Capítulo III

Jasper llegó después de diez minutos. Cuando llegó, Edward y yo ya estábamos en una conversación. Discutíamos porque hacía un rato él me había cargado con Jazz (apodo de Jasper) pero cuando vimos que se acercaba, Edward, se calló la boca porque me quería demasiado como para humillarme.

- Hola chicos.- Saludó Jasper muy amablemente.- ¿Y sus hermanos?

- Bueno, ni idea. Estaban, hace un rato, sentados ahí al frente.- Dijo Ed.

- Ya los llamo.- Dije. Agarré mi teléfono y empecé a marcar el número de Rose, al ratito ella había atendido.- Hola, Rose. ¿Dónde están?

Del otro lado escuché:

- En la heladería del frente. Si quieren ser unos buenos hermanos no se lastimen, golpeen y no le digan a mamá que los dejamos solos. Cuando se aburran les compro un helado.

- Ok.- Colgué el teléfono y miré a los chicos con una cara rara.- Rosalie amable. Esto es una broma.

Jasper empezó a reírse, pero a Edward no le causaba ninguna gracia.

- ¿Qué estarán tramando?- Dijo Ed, atónito.

- No tengo idea, pero lo que sea, será malo.- Dije.

Jazz, nos hizo volver al mundo real. Nos quedamos un rato charlando de pavadas y riéndonos.

Se hicieron las tres de la tarde y mi panza rugió. Edward se rió del sonido que hizo mi panza y dijo:

- Creo que es hora de comer, no creo que mamá esté muy feliz si nos salteamos el almuerzo.

- Ja, vamos a buscar a Rose y Em.- Le dije a Edward, y después me dirigí a Jasper.- Jazz, ¿nos acompañas?

- Bueno, si.- Respondió.

- ¿Después te bienes a casa? No creo que mis papás tengan problemas.- Dijo Edward.

- Bueno, si no le molesta a Rosalie llevarme.- Dijo riéndose.

- Ja, haremos que no tenga problema.- Dijo mi hermano.

Después de eso nos fuimos a la heladería que estaba en frente de la plaza. Vimos por la ventana que Rosalie estaba sentada al lado de un chico, con quien charlaba muy a gusto y Emmett estaba rodeado de chicas.

- ¿Qué hacemos?- Le pregunté a mis acompañantes.- ¿Los llamamos, entramos?

- Los hagamos pasar vergüenza.- Dijo Edward con su sonrisa para planes malvados.

- No por favor, ya tuvimos demasiado esta mañana.- Le dije con mi cara de suplica a mi hermano. Yo había sufrido por su picardía, el me había pedido perdón y yo lo había perdonado pero no quería pasar por eso de nuevo.

Jazz ya sabía todo, se lo habíamos contado hace un rato, y de inmediato estaba de acuerdo conmigo. Repetí mi pregunta y decidimos llamarlos, nos alejamos un poco y, Edward, marcó el número de Emmett mientras que yo marqué el número de Rosalie.

Rosalie atendió rápido, habló rápido y me dijo que la esperáramos afuera. Me preguntó, también, de que sabor queríamos nuestros helados.

Emmett le dijo a Ed que saldría en cuanto viera que Rose se acercara a comprar los helados.

Ellos dos pensaban que nosotros no los habíamos visto chamullando gente. Rosalie salió con nuestros helados a los cinco minutos, seguida por Emmett quien le ayudaba a traer los helados. Nos vieron en la vereda y nos dieron los helados. Luego salimos a caminar en dirección a casa.

Jasper había preguntado y lo habían dejado ir a nuestra casa, y Esme también estaba enterada.

Mientras caminábamos le mandé un mensaje de texto a Edward por el celular. El mensaje decía:

"…Vamos a usar esto que vimos en contra de Rose y Em. No se van a zafar así de simple (Mostrarle esto a Jazz)…"

Al ratito, Ed me contestó:

"…Es lo que estaba pensando. La próxima vez que Rosalie te agarre de los pelos le contamos esto a Esme y Carlisle. Ah y por cierto, tengo una foto de ellos chamullando, ja…"

Nosotros, que íbamos adelante, nos abrazamos y caminábamos juntos. Reíamos, charlábamos y hasta cantamos un ratito.

