Esquizofrenia
CAPITULO CUATRO: Conociendo a un conocido
El frío de aquella tarde era agradable, se podía respirar sin que te calaran los pulmones, la ropa la podías llevar ligera y sin cubrirte hasta que no quede nada de ti, el viento era acompasado y muy tranquilizador. Era el día perfecto, sin lugar a dudas.
-Ivanov!!! –se escuchó gritar a un joven bicolor, el pelirrojo volteó y sus miradas chocaron, la ártica con la carmín (N/A: Sabían que a Kai le cambiaron los colores de ojos como cambian de zapatos!! Dios! Yo ya no se de que color son!! Yo juraba y perjuraba que eran violetas!! Oó)
-Ya llegaste, que bueno –dijo el chico, dedicándole una tierna sonrisa, Kai frunció el cejo, odiaba que Yuriy fuera tan… tierno…
-Por que no me esperaste? Si vamos al mismo lugar, mínimo me hubieras esperado! –se quejó Hiwatari –Ahí me estuve aguantando las palabrerías sin sentido de Bryan…
-Jejeje, bueno, ya que estamos 'completos' podemos empezar –dijo muy tranquilo el de ojos árticos, para dirigirse hacia el gran árbol que estaba en medio del parque, Kai lo siguió sin muchas ganas.
-Cual es tu gran plan, Ivanov? –soltó toscamente Kai, mirando aburrido todo el lugar, no era que salir con Yuriy no fuera divertido, al contrario, sentía como su corazón se aceleraba con cada paso que daba, pero simplemente saber que desconocía algo, no le agrada en lo más mínimo.
Yuriy se quedó parado cerca del árbol enorme, Kai ladeó la cabeza sin entender. Pudo ver como el pelirrojo buscaba algo entre los bolsillos de su pantalón, para después sacar dos pañoletas, una de color azul y la otra de color rojo, le tendió la primera a Hiwatari.
-Que? –preguntó viendo la pañoleta con desconfianza, como si esta fuera a cobrar vida.
-Como que 'que'?... tómala –soltó el pelirrojo viendo con duda a su amigo, Kai accedió y la tomó en sus manos.
-Ivanov cual es el maldito punto de todo esto? –preguntó fastidiado el chico, Yuriy le sonrió de nueva cuenta y solo dijo…
-Amárratela en los ojos, bueno, primero siéntate, por que si no va estar bien divertido intentarlo con los ojos cerrados –decía el de ojos árticos, para acatar el mismo su orden y sentarse, Kai lo miró con cara despectiva y luego obedeció.
Se quedaron un rato en silencio, solo se escuchaba el viento soplar, los carros pasar por las calles, la gente platicando en las calles, pero entre ellos… ni una sola palabra, los dos con los ojos vendados llamaban, hasta cierto punto, la atención, ya que no era muy común aquello.
Kai bufó molesto por esa perdida de tiempo –Ivanov, esto es una estupidez, me largo a la abadía –soltó molesto el chico, pero siquiera antes de pararse escuchó…
-Quien eres? –soltó quedito el pelirrojo, Kai levantó una ceja, más sus ojos seguían vendados.
-Como que quien soy? Idiota! Soy yo, Kai! –escupió con frustración el bicolor.
-Ah! Kai!! No lo eches a perder!! Sígueme la corriente! –dijo Yuriy también molesto y con un tono algo infantil.
-Que te siga la corriente de que? Esto es una reverenda tontería! –dijo sin más, Yuriy sintió como el bicolor se paraba, y lo agarró del cinto que colgaba de su pantalón, ya que no podía saber donde estaba su mano, aquello ocasionó que Kai cayera de sentó en su lugar.
-Auch!! Idiota!! Eso me dolió –se quejó Kai, robándose la parte afectada.
-Pues tu que no me haces caso!! Ándale, ahora cállate y contesta mi pregunta –ordenó el pelirrojo, con los brazos cruzados, y ligeramente molesto.
