Buenos días, publico esto por la mañana, espero que disfruten del episodio, realmente me alivia poder hacer algo de este estilo, para variar cambia el tono de mis escritos regulares y me ayuda a tener una mejor perspectiva de ciertos estilos que he dejado de lado.

Además comentarles que si quieren saber más de mis historias o dibujos pasen a mi página de FB /StarlingShadow, y recuerden, que sus comentarios me animan a seguir escribiendo.

Para no ir demasiado rápido o demasiado lento, pondré el límite de 10 a 15 comentarios para ir preparando el próximo episodio, les pediré que no hagan spam con 1 palabra por comentario, porque no serán tomados en cuenta.

Para finalizar: Hago sorteos de comisiones de dibujo cada mes en mi página de FB ;)

Ahora sí, disfruten del episodio y tengan un bonito día donde quiera que estén~


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


NADIE, SOY YO

Por Clarisce

Capítulo 4 – Juntos estamos solos


Fácil podía ser mirar a otra parte, ignorar el hecho de que tal vez la situación crítica no era un ahora en su todo y su todo era un infinito disperso en posibilidades.

Un drama alrededor de su existencia, observaba todo por igual, cielo, tierra, gente y nada era diferente, nada cambiaba, ni si quiera él, era un completo cúmulo de pensamientos al aire llenos de arrepentimientos.

— Endeavor-sama —le habló el recepcionista al verlo pasar por el lobby.

— ¿Qué pasa? —preguntó mientras se detenía por breves instantes.

—Hawks me pidió que le llamase, pero su teléfono estaba apagado.

— Lo había olvidado —dijo Enji buscando en su traje pero no encontró nada, quizás el bendito teléfono todavía estaba en un cajón guardado.

— ¿Quiere que lo busque? —preguntó el recepcionista con ánimo servicial.

— No. Vuelve al trabajo —caminó al ascensor.

Las puertas se cerraron dejando ver levemente lo ansioso que estaba, recordaba que el anzuelo llamado Yaoyorozu iría ese mismo día, tenía tantas ganas de, indirectamente, saber de su hijo a través de ella, por lo menos así no invadiría el espacio que por mucho se obligaba a darle. En cuanto el ascensor se detuvo fue a prisa hasta su oficina sin encontrar nada más que una taza con agua caliente sobre su escritorio, ¿era té?

— ¿Alguien sabe dónde se metió Hawks? —preguntó el pelirrojo asomando su cabeza desde la puerta.

Un asistente le mostró a dónde pudo ir, dado que tampoco conocía su paradero exactamente, aquel lugar se destacaba por el trabajo y no tanto por vigilar a los presentes.

Endeavor dio un breve paseo por los pasillos de aquel primer piso mientras encontraba el lugar donde su nuevo asociado podía estar. El cuarto de archivos o archivero. Para su suerte el mismo estaba abierto y con una luz encendida.

Posó su palma sobre la puerta y procedió a abrirla, al instante se encontró al plumífero héroe dando vueltas en una silla giratoria.

— ¿Qué demonios haces? —preguntó el pelirrojo.

— ¡Endeavor-san! —contestó sobresaltado y dejando de moverse. Se puso de pie y fue a su encuentro en la puerta.

— ¿Puedo saber qué haces aquí escondido? —preguntó ya con una creciente irritación.

— Esperaba a tu interna, salió hace bastante y…

— ¿Por qué no usaste mi línea directa para llamarla? Debe tener un teléfono, ¿o no? —dijo Enji.

— Hubo un pequeño incidente que destruyó varias antenas de comunicación por la mañana, todavía hay partes en la ciudad que no tienen señal —se excusó Hawks.

— ¡Agh! —giró sus ojos molesto al mismo tiempo que le daba la espalda al rubio— ¡Búscala y tráela a mi oficina! —sentenció.

Se marchó dejando un rastro de fuego en su camino, Hawks rió levemente mientras pensaba dónde pudiera estar la niña casi graduada de U.A., revisó en la cafetería, fue al lobby y antes de terminar vio cómo el objeto de búsqueda entraba por la puerta principal.

— ¿Dónde fuiste? —preguntó Hawks.

— Salí un momento en busca de un teléfono que funcionara, por suerte encontré una tienda a 2 bloques de aquí, no me diga que Endeavor ya llegó.

