Capitulo III – El problema
3 de Marzo del 2007.
En resumen, mi vida ya estaba lo suficientemente cambiada como para poder seguir considerándola mía.
Para empezar, de ser aquella niña aparentemente normal, que no me molestaba ser, pase a tener un nuevo nivel de popularidad. Aquellas que con suerte y sabían mi nombre, ahora me hablaban como si fuéramos amigas de la infancia, cosa que era bastante extraña y causaba algo extraño en mí. Algo en sí que me gustaba. Me gustaba sentir esa atención de las demás personas, aunque solo fuera de "¿Cómo estás?" no me importaba, se interesaban en algo mío.
Suspiré mirando de reojo a la persona a mi lado izquierdo.
Himeko entro a mi vida aparentando ser mi amiga y creo que ahora sentía que yo también la estaba considerando como mi amiga.
Sacudí mi cabeza mientras era abatida por recuerdos de mi infancia, infancia que literalmente no tuve, es solo un término para decir que fue hace bastante tiempo.
Recuerdo la razón por la que desconfiaba bastante de la gente y por la que mi manera de ver las cosas era algo diferente a todas las niñas de mi edad.
Cuando yo era pequeña, tuve dos mejores amigas en 1ro de Primaria. Hacíamos tantas cosas juntas, incluso darnos baños. Las tres éramos inseparables. Un día yo me llegue a dar cuenta de que aquellas dos a las que consideraba mis amigas, empezaron a cambiar y a hacerme a un lado, ellas se secreteaban mientras yo hacía el intento de que me dijeran algo, nunca logré que me dijeran algo, lo cual me había puesto bastante triste. Pensaba en que las había perdido y no me equivocaba. Ellas se estaban alejando cada vez de mí, junto con las charlas que teníamos secretos y demás. Después de eso, creí que todas las personas eran iguales. Que cuando obtenían algo de ti, te dejaban y te echaban a un lado. Después de eso me prometí a mí misma, que por el bien de mi salud mental, jamás en la vida tendría otra mejor amiga.
¿Por qué rayos intento romper esa promesa que me hice y jure por mi vida nunca hacerlo?
¿Por qué de entre todas las personas del mundo tenía que ser Himeko Hashimoto quien decidiera hablarme por primera vez para entablar una amistad?
Esa niña de solo doce años de cabello color miel, que ha tenido exceso de novios, tiene alto conocimiento de charlas sobre sexo y demás.
Esa niña de ojos acaramelados, que juraba que en lo más interior de mi ser, tenía el presentimiento de que cambiaría totalmente mi manera de ser.
Esa niña de sonrisa angelical, que por más que no intentara negar, deseaba en mi interior se convirtiera en la mejor amiga que nunca desee tener.
¡Dios mío, has que solo sean ocurrencias mías!
Aquel glorioso timbre del receso ceso mis pensamientos y suspire alegre de que lo hubiera hecho.
– ¡Sakura! –Ya ni siquiera tenía que preguntarme quien me hablaba, sabía más que bien quien era la persona que se colgaba a mi cuello – ¡Oye! ¿Si irás a donde te invite?
–Sí, creo que sí. –dudé consiente de que mi madre ni siquiera era participe de aquella noticia para salir a dar la vuelta el día de hoy.
– ¿Enserio si? –me miro unos segundos con algo de súplica, a lo que yo solo suspire.
–Enserio sí.
– ¡Genial!
Después de eso simplemente hice lo que hacía todos los días viernes después de mis 30 minutos de gloria; Nada.
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Llegando a mi casa lo primero que hice fue preguntarle a mi mama si me dejaba ir. Comprensiva y paciente accedió. Claro que solamente le dije que iría al cine con unas amigas pero nunca especifique con quienes. Sabía que si le mencionaba a Himeko estallaría a gritos y nunca en la vida me volvería a dejar salir.
Miré mi reloj y vi que aún había bastante tiempo para que llegara la hora en la que acordamos salir, así que por pura pérdida de tiempo prendí la computadora.
