Capítulo 4

—¡TERRENCE! —el grito los obligó a separarse. Y ella aprovechando la situación y para no quedar mal delante de la mujer mayor hizo de la suya, le mordió el labio inferior del castaño.

—OUCH...—ahora el grito fue de él.—...¿pero qué haces? —dijo mientras la veía salirse de la piscina. Ella sólo le sonrió con malicia mostrando su cara de triunfo.

—¿Qué significa ésto Terrence?—dijo mirándo a él y luego a ella.

—Oh señora...—se adelantó a hablar la rubia con carita inocente y algo avergonzada.

—Eleonor—agrego ella y la incitó a continuar con lo que estaba diciendo.

—Señora Eleonor... su...

—Hijo...—completo la mujer.

—Ok, su hijo por poco y me ahoga. Gracias a Dios de que usted llegó.

—¿Terrence pero que cosas son esas?..— si las miradas que el joven le dirigía a la rubia quemaran ésta ya habría sido cenizas en menos de un segundo.

—Mamá yo...—trató de defenderse él.

—Cállate. Oh querida. ¿Te encuentras bien?—le preguntó muy angustiada la pobre mujer mientras le acomodaba los mechones de cabello que cubrían el rostro mojado de la pecosa.

—Si, gracias a usted.—el castaño quería ahorcar a esa mujercita por el papelón que le estaba haciendo pasar delante de su madre.

—Ven, vamos adentro. Necesitas cambiarte esa ropa.

—Gracias señora.

—Solo dime Eleonor.—dijo dándole una cálida sonrisa. Pero cuando miró a su hijo que seguía con los puños cerrados apoyado al borde de la pileta—Y tú, Terrence. Cuando regrese hablaremos muy seriamente.

—Pequeña traviesa juró que me la cobrare a ésta.—dijo para si mismo en el momento que ella, en un descuido de la madre, le sacó la lengua burlándose de él.

—Seño... oh, perdón. Eleonor podría decirle a su hijo que me devuelva mi mochila—dijo con carita de ángel.

—Pero cómo. ¿También le quitaste sus cosas? —Eleonor lo fulminó con la mirada.—¿Dónde dejaste las cosas de esta señorita, Terrence?

—Soy Candy.—odiaba que la llamarán por su nombre completo.

—Devuelve la mochila de Candy.—el castaño hizo su mayor esfuerzo para no matarla. Tomó muchísimo aire para contenerse, salió del agua y tomó una toalla y caminó rozando a la rubia.

—Ésto no se queda así...—dijo en un tono que sólo ella escuchó.

—Vamos Candy, te daré un cambio de ropa mientras mi hijo va por tus cosas.

Media hora más tarde Candy bajaba vestida con una simple vestido verde claro estampado con flores rosas y azules, corto con breteles anchos y unas balerinas rosa fuerte (fucsia) su cabello esta suelto y algo húmedo lo que hacía que sus rizos se notaran mas.

—Ese vestido te queda precioso, Candy —dijo Eleonor cuando bajo y entró a la sala.

—Prometo devolvérselo.

—No tienes que hacerlo. Lo compré hace mucho tiempo y jamás lo usé. Ahora ya no debe caber ni uno de mis brazos en él.

—Oh, que cosas dice. Usted se ve muy bien. Hasta podría decirle que tiene un cuerpo para envidiar.—dijo muy sincera la rubia.

La madre de Terry era una mujer de unos cuarenta años aproximadamente. Elegante, distinguida. Con un excelente gusto para vestir así como lo era su madre. Era una mujer hermosa.

—Aqui tienes tu mochila, pequeña traviesa—dijo el castaño aún molesto por la jugada de la rubia.

—Gracias... Terrence.—dijo muy tranquila.—Bueno, es hora de irme. Gracias Eleonor. No se que habría hecho sin ti.—la mujer abrazo a la pequeña y besó ambas mejillas. Candy disfrutaba de la cara del castaño.

—Puedes venir cuando quieras, Candy.—dijo Eleonor.

—Gracias.—Caminó hacia la salida.

—Espera...—dijo el castaño y ella se giró.—te acompaño.—la rubia se tensó.

—Pidele disculpas por tu comportamiento a Candy, Terry.—dijo la madre.

