Universo alterno
Por: MorelosBkpets e Isabelita emoxxa
Capítulo 04: De chicas, planes, y espejos.
20 días habían pasado ya desde su llegada y por más que Gerald pensara en como rayos él y Helga terminaron en ese lugar fingiendo ser la pareja del año, nada funcionaba, las palabras que Ella (C.A. Cupido) le dijo dos días atrás en el patio de la escuela, daban vueltas en su cabeza sin dar resultado alguno, y por más que intentara ser honesto consigo mismo, no lo lograba, ya que lo ocurrido con Phoebe aún era muy reciente y para empeorar las cosas, Arnold no paraba de molestarlo… sin duda las cosas en este mundo alterno lo estaban volviendo loco.
—Bueno amorcito es momento de irnos, —La voz de Helga lo trajo de vuelta a la realidad.
—Claro preciosa, es hora de irnos —Y dicho esto, ambos salieron de la escuela tomados de la mano hasta la casa de Gerald
— ¡Rayos! si tengo que oír de nuevo a Patty hablando de las últimas tendencias de moda me daré un tiro, —Expresó la chica al entrar en la casa de su "novio".
—Lo sé Helga pero no te queda de otra, al menos hasta que volvamos a casa, —Respondió el chico dejándose caer en el gran sillón que se encontraba en la sala.
—Por cierto Gerald, ¿Cómo sigue tu nariz después de tu última pelea con el ex cabeza de balón? —La pregunta de Helga provoco un leve sonrojo al chico ya que bueno de ¿cuándo acá la rubia se preocupaba por él?
—Me siento mejor, lo difícil será trabajar con él mañana, —Contestó Gerald con suspiro de resignación.
—Me siento mal por ti Geraldo, pero así lo quiso el señor Simmons, —Contestó Helga resignada, el ver al nuevo Arnold provocaba en ella reacciones muy opuestas, por un lado le gustaba la actitud de "Bad Boy" que el chico se cargaba, pero otra parte de ella gritaba que ese no era su Arnold, y obvio, no lo era.
—No te preocupes Helga, todo esto saldrá bien y pronto podremos olvidarnos de este loco mundo —Contestó Gerald tratando de desviar el tema para no alterar más a su amiga.
—Como sea Geraldo, el punto es que Phoebe me preocupa mucho, bueno, la nueva Phoebe es tan diferente ya que una de las cosas que más he apreciado de ella era su buen humor, su ¡alegría! y esta persona que es mi mejor amiga aquí, me preocupa mucho —Gerald entendía perfectamente lo que la rubia quería decir ya que una de las cosas por las cuales él se había enamorado perdidamente la chica oriental era precisamente eso, su personalidad alegre.
Afuera de la casa de Gerald, Ella se encontraba con una sonrisa, esta sería una prueba difícil para él, pero era lo que necesitaba para ser honesto consigo mismo, realmente había sido una gran idea pedir que el señor Simmons la ayudara en esta prueba, pero pronto necesitaría la ayuda de sus otros dos aliados, por el momento sabía que el intentar darles su espacio para resolver las cosas no funcionaba, ellos trabajaban mejor bajo presión.
La primeras horas de clase pasaron tan rápido para Gerald que no había puesto ni un poco de atención al señor Simmons, se sentía raro al pensar que esa misma tarde tendría que trabajar con Arnold puesto que en los últimos 20 días los dos se habían peleado como mínimo 7 veces de las cuales él siempre terminaba venciéndolo y se odiaba por eso, por lastimar a su mejor amigo.
— ¡La tierra llamando a Gerald! —Escuchó el chico la voz de Ella y de nuevo esa extraña sensación de nerviosismo recorrió todo su cuerpo, era cierto que dicha sensación ya no era tan intensa como el día en que se habían conocido, pero aún era existente; Gerald sintió sus mejillas arder pero supo controlarse.
—Lo siento Ella, ¿Qué me decías? —La chica al oír su respuesta soltó una risita dulce mirándolo muy profundamente, un nudo se armó en su estómago y no pudo evitar sonreír como tonto sin notar que unos pasos adelante de ellos Helga fulminaba a Ella con la mirada y Phoebe solo bajaba el rostro con tristeza
—Solo quería decirte que he descubierto como salir de este mundo, así que me gustaría que tú y Helga fueran a visitarme después de que trabajen en sus proyectos con Arnold y Phoebe esta es la dirección, no falten por favor, —Y sin más la chica se retiró dejando al chico con la incertidumbre.