Indicé sesión en Messenger y pinche el botón que decía "Agregar un nuevo contacto". Algo asustada y nerviosa tecleé el Messenger que nos había proporcionado Syaoran aquel día que lo conocí antes de irnos.
Un segundo…
¿Solo había entrado a Messenger a agregar a una persona de la cual solo sabía su nombre y que era novio de mi supuesta amiga?
Sacudí la cabeza meneando esas estúpidas ideas tratando de borrarlas de mi mente.
¡Por supuesto que no! Solo estoy aquí para perder el tiempo.
Envié la solicitud de amistad y esperé a que respondiera calmada y sin nervios… ¿A quién engaño? Los nervios hervían mi interior y no me dejaban tranquilizarme, constantemente caminaba de un lado a otro pensando en qué es lo que pensaría el de mí ante la situación de haberle enviado aquella solicitud.
Un pequeño sonido capto mi atención a la computadora y un pequeño recuadrito que sobresalía de la pantalla original que decía claramente en letras negras: "Syaoran ha iniciado sesión"
Espera…
¿Será correcto que yo le hable primero? ¿No existía acaso una regla que prohibía eso? ¿Si le hablo yo antes creerá que estoy interesada en el o algo así? ¡Ah! ¿Qué debo hacer?
Syaoran dice: Hola
Temblé al momento de recibir su mensaje.
Sakura dice: Hola...
Syaoran dice: ¿Cómo estás, Sakura?
Mis ojos se abrieron de par en par. Ok, algo era que mis compañeras escolares se preocuparan de cómo estaba el día de hoy… Pero… ¿Él?
Sakura dice: Bien y ¿tú?
Syaoran dice: Bien, gracias ¿Qué tal tu día de hoy?
Sentí mis mejillas arder, esto ya era demasiado interés en una persona, y daba más miedo que fuera yo aquella persona en la que Syaoran estaba algo interesado.
Sakura dice: Igual que siempre de aburrido -.- ¿Qué hay del tuyo?
Syaoran dice: No me quejo.
1 Hora.
Y yo seguía colgada de la computadora hablando con él.
2 Horas.
Y ambos nos despedíamos del otro.
Cerré la computadora y me acosté en la cama mirando el techo.
En aquel corto transcurso de las dos horas había descubierto poco más sobre quien se hacía llamar Syaoran.
Ahora sabía que su apellido era Li. Que iba a cumplir 17 años, que iba en 1 año de Preparatoria y que ya estaba a punto de acabarlo. Sabía que adoraba el color verde, que le encantaba todo tipo de música, que adoraba los gatos, que quería estudiar administración de empresas. Me dijo que adoraba el chocolate con locura, como si fuera su propia droga.
Dijo que enserio amaba a Himeko…
Me levanté de la cama sin ánimos, sinceramente no sabía la razón, y dispuse a vestirme para salir con Himeko el día de hoy aparentemente a ver una película.
Me puse una falda de color rosa pálido, una playera negra de manga tres cuartos y zapatillas del mismo color. Dejé mi cabello, color café claro, caer sobre mi espalda. Tomé un bolso y me mire por última vez en el espejo antes de salir de mi habitación.
Syaoran Li…. ¿Por qué no he podido dejar de pensarte?
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Me encontraba sentada fuera del cine esperando por Himeko, cuando comenzó a dibujarse una silueta dirigiéndose a mí me puse de pie. La silueta se deformo un poco y se partió a la mitad. Frente a mí se encontraban ellos tomados de las manos sonriéndome.
–Hola. –decían casi al unisón siendo la voz aguda de Himeko la que gobernaba la de él.
–H-hola… –sinceramente no sabía que decir, puesto que a mí parecer, y lo que me había dicho Himeko simplemente éramos ella y yo para esta salida al cine.
No tenía idea de que el vendría o siquiera recordaba la agradable conversación que habíamos tenido tiempo atrás por internet.
¡Dios! ¡Debí de haberlo previsto! Después de todo, así era Himeko, no debía esperar nada más que lo peor, y claro que lo peor era esto; Ellos juntos y yo haciendo el mal tercio de todos los días.
Incomodidad, esa era la palabra exacta para explicar lo que sentía en esos momentos.