—...lo haré, mamá.—dijo él, sarcásticamente mientras salían.

Caminaron en silencio, el castaño iba por detrás de ella, observándola caminar, su contorneo de caderas, sus pasos pausados dándole ese toque de inocencia y sensual a la vez.

—Pequeña traviesa... tan hermosa y provocadora... Si no hubiera llegado mi madre...—dijo para si mismo. Sonrió ante lo que hubiera ocurrido.

Cuando se detuvieron para abrir el gran portón que daba a la calle, él dijo:

—¿Qué dirían tus padres cuando le muestre ésto?—dijo él mostrándo su celular con fotos de ella, que le había robado antes de devolverle sus cosas. La rubia miró la imagen y quedó paralizada.

—N-no... no te atreverás.—dijo asustada.

—¿Por qué no?... tú le diste una imagen errada de mí a mi madre...¿por qué yo no podría no mostrarle a TUS padres lo que SU pequeña hija hace?

—No te atrevas.—lo amenazó —tú me besaste sin mi permiso y yo me defendí.

—Si no hubieras querido que te besara te habrías apartado.

—...bu-bueno... tú no me dejaste. Me tenías envuelta con tus brazos —se justificó.

—Jajajaja no, no te tenía atrapada. Fácilmente te podrías haber alejado.

—Mira Terry, tú fuiste el que empezó todo ésto.—dijo molesta.—yo vine con la mejor onda a buscar mis cosas y tú la hiciste pesada.

—Ah... ahora soy yo el culpable.

—Tú te lo buscaste.—dijo cruzándose de brazos.

—Como sea. Pero a tus padres no le gustará nada saber lo que su hija hace.

—Si lo haces te juro que... que le contaré a tu mamá.

—jajajajaja wooow que miedo.—dijo entre risas.

—Ya basta. Devuelveme esas fotos. Bueno, mejor dicho... borra ya esas fotos.

—Ok, lo haré —dijo serio.—... pero con una condición.

—Bien, dime ¿qué tengo que hacer? ¿hablar con Eleonor y decirle que fue un gran error? Ok, lo hago ya.—dijo girándose para volver a la casa.

—Espera, espera.—la detuvo agarrándola del brazo.—eso sería fácil.

—Entonces...—se cruzó de brazos esperando una respuesta.

—¡Una salida!—dijo serio. Ella levanto sus cejas con asombro.

—Ah bueno...¡Ahora me estás chantajeando! —dijo asombrada

—Si sales conmigo borraré las fotos. ¿qué dices?

— No.

—Entonces no me quedará otra que mostrárselas.

—Espera...¿Por que tendría que salir contigo?

—Por que quieres que borre las fotos.

—¡Eres imposible!

—Te daré hasta la noche. Cuando lo decidas, me mandas un mensaje.—dijo eso dándole la espalda para volver a su casa.

—Espera... no tengo tu número...

—Si que lo tienes. Te lo agendé.—dicho eso la rubia buscó en su mochila y sacó su móvil. Buscó entre sus contactos y vio una foto de perfil de él, se habia agendado como Terry G. Ella sonrió al leer y ver.

—No me busques Terry, porque yo también puedo ser muy vengativa.—dicho eso abrió el portón y salió con la frente en alto. Dándole a entender que nada le importaba aunque por dentro estaba que moría si sus padres se enteraban de sus escapadas y de las fiestas a las cuales sabía asistir.

...

..

.

Por otro lado, su tímida amiga estaba en la lucha de que decir cuando llegara a la casa de Stear.

—Te odio Candy... ¿por qué tenías que dejarme sola? No sé qué decir, no se que hacer. Maldita sea mi boca que cuando estoy con el mi lengua se traba. Ay Dios, prometo ser una buena chica pero por favor no permitas que mi lengua se trabe. —dijo eso mientras estaba parada en la puerta de entrada dándose ánimos para entrar.— Dios, ayudarme. Un milagrito.—en ese momento sonó su celular. Su mejor amiga. Cuando vio la foto en la pantalla le volvió el alma al cuerpo.

¡Por fin!—dijo aliviada.

Tranquila. ¿Cómo te fue?

Aun no entré.—dijo con voz tímida.

Pero si salimos al mismo tiempo.—la rubia no podía creer lo que ese chico causaba en su amiga.