— Sí y te está buscando —suspiraba con una mano en el pecho— ¿sabes qué es lo peor? Que mientras te esperaba terminé mi café, fui a dar una vuelta, me di una siesta y luego usé una silla para probar cuántas vueltas podría dar pero me encontró en eso y me regañó.

— Disculpe, tenía que hacer esa llamada. Parece que cortaron la señal de varias antenas en la ciudad, lo digo porque mi teléfono tampoco funcionaba.

La acompañó casi a pequeños empujones hasta el ascensor para luego poner el número de piso. Increíblemente habían 5 más, en los cuales otras ramas de su misma agencia trabajaban.

— Oh, oh… —comenzó Hawks.

— ¿Qué pasa? —preguntó Yaoyorozu.

— Recuerdo que dejaron la taza de té en la oficina de Endeavor…

— Creía que se lo llevarían cuando me fui.

— Se va a enojar mucho, odia que deje cosas en su oficina… —decía pero lo interrumpió un zumbido, su propio teléfono lo salvaba— pero eso será asunto tuyo debo atender algo.

— ¿Qué? —dijo sobresaltada Yaoyorozu al tiempo que el ascensor se detenía, Hawks la empujó fuera y agitó su mano mientras presionaba el botón para regresar a la planta baja.

Fue dando pasos cuidadosos pensando en, tal vez, la excusa para haber dejado su taza de té en la oficina, todos sus pensamientos se detuvieron hasta que vio a Endeavor a través del ventanal, justo como lo imaginaba, se quedó unos segundos observando aquel trabajador pelirrojo enojado, preguntándose por qué Hawks le advirtió acerca de su pequeño error. En todo caso… ¿debería de admitir que fue parte de su olvido o entregar al plumífero héroe?

Todavía no lo decidía.

Endeavor pronto elevó la mirada, tenía unos papeles entre sus manos y los soltó para llamarla con gestos. Sin nada más que decir para escapar de la situación, la joven muchacha se decidió a ir, enfrentaría cualquier cosa que fuera a pasar. Y no, no iba a decir nada de Hawks, eso se ganaría su mala voluntad, tal vez, ni si quiera lo conocía bien para decir cómo resultaría esa nimiedad.

Abrió la puerta con cuidado y cerró la misma para acercarse al escritorio.

— Señor, ya vine —dijo aparentando seguridad, la verdad es que estaba muy nerviosa y no quería mostrarle sus debilidades.

— Perfecto. Toma asiento —decía pero la pelinegra parecía estar distraída.

— ¿Aceptó mi solicitud? —preguntó Momo sin moverse de su lugar, así, parada frente a él.

— Fue lo primero que hice, te ves tensa —infirió viendo los nerviosos ojos de la misma.

— Es sólo que… —no podía decirle.

La indecisión podía irritarle en ocasiones pero ya tenía un dolor de cabeza creciente desde que entró a su agencia, en realidad no podía ser culpa de nadie porque su propia condición médica le agendaba las más dolorosas migrañas. Necesitaba tomar una de sus pastillas antes de seguir trabajando.

— Voy a darte una primera orden, al ser tu primer día. Creo que ya conoces el archivero donde Hawks se encierra para dormir, ¿no? —presionaba su propia frente con los dedos, intentando disimular lo que le aquejaba.

— Me lo mostró antes de que saliera pero… ¿por qué necesita que vaya allá? ¿No podría hacer patrullajes con usted?

— Eso no es algo que harás apenas entrando aquí, primero debes hacer trabajo de oficina —el dolor escalaba y casi no lo dejaba pensar claramente— así aprenderás a llevar el ritmo de todas mis actividades como héroe; por ahora sólo necesito que trabajes en los archiveros, llevo mucho sin realizar mis deberes y mis colaboradores necesitan ordenar varios datos, pruebas e informes de crímenes.

— Supongo que está bien —dudó.

— Comienza buscando unos informes de hace dos meses, necesito los datos de esos casos supongo que será algo complicado, llevo meses sin organizar nada. Vamos, ve —ordenó esperando que la pelinegra se diera vuelta.

Suponiendo que estaba bien, Yaoyorozu ignoró el hecho de que esa taza todavía se encontraba ahí porque Endeavor pensó que era para él, a pesar de estar fría… pero si se detenía a decirle se metería en problemas, tal como Hawks le indicó con su actitud.

Dio una vuelta entonces para salir de la oficina, caminó a prisa al archivero para terminar su primera tarea, quería… no, necesitaba terminar temprano para regresar a los dormitorios.