Debí de haber evitado que mi madre me diera la autorización de haber venido.
– ¿Y qué película veremos? –fue lo único que mis labios supieron pronunciar.
–Un puente hacia Terabithia. –decía Himeko con un buen ánimo– He escuchado que es muy buena.
No reclamé y mucho menos reproche el simple hecho de ni siquiera entender del todo el título de la película. No me molestaba, el hecho de todo esto era pasar algún rato juntas… Ambas ¿no?
Suspiré al tiempo en el que entraba a formarme.
Si había algo que odiaba era personas formadas en una inmensa fila para entrar a algún lugar. Enserio lo odiaba, el simple hecho de estar esperando en la nada algo que realmente no tenía mucha importancia para mí comenzaba a torturarme por dentro.
Y de milagro aquella fila comenzó a avanzar hacia su destino dentro de la sala.
En todo aquel transcurso solo dirigí mi mirada a lo que fuese que estuviera frente a mí, porque siendo sincera resultaba más interesante que la extraña conversación que llevaban a cabo los compañeros a mi lado. Cosas que tenía que ver con "Mi vidas y Te amos"
Esto enserio estaba comenzando un nuevo nivel de incomodidad en mí.
Nos posicionamos en los lugares que estaban en la mitad de la sala. A mi lado derecho tenía a Himeko y claro que a su lado derecho estaba Syaoran. Tomados de las manos, y en todo aquel tiempo nunca me miro ni un segundo aquella persona a mi lado.
No debía sorprenderme, pero simplemente me enfadaba que hiciera eso.
Recargue lo más que pude mi cabeza contra el asiento reclinable del cine y no sabía bien si eso se debía a que el asiento se encontraba roto o realmente así eran todos.
Suspiré mirando el oscuro techo de la sala.
Si enserio quería que ella fuera mi amiga debía empezar a acostumbrarme a su manera de ser.
Aquella manera de hablarme que casi parecía como si fuera su trabajadora o peor aún, su esclava. Aquella sin igual manera de dirigirse a los demás como cosas inferiores a ella y su belleza de doncella. Aquella manera en la que hacía las cosas, sin importar como afectara a los demás, con que ella se encontrara bien lo demás sobraba y venia valiendo madres.
Si yo dije una maldición. Algo que nunca creí que haría en mi vida. Y es algo que ella me enseño, su estúpida y maldita manera de hablar a maldiciones por cualquier cosa. A ella enserio le valía si las demás personas la veían como perra, pero a mi si me importaba. Normalmente usaba esas palabrotas para cuando me enojaba, y de eso me acabo de dar cuenta ahorita.
¿Qué mierda está sucediéndome?
Oscuridad.
Mis ojos se abrieron al sentir una agitación sobre mi brazo derecho.
– ¡Que ya nos vamos dormilona! –la mire con los ojos entreabiertos ya que acabándome de despertar no podía abrirlos por completo.
–C-claro. –me estire sobre el asiento tronando con esto todos los huesos de mi espalda y me levanté con un bostezo.
Salimos del cine y la luz que se propinaba ahí me era indiscutiblemente molesta. Cerré mis ojos por completo sin importarme realmente si tropezaba con algo o incluso con alguien… hasta que sentí aquel fuerte golpe en la cabeza.
– ¡Ouch! –me fue inevitable que aquella palabra abandonara mis labios. Por reflejo mi mano se fue a la zona donde había sentido aquel impacto y la sobe un poco comprobando que no hubiera algún liquido desprendiéndose de mi piel y al ver que no había pasado nada malo más que el simple golpe en la cabeza me seguí caminando sin abrir los ojos. No me era necesario eso ya que me sabía de memoria lo que había en el cine.
Sentí como casi salía por aquellas puertas de vidrio cuando un cable se cruzó por mis pies e inevitablemente perdí el equilibrio. Juré casi sentir el frio contacto del piso contra mi cuerpo pero a cambio de eso sentía un cálido rocé en mi mano derecha, me aferre a lo que fuera eso y rápidamente sentí dar un giro quedando de pie. Sentí un gran calor en mi mejilla seguido de una acompasada respiración e inconscientemente se encendieron en color carmín, mis ojos se abrieron sorprendidos y me separe de la persona que había salvado mi vida de haber hecho el accidente más aparatoso de toda mi vida.
