- ¿Para qué más corto? – alegaba Javiera – Tú sabes que ya lo tienes loco, no te hace falta un mini-vestido
- Ni siquiera está tan pequeño – de hecho el vestido llegaba a una mano más sobre la rodilla - ¿Parezco ramera?
- No – se puso tras ella para arreglarle el cabello – Si el viento le da efecto a tu caminata… Joe cae rendido a tus pies
- Tenlo por seguro – carcajearon - ¿Qué hora es?
- Veamos… - vio su reloj de muñeca – las 19:46 pm
- En unos 20 minutos debe estar aquí – dijo mientras observaba desde su ventana – Mañana quiero que estés preparada para tu misión - le apuntó
- Si sé… - rodó los ojos – Si tanto me lo nombras, voy a terminar no yendo
- Ok, ok – volvió su vista a la ventana - ¡Mira quién va por allí! – Javiera se juntó a Daniela
- Ashley… - alzó una ceja – Pero ella no vive por aquí
- Eso es lo raro – se miraron confundidas – De por seguro estuvo haciéndole visita a alguien
- ¿A quién crees? – Daniela mentalmente se contestó "Joe", pero sabía que él no vivía por esos lados
- Que sé yo… - dijo alzando sus hombros – Ni me interesa… Además, no he tenido mucho contacto con ella, me está dejando de lado
- Vamos – la animó - ¿De qué sirve que te metas en su vida, ah?
- Es verdad – observó como desaparecía en la esquina – Mi mente me dice que algo está haciendo… Hm
- Y luego de burlas de mi intuición – negó con su cabeza
- Ay! Bueno… - llegó un mensaje a su celular y rápidamente lo comenzó a leer
- ¿Qué dice?
- Pf! Era una promoción para saldos
- … - carcajeó tomándose el vientre – Qué ilusión ¿Cierto?
- ¡Cállate! – le golpeó en el brazo
- Ouch! – se sobó el lugar herido – Bruta
- Gracias – Javiera le sacó la lengua y la otra le respondió con lo mismo - ¿Crees que un perfume me hace falta?
- Yo digo que no – respondió al seco
- Ha! ¿Y por qué lo dices? – preguntó
- Creo que harán cosas que no va a importar nada aparte de eso… Ni siquiera se detendrá para aspirar tu nuevo perfume
- ¡Javiera! – nuevamente la golpeó - ¿Cómo dice es eso?
- Soy vidente – jugó a serlo poniendo dos dedos en cada lado de su sien y cerró bruscamente los ojos
- Estás loca…
- No es necesario que siempre me lo repitas
- …- se escuchó una bocina desde abajo
- Oh, oh… - Daniela quedó paralizada en su lugar
- ¡Vamos! – la empujaba desde atrás – Vete o creerá que no estás
- ¡Oh si! – corriendo escaleras abajo y Javiera se escondió tras la puerta cuando Daniela la abrió
- Hola Joe – contestó desde el umbral
- Hola – hizo una reverencia y le entregó una rosa – Para ti
- Oh!, no tenías que haberte molestado
- Darte algo no lo es – sonrió y Daniela puso cabeza gacha y se sonrojó – Vamos, no perdamos tiempo
- Es muy raro que Joe sea tan romántico con ella… - murmuró Javiera desde su lugar. Daniela la vio por última vez fulminándole con la mirada y subió al auto junto a su cita
-.