Hoy era su primera noche con Shoto, se sentarían juntos a ver una película, quizás no era tanto el hecho de ver algo tan trivial sino compartir un momento, una oportunidad más para conocerse.

— Oh no… —posó sus manos en sus mejillas, las tenía rojas otra vez.

Sin embargo lo que le deparaba el destino era un tanto diferente, estar encerrada trabajando en su primer día, sin salir de aquella agencia, tan sólo ordenando papeles, la vida de héroe… tal vez no era tan grandiosa como la imaginó, por lo menos no en ese momento. Pero iba a esforzarse porque experiencia es experiencia.

Todo este problemático escenario sin contar que ignoraba las verdaderas razones por las cuales el padre de su posible interés amoroso la había integrado a su círculo de trabajo. Sí, ese héroe al que todos temían y muchos odiaban a la par, aquel que con su fuego podía evocar el caos en otros, así como su propia destrucción. Ese mismo que tal vez vivía su propio karma.

— Veamos… —leía las etiquetas de los botes de pastillas que tenía guardadas en el cajón de botiquín en su baño personal— según la receta, debería ser la primera —tomó una blanca con forma ovalada.

Abrió la llave del grifo para dejar correr el agua mientras se agachaba para beber una buena cantidad y tenerla en su boca para luego poner la pastilla en su boca y tomarla. La sensación que le dio fue un fuerte deseo de vomitar, la maldita pastilla blanca era agria, su rostro lo decía todo, era como si un limón podrido explotara en su lengua.

Volvió a su escritorio para fijarse en aquella taza de té todavía fría, seguro era culpa de Hawks, odiaba la basura que traía su compañero. Siempre encontrando envolturas de chocolates, galletas y ahora una taza de té frío.

Su boca aún no se recuperaba del sabor poco agradable, así que no vio mal alguno en beber un poco del contenido, por lo menos sería dulce.

— "Ya qué…" —pensó tomando un gran sorbo, dejándolo en su boca mientras revisaba los papeles que había dejado al llegar Yaoyorozu.

Su dolor de cabeza pasaba a ser más leve, las instrucciones decían que era fuerte y que sólo tomara por la noche, ¡qué diablos! Sólo quería calmar esa horrible sensación hasta que… sintió algo incómoda la garganta, tosió para ver si era sólo una carraspera.

Así pasaron un par de horas más y los empleados restantes de la agencia comenzaron a irse, casi las 8 de la noche, las luces del edificio se extinguían levemente dejando un ambiente algo oscuro. Hawks ni se había dado a la tarea de regresar sino ya estaría rondando a la nueva interna para molestarla.

— ¿Los querrá ordenados cronológicamente, por letra o por importancia? —se preguntó la joven pelinegra, ya tenía los informes policiales de hace 2 meses entre sus manos, cuando menos la mitad, que era lo que podía sostener— ok, vamos… —dijo mientras se esforzaba en usar sus pies para empujar la puerta y abrirse paso.

Caminó de lado mientras iba hasta donde Endeavor, se extrañó de inmediato por la soledad de aquel piso, sin tanta luz, sin empleados, como si no hubiera vida.

— Señor —habló al entrar a la oficina de Endeavor con cuidado, ya que casi no podía ver de frente por los informes, los dejó sobre el escritorio e intentó mejorar su postura— aquí está lo que me pidió.

Endeavor sin su respectivo fuego en el rostro, con lentes y aún revisando otros papeles con la tenue luz de su oficina, tanto que casi no se le veía desde la perspectiva de Momo. La miró de reojo por encima de sus gafas y volvió a la lectura de aquellos papeles, por alguna razón le era más pesado que de costumbre terminar una página con su típica lectura rápida.

— ¿Pu-Puedo irme? —preguntó sin miedo.

— Claro… —dijo casi en susurró y con dificultad.

— Ok, gracias por lo de hoy y… por dejarme asistirle. Mañana volveré a la misma hora, todavía no puedo cumplir un rol completo pero en cuanto termine con U.A. me verá más seguido.

Sería que él no quería hablar o que se enteró del incidente de la taza de te, que fue su culpa en todo caso o que su trabajo en la agencia no le había parecido tan rápido como esperaba.

— ¿Hay algún problema? —preguntó Yaoyorozu.