-Hn… me llamo Kai… idiota…-susurró entre dientes el bicolor, también de brazos cruzados.
-Hola, Kai Idiota, yo me-- -pero fue interrumpido.
-Idiota!! No me llames idiota, Ivanov!! –se quejó el bicolor de manera explosiva, olvidando por completo el juego.
-Vaya!! Eres adivino! Ni siquiera te dije mi apellido y lo sabias –dijo el pelirrojo, ignorando las palabras de insulto de Kai, quien echaba humo del coraje.
-Como sea… en vista de que eres igual de cortés, te diré mi nombre… yo soy Yuriy –soltó con un aire de alegría, por ver que su amigo tenía una paciencia de trol –Y dime, que te trae por aquí? –preguntó el pelirrojo, recargándose más en el árbol.
-Un imbécil me dijo que viniera –soltó con enojo, enfatizando la palabra clave, Yuriy rió por lo bajo, Kai frunció el cejo más –Y tu que haces aquí? –preguntó después, harto de ser el cuestionado.
-Nada en especial…-susurró quedamente –Pienso…-dijo entre labios, Kai puso más atención a sus palabras.
-Piensas en qué? –preguntó, sintiendo su curiosidad crecer.
-Te interesaría oírlo?... porque se lo tendría que contar a un extraño? –cuestionó Yuriy, sonriendo con picardía, pero sin que se notara en su tono de voz.
-No losé…-dijo Kai, siguiendo el juego, por primera vez –Tal vez porque no te juzgaría… no te conozco… así que, estás libre de contar lo que quieras –dijo Kai, dirigiendo su 'vista' hacia el frente.
-Tienes razón…-susurró el pelirrojo, olvidándose ligeramente de con quien hablaba –Tengo un amigo…-soltó Yuriy, después de un rato de silencio.
-Aja…
-Es una persona muy buena, sabes?... siempre se preocupa por mi y me apoya… pero dejó de sonreír…-dijo con un deje de tristeza en su voz –Antes, cuando éramos más chicos, él sonreía mucho y por todo…-decía Yuriy con una sonrisa en sus labios, recordando aquellos tiempos.
-Y que pasó? –soltó Kai, más por compromiso que por estar escuchando, quería saber quien era ese chico que Yuriy mencionaba tan lleno de emoción. Sentía celos?...
-….-Yura se quedó callado, para después hablar –Dijo que no valía la pena… sonreír en una tumba…-dijo quedito, sintiendo como un escalofrío le recorría la espalda, al recordar esas palabras.
Kai se estremeció, eso él lo había dicho cuando tenía diez años… cuando se había dado por vencido de que algún día su madre viniera por él, sintió su pecho dolerle… porque Yuriy recordaba algo como aquello?... pensó que no tenía la mayor relevancia en sus vidas.
-Desde entonces… lo único que hago es intentar regresarle su sonrisa –dijo levantando la cabeza hacia el cielo.
-Y lo haz logrado? –preguntó, recogiendo sus piernas y abrazándolas.
-No… se a impuesto una mascarada, en la cual no puedo penetrar a mi antojo…-dijo con tristeza y nostalgia –Además… no quiero forzar las cosas… cuando llegue el día… se que yo seré el primero en saber todo…-dijo con ánimo el chico.
Kai se quitó la venda de los ojos, viendo a su amigo, quien estaba casi recostado en el gran árbol, con sus ojos tapados. Entristeció la mirada y la desvió… no podía…hacerle eso a Yura… sin más se levantó sigilosamente de ahí y se marchó.
-Y tu?... tienes alguna historia triste que contarme? –preguntó, pero el silencio fu si contestación –Kai?...-preguntó –Kai? –se levantó y se quitó el vendaje de sus ojos, viendo que estaba solo. Sintió como algo en su pecho dolía…
-Así es lo que te importo…-susurró quedamente, con una mirada triste, levantándose también, para irse de vuelta a la abadía.