Levanté mi mirada buscando a la persona que me había hecho el favor de la vida dispuesta a agradecérselo de todo corazón.
Sentí mis ojos salirse de sus orbitas y mis mejillas dispararse en un inmenso calor al mirar aquella perfecta figura ante mí. Sonreía, su mirada tenía un brillo de preocupación y felicidad a la vez, su cabello estaba perfectamente despeinado haciendo que varios mechones de pelo se le colaran por la frente. Noté en mis manos un calor excesivo y mi mirada se dirigió a ellas, estas se encontraban pegadas a su pecho empujándolo un poco para que yo lo pudiera ver y como si quemara igual que el fuego quite mis manos rápidamente de ahí escondiéndolas detrás de mí desviando la mirada de todo aquello que se relacionara con Syaoran o su estructural cuerpo.
–Lo-lo siento… –tartamudeé aunque me rogué a mí misma no hacerlo.
– ¿Estas bien? –mis ojos no evitaron verlo y esta vez mis mejillas quemaban al mirar aquel casi inexistente fulgor de preocupación en su ser.
–S-sí. –inhalé llenando mis pulmones del mayor aire posible.
Mis ojos se clavaron en los suyos.
Si alguien me preguntara cual es mi color favorito, definitivamente sería este, el de sus bellos ojos resplandecientes posados en su rostro.
Ámbar.
Inhalé su aroma tan… masculino. Adoraba aquellos perfumes para hombres, olían delicioso, más cuando lo usaba alguien tan atractivo como él.
Mierda. ¿¡Le dije "atractivo" al novio de mi mejor amiga!
Me separé de él como si su simple contacto de su piel contra la mía quemara con la intensidad de mil soles.
– ¡Mi vida! –vi a Himeko y yo rápidamente me volví hacía ella fingiendo que nada de este "accidente" había sucedido.}
Suspiré cuestionándome a mí misma.
¿Qué demonios es lo que acababa de ocurrir?
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No sé en qué punto llegue a estar en esta situación.
– ¡Pues sabes que… –Himeko gritaba a todo pulmón –te odio!
– ¡No sabes de lo que hablas! –Syaoran gritaba con menos intensidad.
Yo sentada en una banca fuera del cine en un pequeño jardín, de noche ya era y Syaoran y Himeko se encontraban parados frente a mí, frente a frente gritándose mutuamente por razones que no lograba entender.
– ¡No quiero volver a verte en toda mi vida! –concluyó Himeko marchándose de ahí.
Recargue mis manos sobre mis piernas masajeándome las sienes mirando hacía el bello paisaje que había debajo de mis pies.
Odiaba que las personas se gritaran de esa manera, más cuando no entendía nada de la situación. Además tanto grito hacía que me doliera fuertemente la cabeza.
Levanté la mirada y la dirigí hacia donde se había ido Himeko y vi que no se marchaba lejos de ahí, si no a unos cuantos metros de ahí mismo tras un árbol.
–Has que recobré la razón… –miré la cara de Syaoran había tristeza en su semblante y me estremecí. Asentí con la cabeza al tiempo en el que me levantaba y me encaminaba hacia donde se había escondido Himeko.
A unos cuentos pasos de haber llegado me pare en seco y tragué saliva.
¿Habría todo esto sido por mi culpa?
¿Por lo de hace unos momentos?
Temblé. Si es así ella debe de odiarme.
Tragué más saliva y todo mi nerviosismo y acorte toda distancia entre el árbol y yo dejando ver a una Himeko tirada a sus raíces con la cara tapada con ambas manos sollozando.
– ¿Qué sucede? –traté de calmarme lo más que pude. Lo hacía esto por ambos, ya que aparentemente parecía que iban en serio.
Comenzó a decir varias cosas que no supe entender a causa de su llanto.
–Calma. –me agache a su altura y con una mano la acerque a mí para que sintiera que no estaba sola, que alguien había con ella; y que ese alguien era su mejor amiga.