El pelirrojo levantó la mirada con el rostro algo diferente, tosió y al querer decir algo más se le presentó una clara dificultad.

— Vete… a casa —dijo disimulando. No se había levantado de su asiento ni quitado los lentes.

— No, no está bien —se dio cuenta.

Sin pensarlo dio pasos veloces para estar más cerca, encendió otra de las lámparas para tener una mejor visión de aquel escenario, siendo que descubría hinchado del rostro del pelirrojo, acompañado también de algunas manchas. De inmediato, invadido en su espacio personal, el héroe, hizo su cabeza para atrás. Incómodo por ser descubierto.

Quizás no decía nada porque creía que era una simple reacción de las pastillas que le habían sido recetadas, aunque la somnolencia era una constante podía resistirla, lo que no aguantaba era aquel terrible cosquilleo en su garganta así como su rostro.

— Esto… —tocó su frente con la palma de su mano, dejando que Enji abriera los ojos sorprendidos por tal acción— puede ser una reacción alérgica. Todor- —se detuvo antes de llamarlo por su apellido y respectivo honorífico, ya que había empezado a dirigirse a él con su nombre de héroe— Endeavor, usted podría estar teniendo una reacción alérgica, debe ir al hospital.

— No, yo terminaré esto y… llamaré a mi médico —no iba a compartir su estado con nadie y menos ir a emergencias por una pastilla que le recetaron.

— Es una tontería —le quitó aquellos papeles— si no va a emergencias, llamaré a Hawks, él sabrá qué hacer si le digo que su socio tiene problemas.

Estaba acorralado, cerró sus ojos por un segundo y suspiró, no podía ignorar el hecho de que esto podría ser urgente, comenzaba a tener dificultades para respirar, quizás la niña tenía razón.

— Bien —se levantó con su gran presencia frente a la joven y fue por delante, caminó hasta su puerta de cristal, la hizo resonar levemente cuando intentó abrir y a paso lento fue por el pasillo hasta tomar el ascensor para luego tal vez hacer lo más lógico, que es llamar a su médico personal.

Pero recorriendo todo aquel trayecto pudo sentir la somnolencia que creyó resistible, siendo ésta la que le hiciera vigilar cada paso suyo, qué tontería, pensaba que el efecto ya había pasado, ¿cómo podría conducir así? Su vista parecía estar reducida también.

Antes de dejar caer su espalda en la pared de aquel cubículo de transporte metálico, notó como Yaoyorozu entraba veloz al ascensor antes de que se cerrase, se acomodó a su lado sintiendo levemente el peso del héroe en ella.

— No puede conducir así —le dijo tomando su propio teléfono, llamando entonces un taxi.

Al llegar a la recepción ambos fueron lado a lado hasta la salida, siendo que esperarían el transporte allí, el guardia los saludó y fue la pelinegra la única en contestar el gesto.

— Espere un poco, ¿sí? —dijo Momo viendo la hora en su pantalla de teléfono.

15 minutos pasaron de las 8 de la noche, no había sido mucho, ¿a qué hora le dijo Tsuyu que empezarían la película? Sí, a las 8.

Unos 10 minutos más y las luces del taxi se veían cerca, Endeavor lucía agitado y más apoyado a una pequeña Yaoyorozu, quien resistía como toda una heroína el peso de este.

— Todo estará bien —miró por un costado a Enji, el cual con ojos entrecerrados se limitaba a gruñir para responder.

La puerta del taxi se abrió y ayudándole a entrar, pensó en quedarse y dar las respectivas instrucciones al conductor, no habría problemas y con un poco de retraso llegaría a los dormitorios.

— Al hospital más cercano por favor.

— ¡Oh cielos! Es Endeavor —dijo el taxista ayudando un poco a meterlo dentro para luego correr a su respectivo asiento de conductor.

— Todoroki-san… —susurró ella viendo al pelirrojo nuevamente, acostado con la cabeza apoyada en la ventana, respirando dificultosamente indicándole con su mano que se fuera. Al tiempo que la pelinegra cerraba la puerta suavemente.

El taxista encendió el motor y antes de arrancar escuchó abrirse la puerta otra vez para ver a la muchacha entrar violentamente.

— "No puedo dejar que vaya así" —pensó apretando los labios y viendo al frente— arranque.