-Yuriy…-susurró quedamente, su cuerpo temblaba al tener frente a él, reflejado en el espejo y a un lado de su copia… a su pelirrojo…-Yuriy… eres tu…-susurró con una sonrisa vacía…
Takao caminaba rumbo a la habitación del bicolor con su comida servida en una charola, llegó hasta la puerta y escuchó claramente como Kai hablaba, pero nadie contestaba lo que decía o preguntaba, enarcó una ceja en duda.
-Oye Kai…-susurró un poco alto para que lo escucharan, pero nadie respondió. Takao bufó molesto.
Ven… conmigo –decía el bicolor reflejado, con una mirada llena de malicia, y triunfo. Kai caminaba lentamente hacia el espejo, a una nada de tocar la mano del reflejado. El alterego afiló los ojos, lo tenía tan cerca –Solo un poco más… un poco más…
.Yuriy…-sonreía tiernamente el bicolor, ver al ruso reflejado lo llenaba de dicha, nada importaba ya, quería estar con él, sin importar nada. El pelirrojo le daba una sonrisa que le hacia sentirse tan bien.
-Oye Kai! Estoy tocando y no me respondes –dijo el peliazul, entrando abruptamente a la habitación del bicolor.
Kai parpadeó impactado, el reflejo de Yuriy y su otro yo había desaparecido de un momento a otro –No… Yura…-soltó en un hilo de voz el chico, sintiendo sus ojos arder, bajó la cabeza… dolido.
-Mira te traje tu comida, como no salías –decía Takao, ignorante del estado de Kai, dejando la comida en el buró de noche del chico –No puedes pasarte los días sin comer –dijo muy feliz, al voltear, el semblante del bicolor lo consternó.
-Kai?... te pasa algo? –preguntó viendo a su amigo dándole la espalda, se acercó a él y lo tomó del hombro –Kai…
-Por que no me dejas en paz? –susurró entre dientes, Takao levantó una ceja en duda, pero sin borrar una sonrisa inquietante, Kai se separó de él toscamente.
-Que te pasa, Kai? –preguntó confundido, intentando romper un poco más la distancia entre ellos.
-Por que no te largas del cuarto y me dejas en paz? –dijo viendo por sobre su hombro al peliazul, con los ojos dilatados en furia, Takao no pudo evitar sorprenderse, pero no se dejó amedrentar.
-Oye que te pasa? Porque estás tan hostil? –preguntó indignado Kinomiya, viendo con enojo a su amigo –Si es por lo de la mañana, lo siento! Pero no le veo el caso a que te enojes por eso! –dijo poniendo sus manos en la cintura.
-Solo lárgate de mi cuarto –soltó entre dientes, sin apartar su mirada del chico tras él, Takao frunció más el cejo en disgusto.
-Que me largue?! Tu a mi no me largas de ningún lado –levantó la voz, apuntando con su dedo índice al bicolor, quien apretó los puños con fuerza –Cual es tu maldito problema?! –soltó.
-Tu eres mi problema!! Tu y tus malditas atenciones ya me tienen harto!!! –gritó el bicolor viendo con furia al peliazul, quien se quedó pasmado al escuchar aquello.
-No te quiero cerca, Kinomiya! Me asfixia tu presencia! –decía despectivo el chico, Takao no podía articular palabra alguna, todo lo que Kai decía lo dejaba completamente fuera de sí.
Sin que nadie lo notara, el reflejo de Kai apareció muy tenuemente, sonriendo con satisfacción al ver aquella escena –Déjame en paz!! Entiende una cosa!! Tu nunca podrás ser Yuriy! Te queda claro!!! –le gritó con fuerza y haciendo mímicas despectivas. Takao bajó la cabeza, sus ojos tapados con su cabello, sus puños y cuerpo completamente tensos.