Cuando llegamos a casa, Edward me abandonó y se fue corriendo con Jazz a su habitación. Me sentí sola por un momento y después escuché un grito:

- Alice, obviamente no vas a subir sin que te diga, ¿no?- El grito de Edward- Ven para acá.

En vez de subir, me hice la ofendida y no subí. Estaba sentada en la mesa del comedor, en silencio. Carlisle y Esme no estaban. Rose estaba en natación como todos los domingos y Emmett se había ido con unos amigos hacía unas horas.

- Alice, ¿tengo que ir a buscarte?- Gritó otra vez Edward. Esperó unos minutos y, cuando vio que no subí, dijo- Haya voy.

Cuando terminó de decir esa frase, se vio su figura bajando las escaleras. Me dio mucha gracia verlo así de vestido, tenía puesto un esmoquin negro y unos zapatos del mismo color, pero lo más gracioso era que se había peinado. Entonces enojado me agarró la mano y me dirigió hasta su habitación.

- Menos mal que te rehusaste a venir, faltaban detalles.- Me dijo cuando nos encontrábamos en la puerta de su habitación, que estaba cerrada.

La abrió en manera elegante y me invitó a pasar con la mano. Mi cara demostraba la perplejidad.

Su habitación lucía como un restaurant fino y de altura. Había una pequeña luz que daba un aspecto mágico a la pieza. En el centro se encontraba una mesa con dos sillas y una de ellas estaba ocupada por Jasper. Su cama tenía unas bandejas vacías y había un aroma a rosa proveniente de los pétalos de flor que se encontraban desparramados por el suelo.

- Edward, ¿Qué es esto?- Le dije dándome vuelta y en voz baja.

- Tu primera sita con Jasper.- De repente cambió la voz y empezó a hablar como un mozo que dirige, cordialmente, a la dama a su mesa.- Por aquí, señorita.

Me senté en la silla y agarré el menú que tenía en frente. Jasper estaba relajado, pero tenía una minúscula pizca de nervios en su aura.

- ¿De quien fue la idea, Jazz?- Pregunté.

- De Edward. Tal vez no te habías dado cuanta, pero… … … me gustas, Alice, mucho.

Jasper siempre era de encarar de frente las cosas, aunque sea algo vergonzoso y él no estuviera muy seguro.

Me sonrojé y le dije:

- A mi también me gustas, Jazz.

Edward, que estaba en la puerta, tocó y entró para retirar el menú y tomar la orden, por eso llevaba una libreta con un lapicito en la mano.

- Bien, ¿Qué desean ordenar?- Dijo.

- Yo un helado de chocolate, crema blanca con chispas de chocolate y de beber agua.- Dije.

- Ok, ¿y el caballero?

- Lo mismo, suena muy bien. Ah y por favor, Edward, cuando traigas las ordenes toca la puerta.- Dijo Jazz.

Nos quedamos charlando mientras esperábamos. Como siempre reíamos hasta que llegó la "comida".

- Guau hermano te luciste con esto.- Le dije, pero él señaló a Jasper y sonrió. Dejó las órdenes sobre la mesa y empezamos a comer.

- ¿Desde cuando cocinas?- Le pregunté a Jasper muy interesada, porque no sabía que él sabía preparar postres o comidas.

- Esta cena no es acto de improvisación, Alice.- Dijo haciéndose el serio, porque él sabía que a mí me encantaba.- Hace varias semanas que a Edward se le ocurrió y he aprendido algunas cositas.

- Pues, de verdad, me sorprendiste.- Dije.

Tomé con la cuchara la crema con chispas de chocolate y la puse en el helado, luego me llevé una cucharada a mi boca y, después de tragar, lo miré a los ojos y le dije:

- Esto es riquísimo. Eres un maestro cocinando.

- Me alegro de que te guste.- Dijo- Aunque esta "cena" está organizada para otra cosa.

- ¿Para qué?

- Bueno, Edward sabía que me gustas y presiento que sabía que cuando te trajera no escaparías.

- No solo no escaparía, me quedaría para siempre.

