04. Es mejor así.
Era mejor así, que Aomine tomara por la avenida y él se fuera dando vueltas por la quinta y la sexta aunque llegara más tarde, aunque se topara con menos gente y más agua en los charcos de la calle.
Después de lo que habían hecho la semana pasada, a las dos con treinta y los dos tan solos en esa bodega de gimnasio tan desarreglada y polvorienta y mugrienta; con la sonrisa en la boca nerviosa y las escobas en las manos y después ya no; después las manos en las manos, en la espalda, en el cuello, en las piernas…
Había sido un castigo por ser idiotas los dos, por ser tontos y estar de buen humor para los juegos pesados; la semana pasada toda ella la habían estado de buen humor salvo ese día, y el que seguía y el de después de esos; esos otros días su humor había sido rojo y suave, mojado y caliente.
Akashi los había mandado a limpiar esa vieja bodega por hacer lo que les placía; uno no puede simplemente ignorar lo que hay que hacer. Ese día se habían quedado solos temprano por un festival próximo, y se encontraron en la húmeda oscuridad muy sonrientes, y se miraban y se miraban entre el polvo, después una broma y cayeron al suelo dando de carcajadas, porque así era su vida entonces; entonces eso paso.
La playera de Kise se había mojado con el agua de un balde y comenzaba a hacer frio, seguro que afuera y en unos pocos minutos comenzaba a llover, el aire lo venía anunciando.
Se quito la ropa y se abrazo a sí mismo un momento, Aomine se había sentado sobre las colchonetas y Kise en lugar de ir por su chaqueta como había dicho, había ido mejor a sentarse a su lado, y se le había quedado viendo como si nunca antes.
Daiki también y finalmente se daba cuenta de las kilométricas pestañas del rubio que casi le hacen sombra, sus manos en ese entonces amables habían corrido a socorrer las mejillas pálidas y frías; las tocaba con la punta de sus dedos, y a sus labios con la punta de sus labios.
El sexo —porque no hay que intentar maquillarlo —se había dado sobre esas mismas colchonetas apiladas, viejas y mugrientas: Kise había llorado, claro que si, había llorado mucho porque así era él y Daiki le había lamido las lagrimas, lo había sostenido y le regulaba la respiración y sus ruidos con sus labios, con sus dedos enterrándosele en la cintura.
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Esa emoción había seguido por tres días más, tres días de arrastrarse por el piso como gatos en celo, como si no existieran las consecuencias físicas, químicas, típicas…
Kise había sido el primero en darse cuenta, después de revisar la colección porno de su colega y después verlo andar con una monada de mujer al quinto día después de su primer aventura; nada se decía de ellos ni se tomaban de la mano, pero viéndolos simplemente uno se daba cuenta, ella era muy linda y muy normal, le llegaba a la mitad del brazo y tenía gestos de una delicadeza y belleza inigualable, Kise había contenido la respiración desde ese día por unos segundos cada vez que daban las dos de la tarde con treinta minutos, y apretaba los dientes.
Por eso es que Kise va a dar un rodeo antes de llegar a la escuela para no pasar por la misma avenida que Aomine se recorre todos los días, él se va por la quinta y la sexta, es mejor así.
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Mira, es mejor así, si tú te vas por tu lado y yo por el mío; ojala nos bastara con eso…
Bueno, me tarde un montón en subir uno nuevo, lo escribo y lo público como va, espero les guste un poco…