- ¡Espera! Yo te la doy – Joe pescó la fresa chocolate y se la dio en la boca a la chica
- Hm… - se inclinó procurando no machar su vestido – Está delicioso
- Cómo tú
- Lo tomaré como cumplido – los chicos se encontraban debajo de las hojas de un árbol teniendo una vista hacia el mar y una cuenca a pocos metros de su distancia, la luna reflejaba su imagen sobre el agua y la noche cada vez más dejaba rastros de luminosas y grandes estrellas, la brisa hacia volar sus cabellos, era cálida, perfecta para el momento
- No había tenido tiempo para admirar tus piernas - le dijo Joe al verla descubierta con sus piernas a lo largo
- ¡Joe! – Daniela rio y el chico sólo se lamió los labios - ¿Y esa mirada lujuriosa? –le preguntó
- Es lo que tú me provocas – Joe prácticamente se lanzó sobre ella y comenzó a besarla con tanta pasión
- No vayas como la otra vez – dijo antes de gemir cuando Joe atacó su cuello
- Ok.. – Joe sólo pensaba en hacerlo rápido y acabar dentro de ella, casi muriéndose del cansancio – Haré que lo disfrutes…
- Eso era la idea – Daniela prosiguió a quitarle la camiseta y su cinturón seguido por sus pantalones
- Relájate – Joe acarició su cabello - ¿Y yo… Dónde quedo? – sonrió
- Entonces apúrate – lo tomo desde la nuca y lo acerco a los labios. Ya comenzaba a culminarse de placer
- …- Joe empezó a restregarse contra el cuerpo de la chica provocando espasmos en su zona íntima. Continuo por deshacerse del vestido de su acompañante que a la vez Daniela introducía su mano en el bóxer del chico
- Estás listo – rio ante lo dicho
- Listo para ti querida – al decir aquella palabra, fugazmente se le vino la mente Ashley, de la otra vez cuando hablaba por teléfono – Joe… ¿Qué pasa? – le preguntó cuando lo vio mirando hacia la nada
- ¿Ah? – volvió a la realidad y se percató que ya no estaba con nada puesto
- Vamos… Sé que algo te sucede – Joe odiaba que fuera tan dulce con él. Siempre que presentaba a sus parejas en público, "demostraba" su amor, pero no lo era. Joe no era apasionado, tal vez en otras circunstancias pero no como para declarar sentimientos hacia el prójimo, exceptuando por su familia - ¿No dices nada? – Daniela prosiguió a mordisquear el cuello y a rodear sus piernas sobre su cadera
- No hay nada qué decir… - Sin previo aviso, se fundió dentro de la chica y sin detenerse empezó a embestir
- … - la chica echaba atrás su cabeza apoyándose sobre el manto y debido a la culminación de lujuria comenzó a rasguñar la espalda de Joe
- ¡Ah! – gritó al momento que Daniela enterraba las uñas en su piel. Era doloroso, pero maravilloso para el momento
- … - De alguna manera sentía que rápidamente iba a terminar pero no lo lograba. La noche era brillante, así era como lo veía Daniela mientras fundía sus labios en la clavícula masculina. El momento se hacía eterno, todo lo que salía de sus bocas eran llevados juntos a la brisa. La situación culminó con la vista de la chica hacia el cielo y luego perderse cuando un destello blanco se interpuso en ella e hizo que se volviera borrosa y Joe alcanzó a emitir un grave gruñido a medida que abrazaba a Daniela, sobre su cuerpo.
- Esto aún no termina – Joe se sorprendió al escuchar así como si estuviera furiosa y quedó sentado, aún unido con la chica, con ella encima
- ¿Quieres más? – dijo con picaría – Pues, hazlo - Joe tomó la cintura de la chica a la vez que ésta comenzaba a moverse sobre él
- ¡Por Dios, Joe! ¿Por qué eres tan jodidamente sexy? – gemía a medida que aumentaba sus embestidas y de que Joe acariciara su espalda baja
- No es a mí a quién tienes que agradecer – su labio inferior se vio atrapado por los dientes de la chica. Notaba que en su piel comenzaba a brotar un brillo. Joe soltaba jadeos estando su cara envuelto por el pelo de Daniela. Una sonrisa apareció cuando llegó a pensar que estos dos días lo iba a pasar de maravillas. "¡No puede ser más perfecto!", se decía mentalmente y su mente emblanqueció al sentir miles de espasmos que indicaba que había llegado a su fin.