—Y dime amorcito, ¿Que quería la nubecita rosada contigo? —Pregunto Helga con una sonrisa fingida y unas enormes ganas de golpear a la perfecta nubecita rosada.
— ¡Eh! Helga preciosa, acompáñame un segundo, —Y sin más que decir, ambos salieron corriendo del salón dejando a Ella y el maestro Simmons solos, quienes estaba por entablar un curiosa pero interesante charla.
— ¿Cupido estas segura de que esto funcionara? —Preguntó el adulto con una sonrisa cómplice.
—Sí, claro que funcionara, Helga es demasiado impulsiva así que la mejor forma de llegar ella es por medio de los celos —Al decir esto Ella soltó una risita dulce mientras caminaba rumbo a la salida, antes de atravesar la puerta del salón la chica sonrió y le hablo nuevamente al Señor Simmons—, Por cierto maestro Simmons muchas gracias por su ayuda.
Helga era prácticamente arrastrada por Gerald con rumbo al árbol donde habían hablado con Ella la primera vez, al llegar, el chico cargo a Helga mientras le decía al oído.
—Ella me dijo que ya sabe cómo podemos regresar a casa, —Helga sonrió aliviada, al fin dejaría de actuar como una mini Olga.
—Esa es una gran noticia Gerald, —Ambos se encontraban abrazados en pleno patio a la vista de todos, tan encerrados se encontraban en su abrazo que no se percataron de las miradas de sus amigos, de dos en específico, Arnold quien se fue golpeando Peapod y Phoebe quien se alejó de ellos con la cabeza gacha—. Y bien que estamos esperando, busquemos a la nubecita rosada y regresemos a casa, —Respondió la rubia con una sonrisa ignorando a todos a su alrededor.
—Sí, claro, pero me dijo que fuéramos hoy a su casa después de terminar nuestros proyectos, —Helga rodo los ojos y acepto de mala gana ir a casa de la chica.
Las clases del día terminaron demasiado rápido para alegría de Helga ya que en cuanto terminara su proyecto con Phoebe iría a casa de Ella y con un poco de suerte hoy podría dormir en su propia casa, luego de despedirse mutuamente, ambos chicos se dirigieron rumbo a su respectivo compañero de equipo.
—Muy bien Arnold debemos comenzar con el trabajo de historia, así que debemos decidir si iremos a tu casa o la mía, —Dijo Gerald lo más tranquilo que pudo ya que no quería empezar otra pelea.
—Claro Johanssen iremos a mi casa así que muévete, entre más rápido terminemos con la dichosa exposición de la segunda guerra mundial mejor, —Dicho esto, ambos salieron del salón rumbo a la pensión donde vivía el rubio.
Ambos jóvenes caminaron en silencio hasta llegar a casa del rubio, y para sorpresa de Gerald la pensión era la misma que recordaba con sus respectivas diferencias por ejemplo Oskar quien era todo un mandilón, en esos momentos se encontraba preparándole su comida a su mandona esposa Suzie, o la abuela Pookie que era totalmente seria, pero sin duda el cambio que desconcertó más al chico fue el del abuelo Phill ese hombre Gruñón y maleducado era todo lo contrario al abuelo que él conocía.
—Muévete Johanssen, mi habitación está subiendo la escalera, —Gerald asintió con la cabeza y se adentró al cuarto del chico, al verlo quedo impactado, era casi la misma habitación que recordaba, solo tenía algunos detalles diferentes, por ejemplo, el pizarrón donde el chico tenia recuerdos de sus padres no se encontraba en ningún lado, también noto que en el lugar del viejo sillón verde se encontraba un pequeño GYM, el chico sonrió tristemente ya que esta persona frente a él, podía ser idéntico a su mejor amigo, pero en el fondo nunca sería el Arnold al que Gerald apreciaba tanto.
En casa de Phoebe ambas chicas se encontraban muy concentradas en su trabajo, hasta que Helga noto a su mejor amiga suspirar de manera fastidiada, la rubia iba a pasar por alto dicha actitud pero que más daba preguntar, no le afectaría en nada ya que en unas horas estaría de vuelta en su mundo, así que puso el tono más meloso del mundo y pregunto.