Me quedé a una cuadra dándome ánimos.—dijo a punto del llanto.

Espera, eso fue hace...—miro su reloj pulsera —...hace dos horas y quince minutos.

Si.

¿Donde estas?—conocía a Patty y sabía que hasta que no hablará con ella no se animaría a llegar a Stear.

En la puerta.

¿Y que esperas para tocar?

Es que tengo... miedo.

Patty Patty. Si no tocas el timbre en un segundo le digo a tus padres que te escapabas del colegio todos los fines de semanas.

¡Oh!—exclamó abriendo los ojos como platos.

¡HAZLO YA!—grito asustandola.

Ok ok... pero no cortes.

No lo haré.

ya lo hice. ¿Pero qué le digo cuando abra?

Dile la verdad. Que no sabes manejar y que te lleve el auto a casa. De seguro se ofrecerá a enseñarte. Sólo di sí a todo. Ok..

Ok.—dijo con firmeza.

Bueno bueno... no a todo. Ya sabes.—era mejor aclararle bien a la morena por qué ella se lo tomaba literalmente a todo.

Entendi.

Era hora. Suerte amiga. Adiós.—cortó la llamada.

Segundos después se abrió la puerta. Stear la recibió con una cautivadora sonrisa.

—Hola.

—Si. —dijo con tantas ganas. El levantó una ceja. y ella sonrió ante su tonta respuesta. —Hola.

—¿Vas a pasar o te quedarás ahí, parada?—dijo al ver que la muchacha seguía inmóvil en la puerta.

—Oh... si—dijo esbozando una tímida sonrisa.

—¿Y Candy?

—Eh... no podía venir... tenía algo importante que hacer.

—¿Cómo harás con el auto? Porque tengo entendido de que no sabes manejar...

—Eh... bueno... no sé... tal vez tú...

—¿Me dejarás conducir tu auto?—preguntó sorprendido. Patty no dejaba manejar a nadie que no sea su amiga, eso le había hecho creer la rubia a Stear, al menos que la morena sintiera confianza en esa persona para dejarlo hacer ya que el auto era nuevo.

—¿Podrias hacerme ese favor?

—Por supuesto, es más ... ¿Sabes qué?—Patty seguía mirándolo detenidamente a cada gesto o palabra que pronunciaba él.—¡Te enseñaré a conducir!

—Harias eso por mi...—dijo a punto del llanto, tenía sus dos manos juntas apoyadas en su pecho. No podía creer lo que sus oídos habían escuchado, su amiga tenía razón.

—¡Claro que sí!—ambos subieron al coche. Ella en el asiento del piloto y el al lado.—¿Lista?

—Si...

...

..

.

Luego de haber hablado con su amiga, y viendo que en su casa no estaban sus padres, como de costumbre. Fue a la cocina, preparó un sándwich de pavo sirvió jugo en un vaso y se lo llevó a su habitación donde sólo dio unos bocados ya que se quedó dormida.

Horas más tarde, despertó sobresaltada mirando el reloj, tomó una ducha rápidamente. Salió envuelta en una toalla blanca. Escogió lo que se pondría ensa noche: un jean ajustado abiertos en las rodillas azul francia, unos stiletos rosa chicle y un top crop de encaje con mangas tres cuartos, no muy ajustado.

Mientras terminaba con su arreglo sonó su celular. Mensaje.

Estoy esperando una respuesta.—su cara se iluminó al ver de quién se trataba. Tecleo rápidamente.

Lo siento. Tendrá q ser otro día :-) —al segundo recibió otro.

No aceptó un "NO" como respuesta. :P

—Pero que hombre más insistente. ¿Y si lo invitó?—pensó en voz alta.

Esta bien. Pero el lugar lo elijo yo!

ok. Te paso a buscar en media hora.

No.—no podía dejar que sus padres o peor aún, su hermano, la vieran salir con un chico. Le harían miles de preguntas antes de que se marcharan y eso arruinaría su salida.

Xq no?

Xq no.

Oh ya veo. T escaparás nuevamente. ¿cierto? :P

Algo así. Nos vemos en una hora en club de Dante, conoces?

Si. Nos vemos allí. Ojo con faltar.