- Necesito aire – Daniela se dejó caer sobre el manto y con otro se cubrió el cuerpo y aprovechó las últimas fresas que habían en la cesta
- Qué mal… - Joe hizo puchero ya vestido, casi vestido
- ¿Qué?
- No traje mi cámara
- ¿Y por qué? – No sabía a lo que se estaba refiriéndose. Pero una lengua que pasó por los labios ajenos y pequeño movimiento de cabeza que señalaba hacia a ella, lo dedujo - ¿¡Cómo se te ocurre! – le lanzó hojas secas que estaban en el césped
- No te enojes… Una pose así es el inicio para una carrera de modelaje – se rio esquivando de las hojas
- Estás completamente loco…
- Loco pero con lógica
- ¡Córtala! – Daniela se revolcaba de la risa ante los divertidos comentarios que proporcionaba Joe. Esto era mucho mejor de lo que imaginaba ella. Comida, lujuria, risas… Nada con sentimientos amorosos, sólo felicidad y diversión, al igual como lo pensaba Joe. No asimilaba lo feliz que se sentía al liberar toda esa tensión acumulada de los últimos días y poder liberarlo através de la ardiente pasión.
- ¿Corremos? – le preguntó Joe ya de pie y señalando su mano
- ¿Hacia dónde? – se la cogió y realizó contacto visual con él
- ¡Hacia la playa! – Daniela prácticamente salió volando tras bajando por la pequeñas cuenca que al final de ella sintieron la arena
- ¡No sé qué te tomaste hoy antes de la cita! – Joe carcajeó y se apoyó en las rodillas hasta recuperar el aire, maniobra que también realizó ella – Ya… ¿Y qué haremos?
- Nos introduciremos en el agua
- ¿¡Qué! Debe estar fría…
- Se nota que no has venido a este lugar
- Igual no quiero… - Joe la tiraba desde el brazo pero se resistía enterrando los pies en la arena
- Si no es a la voluntad… – se agachó hasta que el hombro tocó debajo de los senos tomando la muñeca de ella y la otra su cintura y concluyó - ¡Entonces es a la fuerza! – Daniela gritaba y golpeaba la espalda de Joe porque éste la cargaba y, cuando el agua llego a la altura de donde se encontraba la cabeza de la chica, hizo que ambos cayeran y sumergieran en el líquido – El agua con sal es buena para las malas vibraciones –comentó al salir a la superficie del agua
- Te lo juro, Joe… estoy segura que te tomaste todos los somníferos que habían en tu casa – con dificultad, encaminó hacia su dirección y subió a su regazo por al frente
- Mentira… - la besó y casi una ola los botaba – El único medicamento que logra efecto en mi, eres tú – y por primera vez en mucho tiempo, Daniela sintió una ola de felicidad y revoloteo en su estomago, el sentimiento del amor. Parecía que el tiempo se detuvo en su mundo. Joe hablaba y hablaba y la chica sólo atinaba a observarle y suspirar cada vez que su sonrisa aparecía o cuando su mirada se centraba en su rostro, su cuerpo convulsionaba de emociones – Wow… Creo que me pasé de la hora – eran exactamente las 23:34 hrs – Vamos, no quiero que me regañen – las palabras eran fantasmas para ella en ese preciso momento. No podía creer que sentía aquello. De seguro las fresas la afectaron, cómo ella se decía durante todo el viaje de vuelta a su casa.
-.
- De aquí no puedo más – Ashley pegó el último grito al cielo sintiendo como su cuerpo convulsionaba debajo de Joe y que éste se corriera dentro de ella
- Este era el único lugar que nos faltaba ocupar… - cayeron a lo largo del sofá, abrazados – Espero que no hayamos manchado la tela… - Joe sonrió besándola
- Me importa un bledo…- contestó Ashley – Es mi casa… Hago lo que se me plazca, en cuanto a mis reglas
- Tienes razón – volvieron a ponerse sus interiores y fueron a la cocina. Ashley se sentó sobre el mesón y atrajo a Joe con sus piernas mientras servía agua – Amo tus piernas – dijo Joe
- Alégrate que tu puedes apreciarla – sonrieron y volvieron a besarse – Sabes… Tengo una magnífica idea
- ¿Cuál?