— ¿Te sucede algo malo, Phoebe? —La oriental al escuchar a su mejor amiga, miro al piso un segundo sin saber que decir.
—Solo me molesta la actitud de la tal Ella, eso es todo, —Aunque eso solo era un fragmento pequeño de la verdad.
—Te entiendo perfectamente, esa chica es una florecita empalagosa, y toda femenina a la que le gusta estar pegada como chicle a Gerald, —La mirada en shock de Phoebe le recordó a la chica que acababa de cometer un error—. Bueno yo solo lo digo, porque… porque Ella no me da ni un poco de confianza.
Phoebe observo detenidamente a su rubia amiga y con un suspiro triste dijo…
—No debes de estar celosa de Ella, después de todo tú y él son el uno para el otro, además la chica sabe que Gerald es tu príncipe azul, el amor de tu vida y todas esas cosas cursis que siempre escribes y le lees con tanto amor en clase, sabes que tú eres el amor de su vida por eso te aseguro que no tienes que sentirte intimidada por Ella, —La rubia estaba totalmente en shock ante las palabras de la oriental, la gran Helga G. Pataki celosa de una niña ñoña no, no, no, ella no estaba celosa ¿verdad?
Por otro lado, Ella le sonreía amablemente a Rhonda su compañera de equipo, quien al saber que haría un proyecto sobre la guerra fría, se puso a trabajar en carteles en contra de dicho proyecto, ya que según, eso propagaba la violencia y los sentimientos de odio a las futuras generaciones, cosa que a la hija de Eros le parecía adorable.
— ¿Ella? — La voz de Rhonda saco a Cupido de sus pensamientos.
— ¿Qué ocurre Rhonda? —Pregunto cupido con una sonrisa dulce.
—Escucha, yo estoy muy preocupada por Helga y Gerald, es decir, ellos son grandes amigos míos y conozco su historia de amor desde el comienzo y debo confesar que eres una chica muy rara, pero bonita y muy servicial, por eso te pregunto ¿Te gusta Gerald? —La chica sonrió de medio lado con satisfacción así que su plan si estaba funcionando.
— ¡Rhonda! yo creo que Gerald es un chico del cual cualquiera podría enamorarse, pero no es mi caso, él me agrada porque no es como los demás chicos que intentan ligar conmigo cada cinco segundos, —Rhonda suspiro aliviada ya que ella odiaba la violencia y si Ella sentía algo por Gerald eso le causaría problemas a sus amigos, pero en la mente de Rhonda seguía flotando la misma pregunta, entonces, ¿qué ocurría entre Gerald y Helga?
De nuevo con los chicos, Gerald se encontraba sentado en el escritorio a punto de terminar su parte del trabajo, cuando noto que Arnold lo miraba de manera molesta y fue ahí hasta donde llegó su paciencia.
— ¡Suficiente, viejo! no puedo seguir con esta situación, no tengo ni idea de lo que te haya hecho para que me odies tanto, pero ya me arte, tengo mis propios problemas y prioridades como para seguir peleando contigo, —Genial había utilizado uno de los consejos de Cupido en el peor momento posible.
— ¿En serio no lo sabes, Johanssen? —La expresión del rubio cambio súbitamente por una de sorpresa, el hecho de que él no supiera la verdad, no disminuía en nada su conducta agresiva hacia Gerald y sin más, el rubio respondió, —Solo no me agradas—. Gerald rodo los ojos con fastidio, tal vez este chico no era el Arnold que él conocía, pero estaba seguro de que el chico mentía.
Por su lado, Helga ya había terminado su mitad del trabajo sobre la primera guerra mundial, ya solo esperaba a que su amiga terminara de imprimirlo, Helga miro un segundo a su supuesta nueva mejor amiga y no pudo evitar que a su mente regresara el recuerdo de su despedida en el aeropuerto.
Flash Back
La rubia miraba la entrada del aeropuerto con cierta melancolía al recordar que justo en ese mismo lugar había visto por última vez a su amado cabeza de balón, sus ojos corrieron por todo el aeropuerto hasta que se topó con cierto chico pelos de borrego, el corazón de la rubia se detuvo al darse cuenta que Gerald y ella estaban en igualdad de condiciones.
— ¡Helga! que bueno que viniste a despedirte de Phoebe, —La rubia maldijo en voz baja al ver a Lila acercarse a donde ella se encontraba.