Shoto entenderá, no era otro héroe más en problemas, este hombre significaba algo en la vida de la persona que más quería, además no era lo suficientemente egoísta para disfrutar de una noche de película dejando que fuera solo al hospital. Quizás… era la primera vez que veía a un hombre de su calibre y tamaño estar de ese modo.

— Estoy bien, no… necesito…

— Es una reacción alérgica, necesita todo el apoyo que pueda darle. Trabajo para usted pero no le dejaré descuidar su salud si comienza por eso.

¿Hasta dónde había llegado? Tanto mal se había hecho que una personita de la edad de su propio hijo le decía cómo no echar su vida a la basura por una simple alergia, la verdad tenía algo de razón, no hubiera ido por sí mismo al hospital y ni hablar de pedir ayuda a otros.

Yaoyorozu se presentó cuando él no lo requería para hacer algo necesario. Poco a poco se daba cuenta de lo útil que podía ser tener a alguien que hiciera las cosas que él no estaba dispuesto a hacer, sin malinterpretar sus intenciones, ella era una ayuda idónea, no iba a admitirlo en voz alta, esa satisfacción iba a ser un secreto.

Muy aparte de su alergia, esperaba que no supiera más. Su dilema fatal podría ser inconveniente para los oídos de una chica como ella, tan cercana a su hijo.

— Llama a este… número —con la garganta inflamada no podía decir más palabras e iba en aumento, así como la inflamación de su rostro.

— "¿Quién será?" —se preguntó Yaoyorozu marcando desde el teléfono que el pelirrojo le había entregado— ¿Hola? Sí, llamo de parte de Endeavor, eh… se presentó un problema, ¿oh? —siguió escuchando— ¿usted es su médico? Bueno, ahm… tiene algunos puntos rojos en la cara, no puede hablar y su rostro, sí, sí… su rostro está hinchado, no parece bajar —apartó el teléfono un momento para dirigirse al pelirrojo— ¿comió algo diferente? —le preguntó y él negó—. Dice que no, ahmm… ¿dónde nos dirigimos? —se apartó nuevamente del teléfono para acercarse un poco al taxista— ¿cuál es el hospital más cercano y cómo se llama?

— El Midorimushi. Ya casi llegamos.

— Es el Modorimushi —contestó Yaoyorozu volviendo a su lugar— llegaremos dentro de poco, sí, ok… muchas gracias, doctor —colgó y le devolvió el teléfono a Endeavor—. Me dijo que pronto viene y mientras que deje que lo traten ahí —el pelirrojo asintió— ¿no quiere que llame a Sho-Shoto? —podía decir "Todoroki-kun" pero sería raro, teniendo a otro Todoroki ahí con ella.

— No… —contestó con algo de duda.

El taxi pronto se detuvo, Momo vio por la ventana y sí, era el hospital, salió de inmediato en busca de personal, para que trajeran a enfermeros o enfermeras que ayudaran a Enji a salir del taxi, dado que era muy pesado ya para intentar ella sacarlo.

Los mismos empleados del hospital salieron de prisa pero el pelirrojo se negó a que lo cargaran o que lo llevaran en una silla o camilla, caminó por sí mismo dentro y ante el horror de algunas enfermeras fue llevado a un cuarto privado para ser tratado. Aquel rostro estaba 2 veces más inflamado que cuando la pelinegra lo había visto.

Momo despidió al taxista entre tanto, pidiéndole que envíe la cuenta a la agencia directamente y que tendría una bonificación extra si no hablaba del asunto con nadie a lo cual este aceptó.

Corrió luego al interior del hospital, pidió la dirección donde estaba Endeavor pero las enfermeras le pidieron estar en la sala de espera, sólo podía… quedarse ahí, sin saber qué más hacer, ¿y si llamaba a Shoto? ¿Sería mucho? Le dijeron claramente que no lo hiciera, quizá por las implicaciones que traería, si su familia iba, descubrirían que ella empezó a trabajar en la agencia, ¿ésta sería la manera de decirle a su querido amigo todo? ¿Sería el lugar adecuado? No, no y no.

La gente que pasaba por aquella sala se movía rápido, casi podía decir que ya era la media noche, bajó la cabeza, estaba cansada, sus ojos comenzaban a pesarle y durmió. Despertó de golpe al escuchar un niño quejarse del estomago mientras lo subían a una camilla y su madre lo acompañaba casi llorando también.