-YO JAMÁS PODRÉ DARTE UN LUGAR MÁS ESPECIAL QUE EL DE YURA!!! –finalizó con odio, para quedar completamente agitado por la falta de aire, sus pupilas seguían dilatadas.
Takao sujetó a Kai del cuello de su camisa sin mangas, y lo estrelló con fuerza contra la pared del cuarto, dándole la espalda al espejo, ahora era Hiwatari el impactado, sus pies apenas y rozaban el suelo, el peliazul estaba temblando, pero seguía con la mirada gacha.
-Ta… Takao…-soltó entrecortadamente, sujetando las muñecas del chico, intentando apartarlas de su cuello, el reflejo se sobresaltó ante esto, más no hizo nada. Siguió ocultó entre la luz que reflejaba el sol.
-Me he esforzado en darte todo…-susurró entre dientes, Kai seguía forcejeando –Todo lo que está en MI!! –gritó, haciendo que Kai dejara de moverse.
-ACEPTA DE UNA MALDITA VEZ QUE YURIY YA ESTÁ MUERTO!! –le gritó, soltándolo, para agarrarlo después de las mejillas, con algo de fuerza –Y NADA DE LO QUE HAGAS, PIENSES O DIGAS LO VA A TRAER DE VUELTA!!! HAZTE A LA MALDITA IDEA DE ESO!! –escupió, viendo directamente a los ojos del bicolor, los cuales temblaban al escuchar aquellas palabras tan crueles.
-DILO!!! DI QUE ESTÁ MUERTO!!! –le gritó en la cara, Kai bajó la cabeza y negó frenéticamente –NO BAJES LA MIRADA!!! DILO!!! DILO PARA QUE LO ENTIENDAS!! –apretó con más fuerza las mejillas del bicolor.
-CALLATE!!! CALLATE!!! –Kai se tapó los oídos, como podía ser tan cruel y decirle aquello? No veía que lo lastimaba? Que sus palabras se clavaban en su corazón magullado, como filosas dagas ardientes.
-QUE ESTÁ PASANDO AQUÍ?!! –Rei hizo acto de presencia, abriendo la puerta completamente exaltado por los gritos, Max estaba detrás de él, con un semblante preocupado.
Rei quedó impactado al ver la escena que se presentaba delante de ellos, Kai sentado en el suelo, negando suavemente y con sus manos en su cabeza, dando ligeros sollozos; Takao arrodillado frente a él, mirando a sus amigos.
Rei frunció el cejo y su cuerpo se tensó, eso no lo iba a permitir, no dejaría que sus amigos se lastimaran entre ellos. Se acercó a Kai y lo tomó de los hombros, el bicolor se sobresalto, pero al ver el atuendo chino, rápidamente se hundió en su pecho, sintiéndose protegido.
-Ya tranquilo… ya pasó…-soltó Rei, mirando tiernamente al chico en sus brazos, Takao vio aquella escena y se sintió pero que antes, él jamás le había gritado de esa manera tan hiriente al bicolor. Frustrado por su propia reacción, corrió fuera del cuarto, empujando ligeramente a Max en el acto.
-Takao! –gritó Max, intentando detener al peliazul. Los tres se quedaron en largo silencio.
Su vista estaba nublada, cada paso que sus piernas daban era como recibir mil latigazos en ellas, su espalda encorvada y levantándose de vez en vez, daban a conocer el estado de aquel sujeto, le costaba respirar. Su mano derecha resguardaba algo con recelo, no queriendo soltarlo.
"Un poco más… solo… un poco más…" pensaba con pesadez, motivándose él mismo para poder llegar a su destino.