- Entonces me gustaría saber si… estarías de acuerdo con que fuéramos más que amigos.

Mientras él hablaba yo comía el delicioso postre, pero no dejaba de verlo a sus ojos y a sus labios.

- Sabes, ya se a donde quieres llegar. ¿Quieres saber si a mí me gustaría ser tu novia?

- Si, ¿que dices?

- Pues… yo digo que si, que en realidad me encanta la idea y que sería feliz por siempre si eso sucede.

- Puede suceder ahora, si no lo hiciéramos todo tan laberinto. Alice Cullen, ¿te gustaría ser mi novia?- Dijo dulcemente, ya dejando de comer y mirándome fijamente a los ojos.

Dejé de comer, traté de tragar rápido para poder gritar un si muy alto porque desde que lo conocí, hace ya tres años, esperaba este momento. Lo miré a sus ojos perfectos y comencé a llorar. No podía hablar, asique le tomé la mano y asentí con la cabeza. Cuando la primera lágrima calló por mi rostro, le dije muy dulcemente:

- Si.

En ese momento sonó la puerta, me levanté y me dirigí hacia la cama de Edward. Antes de que Jazz pudiera hablar le dije:

- No le digas que estoy llorando, nunca pensé que este momento sería tan hermoso. Ojalá ahora pudiera estar abrazándote, amor.

Asintió y respondió:

- Edward, pasa.

Edward entró cambiado y dijo:

- No quiero molestarlos, pero Esme y Carlisle ya vienen y debemos acomodar mi pieza antes de que regresen. Alice, ¿Qué pasa?

Jasper sabía que si decía una sola palabra, Edward sabría que yo estaba llorando.

- Nada, se golpeó la mano con el potecito de la crema y se rompió una uña. Aunque ella no es tan fina como para hacer un escándalo por eso, le duele y prefiere alejarse un momento de la mesa.- Dijo Jasper, mi amor y nuevo novio.

- Ah, ¿pero está bien?- Preguntó mi hermano.

- Si, ya se recupera. Te conviene ir al baño, Alice.- Contestó rápidamente Jazz.

Me levanté mirando para abajo y agarré mi mano como si me la hubiera golpeado. Pasé al lado de Ed y me dirigí hacia el baño de arriba.

Miré mi rostro en el espejo limpio, mis cabellos se habían aplastado y mi cara estaba algo roja, alrededor de mis ojos había una sombra aterradora pero mi rostro era señal de felicidad. Sonreí ante la nueva idea, yo y Jazz novios. Limpié mis ojos hasta que volvieron a ser los mismos y salí del baño justo a tiempo.

Edward estaba barriendo los pétalos de rosas con la intención de tirarlos a la basura.

- ¿Le cortas esos hermosos pétalos a las bellísimas rosas y luego los tiras? Espérame ahí, ya vengo y no des un paso más si tu intención es tirar esos pétalos.- Le dije frenando a Ed.

Cuando volví, llevaba en mi mano un frasco en donde entrarían todos los pétalos, los junte con ayuda de mi hermano y los guardé. Él sonrió al ver como me dirigía hasta mi habitación y guardaba bien esos pétalos.

Unos diez minutos y ya todo estaba acomodado, unos diez más y Esme junto con Carlisle y Rosalie habían llegado a casa.

Me encontraba con Edward en su habitación y le pregunté:

- ¿En qué momento se fue Jazz?

- Nunca se fue.- Me dijo.

- ¿Y entonces donde está?

- Bueno, irse se fue, pero piensa volver y va a volver.

- No me respondiste mi pregunta.

- Bueno… es una sorpresa y un secreto a la vez.

- Tú y tu generador de fiel confianza.

- Prefiero que digas eso a "… tú y tu generador de engaños a la confianza…"

- Muy chistoso. Te cuento que pasó ahí adentro.

- Dale.

- Charlamos un poco y después me pidió que fuera la novia.

- Típico de Jasper, ir de frente.

- Ajá, y ahora somos novio y novia. ¿No sabes cuando viene?

- No, puede tardar horas.