— "¿Qué hora es?" —se preguntó y buscó el reloj de aquella sala. Sí, definitivamente pasó mucho, las 2 de la mañana— "Oh no…"

Era demasiado tarde para si quiera pensar en regresar a los dormitorios, ya todo había pasado. Suspiró.

— Yaoyorozu Momo —le hablaron de repente, sacándola así de sus pensamientos.

— ¿Sí? —era un doctor, con una bata blanca y unos lentes muy elegantes.

— Soy el médico de Endeavor-san, sólo quería decirle que él está mejor, tuvo una reacción alérgica terrible, me llevaré algunas muestras a mi laboratorio privado para ver la razón. Estoy agradecido con usted.

— ¿Por qué? —le preguntó, creía que no era la gran cosa.

— Endeavor-san nunca se atiende como es debido. Quizás ahora él seguiría en su oficina, aguantando el dolor. No es responsable, por eso quiero agradecerte, por traerlo, debió ser duro hablar con ese cabeza dura.

— De hecho no, fue muy receptivo —sonrió levemente— pero tal vez no hubiera ido al hospital por sí mismo.

— Aguantar el dolor por mucho tiempo es algo estúpido, venga de quien venga —concluyó acerca del pelirrojo— en fin, me dijo que la llevara a donde fuera a ir, él se quedará en observación.

— Yo… me quedaré, no creo que nadie deba estar solo en un momento así.

— Bien, pero no en la sala de espera, entra a la habitación, es grande, hay un sillón, algunas enfermeras llevaron unas mantas por si acaso. Endeavor-san está descansando, pero si hay algún problema, llama al médico de turno, ¿de acuerdo?

— Así será —asintió animada.

— Eres una buena chica —dijo el médico y salió.

Con pasos suaves fue a donde le indicaron, la habitación que le dieron era amplia, en comparación a las otras, la abrió y se metió rápidamente. Veía al fondo una cama y descansando en ella al pelirrojo.

Vio también un sillón y decidió acomodarse ahí, antes de desdoblar todas las mantas para dormir escuchó una voz.

— No te vayas… no…

Decía Enji casi murmurando, parecía estar soñando o teniendo una pesadilla, lucía atormentado, Momo no sabía si acercarse o dejar que pasara, que eventualmente se calmaría pero sin pensarlo otra vez se acercó.

— Shhh… shhh… —le dijo como un susurro cariñoso al tiempo que tocaba su hombro con cuidado.

— Shoto… hijo…

No estaba ahí, lo sabía mejor que nadie, ella también quería estar con él, ninguno de los dos era feliz en ese momento, Endeavor porque nunca podría tener a su lado al hijo que abandonó por sus malos tratos y ella por alejarse a causa de sus secretos.

— Todo estará bien —le susurró mientras le daba palmadas suaves en el hombro— Shoto está bien, descanse por favor.

Enji despertó tras aquellas amables palabras y lo primero que vio fue a la joven sobre él con los ojos cerrados, estaba ensombrecida y triste. Alzó su mano antes de que lo notara la pelinegra y tocó su mejilla con delicadeza, como si de un botón se tratara.

— ¿No le dije al médico que te mandara a casa? —preguntó él también en susurro.

— Endeavor, ¿está despierto? —preguntó asustada por el toque a su mejilla.

— Me despertaste —la acusó.

— Yo… no pude llamar a Shoto —evadió la conversación— quería hacerlo pero no pude. Por eso, estoy aquí, no quería dejarlo solo.

— De todos modos no hubiera venido —contestó con seriedad el pelirrojo— eso lo sé.

— No podría decirle si eso es verdad, pero si importa en algo yo estaré aquí.

— Basta de charlas, debes dormir, yo también lo haré y en cuanto amanezca te llevaré a U.A.

— Usted —lo interrumpió— tenía una pesadilla.

— No es nada —afirmó y pronto la mano de Momo volvió a tocar su hombro.

— Si tiene otra, lo despertaré —le dijo sonriendo levemente— es lo menos que puedo hacer —se apartó para volver al sillón e intentar dormir.

— "Es cierto… me debes demasiado" —pensó el pelirrojo pero de cierta forma estaba animado, era la primera vez que abría sus ojos y se encontraba lejos de la soledad que tanto le apresaba— "pero al final, el que terminará debiéndote seré yo" —sonrió, quizás por gratitud, quizás por no estar solo, quizás… porque una ceniza en su interior se encendía recordándole su humanidad.

x

xx

xxx


Fin de Episodio 04