—Es MUY obvio que me vendría a despedir de Phoebe, después de todo es mi mejor amiga, —Contestó la rubia con una cara de total fastidio.
—Es verdad Helga y no olvides que si necesitas una amiga cuentas al 100% conmigo, —Helga sintió nauseas ante tal cumplido y respondió con todo el sarcasmo del mundo.
—Sí, sin duda tu eres la primera en mi lista de mejores amigas por siempre, —Sin duda Lila no entendió el sarcasmo, ya que en lugar de reclamarle o algo así, termino sonriendo como una boba.
— ¡Helga! —una nueva voz llamo la atención de la rubia y esta si era grata para ella.
— ¡Phoebe! —La oriental, al ver a su mejor amiga corrió para abrazarla con todas sus fuerzas.
—Phoebe, creo que prefiero tus abrazos a los de Olga, tú por lo menos no me asfixias, —Y ante tal comentario ambas comenzaron a reír.
—Pues gracias Helga, —Y de pronto la oriental cambio su expresión al ver a Gerald tan triste, Helga al notar el cambio de humor de su mejor amiga suspiro.
— ¿Phoebe, estas segura de la decisión que tomaste? —La pregunta de Helga, dejo a Phoebe muy sorprendida, y con un nudo en la garganta ella le respondió.
—Si Helga, estoy segura, yo estoy enamorada de Gerald eso no te lo puedo negar pero… esta es la oportunidad de mi vida y no quiero perderla por un romance pasajero, —Helga abrió los ojos como plato ante tal respuesta.
—Pero Phoebe, hay maneras como Arnold y Lila, sabes que me duele admitirlo pero ellos están juntos, —Phoebe negó con la cabeza y miro hacia donde Lila trataba de levantarle en vano el ánimo a Gerald.
—Ellos terminaran pronto Helga, y no te lo digo para darte ánimos, ya que seré muy honesta contigo, él y tú tampoco habrían durado, además habrías sufrido mucho por eso, ya que tu renunciarías a todo por él y conmigo no tienes que negarlo amiga, pero seamos honestas, Arnold no lo haría por ti y tú te mereces a alguien que de todo por ti, al igual que Gerald, yo sé que estará triste al principio, pero lo superará, —Al decir esto una lagrima rodo por la mejilla de Phoebe—. Helga prométeme que tú te esforzaras por llevarte mejor con Gerald, ya que yo creo que ambos tienen mucho en común y si se lo proponen, podrán ser buenos amigos, —La rubia frunció el ceño pero era la última vez que vería a Phoebe, tal vez dentro de 3 años ella volvería, pero no se hacía falsas ilusiones.
—De acuerdo Phoebe, lo intentaré, —Helga volteo el rostro hacia donde el chico se encontraba, y al mirarlo, no pudo evitar querer acercarse él y consolarlo.
Fin Flash Back.
La rubia miro de nueva cuenta a la nueva Phoebe con una sonrisa, ya que a pesar de todo, en cualquier mundo siempre podría contar con ella y su amistad.
—Bien Helga, terminamos el proyecto al fin, ¿te gustaría comer algo antes de irte? —Helga asintió volviendo a su pose de mini Olga.
Cupido y Rhonda se encontraban hablando tranquilamente ya que su proyecto ya estaba terminado así que una charla entre chicas la ayudaría a averiguar más acerca de la vida de Helga y Gerald en este universo.
— ¿Rhonda en serio crees que algo malo pasa entre Helga y Gerald?
—Sí Ella, estoy segura de que les pasa algo malo, para comportarse de esa manera distante entre sí, digo, ellos dos son la pareja sensación, es decir son novios desde cuarto grado, es más, están enamorados desde el jardín de niños, tenemos muchos años de amistad por ello los conozco perfectamente y creo saber qué es lo que les sucede, —Ella al escuchar eso trago en seco ya que si alguien descubría lo que estaba pasando, eso cambiaría o destruiría el verdadero mundo de Helga y Gerald.
— ¿Y qué es lo que sucede entre ellos? —Pregunto la hija del dios del amor.
—Bueno Ella, eso es algo muy privado que Helga me contó, —Cupido sonrió de manera dulce ya que si alguien era discreta y confiable era ella.
