara abiertamente se podía ver cierta incertidumbre en los ojos de la kunoichi.

―Pero Kakashi senpai nos indicó que nos vayamos a descansar a nuestras casas. Si nos iba a dar algo no tenía que hacer eso ―replicó Tenzou con pesadez, no comprendía a su capitán en absoluto―. Pensaba que siendo ANBU podría salir de Konoha ―añadió en voz baja, decepcionado.

―Aún no deben saber qué nos van a asignar y no nos quieren por los alrededores ―comentó Kitou, animándose a tocar su comida finalmente. Sus dos compañeros estaban dejando que sus inseguridades afloraran demasiado, no habían cometido ningún error, no los estaban castigando, era procedimiento normal que Kakashi no les diera explicaciones sino órdenes.

―¿Y esa manía por salir de Konoha? ―preguntó Yugao arqueando una ceja, viendo como a pesar de sus quejas el apetito de Tenzou no parecía estar dañado―. No es que no me agrade la idea, pero parece que eso fuera lo que más te interesa. Cuando salgamos no va a ser por diversión o para conocer lugares.

―Pero vamos a salir… ―respondió con una pequeña sonrisa.

Yugao y Kitou sólo lo observaron en silencio. Durante la semana de entrenamiento las habilidades del elemento madera de Tenzou salieron a relucir y con eso muchas preguntas. Kakashi fue quien respondió las interrogantes, pero de forma superficial y con un mensaje tácito ordenándoles no ahondar en el asunto, sobretodo que no volvieran a repetir el nombre de Orochimaru en relación al tema. Lo que quedaba claro era que Tenzou deseaba libertad y aunque no era un prisionero en Konoha, el mundo detrás de las paredes que protegían la aldea lo llamaba y el tener que realizar misiones peligrosas para conseguirlo le parecía un precio más que justo.

―¡Esto es culpa de los Uchiha! ―soltó de golpe el muchacho, sujetando su cabeza por la frustración. Necesitaba un culpable―. Seguro que se les escapó por soberbios, creyendo que nadie puede tocarle los talones al clan y mucho menos escaparse con ellos vigilando ―agregó, refiriéndose al shinobi de Kumo que murió a manos de Hyuuga Hiashi―. Ese clan está lleno de idiotas.

―No todos los Uchiha son así ―replicó la kunoichi de inmediato―. Obito no era así… ―agregó casi en un susurro.

―¿Conociste a Obito? ―preguntó con interés Kitou, ignorando por completo a Tenzou que no tenía idea de quién estaban hablando.

―Era un poco extraño, sobre todo para ser Uchiha, siempre lo veía ayudando a mi vecina con sus bolsas ―explicó, ruborizándose un poco. Había cruzado saludos con él por mera educación, pero su vecina siempre le comentaba lo atento y agradable que era el muchacho―. Sé que Kakashi senpai estuvo en el mismo equipo que él.

El ninja médico observó a la muchacha en silencio y con mucha curiosidad; el tono rosado de sus mejillas dejaban claro que para ella Obito no fue simplemente el agradable joven que ayudaba a su vecina. Debía de haber tenido unos nueve años cuando él murió, lo más probable es que le hubiera gustado.

―¿Y alguno sabe cómo fue que Kakashi senpai logró volverse capitán? ―interrumpió Tenzou al ver que habían dejado de hablar, tratando de llevar la conversación a un tema que le interesaba.

―Creo que por una misión en el país de la nieve ―respondió Kitou cuando notó las miradas curiosas de sus dos compañeros sobre él. Gracias a su profesión se había relacionado con mucha gente y el ser mayor que ellos le proporcionaba amigos en puestos con acceso a información, amigos que a veces soltaban algún comentario que no debían.

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El intercambio de palabras había terminado varios minutos antes, quedando en su lugar gritos e insultos escupidos por varios integrantes de las células en conflicto. La situación estaba al límite, Kakashi estaba seguro que pronto se saldría de control y habría un enfrentamiento entre la policía militar de Konoha y los ANBU. Uchiha Fugaku había quedado en silencio cuando los insultos iniciaron, al igual que Himura Danzou, pero a pesar de esto podía percibirse que en el instante en que el primer golpe o shuriken fuera lanzado esos dos estarían uno sobre él otro. Si el conflicto aún no había pasado a lo físico era porque los presentes eran shinobis con experiencia, capitanes ANBU y altos rangos de la policía militar, pero sólo hacía falta que uno perdiera el control para que el resto lo siguiera.

El ambiente en el que se encontraban no era favorable para disipar la agresividad, sino al contrario, los cuarteles ANBU se caracterizaban por ser espacios sombríos y cerrados. La cantidad de shinobis en la habitación tampoco ayudaba, eran demasiados como para estar cómodos en una situación tan tensa. La temperatura aumentaba a la vez que el aire se volvía más denso y los ánimos seguían acalorándose.

