Disclaimer: nada de lo que podáis reconocer me pertenece, todo es propiedad de J. K. Rowling. Sólo la idea es mía.
Aviso: Este fic participa en el reto "Cuatro Navidades" del foro Draco Dormiens Nunquam Titillandus.
"La Navidad debería ser con ella"—Lysander Scamander.
Siente que la vida ya no tiene sentido. Todos le dicen que las cosas van a arreglarse, que podrá seguir con su vida. Que a ella no le hubiese gustado verle así. Lágrimas saladas caen por sus mejillas cuando piensa en todas esas tonterías, porque sabe que no son ciertas. Sabe que nada conseguirá sacarle ese dolor apabullante y consumidor.
Desde el principio supieron que no tenían futuro. Séptimo sería su última oportunidad de estar juntos y los meses que iban pasando, rápidos, imparables, les llevaban hasta el inexorable fin de su relación. Pensaron que no tenían salida, que sus familias no lo aceptarían.
Sólo ahora Lysander ve lo estúpidos que fueron.
¿Qué no había futuro? Desde luego que lo había, sólo que ninguno de los dos fue lo suficientemente valiente como para enfrentar a sus respectivas familias. Piensa en su madre, que le ha apoyado enormemente desde que Melissa murió, y siente lástima de sí mismo. Habrían podido seguir, habrían podido estar juntos.
Está sentado en un escalón, apoyado contra los carámbanos de hielo que cuelgan por todos los tramos de escaleras. Escucha el barullo en el Gran Comedor. Son tan pocos en el castillo, que el eco recorre los pasillos, llevando los sonidos en el viento. Sabe que están celebrando la Navidad ahí dentro, rodeados por los doce árboles típicos de Hogwarts, por las hadas que revolotean entre sus ramas, y por decenas de diferentes dulces y juegos sorpresa. Sabe que se divierten. Lo sabe y les odia por ello. Porque no se dan cuenta de que ella ya no volverá a disfrutar de la Navidad. No les interesa saber que ya no estará con él. Ahora es cuando realmente han perdido la oportunidad de amar.
Porque ella ha muerto en un estúpido accidente, un suceso que les ha quitado todo.
Lysander mira el pequeño paquete que sujeta entre las manos heladas. Es cuadrado, envuelto en papel rojo con adornos navideños en color dorado. Inesperadamente, eso le hace sonreír. Se la imagina en la tienda, odiando cada milímetro del papel pero utilizándolo de todas formas porque sabe que a él le gustará el gesto.
Orgullosa Slytherin hasta la muerte.
El pensamiento le entristece de nuevo y siente las lágrimas pugnando por escapar, pero decide concentrarse en el regalo. Lo agita pero no hace ruido. Le da vueltas, como si la respuesta estuviese escondida entre las estrellas doradas. No puede imaginar qué es y tampoco quiere abrirlo. Se lo prometió, se lo prometieron.
—No vale abrirlo antes de que yo vuelva de las vacaciones, ¿entendido? Pasarán cosas malas si lo haces—su voz es suave y su sonrisa dulce y a la vez severa, de una forma que sólo ella es capaz de conseguir.
Es hermosa y el último recuerdo que tiene de ella. El problema es que pasaron cosas malas de todos modos y él no podrá saber jamás qué hay en el paquete.
La Navidad debería ser con ella—piensa, mientras se levanta del helado escalón.
Todas las viñetas han contado con un total de 499 palabras (pura casualidad, lo juro XD), sin contar disclaimer, notas de autor, ni títulos.
Espero que os hayan gustado y hasta la próxima.