—Tranquila Rhonda puedes contarme lo que sea, ya que seré como una tumba, —y la chica levanto las manos y simulo cerrar su boca con un candado.
—Bien, pues como sabes Helga y Gerald acaban de tener su aniversario y según, Helga me conto quería que fuera muy, muy especial, pero creo que las cosas no salieron bien, ya que desde ese día la actitud de ambos cambió, —Rhonda miraba a Cupido con una sonrisa pícara cosa que la chica no entendió muy bien.
— ¿Tú crees que ellos pelearon ese día y por eso tienen esa rara actitud? —Preguntó y afirmo la chica sudando frio ante la idea de que los hubiesen descubierto.
—No precisamente, es decir tenemos 17 años, ella y Gerald llevan enamorados mucho tiempo, y Helga quería dar el siguiente paso en su relación, —ante esto último, Rhonda le guiño el ojo a la futura diosa del amor.
— ¿Helga quería casarse con Gerald? pero aún son muy jóvenes para eso ¿no crees? —Rhonda miro un poco sorprendida a Ella y negó ligeramente con la cabeza.
—Ella, eres muy inocente aún, —Y Rhonda se acercó para susurrarle algo al oído, ante lo cual la hija del dios del amor abrió los ojos como platos—. Sabes, tal vez lo único que necesitan es un poco de ayuda para concretar eso, —Ante esas palabras el rostro de Ella tenía un color rojo intenso.
Rhonda se había retirado ya a su casa para planear junto a sus amigas la sorpresa que le darían a Helga y Gerald, y por supuesto, claro que Ella entendía del tema, es decir era la futura diosa del amor y esa unión también era un muestra de amor, así que por ello no tenía problemas con la sorpresa de las chicas, pero después de escuchar aquel plan de Rhonda y prometer guardar el secreto ¿cómo podría mirar a los ojos a sus amigos sin sonrojarse?
— ¡Padre! ¿En que lío me has metido? —Comentó la chica mirando al cielo, pero antes de continuar con su reclamo, el sonido de la puerta le recordó que sus invitados ya habían llegado, inhaló y exhalo un par de veces para intentar calmarse—. Sean bienvenidos, —Dijo Cupido al abrir la puerta.
—Hola nubecita rosa, ahora regrésanos a casa, —Comentó la rubia de mal humor entrando a la casa.
—Discúlpala Cupido, esta de mal humor porque mientras veníamos en camino su madre la llamo para pedirle ayuda en su próxima campaña contra algo que no me dijo, y como ahora es Olga, no le quedo de otra que aceptar, —Comentó Gerald mientras los tres se sentaban cómodamente en la sala.
—Sí, pero como ya puedes sacarnos de aquí, no tendré la necesidad de hacer tal cosa, —Respondió Helga mientras comía unas cuantas galletas que cupido puso en la mesa para tomar el té con sus amigos.
—Helga yo he averiguado muchas cosas, así que empezare por contarles cómo llegaron aquí, —Contestó la chica ofreciéndoles una taza de té a sus amigos.
—Eso ya no importa lo importante es que nos saques de aquí, —Al escuchar la respuesta de Helga, Gerald rodó los ojos.
—En serio Helga es la persona más desesperada del mundo, —Pensó el chico y sin percatarse sus labios formaron una linda sonrisa. —Prosigue Cupido.
—Gracias Gerald, eres muy considerado, pues como decía, descubrí que esto ocurrió gracias al deseo que se le hizo a una estrella fugaz, lo curioso es que ambos debieron tener el mismo deseo para poder terminar aquí, —Ambos chicos abrieron los ojos como platos debido a las nuevas noticias.
—Si claro, que bien, pero… ¿cómo podemos salir de este mundo de locos? —Dijo Helga tratando de disminuir la tensión que se generaba en aquel rincón.
—Pues para salir de aquí tendrán que encontrar un espejo dimensional, —Cupido intentaba no pensar en las palabras de Rhonda, pero la tensión que se sentía en el aire no la ayudaba en nada.
—Gracias por tu ayuda Cupido, y dinos ¿En dónde encontramos ese espejo? —Preguntó Gerald con una sonrisa.
—Bueno, eso es, digamos difícil, ya que el espejo te encuentra a ti, no tú a él, —Ambos chicos suspiraron tristemente, pero por lo menos ahora tenían una idea de cómo regresar a su mundo.