Kakashi se encontraba apoyado contra una de las esquinas de la habitación, pero era consciente que eso no lo mantendría al margen. En ese momento no importaba si se trataba de ANBUs bajo servicio de Danzou o directamente bajo órdenes del Hokage, era un conflicto entre los enmascarados como grupo y los Uchiha.

―¿Por qué no asumen sus responsabilidades? ―gritó fuertemente un ANBU dirigiéndose a Fugaku, su potente voz sobresalió entre el resto. Kakashi lo conocía, no era parte de la división de Danzou, era uno de los capitanes que más tiempo tenía en actividad, uno de esos pocos shinobis que habían conseguido sobrevivir luego de décadas de servicio―. ¡Nunca es culpa de ustedes! ―espetó acercándose bruscamente al líder del clan Uchiha, entrando en un terreno peligroso: no se estaba refiriendo sólo al problema actual con Kumo.

Dos miembros del clan se interpusieron en su camino, determinados a no dejar que se acercara a Fugaku. Fue entonces cuando todo explotó gracias a una frase lanzada con mucho resentimiento, despertando una herida que no había siquiera comenzado a sanar a pesar de los tres años que llevaba abierta.

―¿¡Dónde estaban cuando atacó el Kyuubi!?

Como reacción inmediata todo quedó en total silencio y los ojos de todos los presentes del clan Uchiha se tornaron rojos. La respuesta a esto sólo se sintió el sonido de las espadas de los ANBU desenvainándose velozmente.

No llegó a darse un enfrentamiento; en ese instante la puerta del cuarto se abrió de golpe frenando el impulso de los shinobi. El tercer Hokage se encontraba de pie en el marco, observando severamente a los presentes, en silencio, esperando que las espadas volvieran a sus fundas y que los múltiples sharingan se desactivaran.

―No los convoqué para esto ―habló cuando la calma regresó, ingresando lentamente a la habitación seguido por ambos miembros del consejo―. Se ha llegado a una solución con Kumo ―explicó seriamente, demasiado serio considerando que en esencia era una buena noticia.

―¿Hemos aceptado sus términos? ―cuestionó Danzou clavando la mirada sobre el Hokage.

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Los bosques alrededor de Konoha eran conocidos por ser densos y oscuros en la noche, ideales para ocultarse y hacer seguimiento a algún objetivo, pero no el lugar más adecuado para recibir información sobre una misión. A pesar de esto, los integrantes de tres escuadrones ANBU se encontraban esperando indicaciones cerca del camino, a poco más de un kilómetro de la aldea. Sus respectivos capitanes aún no llegaban, no tenían idea de qué trataría la misión.

Los tres subordinados de Kakashi esperaban juntos, observando con cierta curiosidad a sus nuevos compañeros de misión a través de sus máscaras. Uno de los equipos estaba conformado por tres integrantes jóvenes, como ellos, el otro en cambio tenía cuatro miembros que parecían ser mayores y más experimentados.

Un ligero sonido viniendo por el camino desde Konoha provocó que todos los enmascarados se prepararan, algo venía desde su aldea, pronto se enterarían qué debían hacer. Podían distinguirse los pasos de numerosas personas, pero ese no era el sonido principal, al parecer una carreta tirada por algún animal también se acercaba.

A los pocos minutos se pudo distinguir una luz por el camino, era una lámpara colgando de una carretilla de dos ruedas tirada por un musculoso caballo. A los costados se encontraban tres enmascarados, los capitanes de los equipos ANBUs y detrás, en silencio, un grupo de personas vestidas de negro. La escena era peculiar, la carretilla llevaba un ataúd cerrado y quienes formaban parte de la pequeña procesión eran miembros del clan Hyuuga, sus ojos sin pupila de color perla y largos cabellos oscuros no dejaban duda. Todos llevaban la frente vendada, reconociéndolos como parte de la rama secundaria del clan.

―Hasta aquí pueden acompañarnos ―habló uno de los ANBU que venía con la comitiva, dirigiéndose a los Hyuuga. Los miembros del clan asintieron en silencio y tras observar por unos momentos el ataúd, se retiraron.

―Nuestra misión es escoltar el cuerpo hasta la frontera del país de las nubes ―habló otro de los capitanes, el que parecía estar a cargo de todo, bajo la mirada atenta del gran grupo de enmascarados―. Existe una gran posibilidad de que pueda presentarse una situación hostil, por eso se han asignado tres escuadrones.