(^_^)

:-)

Continuó con su arreglo, recogió su cabello en un rodete despeinado,

consiguiendo un look que desprende una sensualidad y naturalidad. Se maquilló sutilmente y aplicó un rosa en los labios. Una vez lista, tomó su guitarra y salió.

...

..

.

El club siempre se llenaba de jóvenes talentos que buscaban ser reconocidos. Pero para ella eso solo era un hobby.

El lugar no era muy grande, pero si era conocido y transitado. Por lo que para poder entrar siempre se tenía que llamar y hacer una reserva.

Cuando el joven castaño llegó al lugar, pudo ingresar fácilmente ya que tenía conocidos allí. Una vez dentro busco bajo la tenue luz a su cita... observó todas las mesas alrededor y no la vio. Se adentró más y se encontró con caras conocidas.

—Terry... ¿Qué haces aquí?—preguntó Archie al verlo.

—Lo mismo que tú.—dijo con una descarada sonrisa.

—¿Vienes sólo? O las chicas vienen contigo.

—No. Espero a alguien.

—Entonces por que no te sientas con nosotros, hasta que llega.—dijo Archie.

—Ok—tomo asiento al lado de su amigo y observó al grupo. Estaba Stear, Patty, Antony y otras chicas que él no conocía.

—Hola—lo saludo Patty con voz tímida cuando el la miró y sonrió.

—Mira, es el turno de Candy.—dijo Antony captando la atención del castaño que se giró hacia donde todos tenían su mirada. La rubia estaba sentada en una alta banqueta en el escenario con su guitarra en brazos.

—Candy...—repitió el en un tono apenas audible.

—Buenas noches—dijo la rubia saludando al público desde su lugar.—Esta canción se la dedico a mis amigos que vinieron por primera vez a escucharme cantar.—miró hacia donde estaban sus amigos y luego se percató de la presencia de Terry a quien le guiño el ojo.

Cuando las notas de la guitarra sonaron, y la escuchó, la voz suave y dulce de Candy se apoderó de sus sentidos, dejándolo totalmente anonadado.

A veces pienso que te miento

cuando te digo que te quiero

porque esto ya no es querer

A veces creo que he muerto

cuando no estas y yo despierto

porque se que esto ya no es querer

Con notas largas y precisas, tal como su amigo le había enseñado, sacó todo el aire y se dejó llevar.

Al momento de subir al escenario, el pánico que la había invadido, desapareció. Pero en el transcurso del tiempo, y entonando con voz suave y delicada, pero a la vez fuerte y precisa, había sentido que aquél era el mejor momento de su vida.

Es algo mas, algo que me llena

algo que no mata ni envenena

es algo mas, algo mas que amar

Cerró los ojos, imaginándose todos aquellos asientos abarrotados de gente que asistía al club a oírlos cantar. Y donde ahora estaban sus amigos y seguramente él.

Ahí estaba ella, haciendo lo que más le gustaba, desde que era una niña.

Es algo mas que la distancia

que el dolor y la nostalgia

sabemos que eso no nos va a separar

Es darte un beso cada noche

que tus manos me enamoren

y que lo nuestro crezca cada dia mas

Porque somos algo mas...

A veces creo que he vivido

mas de mil años contigo

porque se que esto ya no es querer

A veces pienso que es mentira

por como entraste en mi vida

porque se que esto ya no es querer

Es algo mas, algo que me llena

algo que no mata ni envenena

es algo mas, algo mas que amar

El público la acompañaba en el coro. El castaño no dejaba de mirarla al igual que su amigo y todos los presentes.

Y yo se que no es querer

porque en tus ojos yo me puedo perder

contigo olvido lo que es temer

acaso no sabes que tu eres para mi

la noche, el dia en mi vivir

la sangre en mis venas

lo doy todo por ti

contigo el mundo no tiene final

y el tiempo no se nos va a acabar .

—Gracias—dijo Candy con una sonrisa al finalizar la canción. Todos la aplaudieron efusivamente.

—Lo hizo excelente —dijo Wendy quien también estaba en el grupo.

—Es perfecta, tiene una voz maravillosa.—dijo Antony.

—Woow... nunca antes la había escuchado cantar asi.—dijo Stear.

—¡Mi amiga es la mejor!—dijo Patty orgullosa.