Gota a gota…
Así era como sentía su sangre salir de su cuerpo, dejando un rastro carmín por donde pasaba, pero aquello no podía detenerlo, tenía que llegar con él… advertirle…
Vio un árbol y sin poder evitarlo sonrió ante esto, pensando que no mataba a nadie si descansaba un poco, solo un poco… no dormiría, eso sería peligroso, pero si descansaría el cuerpo… lo necesitaba, tanto como para estar el cien en lo que se fuera a necesitar, como para él…
Llegando al árbol se recostó en el y cerró los ojos, sus brazos descansaron a sus costados, su cuerpo pesaba y la brisa de la noche lo relajaba tanto, sin quererlo… quedó dormido, aquello que su mano sujetaba con fuerza cayó revelando así un blade…
Uno que se creía destruido…
Habían pasado ya cuatro días desde aquel accidente verbal entre Takao y Kai, ambos chicos no se había dirigido la palabra en ese transcurso de tiempo, lo cual era muy incomodo para el chino y el americano. Lugar donde estaba uno, lugar que no pisaba el otro.
-No me gusta que estén así… siento que estamos entre la espada y la pared –dijo Max mientras encendía la televisión, típico en el rubio.
-Mm… lo sé… pero Takao no quiere dar su brazo a torcer…-dijo Rei, sin prestar atención a las noticias que se presentaban
-…los jóvenes están asustados ya que temen que sus Blades también sean robados –decía la comunicóloga de siempre –En noticias locales, se a encontrado a un chico gravemente herido, en el…
-No sabemos que fue lo que pasó… ninguno nos dice nada…-Max dejó de prestar interés a la noticia –Y si vamos a hablar con ellos otra vez? –sugirió Max, con una tierna sonrisa,
-Si, para que nos saquen a gritos del cuarto, yo paso –dijo Rei con una sonrisa comprensiva en los labios, Max sacó la lengua y se golpeó suavemente la cabeza.
-Takao se buscó esto, yo me cansé de decirle que presionarlo no era buena idea –decía Kon, viendo hacia el frente, con los brazos cruzados en su pecho –Me imagino que Kai se hartó de eso y empezaron a discutir… Takao debe saber que se equivocó…todos nos equivocamos, y nunca pedimos perdon -susurró quedamente Rei, recordando ese momento de su vida que lo lastimó tanto...
El rubio entristeció la mirada, no podían ayudar a sus amigos, si ellos no daban de su parte, tanto Rei como Max estaban de sobra ahí. Se escuchó como tocaban a la puerta con algo de fuerza, el pelinegro y el rubio se miraron entre ellos.
-Esperas a alguien, Max? –preguntó el chino, el mencionado negó varias veces, Rei se encogió de hombros y se dirigió a la puerta para atender.
-REI!!! –gritó una voz chillona y llena de amor, el chino solo sintió cuando su cuerpo había tocado con fuerza el suelo, Max corrió hacia la puerta y vio a la pareja en el suelo.
-Mao! –dijo Max, ayudando a la pelirosa a pararse, para saludarla correctamente. Rei aprovechó para levantarse también.
-Como has estado, Mao? –preguntó el chino viendo a su amiga de la infancia, quien le sonreía con gracia.
-Como? Que nosotros no recibimos bienvenida o se tiene que ser mujer para tener ese privilegio? –dijo una voz algo grave, pero que los chicos conocían muy bien y que con el pasar de los tiempos, la llegaron a considerar amiga.
-Bryan!! –soltaron con alegría al ver al pelilavanda con una sonrisa de amigos que los dos chicos se sintieron contagiar.
-Ni te creas! Somos dos mujeres más y nos ignoran –dijo una chica de cabellos naranjas, mientras pasaba por detrás de Bryan con una sonrisa de indignada. La otra chica se asomó tímidamente.
-Julia!! Mathilda!! –ambas chicas sonrieron al llamado de sus nombres y saludaron con un abrazo al rubio y al pelinegro.
-Así que ellas son su compañía misteriosa –dijo Rei ya una vez que todos estuvieron sentados en la sala de la casa que compartían los cuatro chicos.