Nos quedamos en silencio esperando. Esperamos y esperamos, hasta que sentimos el timbre. Ed corrió abajo y yo iba atrás. Se fijó quien era y me ordeno que me fuera. Como yo no quería pelearme con él, me fui a mi pieza.

Al ratito, empecé a ver negro, porque unas manos me habían bloqueado la visión.

- ¿Jazz?- Dije tocando las manos que tenía en mi rostro.

- Si.- Dijo y me dejó ver.

Me di vuelta y lo miré. Tenía un ramo de flores, pero no de cualquiera. Era de mi flor favorita, el tulipán. Sonreí y lo abracé. Tomé el ramo y lo olí.

- Me encantan tus sorpresas... aunque la próxima vez no trates de asustarme así.- Dije con una vos muy dulce.

- Guarden el amor para cuando no esté, por favor- Dijo Ed, mirando para otro lado mientras nosotros nos abrazábamos.

Salimos, los tres, de la habitación. Mientras, Jazz llamaba a sus padres para que lo vinieran a buscar porque ya era tarde. Cuando lo pasaron a buscar le di un beso en la mejilla, como siempre, pero esta vez más tiernamente. Nos despedimos y entramos a casa.

Cenamos rápido y nos levantamos de la mesa, después de haber llevado nuestros platos, cubiertos y vasos al fregadero. Tratamos de marcharnos rápido. Ed quería saber todo sobre nuestra "cena" con Jazz, o sea con más detalles y no con cinco palabras, entonces nos fuimos al patio de atrás.

Nos sentamos uno al lado del otro en el frío pasto de afuera. El cielo se encontraba calmo, con miles de estrellas que hacían que ese momento fuera mágico. La luna, que brillaba sobre nosotros, era tan grande que se hubiera podido decir que tenía el mismo tamaño que la tierra.

- Ahora con más detalles, por favor.- Empezó Ed.

- Bien, pero si me trabo es porque aún no puedo creer lo magnífica que fue y soy capaz de quedarme recordándolo por horas.- Le contesté cabizbaja, porque si lo miraba mi cara se volvería roja como un tomate.

- Mientras no lo recuerdes durante horas, todo estará bien. Pero cuenta rápido y con detalles porque sino los malvados de nuestros hermanos mayores nos acusarán.

- Está bien.

Nos quedamos charlando media hora sobre el tema. Yo trataba de mirar a mi hermano lo menos posible, y cuando sentíamos pasos nos dábamos vuelta y mirábamos a través de la pared de vidrio. Nos reímos mucho y pasamos bien ese rato. Pero lo principal era mi noticia. Él se burlaba de mí en ciertas ocasiones, pero se disculpaba y yo continuaba.

- A dormir chiquitos.- Dijo Esme desde adentro de la casa. Al ver que no salíamos, Carlisle se asomó por la puerta de cristal y nos dijo:

- Les suenan las palabras "primer día de clases".

Con Ed nos miramos y sonreímos, efectivamente ambos pensábamos lo mismo. Nos levantamos y nos fuimos a nuestras piezas corriendo.

Al llegar, cada uno a su puerta, sonreímos y entramos. Yo esperé al lado del hueco mientras sentía una lapicera deslizarse por un papel. Sonreí ansiosa cuando llegó el papel a mi habitación y mis manos se atropellaron bruscamente para abrirlo.

Decía:

"… Las horas y los días de las vacaciones de verano se pasaron volando, tenemos un gran año por delante… me imagino que la idea de estar con TU NOVIO todos los días ya te la hiciste… solo te quiero pedir una cosa, si hay que hacer un trabajo grupal (y si es de a dos) no me robes a mi compañero… si es de a tres estamos nosotros dos y vos. No te dije felicidades, bueno… ahora lo hice…"

Me sonrojé y comencé a escribir velozmente:

"… Primer día de clases, mi primer día de secundaria… este año va a ser genial… encima con vos y Jazz la voy a pasar de lo más bien…"

Al rato volvió el papelito que decía:

"…Beso, Besito, Beso, Besazo… No me recuerdes que voy a segundo año por favor, ah y te doy un consejo, toma nota de todo lo que dicen los profesores… porque eso es lo que te van a tomar… besos me voy a dormir…"