—No entiendo, ¿cómo que el espejo te encuentra a ti? — Expresó Helga, ya muy frustrada.
—Bueno, según se, el espejo solo se le aparece a las personas que lo necesitan cuando la persona es capaz de ver lo que su corazón lleva adentro, y si es algo real el espejo los regresara a su mundo, —Ante estas palabras Helga y Gerald se sentían muy confundidos.
—Y bien, ¿cuándo aparecerá ese dichoso espejo? no soportare un día más en este mundo de locos, —Grito Helga con frustración.
—Helga, eso dependerá de ustedes, yo los ayudo en todo lo que puedo pero… muchas cosas dependen de ustedes, no de mí, —Cupido bajo el rostro tristemente ya que después de todo, ella era la culpable de que esos dos chicos estuvieran en esa situación.
—Descuida Cupido, nosotros nos esforzaremos más para que el espejo aparezca, —Comentó Gerald mirando a las dos chicas que estaban tristes, por tal motivo él debía ser fuerte para apoyarlas.
— ¡Perfecto! pero si tengo que quedarme aquí, seré yo misma de nuevo, y no la réplica de Olga, —Cupido negó con la cabeza un poco asustada.
—Helga hay algo que deben saber, si ustedes alteran este mundo el suyo también se alterara y no será algo bueno, ni justo para ustedes ni sus amigos, yo apoyo la idea de que seas tú misma, pero como las realidades están alteradas, reitero podría ser peligroso, —Helga estaba más frustrada aún, pero al menos ahora sabía cómo salir de ese lugar—, por eso mismo debo decirles que ustedes tendrán que empezar a actuar más como novios, —y la chica noto como las mejillas de ambos se tornaban color escarlata.
— ¿Qué? —Helga y Gerald gritaron al mismo tiempo en cuanto reaccionaron.
—Sí, hoy Rhonda me comento que está preocupada por ustedes y si no quieren que algo malo pase, —de pronto, la mente de Ella al recordar el plan de Rhonda y las chicas, provocó que sus mejillas de nuevo se encendieron, así que continuo su explicación ahora con otra intensión—, por su propio bien, les sugiero que sean muy, muy, muy convincentes, en serio ¡Muy convincentes! —Ambos chicos, Helga y Gerald, salieron de casa de su amiga con un sabor agridulce en la boca, Gerald trataba de ser el más fuerte para apoyar a Helga y a Cupido.
—Sabes Geraldo, esto es una locura, si ambos pedimos el mismo deseo, esto no tiene sentido, yo desee una nueva vida y una segunda oportunidad para estar con Arnold, y de seguro tu hiciste lo mismo por Phoebe, así que esto de nuestro noviazgo no tiene sentido, —Comentó Helga muy alterada por la situación.
Gerald analizo las palabras de Helga y en cierto modo ella tenía razón o eso quería creer, ya que desde la llegada de ambos a dicho sitio, ya no estaba tan seguro del porque había pedido dicho deseo.
— ¡Helga! creo que lo mejor es no pensar en eso y enfocarnos en encontrar ese espejo.
Helga tenia los puños apretados a sus costados, estaba furiosa, frustrada, desesperada, pero sobre todo eso, confundida, y entonces pateo con todas sus fuerzas un lata de soda que se encontraba en la calle, Gerald noto la tristeza de Helga, algo dentro de él le decía que debía, no que quería consolarla, pero no sabía cómo y lo único que se le ocurrió fue abrazarla muy fuerte y susurrarle, —Tranquila Helga, todo saldrá bien y pronto podremos regresar a casa.
Continuara…
Como siempre, aquí esta la nueva entrega de esta curiosa historia, y esperamos Isabellita y yo, que sea de su entero agrado. Ante todo debo disculparme con ustedes, este capitulo fue escrito por Isabellita hace poco mas de un mes, pero desafortunadamente por causa mía, provoque un retraso descomunal, "Nuevo Trabajo" "Nuevo Horario" y para colmo "La salud" ya se habrán de imaginar como ha sido este ultimo mes, pero bueno, la historia ya va tomando poco a poco su forma y pues que mas les digo, solo espero que les guste, va dedicado a todos ustedes y por su puesto, esperamos de todo corazón, recibir sus valiosos comentarios.
Por su atención, gracias, nos leemos en el próximo capitulo que esta vez espero, no sea tan distante.