—¡Me gusta, Candy!—dijeron ambos castaños al mismo tiempo.

Sorprendidos ambos por sus confesiones se miraron fijamente.

—¿Te gusta, Candy?—volvieron a hablar al mismo tiempo.

—Si—respondieron juntos.

—Ok, cortala de una vez —dijo Terry molesto.

—Yo la vi primero. Y si. Me gusta y, mucho.—dijo muy seguro en un tono en el que sólo los dos escuchaban.

—A mi también. Pero mira, no vamos a pelearnos por una chica. Somos amigos de años y no vale la pena que discutamos por algo así. Y mucho menos aquí.

—Estoy de acuerdo, pero no voy a hacerme a un lado.

—Yo tampoco.—dijo muy seguro Terry.

—Entonces...

—Entonces dejaremos que ella decida.

—Ok, estoy de acuerdo.

—Pero si vamos a seguir con esto tendrá que ser jugando limpio.

—Perfecto.—estrecharon sus manos con firmeza.

Luego ambos se unieron al grupo cuando vieron llegar a la rubia.

—Lo hiciste muy bien, amiga—dijo Patty dando un efusivo abrazo a la rubia.

—Siii... ¿por qué nunca nos comentaron que venían a este lugar?—comento Antony —la verdad, lo hiciste genial, Candy.

—Gracias chicos.—agradecio con una gran sonrisa a todos. Y se dió con que ahí estaba su dolor de cabeza.—Terry, no pensé que vendrias—se acercó a él.

—No tenía ni la más mínima intención de faltar. Me sorprendiste.—dijo sonriente.

—¿Para bien o para mal?—dijo ella sonriente.

—Por supuesto que para bien. Tienes una voz increíble.

—Gracias.

—Si, Candy. Cantas impresionante —se unió a la charla Archie.

—¡Archie! No pensaba encontrarte.

—Cuando Stear me dijo de que cantarías no dude en venir. No me lo perdería por nada.—dijo guiñándole un ojo. Acto que no pasó desapercibido por su amigo. Por lo que decidió intervenir. Le mandó un mensaje.

"Quedamos en que saldríamos los 2"

—Me gustaría que me enseñarás a tocar asi—agregó Archie.

—Podria hacerlo.—dijo mientras miraba su celular. Sonrió y respondió al instante: "por eso estamos aquí, así q ahora borra las fotos "

—Pero si tu no sabes ni tocar la flauta—se burló su amigo. Y miró la respuesta de la rubia, negó con su cabeza y contestó: "Esto no cuenta. Es sólos o nada".

—Chicos ¿pedimos algo para comer?—dijo Stear a los tres.

—Pizzas—dijo la rubia —muero de hambre.

—Buena idea—dijo Archie.

—¿Te quedas Terry?—preguntó la rubia con una picara sonrisa.

—Claro. Y unas cervezas para acompañar.

—Bien, yo pido.—dijo Stear levantándose.—¿Me acompañas, Patty?—la rubia codeó a su amiga y la empujó a levantarse.

—S-si.

—¿Hace cuanto que cantas, Candy?—quiso saber Archie.

—Desde pequeña. Siempre me gustó cantar.—dijo y luego abrió grande los ojos cuando vio una foto suya en una de las fiestas a la que ella había asistido, respondió velozmente su celular: "¿M estas chantajeando? :(

—¿Terry estas con nosotros o qué?—dijo Archie al ver a su amigo con el celular en mano.—dile a Susy que te deje en paz por esta noche. —el castaño lo fulminó con la mirada ante ese comentario.

—¡Oh... una novia controladora!—dijo con sarcasmo la rubia. Y él aprovechó a responder el mensaje: "no tengo novia y no es chantaje. Es lo correcto. ¿quieres otra foto? Tengo más " (^_^)

—Creo que deberías ir yendo Archie, no creo que a July le guste que la hagas esperar.—esta vez fue el turno de Terry de vengarse.

—Ah... —Archie quería borrarle la sonrisa de triunfo a su amigo.

—Creo que ambos deberían irse. Así no tendrán problemas con sus chicas—dijo la rubia.

—Yo no tengo novia. Es mi madre la del teléfono —dijo Archie mostrándole la pantalla del móvil donde figuraba la madre de éste.—Me encantó escucharte, Candy. Queda pendiente la clase.