Durante la explicación detallada de la ruta y el tiempo que tomaría la misión, dado que llevaban un cuerpo inerte jalado por un animal, las miradas de los miembros más jóvenes no podían mantenerse alejadas del ataúd. Iban a entregar el cuerpo de un Hyuuga a Kumo, eso era definitivo por la comitiva que estuvo presente momentos antes.

―Es lo que pidió el Raikage a cambio de no romper el tratado ―soltó el shinobi que estaba explicando la misión al ver que los más jóvenes no podían contener el instinto de curiosidad.

―¿Hyuuga Hiashi-sama? ―se atrevió a preguntar un ANBU joven para luego aclarar su garganta y ser reconocido de inmediato por Yugao como el muchacho que conoció días atrás en el cuartel de los ANBU.

―¿Acaso viste a la familia principal? ―replicó con molestia el shinobi.

―¿Su hermano? ―inquirió Kitou en voz baja. No era secreto que la cabeza de la familia Hyuuga tenía un hermano gemelo, Hizashi, ni tampoco que la rama secundaria estaba ahí para defender a la rama principal.

―Cumplió con su deber y ahora nosotros debemos cumplir el nuestro ―soltó Kakashi, que hasta el momento se había mantenido en silencio, al ver las reacciones de su equipo. No habían emitido sonido, pero estaba consciente que ninguno vería la acción como correcta, él mismo no lo veía así, pero órdenes eran órdenes y la paz que tanto anhelaba Konoha dependía de ellos.

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Solos hubieran podido llegar a la frontera del país de las nubes en poco más de tres días, pero llevando el cuerpo de Hyuuga Hizashi el trayecto tomó más de una semana. Los shinobi no necesitaban rutas marcadas para movilizarse, pero el ataúd sí, además la velocidad del caballo con su carga era bastante inferior a la de un ninja en misión.

Los días y noches fueron difíciles, debían de proteger el ataúd, cualquiera que quisiera que Kumo y Konoha no entraran en paz podía tratar de atacar. El escuadrón perteneciente al líder de la misión optó por usar una ilusión sobre la carretilla y el henge para verse como campesinos. Los otros dos equipos se mantuvieron distribuidos en el área vigilando que nada sospechoso se acercara.

Así, al décimo día llegaron al punto de encuentro.

Kakashi observó con cautela al grupo de Kumo, ellos estaban esperándolos. Eran doce shinobis visibles y podía suponer que debían de haber más en las cercanías, no tenían superioridad numérica a pesar de las apariencias, de eso estaba seguro.

Una kunoichi llamó su atención de inmediato. El grupo de Kumo estaba conformado por shinobis adultos y visiblemente marcados por la guerra, sus cicatrices y miradas contaban bastante bien la historia de una participación activa. Pero el cuerpo aparentemente intacto y mirada serena de una muchacha rubia desentonaba de inmediato con sus compañeros. La joven debía de estar rondando su edad, tenía el cabello rubio y lacio sujetado en una pequeña cola. Su ropa resaltaba sobre el resto de ninjas de Kumo, a pesar de llevar el traje de la villa oculta entre las nubes no estaba utilizando el chaleco y llevaba un llamativo cinturón rojo.

El líder de la misión se acercó a uno de los ninjas de Kumo e iniciaron unas conversaciones.

Kakashi podía sentir lo tenso del ambiente, todos los presentes estaban listos para atacar, todos parecían estar esperando lo peor. Todos menos la kunoichi rubia, ella parecía estar ajena a las preocupaciones. Se le veía confiada, pero no parecía confianza en la diplomacia, más bien era confianza en sí misma, algo que no le daba una buena impresión. La joven no parecía una kunoichi experimentada, de todos los presentes ella debería ser de las más preocupadas.

Pero el joven capitán ANBU no tuvo más tiempo para preocuparse por la kunoichi de la otra nación. A los pocos minutos de intercambios entre el líder de Kumo con el ANBU de Konoha, el ataúd fue entregado y con eso el acuerdo entre ambas naciones sellado con la sangre de Hizashi Hyuuga.


La misión de Kakashi en el país de la nieve, con la que aquí se volvió capitán, es referencia a la primera película de Naruto. Si las matemáticas no me fallaron debería encajarme bien en mi línea de tiempo. Yugito, para quienes no reconocen a la rubia, es una jinchuriki adolecente, en su mente si algo pasaba se comía a los enemigos xD

Como ya había comentado, no esperen eventos que los sorprendan mucho, quiero poner detalles que lo hagan, pero no pienso inventarme una guerra completa o algún evento a gran escala. Me estoy manejando con los sucesos que sé son canon, pero que nunca se tocaron a fondo o aún hay sitio para poner más cosas.

Sus comentarios son bienvenidos, y me disculpo por el retraso, pero el mundo real ha decidido que no me dejará ser una escritora de fanfics feliz y constante.