No sé qué tanto duro aquel abrazo de amistad pero le reste importancia aun haciéndole saber que yo estaba ahí. Lo disfrute, ya hacia bastante tiempo desde que daba un abrazo como esos. Desde antes si quiera de haber hecho aquella promesa.
Quería protegerla de cierta extraña manera.
– ¿Me dices que sucedió? –se limpió las lágrimas que aun sobraban.
–Es que él es… él es… –se le corto la voz. La exhorté a que me siguiera contando aquello –Me han dicho que me engaña Saku…
Mis ojos se abrieron ante la sorpresa de aquella noticia. Si algo sabía yo es que ellos eran tal para cual.
¿Si será entonces por qué nos vio a Syaoran y a mi hace rato en el cine?
– ¿Cómo sabes eso? –dije en un susurro.
–La gente lo dice. –dijo más calmada.
–La gente no siempre tiene razón. –la miré estudiando cada uno de sus tristes movimientos.
– ¡Es que tiene unas amigas bien putas! –me sorprendí ante su comentario –Me han dicho que antes ha andado con muchas de ellas y que además lo siguen buscando.
No me lo creía sinceramente, había platicado con Syaoran, mas por Messenger pero se me hacía una persona bastante cuerda como para haber tenido ya bastantes novias y que aun así siguiera teniendo fama de Don Juan.
Que complicada relación.
Él con cientos de novias al igual que ella y sus cientos de novios.
Ahora enserio comenzaba a cuestionarme quien era Syaoran Li.
Él ya me había dicho cosas, pero cosas triviales que normalmente le dices a todo el mundo.
–Es hora de ir a casa –sugerí ayudándola a levantarse.
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Después de haber despedido a Himeko me volví hacia donde había dejado a Syaoran quien todavía seguía inmóvil.
– ¿Me quieres decir que fue todo eso? –dije ansiosa por encontrar una respuesta de una vez a todo lo que acababa de ocurrir.
–Me han dicho que me engaña –suspiré teniendo un Deja-Vu.
– ¿Cómo sabes eso?
–La gente lo dice…
–La gente no siempre tiene razón.
– ¡Es que tiene unos amigos bien…! –me sorprendí ante su comentario exactamente al de Himeko aunque censurando aquella palabra fea –Me han dicho que antes ha andado con muchos de ellos y que además la siguen buscando.
Suspiré, sí que complicada relación.
–Malinterpretan las cosas. –lo mire con algo de enojo –Ambos. –enfatice mucho la última palabra.
–Hablen los dos, más calmados. –casi gruñí. Todo esto escapaba mi control, demasiados gritos y demás – ¿Vale?
–Vale –respondió con un gran suspiro –Gracias.
–No hay de que…
Y sin más me aleje de ahí.
"De algo estaba segura el día de hoy.
Aquella pelea estaba a punto acaba de convertir todo esto en un verdadero problema. Himeko y Syaoran piensan lo mismo el uno del otro.
Y de lo que no estaba segura era realmente era, quien era Syaoran Li después de todo."
¿Quién diría que algo tan pequeño podría volverse tan grande?
(N/A)
Si chicos, no mori y no se si decir que para su desgracia o beneficio.
Lamento la tardanza de este capitulo, pero bueno la escuela es estupida. Me ha mantenido bastante ocupada.
Y hey! Adivinen tengo examenes y yo escribiendoles -.-
Por cierto aqui respondiendo unas dudas.
La primera, en el prologo me preguntaron que de que punto de vista había sido escrito eso y no se si fue obvio para todos, pero fue Sakura. :)
La segunda, en el cap anterior me preguntaron que si no meteria a Tomoyo. La respuesta es si, si la planeo meter. Pero ¿Recuerdan a caso que esto esta basado en una historia real? -.- Osea todo va a su tiempo y pss conforme me paso a mi realmente.
Bueno los molesto mas...
Me largo a dormir por que tengo un horrible dolor de cabeza! D:
Gracias por sus bellos reviews! ^^ Dejenme mas de 5 D: PLEASE! :D
Los quiero!
Hiikary Li