- Una fiesta
- ¿En serio? – Joe le gustaba cómo la chica mordía el vaso… Por un mero momento pensó en hacerla suya en ese mismo lugar pero lo desconcertó cuando Ashley se bajó y se dirigió al notebook - ¿Qué harás?
- Mandarles la invitación – ingresó a su Facebook y comenzó a enviarle a casi todos sus "amigos" la invitación – Tu no te preocupes… Tienes pase especial – giró su cabeza hasta besarlo
- Gracias…- masajeaba los hombros de la chica haciendo que esta se retorciera de sensaciones apasionadas. Parecía disfrutar de ese… Pero de repente una imagen se le apareció en su cabeza, una cuando acariciaba a Daniela bajo su cuerpo y rápidamente quitó las manos
- ¿Qué pasó? – se sorprendió por la brusquedad que realizó
- Sólo me dio una carga eléctrica – dijo tranquilamente
- Que va... – se puso de pie, alzó las manos y gritó - ¡Mañana tiraremos la casa por la ventana! ¡Sí! – Joe nunca la vio tan feliz, también lo sentía él… Pero aún más si lo fuera su otro "Juguete". Su otra adorada chica.
-.
- Ha! Ashley me acaba de invitar a una fiesta suya… En su casa – dijo Daniela cuando leyó el mensaje recibido – Al parecer a ti también
- No… No te creo – Javiera se adelantó a su puesto - ¿Y por qué? Nah! Qué fome
- Pero es bueno
- ¿Y por qué?
- Por si no te das cuenta – movió la pantalla del ordenador hacia la dirección de su amiga – Joe igual está invitado
- ¿Y a mí que me importa? – cruzó de brazos apoyándose en la pared
- ¿Cómo que "qué me importa? ¡Tú sabes que debes vigilarlo! – le argumentó
- Pero eso era durante el día… ¡No la noche!
- Es aparte…
- Agh! Las palabras llegan y se me salen por la boca – se burlo a si misma
- Vamos… Nos divertiremos – la animó
- Si... Lo sé – rodó los ojos – Ok… Iré porque sólo tengo una misión, Meh!
- ¡Sí! – corrió a abrazarla - ¡No sabes cuánto te lo agradezco!
- Deja para otro día las gracias
- ¡Ya, vale! – la emoción por verlo nuevamente le carcomía el alma. "No. ¡No!", se maldecía hacia sus adentros, no quería enamorarse de él… "Aún", pensó. Negó con su cabeza y trató de zafarse de eso. Ashley, por su parte, elaboraba un plan estratégico para hacer lo posible pública su "relación" con Joe. No soportaría los rumores de que tiene a alguien que no sea a ella. Y Joe, parecía navegar en un mar de pensamientos. Nuevos sentimientos por Daniela y mayor atracción física por Ashley. Mañana no era el día para matar 2 pájaros de un tiro. No lo era. ¿Qué iba a hacer cuando quiera estar con una sin que la otra no se dé cuenta?. Para poder responder a aquello, fundió su cabeza en la almohada y dio un último suspiro antes de caer a los brazos de Morfeo.
-.
Nota: Menudo capitulo que me salió D: xDDDDD ¡5 hojas de Word letra de tamaño 11! Hahahahahaha! Espero que aprecies esto ¬¬ Costó. Si, señor, costó demasiado :)
¡Te amo niña falla de la papa! :B Cada día es menos para verte de nuevo *-* No sabes cuanto lo deseo :) ¡Y tú sabes cuando recién podrás molestarme con otro capitulo! xDDDD :B Me largo de aquí... Wou! ¿? xD