-Vaya! Se lucieron! Les a quedado divina la decoración –dijo Julia viendo con ojitos brillantes la casa, muy emocionada.
Rei sonrió ante el comentario –Y dime Mao, como están Lee y los demás? –preguntó, sacando un ligero sonrojo n las mejillas de la gatita.
-Veras, Lee está muy bien, todos te mandan saludos –dijo la chica, muy animada de poder hablar por fin con su amigo.
-Ah vaya… por tu cara veo que Lee y tu están muy bien –dijo Max viendo el rostro soñador de Mao.
-Ay lo sabía!!! –gritó Julia con emoción, mientras apuntaba a Mathilda –Vez!! Te dije que los gatitos andaban de novios!
-Sí, yo nunca te lo negué –habló la chica de los gogles, viendo con vergüenza a su amiga.
-Oye Rei, donde está Kai? –preguntó Bryan, viendo que el bicolor no estaba por ningún lado de la cada, bueno, de lo que conocía.
-Salió, pero no dijo a donde, de seguro no tarda en llegar –dijo el pelinegro viendo el reloj –A todo esto, porque están aquí? En sus cartas no decía nada que nos mantuviera informados. Los recién llegados bajaron sus miradas, dejando en ellas preocupación pura, Julia apretó con fuerza sus puños y Mathilda la intentó consolar.
-Que ocurre? –preguntó Rei, aquellas reacciones no le gustaron en nada.
-Recuerdan lo que pasó hace seis meses? –soltó Mao, Rei y Max se miraron entre ellos, asustados para asentir ante aquella pregunta…
Que se lo recordaban?...
Por Dios… no había día en que pudieran olvidar aquella batalla que les arrebató la vida de alguien importante en la vida de uno de ellos.
-Que tiene? –preguntó Max, sintiendo un miedo recorrerlo por dentro.
-Parece que está regresando…-soltó Bryan, sin mirar a los presentes, con sus brazos cruzados en su pecho y los ojos cerrados.
En eso Takao entró a la sala, sorprendido de ver tanta gente en la casa –Vaya… hola a… todos –dijo Kinomiya con una sonrisa forzada en los labios, y una gota resbalando por su nuca.
-Takao… ha vuelto –susurró el chino sin ver a su amigo a los ojos, Takao frunció el cejo sin entender.
-Que ha vuelto?... Kai ya llegó? –preguntó con cierta felicidad escondida, que no pasó desapercibida para Bryan, el chico afiló la mirada ante esto.
-No Takao… regreso con quien peleamos hace seis meses….-dijo Mao viendo a los ojos del peliazul, quien al entender a que se referían, su rostro cambió a uno de completo asombro.
-No puede ser…-soltó quedamente, sintiendo como su cuerpo era demasiado pesado para sus piernas.
Continuará…
Nota de la autora:
Amenme!! actualizo rapido!! XD, lo que pasa es que ahora mi imaginacion anda disparada y con este fic, ni se diga, como sea, muchas gracias por seguir conmigo!! en verdad les agradesco que me digan tan lidas palabras, me hacen setir tan feliz!! Como veran ya aparecieron las compañías misteriosas de Mao y Bryan, así es Julia y Mathilda! amo a esas niñas son lo mejor!! y creanme que me fue dificil elegir a que chicas poner, ya que faltaba el lado femmenino en el fic, tranquilas!!! no soy partidaria de parejas heteros en esta serie, no las tipicas de ReixMao o KaixMao, no TakaoxHiromi! ni ninguna canon!! me chocan!!! como sea... yo llevaré el fic, con las aprejitas que se acomoden, descuiden, ya tengo la de Rei X3!!! o sí!! para las fanaticas de éste lindo gatito, tambien tiene su historia!!!
Pero solo la podrán saber si mandan un review!! pa que Akia se ponga a trabajar y sepan más de los personajes y su pasado!! mina arigato!!!
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