—Claro.—dijo la rubia dándole un beso en la mejilla, de despedida.

Mientras sus amigos charlaban animadamente esos mantenían su charla a través de mensajes de texto.

"eres un mentiroso"—mando ella.

"no t menti. No tengo novia"—escribió eso y le guiño el ojo.

" no M refiero a eso. Borra las fotos"

"lo haré cuando decidas salir conmigo pero solos".

—Chicos por qué no dejan los celulares y se unen al grupo—dijo Wendy.

La noche transcurrió entre bromas y risas. Terrence no apartaba la mirada de la rubia ni de los halagos exagerados que el rubio le dedicaba a ésta, ni de las miradas y manos. Escucho atentamente todo lo referido a ella, desde sus escapadas hasta las historias dentro del colegio. Pero hubo algo que le llamó mucho la atención, ese tal amigo de ella. No quiso preguntar ya tendría tiempo en hacerlo en otra ocasión.

—Bueno chicos, se hizo tarde.—dijo Candy.

—Yo te llevo —se ofreció Antony al ver que su amiga se iba.

—No será necesario —dijo el castaño ante la sorpresa de todos y más la de la pecosa.—vivimos cerca, así que te dejo de pasada. ¿Que dices?

—Ok. Si no tendrás dramas con tu novia por mi culpa...

—Eso no pasará —dijo con una sonrisa seductora él.

—Nos vemos chicos. Patty, tu iras con...

—Yo la llevaré —dijo muy seguro Stear.

—Buenisimo. Más te vale de que llegue sana y salva a su casa—dijo eso guiñándole un ojo a su amiga.—Nos vemos, luego—saludo a todos sus amigos.

Caminaron si decir una palabra hasta donde se encontraba el auto del castaño, el le abrió la puerta y luego rodeo su auto para subir en el asiento del copiloto.

—El cinturón —le indicó el antes de dar marcha. Ella le hizo caso y se lo abrochó.

—Me hiciste trampa. No borraste las fotos.

—Lo haré cuando cumplas con lo que pacte.

—Yo cumplí, acepte tu salida. Tu fuiste el que no cumplió. Por lo tanto eres un mentiroso.—dijo cruzándose de brazos.

—No, pequeña traviesa.—le tocó la punta de la nariz con el dedo índice. —la que no cumplió fuiste tú. La salida era de a dos. No en grupo.—dijo sin apartar la vista de su camino.

—No es buena idea.—dijo ella mirando hacia la ventanilla. Observando el perfil de él reflejado en el cristal.

—¿Por...?—la miró por unos segundos y luego volvió su mirada hacia el frente.

_Porque terminarás por enamorarte de mi.—dijo con arrogancia y muy segura. El levantó un ceja y sonrió.

—¿Tan segura estás?

—Si. Hasta puedo asegurar que hasta ahora no te soy indiferente.—se giró en el asiento mirándolo de perfil. Él negó con la cabeza mientras sonreía por su acertado comentario.

—Eres hermosa. Es obvio que me atraes.

—Lo sé.

—Eres vanidosa.

—Pero te gusto.—no dejaba de sonreír, era atrevida y muy decidida. Eso le gustaba demasiado.

—Estas en lo cierto.

—Mira, si vamos a salir debes prometer que no te enamoras de mi—dijo eso cuando el estacionó frente a la casa de la rubia.

—Si tú prometes que no lo harás de mí.—dijo el con una sonrisa de lado.

—Te lo recordaré en todo momento.—dijo acercándose peligrosamente a su cara, cuando lo tuvo bastante cerca, podia sentir la acelerada respiración de el, su cálido aliento chocar contra su boca. Sonrió para si misma, cuando el creyó que iba a besarlo en la boca pero ella cambio de dirección y terminó dándole un beso en la mejilla, luego bajó del auto muy victoriosa.—hasta mañana.—cerro la puerta.

—Estas jugando con fuego pequeña traviesa —dijo con una gran sonrisa mientras la veía caminar hacia dentro de la casa.

Luego arrancó su carro dirigiéndose a la suya.

Continuará...

Mil disculpas por tardar tanto.

Y mil gracias por tomarte un tiempo y leer y comentar.